Alisa ayuda a Natsuki a sentarse en el borde de la cama, la observa, su prima tiene la mirada perdida en algún punto inexistente en el piso, ya no llora. La rubia acaricia su mejilla izquierda y lentamente aleja su mano para incorporarse y dirigirse a la pequeña cocina que tiene el dormitorio, toma un vaso, sirve un poco de agua y se lo lleva a Natsuki. La ojiverde la ve y lo toma con sus manos. Alisa le regala una triste sonrisa, no espera respuesta o gesto alguno por parte de Natsuki y va al baño por el botiquín de primeros auxilios, es consciente de las heridas en el brazo derecho de Natsuki. La caída fue fuerte la sangre se ha secado.
Alisa vuelve con el botiquín acerca una silla y se sienta frente a Natsuki, toma su brazo y comienza a limpiarlo con un pequeño trozo de algodón empapado con alcohol.
-Ay… -Natsuki se queja.
-Lo siento. –Alisa sigue con lo suyo sin ver el rostro de Natsuki.
-Me ha dejado… -Termina de decir en un susurro. Alisa voltea a ver a su prima quien esta bañada en llanto, la abraza, la atrae hacia su pecho.
-Ya… ya… primita… déjalo salir… ya pasara… -Natsuki sigue llorando, Alisa no sabe que mas hacer para consolarla, solo se queda a su lado.
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Por su parte Yamada sigue en la vivienda de Nao. Mientras la pelirroja lava los platos, Yamada los seca y acomoda en u sitio. Natsuki se ofreció a lavarlos pero Nao le dijo que no, que ya después se lo cobraría y le guiño un ojo, provocando que Natsuki se ruborizara.
-Sabes algo viejo… Natsuki me ofreció trabajo.
-¿A si…? ¿En qué?
-Bueno no tanto así, me propuso que aplique para entrar a la compañía de su madre.
-Nao…
-Lo sé… me faltan estudios, pero tengo otros encantos…
-No niña… no me refiero a eso… me alegro que quieras mejorar tu vida. El trabajo en el bar no deja mucho y te expones a muchos peligros. Ya te había dicho que no era necesario que trabajaras de mesera, solo con encargarte de la limpieza durante el día, era más que suficiente. Yamada ignoraba el otro trabajo que Nao ejercía a las afueras de su local, si lo supiera no lo hubiera permitido. Para él la pelirroja era como su hija, al igual que la ojiverde.
-¿Y qué esperas para hacerlo?
-…la verdad es que…tengo miedo Yamada… si fallo, ¿Natsuki que pensara de mi?
-Hija… esa pequeña mal geniuda nunca estará decepcionada de ti, hagas lo que hagas ella siempre te va a apoyar… -Para Yamada no es un secreto que Nao siente algo más que amistad por Natsuki, no sabe si es amor, hermandad o qué, pero de que es algo, es algo.
-¿Tú crees eso?
-Estoy completamente seguro… además, el no ya lo tienes… no pierdes nada con intentarlo.
-Tienes razón…
-Así que hay que apurarnos para que hoy mismo lleves la solicitud, yo te acompañare.
- Gracias Yamada…
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Natsuki se quedo dormida, Alisa aprovecha para limpiar un poco el desorden que tiene su prima en la habitación. Cualquiera que la viera pensaría que es la habitación de varias personas por la cantidad de cosas que hay dentro. A pesar de que la generación de este año se ha graduado algunos alumnos aun deben ir a clases de regularización, tienen una semana para presentar los exámenes y unidades que deben para aprobar todas sus materias. Algunos más afortunados ya están dejando los dormitorios para regresar a casa de sus padres y familiares y tener unas merecidas vacaciones. Alisa no estudia aquí, simplemente la noche la agarro en el campus y no tuvo más opción que quedarse en la habitación de su prima. Esta en labor cuando escucha que alguien llama a la puerta, ella presurosa va, no quiere que Natsuki despierte, tiene que descansar después de tantas emociones. Al abrir la puerta se encuentra con dos personas, una pelinegra de cabello corto y de anteojos y con una pelinaranja de ojos color violeta.
-Hola… -Alisa las saluda a ambas.
-Hola...–La pelinaranja está por preguntan.
-¿Quién es usted linda jovencita? –La pelinegra se le adelanta, logrando que las mejillas de Alisa se tiñan de un toco rosa.
-Chie…- La pelinaranja le da un codazo en las costillas a Chie.
-Eso dolió… es la verdad Mai.
-… ¿está Natsuki? –Finalmente la pelinaranja pregunta
-¿Quiénes son ustedes?
- Hallard Chie, para servirle. –Chie se inclina y toma la mano derecha de Alisa depositando un beso en ella. Mai por su parte se ríe nerviosamente, su amiga no cambia sigue de coqueta como siempre. Al ver que pasan los segundos y Chie no suelta la mano de Alisa, Mai decide actuar.
-Bueno ya es suficiente. –Separa las manos de Alisa y de Chie y toma la mano de la rubia entre la suya saludándola con un apretón de manos.
-Soy Mai Tokiha, amiga de Natsuki.
-Somos su amigas… -Chie dice a lo cual Mai la voltea a ver diciéndole con la pura mirada que no diga ni haga nada más.
-Ella está durmiendo…
-Con tanto parloteo no se puede…
Una somnolienta Natsuki sale a la puerta, al verla Mai la abraza para sorpresa de Alisa, la ojiverde corresponde y comienza a llorar de nuevo. Chie las abraza a ambas. Alisa solo las observa.
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Chie está sentada al lado derecho de Natsuki mientras que Mai está a su lado izquierdo, ambas la escuchan atentamente, por su parte Alisa preparo café para las cuatro, le ofrece una taza a cada una.
-Solo dale unos días, ya se le pasara… -Chie le dice con mucha confianza, para ellas no es un secreto que ellas se enojen.
-¿Y si no? ¿Qué voy a hacer?
-Natsuki… ya verás que si, solo es cuestión de tiempo para que se reconcilien. –Mai trata de decirlo con firmeza, pero en su interior sabe que las cosas ahora son diferentes, ellas nunca se habían disgustado tanto.
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Shizuru saca de su bolso un pequeño espejo y ve su rostro reflejado en el, se limpia los signos del dolor y retoca un poco el maquillaje, un último vistazo a su ropa y sale del auto. Camina a paso seguro hacia el intimidante edificio, llega hasta la puerta principal y es detenida por un hombre de uniforme. El cual le pregunta su nombre y el motivo de su visita.
-Buenos días, soy Shizuru Fujino… - Antes de que pudiera decir el motivo de su visita, alguien hablo, interrumpiéndola.
-Joe… buenos días…
-Buenos días Kuga-Sama. –El vigilante hace una reverencia, Shizuru gira su cuerpo y hace una reverencia hacia Saeko.
-Buenos días, Fujino-san.
-Buenos días profes… -Shizuru mueve un poco su cabeza tratando de alejar la costumbre de dirigirse a Saeko como su profesora. –Buenos días Kuga-sama. -Saeko mira a Shizuru y sonríe, vuelve su atención al guardia, mira a Joe.
-Joe… ella es la nueva empleada de SAEKU Corp. Te encargo que vigiles bien su auto por hoy, mañana tendrá acceso al estacionamiento.
-Como ordene, Kuga-Sama.
El vigilante hace el intento de abrir la puerta para permitirles el paso a ambas damas, pero Saeko se adelanta y abre la puerta dejando que Shizuru entre antes que ella. Al entrar al vestíbulo son recibidas por las recepcionistas, todas están en fila, con el mismo tipo de ropa y peinado. Las doce recepcionistas lucen parecidas visten falda de corte recto color negro, una blusa blanca de manga larga y zapatos de tacón.
-Buenos días Kuga-sama. –Todas al mismo tiempo hacen una reverencia.
-Buenos días.
Por su parte Shizuru mira a cada una de las personas que las recibieron, a todas y cada una de ellas les hace una pequeña reverencia que acompaña de un: buenos días. La de ojos color sangre se siente abrumada, nunca imagino que algún día su sueño se haría realidad y terminaría trabajando en la Corporación SAEKU. Desde niña fue atraída por todo lo relacionado a la biología. A su mente llegan pequeños fragmentos de sus recuerdos de infancia.
Donde una pequeña Shizuru de cinco años sale a toda prisa al patio de juegos del preescolar al que asiste. Se aleja de los juegos y de sus compañeras. No quiere almorzar, ya lo hará cuando llegue a casa. Sin impórtale si se ensucia o no, se hinca en el suelo, frente a unos arbustos y comienza a remover la tierra, al instante sale una lombriz que se retuerce al ser molestada por el pequeño pedazo de madera con el que Shizuru mueve la tierra. La pequeña toma con sus manitas al diminuto animalito y lo observa detenidamente, ve las líneas que forman su cuerpo, se siente frio en su mano y se mueve mucho, sonríe auténticamente. A pesar de su corta edad ha sido sometida a la más estricta de las educaciones, sus padres se han encargado de formarla con mano dura, tiene que ser una persona ejemplar, una buena niña, la mejor en todo. En casa no tiene tiempo para jugar en el jardín su día ya está lleno de actividades, de cosas por hacer, de lecciones que tomar.
Al contemplar al pequeño ser en su mano ella es completamente feliz, no tiene que estar al pendiente de aprender mil y un lecciones sobre la ceremonia del té, sobre los muchos idiomas que tiene que aprender, sobre cómo tiene que hablar, o vestir. Al ser la única hija del matrimonio Fujino tiene sobre sus hombros una gran carga que a pesar de su corta edad tiene que llevar desde ya. Ella no piensa en eso, ahora simplemente es una niña de cinco años que juega con una lombriz que encontró en la tierra. Mas el encanto se acaba, su padre ha llegado por ella, y la ve, su semblante se endurece y con ojos amenazantes ve a la maestra que se supone esta al cuidado de su hija. A paso firme camina a donde Shizuru esta, ahora, sentada, con sus piernas cruzadas. Sin importarle nada el Señor Fujino la toma en brazos y la obliga a pararse, para él es una completa vergüenza que su hija este en el suelo, lo ve como un acto humillante. Esta enojado, Shizuru conoce muy bien a su padre. Por instinto oculta al pequeño animalito, mas su padre percibe este gesto y tomando la mano hace que la habrá.
-Destrúyelo. –Leiko Fujino le decía a su hija.
-… -La pequeña no le responde, solo lo ve con ojos suplicantes por la vida del indefenso ser, esto Leiko lo toma a mal y le arrebata a Shizuru el pequeño animalito, con sus manos lo aplasta, el animalito se retuerce, lo deja caer al suelo y lo pisa, destruyéndolo por completo.
Fue el último día que Shizuru asistió a ese colegio, su padre se encargo de destruir a ese animal y de sacar a su hija de tan miserable, a su parecer, centro educativo. Desde entonces Shizuru tomo clases particulares hasta que entro a la escuela media superior. A pesar de eso se adapto rápidamente al compartir clases con su amiga Haruka, una rubia gritona y escandalosa con la cual creció y compartió sus pequeños instantes libres.
Shizuru posee un espíritu rebelde que fue frenado y enjaulado por sus padres. Los cuales al ver cualquier acto de insolencia la sometían a crueles castigos, a interminables sermones. Shizuru poco a poco fue cambiando su forma de ser, se fue sometiendo a los deseos y caprichos de sus padres. Por eso cuando conoció a Natsuki le cayó mal, por su falta de prudencia, de sentido común, por su rebeldía. Muy en el fondo Shizuru sabía que era envidia, pues la ojiverde hace lo que quiere cuando quiere y ella no. Tiene un papel que cumplir como la Fujino que es.
-Natsuki…- Sin quererlo la recuerda, recuerda a su Natsuki. Mentalmente se reprende, ya no ostenta más ese título.
-¿Perdón…? ¿Dijiste algo?- Saeko claramente escucho el nombre de su hija salir de los labios de Shizuru, siente como su estomago tiembla del coraje que siente.
-No nada… Kuga-Sama.
-No es necesario que te dirijas a mí de esa manera, dime solo Saeko... a partir de hoy somos colegas.
-No es correcto, usted es mi superior…mi jefa… Saeko-san.
-Bueno ya es un comienzo. Algún día lograre que me digas solo Saeko. –La oji-azul le regala su mejor sonrisa, la cual Shizuru corresponde, logrando que el corazón de Saeko se acelere.
-Shizuru yo… -Está a punto de hacer una locura, de decirle lo que siente por ella.
-Saeko… -Mas sus intenciones se ven frenadas por la voz de su más grande amigo, Sakomizu, quien la saluda.
-Buenos días Fujino-San. ¿Cómo estás? –El gordito afro saluda cordialmente a su ex alumna.
-Muy bien, gracias. ¿Y usted?
-No tan bien como tú. ¿Ya lista para tu primer día?
-Sí.
-Me alegro. –Sakomizu se dirige a Saeko y hace una reverencia que es imitada por Shizuru. –Con tu permiso.
-Si… propio. –Saeko hace un intento de reverencia.
-Acompáñame Shizuru, te llevare… -Los ojos de Saeko están fijos en la figura que se aleja de su lado, no puede evitarlo, su mirada se pierde en tan bello paisaje. Deja de observarla cuando se pierde en una esquina. Saeko se queda estática unos segundos, después baja la cabeza al piso y la mueve lentamente negando, suspira. Sera más difícil de lo que imagino el tenerla tan cerca y a la vez tan lejos. Gira su cuerpo y camina hacia el ascensor que la llevara a su oficina.
