— ¿Como tienes el pelo así? Mamá puede ponerlo amarillo, pero no así.

—Es porque hice un pacto con el cielo para tener el mismo color. Como el cielo me quiere mucho me dijo que si y ¡Taran! Color azul. Por artes de magia.

— ¿Puedes pedirle al cielo que me pinte de azul también?

—Eso tendrás que hacerlo tu solita. Al cielo no le gustan los mensajeros... Ya es hora del almuerzo. Andando Hwasa.

La niña se jaló la cara antes de retomar la postura e iniciar camino al comedor. Cerró el libro y miró el cielo a través del enorme ventanal. Un cielo despejado, azul celeste y un día más que perfecto. Suspiró antes de dejar el libro a un lado y abrir la ventana. Una mariposa revoloteo a su alrededor antes de posarse en su cabeza. Una planta creció hasta el tercer piso donde se encuentra solo pasa poder ser suavemente cortada.

Es un tierno día más a su vivir.

Uno de tantos y uno de tantos más que vendrán.

No puede decir que tenga un mal estilo de vida ahora que le haga odiar este tipo de panoramas específicamente. Simplemente los rememora como un detalle muy lindo. Una primavera fresca que pasa en total calma sin preocupación por malos actos desinteresados o demás. Ahora es más tranquilo. Más sencillo... Empezando por la manera en que vive: Ya no forma parte de ninguna realeza, corte, nada de nada. Ahora es tutor particular de niños.

¿Que por qué este cambio abrupto de "profesión"? Muy sencillo, el asunto de fingir matrimonios ya no se le daba.

Después de la muerte de Jungkook permaneció en el reino por unos días antes de irse y dejar todo como estaba. Quería huir nada más; lo demás resultaba irrelevante, no se encargó del caos político que había por la muerte del rey y la falta de la "reina"... nada en ese lugar valía la pena. No sin Jungkook... No estando solo de nuevo, quería desaparecer y ni siquiera eso podía.

El hambre y la sed estaban tan presentes que lo máximo que es capaz de aguantar sufriendo lo mismo es dos meses. Yoongi incluso parecía burlarse por su poco aguante y evidente deseo continuo a pesar de los pesares. Quisiera envejecer y morir, pero no puede hacerlo. Su caso incluso se parece al del dios Baldr: Nada puede lastimarlo para matarlo, nada; es cómico, pero Jimin logró que Yoongi le confesara que es lo único que pudo haberlo hecho:

—Es obvio que nada en esta tierra, en este mundo, es capaz de lastimarte; nada vivo al menos o que exista. No es más que polvo, por ende, seguirás-

—¿Jungkook...?

—Él te hizo un favor en desaparecer.

Le resultaba razonable. aun así no se enamoraban, Jungkook no resultaba encantado para nada. su poder no hacía efecto en él. De haber corrido con una mejor suerte, definitivamente Jungkook lo hubiera matado y no estaría muerto en este instante. Ojalá pudiera obtener más información de que hacía a Jungkook especial.

Lo malo es que de Yoongi, su única fuente de información no la obtendría.

Ni siquiera intentó volver a la andada de fingir ser concubino o esposo. La habilidad la había perdido, quizá la vomitó. No tenía ánimos de intentarlo tampoco. se hizo un pacto propio que lleva tatuado en la nuca: No se casaría de nuevo, Jungkook le fue fiel hasta la muerte y él lo sería también aun si no creyera en este Dios cristiano que tanta desgracias ha traído.

El mundo se ha vuelto bastante caótico en su impresión. De un segundo a otro ser católico se volvió una regla irrompible y cuidado si llegabas a admitir que no crees en él. Incluso vio formar una institución donde se hacen cargo de los que blasfeman, incumplen o no siguen a Dios.

Tienen el muy reconocido nombre de inquisición. En este imperio Español donde reside actualmente, son lo peor que te puede pasar.

Como es obvio, no cree en dios, no es cristiano, nada de nada; sin embargo, por más creyentes que fueran y por más que sospecharan de él como "brujo" no podían hacer nada en su contra. Caen embelesados al verlo. Por ello puede avanzar con tanta calma por la vida, hay tantas inquisiciones que ya se rindió a huir de ella.

Escapó de la francesa, portuguesa y al toparse con la española tan solo permaneció como si nada. En su trabajo tampoco resultaba complicado. solo trata con niños y muy de vez en cuando con los padres... Cosa que a veces le causa gracia ¿Cuantos esposos van que quieren que sea su amante? lejos de inflar su ego, lo preocupa.

No por él, sino por ese hombre tan sensible y arriesgado a pedir algo así ¿Hace falta mencionar como se castiga la homosexualidad? él saldría bien librado, pero quien hace la propuesta no. No quiere que el pequeñito que dejan a su cargo sufra. le encanta jugar con niños, por eso es su profesión perfecta.

Enseña un poco de todo, incluso baile y canto. Lo fascina honestamente. Es lo único con lo que puede sonreír genuinamente ahora. Los niños suelen resaltar lo mismo: Su cara cachetona y su cabello azul atado de manera apenas cuidada.

El Cabello se le viene a la cara:

— ¿Ahora me llamo "cielo"?

—Que divertido eres, Yoongi. —cogió la cinta para volver a atarse el cabello.

5.1 Repetición.

—Puedes tener ese color de cabello gracias al poder que te di. Evidentemente el crédito es mio. —mueve la mano con desinterés al respecto. Jimin se vio en el reflejo de la ventana.

—Si digo que vino por magia o por alguien esta familia iría a parar directo con la inquisición. No le deseo eso a nadie. —responde tranquilo. Las visitas de Yoongi son muy esporádicas ahora. En su mayoría acaban en una discusión o alguna pseudo amenaza de su parte.

— ¿Ni siquiera a Taehyung? ¿Qué me dices de Namjoon? Seguramente serían estirados o despellejado. Lo que se le ocurra primero a la iglesia, lo que se antojen de hacer. —Puso los ojos en blanco al tiempo que negaba con la cabeza. Una vez en pie se puso junto a Yoongi que permanece con el cabello negro desde lo ocurrido con Jungkook.

—Yoongi... deja de hacer eso; no pienso desear más sufrimiento a quienes ya pagaron. A diferencia de ti, yo no soy así—expone con suavidad, condescendiente—. Hay cosas que superar.

—Lo dice el que tiene casi cuatrocientos años viudo y no es capaz ni de tocar la mano de un hombre o mujer por "fidelidad" —bufa inconforme, Jimin desvió la mirada—. Fingiendo lo que no eres tanto tiempo deberías hartarte.

—No me esfuerzo en notar le tiempo, así que no, no me harta. Soy muy feliz haciendo esto—sonríe y seguido acaricia el rostro de Yoongi que tiene rostro indiferente—. Por fin se han curado las grietas, ha tardado tanto...

—Tu cabello está un poco largo ¿Por qué no lo cortas? —pregunta en tono más tranquilo y menos agresivo que antes.

—No sé. Quería un cambio y me pareció buena idea. Quizá logre tenerlo más largo sin que me moleste ¿lo imaginas? —fantasea contento—. Un cuadro distinto para variar. Me lo han pedido de nuevo.

—Creí que rechazarías a los artistas.

—En pleno barroco es complicado impedir que un artista haga nada. Cada día hacen algo más destellante. Es divertido. Quizá deban pintarte a ti con el cabello menta. De seguro que les encantaría—dice divertido—. Podrías acompañarme hoy. —ofrece ladeando la cabeza suavemente.

—No.

Suspiró desilusionado por la negativa. Bueno, es lo normal en Yoongi que no aprueba este modo de vivir menos lujoso que lleva. No considera que haya dejado de contar con una posición de la nobleza, tan solo que ahora si tiene algo que hacer aparte de quedarse viendo a todos lados o cantar.

Es entretenido.

Su día pasa bien y para dormir queda mirando al techo largamente; no alcanza a dormir nada y baila de forma sencilla en su habitación sin muchos muebles porque así lo quiso. Lo hace hasta cansarse, práctica con el abanico y como si lo estuviera haciendo a alguien sentado en el único asiento que hay aparte de la cama.

Finaliza y jadea, se echa en la cama sin importar el sudor. Hace atrás su cabello y relame sus labios antes de ver a la ventana. Hoy hay una linda luna menguante, como si el cielo estuviera sonriendo por lo que hizo. Se da aire con el abanico hasta que el cansancio lo hace cerrar los ojos con lentitud y finalmente caer dormido.

— ¡Es genial! —exclama con sorpresa que no cabe del todo en sus ojos— ¿Seguro que no hay problema? Digo, se supone que-

—Ojos que no ven, corazón que no siente. Así que si nadie se entera, jamás paso ¿vale? Además, es un inofensivo pichoncito al que curamos.

—Lo sé, lo sé. Es que... La magia es cosa de brujas, ya sabes.

—Lo sé muy bien. No por ello es algo malo que debe castigarse. No cuando se usa para cosas tan buenas como estas ¿tu que crees? —pregunta antes de dar un suave empujan arriba al ave de plumaje blanquecino y que vuele al cielo azul. Bajó la mirada tras perder al animal de su campo de visión.

—Si... además... ¿Qué mal podría hacer Jimin-ssi? —sonríe avergonzado por el apodo con el que fue llamado.

—Solo desear tenerte solo para y aun así... No podría lastimarte, Jungkook.

— ¡AH! ¡AH, AAH! —se agarró la cabeza con fuerza.

— ¿¡sucede algo!? —miró a su señor, negó rápidamente con la cabeza. No iba a preguntar cómo es que llegó tan pronto siendo que su habitación está al lado contrario de la enorme y lujosa

—N-nada mi señor... s-solo... me caí...—excusa de forma torpe y sin sentido. El hombre se acercó y rechazó su contacto de la manera más suave posible.

—Tomate el día de hoy libre. Enviaré a un sirviente con un extra para que puedas ir al mercado a comprar lo que te plazca. —indica el hombre, satisfecho de apenas tocarle un poco la mejilla. Jimin asintió solo para que saliera de su cuarto. Una vez solo se sujeto la cara y respiró profundamente.

No puede pasar de nuevo, es... imposible que esté pasando de nuevo.

Ese en su sueño es Jungkook, no lo duda ni por un instante. Se nota que es el, un poco más joven, diría que con unos dieciséis o diecisiete años. Es mucho más delgado -aunque casi tan alto y cuadrado-, a lo que recuerda de él con veintisiete años...

Lo más importante ¿Por qué es igual a antes? Como si fuese una premonición y no solo una maquinación cruel de su ser urgido por tenerlo de regreso. Se hizo el cabello atrás. Debe ser solo un sueño, no es posible que eso pueda pasar. Interpreta un modo en que lo tendría de regreso si pudiera hacerlo.

Está vestido como si fuese de esta época y no una muy antigua ya. Incluso su panorama lo parece y se le hace conocido. Si, debe ser una fantasía nada más. Yoongi ya se lo dijo: no importa cuánto lo quiera, Jungkook no va a regresar así que puede llorar, gritar y maldecir tanto como lo desee.

Nada cambiará que está muerto y es menos que polvo a estas alturas. Incluso en aquel momento.

Decidido ir al mercado de todos modos para despejar su mente. Le dio la buena noticia de día libre a su pequeña estudiante Hwasa y marchó con una capucha para cubrir parcialmente su cara. Si lo hace, la gente no se pone tan estúpida y atolondrada al mirarlo. Por tanto, tendría que usar su dinero para comprar.

Para algo trabaja, no necesita que se lo den absolutamente todo gratis maldita sea. Incluso lo frustra. Volviendo al punto, fue jugando con un perro callejero que salta a su alrededor y aprovecho de darle de comer para alegrarle un poquito el día al animal. Es muy tierno y de pelaje negro.

«¿Me dirás que no has amado a alguien y sido correspondido?»

Suspiró con ligera frustración ¿A qué viene eso de hace tantísimo tiempo? Ese hombre ya debe ser menos que un recuerdo a estas alturas. Incluso si fuesen parecidos, duda mucho que se aguantara vivir sin su compañero y... ¿Acaso era profeta? Si lo era, debió mencionar a Jungkook. Pasó, literalmente pasó.

—Es día de rememorar o que...—se pregunta en voz baja probando algunos pendientes. Aun siente una fascinación ridícula por este adorno tan sencillo a pesar de su actitud normalmente austera.

Una vez comprado un nuevo pendiente con pequeñas piedras azules siguió vagando por el lugar apenas atestado de gente. Un ventarrón sopló con tal fuerza que se le cayó al capucha y l flojo moño a su pelo cayó. Se hizo el cabello atrás para poder ver, distinguió el listón volando.

—A-ay no...—ese le gusta mucho por el tipo de tela, ignorando y atropellando a gente que le interrumpe el camino persiguió al volador objeto que se aleja cada vez más de su alcance. La brisa paró afortunadamente, por tanto, empezó a caer.

El pequeño listón cayó en la mano de alguien que parece haberlo esperado. Algo jadeante por la carrera que tuvo que pegar se enderezo—Lo siento, la brisa... la brisa...—. Balbucea a modo de excusa antes de quedarse totalmente mudo y aflojar cada musculo del cuerpo. En blanco y observando fijamente a la persona que sostiene su listón.

—Entiendo, mi tarea acaba de irse volando. Espero que nadie la atrape. —ríe, los bonitos ojos de cervatillos cerrándose un poco achinados y el labio superior apenas visible. La bella sonrisa de dientes blancos solo sirvió para ponerlo colorado.

—T-tu-t-tu...

—Oh, lo siento. Soy Jeon Jung-Kook. Mi padre viene de Asia y a ello-

—te entiendo, tranquilo, entiendo todo lo que dices. —se apresura a decir.

— ¿eh? ¡Oh! ¡Genial! —dice con la mirada desviada, negado a verlo a la cara y Jimin solo puede sentir que su corazón da embestidas contra su caja torácica—. Estem... toma, esto es tuyo al fin y al cab-

—Gracias, Jungkook.

El joven notablemente nervioso se quedó mirando las manos de Jimin en al suya. Jimin estaba propiciando el contacto sin un sentido real, sólo como una necesidad de hacer un mínimo toque con la piel de Jungkook. Con las manos se acomoda el cabello en lo que sostiene el listo entre sus labios y Jungkook no aparta su atención del hombre con cabello azulado. Una vez arreglado se puso la capucha y sonrió a Jungkook.

— ¿Estás ocupado? No salgo mucho de la mansión en la que trabajo como tutor y sería lindo tener un paseo con alguien que no implique mi trabajo. —se acercó, quizá demasiado y Jungkook tragó grueso, aun viendo a otro lado y los nervios sumados al pánico impidiendo un buen funcionamiento de sus funciones motoras y neuronales.

—Su-supongo que sí puedo...

Jungkook no le habla, él es quién corta el silencio. Realmente habla trivialidades y sin sentidos saltando entre los dos idiomas que debe conocer el menor. Muy en el fondo sabe que lo hace por una única razón: Espera que Jungkook se ría en su cara y le diga que lo recuerda. No puede ser que exista tanta casualidad en el mundo y ya que lo tiene en frente de nuevo, que mínimamente recuerde quién es.

Está bien si ya no está el sentimiento. Solo... Quiere que sepa quién es...

—N-no me has dicho tu nombre.

—Oh, eso... me llamo Park Jimin, es un gusto, Jungkookie. —le acaricia la cabeza por la parte trasera y un poco la nuca. El contacto para el resto era muy extraño, no por quién lo propicia, para nada; él podía hacerlo con todos, el problema es quien lo recibe.

—Solo mi papá me dice de ese modo.

—Ahora yo también te diré así, acostúmbrate. —ríe y le agarro del brazos. Recostó la cabeza en el hombro de Jungkook que no se quejó, permaneció confundido y nervioso.

Lo usual en él es rechazar el contacto por la vergüenza que le provoca una cercanía así con el resto de seres humanos a su alrededor. Con este recién aparecido es distinto, es... familiar. Como si fuese a alguien de toda la vida a quién le hace sentir cómodo y hasta necesitado de ese acercamiento tan descarado como el de ningún otro que haya conocido hasta ahora.

Pasaron un buen día, una linda tarde... Como unos nuevos amigos y un ligero tinte desilusionado por aquel detalle desmemoriado.

No obstante... Jimin tiene una duda muy grande en mente. No la puede pasar por alto.

— ¡Yoongi! —Llama apenas llega la jardín de la casona. Quién sabe o es capaz de medir si lo que demuestra es emoción o confusión. Ambas opciones son totalmente factibles en este instante—. YOONGI.

—Escándalo...—siempre que está echado en algún árbol lo hace pensar que se parece mucho a un gato. Desde ya, se ve bastante enfurruñado, posiblemente por interrumpir su sueño—. ¿Qué?

—Tu... tu dijiste que no podía traer a Jungkook de regreso ¿cierto? —asintió sin verlo siquiera, aburrido y sin interés en la conversación—. Y que nada vence a la muerte... ¡VI A JUNGKOOK! ¡NO FUE UNA ALUCINACIÓN! ¡ÉL...!

— ¿Está vivo? Sí, lo sé. Tiene diecisiete a poco de dieciocho en este momento; heredero de una larga línea de comerciantes de pieles, telas y todo lo que se les cruce. Venidos de Asia y un montón de datos irrelevantes.

— ¿Lo sabías? —increpa con la emoción bajando a cada segundo. Yoongi lo miró, juega con una pequeña rama.

—Evidentemente lo sabía. Lleva viviendo en esta ciudad desde los cinco años, es decir, el mismo periodo de tiempo que tu llevas aquí. Desvíe la solicitud de tus servicios para educarlo, también a su hermano... Incluso evite que esta familia se relacione con la suya. —sonrió con aire malicioso y cínico. Jimin se acercó un poco más al árbol.

—Por qué... ¿Por qué hiciste eso? ¡Podríamos...! ¡Yo...!—apretó los puños y un cristal cercano se rompió por completo. Yoongi chasqueó la lengua y apareció frente a Jimin que dio un par de pasos atrás espantado.

— ¿para que? ¿Para estar más con él? Deja las imbecilidades, Jimin, tienes años suficientes para saber que esto que reclamas es lo más patético.

— ¡NO ME IMPORTA! CREÍ QUE NO LO VERÍA NUNCA MÁS Y... RESULTA QUE TIENE YA DIECIOCHO AÑOS. —reclama histérico. Yoongi lo agarró de la muñeca y lo atrajo con brusquedad, logró asustarlo.

—No te iba a tirar de nuevo y directo a él. Ya pasó una vez y te provocabas ayuno; sin mencionar que llorabas como una perra adolorida. Escúchame bien: Si está vivo es por culpa tuya, por haberlo querido tanto le estas causando un bucle, renacerá y renacerá en lo que tu sigas vivo. Su alma jamás encontrará la paz, solo caerá de nuevo en este mundo de mierda del que tanto quieres huir.

—Y-yo-

—Aún si mueres, si llega esa remota posibilidad ¿sabes que pasará? Te desapareces, tu alma no asciende, tampoco desciende, solo se esfuma como el poco que es a pesar de todo—lo cogió del rostro, Jimin estaba a nada de gritar por el pánico que el causaba Yoongi así—. Así que su condena depende de ti y si tanto lo amas te reto a intentar esfumarte para salvarlo.

—Lo haría...

— ¿Enserio? Como te digo, es un reto. Haz semejante estupidez y seré yo quién te meta en la cabeza de una puta vez lo que no te conviene. Niñato—lo empuja, Jimin trastabilló y acabó por caer al suelo—. Tenía veintiocho si no me equivocó.

— ¿De qué hablas...?

—De que solo le quedan diez que vivir.

— ¿¡QUÉ!? ¡ESPERA, YOONGI!

—El amor lo trajo rápido... Quién sabe qué pase con los que más se pegaron a ti. —se hace el desatendido antes de desaparecer. Jimin se quedó con la mano estirada y expresión de e espanto.

¿Diez años? Quiere decir que... ¿Jungkook va a morir al cumplir los veintiocho? No, eso no puede ser posible. Aunque en teoría también es imposible que esté vivo ahora. Sabiendo de antemano lo que significa estar vivo y estar viendo pasar eras... no es algo que le desee a Jungkook, aun si no lo recuerda el alma si lo hace, es un compendio de lo vivido.

Vio el suelo donde tiene las manos apoyadas, en blanco y queriendo que todo deje de tornarse complicado...


Su niñito es tan tonto... tan inocentón. Decir información y verdades a medias es divertidísimo por lo mismo. Es una de las pocas razones por las cuales vale interrumpir sus constantes siestas. Observarlo en secreto se ha vuelto una costumbre demasiado arraigada, tanto que lo irrita no poder hacerlo.

En las únicas ocasiones en que se encuentra incapacitado para hacerlo es cuando Jimin realmente lo rechaza. Lo gracioso es que ni siquiera sabe cómo hacerlo. Al menos no consiente, pero eso de momento es irrelevante.

Su perturbación por el dichoso niño humano, Jungkook, regresó para quedarse aparénteme.

Si tan solo le dijera que por el lugar hay más gente conocida... sería incluso beneficioso, querría darse a la fuga apenas viera a Taehyung tan campante comprando manzanas en el mercado o jugando con su pequeño perro. A Namjoon siendo consejero del actual rey de España... Ah~ Podría incluirlos en el sin sentido que es la vida de Jimin.

Incluirlos como las fichitas de juego que son para él. Piezas de ajedrez. Demasiados peones, un rey que tarde o temprano va a caer y una reina solitaria. Su tablero usual y que siempre disfruta de tener.

Que todo caiga, todo menos su reina.

Lo ve ir a un encuentro con Jungkook. Los ve reírse, abrazarse aunque al menor le de mucha vergüenza aquel contacto que viene con caricias bastante insinuantes de Jimin. Sabe que su tonto niño ya tomó la egoísta decisión y vamos, creyó por un mínimo instante que Jimin tendría la usual gentileza de desear el bien ajeno.

Lo cierto es que en esta ocasión no. A pesar de todo esta con Jungkook. Aparentemente su egoísmo pudo más. Lo molesta tanto que Jimin solo sea capaz de sacar esa vena carente de inocencia cuando se trata de Jungkook. Le desea bien al mismo tiempo que no es capaz de dejarlo ir.

Jungkook se mantiene ahí, atraído y sin poderlo evita a quién le parece un luminoso y perfecto lucero. Que parejita de miserables, casi tiene la suficiente lastima que decirles cómo iba a acabar todo esto para que se ahorraran las sonrisas. Los humanos son demasiado tontos... que insoportable.

Excepto Jimin, él es tierno siendo un tonto ignorante.

Todo toma su curso por su cuenta, él solo se quedaría a ver cómo ocurre... al menos esa es la tapadera superficial. Como se dejó antes en claro... él es quien mueve las piezas. Nada peor que enojar al maestro y líder de partida.

Sobretodo la traviesa e ignorante reina que cree que no le pertenece. Tan.. Ilusa y manipulable, la mejor descripción de su tonta reina blanca.

— ¿Qué tienes? Pareces un poco nervioso.

—Porque Jungkookie me está rechazaaaando. —extiende al momento de recostarse de más sobre Jungkook. Este se puso colorado con expresión en blanco, no lo ve, pero vamos que si lo hiciera acabara de morirse de vergüenza indudablemente.

—No rechazo a Jimin-ssi, solo... nada —balbucea. Jimin acabó por sentarse en el regazo de Jungkook que expresa su contrariedad por la postura—. Esto-

—No me digas que es malo, no tiene nada de malo expresar cariño ¿entiendes? —asintió mansamente—. Bien... No hagas caso a dios, solo sígueme y volvamos a nuestro propio mundo.

Su pedido se cumplió con aquel simple beso que empezó hasta que Jungkook cedió al peso y quedó recostado en el suelo con Jimin sobre él, moviendo suavemente la cadera en busca de provocarlo evidentemente. Él solo se deja guiar mansamente por el mayor, al fin y al cabo es eso a pesar de ganarle en altura.

Algo le dice que le conviene hacerle caso en esta ocasión.

Jimin por su lado al separarse se queda mirando brevemente a Jungkook. Realmente lo tiene ahí y ya no le importa tener que sacrificarlo, verlo morir cada veintiocho años si hace falta... Lo necesita, quiere pasar tiempo con él como sea. Si esa es la condición para permanecer juntos que así sea. Iban a permanecer juntos en lo que el tiempo decidiera seguir siendo tiempo y la existencia.

Lo hallaría en cada oportunidad, de lo amaría en todas; no importaría lo que tenga, como venga, lo que haga... Ya han prometido amarse hasta la muerte y ese pacto sigue vivo con él. Por eso Jungkook lo acepta, su alma sabe que solo le pertenece a la suya y viceversa.

Jeon Jungkook es su eterno rey y él su eterno servidor.

—Iluso...

No miró a Yoongi. Sabe que está ahí y no le importa. Ya está consiente de las consecuencias, vivirá con ellas. Todo sea por tener los eternos momentos de alegría...