When I was fifteen years old, I had nothing
The world was too big and I was small
Now I can't even imagine now
I was scentless and completely empty
I pray

Suspiró abriendo los ojos y mirando el enorme cielo azulado con algunas nubes llenando el firmamento. Que no fuese tan simplón, que cubrieran el sol de tanto en tanto. Se aclaró la garganta e intentó cantar de nuevo: No logró hacerlo. Golpeó la lengua contra su mejilla en gesto frustrado al tiempo que se volvía a acomodar en su lugar sin nada del decoro o etiqueta que debería portar.

Balanceó la cabeza y miró el anillo en su dedo anular, símbolo del matrimonio que contrajo hace ocho años y que... sencillamente no sirve para nada. Es de todo menos un matrimonio; no es culpa de Sunmi que las cosas hayan tomado este rumbo en realidad, ella es una buena persona, bastante simpática y linda, sin embargo, como le puede explicar la razón por la cual apenas han tenido sexo como... seis veces en todo este tiempo.

Como decirlo sin que lo acuse y lo maten después... Que no deja de pensar en el amante que tuvo antes.

Que no solo era un hombre, sino que fue juzgado por brujo y casi podría decirse que es cierto. Extraña a su Jimin... Su pequeño gato calicó con cabello azul como el cielo que le dio su color. Tamborileó los dedos antes de volver a exhalar y seguido sacar la pluma blanca tornasol de entre su ropa.

Es lo único que tiene de él sus cuadernos fueron quemados por el mismo en esa especie de parón mental que tuvo. Lo único que realmente vive de su Jimin es esta solitaria pluma que no suelta jamás.

Lo recuerda demasiado bien... Como sonreía, como bailaba, como cantaba... Como le pedía que le creyera. Moqueó. Jimin rogó, lloró y gritó que le creyera que ese sentimiento que tenían uno por el otro no era cuestión de magia, poderes o lo que sea, se trataba de una realidad... Que por su pensamiento obnubilado puso tan en duda que llegó a reírse en su cara mientras lo veía sufrir al estarse quemando.

Lo recuerda irse volando. Casi como un fénix que no es lastimado por el fuego, sino que se alimenta y revive de este y sus cenizas. No pasó así... Jimin no volvió a aparecer. Lo buscó incesante, intentó encontrar pistas, pero nada. Quedó como el bello y encantador brillo del cielo que fue quemado un trece de octubre en la plaza.

Si, fue en el día de su cumpleaños. Aunque Jimin ni siquiera prestaba atención a eso, ya se había convertido en una fecha irrelevante. No así para Jungkook que había planeado cómo celebrarlo.

Apretó los labios y golpeó la parte posterior de su cabeza con el tronco del árbol. Debió decirle que si cuando pudo... huir de todo, estar juntos, tal vez de ese modo no habría pasado nada; quizá así estarían juntos hoy sin que la culpa lo esté comiendo vivo, sin el arrepentimiento. Por algún motivo, recuerdo haberlo escuchado hablar una semana después de haber sido puesto a quemar en la hoguera.

Debió ser solo una alucinación, Jimin no estaba ahí...

Prestó atención al frente por sentir una mirada muy penetrante. Hay un ciervo blanco de enormes astas en pie observándolo. Frunció un poco el entrecejo ¿Cómo es que un animal así está tan a la vista? Tomó su arco y flecha y apuntó. Sería una linda decoración o una buena cena, dependiendo de qué tan malo sea su humor al volver a la casona que habita únicamente con su esposa y algún que otro sirviente.

Disparó la flecha y se clavó justo al lado del ciervo que apenas movió las orejas. Baló y dio un par de pasos adelante. Jungkook tomó otra flecha, sin ver que el proceso la pluma blanca quedó un tanto fuera y el viento sopló.

— ¡Mierda! —rechistó alterado de que se fuera volando. Esta apenas tomó vuelo para luego ir cayendo grácil al suelo. Empezó a bajar del árbol con prisa hasta que... el ciervo tomó la pluma—. ¡Vuelve aquí animal! —quejumbra saltando la poca distancia de falta y persiguiendo al inmaculado ser.

Se detuvo, prensó el arco y disparó. Rozó el muslo del ciervo que tras pasar un árbol se hizo un lobo negro. Dejó caer el arco, impresionado por decir un eufemismo. Empezó a correr a toda prisa tras el animal tan negro como el carbón. Una idea tonta empezó a cruzar su cabeza ¿Y si es Jimin?

En aquel momento pudo tener alas ¿Por qué no ser metamórfico? ¡Podía transformar el fuego en flores! ¡cambiar a ser un ciervo y un lobo no debería ser tan difícil! Se rasgó un poco la ropa en toda la persecución tan infinita tras el can. Es gracioso, pero la pluma blanca resalta entre su hocico negro. Cayó por una picada que el animal saltó sin problema.

— ¿Ji-Jimin? —pregunta en un balbuceo. El lobo está sentado a unos metros de él con la pluma en el hocico. Ahora que se fija, tiene muchos lunares de pelo... casi diría que es como ver cristal quebrado.

Al levantarse e intentar acariciarlo empezó a correr de nuevo. Ofuscado lo persiguió hasta que llegaron a la orilla de un lago inmenso y que parece un rotundo espejo con el cielo. Tan cristalino que roza lo imposible. Jadea sudado y mira al lobo andar con calma a un árbol y al pasar... No era Jimin.

No obstante, sí es una persona.

—Decepción. —menciona el hombre de cabello negro, ojos pequeños y piel de porcelana... Tanto así, que literalmente está quebrada. Hay partes de su rostro que faltan, totalmente desaparecidas y aparentemente se sigue rompiendo.

—Lo... siento, creí que eras alguien más—dice entre jadeos constantes y avergonzado, se dio cuenta sin mucho problema—. ¿Podrías darme la pluma? Es... de alguien muy querido, creo que me moriría si la pierdo. —admite estirando la mano.

—No—responde seco en voz baja. Seguido se ríe y Jungkook tuvo un fuerte eco por aquel ruido—. No lo querías...

—Tu... el sacerdote...—sabía que se le hacía familiar, pero con aquellas rupturas en el rostro resultaba casi imposible reconocerlo—. ¡TÚ...!—Su voz también es la misma a la bruma que lo impulsó a creer que todo con Jimin fue falso.

¡POR CULPA DE ESTE ENANO NO ESTÁ CON JIMIN!

—Yo. Si. Eres lento. —menciona aburrido de vuelta a la indiferencia. En su mano está la pluma, la cual parece ahora más blanca entre sus manos.

Jungkook estuvo a nada de acercarse para darle un golpe en la cara a ver si terminaba de romperse. Sin embargo, un mareo se lo impidió, uno de los tantos que ha tenido muy últimamente: Un mareo que lo induce a ver cosas extrañas o bueno, no tan extrañas.

Está en un palacio... asesina a un hombre que de hecho, podría ser su padre; al lado de éste está Jimin, con un cabello gris y expresión llena de superioridad que no cuadra para nada en él. Su mirada fría lo hace pensar que no se trata realmente de él... También lo ha ve con un hombre apenas más alto que él, cabello blanco y ojos pequeños, rasgados...

Rostro perfecto, casi como si ambos fueran irreales para este mundo.

«Tengo miedo de que me consumas y yo esté feliz por eso»

»Eres mi euforia y yo tu serendipia... ¿recuerdas?«

«Euforia... Mi serendipia es la euforia, que lindo.»

—parece que ya le estas tomando la marcha. —dice en un murmullo. Jungkook lo mira, totalmente atolondrado.

—Tú... Jimin-ssi...

—Que pudieras verme es extraño, aunque supongo que siempre existe el uno en un millón—suspira con resignación. Juega con la pluma entre sus dedos—. El uno en un millón que era capaz de lastimarlo de forma exitosa. De no haber sido tu quién lo decía, nadie le hubiera puesto ni una mano encima. Qué curioso es como lo que más amamos es lo único capaz de matarnos sea lenta o eficazmente. —reflexiona con aire entristecido y desilusionado.

— ¿Por qué...? ¿Qué se supone que eres? Estás... él también... eso no es una visión...—Aquello se siente como si lo vivió, también explicaría porque Jimin lo conoce desde antes y tan bien.

Porque ellos ya fueron algo...

—Tu objetivo era tan simple como hacer que te odiara y te matara. El asunto es que ni eso puedes hacer—suspira frustrado—. Sea como sea... Él es solo mi precioso humano con la capacidad de estar por encima de cualquier otro.

— ¿Tu humano? —Yoongi rodó los ojos con molestia—. ¿odiarme por qué? No entiendo nada.

—Lo normal—burla—. Y es mío, me apropié de él hace mucho. Soy un parásito, necesito de alguien más para seguir existencia. Somos como uno solo en términos de vida, longevidad... si él sufre, yo también. Lastimarlo significa herirme a mí mismo...

—Por eso te estás rompiendo a pedazos—susurra sintiendo pena por él. Yoongi no dijo nada—. No te pertenece, es-

—Si lo hace. De aquí hasta que los dos estemos muertos.

—... Eso... ¡ESO QUIERE DECIR QUE SI ESTÁ VIVO! —Dijo con tremendo brillo en los ojos. Yoongi se nota muy irritado por la conclusión a la que llegó.

—el fuego no lo habría matado aun si llegaba a ser total; no lo hiciste tú directamente—explica sin mucho detalle al respecto—. Y como te dije antes, no te odia por lo que hiciste a pesar de todo. Cuánta compasión.

—Pareces infeliz con eso...

—Me estorbas. Preferiría que estuvieras muerto, pero no puedo hacerlo sin causarme daño indirectamente—da algunos pasos largos por la orilla, Jungkook no lo pierde de vista—. Una piedra a mitad del camino... Quizá haberte asesinado antes de que pasara la unión—especula—. Sea como sea, ya no importa.

— ¿Dónde está? Tengo que ir por él, yo-

Yoongi le hizo un gesto para acercarse. Sin que pudiera entender cómo, Yoongi comenzó a caminar sobre el agua como si nada, hacía ondas leves a cada paso. Lo pensó a más no poder hasta decidirse, siguió temiendo caerse al lago tan profundo. Hay muchos peces nadando de un lado a otro. Llegaron casi al lado, un poco a la izquierda, ligeramente próximos a una orilla lateral. Yoongi señaló abajo.

—Ahí está.

Jungkook quedó boquiabierto, parecía estar en una cúpula de cristal ahí bajo el agua que mueve su cabello y ropas, algunos peces se arremolinan ahí, como si jugaran. Se arrodilló en el agua y metió levemente la mano. El agua está helada y Jimin parece dormir tan plácidamente ahí abajo, incluso se mueve y acurruca ahí.

— ¿Por qué está ahí abajo...?

—Duerme. —responde escueto y sin dar ninguna

Jungkook tarea con una sonrisa tonta. Está bien, solo dormido. Aquello lo tranquiliza enormemente. Yoongi lo mira de reojo. Jimin parecía abrir los ojos o hacer un esfuerzo por ello, al soltar un suspiro vuelve a acurrucarse con las manos en el pecho y la cabeza ladeada a la derecha.

— ¿Qué tan profundo es? ¿puedo ir por él, verdad?

—No sé.

— ¿Por qué no lo sacas de ahí? —pregunta alzando la mirada, Yoongi no respondió nada a esa cuestión.

—Puedes intentar sacarlo—menciona viendo al agua. Jungkook volvió su atención al mismo punto—. Tienes veintiocho años... Tienes la fuerza suficiente para sacarlo de ahí abajo y aguantar la respiración.

—Obviamente. —se empezó a quitar un poco de ropa. Mientras más tuviera, más pesado sería y no es muy útil al momento de intentar salir. Ya de por sí tendría peso extra.

—Si de verdad lo quieres, inténtalo. —Jungkook acabó por caer al agua. Apenas tuvo tiempo de llenar sus pulmones de aire para luego empezar a nadar hacia el fondo que se ilumina por luz filtrada y un poco de fluorescencia.

Fue relativamente fácil llegar hasta la cúpula de cristal. Empezó a golpearla con fuerza. Abrió los ojos a más no poder al darse cuenta de que las grietas que formaba gracias a la fuerza que aplicaba se iban reparando a los pocos segundos. Más rápido de lo que él podía golpear. Burbujas de aire se le escapan de entre los labios.

Dio un grito, un simple burbujeo llamando a Jimin ahí dormido que se remueve. Sacó su daga y con muchísima fuerza, más de lo que no pensó que tendría la clavó. Se percató de que Jimin tenía los ojos abiertos, aun si fue por un segundo. El cristal -las dos cubiertas-, se rompieron y pudo meter la mano para tomar la de Jimin, con la intención de jalarlo con él...

El cristal se cerró tan de golpe que le aprisionó el brazo...

El cristal trata con tanta fuerza de regenerarse que lo está apretando...

El cristal le cortó el antebrazo.

El agua se tiñendo de rojo. Ve arriba por un instante y luego trata de repetirlo nuevamente. Su fuerza aumenta por la desesperación. Pequeño cristales se le clavan por esto. Ya no ve bien, se está asfixiando por la falta de aire. Es un horroroso escalofrío subiendo por su columna vertebral. Abrió la boca, ya no tiene aire que soltar y quiere dormirse.

Piensa un solitario lo siento.

Umm... solo vivió veintiocho años... No pudo hacer demasiadas cosas. Tener una familia a la que amara, dedicarse a lo que el hubiera gustado... Fue más cobarde de e lo que se imaginó si lo analiza en retrospectiva. Es tan patético... quisiera vivir más, vivir y acompañar a Jimin tanto tiempo como él lo hizo por su persona.

«¿Quisieras vivir por mi...? Mi vida ya es tuya, me gustaría que me dieras la tuya a cambio.»

Lo que escuchó no fue una risa cruel, sino tierna y casi esperanzada. Como un último instante lo vio y estiró su mano derecha para tocar nuevamente el cristal. Jimin, aun en sueños, hizo lo mismo.

—Los humanos son tan tontos. —suspira viendo a Jungkook ya muerto. Dejó caer la pluma y esta cayó hasta el fondo, traspasó el cristal y cayó a un lado de la mano de Jimin. Volvió a la orilla.

Pensándolo, tendría que entretenerse hasta que Jimin fuese a despertar... Y ya que él ha hecho tanto a su favor, llegó el tiempo de usar los tantos hilos que Jimin le brindó.

Quién sabe cómo o por qué, pero el cadáver de Jungkook no flotó. Estuvo ahí hasta que sin explicación alguna solo desapareció y una cubierta extra se formó sobre Jimin que dejó de moverse.

6. Precio

Tomó una larga bocanada, la boca se le llenó de agua al instante y tuvo la necesidad de removerse furiosamente. Golpeó el cristal frente a él que reventó como una simple burbuja. Con prisa nadó hasta arriba y una vez fuera del agua respiró tan profundo como nunca.

— ¿Yoo-Yoongi? —balbucea, lo último que vio fue a Yoongi, en teoría debería-

No, lo último que vio no fue a Yoongi.

— ¡Kookie! —entró al agua de nuevo. Jungkook no puede respirar bajo el agua, se va a matar si se queda mucho tiempo abajo. Nadó desesperado por toda la profundidad del lago y nada que se topó con el hombre.

Angustiado salió del agua y antes de poder seguir con aquello miró con extrañeza a su alrededor ¿En dónde se supone que está? Se supone que esto era puro bosque, no que hay casas hechas de madera, una especie de puerto, niños correteando de un lado a otro... ¿Qué?

— ¡hey! ¡Miren! ¡Ese hombre salió del agua! —señala una niña. Jimin la miró un instante. Su ropa no es parecida en anda a la que vistes por lo regular. Su forma de hablar tampoco la conoce. Al menos no del todo. Parece español... solo que modificado.

— ¿Está perdido señor? —pregunta un niño que se acerca. Todos llevan gorras, camisas iguales, pantalones cortos. Alcanzó a ver un fierro largo con dos banderas ondeando. Una roja con amarillo y un escudo, al otra con un pino y algo que dice "campamento".

Muy bien ¿Qué pasa aquí? Está más confundido que nunca.

— ¿Señor? ¿Necesita algo? —pregunta una mujer adulta. La vio de arriba abajo.

— ¿Qué año es este? —pregunta. Ella tardó en comprenderlo, como si su forma de hablar le produjera confusión y risa al mismo tiempo. Sin embargo no es capaz de quitarle la mirada de encima a ese hombre empapado.

—Estamos en el 2015—responde con una risita y la cara ligeramente sonrojada—. ¿Se perdió? Puedo ayudarlo a tomar una llamada-

La cara de espanto de Jimin fue única. Estuvo... más de quinientos años enteritos... ¡DORMIDO! Obviamente no iba a encontrar a Jungkook en el agua, hace muchísimo que ya no debería estar ahí. Tomó carrera a la entrada del bosque.

Algo aquí está muy mal...

No supo cómo, llegó a un camino que asemeja un poco a la piedra, pero totalmente liso. Decidió seguirlo para ver a donde lo lleva y la forma en que ahora son las edificaciones lo dejó aún más obtuso de ser posible— ¡Yoongi! —. Llama, no tiene a nadie más a quién recurrir por desgracia. Mejor mal acompañado que tonto y perdido ¿no? Bueno, más o menos.

Hay-demasiada-gente

— ¿se le ofrece algo? —pregunta un hombre moreno. Jimin puso una mano al lado derecho del rostro del hombre.

Dos guerras mundiales...

Cinco continentes...

Guerras civiles...

Caída de monarquías...

Democracias...

Holocaustos...

Aceptación a diferentes culturas, religiones, ideales...

Cambio total y radical del estilo de vida...

Lo soltó y siguió caminando. Vaya... todo cambió demasiado...

Tras ver a muchos pudo cambiar su ropa a una con la que no desentonara en su entorno. Los autos se le hacen un poco extraños, pero al momento de subirse en uno se sintió como un niño montando a caballo por primera vez. Va tremendamente a ciegas. Sin embargo, tras ayudarse con las diferentes personas que iba cruzándose lograba formarse una idea de que pasa actualmente.

También que su hogar se llama Busan, en Corea del Sur. Porque ahora tendría tantos puntos de referencia, es como si el mundo fuera muchísimo más grande y pequeño a la vez con lo hecho por el hombre. Tenía la ligera impresión de que debía ir a Corea. No hay una razón real.

Subió a un avión y no despegó la mirada de la ventana. Nunca había estado tan alto en la vida y es fascinante. Le dieron vino, bebidas raras, comida empaquetada, comida recién hecha y hasta le regalaron joyería. Ha olvidado reprimir su encanto, quizá por el mismo estar encantado con todo lo que le rodea.

Tras muchos vuelos -gracias a las amables indicaciones-, llegó a corea. Es tan anticlimático haber vuelto tras tantos años de vida que se limitó a quedarse sentado en el aeropuerto por al menos cinco horas. Ver todo y suspirar pensando en todo lo que se perdió...

Sobó su brazo izquierdo y tuvo la necesidad de alzar la manga. Tiene una marca que rodea su antebrazo, es como una línea fina, negra. Pasó el dedo por ahí y apretó los labios. Resultaba extrañamente doloroso.

» Si me gustaría, hasta que el sol deje de brillar...«

—Jungkookie es demasiado tierno. —piensa con una sonrisa leve antes de levantarse.

Quizá su necesidad de volver a casa venían por Jungkook. Según tenía entendido, él también venia de este país. Aunque su familia tenía una pasión insana por migrar. Lo sorprendía la cantidad de música que hay en todos lados, el escándalo, que sea tan distinto a lo que vio en su pequeño trayecto por España.

Quiere ir a Busan... pero Seúl está siendo demasiado tentadora como para dejarla pronto. Se vio en el reflejo de un cristal ¿estará muy viejo? O muy gordo... o muy joven. Debe tener veinte en este instante..

Aunque viendo alrededor, parece un poco desentonante aun...

—Esto es muy complicado. —suspira agotado.

Tuvo una especie de pensamiento fugaz. Yoongi admitió que siempre lo veía. En teoría debería saber que está despierto, incluso estar cerca en este momento. Intentó hallarlo con la mirada todo el tiempo y no hubo ni un miserable resultado.

Se hizo una vida, una existencia para que nadie sospechara -el asunto inquisición lo dejó afectado, afortunadamente ya eso no existe-: Park Ji-Min, veinte años, graduado, bailarín contemporáneo y demás detalles sin importancia de momento. Nacido en Busan, padre, madre, hermano menor.

Bien, con eso listo podía andar por ahí y buscar a Jungkook. Está seguro de que anda por ahí, lo puede sentir y algo tendrá que ver su brazo. Ahora todo es mucho más divertido. Hay gente bailando por la calle, cantando, jugando, colores de cabello extravagante y en su mayoría son muy tiernos.

Realmente esta es una especie de mundo soñado, sólo le falta tener con quién compartirlo, porque seamos sinceros... ¿Qué sentido tiene hacerlo solo? Un día como cualquier otro... tropezó y casi se destruye la cara contra el suelo, nada fuera de lo normal en él. Lo curioso del asunto es que se consiguió con alguien.

— ¿Estás bien?

— ¿Hobi...? —balbuceo frunciendo ligeramente el entrecejo.

— ¡ho! ¿te conozco? No te recuerdo. —ríe divertido. Para Jimin es muy raro verlo tan joven y vistiendo como un "hip-hopero".

También es muy incómodo.

—sí bueno... academia de baile... te vi algunas veces. Perdón por el atrevimiento, Hyung. —se apresura a arreglar.

—No hay problema—afirma con una sonrisa simpática—. Aunque si eres de la academia de baile... ¡Tienes experiencia como bailarín ¿cierto?! —lo toma de las manos.

—S-si ¿Por qué? —pregunta espantado por aquel acercamiento brusco.

—Ouh, no te conozco para nada, pero estoy desesperado. Dentro de cinco horas yo y mi grupo vamos a tener un presentación en un concurso. Es para pasar el rato, pero va a ser muy feo presentarnos incompletos habiendo practicado tanto siendo siete. Nos falta uno por temas de comer como un maldito puerco y tener indigestión.

—Eh-

—así que necesitamos un reemplazo pero a la de ya ¿cantas? —preguntas ya pegado prácticamente, Jimin asintió muy apenas—. BIEN. NOS AYUDAS, TE DAREMOS UNA PARTE SI GANAMOS Y SI NO... TE INVITO A UN CAFÉ, UNA PIZZA, LO QUE SEA.

Se dejó jalar por Hobi por más de seis avenidas. Ya no tiene ni idea de a donde lo llevó. El punto es que están en una pequeña carpa y prácticamente le puso los audífonos a todo volumen para que escuchara al tiempo que leía lo que le tocaba. Las abreviaturas de las líneas son raras.

¿RM? ¿J? ¿J-H? ¿V?

¿Por qué lo que debe reemplazar ni siquiera tiene abreviatura? No se le ocurrió cómo rebatir. Es más, no sabe ni porque no se negó en primer lugar; quizá expectativa de bailar frente a un público por más estrés y nerviosismo que eso le produzca. Cómo volver a los viejisisisisisímos tiempos. Además, Hoseok desde antes era un hombre bastante alegre y tierno, quizá este sea un momento para redimir lo que le hizo.

Es el que menos culpa tiene de lo que le hizo, sigue sintiéndose francamente mal por haberlo usado en pleno despecho.

— ¿Qué bailabas exactamente?

—Y-ya te dije que contemporan-

—Entonces mira y luego lo repites, yo te diré si va mal o bien.

Estuvo sentado en el suelo alrededor de media hora solo viéndolo bailar. Esto era otro nivel y ya no se siente para nada confiado al respecto, debería huir antes de pasar una vergüenza ni con todo el poder del mundo pueda borrar. Hoseok lo puso a bailar con él y aunque lo hacía bien tiene la impresión de que no es igual...

—Eres como un Ángel caído del cielo, bailas perfecto. A ver, canta, ya debes saber la letra. Anda, anda, anda. —apretó la tela del suéter que tiene puesto.

Neol wihaeseoramyeon nan
Seulpeodo gippeun cheok hal suga isseosseo
Neol wihaeseoramyeon nan
Apado ganghan cheok hal suga isseosseo

— ¡¿QUIÉN ES?!

—ME LO ENCONTRÉ A MITAD DE LA CALLE Y ES GENIAL. TE COMPRO LO QUE QUIERAS DESPUÉS—lloriquea Hoseok—. ¿Cómo era tu nombre? Creo que no te lo... ¿hey? ¿te pasa algo? ¿te sientes mal? Dime que no por favor. —súplica.

Jimin retrocedió hasta que no pudo más. Respira con mucha fuerza, el color se le había ido del rostro en menos de un segundo y bien podría desmatarse en cualquier instante. Entró un grupo de tres persona. Lo que hace tan "aterrador" el asunto es que conoce a las tres personas.

Alto, ademanes bruscos... Namjoon.

Rostro de modelo, labios gruesos... Jin.

Expresión infantil al sonreír, mirada de aparente despiste... Taehyung.

— ¿Estás bien? —dice Taehyung. Tenía un poco de cabello largo... Mullet si no se equivoca.

—S-sí, estoy bien, solo... tengo calor. —impidió que lo tocara. Jamás se imaginó que lo tendría de frente de nuevo. Aunque claro, ahora están en una especie de igualdad de condiciones.

— ¿te exprimió mucho? Hobi es muy poco condescendiente cuando-

— ¡ÉL SI BAILA COMO DIOS MANDA!

—No tienes piedad de mi cuerpo. Soy un tronco, ya sabemos eso. —rechista Namjoon con una especie de puchero.

—Te los presento. Él es Namjoon, aka Rap Monster, RapMon o RM. Él es Jin-

Worldwilde Handsome. —guiña el ojo y lanza un beso, Jimin no pudo reprimir la sonrisa torcida que se formó en sus labios.

—y él es Taehyung, Tae, Tata, V... como se te antoje. Yo soy J-Hope ¿Tú eres...? —pregunta con sonrisa de lo más tierna. Jimin miró a Tae con recelo antes de suspirar.

—Jimin. —responde en un murmurllito.

—Jiminie~—canturrea Hoseok y Namjoon con tono meloso.

—Gracias por ayudarnos. Estábamos a poco de perder la cabeza, ya tenemos todo más que listo y de repente se enferma... No es su culpa, pero mierda, llevamos casi todo este año participando y estamos a nada de poder ganar. —explica Namjoon de forma muy elocuente, Jimin se sobó el brazo.

—Entiendo. Tampoco es tan... complicado. —dice mintiendo a medias. Jimin se percató de que Jin se aclaró la garganta.

I'm so sick of this fake love, fake love, fake love
I'm so sorry but it's fake love, fake love, fake love

—Anda, casi te matas ¿Qué te pasa? No creo que encontraras a nadie, al fin y al cabo te da pena hablar hasta con los... ¿me estás escuchando? —Namjoon chasquea los dedos.

Jimin se sonrojó furiosamente y apretó el agarre en su brazo. Una sonrisa grande y avergonzada surgió al momento de ver a quién se acerca sonriendo y arrugando un poco la nariz.

—Jimin-ssi. —dice un poco con la nariz.

— ¡Oye! ¡deja de llamarme así! —le da un suave golpe en el brazo.

— ¿¡Se conocen!?

— ¿eh? No, solo lo he visto en muchos sueños. —Jimin no varió la expresión y su sentir tampoco cambió. Lo ve normal, el Jungkook que conoció hace tanto y murió bajo el agua fue igual. Decía sentirlo familiar y conocido de algún tiempo.

Este que está ante él es exactamente igual y gastar tiempo en entristecerse por tener que empezar de nuevo es inútil. Más que todo porque resulta más que obvio que el primer ciclo esta vez fluirá sin problema.

'Cause you love and I love you. —canturrea, Jungkook repite el gesto de arrugar la nariz.

—Nuestro pequeño tiene un amigo gracias a sus sueños... eso sí que es raro. —admite Jin.

El tiempo que duró el día en hacerse noche lo gastaron practicando. Jimin nunca se enteró de quién es el séptimo personaje que no se ha dignado en aparecer. Aparentemente no hay ningún problema en esperarlo. Lo vistieron, maquillaron. Se hizo unos pequeños mechones claros para no ser tan desentonante con el resto.

—Lo haremos bien. —afirma Namjoon entusiasta.

—Sí. Tenemos una nueva arma secreta ahora. —Tae vio mal a Hoseok. Jimin tosió.

— ¿Quién falta...?

—Ah, Suga, tranquilo; él llega cuando le da la gana. Ni siquiera te darás cuenta de que lo hizo.

La explicación fue extraña para él. Al momento de subir a la tarima con muchísima gente frente a ellos Jimin entró en cuenta de un minúsculo detalle... Ninguno de ellos está soltando la baba por él. Es normal en Jungkook, hasta el punto de que se mantuvo ligeramente tímido en todo este rato.

No obstante, Jin y Tae deberían ser los más afectados...

Y nada de nada...

Cuando empezó a la canción se dejó guiar por la música sin más. Escuchar a Tae y Jungkook cantar lo hizo sentir ganas de llorar. Nunca supo que Tae tenía una voz tan bonita y saber porque se corrompió de la manera en que lo hizo... le hace ver que a pesar de todo, es capaz de demostrar una genuinidad inusitada.

Que tal vez de no haber sido así, pudieron haber sido buenos amigos...

Namjoon y Hoseok tenían un estilo al que no se acostumbra, para él el rap es una cosa muy extraña, pero sin duda les luce. Estar al medio le hizo darse cuenta de que efectivamente son siete, pero no llega a ver quién es esa séptima persona. Debe ser de su tamaño más o menos. Hay mucha luz al frente y no logra distinguir nada más.

Escuchar a Jin solo le hizo darse un mayor golpe al sentir que había sido un egoísta total en toda su vida. Que si bien Yoongi incitaba esto, es su culpa por haber caído en esa provocación. Está a poco de creer que está muerto y esto se trata de un bello sueño en el cual se da cuenta de todo lo malo y bueno qué pasó y se perdió por sus decisiones...

Las afamadas consecuencias.

Su voz se me hace familiar...—piensa intentando ver de quién se trata. Quién es "Suga"; tiene la impresión de que algo le está impidiendo reconocerlo.

Es la primera vez que un baile en grupo de esta magnitud y fue tan... perfecto. Como de ensueño.

Si hay algo que le encanta de que ahora haya tanta gente, es que los aplausos son más ensordecedores una vez terminas. Se dejó morir en el piso sin ninguna clase de discreción y una sonrisa enorme en la cara. Ah~ eso estuvo muy bien. Ojalá pudieran repetirlo... Bueno, nada le impide preguntar si pueden ser amigos o algo del estilo.

Los otros grupos -algunos de chicas y otros más numerosos-, subieron a la tarima para hacer el llamado a quienes ganarían. En tercer lugar quedó un grupo de chicas, tres de ellas se le hacen ligeramente familiares y la última está seguro haberla visto... Debe ser idea suya. La agrupación como tal tenía por nombre "Mamamoo".

Y el otro grupo, Seventeen si no escuchó mal estaba comiéndose las uñas justo a un lado... solo para quedar en segundo lugar.

Namjoon dio tal saltó que rompió una de las luces... de alguna manera. No pudo evitar reírse de verlo. Tan destructivo como siempre. Abrazó a Jungkook con fuerza. Sintió una mirada en al nuca que le enfrió la alegría por un instante.

Yoongi no está... se habría mostrado ya ¿no?


—Cuando nos den el premio te daré... lo que sea que te toque a ti y un poco de mi parte por arrastrarte. —explica Hoseok limpiándose el sudor de la frente.

—No hace falta, fue muy divertido. —asegura con una sonrisa.

—Rayos, es muy tierno. —dice Namjoon con una mano en el pecho.

—Jimin-ssi es muy bueno. Quizá probemos hablar para otros concursos o el año que viene ¿Qué tal? —ofrece Jungkook tras golpear su lengua con el interior de su mejilla. Jimin ladeó la cabeza.

—Me parece bien... ¿Y quién no pudo venir? O ¿Suga? No lo pude ver...

—Ah, él es un poco... huraño. Vamos a que lo veas. Sobre quién se enfermó no debes preocuparte, ya hablaremos de eso nosotros. —dice Hoseok restando importancia.

— ¿me acompañarías a comer? —pregunta Jimin de golpe antes de entrar a la carpa. Jungkook se rascó el cuello y sonrió tímido.

—Sí, me encantaría...—miró en otra dirección, a quién jugaba con una manzana roja.

— ¿esperas a que diga no?

Jimin se detuvo y su atención se pasmó en la persona estirada en el sofá. Yoongi juega con una manzana y lo mira de forma extraña. No sabe si decir que divertida o esa típica de quién analiza cada movimiento para que su jugarreta vaya a salir bien. Tomó el brazo de Jungkook y le dio un tirón.

—Va-vamos ahora ¿sí? Conozco un sitio y quizá cierren temprano. —Yoongi rueda los ojos. Lanza la manzana y Jimin la toma por inercia, antes de darse cuenta Yoongi está justo frente a él.

— ¿Aun no entiendes? Tan idiota—le da un toque en la frente—. No hay un momento en el que no tenga un ojo encima de ti, a donde vayas, estaré. Que creas que puedas huir demuestra que nada funcionó de dejarte bajo el agua.

—Y-yo solo-

— ¿Quieres intentar tener una vida normal? —sonríe cínico—. Lo tuyo no es posible. Llora, grita, intenta matarte si quieres. Nada puedes hacer por tener eso que quieres. Todo lo demás es tuyo... hasta los veintiocho.

—No voy a dejar que el hagas nada.

—Pasará de todos modos. No soy yo quién puso esa regla. Pasará y seguirá pasando. Una forma peor que la otra hasta que te vuelvas loco de tanto ver que ocurra. Descubrí que solo en ese momento entenderás que me perteneces a mí. —Jimin se fijo en que los demás los ven sin mucha impresión, lucen casi igual de oscuros que Yoongi.

—Vámonos, va—Tae le impidió dar un paso atrás siquiera.

— ¿A dónde?

—Jiminie, no puedes huir así como así. No cuando vienes tu solo. —comenta Hoseok.

—Animal que cae en trampa, animal que muere. —concluye Namjoon.

— ¿Qué les hiciste? —pregunta directo. Yoongi le enseñó su mano con cuatro anillos negros rodeando sus dedos.

—Te lo dije, pero no entendiste. Si hay una atadura fuerte, volverán: La ruptura—señala a Tae—. La decepción—señala a Jin—. El rencor. —Namjoon—. La culpa... —señala a Hoseok—. Y el amor tan desesperado que no te importa enloquecer por él. Todos ellos morirán a su edad respectiva, menos tú. Decidí aprovechar sus almas vagabundas sin un objetivo. Ahora son como... unos sirvientes si te sirve el término.

—Tu tenías esto planeado. —acusa con deje decepcionado y a nada de llorar. Yoongi se encoge de hombros antes de sentarse en el sofá de golpe y con una pierna estirada.

—No. Surgió y es la mejor manera de hacerte entender que todo a tu alrededor se puede y se va a desmoronar, excepto yo. Soy tu dueño; es el precio de haberte dado la belleza y juventud que tanto quisiste. Así que paga por lo que pediste.

Antes de rebatir nada sintió un apretón en la mano izquierda. Bajó la mirada y se percató de que Jungkook le había dado un fuerte estrechón con su diestra. El más alto se inclinó un poco hacía Jimin para quedar a la altura de su oído. Jimin sintió su respiración caliente y ligeramente acelerada.

—Tranquilo... Tengo tu vida y tu la mía... Nunca vas a estar solo en realidad.

Miró a Jungkook con ojos aguados... ¿estuvo fingiendo o qué? Lo puede notar... lo sabe todo, absolutamente todo. Abrazó a Jungkook, siente que la marca en su brazo arde y no le cuesta ver que Jungkook tiene la misma marca en el brazo derecho; antes de darse cuenta Jungkook ya está entre sus brazos. Sentado al lado de Yoongi se limitó a aceptar el beso que este le dio.

Ah... El precio por una decisión tan estúpida que tomó en la desesperación del momento lo iba a repercutir por el resto de la existencia. Quizá no fuese capaz de entender a Yoongi jamás. Como ambos son una complementación del otro. Los sentimientos puros, la inocencia, capacidad de arrepentimiento... y Yoongi como el rencor, lo obsesivo y calculador que le impide entender porque Jimin no puede aceptar esa compulsión hacia él.

Yoongi con cada acción lo puede estar matando y Jimin lo va a perdonar así fuese al pasar del tiempo... sin embargo, nunca sería amor...

Porque él ama a Jungkook, el enlace a la mortalidad que Jimin necesita para no caer en lo que Yoongi desea. Son los tres puntos: Positivo, negativo y neutral. Jungkook volvería las veces que haga falta sin que Yoongi lo pudiera evitar.

Este es el circulo vicioso al que están condenados los tres y al cual arrastraron a cuatro más. Siete condenados por el deseo de uno que obtuvo lo que quiso a tan alto precio... ser joven y hermoso... Tanto que la vida no lo desea soltar a la muerte.

—Todo va a estar bien. Cree en mí ¿vale? —asintió recostándose del hombro de Yoongi al tiempo que agarraba la mano de Jungkook. Yoongi sonrió como solo él al ver eso, el par de amantes desgraciados que creen que pueden estar juntos a pesar de todo. Giró la cabeza

Bienvenido al primer día del resto de tu vida. —le susurró y Jimin no hizo más que sollozar.

Desearía solo haber muerto aquella vez. Quizá así todo lo que vivió hasta hace poco habría sido una bella realidad. Como Yoongi siempre lo llamó... es y sería siempre un iluso, pues al menos así tiene momentos para ser feliz.