Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to CullensTwiMistress. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de CullensTwiMistress, solo nos adjudicamos la traducción.
A Home for the Holidays
By: CullensTwiMistress
Traducción: Flor Carrizo
Beta: Melina Aragón
Capítulo 9
Pensarías que hacer el camino de la vergüenza y encontrarte con tu mejor amiga mientras te escapas de la habitación de su padre sería vergonzoso, pero cuando dicha mejor amiga sonríe como el Gato Cheshire y te choca los cinco, le quita mucho peso a la situación.
—No estoy segura de que debamos chocar los cinco —digo inexpresiva.
Llevo una de las camisetas de Edward y mi cabello está húmedo por la ducha que acabamos de compartir. Ah, y no llevo bragas, por eso trato de ir a mi habitación mientras sostengo el dobladillo inferior de la camiseta sobre mi trasero.
Ella me mira de arriba abajo y luego mira su reloj.
—Bueno, mami, papá se irá al trabajo en unos minutos y acabo de escuchar cómo se cierra la ducha en su habitación. —Ella me hace un gesto, girando su dedo alrededor—. No puedes mentirme, Swan. Además, las paredes de esta casa son finas como el papel. —Ella sonríe descaradamente pero también se estremece—. Asqueroso, por cierto.
—Voy a fingir que no tuvimos esta conversación y me iré ahora —le advierto, señalando la puerta de la habitación de invitados—. Hablaremos más tarde. —Entro por la puerta y saco la cabeza hacia atrás—. Pero no sobre esto. Recuerda... guardo mis penes para mí.
Al cerrar la puerta, puedo escuchar su risa desde dentro de mi habitación y, joder, estoy en problemas. No es el tipo de problema malo, solo el tipo jodida vida, no quiero tener esta conversación.
Pero supongo que si ella está feliz con todo esto, lo tomaré y lidiaré con eso.
Aunque no ahora. Tal vez después de tomar una pequeña siesta, porque el maldito Edward me ha cansado. Los cuarenta y uno seguro no le quitaron su resistencia.
.
.
Evitar a Kate mientras está en casa no tiene sentido, así que después de un largo período de sueño, decido vestirme y enfrentar la música.
Y por música, me refiero a mi futura hija.
No me juzguen, tengo esperanzas. Edward es… increíble. Suspiro.
Y eso es exactamente lo que termino diciéndole a Kate con un café de por medio.
—Estoy realmente… feliz por ustedes. Es bueno. Te conozco a ti y conozco a papá, obviamente. Ustedes encajan… tan naturalmente. No puedo explicarlo, pero lo hacen —dice Kate, sonriendo sobre su taza de café.
—Puedo hablar con él y no me juzga, y no siempre se trata de él, ¿sabes? —reflexiono en voz alta, recordando algunas de las relaciones de corta duración que he tenido.
—¿Cómo se llamaba ese tipo que seguía hablando de ir al gimnasio? ¿Toby? ¿Tony? —Y al parecer Kate puede leer mi mente.
—¡Troy! Sí... no hablemos de él...
Troy es este perdedor con el que salí en primer año. Muy atractivo, pero un idiota total. Estoy segura de que había recibido demasiados golpes en la cabeza haciéndolo tan tonto como un poste.
Kate suspira.
—Solo digo, tu historial... no es tan bueno, B.
Asiento.
—¿Y ahora?
—Lo apruebo completamente. —Ella sonríe y menea las cejas—. Y a juzgar por el post coital... —Ella se estremece visiblemente por sus propias palabras y lo que sea que está pasando por su cabeza, haciéndome reír ante su inquietud mientras continúa—: ¿Sabes qué? No hablemos de eso. Pensé que podría, pero... no.
—Te lo dije. —Sonrío y bebo mi café. Lo que Edward y yo compartimos... es nuestro y nunca le diría nada de todos modos.
—Entonces, ¿qué haremos para Año Nuevo? —pregunta, cambiando de tema. La amo mucho por hacer eso, es hora de seguir adelante.
—No lo sé. ¿Tienes algún plan? —Me encojo de hombros. Edward no ha mencionado nada y quiero decir que no somos oficiales ni nada. Fuimos a una cita y tuvimos sexo.
Increíble... alucinante... que cambia la vida... el mejor sexo de mi vida... que siguió y siguió, y... bueno, se hacen una idea.
Kate continúa contándome sobre un club en Seattle que organiza una fiesta. No estoy segura de querer ir. Una parte muy egoísta de mí, principalmente mis partes femeninas que se estremecen cada vez que pienso en determinado contador, quiere quedarse en la cama y celebrar la venida de un nuevo año al... venirme en el nuevo año, pero luego también me gustaría ver algunos amigos.
Asiento, considerando esta información.
—¿Hay alguien en la ciudad? —Por lo que puedo recordar, creo que tal vez Lauren y Jess están en Seattle y, para ser honesta, no estoy de humor para ir a ninguna parte con ellas.
—Ya sabes, no realmente. —Ella suspira dramáticamente—. Extraño a Garrett.
—¿Cómo están las cosas en donde sea que esté? —Garrett sigue diciendo que vive en un pequeño pueblo en medio de los campos. Él lo odia y ama a Seattle, pero ama a su madre y su hermano mayor, así que fue a su casa para verlos durante las vacaciones de Navidad.
—Él está bien. —Kate asiente—. Cansado. Con resaca. Su hermano lo arrastra a todas partes y le gusta ir de fiesta, mucho.
Asiento.
—Divertido.
—Sí —se burla—. Garrett dice que no puede esperar a volver a la escuela para tomar un descanso.
—Pobre chico. Al menos te extraña, ¿verdad?
Ella sonríe.
—Sí. Lo amo, ¿sabes? Como, él es... es para mí. Hablamos sobre mudarnos del campus el año que viene.
—Tienes un tiempo para pensarlo, ¿no? —me pregunto cómo ella puede estar tan segura de todo. Desearía poder tener tanta confianza en el futuro.
—Sí, pero al menos estamos abriéndonos y hablando de eso. Es bueno. Estamos... bien. —Una sonrisa soñadora se extiende por su rostro.
Termino lo último de mi café y miro el reloj. Edward vendrá a casa pronto.
—¿Bella? ¿En serio? —Kate inclina la cabeza, ofreciéndome una sonrisa compasiva.
Giro hacia ella, alzando las cejas.
—¿Qué?
Ella sonríe, pero luego pregunta sinceramente:
—Esto realmente no es solo una aventura para ti, ¿verdad?
Sacudo la cabeza negativamente, porque realmente espero que las cosas funcionen a largo plazo. Kate parece necesitar una y otra vez una confirmación de que no le haré daño a su papá. Ella me apoya, más de lo que yo podría hacerlo, pero entiendo su necesidad de querer proteger a su padre. Yo haría lo mismo.
Con el tiempo, espero ganarme su completa confianza porque siempre será una parte importante de mi vida.
.
.
—Hmm, eso se siente bien. —Dios, parece que cada vez que me toca se vuelve increíblemente mejor que la anterior. Nunca pensé que sería posible.
—¿Oh, sí? —Él sonríe y gira su lengua alrededor de mi clítoris. Me inclino hacia atrás y disfruto del viaje, incapaz de sostenerme y mirarlo por más tiempo.
—Oh, mierda, sí... sigue haciendo eso... —Maldición, su boca... Las paredes son delgadas y me estoy mordiendo el labio. Kate está dormida dos dormitorios más allá. Quiero estar callada—. Mierda. —Trato de quedarme callada, pero está tarareando contra mi carne y chupando y rozando sus dientes. Es increíble y tengo que mantener los ojos cerrados y mi puta boca cerrada, pero no puedo... no puedo—. Oh, mierda, sigue... —Casi allí. ¡Gracias, Jesús!
Los temblores se extienden por todo mi cuerpo y siento calor por todas partes, mis piernas tiemblan, mis muslos se queman, mi cabeza nada en lujuria, mientras mi orgasmo se dispara a través de mí y mis caderas se levantan de la cama.
—Mierda —jadeo una y otra vez, golpeando las sábanas y sacudiendo la cabeza de un lado a otro—. Demasiado...
Ninguna de mis experiencias sexuales pasadas ha sido tan buena para mí. Un punto para Edward por la experiencia, y me encanta cada momento.
Es bastante seguro que también lo amo.
—¿Supongo que fue bueno? —Edward besa el interior de mi muslo mientras yo me acuesto como una muñeca de trapo y trato de recuperar el aliento.
—¿Bueno? —¿Está bromeando conmigo?—. Bueno... —Bueno ni siquiera puede…—. Genial... Mejor que nunca. —Trato de regularizar mi respiración, pero... joder...
Él besa su camino hacia mi estómago y lo jalo a un lánguido beso, probándome en él.
—Mmm, también sabe bien. —Sonrío, chupando su labio inferior.
—¿Sabes lo caliente que es eso, Bella? —Se está frotando contra mi coño empapado. Me rio, gimo en un suspiro y niego con la cabeza—. ¿Ves lo que me haces?
—Muéstrame.
Como si mis palabras fueran su perdición, él empuja dentro de mí lentamente y mi espalda se arquea automáticamente de la cama ante la sensación que crea al llenarme tan perfectamente.
—No sé dónde has estado... toda mi vida —gruñe, colocando sus codos a cada lado de mi cabeza y mirándome profundamente a los ojos.
Mi mandíbula se afloja y todo mi cuerpo aún está zumbando por el intenso orgasmo que su boca me dio, pero tenerlo así sobre mí, dentro de mí, es mejor que cualquier otra cosa.
—Estoy aquí ahora —susurro con un gemido—. Estoy aquí… tú y yo.
Él arrastra su lengua a través de mi clavícula, probando la piel y luego me besa dulcemente, mientras su polla empuja profundamente dentro de mí, conduciéndome más y más a la locura. Lento pero seguro. Rápido y duro. Luego lento de nuevo.
Él acelera y aprieto mi agarre alrededor de sus caderas. Está cerca, puedo decirlo. Esta no es mi primera vez en el paseo salvaje de Edward Cullen. Quiero verlo desmoronarse, lo necesito; lo anhelo. Su cara de "O" es de lo que están hechos mis sueños, y creo que nunca lo veré con la frecuencia suficiente.
Hemos estado en una especie de rutina los últimos días. Durante el día, Edward se va y Kate y yo nos entretenemos. Por la noche, somos Edward y yo, hablando, explorando y... compartiendo esta conexión especial: excitación, despertar espiritual, placer sexual. Es jodidamente increíble y creo que estoy enamorada de él... y de su polla... y de sus dedos... y su boca, uhg.
—Justo allí, mierda… —Mis gritos hacen eco en la habitación cuando me deshago de nuevo. Siempre es tan bueno. No creo que nunca pueda tener suficiente de él.
Paso mis dedos por su espina dorsal y encuentro cada uno de sus empujes, girando mis caderas contra las suyas. Me besa y respiramos el aliento del otro; es íntimo, más que en cualquier otro momento, mientras sus ojos se encuentran con los míos y se viene con un fuerte gruñido entrecortado.
—Mierda... Bella... Joder…
Respiraciones poco profundas cosquillean mi abdomen mientras su rostro descansa entre mis tetas. Él las ama. Me encanta.
—Te voy a extrañar. —Mi voz es apenas un susurro cuando mis dedos exploran su cuero cabelludo.
Te amo.
Edward rueda sobre su espalda, arrastrándome con él para que ahora mi cabeza descanse sobre su pecho. Mis dedos van directamente hacia los pelos de su estómago, dibujando círculos en los suaves rizos.
Te amo.
Una mano encaja en la curva de mi cadera de la manera correcta y él empuja mi cabello lejos de mi cara con la otra.
—No hay razón por la que no podamos tener esto después, Bella.
—¿Nos ves... juntos? —Hemos hablado de casi todo, pero no de esto. Es la pregunta obvia, pero todavía estoy en la escuela y él es un adulto. Estamos en dos lugares diferentes de nuestras vidas y por mucho que me encantaría ver a dónde va esto, no solo porque el sexo es increíble, sino porque él también es genial, él podría hacerlo mucho mejor que yo. Estoy segura de que podría conseguir una buena dama. Alguien que ha terminado con la escuela y que ya sea una adulta también.
Su agarre se aprieta a mi alrededor y me besa en la frente.
—Voy a Seattle todos los miércoles. Normalmente me reúno con Kate para el almuerzo, pero también quiero verte. Podrías venir aquí los fines de semana. He... He pensado en esto, Bella. —Su voz titubea un poco y levanto mi codo para mirar su cara llena de emoción.
—¿Qué soy yo para ti? —Muerdo mi labio nerviosamente.
Él arrastra su mano lentamente arriba y abajo de mi espalda, y responde:
—Lo que quieras ser, Bella. Estoy dispuesto a comprometerme. Quiero que esto funcione.
Acurrucándome de nuevo en su pecho, susurro:
—Yo también. —Te amo.
Todavía no estoy completamente segura de que esté preparada para eso, pero de todos modos…
.
.
La víspera de Año Nuevo es una especie de fracaso. Hay una tormenta de nieve que cubre todo el Noroeste del Pacífico con vientos que arrastran la nieve blanca y húmeda por todo el lugar, lo que hace que sea casi imposible conducir. Por mucho que esperábamos ir a Seattle para salir por la noche, eso no va a suceder.
En cambio, Kate y yo vemos una película estúpida pero hilarante y nos reímos, mientras Edward se pone al día con el papeleo. Luego, una vez que termina, se une a nosotras en la sala de estar donde todos disfrutamos de un vaso de sidra espumosa para recibir el 2013, y vemos a Ryan Seacrest rockear en el Año Nuevo.
Cuando el reloj marca la medianoche, Edward susurra:
—Feliz Año Nuevo, hermosa. —Luego me besa hasta que me quedo sin aliento, mientras Kate pone los ojos en blanco con una sonrisa de mierda en sus labios llenos. Luego nos dice que consigamos una habitación y se va a llamar a Garrett.
Me siento mal por ella, porque no lo tiene aquí para compartir su primer beso de Año Nuevo, pero han estado en contacto continuo a través de mensajes de texto y llamadas telefónicas. Entonces, también tengo la sensación de que él sabe acerca de todo lo que sucede aquí, incluyendo mi nueva relación con el padre de Kate.
Mis padres llaman en algún momento para decirme que están en una isla en algún lugar del Caribe. Con la tormenta, algunos vuelos se cancelaron y ella me dice que no está segura de cuándo estarán en casa. Le digo que estoy bien, pero que no puedo esperar a verlos. Los extraño. Ver a Edward con Kate hace que me duela el corazón. A veces me gustaría estar tan cerca de mis padres.
Los tres pasamos el día de Año Nuevo descansando en pijamas y viendo caer la nieve afuera. Usualmente no hay mucha nieve aquí, pero este año parece ser la excepción a la norma. Kate y yo hacemos un pastel y los tres nos lo comemos todo.
Como Edward no va a trabajar el 2 de enero y no hemos salido de la casa en días, nos lleva a Kate y a mí a Seattle para cenar.
Es un buen restaurante cerca del agua. He estado aquí muchas veces con mis padres y Edward me informa que es uno de sus favoritos. No puedo culparlo, la comida aquí es excepcional.
—Se supone que Garrett regresará el viernes —nos informa Kate—. No puedo esperar. —Su sonrisa es cegadora y está vibrando por la emoción. Acabamos de terminar de comer y creo que el soufflé de chocolate que tuvo como postre puede haberla acelerado con el azúcar.
—Pasará rápido, cariño —intenta calmarla Edward, palmeando su mano.
Ella sonríe y mira a su alrededor.
—Vuelvo enseguida. —Kate se levanta de la mesa y la veo dirigirse hacia el baño.
—Esos dos son lindos —reflexiono—. Lo juro, tan pronto como se vean, estarán... —Aprieto mis labios, formando una delgada línea, casi diciendo en voz alta que su hija se estaría cogiendo a su novio todo el fin de semana. Afortunadamente, la cordura prevalece y puedo cerrar la puta boca. Mirando hacia arriba para encontrarme con los ojos de Edward, sus cejas se alzan—. No importa, ehh...
Él sonríe y toma mi mano en la suya.
—Solo necesito saber lo básico, ¿cierto? —Asiento y sonrío—. Está bien, próximo tema.
—Así que, no estoy segura cuando…
—¿Isabella?
Mis orejas se alzan.
—¿Mamá?
Dándome la vuelta rápidamente, noto que mis padres caminan hacia nosotros. Ambos lucen un bronceado intenso y están abrigados más de lo que se necesita, considerando que no hace tanto frío afuera como el fin de semana.
Tragándome los nervios, enderezo mi espalda y miro a Edward. Sus ojos están en mí y luego en mi madre que se acerca a nosotros con cansancio.
—Hola, bebé. Acabamos de entrar. —Me paro y mamá me saluda con un cálido abrazo.
Papá me arrastra lejos de ella y me abraza también.
—Hola, cariño, ¿qué estás haciendo aquí?
—Solo estábamos cenando. —Hago un gesto hacia Edward y nuestra mesa—. ¿Cuándo llegaron?
—El avión aterrizó hace media hora, ni siquiera hemos estado en casa, pero me muero de hambre. Ya sabes cómo soy con la comida del avión —explica mamá.
—Iré a conseguirnos una mesa. —Papá se aleja, dejando a mamá con nosotros.
—¿Quién es él? —Mamá señala a Edward. Kate no ha vuelto del baño todavía y deseo que ella lo hubiese hecho.
Me giro para presentarlos, pero Edward me gana. De pie detrás de mí, extiende su mano, dejando su otra mano anclada en mi cadera.
—Soy Edward Cullen. —Cuando lo miro, su sonrisa y el calor de su mano hacen que mi cuerpo haga cosas extrañas y maldigo la repentina aparición de mis padres.
No me malinterpreten, me alegra verlos, pero es como si no pudiera creer que realmente estén aquí. Mi mente está dejando en blanco lo que debería sentir.
—Oh, Cullen —dice mamá—. ¿Eres el hermano de Kate? —Puedo ver los ojos de mi madre que se mueven de Edward hacia mí y nuestra proximidad mientras los engranajes en su cabeza están girando. No estoy segura de qué hacer al respecto y no sé cómo explicar las cosas sin que ella se sienta presa del pánico y se ponga como madre protectora sobre la situación. Soy una mujer adulta, pero de repente también me alegra que papá esté ocupado consiguiendo una mesa.
Aclaro mi garganta y miro a Edward, sus ojos están fijos en mí y me dirijo a mi madre.
—Él es su padre. —Lamo mis labios y miro hacia otro lado mientras tomamos asiento, la mano de Edward encuentra la mía sobre la mesa.
—¿Su… su padre? —Mi madre se ahoga con un suspiro—. Bueno, Isabella, asumo que vamos a discutir las cosas cuando vengas a casa esta noche. Creo que tienes algunas explicaciones que darnos. —Sus ojos se estrechan y, joder, estoy en problemas. Conozco esa mirada. Puede que sea una adulta, pero todavía no les he dicho nada sobre esto. Una parte de mí ha estado demasiado asustada para escuchar su reacción, la otra parte ha sentido que era el tipo de discusión que sería más fácil en la cena... con mucho alcohol.
Miro hacia abajo y respiro hondo, decepcionada de tener que alejarme de Edward tan pronto, pero necesito este tiempo con mis padres.
—En realidad, mamá, ustedes relájense esta noche, volveré a casa por la mañana. Kate y yo tenemos planes, así que…
—¡Oh! —Y hablando del diablo...—. Hola, señora Swan, ¿cómo fue su viaje? —pregunta Kate mientras se sienta frente a Edward y a mí, ajena a la mirada furiosa que mi madre le da a Edward.
—Kate, cariño, estuvo bien. ¿Cómo estás? ¿Cómo estuvo la Navidad? —Mamá nos mira a los tres, aparentemente uniendo las piezas en su cabeza. Su mirada se convierte en un ceño fruncido cuando intenta sonreírle a Kate.
Mamá se relaja visiblemente cuando Edward y yo no nos separamos una vez que Kate está sentada frente a nosotros. Tengo la sensación de que saber que Kate está bien con la situación la ayuda a lidiar con la inminente tormenta de mierda que planeaba desencadenar sobre mí. Mamá ama a Kate, ella es como la segunda hija que siempre quiso.
Mis padres suelen ser de mente abierta y tengo la sensación de que una vez que hayan dormido bien y hayan tenido más detalles, todo saldrá bien entre nosotros.
—¡La Navidad fue excelente! Fue divertido tener a Bella cerca, para decirle la verdad. —Kate se ríe, sacándome de mis pensamientos—. Espero poder pedirla prestada su próxima Navidad también. —Me guiña un ojo y ruedo los míos. Sé dónde va ella con esta mierda. Maldita sea.
—Sí, bueno... las cosas aquí parecen... bien, ¿entonces? —Mamá levanta una ceja expectante hacia Kate y deja que sus ojos vaguen hacia la mano de Edward que no ha dejado la mía sobre la mesa.
—Muy bien, señora Swan. No tiene nada de qué preocuparse. —Ella le guiña un ojo a mi madre justo cuando mi padre se une a nosotros.
—Bueno, nos han encontrado una mesa —anuncia, ajeno a nuestro intercambio, envolviendo un brazo sobre los hombros de mamá. Ambos se ven agotados.
La mano de Edward se aprieta sobre la mía y él entrelaza nuestros dedos.
—Bella viene a casa mañana, querido. Podemos hablar con ella entonces. Me muero de hambre. —Mamá lo aleja y luego se gira hacia nosotros, desviando la situación—. ¿Así que te veremos bien temprano en la mañana, cariño?
Me pongo de pie y la abrazo, susurrando:
—Te lo explicaré todo, lo juro.
Ella me abraza con fuerza.
—Solo ten cuidado, bebé.
Cierro los ojos, desechando la opresión en mi garganta.
—Siempre lo hago, mamá.
En cuanto a mi padre, le doy un fuerte abrazo y él besa la parte superior de mi cabeza.
—Realmente te extrañamos, Bells. No puedo esperar para mostrarte las fotos que tomé bajo el agua.
Yo me río.
—Yo tampoco puedo esperar, papá. —No puedo creer lo mucho que lo he extrañado.
Papá se gira hacia Edward y Kate, saludando y sonriendo mientras toma la mano de mamá y se alejan hacia el otro lado del restaurante.
—Eso fue bien —dice Edward, abrazándome y besándome la sien.
Asiento con la cabeza.
—No puedo creer que hayan vuelto.
—Estará todo bien, Bella. —Kate sonríe, pero su sonrisa no es genuina. Ella entiende lo difícil que es esto para mí.
El camino de regreso a la casa de Edward es tranquilo. La nube de separación se cierne sobre nosotros y es jodidamente inquietante. Hemos estado dentro de una pequeña burbuja de felicidad durante la semana pasada y ciertamente no estoy lista para dejarlo ir.
—Voy a ir a llamar a Garrett —grita Kate desde la escalera mientras arrastra su trasero hasta su habitación.
—Eso fue sutil —murmuro mientras Edward envuelve sus brazos alrededor de mi cintura y besa la parte posterior de mi cuello.
—Mmmhmm —murmura Edward en mi cuello, las vibraciones enviando escalofríos arriba y abajo de mi columna vertebral—. ¿Vienes a la cama? —susurra mientras su mano derecha toma mi pecho, amasándolo suavemente.
Yo sonrío.
—Pensé que nunca preguntarías.
Me hace subir y entrar a su habitación, cerrando la puerta detrás de nosotros.
—Voy a extrañar esto. —Su mano se desliza por mi mejilla colocándose en mi cuello. Su otra mano descansando en mi cadera con su pulgar dibujando una línea sobre la cintura de mis jeans.
—Yo también —le susurro suavemente, tragando las lágrimas que amenazan con caer.
Sus ojos se clavan en los míos, de un verde suave y honesto.
—No pensé que fuera posible enamorarse de alguien... después de todo este tiempo, estar solo y criar a Kate... Tú y yo, apenas nos conocemos. —Suspira cerrando los ojos momentáneamente—. Lo estoy diciendo todo mal, Bella. Solo... necesito que sepas que... que te amo. Si vale de algo, te amo.
Mi pecho se contrae y mis ojos se llenan de lágrimas, no porque esté asustada o triste, sino porque la honestidad en sus palabras solo confirma que tengo razón al sentir lo que siento.
—También te amo, Edward. Tan jodidamente tanto, que duele. —Mi voz se tambalea y puedo sentir unas lágrimas corriendo por mis mejillas.
Él limpia mis mejillas con sus pulgares y se inclina, presionando sus labios contra los míos en un suave beso lleno de promesas que puedo sentir hasta el fondo de mi corazón.
Pasamos la última noche juntos poniendo nuestras palabras en acción y finalmente descubro cómo es realmente hacer el amor con alguien.
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Gracias por sus comentarios en el capítulo anterior: cavendano13, Kriss21, Isabelfromnowon, Techu, Pili, Rossmery, Lady Grigori, Yoliki, Vanina Iliana, Tata XOXO, calia19, debynoe12, patymdn, Liz Vidal, freedom2604, tulgarita, cary, kaja0507, Tecupi, Elizabeth Marie Cullen, Debb, alejandra1987, somas, calvialexa, Lupita Pattinson Cullen, liduvina, krisr0405, saraipineda44, Adriana Molina, Cristal82, Jade HSos y Joha Asecas.
¡Hasta el próximo capítulo!
