¡Hola! Bienvenidos a nuestro fanfic navideño.

Las actualizaciones serán cada dos días.

¡Esperamos que les guste!

N/A: Sabemos que hay muchas personas que no aprueban el Lukagami, y a nosotras particularmente no nos fascina, pero es crucial para el funcionamiento de la trama. Si no les gusta, pues lo sentimos mucho, pero esperamos que aun así les guste.


Capítulo 7: Porque solo te quiero aquí esta noche

Cabaña, 24 de diciembre, 7:12 am.

Marinette, ya vestida para la competencia, se encontraba haciendo panqueques.

Manon bajó por las escaleras.

—¿De verdad eres tú?

—Soy yo, en verdad.

Manon la miró un rato.

—En verdad eres tú.

—¿Y tenías que sonar tan decepcionada?

—No, estoy muy feliz que estés de vuelta. Solo quisiera que Kagami no se haya ido. Y ahora tiene que casarse con ese perturbador, viejo príncipe que probablemente huela a naftalina.

—Bueno, primero, Adrien no huele a naftalina, y definitivamente no es perturbador.

—¿Entonces cómo era?

—Soñador. Dulce. Gracioso.

—Parece que alguien ha caído rendida ante los pies del Príncipe Naftalina.

—Mira, yo solo sé que hay una gran competencia hoy día, así que, C-O-N-C-E-N-T-R-A-C-I-O-N.


En ese mismo momento, Palacio de los Agrestes

Nathalie se acercaba rápidamente al despacho del Rey Gabriel, con un fólder en la mano. Sin embargo, halló a su esposa.

—¿Sí? — preguntó Émilie.

—Tengo un asunto urgente con el Rey.

—Cualquier cosa que involucre al Rey también me involucra a mí.

—Bueno, es algo muy delicado. Debería hablar con Su Alteza directamente.

—Así veo. Sería muy malo perder su trabajo justo antes de Navidad, ¿no cree?

Nathalie palideció.

—Dame el fólder, Nathalie.

La asistenta no rechistó.

Y la Reina no sabía la sorpresa que le esperaba dentro de ese fólder.


Habitación de Lady Kagami, en esos momentos

La futura Princesa, con un semblante nostálgico, observaba el collar que Luka le había dado.

—Su baño está listo, Su Gracia— dijo Tikki.

—Gracias.

—Perdóneme el atrevimiento, pero eso no parece una novia muy feliz.

—No importa mi felicidad. Es mi deber.

—Oh, antes que me olvide, la señorita Dupain-Cheng me dio esto para usted.

Sacó de su bolsillo el collar que Adrien le había dado a Marinette.

Veritas, Anoris, Amare— leyó Kagami en voz alta.

—Ese es el emblema de la familia real. No dice nada de deber— recalcó Tikki.

Kagami, pensativa, le sonrió.


Comedor del Palacio, 8:14 am.

—¡Cariño! — exclamó Adrien, y saludó a Kagami.

—¿Y cómo está la encantadora futura novia? — preguntó Émilie.

—Muy bien, Su Majestad.

—Adrien nos contaba de su aventura en el albergue ayer. Entendí que hicieron a muchas personas felices.

—Ella fue magnífica, una lideresa nata— mencionó Adrien.

—Debo decir que estoy impresionado— dijo Gabriel.

—Muchas gracias— respondió Kagami.

—Saben, me estoy sintiendo un poco mal— dijo la Reina. —Adrien, ¿podrías tomar mi lugar junto con Kagami en la competencia hoy? Se supone que debo entregar los premios.

—Sí, claro mamá.

Kagami palideció.

—¿Algo pasa? — preguntó la Reina, sabiendo ya el motivo por su discomformidad.

—¿Me puedo excusar un momento? — preguntó la chica, y se levantó de su asiento en dirección a los jardines.

Sentada en una banca, Kagami miraba el collar de Adrien.

—Te estaba buscando— dijo el Príncipe al llegar junto a ella.

—Necesitaba aire fresco.

—Bueno, me estaba preocupando por ti.

Posó su mano sobre la de Kagami, a lo que ella retiró la suya.

—No lo hagas.

—Mira, Kagami, no sé que está mal. Si no quieres entregar los premios, solo dímelo.

Ella negó con la cabeza.

—Debemos. Pero…— inhaló profundamente. —Adrien, hay algo que debo decirte antes.


Una hora después

—Nathalie, ¡debemos ir al estudio François Dupont, ahora!


Estudio François Dupont, 11:30 am.

—Y, ¡cero! — gritó el presentador, indicando el fin del tiempo.

Marinette contempló su pastel.

Era un pastel en forma de árbol navideño, con varios adornos comestibles. Tenía una base parecía una nieve, y había un plato que tenía unas galletas de verdad, completado con una taza que se "derramaba", es decir, un adorno antigravedad.

—Su presentación es increíble. Y su trabajo con el azúcar es fantástico— decía un juez. —Me gustó bastante.

Marinette y Luka chocaron los puños.


15 minutos después

—Los jurados han llegado a una decisión— mencionó el anunciador. —En tercer lugar, tenemos a ¡Nathaniel y Marc de Alemania!

Dos chicos aplaudieron.

—En segundo lugar, tenemos a ¡Chloé Bourgeois de Beverly Hills, EEUU!

Chloé le empezó a gritar a su asistenta, Sabrina.

—Y en primer lugar tenemos a…

Se hizo un silencio.

—…Marinette Dupain-Cheng de Chicago, EEUU!

Marinette gritó, y abrazó a Luka.

Sin darse cuenta de los dos personajes que entraban al estudio.

—Ahora— continuó el presentador, —ya que la Reina Émilie no pudo asistir a la ceremonia, los premios serán entregados por el Príncipe Adrien de Francia y Lady Kagami de Japón, su prometida. Por favor, los ganadores vengan al estrado para la ceremonia de premiación. Gracias.

A Marinette se le fue el color de la cara. Rápidamente, se sacó el mandil y la chaqueta de cocinero, quedándose en un polo común.

—Sabes, ¿quién necesita una tonta medalla? — le dijo Marinette a Luka. —Creo que deberíamos irnos.

—¿Estás loca? Mari, es nuestro momento.

—Sí, pero vamos a llegar tarde al aeropuerto, así que…

—Yo iré ahí, y tu vendrás conmigo— proclamó Luka, arrastrando a su amiga al estrado.

Adrien y Kagami empezaron a dar las medallas. Cuando estaban entregándoles el premio al segundo puesto, Marinette entró en pánico.

—Y aquí viene— dijo la chica.

Luka la miró raro.

—¿Qué pasa?

—No me creerías si te lo dijera.

—Pruébame.

—Creo— dijo Kagami sacándose los lentes de sol que portaba— que yo puedo explicar.

La multitud enmundeció.

—Hay… ¿hay dos de ustedes? — preguntó Luka, alarmado.

—No— dijo Marinette, —pero creo que podríamos estar relacionadas por un familiar lejano…

—La prima Jean.

—Sí.

—Creo que necesitamos un momento— les dijo el Príncipe a los organizadores y a la prensa.

—Sería bueno ir entre bastidores— sugirió Marinette.

—Perfecto.

—¿Podría alguien explicar lo que está pasando? — demandó Luka.

—Es mi culpa— dijo Kagami. —Solo quería saber como era ser una chica normal, aunque sea por pocos días. Cuando ví a Marinette, la idea vino a mi mente.

—¿Así que cambiaron de lugares? — le preguntó Luka a su mejor amiga.

—Sí. Tu has estado con Kagami en los últimos dos días. Yo he estado con Adrien— lo miró. —Lo siento. No sabía que todo se iba a volver tan complicado.

—"Complicado" es una palabra interesante para describir esto.

—Pero hay más— continuó Kagami.

—¡¿Qué más puede haber?! — exclamó Luka.

—A mí me gusta ser normal. Odio llamar la atención. Adrien necesita una compañera que sepa liderar y tenga un buen corazón. Alguien que está destinada a ser una princesa. Alguien como Marinette.

—Espera, ¿yo?

—Yo no planeé nada de esto— continuó Kagami— pero supongo que he descubierto que solo soy una chica normal. Y las chicas normales se enamoran de chicos normales. Como tú, Luka.

—Pero tú no eres Marinette. Tú eres…

—Kagami Tsurgi, Duquesa de Japón.

—¿No se supone que te vas a casar con el Príncipe?

—Sé que esto es medio confuso— interrumpió Adrien, —pero Lady Kagami intenta decir que está enamorada de ti.

—¡Oh! — exclamó Luka. Miró al Príncipe. —¿Y eso no te molesta?

—Para nada— se acercó a Marinette. —Porque yo la amo a ella.

Marinette lo miró.

—Marinette saca lo mejor de mí.

—Así como tú sacas lo mejor de mí— le dijo Kagami a Luka.

—¿No estás molesto conmigo? — le preguntó Marinette a Adrien. —¿Con nosotras?

—Si esto termina en que yo esté con la mujer que amo, seré muy feliz. Y pretendo mantenerme feliz por el resto de mi vida.

Marinette lo miró con ternura. Esa expresión se transformó en tristeza, y negó con la cabeza.

—No, A-Adrien, yo… no puedo dejarte hacer esto.

Y se fue corriendo.


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-The MiracuWorkshop Team