¡Lamento la demora!
...
— Bueno... Hoy tenemos a una nueva compañera con nosotros — dijo de manera aburrida y casi molesta — Pasa...
La rubia entró al salón con una brillante sonrisa.
— Ahora debería decirte que te presentes, pero luego habrá tiempo para eso... — apuntó un asiento vacío con pereza.
La chica entendió y caminó hacia su nuevo lugar, pasó junto a Izuku quien estaba algo avergonzado y evitó su mirada.
La mayoría del salón se dedicaba a observarla, haciendo varios comentarios como: "Qué lindas es", "Parece una niña", "Es tan adorable", "Es como una muñeca", etcétera.
La clase siguió su aburrido ritmo, aunque ya muchos ignoraban al profesor y prestaban más atención a la joven.
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— ¡Deku! — llamó la castaña.
— ¿Uraraka? — El peli-verde se dedicó a observarla con cierta confusión, más se tomó el gusto de sonreirle — ¿qué pasa?
— Bueno, quería saber si te encontrabas bien — comentó con un ligero rubor.
— ¿De qué hablas? — inquirió con gesto de confusión.
— Apenas sonó la campana y saliste muy rápido, ¿estás bien? — él pudo notar la preocupación en su voz, por ello, le dió una gran sonrisa.
— Por supuesto, gracias por preguntar... — Aunque él sabía muy bien que no lo estaba. Por supuesto, tenía miedo. Traer a la asesin... A Toga a la escuela no era buena idea, porque él no quería morir, mucho menos que alguien salga herido por su culpa. Agradeció cuando notó que Toga si podía comportarse.
Ahora, Bakugo... él se había dedicado a mirarle de una manera que le causaba pánico. Él le tenía miedo. Quien sabe lo que podía hacerle por faltar a sus golpizas diarias, o porque Toga le respondió mal en el mensaje.
Solo esperaba no escontrarlo...
Y vaya suerte.
— Oye, Nerd.
Su voz le hizo detenerse, más por miedo que por reflejo.
Él se dió la vuelta y al hacerlo, el rubio ceniza golpeó la pared con fuerza, asustandolo.
— ¿Así que soy un idiota, he? — lo miró mientras sonreía, de esa manera a la que Izuku temía —. Déjame ver... Faltas a la escuela olvidándo que tienes que ser golpeado, y por mensaje me dices 'Idiota'. — el arrugó el entrecejo, claramente molesto, pero sin borrar su sonrisa — ¿Pero sabes qué? No debes preocuparte. Te daré los golpes que los anteriores días no pude darte — tronó sus nudillos.
Izuku tragó fuerte. Se preparó mentalmente y abrió los ojos, al instante recibió un puñetazo.
— ¡Había olvidado lo bien que se sentía esto! — exclamó el de ojos rojos con cierta emoción y enojo. Caminó hacia Midoriya, le agarró del cuello de su camiseta y le propinó otro golpe. La sangre comenzó a salir por la nariz del oji-verde.
Y justo cuando iba a dar el tercer puñetazo, una voz femenina lo interrumpió.
— ¿Realmente es necesario golpear a alguien solo porque le envidias? — Toga le miró seriamente y con los brazos cruzados.
Bakugo frunció el ceño y soltó a Deku, acercándose a la chica.
— Largo — ordenó.
— ¿Por qué no me golpeas a mi? Fuí yo quien te dijo idiota por mensaje — le retó y dirigió su mirada al chico tirado en el piso.
Katsuki abrió levemente los ojos sorprendido y la agarró del cuello.
— ¿Te crees mucho por ser mujer? ¿Sabes que a mi eso no me importa? Puedo golpearte si lo deseo.
— Hazlo — ordenó ella, sin inmutarse.
El joven cerró su puño con fuerza, más una mano en su muñeca le hizo voltear hacia el responsable.
— Tú... — Aizawa miró a la dirección de Deku, viéndolo sangrando. Luego miró a Toga y devolvió su vista hacia el rubio ceniza — Estás en problemas — comentó sin expresión alguna y soltó la muñeca del joven, pronto le hizo un gesto para que lo siga.
Katsuki soltó con brusquedad a la chica y con un fuerte chasquido de lengua siguió a su profesor después de dirigirle una mirada asesina a la rubia.
— ¿En serio? ¿Dos golpes bastaron para dejarte moribundo? — Toga se inclinó cerca de Izuku, él se sentó en el piso con la murada baja — Vamos... levántate. Quiero ir a casa.
El ojiverde se puso de pie y sacudió su ropa, limpio el hilo de sangre que corría por sus labios.
— No debiste haberte metido... — recogió su mochila sacudiéndole la tierra.
— ¿Por qué? — ella se puso enfrente de él mientras camina de espaldas — ¿crees que me golpeé? — rió.
El jóven le lanzó una mirada de odio y caminó más rapido, dejandola atrás. Ella rió más, soltó un suspiro y corrió hasta alcanzarlo.
— Oh vamos, no lo dije por ti. ¿Sabes? es un idiota, un chico problemas realmente estúpido y tú — le miró levantando una ceja — Eres el estúpido niño CON problemas — sonrió mostrando sus colmillos. Izuku no los había notado antes.
— No sabes nada. Así que cierra la maldita boca — gruñó astiado de las palabras de la chica.
Toga frunció el entrecejo y le jaló de los hombros lanzandole una mirada aún más tenebrosa que las de Katsuki.
— Que no se te olvide con quien hablas. Sé más de este mundo del que tú podrías saber. He visto cosas que tú agradecerías jamás ver — ella estaba muy cerca de él, más antes de causarle algún nerviosismo le causó escalofríos.
Ella avanzó dejándolo de pie, atrás, asustado.
E izuku recordó porque le temía, pero también notó el triste brillo que sus ojos mostraban, y juró descubrir lo que Toga escondía y lo que ella era realmente.
