—Ah... ah... ¡ummhg...!
—Mi-Minie~
—Qué asco.
Cerró la puerta y empezó a andar por el largo e iluminado pasillo del palacio. Su andar refinado deja a los guardias momentáneamente anonadados a medida que pasa. Una vez se encuentra en la habitación que le pertenece se empieza a deshacer de la joyería que tiene puesta. Sintió a otra persona abrir el broche del collar que lleva.
— ¿Tu nuevo esposo no te agrada? —interroga Yoongi con indiferencia. Colocó el collar de joyas preciosas en el buró.
—Para nada. No me explicó como sigue vivo. No creo que me de mucho. —dice al permitir que Yoongi lo ayude a desvestirse.
—Es un reino muy basto, quizá demasiado.
—Y caerá en menos de... Tres años. Quizá cuatro.
Soltó una risita sin gracia en lo que Jimin se sienta frente al espejo a quitarse los pequeños aretes que tuvo que ponerse en los labios y las orejas. La marca negra en su espalda es casi del tamaño de la misma. Desde que estuvo con Hoseok empezó a crecer y cuando acabó con él culminó su crecimiento.
No sabría decir del todo que forma tiene, pero delata una cosa muy obvia: Jimin ha dejado de lado su propia ansia de amor. A partir de ese momento es una cacería internarle de hacer sufrir a todos los que con un poder considerable. Reyes, condes, consejeros, emperadores... Desplaza sus realidades y se instala como un parásito.
Ha pasado tanto tiempo en esto. Consume reinos, imperio, regiones enteras él solo con simplemente sonreír al gobernante de turno. Llegaba su momento de ser quién deseche como si ellos fueran los amantes; como si ellos fuesen lo que no vale para nada. Lo satisfacía tanto que Jimin por fin llegara a esa conclusión que tanto tardó en tomar.
Le dio un beso en la nuca, sacó una sonrisa al peligris que cruza las piernas y ladea la cabeza. Pensar que esto es lo que el pobre rey cree que tiene en la cama. Como si Jimin fuese a dejar que lo toque más allá de un simple abrazo o beso. Quizá ni eso. Se ha vuelto bastante bueno en las ilusiones.
—Este sitio es tan caluroso que siento que debo ir casi desnudo para no derretirme—bufa pasando las manos por su cuello brillante por la ligera capa de sudor—. ¿hay estaciones en este lugar?
—sí. Apenas ha empezado el verano así que tendrás que aguantar un poco—responde al apoyarse del buró—. Siempre puedes-
—Yoongi~ vamos a dormir. —dice al tomar su mano y sonreír tiernamente.
Es un gesto que solo va dirigido a él desde ese momento. Recuerda tan perfectamente cuando consumió a Hoseok... El pobre pensó que estaba en el mismísimo paraíso. De repente ¡Puff! Una cascara vacía y Jimin tan joven como el primer día con él. Es el que más a durado hasta ahora y por el cual llegó a sentir mucha pena.
Jimin lo uso como quién paga el despecho. Fue un simple modo de bajar la tristeza que le dejó lo hecho por Namjoon. Pagar la rabia... No como que le molestara que lo hiciera, fue tan similar a la venganza de un niño que lo encontró adorable.
Por ello se limitó a asentir, abrazarlo y recostarse con él en la cama como suele ser la costumbre de siempre. Es... básicamente la única persona que realmente toca la piel de Jimin. Es un derecho solo suyo que no quiere entregar por nada del mundo. Ni siquiera que Jimin lo permita.
Lo relajante... Es que él no lo haría por cuenta propia, por ello no debe preocuparse.
4.1 Serendipia.
Ocupar un trono sin hacer absolutamente nada relevante al país -aun cuando puede-, es una costumbre que ya tiene muy arraigada. Se queda ahí sentado solo escuchando lo que tienen para decirle a su esposo -o esposa en algunos casos-, y se va tras un rato para caminar por el palacio y alrededores.
No canta, no baila, ha perdido la motivación para ello totalmente. Juga ocasionalmente con animales, hace crecer plantas para recordar de manera excelentemente vivida sus colores, su olor... Lo que le genera. Puede decir que su vida es un tanto monótona, no lo molesta en lo absoluto.
No tiene necesidades, está más cómodo que cualquiera y tendría la admiración eterna de todos a su alrededor. Puede decirse que la falta de sorpresas es compensada por la tranquilidad que no tuvo los primeros años de su vida. Aun así... Extraña tener ganas de cantar... de bailar...
Es como si una parte de él verdaderamente murió y culpa a Namjoon de ello. No tiene excusa ninguna ese hombre. Por más que ha visto sus recuerdos, no entiende porque matar a su hija. A la que con tanta ansia habían esperado y cuidado. Lo único medianamente claro y razonable es que temía perderlo todo y por eso la asesinó.
No quita que sea raro, pero es lo único que hay y ya que es la memoria directa de Namjoon... Eso debe ser.
—Oh, olvidaba darte una gran noticia. —interrumpe su partida. Acomoda la tela que se escurre por su hombro.
— ¿Sorpresa? ¿Qué otra sorpresa me puede dar mi rey aparte de una boda tan bella como la que tuvimos? —es más fácil endulzarles el oído y mantenerlos complacidos así. Siendo nulo el contacto necesario no es muy complicado.
—Dentro de poco vendrá mi hijo. —Acabó rígido en su sitio.
— ¿Hijo? ¿Qué hijo? Nunca mencionaste nada sobre un hijo. —reclama con demasiada rapidez en sus palabras.
—Estaba haciendo negociaciones en un país vecino y por eso no pudo asistir a nuestra boda—explica con una sonrisa bonachona—. Llegará en un par de días posiblemente. Seguramente se contentará por saber que tengo a alguien tan bello a mi lado.
—Seguramente. No hay mayor placer para un hijo que la felicidad de su padre.
—Menos uno que sigue siendo heredero al trono. —se recuesta más del espaldar. Jimin frunció el entrecejo levemente.
¿Con eso quiere decir que el reino iría al hijo y no a él con quién está casado? No, eso no puede ser posible. Como esposo está por encima de un príncipe descendiente del anterior matrimonio. Siempre podría convencerlo de que cambie ese mandato. Se divierte manejando el reino por un par de años hasta dejar a otro a cargo.
Sigue en contra de los monarcas, el pueblo en sí nada tiene que ver con que los desprecie.
Se dirigió al jardín con la intención de hablar con Yoongi y ver que sabe al respecto. Quizá se está espantando por absolutamente nada. Suele pasar, más que todo cuando duerme. Entona suavemente sin llegar a cantar, como si el último empujón no terminase de aparecer en él. Dio un par de giros -estando descalzo-, sobre la grama y nada.
No vienen las ganas, no las tiene o quién sabe que pasa. Quiere hacerlo y no sale. Es frustrante y bastante triste. Antes de hacer un segundo intentó tropezó con sus pies de la manera más imbécil que pueda pasarle a nadie. Pensó que chocaría de cara con el suelo, pero en su lugar pegó con algo mucho más duro, como un... ¿pecho?
— ¿eh? ¿y tú quién eres? ¿Cómo entraste a este jardín?
Hizo una mueca de confusión. Esa voz le suena bastante... conocida. Enderezándose y limpiando un poco la tierra que le cayó en el pantalón por el tropiezo alzó la mirada con la intención de responder. Las palabras se le atoraron en al garganta.
— ¿Y bien? ¿Qué haces aquí? —insiste el hombre.
—Yo... solo... pasea... ba...—señala.
— ¿Aquí? Es solo para uso de la familia real.
—A-ah, sí, claro...
—Oye-
—M-me tengo que ir.
Y huyó cual asustado cervatillo tropezando al menos seis veces más y en una de ellas rompiéndose la nariz en una de ellas. Volvió a la sala del trono por pura inercia. Vio a Yoongi justo al lado de su lugar, como interrogante y haciéndose el tonto. Es obvio que sabe que es lo que paso.
— ¿Pasó algo?
—Hace mucho sol. —excusa subiendo los pies al trono. Rodeo sus piernas con los brazos y se quedó mirando a la ventana en lo que siente la mirada de Yoongi clavada en su sien.
Pasada una hora de lo mismo perdió un poco la sensación de pánico por aquella persona. Fue extraño sentirse tan... vivo de repente. Hizo atrás su cabello gris cantidad de veces al tiempo que se relamía los labios y mordía el inferior en señal de nerviosismo.
— ¡Has llegado antes de lo esperado! —respingó en su sitio por la repentina exclamación del monarca que se levantó y abrazó a aquella persona. Jimin dio un bufido.
—Ojalá mucho antes para impedir que rompieras tu voto de no volverte a casar... pero supongo que llegue antes de lo que esperaba...
— ¡Bien! Déjame presentarte. Minie, mi amor, este es mi primogénito y único heredero. Jeon Jung-kook. —da un par de palmadas a la espalda del hombre.
Jimin abrió los ojos a más no poder al tiempo que aprieta los labios. Deben estarme jugando una broma de mal gusto... piensa de insofacto de solo ver a la misma persona que en el jardín y... y... es... ¡ES LA MISMA MALDITA PERSONA CON LA QUE LLEVA SUS DOS SIGLOS DE VIDA TENIENDO EN SUEÑOS!
¿¡POR QUÉ!?
—Un gusto conocerlo. —sonríe encantador, recompuesto del susto que le proporcionó. Jungkook hizo una especie de mueca que lo aturdió ¿Que rayos con ese gesto? ¿Por qué no lo está viendo como un tonto enamorado igual que el resto.
—me gustaría decir que el gusto es mutuo, pero no puedo expresar alegría por quién ocupa el puesto de mi madre. —dice con una respetuosa reverencia y viendo a otro lado. Muy apenas ha visto a Jimin y este más confundido no puede estar. Sacó su abanico de plumas amarillas, más a juego con su ropa que con su cabello desgraciadamente.
—Entiendo. De todos modos, espero que de ahora en más podemos tener una buena convivencia. —Jungkook se rascó el cuello y marchó de la sala, miró a Jimin solo cuando este no estaba viéndolo también.
—que extraño, por lo general-
—No te preocupes cariño, entiendo lo que le pasa. Es totalmente normal. Se acostumbrará. —ronronea. Para el hombre casi sesenta años Jimin se sentó en su regazo, en al realidad este simplemente sale del sitio al tiempo que se echa aire con el gran y pomposo abanico.
Muy bien... ¿Motivos que expliquen porque estuvo soñando con un hombre que está conociendo... más de siglo y medio después de tener vuelta mierda su vida? Sin mencionar que se ve tan indiferente a él que se le hace raro. Semejante a Namjoon, él no cayó en su encanto y Jungkook -su "hijastro" con más músculos que otra cosa-, lo ignora por completo.
De hecho, está molesto o avergonzado. Lo que sea, no es normal y quizá debería preocuparlo...
—Aunque... Por fin se su nombre. —se detiene y apoya el abanico debajo de su nariz. Pensativo. Yoongi frunció el entrecejo desde donde está, en su costumbre de vigilar a Jimin.
...
Es posiblemente la cena más incomoda que haya vivido jamás. Jungkook le aparta la mirada a los dos segundos de mirarlo; su esposo habla y habla sin parar de lo primero que su atestada mente llena de testosterona -es decir, con ganas de "hacer el amor" con Jimin-, pueda parir. No muy coherente. Por su parte se mantiene igual de discreto que siempre; alguna que otra adulación, sonrisa, toqueteo y trabajo hecho.
También se tomó el tiempo de examinar a Jungkook. No dirá que es exactamente igual a su sueño... en su sueño ha visto más piel, por lo que se aferra al único resquicio de improbabilidad en el asunto. Sea como fuere, al terminar de comer hizo lo de siempre. Una ilusión y su tonto esposo cree que va con él camino a la habitación. Era tan patético que resultaba tierno... Al menos un poquito.
—Creo que es el más fácil hasta ahora. —menciona cerrando la puerta de la habitación real. Con rumbo a su habitación juega con el abanico que ha cargado todo el día.
— ¿Qué se supone que eres? —gracias al objeto pudo ocultar la ligera sorpresa que le género Jungkook. Lo molesta que no sea capaz de quedárselo viendo; mira a la pared, atrás de él, la ventana... Todo en su misma dirección sin ser él el punto focal—. Es imposible que seas un humano.
—soy humano, creo que queda bastante evidenciado ¿Me corto el brazo para demostrarte que puedo sangrar? ¿Qué no va a crecer de nuevo? —bromea sin gracia. Es la excusa que ha escuchado para calificar a alguien como No-humano.
—Mi padre no se casaría-
—Tu padre es un tonto que cayó redondo. Aunque intentes hacerlo entrar en razón no lo vas a lograr y... A partir de ahora tu trono es mio. Puedes hacer lo que te plazca, hasta donde he visto, a los príncipes les encanta tener tanta libertad. —De la misma manera que Jungkook, le evita la mirada.
No quiere sentir que puede derretirse. Es decir... Sus mejores momentos eran durmiendo precisamente por verlo y tenerlo aquí ahora que no lo necesita es... es... ¡Una maldita mala broma del destino.
— ¿¡Que te...?!
—Soy... "La reina", anda, sé feliz, haz lo que te guste.
Aunque trato de seguir con su camino Jungkook lo jaló con fuerza y lo arrinconó contra una pared. Gimió espantado y Jungkook tuvo la necesidad de evitar el tacto por la sensación de quemadura. Fue como si alguien lo jalara de la espalda para que Jimin pudiera seguir caminando y creyó ver a una persona justo a su lado, de cabello azulado celeste y casi de la misma estatura.
Posiblemente lo haga solo por molestar, puede decir que lo presiente en su expresión de... ¿confusión? ¿andar con la mente en otro sitio? Enserio que lo confunde. Los intentos de Jungkook por hacer reaccionar a su padre es igual de inútil que no mojarse al lanzarse a un lago. I-nu-til.
Lo molesta que pulule a su alrededor como si quisiera entender que es lo que ocurre con él. Lo único bueno a su favor es su apariencia, lo demás es tan odioso que apenas lo soporta por pura necesidad de que las cosas sigan su rumbo.
Un mes y ya no lo soporta, quiere que se largue, pero aparentemente es importante para el reino y blablablá. Se supone que también tiene responsabilidades por lo que no puede encapricharse a un nivel excesivo. El tema seducción para conseguir que se largue no es una opción, ni de chiste ¿Qué pasa si lo logra?
Un día cualquiera donde sólo quiere quedarse sentado bajo un árbol intenta hallar sus propias ganas de cantar para distraerse. Hace melodías mentales, las entona de forma suave en lo que acaricia a un pajarillo. Se hace el cabello atrás con la frustración brotando de cada poro.
¿¡Por qué no puede hacerlo!? ¡SI DE ESO VIVÍA EN UN...!
—Eso suena muy bonito—miró arriba, Jungkook sentado en una rama muy alta. Bajó la mirada a seguir con el pichón cantarín —. ¿Hay algún momento en el que Jimin-ssi no sea solo una víbora interesada?
— ¿Jimin-ssi...? ¿De dónde...?
—Revise los libros de tu habitación y en uno hay una nota-
—Namjoon. —cerró los ojos y golpeó la cabeza contra el tronco. Claro, como un masoquista imbécil no arrancó las notas que el otro dejó en sus regalos.
—Con tu nombre. Así que aparte de ser un interesado mientes con tu nombre. Debes ser una persona muy triste, más de lo que aparentas.
—Y tu un príncipe realmente molesto y tonto que no aprovecha la oportunidad de oro que tiene. —bufa malhumorado. Jungkook saltó desde donde estaba hasta caer junto a Jimin y sentarse, este de inmediato se alejó un poco.
—adoro a mi reino y quiero ser rey, por eso no pienso cederte el trono. —explica con una sonrisa, Jimin no lo miró.
—Y lo serás. No pienso consumirme mucho tiempo en un solo reino. Hay otros. —con un suave empujoncito el pajarillo salió volando, a su paso algunas plumas quedaron. Jungkook ladeó la cabeza solo viéndolo. Al momento en que Jimin giró la cabeza Jungkook desvió la mirada.
—Eres muy bello, pero solo estás triste y... como contaminado. No se si valga la pena ser tan bello para esto. —dijo Jungkook con desilusión. Con asombro de él, Jimin hizo crecer algunas gardenias blancas. Arrancó una y con esta en sus manos dio un chasquido que la hizo quemarse.
Soplo la llama para volverla un copo de nieve y al jugar con este entre sus dedos acabó como una bolita de agua flotante. Se hizo plateada y alargó hasta volverse un arete. Jungkook lo atajó cuando Jimin lo lanzó al aire. Posiblemente hizo todo eso para presumir y no hacia falta, pero sea como sea, fue impresionante.
—Ser bello es tener poder. Uno al que nadie que no esté al mismo nivel puede competir. Por supuesto que vale la pena.
— ¿Eres feliz?
—Estoy vivo y tengo todo lo que necesito.
— ¿Eres feliz? —insistió. Considera muy seriamente quitarse el arete que tiene y ponerse este.
—Yo-
—Entonces no vale la pena estar vivo y ser bello. Es incompatible. Eres un hombre muy raro. —concluye. Jimin sonrió cínico.
—Soy un hombre que te puede poner a ser un esclavo con solo decirlo; no estaré feliz, pero me va a satisfacer por un rato considerando lo impertinente que eres—se levanta de su sitio—. Prefiero ser una víbora a una presa. Ya viví demasiado siendo una.
— Una exage-
Naege malhae
Neoui dalkomhan misoro naege
Naege malhae
Soksagideut nae gwitgae malhae
Don't be like a prey
(Be) Smooth like a like a snake
Beoseonago sipeunde
Naegeseo tteona tteona tteonajwo
Le dio un suave beso en al mejilla y se fue del lugar. Jungkook permaneció ahí sentado un lado rato solo tratando de asimilar que fue lo que ocurrió. Ha visto lo suficiente para saber que Jimin no puede cantar; que lo frustra que no salga y ahora salió de lo más natural. Una especie de idea de lo que le ocurre vino a su mente y le sacó una sonrisa divertida.
—Jimin-ssi es un lindo... Un lindo muy raro. —murmura sonriente al arrancar otra de las gardenias que quedaron ahí.
—No pareces muy enfocado. —amonesta Yoongi. Jimin no sus movimientos.
— ¿En qué exactamente?
—El reino en sí.
—No como que haga falta o me importe. —responde neutral. Dio una vuelta en si mismo, concluyendo de cara a Yoongi.
—algo te desconcentró.
—Un poco, pero no es una molestia para mi ¿Por qué sí para ti? —pregunta. Yoongi le tomó la mano y jugó un poco con el anillo en el dedo anular.
—Nada, espero que no te pierdas de nuevo. Ya sabemos que es malo cuando te despistas. Sin mencionar...
— ¡AY!
—Que te caes —suspira. No supo ni cómo es que puede ser posible—. Si dejases de bailaras, no ocurriera tan seguido.
—Me gusta bailar y puedo hacerlo. No quiero dejarlo—Dice con una sonrisa. De algún modo logró que Yoongi sonriera también—. Quién sabe, poderlo hacer de nuevo es... Relajante, como una...
— ¿señal de que algo bueno vendrá? Posiblemente. Bueno como una nueva época en esta humanidad idiota... Sea lo que sea, enfócate lo suficiente. No pierdas el foco. —Asintió simplemente, tomó la mano de Yoongi para levantarse.
Fue en ese mismo plan a la sala del trono. La ropa vaporosa ayudaba a dar un aire mucho más bonito al normal. Se sorprendió levemente de que el rey no estuviera ahí. Tampoco le importaba mucho. El salón es amplio por lo que se paró en el centro y cerró los ojos.
Recuerda lo que bailaba con ese grupo de artistas ambulantes... Cuando tenía doce años... Trece... El asunto simplemente fluye. Se mueve como lo hacía antes. Al terminar suelta una gran bocanada de aire y sonríe. Salió bastante bien. Tomó su lugar hasta ponerse rígido por notar a Jungkook en el suelo cerca de la entrada.
— ¿Eras artista antes? Jimin-ssi es un impresionante, tiene muchos talentos—menciona con aire emocionado. Jimin hizo un abanico de solo un pequeño hilo que quedaba saliente de su ropa. Con este se cubrió parte de la cara—. Si solo te viera haciendo eso, no creería que eres tan embustero.
—No soy embustero, nunca niego lo que hago, solo no me recriminan. —en parte es cierto, pero queda igual. Jungkook se levantó y anduvo hasta los tronos con paso rápido.
— ¿Sabes? Descubrí que es lo que pasa contigo—afirma con gran cercanía, misma que intimido a Jimin—. Eres tan poderoso, tan bello y tan todo... Qué quieres que te amen. —sonríe radiante y hasta cierto punto, divertido.
— ¿Qué?
No entiende de dónde sacó la conclusión y mucho menos que acertara. Jungkook se las arregló para arrebatarle el abanico y tirarlo a un lado para luego tomarle de la cara. Fue un instante muy breve, quizá porque hasta Jungkook se avergonzó de actuar tan directo y poco discreto.
—Básicamente besan el suelo por el que andas por solo... verte o saber que estás. Nadie te quiere realmente—muy bien, eso último sonó mucho más brusco de lo que pensó—. A nadie le importas, nadie se interesaría por ti de no ser como eres ahora y por lo mismo... Te sientes tan necesitado de que alguien te ame.
Su espalda arde, esa bruma oscura que es su mente no tardó en manifestarse en su expresión fastidiada y maliciosa. Con un movimiento de mano Jungkook tuvo que retroceder por un impulso invisible. Se hizo el cabello atrás, alzó y bajó lentamente la cara al tiempo que se acomoda curvado en el sitio.
— ¿Por qué iba a necesitar algo como eso? He sido ya rey de muchos reinos antes que este; tengo fortuna que toda esta región envidiaría y más poder que cualquiera como tu podría soñar. Ser amado es una necesidad subjetiva; necesito ser hermoso y que todos crean amarme.
— ¿para qué? No tiene ningún sentido solo... serlo ¿Qué viene después de eso? ¿Qué harás ahora que lo tienes? Eres una persona infeliz, miserable; existes por existir; tienes tanto miedo de morir que ni siquiera piensas en que harás viviendo. Eres realmente patético. Incluso por pensar que la belleza resuelve todo. Me das mucha lastima.
—Yo-
—E-eh...
Jungkook movió la boca nervioso y rió tenso mirando a otro lado. Resultaba tan extraño que Jimin siguiera con esa expresión de superioridad al tiempo que llora. Su nariz está roja y los ojos irritados, las lágrimas se le desbordan por sí mismas y Jungkook tuvo un encogimiento notable. No era su intención que se pusiera a llorar, con lo poco sensible que luce creyó que simplemente iba a discutirle lo que dijo o burlarse de él.
¡QUE DEJE DE LLORAR, LO ESTÁ HACIENDO SENTIR PEOR! Lo peor del caso es que tiene la impresión de que esta vez no se trata de una actuación para lograr ese objetivo.
—Ya he sido miserable e infeliz. Esto no se compara en nada así que no me importa. —dice con suficiente convicción y firmeza. Vivir de esta manera es como un paseo lindo y eterno, recuerda cuando de verdad sufrió y prefiere diez mil veces esto a eso...
—Po-por qué no aspirar a ser feliz. Eres-
—Tu eres el hombre extraño aquí—interrumpe levantándose con notoria molestia—. No solo... Ignoras por completo lo que hace a todos obedecerme, sino que pareces insistir en que debería morirme de una vez. Puede decirse que ya lo hice. Si tan poco me soportas o tanta rabia te causo lárgate de aquí a donde quieras o evita estar en la misma habitación que yo. No pienso cambiar de plan aunque seas un impertinente e imprudente.
—Jimin-ssi-
—Aquí soy Minie. También superior a ti, trátame con respeto. —ordena colmado de la paciencia.
Jungkook quiso detenerlo, pero chocó contra algo totalmente invisible. Jimin llegó a su habitación respirando por la boca como si estuviese teniendo un ataque de pánico. Yoongi se agachó buscando su mirada y cuando la consiguió Jimin lo abrazó y rompió a llorar a gritos. El otro solo sentía una molestia demasiado grande
¿Por qué a Jimin lo afecta tanto ese hombre? Si es uno como cualquier otro...
—Que fastidio...
—Que pensarías si... te dijera que me gustas.
Que tropezara respondió en si mismo que pensaba al respecto.
—Cuando no eres una víbora miserable... eres Lindo y muy tierno. Me gustarías que fueras así siempre. —Jimin se levantó del suelo y sacudió su ropa.
—Aparentemente empiezas a caer y con eso pierdes la miseria de admiración que pude sentir por tu capacidad de evitarme. —responde indiferente y cogiendo un libro de la estantería.
—No caigo, solo quisiera descubrir quién eres en realidad. Que hay debajo de esa apariencia tan... Malévola que tienes ¿No has pensado que el cabello rubio te luciría mejor? Algo así como cenizo...—esos ataques de timidez que lo tiene lo marean. Empieza tan emocionado que el bajón es anticlimático.
—No, nunca lo he pensado. —tan cortante como solo él enfurruñado se movió a otro sitio de la biblioteca. Bastaron dos minutos para tener a Jungkook a menos de dos metros.
—Desde hace tiempo había pensado... En tener el trono—empieza a decir—. Mi papá no va a dármelo sino hasta que muera y eso significaría que le reino seguiría pasando hambre y ataques por su falta de cuidado; está muy encaprichado con-
—Conmigo y por eso parte de este pueblo agonizo. Lamento informarte que hago todo lo posible con eso, pero no me interesa lo suficiente ni es tan grave. —pasa página, ignora parcialmente a Jungkook.
—Lo mataré.
Hubo un silencio bastante largo. Jimin cerró el libro y lo miró alzando una ceja con bastante incredulidad y esa típica expresión de "no creeré absolutamente nada de las tonterías que digas". Jungkook hizo un amago de sonrisa nerviosa antes de bajar la mirada nuevamente.
—Debo ser rey pronto. Muchos nos tienen en objetivo por lo que tenemos y que solos e acumula aquí. Lo mataré.
— ¿Por qué me lo dices?
—Bu-bueno. —blanqueó los ojos y cruzó las piernas.
—Puedes hacerlo si quieres, me iré a cualquier otro sitio. Quizá algún vecino.
— ¡No quiero que te vayas! Eh... Es que...
— ¿Quieres que me quede? Pensé que te estorbaba de algún modo.
—N-no, solo... solo... Me gustaría verte feliz para variar. Escucharte cantar... solo lo haces si estás motivado ¿no? Lo hiciste conmigo así que... De algún modo puedo alegrarte así que... Quédate e... intentemos que valga un poco al pena.
—Veamos, Kookie—dijo en tono meloso, sonando muy a si mismo en sueños—. Si realmente logras hacerlo, cosa que dudo mucho porque eres de todo menos una persona que toma iniciativa, está clarísimo; yo me quedaré y si lo incluso me casaré contigo a ver si logras lo que quieres.
— ¡Vale! —sonrió emocionado dando un abrazo a Jimin que mantuvo los brazos flojos. No iba a corresponder ese gesto obviamente. Igual lo sorprendió.
Resultaba cómico como se emociona por el próximo asesinato de su padre que cada vez tiene la cabeza más metida en su habitación y las piernas -ilusorias-, de Jimin. Pasó un mes, luego otro, el calor empezaba amenguar. Un día cualquiera empezó a haber disturbios por todos lados, el palacio estaba alterado a más no poder.
El pobre y mayor hombre no se da abasto para cubrir los huecos y más temprano que tarde ese disturbio viajó hasta él. Toda la guardia apuntando a él y Jungkook encabezando con seriedad insólita. Jimin permaneció tranquilo en su asiento, con un abanico de plumas purpuras que iban más a juego con su traje en tonos negros y grises.
—Parece que perdiste, mi rey. —comenta divertido al cruzar las piernas.
—Jung-
—Te lo advertí, debías prestar más atención, pero te cegaste por algo tan simple como un esposo joven. Así que.
— ¡Y LO ÚNICO QUE QUIERES ES ROBARME A MI ESPOSO! —recrimina. Jungkook afianzó el agarre en la espada que lleva a mano, de a zancadas llegó hasta el rey y lo apuñaló en el estómago.
—No realmente, desde hace tiempo pretendía hacer esto.
Sacó el arma y la clavó directamente al pecho. Giró y empujó el cadáver por el par de escalones. Los guardias empezaron a celebrar. El movimiento de la espada causó que un par de gotas golpearan el rostro de Jimin.
Suspiró y se levantó de su sitio. Tenía pensado salir del lugar con total calma... Hasta que fue jalado, agarrado, inclinado y finalmente besado por el "traidor". La cara de aturdimiento que tuvieron los dos apenas el contacto se terminó llegaría a causar risa. Jungkook se recompuso primero.
—Dijiste que te casarías conmigo si lo hacía.
—No era en-
— ¡Salvamos a la reina! —y cargó como si nada, alzándolo levemente, Jimin lo abrazó para no caerse -ya tiene demasiados encontronazos con el suelo-. No supo qué dijo Jungkook sobre él a la guardia como para que armen mayor celebración por esas palabras.
No pudo aguantar la risa de lo tonto que resultaba esto. Tragicómico.
—Otra boda, y yo que creí que no tendría que usar esa ropa de nuevo.
—Pues al menos será una luna de miel real ¿no?
Abrió los ojos sorprendido. Había olvidado totalmente ese detalle y esta vez no tiene como huir. Apretó los labios lo abrazó con mayor fuerza. No debió acordar nada, aunque debe admitir que Jungkook es muy tierno... Es muy...
—No lo compares con él... no lo compares...—su mente se está volviendo un lio, debería escapar por la noche antes de encontrar más puntos positivos a quedarse con Jungkook. Un beso en al mejilla le bloqueó el pensamiento y le trajo la parte más irracional, esa que hace tiempo, mucho tiempo se ha dormido.
Simplemente le gusta estar con alguien que desee un bienestar para él, que se muestre interesado de verdad... Esto le resulta como una...
— Serendipia...—murmuró una vez estuvo en el suelo de nuevo, oculto parte de su rostro con el abanico. Jungkook celebra junto a los soldados.
A estas alturas había dejado de esperar al hombre de sus sueños. Su única expectativa era vivir materialmente bien. Los sentimental quedó rezagado y pues... ¿Él es su serendipia? Mejor no hacerse ilusiones...
Yoongi a su espalda le deja claro que no debe hacerlo...
