— ¿estás consciente de que no tiene ninguna utilidad permanecer aquí? Si no cae en el hechizo, no puedes manipularlo y-

—Le di mi palabra por desgracia. Sea la promesa o sea que ya me casé. Esta sugerencia llego un poco tarde—deja los collares en el buro frente al que está sentado. Es de noche y realmente no se encuentra del todo seguro en cuanto a qué hacer—. ¿Qué tienes? Pareces más... perturbado de lo normal cada vez que hago algo que no te gusta.

—No considero que sea seguro que te quedes con alguien que no cae. Puede entregarte a cualquiera antes de puedas preverlo. Su reino no lo puedes robar... Es un total desperdicio de tiempo y esfuerzo. —se le hace raro pues ni con Namjoon replicó tanto por su decisión. Fue más una amenaza pasivo agresiva.

—Si me entrega lo hará a alguien que si caiga y será enteramente su pérdida. Hasta el momento no ha sido tan tonto como para hacer una burrada. Tranquilo, lo único que me pesa es que-

—Debes tener sexo porque a él no lo engañas—bufa, Jimin se hizo el cabello atrás—. Podemos irnos ya, no sería mayor proble-

—No será mayor problema. Al menos tiene una edad y cuerpo docente. Incluso yo necesito un contacto que no me desagrade.

Aunque lo dijo así, está temblando como una hojita de papel. Ha pasado muchísimo tiempo desde que no tiene sexo y su última experiencia fue con un tipo al que amó, pero actualmente odia con tanto furor que no se le hace muy bonito recordarlo. Ve a Jungkook quitarse tanta indumentaria que debió usar obligatoriamente.

Si por apariencia van, no lo molestaría. Es guapo, es grande; su actitud lo confunde bastante: Impulsivo, bastante impertinente y tímido cuando le hace un acercamiento demasiado directo... O se lanza y corresponde ese acercamiento. Jungkook es una mezcla entre inocencia y perversión. Que tipo más raro. Ni siquiera quiso intentar nada sexual antes de la boda a diferencia de su padre.

— ¿A que viene tanto nervio? No pareces del tipo de hombre que se asusta la primera noche de bodas. —toma asiento en la enorme cama que iban a ocupar. Jungkook desvió la mirada.

—B-bueno... ¿No te da nervios a ti?

—Demasiadas veces que cumplí con esto. Perdí los nervios al sexo, no a la persona. —explica acomodándose un poco el cabello. Jungkook jugó nervioso con la tela del pantalón que aún tiene puesto.

—Creí que no lo habías hecho porque... ya sabes... los espejismos y lo demás... algunas veces eres confuso. También mentiroso.

—Puedo decir lo mismo. Así que me queda solo una cuestión en duda...—cruza las piernas y apoya el codo en su muslo—. ¿Vamos a tener sexo o no? Si tanto te avergüenza puedo irme sin ningún problema; también debo advertirte que si lo piensas hacer no puedes hacerme ninguna clase de daño o-

—Lo que menos quisiera es hacerte daño, Jimin-ssi. —asegura con una sonrisa. Jimin apretó los labios y un poco el entrecejo.

Tuvieron un tiempo bastante incómodo hasta que Jungkook finalmente se acercó a Jimin para iniciar un beso. Jimin le siguió el ritmo hasta que lo fue aumentando. Lo tomó del rostro y luego rodeo su cuello con los brazos. La cara de Jungkook enrojeció un poco. El contacto constante de los labios de Jimin es algo divino.

Con las manos en la cintura del peligris tocó la piel de aquella zona al alzar al vaporosa tela que lleva puesta. Soltó un suspiro complacido; la piel de Jimin es muy suave y está tibia. La lentitud del momento hizo que Jimin se separara de él para verlo casi incrédulo.

—Eres un niño. —concluye antes de hacer un rápido movimiento de tumbarlo a la cama. Sopló y las velas de la habitación fueron apagadas. Gateó hasta quedar sobre Jungkook. Retiró al tela que le estorbaba para acariciar el pecho firme de Jungkook.

Da suaves chupones a la clavícula de Jungkook; marcas quedan ahí gracias al tono ligeramente pálido. Estando tan acomodado sobre él no se le complica la tarea de saber que está logrando excitarlo. Se ofendería mucho de ser diferente. Detuvo todo movimiento por las caricias cariñosas al costado derecho y en el muslo izquierdo.

Simplemente lo descolocó. No pudo evitar verlo con extrañeza. Suspiró complacido por el contacto tierno—Jimin-ssi no creerá que va a hacerlo todo ¿o sí? —interroga divertido al incorporarse y morder con hambre el cuello de Jimin. Un gemido se le escapó por lo repentina y bien que le sentó aquello.

—O-oye...—balbucea sintiéndose un poco atosigado. Jungkook es más grande y ser rodeado por él lleva a la sensación de asfixia. Empeora por sentir como Jungkook le está retirando la ropa. Los labios le tiemblan y no hace otra cosa que sostenerse de sus hombros.

—Yo sí quiero a Jimin-ssi, por eso quiero que sea al menos un poco especial ¿si? —los labios le temblaron y sintió que su corazón empezó a latir más rápido.

La espalda... la marca que tiene, le está doliendo...

—Tengo esperanza en que algún día podría ser mutuo-

—No lo digas... No lo digas...

—Amo a Jimin-ssi... Lo que he visto del real.

Ocurrió... Lo que tanto pasó en sus sueños está ocurriendo en la vida real. Esa miserable muestra de sentimientos de parte de Jungkook puesta en palabras; que lo diga por haberlo visto simplemente bailar en el jardín o cantar sin prestar atención a su alrededor y honestamente: Ese es la parte más real de sí mismo; la que volvió de repente gracias a él.

¿Por qué le duele que le diga que lo ama? Aunque eso no impide que Jungkook sienta una alegría tremenda de haber confesado.

4.2 Euforia

Aun con lo torpe y un tanto apurado que puede llegar a ser Jungkook, su forma de tocar a Jimin es tan tierna y cuidadosa -a pesar de que el mismo se impacienta-, que el peligris no encuentra más maneras de esconder su rostro avergonzado ¿Existe una explicación para estar avergonzado por estar haciéndolo con alguien que dice quererlo?

—N-no seas tan... brusco...—pide ahogado, ve abajo con cierto rencor y pequeñas lagrimillas en los ojos. Jungkook aprovechó el momento de distracción para quitarle la almohada de las manos y sostenerlo de las mismas.

—Entonces no te escondas, quiero ver a Jimin-ssi. —explica en un jadeo. Una pequeña gota de sudor cayo por su nariz. Jimin relamió el líquido salado. Tiene los labios colorados de tanto haberlo mordido en este rato.

Jungkook le acarició los labios con el pulgar para luego inclinarse y besarlo. Jimin abrió los ojos y se retorció suavemente al tiempo que araña el brazo y espalda de Jungkook con las manos. Aunque le está doliendo la penetración y que Jungkook se mueve de manera muy brusca, no se siente capaz de quemarlo para evitar que siga con eso.

Es un acto muy masoquista y... Esto que tiene enfrente es tan de sus sueños que como un estúpido iluso quiere que continúe. Certificar que es... real esta vez. Enreda las piernas en la cintura de Jungkook para atraerlo cuanto puede.

—Tan iluso que caes de nuevo...—escucha el suave murmullo. Lo ignora a propósito, siguiendo la misma corriente apasionada de Jungkook sin importar nada más de momento.

El dolor en la marca de su espalda; la culpabilidad de dejarse rendir por alguien que ni siquiera se ha molestado a conocer realmente; creer sin esfuerzo que realmente Jungkook siente un cariño real por él... Desea que sea real.


— ¿Jimin-ssi está molesto conmigo? —bajó la mirada y cubrió su boca con un abanico de plumas amarillentas.

—No.

—pareces estarme huyendo ¿Hice algo que te enfadara? Sé que no... soy muy... ¿bueno? Pero no creo que-

—No tiene que ver con eso—pone los ojos en blanco—. Solo... No es nada.

Jungkook se tomó el tiempo de observar a Jimin con mucho cuidado. Lo analiza en cada aspecto con el objetivo de remediar la relación que tienen. En los cuatro meses para llegar a casarse aprendió mucho de él: Se hace el cabello atrás a cada rato y es muy enfático en eso cuando hay más gente viéndolo, es una especie de método para hacerse ver más lindo; se relame los labios con frecuencia, nuevamente, si hay alguien presente lo hará con innecesaria lentitud.

Muchos de sus gestos corporales son de seducción, su naturaleza de actuar es muy descarada al mismo tiempo que tímida. No soporta ver muy fijamente a los ojos, ve a un lado o a un punto que no sean los ojos de la persona. Al reírse llega a hacer como una ardillita y si es muy fuerte acaba por caerse en algún lado.

Principalmente en una persona, la cual acaba siendo él.

Hay tanto que ha podido captar de su verdadera personalidad que como un imbécil se ha notado solo viéndolo con expresión de lo nombrado anteriormente. Le resulta sumamente ridículo incluso para él mismo. Le da bastante pena también.

Sin embargo, Jimin a estado un poco "decaído" últimamente. Por motivos fuera del entendimiento de nadie lo evita regularmente. Asume que puede escaparse del palacios sin problema, también del reino... No hay nada que realmente lo detenga y aun así se queda totalmente cohibido y viéndolo desde la distancia con un recelo inexplicable.

Es como si tuviera una disyuntiva enorme en mente que lo impide moverse. Paralizado, atrofiado... Avanzar o retroceder es tan complicado. Quería hablar con él para intentar ayudarlo. Si lo que quería era irse no lo podía detener de hacerlo que quiera, principalmente por qué esta manera tan deprimida queda tan mal en él que le duele.

Es como tener a un pequeño y naturalmente libre animal encerrado y no es su idea de vida. Se supone que quiere verlo feliz ¿No? Por millonésima vez ha visto a esa persona que lo acompaña de repente y que no conoce. Ambos hablan en una habitación de palacio.

—Ni siquiera lo usas para sexo casual ¿Por qué no te vas?

—No quiero irme. Sencillamente no puedo irme y dejarlo.

— ¿Por qué? Puedes hacerlo, incluso si absorbes el poco tiempo que has pasado con él te aseguro que tendrás un encanto aún más fuerte que el usual. —esa persona del mismo tamaño que Jimin, cabello albino y piel pálida como fantasma tiene una voz bastante intimidante, pero baja.

Quizá por eso es peor. No combina para nada con él... ¡NI SIQUIERA SABE QUIÉN ES ÉL!

—No quiero, no puedo... Que te importa, déjame en paz con esto.

—Jimin-

—Entiéndeme por una vez que quiero hacer esto yo solo.

—Estas perdiendo juicio por un simple niñato. Ya lo has hecho antes; que caigas en la misma estupidez te rebaja a un nivel mucho más patético al usual.

—Yoongi, sin ofender, pero quisiera estar un tiempo sin ti pululando a mi alrededor. Quisiera estar solo—Yoongi está indudablemente enojado—. Necesito estar aquí. Descubrir cosas por mí mismo sin tenerte respirando en mi nuca ante el más mínimo paso que dé.

—No lo necesitas nada que no tenga que ver conmigo y dudo que sea necesario recordarte que fue lo que pasó ante la última ocasión en la que yo no estaba e-

—Eso no...

—ignoraste mi advertencia. —fue un golpear un punto sumamente cruel y exacto. Jimin bajó la mirada—. Larguémonos de este reino. Préndelo en llamas si te da la gana.

—Aun no. Debo... Entender primero.

—Este lugar, su rey, nada hay que pueda ofrecerte como justificante para permanecer varado. —Jimin miro los labios de Yoongi por un instante antes de dar un suspiro ligeramente aliviado al mismo tiempo que triste.

—Chasqueas al momento de mentir. Creo que ya te lo había mencionado... —adoraba el gesto por ser totalmente involuntario. Yoongi no puede evitarlo—. Déjame, por favor.

—Olvidas que no eres más que un niño imbécil. Uno al que todo le explota en la cara y no deja de llorar por ello. Sin mí no eres nada ¿En serio crees poder conseguir lo que deseas sin mi o nada útil de tu poder? Eres incapaz de darte cuenta de lo inocente y fácil que eres— replica con tono venenoso. Jimin permaneció igual de impasible—. ¿Qué hay con ese rey? ¿Qué tanto hace en ti que te hace pensar que sin mí podrás hacer algo?

—Jungkookie es... Simplemente un sueño—dice en tono enamoradizo—. Como un bello sueño. Va a acabar en algún momento y... Quisiera saber porque es tan bello antes de que se acabe.

—Tú no puedes soñar.

—Puedo. Tanto que ahora es real.

—Eso no-

—Es tal como siempre lo vi, como siempre esperé que viniera... Tu eres mi realidad, él un sueño... Déjame seguir soñando. Creo que nunca había sido más feliz que cuando soñaba. —Yoongi estuvo a poco de replicar. Desapareció al instante en que la puerta fue totalmente abierta. Jungkook se acercó de manera muy amenazante a Jimin. Este quedó quieto en su sitio.

— ¿Te pasa algo?

—Migraña—abre su abanico y se cubre para evitar su mirada—. Iré al jardín, con permi-

— ¡No! —lo tomó bruscamente y quitó el maldito objeto emplumado que impide una conversación decente—. ¿¡Qué es lo que pasa contigo!? Me evitas, huyes y estás tan... Extraño. Empiezo a creer que me aborreces o algo del estilo y por eso ni te esmeras en fingir que estamos juntos ahora. Si ese es el problema puedes... irte, no entiendo que hago para apagarte de esta forma, no obstante, me rehusó a seguir viendo que... Con mi padre podías fingir y conmigo ni siquiera eso.

Ah, es por eso... Pensó con expresión descolocada. A Jimin le están temblando los labios y no encuentra modo de esconder la expresión que tiene; es como si en cualquier momento fuese a romper a llorar o estuviera tan asustado que un ataque de pánico hay a la vista.

—No es eso...

— ¿¡Entonces qué es!? ¡Ser claro por una...!

— ¡QUE NO SÉ QUÉ HACER CONTIGO! Yo ya te conozco, tengo años... y años... viéndote y queriendo que seas real—confiesa sin mirarlo directamente—. Hasta que me convencí a mi mismo de que eso no iba a pasar. Lo lloré, lo sufrí y encontré algo real que terminó por romperme como nada antes... ¡NO ES JUSTO QUE AHORA VENGAS A HACERME ESTO!

— ¿Ahora se supone que yo hice algo?

— ¡DECIR QUE ME QUIERES! ¡DEJA DE MENTIRME! Si no lo dijeras yo no... me sentiría como si fuese la verdad; que si no me quedo me voy a... Arrepentir el resto del tiempo en que viva y lo arruiné como nunca lo hecho. Tengo miedo de que me consumas y yo esté feliz por eso.

Este bajón, esa muestra de debilidad de su parte le resulta tan rara que el sentimiento de malestar por reclamar lo invadió. Jimin se limpió la cara con las mangas de su ropa—Siempre gira alrededor de ti... siempre eres tú... Y cuando de verdad te vayas ¿Qué se supone que voy a hacer si ya no seré yo...? —cuestiona con una angustia terrible. Jungkook se acercó y le acarició la mejilla, Jimin lo apartó de inmediato sin llegar a ser brusco.

—Jimin-ssi...

—Te necesito; no lo entiendo, pero te necesito y lo peor del caso es que no es así contigo. No soy suficiente; pasé por tantas cosas y aun así no soy suficiente. No soy bonito, sigo sin cantar como quiero o bailar bien. Me caigo en todos lados... Ni siquiera ahora valgo la pena.

Sentía ganas de vomitar y de llorar hasta secarse mientras se destroza la garganta. Es la misma sensación que tuvo con Namjoon, ahora es tan fuerte que cree poder hacerlo en este instante si no lo reprime.

—No deberías pensar eso. Eres genial para mi y por supuesto que vales la pena, toda la del mundo y más. —Jimin lo vio con un espanto terrible. Con la nariz y los ojos rojos por el llanto. Volvió a limpiar sus lágrimas y hacerse el cabello atrás en gesto nervioso...

Mi piel sigue teniendo tu necesidad
Mis manos siguen buscando tu cuerpo
Mi mente no sabe lo que es la paz

Canturrea, Jungkook lo persigue hasta que lo ve tomar asiento en un borde de ventana, lo tiene ligeramente arrinconado. Suena tan emotivo... Jimin acercó sus manos y dio suaves caricias alas zonas descubiertas de Jungkook: Cuello, clavícula, un poco del pecho por lo desarreglado...

Perdóname, pero quiero aprender a tocarte y no sé...
Tengo más miedo por ti que por mi joder
Tengo que aprender a quererme y no a querer

Apartó su mano y las volvió a juntar en su regazo

Si me pierdo en ti, dime quien me encuentra
Si solo soy feliz cuando está abierta tu puerta.
Si éramos un sueño dime quien nos despierta...

—No sé quién lo haría, pero aprovechemos que estamos dormidos ¿no? —junto su frente con la de Jimin y este solo moqueó sin mirarlo; en cambio, ve a Yoongi que está ahí, receloso y notablemente molesto.

La dinámica entre los dos seguía siendo especialmente rara, pero no lejana y con eso se conformaban. Puede decirse que buscaban la manera de ajustarse uno al otro hasta dejar de sentir que hay fricción por pensamientos pesimistas o mal interpretados por el otro. Jimin se sentía mucho más extraño pues mucho de lo que ha visto en sueños está pasando.

¿Eran sueños o visiones? Está a punto de creer que ocurría porque estaba desesperado pidiendo que alguien lo quisiera y por ende, le mostraba que alguien lo haría. Aun así no tiene plena confianza de creer en eso; en Jungkook y en el amor en sí. Quizá es que el sentimiento lo odia.

Tiene un presentimiento terrible. Esa misma sensación que la última vez que estuvo con su pequeñita...

No dirá que no es feliz. Jungkook es divertido, es tierno... Es exactamente todo lo que vio y tanto tiempo quiso. Su vida actualmente es la fantasía más grande de todas y podría decirse que también lo ama; lleva haciéndolo desde los dieciséis y actualmente tiene más de ciento veinte años... Jungkook no puede quejarse con respecto a eso.

No obstante, sus preocupaciones "mundanas" siguen apareciendo y haciendo de las suyas como es evidente en el hecho de que ha consumido la vida de múltiples sirvientes para mantenerse igual de joven y bello. Jungkook solo lo ha visto hacer eso con el cadáver de su padre y de ahí en más no se ha enterado de que lo hace, pero lo supone.

Que Jimin se repente tenga rasgos más aniñados y esté un tanto más bajo lo delata.

—has estado haciendo algo ¿cierto? Estás un poco más... pequeño. —dice sin saber cómo definirlo. Jimin se rió divertido por el comentario.

—No he hecho nada que no sepas. Solo lo común. —lo cual viene a ser dejar a todos con el cerebro fuera de funcionamiento e ir por cualquier sitio cantando o medio danzando.

—te ves diferente. Estoy seguro de que ayer tenías las mejillas más rellenas.

—Ouh...

—y el cabello más corto. —Jimin se seguía tocando las mejillas.

— ¿Crees que estoy gordo?

—No me referí-

—Debería intentar bajar de peso de nuevo, supongo que ni siquiera rejuveneciendo quita que estoy gordo. —dice muy entre dientes y a sí mismo con molestia y angustia.

—No estás gordo, solo digo que ayer te veía un poco más... ¿Absorbido? Igual estás perfecto, no hay problema con que tengas las mejillas más rellenas. —intenta arreglar su comentario. Jimin se levantó de donde estaba sentado y se inclinó hacia él a verlo directamente a los ojos.

— ¿te gusta que tenga cara de cerdo? Parezco un puerco estando gordo.

—Tu estima a los cerditos es un poco cruel...

—Además—respingó en su lugar—. Estoy más que seguro de que no es precisamente un cara de cerdo lo que más te gusta ver de quién te ocupa la cama.

Normalmente al molestarlo con algún detalle de apariencia y queriendo arrepentirse acaba con algo semejante a esto: Jimin se levanta, lo intimida un poco y termina por agarrarlo de la entrepierna como si eso no fuese a darle un estímulo. Jadeó ofuscado porque la mano del peli gris seguía muy enfocada en crear una reacción.

—Eres muy fácil Kookie, te toco un poco y ya te excitas. Es tierno—burla con ligereza. Jungkook se las arregló para ponerlo en su regazo de forma un poco incomoda por el asiento que está ocupando—. O-oye.

—No puedes pretender hacerle esto a tu esposo y salir como si nada. —refuta en un jadeo. Estiró la prenda que viste Jimin y le dio un mordisco en la clavícula. Jimin le acarició la cabeza antes de reírse suavemente.

—Es divertirlo intentarlo— admite travieso—. Me encantas por estos arranques. —dice dándole besos en la cabeza al tiempo que continúa frotando la virilidad del más joven.

A Jimin le encanta besarlo, más que todo porque Jungkook a confesado que le gusta mucho la sensación que le dejan sus labios gruesos sobre su piel. Es casi su fetiche y para Jimin es muy tonto a la par que gracioso. Dejarse acariciar y morder y es como el pan de cada día que se agradece con todo y alabanza a Dios.

—Jimin-ssi se ve muy lindo cuando solo me complace. —menciona una vez terminado el pequeño tonteo. Jimin hizo un puchero ladeando la cabeza.

—Eso suena muy cruel ¿No te importa que yo no juegue de ese modo también?

—Me importa, pero no tiene chiste si mis guardias están escuchándote. Prefiero la habitación —Jimin se sonrojó horriblemente—. Aunque tengo que hablar algo contigo más noche.

—vale...

En ese trayecto a que anocheciera Jimin se encargó de atraer a un sirviente que no había entrado hace mucho a trabajar en el palacio. No fue difícil que lo siguiera hasta una habitación. Si no calcula mal, tiene su apariencia de veinticinco años; su rostro no se veía tan gordo a los veintidós-veintitrés. Con la vida del sirviente pudo disminuir los dos años y medio que necesitaba para no parecer un cerdo en su opinión.

—Ahora solo- ¿Por qué tu...? —el corazón se le detuvo un instante, Jungkook estaba ahí y quién sabe desde cuando; miró la cáscara muerta en el suelo y luego Jimin—. Escucha, yo-

—Mataste a un muchacho de dieciocho que apenas entró a trabajar aquí. Si no me equivoco, se lo aceptó por las dificultades que está teniendo su familia. Acabas de... destruir la única fuente de sustento-

—Pu-puedo arreglarlo. Solo necesito que alguien me diga su nombre y serán una familia adine-

— ¡No es el punto! —Jimin se encogió al instante—. ¡Es una persona a la que acabas de matar por... ¿Por qué?! ¿¡Para verte más delgado pronto!?

—Ya te lo expliqué. Mi poder depende de que sea joven y sea hermoso para los que me miran aun si esa no es la verdad. Tengo que hacerlo—replica molesto por los reclamos de Jungkook—. ¿Me dirás que no te importa que no...?

—No me importa que seas el hombre más bello del planeta. No me importa si ni siquiera lo eres... Deja de hacer eso. Quiero pasar mi vida contigo y ¿Que pasara cuando tenga sesenta y tu sigas viéndote como un quinceañero? —miró dolido al hombre, sintiéndose entre regañado y receloso.

—Ser bello es lo único-

— ¡No es lo único que tienes! ¡También me tienes a mí! —fue tomado de las manos—. Quiero verte crecer, envejecer...

Respondía por inercia a la conversación, la recuerda tan perfectamente que se siente raro. Cuando lo vio pensó por un momento que realmente no tenía necesidad persistir en su juventud. Jungkook lo ama y está tan decidido a pasar hasta el último de sus días a su lado sin importar como luzca...

Es conmovedor, pero no tiene cómo estar seguro de que en serio será así.

—Si todo fuese seguro, no estás vivo. —bufa Jungkook. Jimin daba toquecitos a nada y formando pequeñas luces semejantes a luciérnagas. La habitación pronto quedó iluminada por pequeños puntos dorados.

—Eso lo explica. Nunca he estado seguro de nada... Ni siquiera puedo estarlo de ti—el menor lo miró con molestia—. Fui un favorito que luego desecharon. Está en el humano desecharlo todo después de un tiempo.

—También eres humano.

—Quizá no...—giró en si mismo y por ende, quedó sobre Jungkook—. Porque yo sí puedo amarte por siempre, la cuestión eres tú. Siempre eres tú...

—Confía un poco más en mi ¿Sí? Es lo único que quisiera. —recostó la mejilla en el pecho de Jungkook y este empezó a acariciar el cabello gris.

Fue una noche relativamente tranquila...


Jungkook se sintió incómodo en una fiesta que tuvo que hacer con fines de mantener las alianzas fuertes con otros reinos. Era el centro de atención precisamente por Jimin, no había quién no lo quisiera para sí mismo. Daba un espectro de gloria enfermiza porque todos lo están envidiando. Al mismo tiempo, no le gusta, porque entiende que cuando algo se quiere con mucha fuerza se es capaz de hacer cualquier cosa por eso y aun peor... a eso. En este caso ¿Qué pasa si lastiman a Jimin?

Está ese rey, Seunghyun, que no paraba de verlo y de buscarlo. Jimin le decía que se relajara y tuvieron una nueva discusión por el llanto inexplicable de Jimin a cada confesión que le hace. El asunto no pasó a mayor... ese día, ni esa semana o mes, sino hasta cuatro putos meses después en los cuales tuvo esta horrenda visita que lo tiene a nada de ordenar que lo maten.

No lo ha hecho solo por Jimin se ha encargado de ponerle a raya esa vena impertinente que tiene.

—Nuestro acuerdo ha sido siempre de alianza dejando de lado los matrimonios o intercambios obligatorios de un miembro familiar. Así que no entiendo qué tiene que ver tu hija en todo este-

—Ya te lo he explicado, aunque supongo que no eres capaz de entender—suspira burlón. Jimin entrecerró los ojos, agitó suavemente su abanico—. No tiene un heredero y no encuentro mejor modo de conseguirlo y fortificar nuestras uniones que de esa manera.

—estoy casado.

—Con un hombre ¿Qué heredero puede surgir de esta unión que sea de tu sangre? Sin mencionar que no tienes más familia con la cual llenar el espacio. —Jimin rodó los ojos.

—No necesitamos heredero por ahora y nos las podremos arreglar después en caso de ser necesario. —niega con supuesta simpatía al cerrar el abanico. Seunghyun ensanchó una sonrisa.

— ¿Por qué tan seguro? ¿Puedo saber su edad?

—veintitrés años.

—Dos años más joven que su alteza. Sin embargo, encuentro muy curioso que también fuese esa la respuesta que dio su marido, Jeon Taemin, al momento en que hice la misma pregunta. Más curioso aún que esté usted casado con su hijo sin problema alguno desde hace casi dos años y se vea exactamente igual. —Jungkook apretó el puño y Jimin permaneció falsamente sonriente.

—Debe estar confundido. Tenía veintiún años para ese entonces—responde con naturalidad—. Y con respecto al matrimonio... No tenía real interés por él, sino por su hijo. Es mucho más tierno.

—mentiras descaradas entre aliados no es un buen gesto. —dice mordaz. Jungkook jugó con su lengua de manera visible dentro de su boca. Un gesto típico cuando pierde la paciencia.

—Me rehusó a lo que ofrece. Se acabó. Estoy casado por tanto no-

— ¡Casado con un brujo! —interviene, Jimin se levantó de ipso facto con mala cara—. Uno que está bajo su mando y le es fiel... Mi trato es el siguiente, entrégame a tu brujo y nuestra unión como reinos será la más fuerte. No me atrevería a traicionar nuestro acuerdo de ese modo.

—Ya he tomado mi decisión.

—Atacaré tu reino hasta que se consuma en las llamas del infierno. Creme que no te conviene tenerme de enemigo. —advierte con aquella expresión de presunta victoria. Jimin miró a Jungkook antes de suspirar.

—No vale una guerra por esta tontería. Los reyes parecen un par de niños peleando por un juguete—suspira con decepción—. Iré a-

— ¡NO ENTREGARÉ A MI ESPOSO! —lo jaló antes de que se atreviera a dar un paso—. ¡ATACA TODO LO QUE QUIERAS! ¡NO VOY A DEJAR QUE TE LE ACERQUES!

—Kookie. —regaña entre dientes.

—Que así sea entonces—Jimin está sufriendo un terrible déjà vu en este preciso instante. Uno que ya tiene desenlace y... ¡ESTO NO PUEDE PASAR POR SEGUNDA VEZ...! —. Te dejaré un tiempo de un mes para cambiar de opinión. Hasta entonces disfruta del brujo que tan enamorado te tiene. —se marcha y Jimin no tardó en encarar al rey que no parece arrepentido para nada.

— ¿Estás loco? ¿Como se te ocurre empezar una guerra por algo así? Iré con él. Quiere un brujo y podré librarme de él antes de lo que puedas-

—No quiero entregarte, tampoco puedo, no eres un algo; no eres mi brujo. Eres Jimin-ssi, eres mi esposo. Prometí que te amaría hasta el día de mi muerte; que iba a apoyarte y estar a tu lado sin importar que. Una guerra, el fin de los tiempos. Pase lo que pase eres lo más importante que tengo.

—E-eso...—el aire le está faltando, algo le hace sentir eco en sus palabras. Suena tan real, tan genuino y bello que la neblina que son las inseguridades al respecto no logran lo suyo. Lo cree con tanta firmeza como Jungkook lo demuestra—. Jungkook-

—tampoco quiero que hagas anda por mí. Yo me encargaré de esto porque yo soy quién se arriesgó a mostrarte sabiendo que algo así podría ocurrir. No quiero... no quiero que tengas más voces en tu cabeza. Permíteme cuidar de ti ¿sí? Lo haré lo mejor que pueda y si no lo logro seré yo quien cargue con la consecuencia.

—Por favor...

—Te amo ¿si? Simplemente no... no podría soportar algo como "cambiarte" por alguien más con el único pretexto de un heredero. Estoy para ti y si hace falta... tu estarás para mi. Lo prometimos... Es un juramento que no podemos romper...

—Jung-

—Eres mi euforia y yo tu serendipia... ¿recuerdas?

Tuvo que apartarse y casi se cae por los escalones. Una mano cubría su boca y la otra presiona su abdomen. Jungkook se apresuró a él y la horcajada finalizó en un vómito. No lo pudo resistir más. El rey se mostró entre asqueado y asustado por lo que sale de la boca de Jimin.

Es como una baba negra que se vuelve humo lentamente. Lo mismo ocurre con sus lágrimas oscuras y que ni siquiera le manchan el rostro. Jimin acabó de rodillas apoyando las manos en el suelo cuando la mayor cantidad de la masa negra salió de él.

— ¿Ji-Jimin-ssi? —balbucea nervioso de lo que acaba de ver. La ropa de Jimin es blanca y bastante transparente gracia a lo mucho que está sudando. No ve nada en su espalda, donde siempre estaba esa marca enorme y negra como un tatuaje.

Jimin alzó la mirada, agotado y sudoroso. Se tocó el labio y miró su dedo, la última gota negra se evaporó. Miró a los lados, luego a Jungkook y se sintió tan... despierto. Como si llevara demasiado tiempo dormido y algo moviéndolo.

— ¿E-estas... bien?

—Yo... No lo sé... ¿Qué pasó? —pregunta en voz baja y aturdida. Jungkook suspiró aliviado para luego abrazarlo—. Hey, tranquilo, me vas a aplastar. —ríe cantarín y cristalino. Jungkook se apartó y lo vio con extrañeza.

—te... ¿te reíste?

— ¿Es malo o algo? —pregunta ladeando suavemente la cabeza—. Me siento muy... ligero y con hambre...

—N-no es que sea malo, solo que-

—Dímelo después de que comamos, tengo muchísima hambre y es... ¡Increíble! —Jungkook tenía esa cara de estar debatiéndose mentalmente que ocurre aquí—. ¡hace mucho no me sentía así! Vamos, vamos, vamos.

Lo siguió sin que se dirigieran al comedor directamente. Jimin iba corriendo como si fuese un niño pequeño con el otro siguiéndolo. Antes de caerse un enorme arbusto había crecido y evitado la caída. Jungkook se rió por como se vio y Jimin lo imitó cubriéndose la cara.

—Espero recibir más amenazas de guerra como para verte así.

—No seas tonto, ninguna guerra es buena. Esta menos, pero... No sé, me siento tan feliz—admite abrazándolo—. Demasiado y más que nunca. —lo cogió del rostro y le dio un beso que a Jungkook le resultó totalmente nuevo.

Era tan cariñoso, tan increíblemente sincero. No es que antes no lo fuera, pero había algo que ahora no está y sencillamente el encanta. Lo abrazó con la misma energía que Jimin a él. Al separarse se fijó que su cabello se estaba volviendo negro, dándole un aspecto bastante tierno.

— Ahora es... negro...

— ¿Eh? —se vio los mechones—. Bueno... ¿Qué tal así? —se dio un suave toque en la cabeza y pronto se volvió de un rubio casi platino.

—M-mejor vamos a comer. —dijo al empezar a caminar, avergonzado y encantado al mismo tiempo. Se espantó cuando sintió que Jimin saltó a su espalda y está ahí encaramado.

—Vamos entonces—dice al darle un beso en el cuello y abrazarse más. Una vez en el comedor Jimin solo hizo un chasquido de dedos y la comida empezó a aparecer. Jungkook no encontraba cómo procesar toda esta cadena de sucesos—. Euforia... Mi serendipia es la euforia, que lindo. —dice sonriente.

jeogi meolliseo badaga deullyeo
kkumeul geonneoseo supul neomeoro
seonmyeonghaejineun geu goseuro ga

Take my hands now
You are the cause of my euphoria
Euphoria

Se sonrieron como un par de niños apenados; más Jungkook por aquel intento de canto -que para Jimin fue magistral a pesar de la acapella-, —Te amo, Jimin-ssi—. Dijo de repente, con ese arranque tan fuerte de adrenalina. Contrario a lo usual, Jimin se sonrojó fuertemente y rió apenado.

—Yo también te amo Jungkookie.

Y con eso, más claro no quedó que Jimin es capaz de crearle tanta alegría que se vuelve euforia.