Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to CullensTwiMistress. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de CullensTwiMistress, solo nos adjudicamos la traducción.
A Home for the Holidays
By: CullensTwiMistress
Traducción: Yanina Barboza
Beta: Melina Aragón
Capítulo 10
—Lo siento, cariño, pero no creo que sea apropiado que salgas con el… padre de tu amiga —declara mamá con seriedad, frunciendo el ceño y bebiendo lentamente su café.
He estado aquí por cinco minutos y apenas me he sacado el abrigo y las botas, y ella ya está sobre mi trasero. Hoy es jueves y las vacaciones de Navidad terminan en unos días. Espero que ella no sea así todo el tiempo.
Me burlo, como si su opinión sobre algo de esto realmente importara.
—Mamá, por favor. Soy una chica grande; no haría… eso… arriesgar mi corazón así sin saber primero en lo que me estaba metiendo. Oh y no olvidemos a Kate. ¿De verdad crees que arriesgaría nuestra amistad si lo que sentía por Edward no fuera… genuino?
—Bella, por favor. —Suspira, cerrando los ojos—. Él es un hombre adulto… tú eres una chica joven e impresionable. ¿Qué podrían tener en común?
Bebiendo mi café, me tomo mi tiempo para pensar al respecto. No estoy segura de cómo poner todo en palabras que ella entenderá y estoy bastante segura de que decirle que el pene de Edward es magnífico, no es exactamente lo que ella quiere escuchar.
—Mamá, él es bueno conmigo. Me respeta; me trata bien. Hablamos y compartimos cosas de forma natural, y podemos en realidad mantener una conversación inteligente. Eso es refrescante para mí. —Me detengo por un momento y jugueteo con mi labio inferior entre mis dientes—. Por Dios, mamá, puedo decirte con honestidad que los chicos de mi edad no se le pueden comparar y todo lo que les pido a ti y a papi es que apoyen mi decisión.
Alejo la mirada, cierro los ojos y sacudo la cabeza, apartando las lágrimas que amenazan con caer. Estoy un poco contenta de que mamá enviara a papá a la tienda por comestibles antes de que yo llegara aquí, porque no estoy segura de cómo habría abordado esta conversación si él hubiera estado cerca.
—Cariño. —Ella toma mi mano en la suya. Finalmente miro su cara y ella sonríe suavemente—. Confiamos en ti. Es de él que no estamos seguros. Él tiene mucha más… experiencia.
Por experiencia, estoy segura de que ella se refiere a sexo, pero no puede ser tan estúpida como para pensar que todavía soy virgen. Quiero decir, por el amor de Dios, ella vino conmigo a Planned Parenthood cuando tenía dieciséis años para conseguir pastillas anticonceptivas.
Suspiro dramáticamente y me paso los dedos por el cabello.
—Él está dispuesto a venir a cenar y conocerlos… oficialmente. Verás, mamá… él es… él es… lo amo, ¿de acuerdo? Y él dice que también me ama. —Sacudo la cabeza y me lamo los labios, una lágrima se desliza por mi mejilla—. Kate nos respalda cien por cien. —Me estoy agarrando a un clavo ardiendo—. La viste, ¿verdad? Por favor, dame algo de crédito, mamá. —Me estoy poniendo realmente emocional al pensar que posiblemente no pueda ver a Edward con su bendición. Sé en el fondo que no pueden detenerme pero supongo que parte de mí todavía quiere su aprobación. Son mis padres; soy su única hija, así que, para un argumento contundente final, añado—: Estas personas me recibieron durante las vacaciones mientras mis propios padres estaban callejeando en alguna isla tropical. Estoy bastante segura de que son buenas personas, mamá.
Ella no se inmuta ante mis palabras, pero sí cierra los ojos y suspira; sus labios formando una línea delgada.
—Cariño, no estoy diciendo que sean malas personas…
—No lo son. Edward es un hombre dulce. Es amable, compasivo y un gran padre. Él crió a Kate por su cuenta después de su divorcio y la ha hecho su prioridad todo el tiempo. Es un hombre de familia, de la cabeza a los pies. —Hago una pausa para calmar mis nervios—. Él y Kate juntos me hacen doler los dientes, son increíblemente dulces. —Sonrío, pensando en los dos riendo y siendo una familia amorosa—. Ella lo ama mucho y que ella esté bien con nuestra relación es… —Tomo una respiración profunda y la exhalo lentamente—… es asombroso, mamá. Son personas especiales.
—¿Y de verdad lo amas? —Ella busca mi cara y asiento—. ¿Y estás segura de que él te ama?
—Cuando estamos juntos, es como… si el tiempo se detuviera solo para nosotros. —Mi sonrisa se ensancha y ella también sonríe—. Los he visto a ti y a papá juntos toda mi vida, esperando algún día saber de qué se trataba todo el asunto, y con Edward, lo sé. Ahora entiendo por qué siempre son tan tontos y toquetones entre ustedes.
Toma una respiración profunda, sus labios temblando y sus ojos humedeciéndose en las esquinas.
—Oh, cariño… —Solloza y se limpia las mejillas—. Invítalo a cenar mañana a la noche. Le diré a tu padre que se tome las cosas con calma… —Sacude la cabeza y cambia de táctica—. Hablaré con tu padre, ¿de acuerdo?
Me levanto y rodeo la mesa para abrazarla.
—Gracias, mamá. Realmente te extrañé.
.
.
—¿Entonces tus padres quieren que vaya a cenar? —pregunta Edward mientras hablamos por teléfono.
Su voz es reconfortante después del día difícil que he tenido con mis padres. Sin embargo, ellos no han sido tan malos como había pensado, pero hasta que realmente se encuentren con Edward y lleguen a conocerlo, no voy a estar completamente fuera de peligro.
—Sí. Lo siento… Sé que es… Quiero decir… —Mierda, soy un maldito lío balbuceante como cuando lo conocí. Esto no puede ser bueno. Tomando una respiración profunda, me aclaro la mente y dejo que vague a la semana pasada. Los besos de Edward; sus manos en mi cuerpo… placer…—. Te extraño —susurro—. Sé que esto puede ser extraño para ti. Entenderé si no quieres venir a cenar.
—Bella. —Suspira en el teléfono, y me derrito en mi cama donde actualmente estoy acostada—. Haremos esto juntos, hermosa. No te preocupes por mí. Ambos somos adultos.
—Lo sé, supongo que estoy asustada —confieso, enroscando un mechón de cabello en mi dedo y mirando al techo. Desde la conversación de esta mañana con mi madre, he estado ansiando y temiendo la llamada telefónica de Edward al mismo tiempo.
—¿De qué, nena? Háblame. —Él suena preocupado y por alguna razón hace que mis labios se curven en una suave sonrisa. Él me ama. Está claro en la preocupación que muestra, pero aún es difícil para mí comprender ese hecho.
—Tengo miedo de perderte, Edward. Se suponía que solo eran las vacaciones de Navidad, ¿sabes? —Tomo una respiración profunda y luego continúo—. Entonces te conocí y eres como este hombre perfecto con la sonrisa sexy y la mandíbula lamible. —Cierro los ojos imaginando su rostro y sus labios; perfectos, llenos y relucientes—. Y… y para agregar al paquete…
—No hablemos de mi paquete en este momento, hermosa —me interrumpe a mitad de mi diatriba vergonzosa y me río por su doble sentido. Lo escucho reírse roncamente al otro extremo de la línea y desearía estar allí con él, en sus brazos, disfrutando de su paquete. Jesús… su paquete… ahora podría necesitar recargar a Jake.
—Dios, ves, y tienes sentido del humor. —Suspiro y sonrío al mismo tiempo—. Me tienes, completamente.
Lo escucho moverse, estoy bastante segura de que está en la cama como yo. Dios, ha pasado menos de un día y ya extraño su cama.
—Lo sé, y tú también me tienes. Nada va a pasar, Bella. Somos tú y yo, ¿verdad?
Era más fácil cuando estábamos en nuestra pequeña burbuja de felicidad bajo su techo. Es diferente ahora que estamos en el mundo exterior, rodeados de personas que juzgarán nuestra relación. Sé que probablemente las cosas no serán tan fáciles para nosotros como lo serían si estuviéramos con personas de nuestra edad, pero quiero que funcionemos.
—Edward, ¿puedo pedirte algo? —Me muerdo el labio inferior sin piedad, pensando en mi próxima pregunta.
—Sí, por supuesto, dulzura, cualquier cosa. —Su voz es ligera y sé que él entenderá. Siempre lo hace. Ya sea que se trate de un ataque de risitas inmaduro y estúpido o este ataque de incertidumbre, él simplemente lo entiende.
Tomo una respiración profunda y la suelto lentamente.
—Solo... solo prométeme que no me romperás el corazón, ¿por favor? —Cierro mis ojos llorosos, sé que no podemos predecir el futuro, pero me gustaría pensar que podemos hacer de esta relación algo especial, para los dos. Sé que no será sin sus desafíos, pero no me veo... queriendo estar con alguien más. Siento que tengo visión de túnel en lo que respecta a Edward. Todo lo que veo es a él.
—Oh, hermosa... —Suspira—. Nunca te haría eso intencionalmente. Superaremos esta separación y el problema con tus padres —measegura—. Una vez que comiences las clases y las cosas vuelvan a su rutina normal, lo resolveremos... juntos.
Sonrío por sus palabras reconfortantes y siento algo de la tensión salir de mi cuerpo.
—Gracias, Edward. Realmente necesitaba eso de ti.
Nos despedimos con él diciéndome que me ama y que me verá pronto.
.
.
Papá parece calmado con todo el asunto. Resulta que la firma de Edward lleva los impuestos de la compañía de papá. Mundo pequeño, ¿eh? Sí, yo también lo pensé. Sin embargo, afortunadamente, Edward no es el que está asignado a la empresa de mi padre. Eso solo les da algo de que hablar una vez que están en la misma habitación.
Después de hablar con Kate más tempano, ella me aseguró que las cosas estarían bien. Ella es tan increíblemente positiva sobre toda la situación de "yo cogiendo a su padre", y no puedo evitar sentir que gané la lotería de la mejor amiga.
Ella viajó con Edward para regresar a la ciudad para ver a Garrett y no regresará a casa después. Edward va a estar solo en casa todo el fin de semana. La perspectiva de jugar a la casita con él es increíblemente tentadora, pero tengo que juntar mi mierda para comenzar las clases el lunes y no quiero abandonar a mis padres por todo el fin de semana, ya que ellos interrumpieron sus vacaciones para venir a casa conmigo.
.
.
—Parecen llevarse bien, Bella. —Mamá está mirando hacia la sala donde papá y Edward se están riendo y conversando.
—Sí. ¿Debería estar preocupada? —Frunzo el ceño, mirando a mi madre.
—No te preocupes, cariño —Guiña un ojo—. Tu padre preferiría verte con un hombre que pueda cuidarte, que con alguien que apenas puede mantener un trabajo. Deja de preocuparte por eso, te saldrán canas —me advierte, en broma.
Echo la cabeza hacia atrás y me río suavemente.
—Ja, ja, madre, gracias por eso.
—Cuando quieras, querida. —Sonríe y me entrega una bandeja de aperitivos mientras volvemos a la sala.
La conversación fluye fácilmente entre mis padres, Edward y yo durante toda la cena, lo que me sorprende porque Edward no es exactamente el primer chico que he traído a casa, él solo parece ser el primero que les gusta.
Resulta que mi mamá conoce a Esme bastante bien de uno de los clubes de lectura a los que asiste una vez al mes. Esto me sorprende, pero también me hace sentir como que puede añadirse otro punto a nuestro favor.
A las diez y media, mis padres nos dicen buenas noches y se van arriba, dejándonos a Edward y a mí solos en la sala.
Ahora, si todavía fuera una adolescente cachonda, estaríamos manoseándonos en el sofá y tratando de ser discretos, pero ambos somos adultos e incluso si Edward no tuviera el doble de mi edad, todavía es raro besuquearnos en la casa de mis padres. Después de todo, realmente no he llamado a esta casa mi hogar desde que me mudé al campus.
—Entonces... esto es raro —medito, disfrutando de la sensación de sus fuertes brazos envueltos alrededor de mis hombros.
—¿Qué tiene de raro? —Respira contra mi cuello, besando el lugar debajo de mi oreja y poniéndome toda alborotada.
—Solo que... esta no es mi casa. Siento que estamos profanando el sofá de un extraño en este momento. —Me muevo para enfrentarlo y apoyo mi cabeza contra su pecho. No puedo manejarlo besándome así sabiendo que no podemos llevar las cosas más lejos.
Me envuelve en un abrazo reconfortante y apoya su mejilla en la parte superior de mi cabeza.
—¿Quieres venir esta noche? Te traeré en la mañana así puedes pasar tiempo con tus padres. Tengo que traer una de las maletas de Kate que dejó en su cama de todos modos.
Lo miro y sonrío.
—¿Hablas en serio en este momento?
Presiona sus labios contra los míos en un beso prometedor.
—Por supuesto que sí, hermosa. Estaría mintiendo si dijera que mi cama no se sintió vacía anoche.
Gah, este hombre y sus palabras…
—Está bien. Déjame correr arriba y traer algunas cosas. —Nos paramos y él sostiene mi mano en la suya—. Les avisaré a mis padres que volveré por la mañana.
.
.
Y así es como termino acostada de espalda con Edward sobre mí, sus labios en mi garganta y sus dedos enterrados profundamente dentro de mí.
—Ahh, Jesús... sí…
Lo extrañé. Extrañé sus dedos mágicos. Extrañé su polla.
—También te extrañé, nena —susurra contra mi piel antes de tomar un pezón en su boca y pasar su lengua sobre él.
Supongo que debo haber dicho eso en voz alta. Ups.
—Te quiero… por favor, Edward… te necesito —tartamudeo sin aliento, mi orgasmo casi allí, pero quiero venirme en su polla. Lo necesito. Necesito que lo sienta, la conexión que compartimos; ese vínculo que tenemos, lo anhelo.
Envuelvo mi mano alrededor de su longitud y le doy unas cuantas caricias mientras él se posiciona entre mis muslos abiertos. Echando la cabeza hacia atrás, gime de placer y me siento cada vez más excitada al saber que soy yo la que le hace eso.
—Mierda, Bella... necesito estar dentro de ti cuando me venga, hermosa. —Su voz suena casi dolorida mientras toma mis dos manos entre las suyas y las sostiene sobre mi cabeza.
Muevo mis caderas hacia arriba buscando fricción mientras él me besa, su erección frotándose suavemente contra el interior de mi muslo.
—Por favor, Edward... deja de provocarme —le ruego. Dios, él es un... un maldito provocador.
Lo siento sonreír contra mi piel mientras sostiene mis dos manos en una de las suyas y lleva la otra para pasarla arriba y abajo por mi raja empapada.
—Estás tan mojada para mí, Bella.
Oh, dulce Jesús...
—Ung... Mmmhmmm. —No estoy segura de si algo de lo que digo en este momento tiene mucho sentido.
Presiona la punta de su polla contra mi hendidura y se inclina, capturando mi pezón ligeramente entre sus dientes, y luego suavizando el leve escozor con su lengua. Gimo y echo la cabeza hacia atrás y muevo las caderas justo cuando su punta provoca mi entrada.
Me está volviendo jodidamente loca.
—Cristo, Edward... Cógeme, por favor —grito, todo mi cuerpo en llamas por las tortuosas medidas que está soportando.
Se ríe y me besa apasionadamente antes de llenarme con su gloriosa polla en una embestida suave. Gimo en voz alta por el placer mientras él entra y sale de mí y pone una de mis piernas sobre su hombro para llegar más profundo.
Estoy gimiendo, maldiciendo y rezando por una dulce liberación mientras Edward me dice lo apretado que está mi coño y lo malditamente sexy que cree que son mis tetas cuando rebotan. Sus palabras sucias parecen ser en lo único que puedo concentrarme mientras dejo caer mi cabeza hacia atrás y relajo mis brazos mientras las sensaciones más increíbles se disparan por mi centro. No puedo moverme mucho mientras él toma el control de mi cuerpo, complaciéndome cuando toca ese lugar que me hace ver estrellas detrás de mis párpados que hace que mi cuerpo se estremezca y apriete.
Libera mis manos y se inclina hacia atrás. Arrodillándose, se sienta en sus tobillos y me lleva con él, sin romper nuestra conexión mientras apoya mi trasero sobre sus muslos. No puedo moverme ni pensar. Mierda, apenas puedo parpadear mientras Edward embiste más y más fuerte en mí, persiguiendo su orgasmo. Pronto, con un gruñido final y algunas maldiciones, él se viene y colapsa sobre mí, jadeando y sudando.
Es la mejor sensación, siempre.
Cuando nos volvemos a acomodar en la cama, él me mira con la expresión más suave en su hermoso rostro.
—Dios, te amo, hermosa —me dice.
—Yo también te amo, Edward, mucho, mucho —le susurro de vuelta.
Quedarnos dormidos juntos, felices y saciados, parece venir de forma natural.
Cuando me despierto a primera hora de la mañana y miro al hombre más increíble que he conocido acostado a mi lado, me doy cuenta de que nada más importa. Si queremos que esto funcione, simplemente lo hará. Será difícil, ¿pero qué relación no lo es?
Cuando Kate me ofreció un lugar para quedarme durante las vacaciones hace dos semanas, nunca imaginé que terminaría conmigo en los brazos de un hombre al que he llegado a amar incondicionalmente. Ella no solo me dio un hogar para las vacaciones, sino que también me dio algo más... Me dio una familia y un sentido de pertenencia; algo que me había estado perdiendo con mis propios padres últimamente.
Encontré un verdadero hogar con Edward. Algo que ni siquiera sabía que necesitaba o que me había estado perdiendo antes de conocerlo. Puede sonar cliché, pero él ha agregado un elemento de terminación a mi vida.
Ahora, no puedo imaginar mi vida sin él.
Lo que sea que traiga el futuro, sé que él estará allí —apoyándome, amándome— y que lo enfrentaremos juntos.
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Les deseamos un feliz Año Nuevo, y esperamos que nos sigan acompañando en el 2019.
Gracias por sus comentarios en el capítulo anterior: Yoliki, Isabelfromnowon, rjnavajas, Techu, saraipineda44, Adriana Molina, Adriana Molina, somas, Kriss21, cavendano13, BereB, Lady Grigori, Pili, Tata XOXO, tulgarita, Vanina Iliana, AutreTemps, cary, jupy, torrespera172, Adriu, Klara Anastacia Cullen, krisr0405, Debb, Elizabeth Marie Cullen, Pam Malfoy Black, terewee, bbluelilas, Tecupi, Jade HSos, alejandra1987, carolaap, Maryluna, Danny CullenMa y freedom2604.
¡Hasta el próximo capítulo!
