Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to CullensTwiMistress. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de CullensTwiMistress, solo nos adjudicamos la traducción.


A Home for the Holidays

By: CullensTwiMistress

Traducción: Yanina Barboza

Beta: Melina Aragón


Capítulo 8

—¿Entonces se besaron? —pregunta Kate, pero en realidad sale más como una afirmación que una pregunta.

Asiento.

—¿Y no durmieron juntos?

Niego con la cabeza.

—No tuvimos sexo —corrijo.

Pone los ojos en blanco.

—¿Y te va a llevar a cenar?

Asiento una vez más.

—¿Puedo llamarte mami ahora? —Kate se ríe mientras la fulmino con la mirada.

—No. Y por favor, no preguntes eso nunca jamás. —Me estremezco, arrugando la nariz y sacudiendo la cabeza.

Estamos almorzando en un pequeño restaurante en el centro y he tenido que contenerme de golpearla varias veces.

—¿Qué? Esto es divertido. Finalmente estás saliendo con alguien que me gusta, Bella. —Ella inclina la cabeza con simpatía, y añade—: Y como bonificación, papá también está saliendo con alguien que me gusta y sé que me tratará bien. Todo esto es tan genial —dice con entusiasmo—. Una vez más, admito que es un poco extraño, pero he pensado mucho al respecto, y si ambos son felices, eso es todo lo que realmente importa y haré todo lo posible para aceptarlo y brindarles apoyo.

Su honestidad y entusiasmo me hacen sonreír y bajar un poco la guardia.

—Bien. Lo entiendo. Pero no hablaré contigo de las cosas que hago cuando estoy tonteando con tu papá. Es simplemente incorrecto… en tantos jodidos niveles. —Me río—. Además, ¿cuándo fue la última vez que compartí algún detalle de mi vida sexual contigo? —Levanto una ceja, dándole una mirada penetrante.

Kate se encoge de hombros.

—Lo sé. Te gusta mantener tus penes para ti. Hombre, eres una aguafiestas a veces. —Aleja la mirada, decepcionada—. Aunque, no es que realmente quiera saber sobre el desempeño de la herramienta de mi padre, de todos modos. —Luego sonríe, riéndose—. ¡Santa mierda! Garrett va a tener un día de campo contigo cuando regresemos.

Resoplo y pongo los ojos en blanco.

—¿Por qué?

—Oh, vamos, Bella, estás saliendo con mi padre. Me gusta la idea ahora porque he tenido unos días para pensarlo y aceptarlo. Mierda, cualquiera que no sepa que es mi padre realmente no le importará, pero tienes que admitir que es… extraño. Él definitivamente no es el novio normal para una universitaria.

Asiento.

—Sí, es cierto, pero si está destinado a ser…

—Entonces será —termina mi pensamiento y ambas sonreímos con complicidad. Estoy muy feliz de saber que tengo el apoyo de Kate.

La tarde pasa rápidamente y antes de darme cuenta, estamos en casa de Kate y ella me está haciendo las uñas. Ella va a salir con algunos de sus amigos de la secundaria, una vez más, y me siento mal por no ir con ella, pero me asegura que no es gran cosa. Agarrar el toro por los cuernos, como ella dice, hacer sacrificios.

Estoy bastante segura de que ella acaba de llamar a su padre un toro cachondo, pero no cuestiono su razonamiento.

—Solo, ya sabes, si vas a darme hermanos y hermanas, asegúrate de que sean lindos —dice de la nada mientras termina la última capa de esmalte en mi pulgar.

—Kate. —Uso mi tono de advertencia. No funciona.

Se encoge de hombros.

—Oye, solo digo, en caso de que tus pastillas fallen o lo que sea.

—Cállate.

Nuestra conversación es despreocupada y divertida. Esto somos nosotras. Y es maravilloso. Sin embargo, no puedo creer que ella me esté arreglando para que su padre eche un polvo… y para procrear. Jesús.

Eso está mal. Sin bebés.

Pero, la cogida estaría oh tan bien…

—Está bien. Ya terminé. Los dejaré solos —admite, empacando su bolso de maquillaje.

—Bien, Cenicienta, porque si sigues así, no vas a ir al baile —le advierto.

—Pfft, tengo algunos ratones a mi entera disposición, mujer. Y tal vez incluso un semental bien dotado o dos. —Sonríe, meneando las cejas y despidiéndome—. Ahora ve por ellos, tigre.

—Grrr.

.

.

Edward y yo seguimos al maître a nuestra mesa y él nos da los menús diciendo que nuestro camarero estará aquí en breve.

—Esto es lindo. —Miro alrededor del restaurante. Tengo que admitir que es un poco formal, pero Edward se ve como el sexo encarnado en sus pantalones chinos y una camisa celeste de manga larga, así que todo está bien.

Jódeme, él se ve bien.

Me ofrece esa pequeña sonrisa sexy que hace que mis bragas se desintegren y retira mi silla.

—No dejes que este lugar te intimide; hacen las mejores papas fritas con queso.

Espero que no hable en serio. Me gustan las papas fritas con queso y todo, pero no esta noche y no en este lugar.

Hago una cara.

—Sí, no esta noche, pero gracias.

—Estoy bromeando, Bella. Conozco al dueño. —Se ríe y se sienta frente a mí—. En realidad hacen muy buena pasta. Todo es fresco y sabe a lo que supongo que debería saber una comida casera.

Me estremezco visiblemente y sacudo la cabeza.

—Hombre, no sé cómo sobrevivieron tú y Emmett.

—Comida para llevar y papá no es un mal cocinero. —Niega con la cabeza—. No es genial pero es mejor que mamá. —Edward se ríe y asiento—. Lo juro, he visto a mamá quemar agua.

—Guau. Eso es... trágico —digo inexpresiva.

—Lo es —acuerda.

Mirando alrededor, me doy cuenta que hay muchas cosas sobre Edward que realmente no sé.

—Entonces, ¿cómo conoces al dueño?

—Llevo sus impuestos. —Me toma un momento registrar su respuesta—. Soy contador, Bella. —Asiento entendiendo y él continúa—: Trabajo para una gran firma en Seattle, pero mi oficina está radicada aquí en Burlington. Es aburrido y tedioso, pero es algo que me encanta y lo he estado haciendo por... —Se ríe y niega con la cabeza—. Más tiempo del que has vivido.

Finjo ofensa.

—¿En serio? ¿Tenías que ir allí?

Se encoge de hombros, dejando caer su barbilla a su pecho toma una respiración profunda y luego levanta la mirada.

—Eso no me molesta, Bella. Sí, es como el elefante en la habitación, pero honestamente... no pienso mucho en ello. —Se aclara la garganta—. Sé que está allí, pero no podemos hacer nada al respecto, así que si queremos intentarlo, entonces tenemos que aceptarlo y vernos por quien realmente somos y no por el número atado a nosotros.

Frunzo el ceño y miro el menú mientras pienso en lo que ha dicho por un momento.

—Sí. Quiero intentarlo y estoy de acuerdo con lo que dijiste, porque tampoco lo veo. —Lo miro, vacilando por un segundo—. Quiero decir, cuando Kate está cerca, seguro que es un poco más obvio pero cuando somos tú y yo, es como si fueras solo , ¿sabes? —Me encojo de hombros. Es difícil de explicar, la verdad.

—Y tú eres solo . Ahora, ¿qué vamos a comer, hermosa? —Sonríe y levanta su menú.

El estado de ánimo que nos rodea cambia y se aligera con esa simple sonrisa.

Termino ordenando lasaña con salsa de carne y Edward pide un plato de fettuccine que suena increíblemente delicioso.

Ya que no puedo beber —legalmente, es decir— termino ordenando una Coca-Cola y me sorprendo bastante cuando Edward pide lo mismo.

—Puedes pedir vino o lo que sea, no te contengas por mí —le digo.

Niega con la cabeza y aleja la mirada.

—En realidad, err, yo no... sí, no bebo mucho.

—¿De verdad? ¿Por qué no? Quiero decir, no es que te quiera ver borracho ni nada pero no hay nada malo con un poco de alcohol.

—Estoy sorprendido de que Kate nunca dijera nada. —Suspira pesadamente y se endereza. Tengo el presentimiento de que esta no va a ser una conversación agradable—. Mi abuelo, el padre de mamá, era alcohólico, así que crecimos con ese tipo de actitud en la casa. Em y yo experimentamos, por supuesto, pero no somos grandes bebedores. Esto no es realmente un problema, Bella.

Asiento, absorbiendo esta interesante historia.

—Oh, eso tiene sentido, en realidad. —Kate nunca había explicado, pero en todas las fiestas a las que hemos asistido siempre ha sido la conductora designada. Ahora que lo pienso, no puedo recordar haberla visto beber nunca, en absoluto—. Kate generalmente es conductora designada. Ella es genial para llevar nuestros traseros borrachos a casa sanos y salvos. —Me sonrojo por mi admisión.

—Ella siempre ha sido una chica bastante responsable. Cuando tenía doce años, yo solía bromear que tenía doce por cumplir dieciséis. Una vez que llegó a los dieciséis y a una racha de rebeldía, deseaba que volviera a tener doce —bromea y sacude la cabeza, riendo.

La camarera nos trae la comida y como esperaba, todo sabe increíble. Probablemente terminaré con mal aliento más tarde, pero como el plan es que vayamos al cine después de cenar, no estoy preocupada por mi aliento. Además, tengo el presentimiento de que a Edward no le importará, ya que en este momento está comiendo un poco de pan de ajo recién hecho.

Estoy comenzando a ver los aspectos positivos de salir con un hombre que, bueno, es un hombre. Es maduro y seguro de sí mismo. Sabe lo que quiere y no le gusta fingir nada para complacerme. Es refrescante y creo que me estoy enamorando de él más de lo que probablemente debería, considerando el poco tiempo que lo conozco.

Charlamos un poco mientras comemos, nada de importancia, solo cosas menores como nuestros gustos y aversiones pero la conversación fluye con facilidad. A él le gusta el color verde y tengo que estar de acuerdo, especialmente cuando miro sus ojos verdes. Como los míos también son verdes —aunque de un tono completamente diferente— la romántica en mí espera que su razonamiento refleje el mío.

Una vez que terminamos la cena y pagamos la cuenta, nos dirigimos al cine. Estoy emocionada por ver esta película, al parecer Gerard Butler es bastante gracioso, así que optamos por ver Jugando por amor.

No quiero palomitas de maíz, pero sí compro un gran granizado. Es azul y sé que hará que mi boca parezca como si le hubiera dado una mamada a Papá Pitufo, pero no me importa. Esas cosas son épicas. Los granizados, no las mamadas azules.

Por supuesto, Edward se ríe de mí y le saco mi lengua azul y él me envuelve con sus brazos. La vida es bastante buena.

El cine está bastante lleno, así que nos sentamos en el mejor lugar que encontramos primero. En secreto, había esperado tontear mientras veíamos la película, pero al ver que estamos rodeados de gente por todos lados, eso no va a pasar.

Realmente espero que Kate no esté en casa cuando lleguemos allí, porque quiero tontear un poco... o mucho. Es completamente egoísta de mi parte, pero ya que estas son mis vacaciones y no sé a dónde irá esta cosa con Edward una vez que la realidad nos golpee, voy a llevar las cosas tan lejos como sea posible. O al menos hasta donde Edward quiera ir.

Además, con sus largos dedos y su abundante experiencia, estoy segura de que no me arrepentiré de nada de lo que comparta con él.

Nos reímos y hablamos en voz baja sobre las escenas y los personajes durante la película. Es genial y de todas las que están pasando, me alegra de que escogiéramos esta.

Edward sostiene mi mano durante todo el viaje a su casa, el cual es demasiado corto en mi opinión, ya que realmente me gusta sentir su mano en la mía; piel con piel.

Una vez que estaciona el auto en el camino de entrada, se gira hacia mí.

—Realmente tuve una velada maravillosa contigo, Bella. —Su sonrisa es dulce y sexy y tengo que contenerme para no saltarle encima y lamer cada delicioso centímetro de él.

Me lamo los labios y asiento. Por favor, Dios, quiero que me bese.

—También la pasé muy bien. Gracias.

Por favor bésame.

Tócame.

Cógeme.

Átame y nalguéame.

Gah.

Lo que sea… ¡solo haz algo!

—Bueno, ¿supongo que deberíamos entrar? —sugiere en una voz baja y temblorosa.

¿Está nervioso? ¿Qué demonios?

—Erm, sí.

Salimos en silencio del auto y antes de que lleguemos a la puerta principal, la mano de Edward está en mi espalda baja, guiándome. El calor de su palma se extiende por todo mi cuerpo casi al instante y espero que se dé cuenta de que probablemente va a tener suerte.

A menos que él me rechace, lo que... mierda, ¿por qué tengo que ir allí?

—¿Estás bien? —me pregunta mientras abre la puerta. Asiento y una vez que estamos adentro, él medita—: Supongo que Kate todavía no está en casa.

Niego con la cabeza y miro alrededor nerviosamente mientras me quito el abrigo y las botas.

—¿Oye, Bella? —Me giro hacia él y está a solo un pie de mí—. Ven aquí, hermosa. —Su sonrisa torcida y sus labios separados, junto con el tono ronco en su voz, son una combinación letal y no puedo evitar obedecer.

Tomo una brusca inspiración mientras acorto la distancia entre nosotros.

—No estés nerviosa. Yo no estoy... no estamos… —Sus ojos buscan los míos y todo lo que veo es confianza total.

—¿No lo estamos? —Levanto una ceja y me presiono más cerca de él; pecho con pecho.

—Bueno, a menos que... quiero decir... —Suelta un suspiro entrecortado y envuelve un brazo alrededor de mi cintura, atrayéndome infinitamente más cerca de él. Lo suficientemente cerca para que su erección bastante impresionante se entierre en mi muslo y una sensación de calor demasiado familiar se extienda por todo mi cuerpo encendiéndome desde adentro hacia afuera.

Paso mi nariz por su mandíbula y envuelvo mis brazos alrededor de su cuello, luego susurro:

—Te deseo, Edward. —Soy descarada y estoy realmente caliente. Él ya ha visto mi cara de orgasmo y estoy desesperada por verlo perder el control—. Te he deseado desde el momento que puse los ojos en ti.

Gime.

—Mierda, Bella, ¿estás segura de que no te arrepentirás de esto?

—Mmhmm, no he tenido sexo en seis meses y no he... quiero decir, la última vez que... ya sabes, fue la otra noche cuando nosotros... en la cocina. —Balbuceo las palabras, demasiado avergonzada para decir las correctas.

Ni siquiera he usado a Jake desde que entré a esta casa. Lo sé, impactante. Así que, necesito esto y lo quiero a él. No hay nada que quiera más que perderme en Edward.

Él besa a lo largo de mi cuello, luego toma mi lóbulo entre sus dientes. Mis ojos ruedan a la parte trasera de mi cabeza y lo dejo volverme de gelatina.

—Entonces, mi hermosa Bella, ¿la última vez que te viniste fue cuando te toqué? —Su aliento es cálido contra mi piel y me estremezco.

Tomando una respiración entrecortada, jadeo.

—Sí.

—¿Y quieres que te toque de nuevo? —susurra con voz ronca.

—Buen Dios, sí —gimoteo, acercándome más a él.

Se aparta de mí y casi me caigo hacia adelante. Él suelta una risa efusiva.

—Vamos.

Tomando mi mano, él pasa la sala y la cocina y sube las escaleras conmigo siguiéndolo a ciegas. Maldita sea si dejaré pasar la oportunidad de sentir alguna parte desnuda de él y tocando alguna parte de mí.

Sería estúpido decir que no.

No soy estúpida.

Pregúntale a mi promedio general, soy bastante impresionante.

Una vez que estamos dentro de su habitación, él cierra la puerta con seguro.

—Solo somos nosotros, ¿está bien? —Pone las manos en mis caderas y me mira a los ojos.

Me muerdo el labio inferior y asiento.

—Sí. —Sonrío y me inclino para besarlo.

Me devuelve el beso con reverencia, tomándose su tiempo para explorar mi boca. Lento pero seguro, sus manos están sobre mí, acariciando partes de mi cuerpo. Provocando, pero no tomando. Eso me lleva prácticamente al borde y ni siquiera me quita la ropa.

Soy un desastre empapado e impaciente mientras nuestros besos se vuelven descuidados y húmedos. Mis manos no son tan suaves como las suyas cuando desprendo los botones de su camisa y prácticamente se la arranco de los hombros. Gime cuando giro mis caderas contra su erección.

Lo deseo. Lo deseo. Lo. Deseo.

Sus dedos mágicos finalmente encuentran la hinchazón de mis pechos y baja el escote en V de mi blusa junto con la copa de mi sostén. Sus labios encuentran mi pezón y su lengua se arremolina y presiona contra mi carne.

Tomo la hebilla de su cinturón en mis manos, sintiendo la suave cabeza de su polla con mis dedos, mientras desprendo su cinturón y juego con el botón de sus pantalones. Gime contra mi pecho, las vibraciones son demasiado buenas para ser contenidas.

—Jesús, mierda.

Sus manos se deslizan por mis costados, levantando mi camisa en el proceso mientras me la saca por la cabeza y la tira a un rincón de la habitación. Luego reanuda el amor que le había estado impartiendo a mis tetas mientras desprende mi sostén y lo tira... a algún lugar. Apenas me doy cuenta de algo mientras él adora mi cuerpo con sus suaves besos.

Desprendo su pantalón y observo mientras se amontona en sus tobillos, agradeciendo a Dios y a Calvin Klein por hacer bóxer slips negros. En serio, Edward se ve mejor que los pocos chicos con los que he tenido el desagrado de tener sexo en el pasado. Ni siquiera quiero saber cómo se verán en veinte años. Me estremezco por el pensamiento, pero los dedos de Edward están en mi trasero, apretándome y presionándome contra él, así que los pensamientos coherentes vuelan por la ventana malditamente rápido.

—Necesito... te necesito, Edward. —Lanzo la cabeza hacia atrás y dejo que su boca bese mi piel hasta la inconsciencia mientras mis manos viajan hasta la ligera capa de vello en su pecho y abdomen. Rodeo uno de sus pezones y él inhala y gruñe, así que lo hago de nuevo con el otro antes de presionar mi mano en el bulto impresionante que me ha estado provocando por días.

—Cristo, Bella —es todo lo que dice, aplastando sus labios en los míos en el beso más increíble, apasionado y necesitado que he experimentado.

Nos lleva rápidamente a su cama y me tropiezo hacia atrás con él sobre mí. Él está presionado contra mi centro cubierto por el jean y...

—Santa, unf… Edward… mmm… mierda… —Ni siquiera puedo decir palabras reales. Ninguna en absoluto. Gemidos, jadeos y maldiciones parecen ser las únicas cosas que salen de mi boca, y realmente me importa una mierda.

Todavía estoy usando mis pantalones y, sí, tienen que irse, como ahora. Empujando suavemente contra su pecho, Edward se arrodilla, un poco confundido hasta que estoy luchando con mis botones y cremallera, y luego él me ayuda a salir de estos malditos jeans ajustados. Quienquiera que inventó estas cosas nunca ha estado apurado por sacárselos para echar un polvo, eso es seguro.

—Cristo, eres... suave. —Las manos de Edward acarician mis muslos externos y lleva sus pulgares a los costados de mis bragas, enganchándolos bajo la delicada tela y lamiéndose los labios—. No tenemos que...

Presiono mi dedo índice contra sus labios, impidiéndole decir algo más.

—No hay forma de que te retractes ahora, Edward. Estoy limpia y cubierta. Vamos a hacer esto. —Mi voz es firme, asegurándole que quiero esto tanto como él... tal vez incluso más.

Él asiente, luego dirige su atención a mis bragas, que descarta en algún lugar al lado de la cama. Sospecho que la caza de ropa en la mañana podría ser un problema.

—Bella —suspira, inhalando y exhalando lentamente mientras observo la tienda de campaña en su ropa interior retorcerse con apreciación. Pasa sus ojos por mi cuerpo con hambre y quiero retorcerme bajo su mirada, pero él parece un niño en Navidad, así que supongo que sería una pena quitarle su juguete.

—Edward, somos solo nosotros... quiero esto, por favor, relájate. —Me siento y paso mi mano sobre su polla todavía cubierta por su bóxer y él gime—. Quiero todo esto —digo en voz baja mientras aprieto su longitud. Se me hace agua la boca ante la idea de tomarlo en mi boca. Jesús.

—Jodidamente sexy —dice entre dientes, mirando a donde lo estoy tocando—. Pero si sigues frotándolo así, no llegaremos muy lejos, dulzura —me advierte, sus caderas moviéndose contra mi mano.

Engancho mis pulgares dentro del elástico de su bóxer y lo bajo por sus muslos, liberando a la bestia con una sacudida contra su estómago.

Jesús —suspiro audiblemente, envolviendo mi mano alrededor de su gruesa longitud. No puedo evitar querer tocarlo—. Estaba equivocada —reflexiono en voz alta mientras él jadea y gime.

—¿Sobre... sobre qué, Bella? —Inhala a través de sus dientes, haciendo los ruidos más sexys.

—Oh —me río y me pongo de rodillas con una mano todavía acariciándolo lentamente, y acunando su mejilla con la otra—. Yo solo... erm, no es... no puedo esperar para tenerte dentro de mí. —Beso su mandíbula y chupo la piel debajo de su oreja como una distracción.

Nunca le diré sobre estar marchito. Nunca. Demasiado hermoso. No. Va. A. Pasar.

Sus dedos me encuentran mojada y lista para él cuando me acaricia mientras sus labios, lengua y dientes atienden mi piel. Gimoteo cuando entierra un largo dedo en mi interior. Bendice esos malditos dedos por ser tan largos. Luego encuentra con facilidad ese lugar dentro de mí, mientras que su pulgar hace círculos y pasa sobre mi clítoris.

Todavía estamos de rodillas y mis caderas y piernas tiemblan por el placer que él me está provocando, mientras mis ojos están cerrados y me sostengo de sus hombros con fuerza; mis uñas clavándose en su piel.

—Mierda, sí... sí, justo ahí... —Mis palabras son arrastradas y salen en jadeos agitados—. Edward, por favor... por favor... —Me quiero venir... puedo sentirlo justo... jodidamente... ahí, fuera de alcance.

Sus labios están en los míos, silenciando mis gritos mientras sus dedos me dejan vacía y él me empuja sobre mi espalda.

—No sabes lo que eso me hace, hermosa... escucharte rogar —jadea en mi oído, lamiendo y mordiendo mi cuello y clavícula—. Dime lo que quieres, Bella.

Mis dedos se entierran en sus hombros tratando de acercarlo más mientras envuelvo mis piernas alrededor de sus caderas.

—Quiero... te quiero a ti.

—Dilo. En voz alta. —Se posiciona en mi entrada, luego me provoca frotando la suave cabeza de su polla de arriba abajo por mi raja—. ¿Qué quieres, Bella? Dime, ahora.

Mi espalda se arquea y mis caderas se flexionan con cada pase y giro sobre mi sensible nudo, y finalmente logro recobrar el sentido y darme cuenta de lo que está pidiendo.

—Tu polla, Edward... Dios, quiero tu jodida polla.

Él empuja sus caderas hacia adelante y siento todo de él dentro de mí, llenándome con una rápida embestida que hace que todo mi cuerpo se estremezca de placer. Se queda quieto y sube mis muslos más alto en su cintura. Me está estirando y la mezcla de placer y dolor está más allá de lo que he experimentado.

Se sale casi por completo y luego se sumerge de nuevo, haciendo que mi espalda se arquee de la cama mientras grito. Él construye un fuego que arde lentamente, saliendo y entrando, embestidas profundas y lentas que me llevan al borde.

—Oh, Dios, por favor, más rápido... Por favor —le ruego, sabiendo lo mucho que le encanta escucharlo—. Necesito más.

Esto lo estimula y me besa, luego envuelve sus labios alrededor de mis pezones, provocándolos uno a la vez. El placer es demasiado y no puedo... no puedo detener su intensidad cuando mi orgasmo me golpea con toda su fuerza y olas tras olas de puro éxtasis atraviesan mi cuerpo.

Mis ojos se cierran por voluntad propia y todo lo que veo es una explosión de luz blanca mientras todo pensamiento me abandona. Mis muslos son como gelatina y mis músculos se aflojan. Puedo sentir a mi coño apretando su pene mientras sus embestidas se vuelven erráticas.

Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello y le rasguño la nuca. Él gime y gruñe y su cara se contorsiona. Es maravilloso y salvaje, completamente animal y observo mientras él se derrumba, embistiéndome un par de veces más hasta que encuentra su propia liberación.

—Jesucristo, Bella... —jadea y presiona su frente sudorosa en mi pecho—. No puedo... Eso... —Su respiración es pesada, como la mía, y creo que mi corazón está haciendo un maratón en mi pecho.

—Sí, lo sé. —Lo abrazo a mí y enredo mis piernas con las suyas. Él está pesado sobre mí, pero no me importa. Me gusta sentir su peso. Hace que todo esto sea real. Eso me aferra a la situación.

Acabo de tener sexo con el padre de mi mejor amiga.

Y fue malditamente fenomenal.

No me arrepiento de nada.

Todo fue tan perfecto.

Se mueve hacia un lado, luego me besa suavemente.

—Eso fue... —sonríe y aleja la mirada momentáneamente, luego trata de expresarse de nuevo—. Eso fue...

—Increíble —termino por él, reflejando su sonrisa.

—Absolutamente increíble —acuerda, apretándome con fuerza y besándome la frente.

Suspiro con satisfacción y cierro los ojos, pensando que esto tiene que ser muy cercano al cielo en la tierra.


¡Hola!

¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?

Gracias por sus comentarios en el capítulo anterior: cavendano13, Rossmery, Isabelfromnowon, jupy, Liz Vidal, tulgarita, Klara Anastacia Cullen, Yoliki, Tata XOXO, Pili, Lady Grigori, Adriu, Vanina Iliana, somas, Elizabeth Marie Cullen, BereB, terewee, Tecupi, Techu, liduvina, Nadiia16, Kriss21, Danny CullenMa, alejandra1987, Adriana Molina, cary, patymdn y Jade HSos.

¡Hasta el próximo capítulo!