¡Hola! Bienvenidos a nuestro fanfic navideño.
Las actualizaciones serán cada dos días.
¡Esperamos que les guste!
N/A: Sabemos que hay muchas personas que no aprueban el Lukagami, y a nosotras particularmente no nos fascina, pero es crucial para el funcionamiento de la trama. Si no les gusta, pues lo sentimos mucho, pero esperamos que aun así les guste.
Capítulo 2: Haz un deseo y contaré hasta tres
Francia, 21 de diciembre, 9:50 am.
—Oigan, ¿podemos ir al centro de la ciudad? — suplicó Manon a Luka y a Marinette. —Está Santa, con elfos, con ¡todo! Y también podríamos conseguir medias para adornar la cabaña.
—Bueno, debemos estar en el François Dupont a mediodía para preparar la cocina. No dolería llegar temprano.
—No estás siendo, un poco, emm… ¿neurótica? — preguntó Luka.
—Estoy siendo organizada, ¿okey? Tenemos una agenda.
—A ver— le dijo Luka. Miró el papel con el plan. —¿Ves? Aquí dice tiempo para divertirse.
—¿Por dónde?
—Aquí, con tinta invisible. Ya, vámonos— rio Luka.
Centro de la Ciudad, 10:05 am.
—¡Medias! — gritó Manon al ver una tienda con ellas.
—Tengo más por acá— le dijo el anciano vendedor.
Marinette sonreía, hasta que vio la cara del anciano.
—¿Nos hemos visto antes? — le preguntó.
—Me temo que no, señorita. Pero me han dicho que tengo una cara conocida— respondió.
—El pueblo es muy entusiasta con la Navidad, ¿eh? — preguntó Luka.
—Es en honor de la boda real. El príncipe se va a casar con la Duquesa Japonesa, Lady Kagami Tsurgi, en Año Nuevo.
—¿Es bonita? — preguntó Manon.
—No se sabe mucho de ella. Es… tímida. Pero si quieren verla, escuché que estaba haciendo un tour por el set de la Competencia Pastelera Real.
Marinette sonrió, y le pagó el costo de las medias al vendedor.
Al cruzar la pista, casi es atropellada por una limosina.
—¡Hey! ¡Baje la velocidad! — gritó.
Dentro, el príncipe Adrien se percató de los gritos.
—¿Quién grita? — le preguntó a su asistenta, Nathalie.
—Un turista.
—Debe ser de Estados Unidos.
Estudio François Dupont, 12:10 pm.
—…manga pastelera, cucharas de preparación, bandeja para laminar, tamiz y bandeja para saltear. Todo está aquí— se aseguraba Marinette.
—Marinette Dupain-Cheng. ¡Qué sorpresa! — exclamó una rubia que tenía puesto un mandil.
—Chloé Bourgeois. No sabía que estarías aquí.
—Yo gané el año pasado.
—¡Oh! Bueno, felicidades.
—¿Y qué están haciendo? ¿Cheetos?
—A mi me gustan los Cheetos— intervino Luka.
—¿Y tú eres…?
—Luka Couffaine. Trabajo con Marinette.
—Marinette y yo fuimos juntas a Le Cordon Bleu.
—Sí, Chloé era muy cercana con algunos profesores.
—Sabían que tenía talento.
—Ah, ¿sí? ¿Como cuando aderezaste la comida del director Damocles?
Chloé rio amargamente. Paso por enfrente de Marinette, derramando su bebida en su mandil.
—Ay, ¡cómo lo siento! — se rio y se fue.
—Iré a lavarme— le dijo a Luka, y se marchó.
Marinette se encontraba en el backstage, caminando apresuradamente, sin darse cuenta por dónde iba.
Chocó con una señorita que pasaba por ahí, haciendo que sus lentes de sol caigan.
—Lo siento tanto— dijo Marinette, interrumpiendo su caminata.
—No hay problema— dijo la extraña y se volteó.
Ambas se quedaron estupefactas.
Se miraron en un espejo cercano.
A excepción de sus ojos, ¡eran iguales!
—¿Quién eres? — preguntó Marinette.
—Lady Kagami Tsurgi, Duquesa de Japón.
—¿Tú eres la que se va a casar con el príncipe?
—Sí.
—Oh, sí, estás aquí por el tour. Umm… bueno, siento haber chocado con usted… eh… es que soy una de las participantes y hubo un accidente en la cocina… jeje— y Marinette hizo una reverencia incómoda.
—Señorita…
—Dupain-Cheng.
—Ah, okey. Es que… necesito una opinión experta en mi pastel de bodas, ya que temo que no estoy de acuerdo con el parecer de los chefs reales. Se que es pronto, pero ¿podría venir a palacio para la consulta más tarde?
—¡WOW! Estaría encantada.
—Podría ser… ¿en una hora?
—Bueno, iba a ir de paseo, pero estoy segura que mis acompañantes entenderán.
—Oh, no les puede decir. No quiero ofender al Rey y a la Reina.
—Oh, bueno.
Lady Kagami sonrió pícaramente y se marchó.
Palacio de los Agrestes, 1:03 pm.
—Es… extraordinario— dijo Tikki, la asistenta de Lady Kagami.
—¿Crees que podríamos ser parientes lejanas de algún modo? — le preguntó la Duquesa.
—Bueno, hace tres generaciones, la prima de tu bisabuela, Jean, huyó del país con un estadounidense divorciado. Se rumoreaba que ella vivía en Estados Unidos luego del incidente. Su hija, Gina, se casó con un hombre de apellido Dupont.
—Dupont, Dupain… podría ser— recalcó Marinette.
—Marinette, creo que fue el destino lo que hizo que nos encontráramos.
—No sé si fue el destino…— Marinette rio, —pero estoy muy feliz de ayudarte con tu pastel.
—En realidad, necesito tu ayuda, pero no es con un pastel… siempre he querido ser libre, ver cómo vive el pueblo— mencionó Kagami.
—Así que…
—Quiero que, por los dos días antes de la competencia, cambiemos vidas.
—Espera, ¿QUÉ?
—No te preocupes por Adrien, él hará un viaje de negocios a China, y estará ausente por los dos días— se percató Kagami.
—¿Entonces no voy a tener que lidiar con él?
—Técnicamente, lo único que debes hacer es atender el desayuno con los reyes y limitarte a hablar del clima.
—Si tú lo dices…
Palacio de los Agrestes, 9:30 am, 22 de diciembre
Era su primer día en el palacio, y Marinette se sentía bastante nerviosa. No sabía si las recomendaciones de Kagami serían suficientes.
—Buenos días, Rey Gabriel y Reina Emilie— les dijo a sus "cuñados", haciendo una reverencia forzada.
—Hola, cariño— le dijo dulcemente la Reina, —de hecho, quería preguntarte algo. El chef quisiera hacer la ensalada de la recepción con una salsa de pecanas. Pero recuerdo que uno de tus tíos era alérgico a ellas. ¿Quién era?
—¿El tío Shi Fu? — respondió inseguramente Marinette.
—¿Él no había muerto? — preguntó el Rey con un tono más frío que el de su esposa.
—Emm… sí, pobrecillo, así que no se preocupen por poner pecanas en la salsa— dijo Marinette incómodamente, rezando para que ningún familiar de Kagami se muera por su culpa.
—En realidad, a mi nunca me han gustado las pecanas— enunció el Rey Gabriel.
—Bueno, encontraremos otra cosa para ponerle a la ensalada— dijo un joven rubio mientras entraba al comedor.
El Príncipe Adrien.
Marinette, quien estaba tomando un trago de té, casi lo escupe, y se atoró un poco.
—¿Qué pasa? ¿No querías verme? — preguntó Adrien tristemente.
—Solo estoy… sorprendida. Pero ¿qué pasó con China?
—Adrien usó su cabeza por una vez en su vida, y decidió que pasar tiempo contigo era más importante que asuntos del Estado, estando tan cerca su boda— declaró la Reina.
—Así que ahora mi prioridad es pasar todo el tiempo que pueda contigo, Kagami— le dijo Adrien a Marinette.
Marinette forzó una sonrisa.
—Emm… voy a los servicios— dijo, se paró y se fue.
Corrió hacia la habitación de Kagami, donde se encontraba Tikki arreglando ciertas cosas.
—Tikki, ¡Tikki! — exclamó con una cara de terror puro.
—Marinette, ¿qué pasa?
—¡Adrien ha vuelto!
¡Muchas gracias por su apoyo, y no duden en dar sugerencias y recomendaciones!
-The MiracuWorkshop Team
