Se acostumbró tanto a lo mismo que estuvo un año entero allí y casi no se dio cuenta de que ese tiempo había transcurrido en un abrir y cerrar de ojos. No sabe si los artistas ambulantes siguen aguardando por el cómo la nota que le dejaron avisa. Posiblemente no; no ha recibido más cartas de su parte.
Igual está bien aquí. No corre tanto riesgo de explotar todo sin quererlo y cuando Jin no se inmiscuye en su habitación tiene a Yoongi para hablar. Una buena y tranquila vida que se vio interrumpida de un solo golpe un día cualquiera.
—Lamento que haya tenido un viaje tan largo hasta aquí, pero me veo en la necesidad de rechazar su demanda. No pienso sobreponer a un pueblo que no es el por simple exigencia. —Jin se nota furioso, pero sin dejar de perder el porte magnánimo.
Jimin observa sin entrar del todo, intimidado por el monarca invitado que posee una apariencia muy hosca y su presencia causa escalofríos. Pieles gruesas y de animales; cuerpo fornido y de contextura grande; piel morena y cicatrices por millón. Parecen hechas por animales y quizá a ello se deba su capacidad de intimidación.
También que no quiere o aceptará un no por respuesta.
—Me hace gracia que crea tener más opciones cuando solo son dos—su voz es gruesa—, puede cumplir mis exigencias o sencillamente iremos a Guerra para tomar lo que me está negando.
Esperen ¿¡GUERRA!?
2.2 Aceptar
—Somos aliados, no proveedores. Entregarte tanto nos dejaría con hambruna.
— ¿Y?
—No se puede mediar con alguien así—bufa—. Fuera de mi reino y si lo que quieres es guerra prepárate a perderla.
—Pues bien. Que así sea, sin embargo, para iniciar una guerra nada mejor que un asesinato.
Sacó un cuchillo de entre sus ropas y lo lanzó directo a la reina Rose. Esta pudo haberlo esquivado perfectamente, no obstante, el arma se volvió numerosos pétalos blanquecinos que cayeron al suelo. Jimin con la boca entreabierta entró corriendo y tomó la mano de Jin. No ha vivido ninguna guerra, pero Tae si lo hizo y no quiere esa experiencia en carne propia.
—Haz lo que pide.
— ¿Que? No pue-
—Yo me haré cargo. Créeme. Solo has lo que te pide y no permitas que empiece un conflicto. —la voluntad de Jin no parece tan vulnerable en este instante. No impidió que el impulso de obedecerlo venciera a su mente.
Jimin dice que lo arreglara. Es tan perfecto que podría hacerlo seguro.
—Supongo que-
—Muy tarde. Has perdido esa oportunidad—corta el hombre acercándose. Los guardias de inmediato rodearon a Jin para evitar cualquier atentado más—. Sin embargo... permíteme llevarme a tu brujo y no tendremos problema.
—Es mi concubino y antes muerto que-
—Ahora mayor es mi deseo. Entrégalo y no habrá ninguna cuenta que saldar. —asegura sin apartar la vista de Jimin.
—Ya he dicho que no. Si ya no piensas aceptar lárgate o el asesinato aquí lo propiciare yo.
—Jin. —dijo Jimin con la exasperación brotando por sus poros. No le importaría tanto. Siempre puede repelerlo si intenta tocarlo; no hace falta un pleito por culpa suya.
—Bien. Cuando haya ganado me asegurare de que mires como te arrebato a la belleza de las manos.
La guerra distrae a Jin por completo y hasta cierto punto lo alegra. Está decidido a hacerlo bien y no tiene tiempo para demasiadas distracciones. Ya que esto es en parte su culpa, pues hay un cese declarado si Jin lo entrega, se ha encargado de favorecer al rey que sirve. La comida es más abundante, suplementos médicos; no sabe nada de guerra, pero mientras más recursos tenga será más posible de ganarse ¿Cierto?
El tiempo pasa y aparte de ataque, hay una especie de búsqueda por mayor cantidad de aliados. Jin lo llamó en su momento "Guerra Fría" más no tiene ni idea de porque aquel nombre si ni siquiera el enemigo tiene nevadas en estas alturas. Su duda dejó a Yoongi tan divertido de su ignorancia que no preguntó más al respecto. Tienen gente, aliados, suministros y un rey pendiente de que se triunfe el evento. Tienen las de ganar... al menos eso cree desde su perspectiva analfabeta.
Aparentemente no. Va un año y medio en las mismas y Jimin quisiera entender cómo es posible algo así. A él no lo afecta para nada, es tan mimado como el primer día y tan odiado por Rose en las mismas condiciones. Sin embargo y a un par de meses de cumplir el tercer año como concubino de Jin... Pasó una total anomalía y es que este aparte de ignorarlo, prefirió a Rose para pasar la noche de descanso. Solo en la habitación se preguntaba como eso es posible. Lo tiene comiendo de su mano ¿Qué no?
—Supongo que ya te está pasando. —vio a Yoongi que juega con uno de los tantos collares que Jin le ha regalado a lo largo del tiempo.
— ¿Que?
—Jimin, tu efecto se deteriora con el pasar de los días. Más aún si lo reprimes. Un día Jin se dará cuenta de lo que hizo y quien sabe. Es posible que te tire fuera. —explica a grandes rasgos.
—Se supone que-
—No te equivoques. Sigues siendo hermoso, el problema es que con el pasar del tiempo esa belleza ya no surte el mismo efecto. Tu belleza dejará de atontarlo y su criterio volverá. Si con eso no sigue prensado de ti...
—Pero... yo...
— ¿Acaso te di este poder para que te quedaras pegado a un solo rey? Que tonto eres. Tu quisiste ser libre, vagar a donde quieras y eso tienes... No sufrirías desgracias porque todos te van a cuidar, pero al que prefieras lentamente debatan de hacerlo.
— ¡¿Por qué no me lo dijiste antes?!
—Es más divertido para mi así.
—Ah-ahora tengo veintiocho, si cumplo- ¿De qué te ríes? —daba escalofríos con aquel gesto tan cínico.
— ¡Ya no tienes edad! ¿Lo olvidas? Todo lo que necesitas es traerlo a la cama de nuevo quitarle lo que él te quitó a ti... Tal como hiciste con Taehyung. —la imagen mental lo hizo retroceder un par de pasos del otro.
— ¡No voy a matar a Jin! ¡No es un mal rey! —claro, pudo ser un poco escalofriante con su insistencia, pero como monarca es de los mejores si lo permiten opinar. No conoce a muchos, pero coño... A Jin se le ama por algo en todo el territorio.
—Fingiendo ser un tonto inocente... Ya has matado a varios, la diferencia es que este te dará mejor que nadie. Como dato extra y a modo de sugerencia... Hazlo. No querrás que despierte un día queriendo degollarte por brujo ¿O sí? Esperar en una celda con guardias deambulando y deseando la belleza para sí.
—Él no-
—No tengo necesidad de recordarte que es hombre... Un hombre engañado y despechado hace cualquier cosa... También uno herido. Tu vida o la suya. Lo que desees.
Chistó ofuscado, pensando lo mismo una y otra vez. no puede simplemente matar a Jin. No es justo para nadie. Quizá solo fue un mal día y muere el asunto. No debe preocuparse por nada. Mañana todo volverá a ser como antes...
Se equivocó a más no poder. Lentamente el desplante iba subiendo de intensidad hasta el punto de pedirle que se retirara de la habitación. Con la guerra continua empezaba a exasperarse por esto que ocurre y en menos de lo que imaginó Jin llegó a decir algo que jamás pensó escaparía de sus labios:
—Tal vez... Deba aprovechar la oportunidad de acabar con esto—lo mira por el rabillo del ojo—. Su pueblo empieza a sufrir las consecuencias.
—Pueden migrar. —dijo Jimin con brusquedad.
—No hay razón por la cual deban abandonar su tierra si aún es posible vivir en ella.
— ¿piensa entregar, alteza? —repone con ligero recelo y encogido en su sitio.
—Propondré un intercambio—explica—, tu a cambio de su hija para tomar su lugar. Ella también es muy bella.
—Su alteza-
—Si le pareces hermoso y útil hay que aprovecharlo.
— ¿Ya no le gusto? —pregunta temeroso.
—Si, por supuesto que si—sonríe cariñoso. Jimin le devolvió el gesto con timidez—. Pero, mi pueblo debe estar primero a mis caprichos y no puedo torturar a otros por lo mismo.
—Importan más ellos...
—Debe ser así.
Apretó la tela de su ropa antes de dejarlo solo en la sala del trono. Llegó hasta uno de los jardines y se sentó en las raíces de un árbol. Jin no lo quiere ya, ha pasado a ser desechable como lo fue con Taehyung y pronto lo tirara a otro lado para reemplazarlo con alguien más joven. Sabe cómo es la hija de aquel rey. Es linda, de diecisiete años, alta, morena... Jin abrió los ojos a lo que de verdad es bonito y sin una explicación del todo clara le duele.
Razona que sencillamente es tan defectuoso que ni la magia ayuda a que... Lo quieran. Ni aun así, muy en el fondo espera que alguien lo mire genuinamente afectuoso. Ser querido. Ser tan amado como lo ha visto en los ojos de aquel hombre en sus sueños que es indudablemente una fantasía de su mente sedienta de amor. Los pensamientos más banales concluyen que es envidia y rabia lo que deprime sus sentidos. Emociones enlazadas debido a lo obvio: Alguien más ocupara su lugar y él debe irse con ese hombre de terrible rostro para salvar a un pueblo que también lo va a entregar.
Quizá todo sea igual siempre... una belleza pasajera para reyes caprichosos y nada más. Es tan injusto porque llegó a creer que Jin era como un amigo muy íntimo. Cuando no estaba babeando por él, las conversaciones que tenían eran interesantes y lograba hacer reír al hombre embarga viceversa. Todo fue culpa del encanto; sin él no vale nada.
Jin es un hombre superficial... Es igual que Taehyung.
—Ya te diste cuenta. Tan lento... solo cuando empiezas a sentir que la soga te aprieta eres capaz de darte cuenta. Eres tiernamente patético. —escucha a Yoongi decir. Seguramente parado atrás de él con su normal indiferencia.
No lo quiso ver, solo se inclinó más en sí mismo con el árbol detrás de él floreciendo curvado y como si fuese una triste cascada de pétalos amarillentos.
—Acepta lo que eres y toma lo que te pertenece. —incita en susurros. Jimin se levantó de su lugar teniendo la mirada vacía y andando al interior del castillo nuevamente. Por pura casualidad Jin se cruzó en su camino. Sin permitirlo decir una palabra desplegó por completo su encanto.
Lo lleva reprimiendo tanto que es incluso liberar y unas emociones que llegadas para protegerse a si mismo lo llevan a sentir satisfacción por la cara embobada del rey. Jin no tarda en abrazarlo y acariciarlo por encima de la ropa. Lo tuvo pegado a él lo que resto del día y por la noche los besos desesperados y las caricias aceleradas marcaban el momento. Giró sobre él hasta quedar sentado en su regazo, le tomó el rostro y Ladeó la cabeza viéndolo.
—Sabes... No te he dicho mi nombre real.
— ¿Ah no?
—No... Es Jimin... Es triste que sea lo último que nos digamos.
— ¿Discul...?
Lo interrumpe en un beso demasiado contradictorio. Es cariñoso, pero lleno de enojo y al mismo tiempo entristecido. Al separarse lentamente aquella brillante estela cual aurora boreal sale con lentitud de la boca del monarca. A medida que esto ocurre Jin se va poniendo cada vez más seco; su piel y todo de él se va volviendo marrón hasta que finalmente no queda nada de él. Solo una asquerosa cáscara marrón que apenas define donde hubo ojos y boca. Lo tiró a un lado y se vio al espejo. Yoongi a un lado del mismo.
—Mientras más importante, más brillo te dará. Mientras más tiempo mayor será el tiempo que te devuelvan. Permaneciendo como la triste belleza sin nombre. —sonó como una burla. Jimin se tocó un poco el aún rubio cabello.
Esponjoso, suave... Levemente rizado y aun esa forma tan peculiar en sus ojos. Cayó dormido sin siquiera darse cuenta de ello. Yoongi lo arropó y sonrió torcido. Solo había un adjetivo que no le ha dicho en lo más mínimo hasta ahora y es el que más lo define.
«Manipulable»
...
Se sentía tan... Mal.
Se está arrepintiendo totalmente de lo que hizo. Posiblemente Yoongi le diría que viva con las consecuencias de lo que hizo y punto final. Maldito hombre tan... tan... ¡SECO E INDIFERENTE! Se hizo el cabello atrás con angustia irradiando. Ya no lleva la cuenta de a cuántos ha hecho esto, la diferencia es que Jin... ¡Jin de verdad no se lo merecía!
Ni siquiera entiende como terminó de convencerse de aquello, que fue lo que le pasó realmente. Se sintió como si por un momento no fuese él. Cogió una pequeña daga del buró, Jin la tenía ahí por pura precaución y le había informado de ella en caso de que hubiera un atentado.
Sea un acto tonto o no, pasó la daga por la palma de su mano y esta empezó a sangrar de manera profusa. No le dolió en lo más mínimo. Gimió apretando los labios, un montón de flores amarillas como gardenias salieron de la herida ya l quitarlas está totalmente curado.
Restregó su rostro. Hay una guerra, no hay rey...—Ay no...—. Sollozó recordando la noticia que chismorrean las otras sirvientas. La reina Rose está embarazada. No puede dejar esto así como así. Si este reino acaba cayendo y muriendo será enteramente su culpa y con ello sí que acabaría demente. Tomó aire y al soltarlo hizo aparecer un libro de cuero marrón. Con una pluma blanca empezó a escribir.
El rey Kim Seok-Jin ha fallecido durante la noche debido al estrés que tanto lo agobiaba. La Guerra se cobró su vida y ahora la Reina Rose se encuentra al mando de todas las responsabilidades que dejó su esposo atrás. Sus soldados seguirán sus ordenes y aconsejaran a la misma para llegar a una victoria o cese de ataque.
No existirá complicaciones en su embarazo, su hijo nacerá, crecerá y vivirá tal como ella lo quiere y su padre lo hubiese querido.
Kim Seok-Jin no contó con la presencia de ninguna concubina o concubino durante sus veintiocho años de vida y se lo recuerda como un rey responsable y benevolente.
Al momento de cerrarlo desapareció. Cuando es algo muy grande y que involucra tanto en su entorno debe manipularlo de manera más directa. Haber escrito eso hará que se cumpla; casi como si él fuese una especie de Dios menor capaz de manipular el destino a corto plazo o lleno de ambigüedades.
Vistió y rápidamente se dio a la fuga del palacio. Aún tenía el pequeño carro con sus cosas acumuladas, el caballo se emocionó al verlo y más aún cuando lo colocó la rienda para que jalara la pequeña caravana. Salió del reino sin mayor cosa, casi ni se dieron cuenta de su presencia.
Se quedó a mitad de un bosque pensando en que hacer ahora. Duda mucho que los artistas ambulantes siguieran cerca tras tantísimo tiempo. Considerando que tiene tiempo de sobra no sería ningún problema ir a buscarlos a donde sea que se hayan ido; puede pedir indicaciones y teniendo como buscarlos no es molestia...
— ¿Qué te creer que te van a recibir? Tú no tienes edad, ellos sí. Puede que se olvidaron o en su defecto te rechacen por tardar tanto. —el comentario pesimista de Yoongi no lo sorprendió. Sonrió, como esa vez en la que se conocieron.
—Somos amigos. No me rechazarían —asegura tranquilo—. Aun si lo hacen les pediría perdón por tardar tanto.
— ¿Por qué?
—Es mi culpa haber tardado. Debí haber intentado irme, no... Seguir con ese juego—tiró un trozo de madera a la pequeña fogata que hizo—. Andar solo es muy triste ¿No crees?
—Lo es, pero no hace falta estar rodeado de mucha gente. Con una persona es suficiente. —opina. Se ve un poco aterrador por lo pálido que es junto al cabello de color azulado. Jimin diría que está volviéndose blanco.
—Tal vez no. Es divertido estarlo más no necesario. Por eso es bueno. —cogió una pequeñas ardilla que estaba saltando a su lado intentando subir a su hombro.
—Es Estúpido.
—Tal vez. Sin embargo... ¿No es lindo tener gente que te quiera y se preocupe por ti?
—Inútil.
—Por eso quien siempre llama soy yo ¿No estás muy solo sin mí? —nunca lo ve con otra persona. Siempre aparece para informar de algo o burlarse. Es como si ni siquiera existiera. Yoongi bufó sin decir nada—. Tal vez solo necesito... Tener gente a mi alrededor para no pensar más en que no hay quien me pueda amar...
—Eso es cierto. Nadie podría amarte—se acercó y cubrió los ojos de Jimin—. Tampoco quererte... Para lo único que importas es para ser bello. Para ser usado. Nadie que te elogie será por algo real. Recuerda que son los mismos humanos de quienes buscas cariño quienes te hicieron tanto daño.
—Yoo-Yoongi...
—Pruébalos. Prueba que vale la pena seguir deseando algo imposible que te vuelve tan patético como cuando te encontré desangrándote después de que te violaran—lentamente, como tinta negra en tela blanca, iba introduciendo aquella corriente de pensamientos negativos en Jimin, quien solo escucha y permanece quieto en total sumisión—. Yo te salvé y por ello te puedo decir que pierdes tu tiempo. Cuando los encuentres de nuevo ya no tendrás esta mentalidad tan ilusa...
No lo volvió a ver en toda la noche. Una especie de sentimiento extraño cala en su sistema y lo tiene profundamente ansioso. Soñó con aquel recuerdo inmundo de lo ocurrido con la Guardia de Tae y pensó que... No todo es culpa suya; también es culpa de ellos pie haberlo abusado. Pudieron no hacerlo, pudieron haberlo dejado en paz. No... sencillamente lo usaron...
Todos lo quieren engañar con un falso cariño para luego usarlo... Los humanos se aprovechan de otros más vulnerables como lo fue él...
No tuvo oportunidad de saber si realmente podía confiar en ellos o no. A la semana de caminar con rumbo a una posible parada en la que se encontraran... En medio del camino encontró las caravanas destruidas y varios cuervos sobrevolando el área. Bandidos de mal aspecto saquean lo que destruyeron y varios cadáveres figuran en una pila.
Apenas estuvo cerca y visible notó sus intenciones de hacer lo mismo. Bastó que estuvieran a medio metro de él para que la gran mayoría cayera con sus sesos saliendo por sus orejas. Al último que está arrodillado lo tomó de la barbilla.
— ¿Por qué lo hicieron? —pregunta con voz suave y mirada vacía. Una resignación tan inmensa y un dolor horrible lo carcome desde dentro y no sabe exactamente si eso traduce a tristeza o rabia.
—Te-tenían mucho dinero y co-corría el rumor d-de que contaban con a-algo especial. Queríamos... venderlo y...
—Entiendo... ¿te arrepientes?
—No.
— ¿te parezco bonito? —sonrió angelical como solo él, el tipo asintió frenéticamente. El tacto de Jimin empezó a quemar su piel y el resuella adolorido—. Pensaban llevarme y venderme como un esclavo ¿eh? Hacerme un esclavo de nuevo... Como si fuese a aceptar eso.
Ni siquiera realizó otro contacto, al energía vital del bandido viajaba de la boca de este a la de Jimin. Un estatura disminuyó apenas un poco y su cabello llegó a hacerse de color negro. Tendría unos dieciséis de apariencia en estos momento y no se destiñó sino hasta los dieciocho.
Dio un soplo y el lugar se lleno de vegetación alta que cubrió todo el desastre, lo absorbió. Volvió a subir a su caravana para seguir con su camino en lo que hacía cualquier cosa en su interior. Tararear, leer, comer, quedarse viendo por la ventana pensando en que hacer ahora con toda la seriedad del mundo.
Por no decir que sigue teniendo esa maraña confusa en el pecho.
Cuando se hizo de noche soltó al caballo para que pudiera descansar sin nada molestándolo. El caballo le dio un suave empujón con la cabeza en gesto afectuoso. Jimin se rió y le dio un pequeño beso antes de subir a la caravana a dormir. No tiene hambre, ganas de nada...
—Eres tan estúpido que ni siquiera puedes darte cuenta de lo que quieres hacer. —bufa Yoongi sentado en uno de los taburetes del interior. Jimin se sentó en la cama y subió las piernas para abrazarlas.
— ¿Siempre será así?
— ¿Por qué debería saberlo?
—No lo sé. Siempre lo sabes todo y creí que si te preguntaba podría al menos... Saberlo también. —murmura lento y pausado. Se rascó la nuca y soltó el aire por la boca, inflando un poco sus rellenas mejillas. Yoongi permaneció indiferente.
—El cabello negro casi no te sienta—opina, Jimin se lo quedó mirando en la espera de una respuesta a su pregunta—. Ya te he dicho lo que necesitas saber.
—Yoongi es realmente cruel. —ríe amargo y sin gracia.
—Tu muy imbécil como para necesitar que te digan dos veces la misma mierda ¿Te lo pongo por escrito o qué?
—No sé leer, así que no creo que funcione.
— ¿A no?
—No. No había escuela en mi pueblo y mamá no podía darse el gasto de pagarnos a todos colegio. No sé leer, escribir... Solo cuando ya reconozco lo que está ahí. —explica y Yoongi pone los ojos en blanco.
— ¿Qué harás ahora? ¿Solo vagar?
—La verdad... Pensaba en lo que me dijiste—lo ve directamente a los ojos—. Si es realmente para lo único que sigo vivo... Yo dejaré de hacerlo—una sonrisita de índole triunfadora surcó los labios de Yoongi—. No me convertiré en esclavo de nadie... Es mi tiempo de hacer que su deber se vuelva mantener vivo y fuerte... Si no pueden amar, morirán.
—Finalmente puedes concluir algo por ti mismo. —felicita. Pensó en irse, Jimin lo tomó de la muñeca interrumpiendo su salida.
— ¿puedes quedarte conmigo? No quisiera estar solo—pide ladeando un poco la cabeza—. Cuando estoy solo... Hay más recuerdos que sueños... Quiero soñar.
— ¿Soñar...? —interroga extrañado. No se supone que pueda hacerlo. Únicamente debe sufrir con las memorias de la gente de gran vinculo con la que ha permanecido. El agarre se volvió más fuerte.
—Por favor. No me gusta dormir solo... Tu no me estás usando o me cree hermoso... Acompáñame. —súplica apretando los labios.
Yoongi acabó con resignación en la misma cama de tamaño considerable. Dio un larguísimo suspiro. Al tocar algunos mechones de color negro se hicieron rubios. Partes muy pequeñas y apenas notables. Suspiró dejándose llevar por el tan amado sueño.
Jimin ya está siguiendo la ruta indicada. Parece que todo va sobre ruedas finalmente y le causa una terrible satisfacción. Se mordió el dedo y dejó caer la gota negra en la piel pálida del otro. Cómo petróleo en color y textura aquel líquido viajó hasta introducirse en su boca. Jimin tomó una enorme bocanada de aire y al soltarlo una marca se formó en la nuca del durmiente.
Con esto sería suficiente.
—Sabía que acabarías viniendo aquí. Ningún brujo se resiste a lo que podría serle más beneficioso y está claro que la personalidad de Seokjin no te funcionaba... Aunque tardaste mucho ¿sabes? ¿Por qué debería de aceptarte por el mero hecho de haber venido aquí?
Deshizo la reverencia que mantuvo. Al enderezarse ladeo la cabeza, su ropa mayormente traslúcida acompañada de un abrigo blanco y mullido. Se relamió el labio inferior y sonrió con el cabello perfectamente alisado de color negro y algunos mechones de color miel.
—Porque sé que no le gustaría que vaya a otro reino. Tengo entendido que un vecino suyo quisiera hacerse cargo aprovechando la debilidad actual que tienen—tomó asiento en el reposabrazos del trono. Ningún guardia lo detuvo, viéndolo embobado únicamente—. Así que... ¿En serio quiere que me vaya? Mi señor. —ronronea con una sonrisa suave.
Bastó con ese gesto tan pequeño y simple para lograr que el hombre le rodeara la cintura con un brazo para jalarlo y hacer que se sentara en su regazo. Una risita cantarina se le escapó, acompaña la expresión inocente totalmente ajena a sus verdaderas intenciones.
Yoongi observa desde el pasillo alto de la sala del trono. Su expresión es ligeramente divertida por lo fácil y redondo que cae le pobre rey. Desde su sitio puede ver la marca en la espalda de Jimin. Él nos abe que la tiene, pero ¿Qué importa? Es solo un empujón cariñoso para que acepte su realidad...
Una belleza ambulante que no le pertenece a nadie...
Quizá solo a él.
«Te deseo (...) Una de las tantas razones por las que te amo... Desde el primer "Te amo" que te dedique no has parado de llorar ¿Por qué?»
—Nadie me dirá un te amo real. Por eso no voy a llorar de nuevo...—murmuró desviando la mirada de aquel espejismo—. Don't be like a prey (Be) Smooth like a like a snake. —Tararea. Ahora él sería la serpiente... Una que aprieta lentamente hasta asfixiar a su presa.
