Su vida es muy distinta ahora. Estar dedicado a tener lujos absolutos y gente comiendo de su mano se ha vuelto su estilo de vida. No lo desprecia en lo absoluto a pesar de ser, en cierta medida, la antítesis de su temperamento el ser un manipulador a diestra y siniestra. Tiene más poder sur cualquiera y se está aprovechando de eso; una parte profunda de él lo siento así y la otra... Solo lo goza.

Ni siquiera debe preocuparse de que lo toquen. Aprendió a hacer ilusiones en esas tan ingenuas a siquiera considerar que él les permitiría un mínimo toque. Mientras creen hacer de todo con su cuerpo, él va campante a otra habitación a descansar... Igualmente jamás lo hace solo: Yoongi lo acompaña cada noche que pasaría solitario de no tenerlo. El hombre se dormía con una velocidad y una profundidad que llegaba a serle tierno.

El ciclo de uso suele acabar a los cuatro o cinco años; siete si deja muerto de impresión al monarca de turno que será su atolondrada marioneta. No lo malentiendan, no destruye reinos enteros por puro capricho. Si pasa, pasa; deja a un nuevo encargado o el sitio en plena guerra porque no piensa inmiscuirse. Algunas veces ayudaba porque iba justo a ese sitio a hacerse concubino...

Fuese Rey o reina quien mandara. Las mujeres eran más difíciles de manipular, pero al final del día ellas se volvían más cariñosas. Incluso maternales.

Actualmente tiene un pequeño problema y es que alguien del harem le compite en belleza. Son casos muy extraños; normalmente interrumpe sus objetivos, pero en esta ocasión no es así. Ese concubino sencillamente no le interesa serlo e incluso se ve a escondidas con un caballero de alto rango. Posiblemente los maten a ambos si eso queda al descubierto... podría hacerlo y quitárselo de en medio.

Alguien igual de encantador es una amenaza. Al menos eso es lo que su instinto más competitivo exige, no así su voluntad.

3.1 Diferente

— ¿No consideras que es peligroso lo que haces? —interroga jugando con un pequeño gato que llegó a la habitación que ambos comparten.

—Para nada.

—Engañas a un rey solo por un... Caballero. No te puede dar todo lo que-

—Jimin—interrumpe. Aun ahora desconoce cómo fue capaz de descubrir su nombre—. Tengo toda mi vida aquí. No me quieren en realidad, solo soy... Un juguete que cuando deje de ser bonito tiraran a la basura. Si alguien me ama aun cuando me ha visto hecho un asco... Vale la pena morir por eso ¿no te parece? —el ubio de larga y sedosa cabellera con ojos azules sonrió enamoradizo, descuidadamente extendido en un diván.

— ¿Como sabes que te ama de verdad? Le pareces bello y quiere usarte igual que todos los demás. —insinúa con recelo.

—Son tres años tentando una castración, destitución y posible envío a una arma... Incluso me ha pedido matrimonio—Jimin apretó un poco al gato—. Aun si no es eterno... Hay que disfrutar cuanto dure. Ni siquiera un amor pasajero debe desperdiciarse.

—Es una forma muy tonta de verlo, Amvlýs.

—Ninguna alegría dura para siempre. Al fin y al cabo, no sabrías distinguirla porque te falta la tristeza—canturrea—. ¿Me dirás que no has amado a alguien y sido correspondido?

—No. Solo me usan y yo a ellos. —concluye dejando al animal a un lado.

—Mentir y ocultar es malo ¿Sabes?

— ¿Ah?

—Lo siento—ríe—. El futuro no tan cercano queda fuera de la pregunta que hice. Error de cálculo. —alzó una ceja. Aquello fue muy... Extraño

Aunque ese hombre siempre ha sido bastante extraño.

Pasaron unas cuantas semanas tras esa conversación y todo seguía su rumbo. Alguna que otra vez lo ayudó y defendió con el tema del amante. Totalmente prohibido para concubinos. Solo se debe servir al rey. Apenas iban dos años ocho meses cuando se decidió a irse. No fue porque el rey se haya dado cuenta de la adoración enfermiza... Sino porque su compañero fue descubierto de lo más infraganti. No diría que fueron descuidados, fue más una cuestión del todo azarosa; el rey entró por el día a esa habitación aun cuando jamás lo hace por considerar que el sexo durante el día es "pecado" por ende cero visitas al harem. Quien sabe que lo condujo hasta ahí.

El punto ahora es que observa en pie junto al trono como van a condenarlos a los dos. El rubio no perdía el porte orgulloso y vanidoso; su compañero mantenía la barbilla en alto con todo el ego demostrado. No se arrepienten para nada de lo que hicieron aun cuando eso los va a condenar a muerte en estos momentos.

—No solo mi general más eficiente y fiel me engaño... sino también uno de mis favoritos—suspira el hombre de edad avanzada—. Si ruegan-

—No pienso rogar nada. Lo engañe con todo el gusto del mundo; lo seguiría haciendo en este instante. El problema, alteza, es que usted es muy inoportuno. —Amvlys

sonrió desdeñoso.

—Cumplí con mi deber de mantener al pueblo feliz. Mi rey. —repone el caballero con altanería.

—Tú serás enviado a la barraca de los esclavos; te convertirás en un eunuco por esta falta de respeto—espeta furioso—. ¡Y a ti te mandaré donde debí haberte dejado, a un burdel a que...!

—Mi rey es tan... Mal perdedor y un despechado. Que lastima me da. —se inclinó a hacia él y entreabriendo los labios ocurrió lo típico de hace tantos años para acá.

Una cascara vacía quedó y él rejuveneció hasta verse como llegó. Amvlýs se acercó muy sonriente, como si supiera que eso iba a pasar.

— ¿Qué eres? —pregunta receloso.

—Así como tú. Es un secreto. —llevo un dedo a sus labios en señal de silencio.

El caballero también lucía extraño y no sabe si interpretar esto como que ambos tenían previsto que fuese él quién hiciera esto. Lo descartó bastante pronto, un diario que Amvlýs le entregó demostraba que Alessio, el caballero, ya tenía en mente asesinar al rey. Esto pasó de manera espontánea.

Sea como fuera, se fue de ese lugar para buscar un nuevo rey al cual matar lentamente.

Sin embargo... ¿Por qué siempre un rey? Quizá algo un rango más bajo fuese divertido como ese rubio con su caballero...

— ¿Los puestos de un reino? Hay consejeros de corte; condes; duques; la caballería también es considerablemente más poderosa que el pueblo común ¿Por qué? —Yoongi lo vio seguirse bañando en aquella laguna cristalina en pleno medio día.

—Probar algo nuevo tal vez. No solo dedicarme a los reyes... Tantos son horribles. Quizá por eso no llegó a ser realmente bello. —ese trauma jamás se iría. Considera que aún no ha hecho lo necesario para volverse realmente hermoso. Es una belleza a medias y por ello hay quienes la resisten o la sienten menos.

Quizá si absorbe a alguien naturalmente bello pueda-

—A-ay lo siento. —sumergió hasta medio pecho en el agua y miró a quien tropezó. Se notaba por el hecho de su ropa sucia. Se cae tanto que sabe perfectamente cómo queda tras algo así.

— ¿No es un punto demasiado lejano como para perderse? —interroga.

—E-es que- no mal entienda. Es-esto... —sus balbuceos se le hicieron cómicos. Alto, de corte horrible, lentes torcidos -aparte de enormes y espantosos-, y a decir verdad su rostro tampoco es muy agraciados -lo poco que distingue-. Se percató de una medalla en específico—. Yo-

— ¿Un hombre del rey? Qué curioso que-

—S-solo soy un consejero y no pretendía ofenderlo. M-me perdí y... y... todo fue accidente. —asegura. Habla muy rápido y grueso.

—Tranquilo—dijo Jimin con expresión angelical—. No te convertirás en ciervo y te una comerá una jauría de perros—da media vuelta—. Así que si es tan amable, déjeme terminar mí baño.

—Puede bañarse apropiadamente en mi Casa... Si eso quiere por supuesto. —Jimin ladeó la cabeza. Qué hombre más cómico.

Hay un detalle curioso y es que no parece precisamente embobado como los demás al verlo. Si, está avergonzado de verlo en esta condición, pero no parece a poco de besar el suelo que pise. Duda mucho que él sea como esas excepciones de las que ha hablado antes. Subjetivamente hablando, ese tipo es feo; no el más horroroso, pero no se fijaría en él si lo ve por el camino. Sonrió agradecido antes de acercarse un poco más a la orilla.

—Sería bueno, pero no puedo salir si me sigue viendo y mucho menos si sigue pisando mi ropa.

— ¡Lo siento! —tomó las prendas y las sacudió al tiempo que apartaba la mirada. Jimin cogió la ropa y a pesar de empaparla se la puso. Con cercanía exagerada el hombre tartamudeo varias cosas inconexas.

— ¿Y bien? ¿Me llevas a tu casa? —interroga con aire coqueto.

—Cla-claro.

— ¿Tu nombre? —el hombre le dio su chaqueta con la mirada aun apartada.

—Soy Kim Nam-Joon.

Resultaba bastante... refrescante hablar con alguien en sus cinco sentidos; también divertido por lo mucho que parece apenarlo con sus ademanes.

Su casa es jodidamente enorme. Una mansión tirando a palacio señorial y es muy obvio que su trabajo le brinda una posición fenomenal. Puede decirse que apareció en respuesta a su conversación con Yoongi. Tomó un baño largo y muy cómodo en la gran habitación de gran bañera. El pequeño tatuaje en su espalda figura en el reflejo de los espejos y Nam-Joon se vale de estos para espiar cauteloso.

También avergonzado por ser tan poco decoroso.

Jimin se vio el cabello negro y pensó seriamente si dejarlo de ese color o volver a tenerlo rubio. Tal vez castaño...

Salió vestido del baño y encontró a Namjoon sentado esperando. Caminó silencioso y al estar lo suficientemente cerca pasó las manos por sus hombros; acaricia levemente el cuello y el contorno de la quijada.

—Gracias por dejarme usar el baño, mi señor. —ronronea con formalidad. Nam-Joon asintió un poco atontado.

—N-No hay de que... eh...

—Soy Minie—miente—. Por casualidad... A usted le gustaría-

—Estoy casado, no podría tener a nadie más. Lo siento. —no le costó hallar el rumbo del ofrecimiento. Jimin hizo una mueca, bastante abatido por el rechazo tan rápido y sencillo.

—Ya veo—dijo Jimin con tono seco—. Siendo así, es un placer haberlo conocido. Seguiré con mi camino.

— ¡No! ¡No te vayas! —el agarre lo detuvo.

— ¿Por qué no me iría, mi señor? No desea nada de mí.

—Bueno...

Metió a Jimin en una habitación y este resintió ligeramente el golpe en la espalda con la puerta. No le costó salir y ver una escena bastante... Peculiar. Asume que la mujer hablando con Nam-Joon es su esposa. Podría ser más hermosa sin duda, su vestido tremendamente caro y revelador lo distrae muy a duras penas. Habla de forma tan... hosca, como si no le importara para nada que Namjoon diga algo.

— No puedes gastar tanto en-

—Joonie—ronronea—. Puedo gastar lo que se me antoje de tu dinero en alguien que si me satisfaga y tenga un mínimo de gallardía. Adiós cielo. —despide animada. Nam-Joon hizo un ruido de lo más lastimero y Jimin se mordió ligeramente el labio.

Muy bien, eso es muy cruel.

Marchó de la casa pensativo.

—No me importa que seas el hombre más bello del planeta. No me importa si ni siquiera lo eres... Deja de hacer eso. Quiero pasar mi vida contigo y ¿Que pasara cuando tenga sesenta y tu sigas viéndote como un quinceañero? —miró dolido al hombre, sintiéndose entre regañado y receloso.

—Ser bello es lo único-

— ¡No es lo único que tienes! ¡También me tienes a mí! —fue tomado de las manos—. Quiero verte crecer, envejecer... Incluso tener un hijo si es posible. Por favor... Dame tu vida y permíteme amarla sin importar que no tenga una belleza que pueda encandilar a todos.

Bajó la mirada, sintiéndose mal y con ganas de esconderse por la vergüenza que le da. Lo peor es que no se ve capaz de dejar de hacerlo; ya lo intentó una vez y le da tanto terror que se repita lo ocurrido... Él lo abrazó, queriendo esconderse. Su hombre misterioso correspondió el gesto con la idea de que se trataba de una afirmativa.

—Está bien... Verás que no te falta nada de eso. Yo me aseguraré de que seas feliz —le besa la cabeza de cabello gris... Que hace poco fue azul. Un bello color azul que había significado un cambio y ahora no está—. Vamos a la cama ¿Vale?

—Está bien...

Abrió los ojos y suspiró con decepción. Se deshizo de su ropa y entró lago a un par de metros de distancia a donde durmió. Se hundió en el agua y al salir de esta se quedó mirando su reflejo. Debe ya rendirse a lo mismo. Es un sueño solamente. Ese hombre capaz de amarlo es una ilusión creada por su mente en un intento vano de aliviar su dolencia más usual: Nadie lo podrá amar. Empezó a cantar dando toques a la superficie, creando ondas que a su misma vez mostraban ese reflejo.

El reflejo de su hermoso rey de ensueño

—Yoongi... No hagas eso. —pide en voz queda con el otro mordiéndole el cuello. Las heridas que él deja son más complicadas de desaparecer.

— Creí que necesitabas que te acompañara.

—No de esta manera—lo hizo a un lado con apenas fuerza—. Algunas veces quisiera que tú me amaras y así no sentirme así. —suspira entrando hasta la barbilla en el agua.

—Siempre enfrascado en la misma tontería. —quejumbra sentándose en el agua como así fuese una silla. No se moja en lo absoluto.

—Supuse que no lo entenderías ni siquiera ahora.

—Es inútil. Pérdida de energía.

—Es algo que quiero y es posiblemente lo que más me duele que no pueda obtener... o que puedas darme. —sonríe lastimero. El Sonido de las ramitas lo hizo girar la vista. Tuvo cierta sorpresa por ver a Namjoon ahí parado con una especie de maleta de no mucho tamaño.

—Honestamente no creí que te encontraría aquí...

—Lo hiciste e igual de mal que ayer... ¿Se te ofrece algo aparte de verme desnudo? —interroga con aire aun coqueto. Namjoon bajó la mirada, ajustando sus enormes lentes.

—S-solo creí que si estabas aquí es porque necesitas ayuda o algo así. Nadie vive en el bosque porque quiere. Es incompatible con el modo de ser humano. —Jimin tomó al prenda de ropa más cercana y se cubrió antes de salir del agua.

—No la necesito. Tienes opción de dármelo o llevártelo. —no iba a rechazarlo tan bruscamente. Es sincero con él. No necesita ayuda como ropa y comida como sabe hay ahí.

—Quisiera dártelo y tal vez... comer juntos, como un... ¿picnic? —su voz le recuerda vagamente a Taehyung y a Yoongi. Es gruesa aunque mucho más calmada y tranquila. Yoongi es perezoso y Tae... simplemente era Tae.

Asume que Namjoon siente esa necesidad de ayudarlo por el encanto. No lo molesta debido a su forma de ser natural. Es un hombre alto, tierno y que tiende a destrozar todo lo que tiene en sus manos por más de diez segundos. Le da hasta cierta pena porque no es una mala persona.

Quizá solo es un cúmulo de desgracias.

Un día llegó entregándole unas llaves y explicando que tiene una casa desocupada por cierto camino del bosque y puede usarla en lugar de rondar por la orilla del largo. "corriendo peligro". El gesto se le hizo adorable a más no poder; lo hace por solo querer hacerlo y no esperando recibir un favor intimo a cambio como suele ser lo típico.

Aun con su caravana se instaló en aquella vivienda tan acogedora. Le recordaba a su casa de la infancia. La única diferencia es que aquí está solo exceptuando a cuando Namjoon viene a comer o Yoongi decide hacer acto de presencia. Se le hace bastante triste, incluso más que ir vagando hasta encontrar el siguiente reino en su camino.

— ¿Por qué haces tanto por mí? —pregunta jugando con su comida. Namjoon se acomodó las gafas—. No me has pedido nada. No creo que-

—Simplemente... Me gusta tener gente que no busca mi dinero. —responde vacilante. Jimin silbó brevemente.

—¿Qué hay de tu esposa?

—Matrimonio arreglado. Su familia iba a la bancarrota y yo lo impedí. No la amo para nada y es mutuo. Se queja de que... no la puedo satisfacer—una risita irónica salió de sus labios—. El verdadero problema es que no siento atracción alguna por las mujeres. Tampoco ellas por mí.

—No es de sorprender. Por ninguno de los lados —dijo Jimin.

—Y-y... pensé que si no has pedido nada o exigido más... Es porque al menos te soy interesante ¿no? —pregunta casi asustado. Jimin apoyó la cara en su mano y se rió—O... Tienes a alguien más que lo haga. Eres hermoso y dudo que te-

—Eres feo y me molesta para serte sincero. Sin embargo, creo que puedo cambiarlo un poco. —interrumpe totalmente fuera del tema.

Cogió una tijeras y una navaja del estante, sin dilación empezó a cortar el cabello. Ha tenido tantos sueños que se alejan de su plano terrenal que hay muchas más opciones de corte. A medida que se deshace del cabello negro siente el nerviosismo de Namjoon. Cuándo fue suficiente dejó a un lado todo. Movió la cabeza del hombre para asegurarse de que esté parejo. Iba a crecer rápido, así que no lo preocupa que no sea un estilo común.

Le quitó los lentes y sopló suavemente a su cara. El otro lo sintió como una brisa primaveral y al parpadear pudo ver más claro que nunca. Lució sorprendido al instante. Jimin se subió a la mesa y le acarició la cara.

—Mira nada más... Si puedes ser guapo —tiró la fruta y usó el plato plateado como espejo. Namjoon no entendió qué clase de corte de cabello es ese; nunca nadie a su alrededor tiene esa clase de forma, pero le gusta y si Jimin siendo como es cree que es atractivo es porque algo ha de tener—. Quizá tu esposa es muy tonta como para darse cuenta de que debería lograr algo más que insultarte ¿eh~?

Para Namjoon resultaba muy cómico que gracias al corte, el extraño mejoramiento de su vista y demás detalles ahora su esposa si quisiera estar con él. Esto resbalaba un poco, metido la mayor parte del tiempo en su casa del bosque ocupada por Jimin. Todo iba... Tan bien que le costaba creérselo.

Tiene a una belleza así solo para él. Jimin no se va, mantiene su presencia en espera para él... ¿¡Por qué!? No figura como atractivo aún si hubo una mejoría en su ver -Jimin le ha dado un poco de forma a su pelo-; está casado; no cuenta con una posición imperante: Es el consejero principal del rey, pero nada más. Es como si Jimin lo hubiera escogido y eso lo tiene a mil.

Aun con todo, no lo toca por lo mismo... está casado.

— Nunca tocas los libros que te traigo. Son difíciles de obtener ¿Sabes? —Jimin dejó de jugar con una pequeña ardilla. Animales pequeños en la casa no es nada raro con él.

—No sé leer—se encoge de hombros—. Por eso no-

— ¿¡Como que no sabes!?

—Joonie, vengo de un pueblo y soy menor de siete. Es obvio que no se habría podido. —para su sorpresa Namjoon lo tomó de donde estaba sentado y lo llevó al pequeño estudio de la casa.

—Entonces yo me encargaré de enseñarte.

— ¿Para qué...?

—Créeme, va a serte muy útil y no hay nada mejor que saber todo lo posible. —no tenía una razón real por la cual negarse en realidad.

Yoongi se reía por lo mucho que se confundía aprendiendo. Igual lo ayuda, pero después de algún comentario despectivo con respecto a su ignorancia. Lo cierto es que de alguna manera esto lo hizo más cercano a Namjoon, hasta el punto de permitir a este que lo toque; algo que no hace a menos que quiera algo y en este caso, no es. El hombre es sencillamente... Tierno, un papá oso o bien, el padre que jamás tuvo.

Y un papá al que estaba casi seduciendo ¿Eso es normal? Obvio que no, no obstante... ¿Que importa? Hace ya... ¿Medio siglo? Un "poco" más, dejó de ser normal. Posiblemente desde los trece.

Lo cierto de la situación es que sucedió de modo muy espontáneo. La lección se le estaba haciendo asquerosamente aburrida y como Namjoon permanece tan cerca y mimoso como siempre... Se permitió acercarse hasta sentarse en el regazo de quien le lleva buena altura de diferencia. Inició sutil, caricias al cuello y nuca; un poco las mejillas con el divertido par de hoyuelos; finalmente le dio un suave beso en los labios que lo tensó notablemente. Jimin le apartó un par de mechones que se le venían a la cara y sonrió.

— ¿Que con esa cara?

—No puedo. Estoy-

—Estás casado con una mujer que te engaña con todo el reino. Además—acentuó su peso en él, como si se estuviera frotando—. Es a mí a quien deseas ¿No? Se siente.

—Mi-Minie...

—No me harás daño y me quieres... Solo hazlo, Joonie. —ronronea con verdadero gusto.

Puede decirse que Namjoon es lo más cercano que tiene al amor en el mundo terrenal. Sus sueños son solamente eso y por ello no puede considerarlo. A sí mismo, fue la primera vez que pudo disfrutarlo muy en serio; sin espejismos, desvaríos... Nada, solo Namjoon sujetándolo de forma brusca porque no sabe hacerlo de otra manera. No supo a ciencia cierta si Yoongi enojado fue real o una simple alucinación. Esperaba que no, porque lo ignoró soberanamente para besar a quien sería su amante a partir de ese instante.

—Kookie, por favor... Tengo más años que tú y tu padre juntos. Sé perfectamente cuando me ven lascivamente en lugar de la adoración. —ríe cantarín ante los refunfuños del hombre.

—Si lo sabes, por qué-

—No es el primero, tampoco el último ¿Por qué te preocupa? No te voy a dejar por un rey cualquiera que me desee. Eso no me interesa en nada. Deberías saberlo. —da pequeños toques a la mejilla del otro.

—Me molesta.

—Lo tengo muy claro.

—Y no lo evitas.

—Es lo que soy. No puede evitarse.

—Podría encerrarte en nuestra habitación.

—Transformaría la cerradura en un perro para que te muerda... Si es que los dientes no se le rompen intentando hacerlo. Tus piernas son muy duras. —hace un puchero.

—Yo me quejaría de que tus labios son muy gruesos. No obstante, sabemos que me encantan así como a ti te encantan mis piernas.

Rió entre dientes. Kookie se pone celoso muy rápido, pero lo único que hace es borrar su expresión despistada o sonriente para acabar aparentemente enojado. No interfiere, mantiene la postura recelosa y a Jimin le cuesta a horrores distinguir cuando está celoso... Pues parece estarlo de todo y todos. Apoyó la mejilla en el hombro del hombre a su lado y soltó un suspiró. Su gesto es tierno sin la intención de serlo.

—Te amo ¿Sabes?

—Te pones demasiado cursi con-

—Y tú te pones a llorar... Cada vez. He llegado a creer que pasa porque lo que yo siento es real y lo tuyo es una mentira que se manifiesta así.

—Kookie...

—Has estado con demasiada gente que te lo dice sin ser así. Me lo imagino fácil: Nadie te ha querido y no sabes hacerlo. Lloras por frustración.

Lo dejó solo, más que insultado por lo dicho. Por supuesto que sí sabe amar, llorar no significa nada en esta situación...

¿Que se cree? ¿Que lo sabe todo de él? Imbécil.

Los intentos de Namjoon para evitar serle infiel a su esposa resultaban tan patéticos que Jimin se reía en su cara por lo torpe. El más alto adoraba poder tenerlo, quedaba tremendamente claro. Namjoon tomó manía por apretar los cachetes que tuviera a su alcance, sin mencionar que llevarle ropa también es un gusto. Jimin le devolvía el gusto cantando o bailando para él.

No se sentía como el amante propiamente dicho... Sino la pareja. Es extraño estar siendo querido y no lo desagrada para nada. Es lo que ha deseado por tanto tiempo que tenerlo lo confunde.

No dejará de disfrutarlo no es tan tonto.

—Amante es una palabra bonita—opina viéndola escrita en el pequeño trozo de papel. Namjoon alzó una ceja—. Viene de amor... supongo que tiene un significado más bonito al de simplemente acostarse con alguien.

—Si tienes un amante es porque lo "Amas" más que a tu pareja real. Es huir de lo que te amarra a algo que amas... Como el sexo.

— ¿Entonces solo soy sexo? —pregunta fingiendo estar herido. Namjoon empezó a balbucear sin parar frases inconexas para remediar lo que ha dicho—. Ay Joonie... Creí que éramos algo serio.

—Lo somos. Y-yo de verdad te quiero-

—Y-

—Eres hermoso...

Jimin dejó de escucharlo cuando dijo aquello. Ah... él también está encantado por como luce, lo había olvidado por completo por cómo se llevan. Su decaimiento debió ser demasiado obvia. Namjoon detuvo toda su habladuría solo viéndolo. Jimin tomó aire, infló un poco los mofletes antes de soltar:

—Si no fuese "hermoso"... ¿Me querrías? —la caricia en el cabello lo hizo cerrar un ojo.

—Tú me quieres y no soy precisamente atractivo ¿Qué crees? —interroga capcioso. El tono se le hizo raro, pero no entendió—. No tiene nada que ver con cómo luzcas. Si te amo de verdad, me importa poco que seas bello o No. Algo así como tu conmigo.

El beso en la mejilla solo sirvió para confundirlo más.

—Tienes dinero

—No pides nada.

—No hay nada que-

—Entonces es porque lo que importa soy yo, no lo que pueda darte—lo tomó del rostro y le dio un beso en los labios—. Suenas muy confundido y niño en lo que a sentimientos refiere y eso te hace lindo. Más que muchas otras cosas.

—Nam-

—Vendré mañana temprano. Espero que hayas terminado la lección para entonces. —despide saliendo del estudio de la vivienda. Jimin se revolvió el cabello negro y miró por la ventana frunciendo los labios.

Eso fue muy contradictorio para él.

—Más contradictorio que quedarte aquí, lo dudo—Miró a Yoongi, con solo pasar un dedo el libro se cortó por donde pasó—. Muchos meses, nada útil. El rey al que aconseja será bastante fácil para ti si-

—No quiero irme.

— ¿Disculpa? —su entrecejo fruncido no es algo común. Es raro que demuestre algo aparte de burla o sueño.

—Namjoon es... Bueno conmigo. Parece que de verdad le importo y eso es lo que buscaba.

—No. Buscas ser bello por siempre y-

Quiero ser amado. Te lo dicho, tu lo sabes y si he estado con tantos es para encontrar a alguien que pueda hacerlo... Quizá con un poco más de tiempo pueda saber si esto es real o no. —Puso los ojos en blanco. Hoy día parece un fantasma por el cabello albino.

—Es hombre. Somos cambiantes y decimos lo que sea que la otra persona quiera oír para tener sexo; eres más pasivo y solo por eso te crees toda la mierda que te diga. No te ama, no puede hacerlo; ya lo dijo, eres lindo y solo eso-

— ¡Sé que no solo eso le importa! —corta mosqueado por al replica constante—. Él si... él si es capaz de hablar conmigo; regañarme; contradecirme y al mismo tiempo darme todo. No debo hacer todo lo que diga y no me quiso sino hasta mucho después. No-es-lo-mismo.

— ¿Entonces qué? Si te quedas con él vas a envejecer y cuando dejes de ser hermoso va a tirarte a la basura para volver con su mujer.

—Eso no pasará.

—Incluso ahora está con ella. Eres solo un amante. Si de verdad te quisiera te llevara a su casa, tirara a esa zorra y se casará contigo. No lo hace ni lo piensa hacer. Te mantiene escondido para que seas solo suyo—apareció tras Jimin y le cubrió los ojos con una mano—. Los humanos solo te engañan; únicamente me tienes a mi para estar y ser sincero.

—Tu no tienes la razón siempre—lo apartó bruscamente—. Debo cargar con las consecuencias ¿no? Si Namjoon me miente haré lo de siempre, pero hasta que eso pasa puedes irte si insistes en lo mismo.

Sabe que Yoongi siempre está pululando a su alrededor y esta es la primera vez que lo "rechaza". Lo notó molesto, pero se esfumó como siempre y quién sabe si seguía realmente por ahí. Se miró en un espejo; ahora que lo piensa... Namjoon es el primero que no le ha pedido ponerse rubio. Eso es extraño, con el cabello negro se ve tan simplón y corriente como el resto...

Giró de golpe, creyendo haber visto al mismo tipo que no deja de molestarlo en sueños.

—Dar oportunidad para querer...—murmuró pensativo.

...

—Estás un poco cariñoso hoy ¿no? —se le hizo extraño que Jimin estuviera tan enfrascado en andarlo abrazando y besando.

— ¿Enserio me quieres? —pregunta con la cabeza ladeada y apoyada en el hombro del más alto.

—Que insistencia la tuya Minie ¿Seguro que no pasa nada? —el muchacho se separó y se hizo el cabello atrás viendo a otro lado, sentándose en el alféizar de la ventana. Infló las mejillas. Y lo vio directamente.

—Solo quiero saber si es real... —Namjoon asintió—. Quiero que me digas si es real—forzó, Namjoon pareció en las nubes por un instante, como si no estuviera ahí espiritualmente.

—Sí. Es real... Hubiera deseado con todas mis fuerzas que hubieras llegado antes de tener que haberme casado. Podría ser feliz si tu fueras mi esposo, pero ahora me es imposible... Fue delante de Dios y no hay manera de romperlo. No me importa eso. Te amo a ti.

Los labios le temblaron, bajó la mirada y e limpió el ojo derecho. Aunque lo intentara Namjoon no habría podido mentir en ese momento. Si era pasajero no importaba mucho, alguien lo ama y con ello siente que todo vale lo mismo.

Incluso esa vocecilla molesta intentando convencerlo de lo contrario.

—En realidad... me llamo Jimin. —confiesa como no lo ha hecho frente a prácticamente nadie en tanto tiempo. Siempre usaba tres distintos motes: Minie, Chimie y Chimchim con la única intención de parecer tierno. Incluyendo que realmente no se siente como él mismo desde hace mucho hasta este preciso instante.

Resultaba muy extraño que de hecho, fuese más él mismo tras eso. Incluso Namjoon notaba la diferencia y es más natural lo que tienen ahora. Llegado un momento para sorpresa del más alto... Jimin se había puesto rubio y luego, rosa. Más adorable imposible y vamos que lo apretujó hasta el hartazgo ese día.

Le informó que por regla, necesitaba un heredero por cuestiones de prestigio y demás. Se trató de una pedida de permiso para estar con su esposa -cosa que no ha hecho desde que se cimentó mejor la relación con Jimin-, y lograr aquel objetivo lo más pronto posible.

Jimin le dijo que sí por el único hecho de que él no puede dar eso como para negarlo. Sabiendo leer estuvo informándose del trabajo de su amante y entendía lo molesto que es tener una posición social que no es la más alta, pero si cercana a la cima. Casi ni valía la pena si lo permiten opinar.

Cómo le gustaría poder tener hijos... así Namjoon podría presentarlo y demostrar que no necesita a esa mujer imbécil...

—Eres tan jodidamente estúpido...—escuchó a Yoongi decir la misma noche en que tuvo aquel simple deseo mentalmente—. Eres de los que aprenden solo cuando ya está el daño hecho. Suerte, verás que yo tengo la razón siempre cuando se trata de ti.

—No la tienes... y esta vez se trata de alguien real. —sonrió a la nada, acarició el cabello de Namjoon y sopló la solitaria vela que alumbraba la habitación.

No se trata de un sueño... Puede lidiar perfectamente con todas las memorias que ha acumulado; no necesita estar soñando para hacerlo. Es feliz...

Muy feliz...

—Quizá demasiado. —replica Yoongi. Dio tres toques a la frente de Jimin y sonrió, un gesto típico de él al momento de esperar la desgracia.