¡Hola! Bienvenidos a nuestro fanfic navideño.

Las actualizaciones serán cada dos días.

¡Esperamos que les guste!

N/A: Sabemos que hay muchas personas que no aprueban el Lukagami, y a nosotras particularmente no nos fascina, pero es crucial para el funcionamiento de la trama. Si no les gusta, pues lo sentimos mucho, pero esperamos que aun así les guste.


Capítulo 6: Hay un resplandor de luz en cada palabra

Escritorio del Príncipe Adrien, 4:56 pm.

Adrien, concentrado, estaba poniendo todo su esfuerzo en envolver los regalos, algo que nunca antes había hecho.

Se abrió la puerta, y entró Marinette con una bandeja con varias galletas de jengibre.

—Prueba esto— le indicó, señalando las galletas.

—¿Cuándo aprendió la Duquesa a hornear así? — exclamó un sorprendido Adrien, deleitado ante el exquisito sabor de las galletas.

—Mi padre.

Adrien la miró extrañado.

—El gran Nakamoto Tsurgi, gran Duque de Japón, ¿horneaba galletas?

—Las mejores en todo el mundo.

—Lo extrañas, ¿verdad?

—Usualmente no soy del tipo sentimental, pero hacer cosas como éstas hace que una parte del pasado se mantenga viva.

—Yo amaba el olor del pavo en Navidad. Me recordaba que mis primos iban a venir a jugar.

—Está bien jugar de vez en cuando.

—No estoy tan seguro de eso.

—Bueno, yo lo estoy.

Marinette rio y le enseñó como envolver los regalos.


Una hora más tarde

—Espera, creo que hay unos cuantos más— le dijo Marinette al Príncipe, al correr apresuradamente a la limosina con varios regalos entre sus brazos.

—No es muy digno para alguien de la realeza estar envolviendo regalos— interrumpió Nathalie.

—Es digno ser bondadoso— recalcó Adrien.

No muy lejos de ahí, desde la ventana de su habitación, el Rey y la Reina veían la pequeña escena.

—¿Ves lo que está pasando ahí? — le dijo Gabriel a su esposa.

—Sí.

—No me gusta. Hay algo con esa chica.

—¡Gabriel! Es encantadora. Y parece que tu hijo se está enamorando de ella.

Gabriel la miró suspicazmente.

—Bueno, supongo que eso es lo que verdaderamente importa.

—Tú sabes que eso es lo único que en verdad importa.


Albergue Saint Joan, 6:48 pm.

—Su Alteza y Lady Kagami nos han dado tanto esta Navidad— dijo la dueña del albergue entusiasmada.

—Bueno, fue idea de la Duquesa— respondió Adrien.

—Fue un lindo gesto.

—Eso es lo que pasa. La Navidad es más que solo un gesto, así que por eso he decidido que Lady Kagami y yo vamos a hacer de una tradición el venir mensualmente.

Todos aplaudieron.

—Eso es fantástico— dijo Marinette.

—Perdón— los interrumpió un niño, —pero están debajo del muérdago.

—Así parece— rio Adrien.

Se acerco a Marinette y le dio un corto, pero tierno, beso en los labios.

Muchos niños chillaron, emocionados.


Cabaña, 8:27 pm.

—Ese fue el mejor spaghetti que he tenido en mi vida— le mencionó Kagami a Luka.

—Bueno, como vas a hacer muchas cosas en la competencia mañana, supuse que era lo mínimo que podía hacer.

—Así que, ¿vamos a salir hoy? — preguntó Manon.

—Tú te vas a la cama— le dijo Luka. —Tenemos que levantarnos mañanabien temprano.

—¿Marinette me puede acostar?

—Claro.

Cuando Manon ya se había metido en su cama, Kagami entró para acostarla.

—Supongo que te vas esta noche.

—Sí.

—Me gustaría que te quedes.

—Yo también quisiera eso. Pero tendrás a Marinette de vuelta. Y nunca los olvidaré, ni a ti ni a tu padre. Siempre serán especiales para mí.

—Pero tú perteneces aquí.

—Lamentablemente, yo no puedo decidir esas cosas.

—Deberías.

Luego de hacer que Manon se acueste, Kagami bajó las escaleras.

—Sabes, creo que este viaje te ha hecho muy bien— le confesó Luka a Kagami.

—Ah, ¿sí?

—Osea, es casi como si no fueras la misma persona. Hay algo menos… intenso en ti.

—No sé. Estar aquí me hace sentir feliz.

—Bueno, ¿quieres ver una película navideña?

—Sí.

—¿Cuál?

—La que tiene a… Santa.

—Mari, todas las películas navideñas tienen a Santa.

—Bueno, entonces escoge tú.

Luka sonrió, y escogió la película.

—Haré las palomitas.

—Tengo algo para tí— dijo Luka cuando terminó la película.

—Todavía no es Navidad.

—No es por Navidad.

—¿Entonces…?

—Está en tu media.

Kagami se levantó, y rebuscó el regalo de Luka.

Era un collar, con un medallón que se podía abrir.

—Ábrelo.

Al abrirlo, se encontraba una foto que Manon, Luka y Kagami se habían tomado juntos en el centro de la ciudad.

—¿Qué tal te parece?

—Es el regalo más bello que he recibido. Muchísimas gracias.

Luka sonrió.

—¿Puedo? — preguntó, señalando al collar.

—Claro.

Le colocó el collar suavemente en el cuello.

Se quedaron mirándose fijamente a los ojos.

Se acercaron, y se dieron un beso.

Kagami, sin embargo, rápidamente lo rompió, empujando suavemente a Luka.

—¿Pasa algo? — preguntó el chico.

—No. Sí. No debí haber hecho eso.

—Está bien.

—No, no lo está.

Kagami respiró profundo.

—¿Podemos pretender que esto nunca pasó?

—¿Por qué?

—Confía en mí.


Biblioteca de retratos, 9:57 pm.

—He aprendido mucho de ti— le decía Adrien a Marinette.

—¿Como hornear galletas y envolver regalos?

—Como la manera de entender a las personas y acercarse a ellas.

—Tienes un buen corazón, Adrien. Vas a ser un buen Rey.

—Siempre y cuando estés aquí para ayudarme.

—Bueno, supongo que es tiempo de irse.

—Te quería dar algo.

Sacó una pequeña caja roja. Dentro, había un collar con el emblema de la familia real.

Veritas, Anoris, Amare— leyó Marinette en voz alta.

—Verdad, honor y… amor. Kagami, si digo la verdad… estaba preocupado por nosotros, sobre el matrimonio, sobre no saber quién eres. Pero luego de hoy, ya no me preocupo.

—En verdad eres el Príncipe Encantador.

Se acercó a Adrien y sus labios se conectaron en un dulce beso. Marinette, no obstante, se dio cuenta de lo que hacía y lo cortó.

—Yo…— dijo la chica.

—¿Hice algo mal?

—No. Hiciste todo bien.

—Bueno, entonces te veré en la mañana.

Marinette adoptó un semblante entristecido.

—Tendrás a tu Duquesa en la mañana.

Marinette caminó en pasos lentos a la habitación de Kagami. Al cerrar la puerta, no pudo evitar que algunas lágrimas se le escaparan.


Medianoche en la habitación de Kagami, Palacio de los Agrestes

—Entonces, ¿pudiste hacer todo lo que quisiste? —inquiró Marinette.

—Casi. ¿Y tu y Adrien se llevaron bien?

—Sí. Todo andará sobre ruedas en su matrimonio.

—Espléndido.

—Sabes, Adrien es muy especial. Es atento. Es generoso.

—Tu amigo Luka es el verdadero príncipe.

—No, Luka es solo Luka.

—Es uno en un millón.

—No, Adrien es el que…

Ambas chicas se miraron con entendimiento, y abrieron mucho lo ojos.

—¡Oh Dios! — exclamó Kagami. —¡Estás enamorada de Adrien!

—¡Y tú estás enamorada de Luka!

—Bueno, se suponía que esto no debería pasar. ¿Y ahora, qué hacemos?

—Nada. Tú vuelves a ser la Duquesa, y yo vuelvo a Chicago cuando termine la competencia.

Ambas asistieron, decepcionadas, ya que a partir de ese día se sentirían incompletas en las vidas que les toca vivir.

Sin que ellas se den cuenta, Nathalie estaba cerca, mirando por la ventana.

Y había fotografiado todo el encuentro.


¡Muchas gracias por su apoyo, y no duden en dar sugerencias y recomendaciones!

-The MiracuWorkshop Team