CAPITULO 1: LA ÚLTIMA NOCHE

Las 20 horas de una noche cualquiera en la oficina del Hokage. La rubia líder de ojos color miel continuaba luchando con la pila de documentos que asaltaban su escritorio día tras día. Sobre su lugar de trabajo, una botella de Sake acompañaba las largas estancias tras el mueble en busca de controlar sus nervios. Era un trabajo de nunca acabar. Tsunade contaba, por fortuna, con la asistencia de su estudiante Shizune para ayudarla con ese tedioso trabajo administrativo. Pero su mente y corazón no están allí. Se pone de pie, y girando sobre sí misma se acerca al ventanal que le otorga la magnífica visión de la villa alrededor de la torre Hokage. Las luces públicas se han encendido, la lluvia contante que ya va para una semana domina un espectáculo de barro, charcos y corazones rotos. La rubia líder espera con paciencia a su "alma en pena particular".

Durante casi 2 meses lo ha visto realizar la misma y penosa rutina flagelante. El muchacho llegaba a la plaza central de la villa. Lo hacía a las 20 horas y siempre llevaba una flor en la mano, su caminar pesado era lo único que le quedaba. Se sienta como siempre en un banco solitario y llueva o truene se mantiene allí con la cabeza baja esperando por alguien que nunca vendrá. Tsunade entonces, comienza a sentir lo de costumbre. Un nudo en la garganta, un corazón que late a mil, la irresistible atracción de llorar hasta que no le queden más lágrimas.

Hace 4 meses exactos que la guerra había terminado. Naruto Uzumaki enterró un Rasengan en el corazón de Uchiha Madara y la guerra terminó. Pero lejos de finalizar con alegría todo comenzó a oscurecer rápidamente. Naruto lo había logrado, trajo de vuelta a Uchiha Sasuke que según se dice acabo con Orochimaru de una vez y para siempre. Toda Konoha recuerda aun ver llegar a Naruto y Sasuke apoyándose uno en el otro, sonriendo como niños. Pocas personas habían visto al Uchiha sonreír como aquella vez. Todo era deleite y felicidad.

Algunos días después, el consejo decidió otorgar perdón absoluto al Uchiha y reincorporarlo como Shinobi de la aldea. La palabra de Naruto tuvo que ver en eso por supuesto. Como también tuvo que ver Tsunade al nombrar al rubio Sannin de la hoja. Era por todos reconocido que al retirarse la Hokage actual, el sexto líder seria indiscutiblemente Naruto Uzumaki. Sin embargo hace 2 meses sucedió la catástrofe. Tsunade estaba en su oficina como de costumbre y una tarjeta de invitación le llegó entre los documentos diarios.

"Tsunade Senju. Es un honor invitarla a participar de la boda que se realizara en pocos meses. Como Hokage esperamos su asistencia con ansias. Sakura Haruno y Sasuke Uchiha unirán sus vidas el día…"

La mujer no pudo leer más. Como el estallido de mil papeles explosivos vinieron a su mente las consecuencias de lo que acababa de leer. La Hokage se puso de pie, el terror de un terremoto la sacudía completamente. Shizune frente a ella sintió temor solo de ver el rostro de su maestra. La morocha tomó para si misma la tarjeta del escritorio, y al leer la soltó como si le quemara.

-Kami-sama… -susurró horrorizada- Naruto.

-tengo que detenerlo- anuncio Tsunade sin convicción- debo hallar la forma.

"Detenerlo", nunca una palabra estuvo tan incorrectamente utilizada. Eso era simplemente imposible. Eran como niños luchando contra un gigante. Tsunade salió a paso ligero, bajando los pisos de la torre porque sabía que la vuelta de Naruto de una misión era inevitable. Llegó justamente a la puerta del edificio, y al salir a la calle lo vio enfrente. Naruto parado ahí mismo, con la mirada perdida. Rock Lee lloraba en su hombro escandalosamente argumentando que al fin "su bella flor de cerezo" estaba fuera de su alcance, que se casaba con Sasuke, que…

Naruto acariciaba la espalda de Lee perdido en un mar de pensamientos. Tsunade intentó descomprimir la situación al ver que la bestia verde continuaba con la noticia sin darse cuenta que hería al rubio profundamente. No era la intensión de Lee, pero sinceramente no sabía lo que estaba haciendo.

-¡Rock Lee, deja de perder el tiempo! –Acercándose nerviosa- el equipo Gai tiene una misión y deben cumplirla con urgencia.

Lee dejó el llanto por el susto y pidiendo disculpas desapareció por la calle a toda velocidad. Tsunade a continuación rodeó con su brazo los hombros del rubio y lo condujo hasta el sillón de su oficina. Naruto se dejó llevar como un autómata, como un cuerpo sin alma. Ella lo condujo hasta el sillón y le dio de beber un pequeño vaso de Sake. Shizune en tanto, cerró las puertas y se encargaría de que nadie los molestara.

-Naruto… cuanto lo siento –susurro la mujer apenada- yo, yo no sé qué…

Naruto se puso de pie. Su rostro parecía de roca sólida. Sin gestos, sin llantos, sin furia. Saco de su bolsillo un pergamino y como si nada malo ocurriera, comenzó a informar sobre el éxito de su misión. Tsunade intentó desechar el informe pero el rubio lento, pero seguro, continúo detallando todos los pormenores de su viaje. Finalmente, dejó el pergamino sobre el escritorio y pareció reaccionar sobre su asunto personal:

-¿Sabe algo Tsunade-sama? –Sin emoción- Me siento en paz conmigo. Nadie jamás podrá reclamarme que no puse todo de mi…para logra la felicidad.

-Naruto, no sé qué decirte…-respondió apenada- nadie esperaba esto y yo….

-En el fondo, -interrumpió el rubio- yo si lo esperaba. Soy un monstruo, un demonio. Entonces no merezco ser amado. Por eso no tengo familia. Por eso todo lo que me esfuerzo vale un comino.

Tsunade intentó abrazarlo, lloraba profundamente afectada por el dolor del muchacho. Pero Naruto giro, evitando el contacto y soltó unas últimas palabras antes de irse del lugar.

-Estaré de vacaciones un par de días...-dándole la espalda- Espero que no le moleste.

-¡Naruto espera! ¡Por Kami espera! –gritó la mujer tratando de detenerlo.

Pero Naruto salió rápidamente por la puerta sin mirar atrás.

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Desde ese fatídico día, Naruto Uzumaki se sienta en ese banco de la plaza con una flor en su mano. Conserva su posición por hora, hora y media. Para luego ponerse de pie y desaparecer de la vista de todos. En una noche de lluvia como esta, Tsunade piensa que debería hacer para ayudarlo. Como ingresar a su granítico y hermético mundo de dolor del que nadie tuvo noticias. Llueve torrencialmente y hace frío, Naruto sigue clavado a ese banco esperando la nada misma.

Tsunade sinceramente no lo soporto más. Uno de sus mejores Shinobi, el próximo Hokage se estaba destruyendo a sí mismo. Un hombre tierno, amistoso, tal vez el mejor que había conocido. La rubia llamo a los ANBU parados en el pasillo, aquellos que custodian su oficina. Les ordenó ir por Naruto a esa inundada plaza. Debían decirle que la Hokage tenía una misión para él. Los ANBU se retiran con la orden de Hokage-sama y también la licencia de que podían retirarse a sus domicilios una vez entregado el mensaje.

A través del ventanal, Tsunade observa a los ANBU correr en la lluvia y avisar de su mensaje al rubio. Naruto asiente y deja como de costumbre la flor en ese sucio banco. Viene hacia la torre caminando sin prisa. Bien podría usar "Hiraishin no jutsu" y llegar en segundos. Pero parece querer sufrir adrede las inclemencias del tiempo. Minutos después abrió las puertas y entró sin pedir permiso. Tsunade ya no le recrimina eso, ni nada básicamente. Hace años que él no la llama "abuela", hace meses que no le dice "vieja". Hace meses que no sonríe.

-Estas todo mojado Naruto – susurra la mujer al verlo acercarse.

Naruto se sienta en una de las sillas frente al escritorio. Tsunade se mueve hasta su baño privado y vuelve con una toalla tendiéndosela para que el muchacho se pueda secar un poco. Naruto no se mueve para recibirla, Tsunade suspira comienza a secarle el rostro y la cabeza ella misma. El Shinobi reacciona por fin y le aparta las manos a la mujer.

-¿Qué quieres Tsunade? –dice Naruto serio.

-¿Qué problema tienes conmigo? –contestó la mujer enfadada.

-Ninguno… -sin gestos- solo estoy cansado.

-Es normal, desde hace meses que no paras de hacer una misión tras otra.

-Es mi trabajo.

-Pero no es toda tu vida.

-Mira quien lo dice… –dijo despectivo el rubio

-Esa no es forma de responderme –señaló irritada la mujer.

-Tal vez, -admitió cansado Naruto- pero no quita que es verdad.

Tsunade no respondió ¡Por supuesto que era verdad! Ella estaba atascada en su trabajo porque su vida privada había muerto con Jirayja. El peliblanco era su único amigo, su confidente, y por qué no el único hombre que le había gustado desde su novio Dan hace mucho tiempo.
La historia fatídica de su vida se había repetido. El Jirayja de turno (Naruto) estaba solo y destruido. Mientras que la Tsunade de turno (Sakura) creía en un amor inexistente e insípido como el del Uchiha. Pero Naruto no era como su padrino que Kami lo tenga en su gloria, el rubio no se había ocultado su dolor bajo la falda de mil mujeres de una noche. Tampoco era como Tsunade, a pesar de ser Sannin no se había largado a llorar sus desgracias, apostar y a beber como condenado dejando al mundo de lado. No se había enojado con el mundo entero. Solo simplemente, parecía mortalmente decepcionado. Naruto Uzumaki no retrocede a su palabra, había jurado proteger a la aldea escondida entre las hojas y lo cumplía día sobre día. No pensaba huir de esa responsabilidad.

Tsunade sirvió un par de tragos y alargando un vaso hacia Naruto le dijo:

-La misión que tienes esta noche –seria- es estar aquí conmigo y dejar salir todo lo que guardas desde hace meses.

Naruto alargo la mano y bebió el vaso de Sake como si de agua se tratara.

-¿Dónde está el Naruto que conocí?-interrogó la rubia como si no lo supiera.

-Creció, maduro, murió y renació dándose cuenta que no tiene familia, ni amor, ni nada.-respondió duramente.

En los siguientes minutos intercambiaron vasos y bebieron en silencio. Tsunade estaba parada frente a él, apoyada en su escritorio. Naruto, con la cabeza baja bebía sin pestañear. Al fin la mujer hablo nuevamente, era eso o el silencio total.

-Naruto lo que ocurrió…..ni yo misma lo entiendo. Todos pensábamos que Sakura había madurado y se había dado cuenta que….

-Sin embargo yo si la entiendo… –interrumpió el Shinobi

-¿Ah sí? –Respondió incrédula- pues dime.

-Sakura Haruno como cualquier mujer, no concibe amar a un monstruo.

-¡Eso es ridículo! –se cabreo la mujer

-Nadie puede amar a un demonio. –concluyo determinado.

Naruto se puso de pie y agarrando la botella en el escritorio bebió un largo sorbo. Sus mejillas tenían la coloración de la ebriedad. Tsunade sonrío observándolo con atención.

-¡Un demonio imagínense! –Pensaba la mujer- un hombre de 20 años alto, rubio, musculoso y atractivo como pocos. Poderoso como nadie, pero sensible y amistoso con todos.

Entonces comenzó el relato. Un cuento lleno de amargura donde el joven Uzumaki bebía y hablaba de su relación con ambos compañeros de equipo desde la academia. Le hablo a Tsunade de todo, incluso de los verdaderos pensamientos que lo habían recorrido cuando fingía ante Sakura, Sasuke y Kakashi que todo estaba bien. Cuando tuvo miedo, cuando sintió rabia. Incluso comento con amargura redoblada aquella ocasión donde trasformado en un mini Kyuubi de 4 colas le produjo una herida al amor de su vida. Ella no quiso culparlo, pero indudablemente eso pudo haber influido en su decisión final. Sakura prefería a u sujeto sin sentimientos como Sasuke, antes que al hombre que tenía un monstruo en su interior. Tsunade siempre quiso decir lo mismo ante cada detalle. "estas equivocado Naruto" "no fue tu culpa Naruto" "no eres un demonio". Pero las palabras morían en cada vaso de sake. Ambos estaban borrachos a esa altura de la madrugada y la tristeza aumentaba sin control. Todo hasta que el mismo Naruto decidió que su propia y horrible experiencia había sido suficiente. Naruto miro de reojo a la líder sin emoción aparente y girando se dirigió a la salida. La rubia intuyo que quería escapar y lo detuvo al escucharlo estornudar:

-¡Naruto espera!-deteniéndolo del hombro- estas empapado y hace frío afuera. Quédate aquí, quítate la chaqueta y la remera.

Naruto giró y serenamente anuncio:

-¿Acaso no tienes miedo Tsunade?, hay un demonio contigo, a solas. Tal vez…. no estés a salvo- señaló perverso.

Algo en sus palabras intranquilizaron a la rubia. Naruto se sentía desesperadamente solitario y estaba muy ebrio. Pero el Sake en Tsunade produjo un efecto peculiar, descuido. Interpretó lo que su propia ansiedad había querido hacer. Aunque la relación entre ellos nunca estuvo por esos carriles anteriormente.

-Eres muy niñato para atreverte conmigo,-le provoco la líder- estas ebrio y atravesaras un muro si te pasas de listo. –sonriendo

En los ojos de Naruto entonces, hubo algo diferente. Como pólvora a punto de estallar. Emitió un gesto despreocupado y acto seguido, se quitó la chaqueta y la camisa. Con la toalla que antes le dio la rubia. Comenzó a secar su torso, suavemente. Tsunade admiró el espectáculo ante sus ojos. 1,80 de perfección masculina. Pecho, hombros y abdomen marcados por el duro e interminable entrenamiento al que se sometía. El rubio parecía haberse olvidado de la mujer frente a él. Solo el accionar de la mano con la toalla que recorría su cuerpo con paciencia. Y miraba a la lejanía como si descaradamente estuviese exhibiéndose.

Era sensual y encantador. Tsunade pensó que de estar en otra villa, y de no ser quien era para Konoha. Tal vez, se hubiera despojado de ser Hokage para convertirse en mujer. El sake era maravilloso en grandes cantidades para apartar las moral de un pensamiento. Tsunade entonces, dejo escapar una sutil mirada de lujuria que para su desgracia, fue captada por Naruto.
La media sonrisa del rubio le indicó a la mujer su imperdonable error. Naruto se acercó de frente a ella y alargando el cuello acerco su boca peligrosamente a la de ella.

-¿Qué haces? –fue la respuesta acalorada de la rubia

El gesto perverso del rubio se hizo aún más fuerte al decir:

-cumplo misión, -sonriendo y avanzando- Hokage-sama me ordeno que sacara "todo" lo que guardaba en mi interior.

Tsunade, como acto reflejo lanzo un derechazo cruzado directo al rostro sobre ella. Con Jirayja hubiese dado en el blanco. Pero Naruto atrapó el brazo y lo torció sobre la espalda de la mujer girándola. Tsunade intentó liberarse pero frente a ella el escritorio le impidió el movimiento y detrás de ella, Naruto sujetaba firme su brazo inutilizando sus esfuerzos. El miedo repentino, la sensación de estar indefensa y el calor en el cuerpo se mezclaron como una solo y dulce sensación.

-¿Qué quieres demostrar? –pregunto excitada

-Quiero demostrarte, que es lo que puedo hacerle a una mujer hermosa- respirando cálidamente en el cuello.

-¿Cómo te atreves a faltarme el respeto?-dijo tratando de zafarse

-cualquier otro hombre, no habría tenido esa respuesta- susurro seriamente- ¿acaso el demonio no es digno de un poco de amor?

-Eso no es cierto –respondió sin convicción

-¿No lo es? –señalo el rubio susurrando en su oído- De acuerdo, entonces quiero pasar esta noche contigo.

-¡No! ¿Acaso enloqueciste?- se desesperó Tsunade ante la inminente consecuencia- soy como tu abuela, o como tu madre.

-Yo no tengo familia, -dijo duramente- debe ser porque soy un monstruo.

Tsunade sentía desfallecer su resistencia. En su trasero tenia apoyado el duro miembro del hombre y sobre su cuello el cálido aliento comenzaba adormecer su prejuicio. Naruto empezó a besar suavemente el cuello frente a él, hizo una combinación con suaves lamidas al lóbulo de la oreja. Ella no pudo reprimir un tenue gemido que lo alentó a continuar.

-No…..podemos hacer esto –lo intento por última vez la mujer nerviosa y débil.

-¿Por qué no? – consultó besándole el cuello Naruto

-Estamos….ebrios-gimiendo

-Mucho mejor, -sentencio el rubio- así mañana tendrás la excusa perfecta para encerrarme o matarme.

-No lo hagas –rogó la fémina por última vez

-Lo necesito…..necesito saber, que merezco el amor.

Con su mano libre, Naruto giró el cuello de Tsunade robándole un profundo beso. Conforme la unión de labios se prolongaba, el brazo atrapado de Tsunade perdía fuerzas. El metió por fin su lengua dentro de ella y la rubia se entregó a sus instintos despertando. Naruto la liberó y con sus manos la hizo girar para tenerla de frente.

Pese a la unión de labios, y al combate de lenguas que proseguía sin interrupciones, Tsunade puso ambas manos en el pecho de Naruto. Comenzó hacer fuerza tratando de alejarlo. Sin embargo el uso su mano para apartar los brazos de la mujer y tomándola de la cintura la sentó sobre el escritorio. Ella soltó un gemido dando irrefutables pruebas de su excitación. Comenzaba a perder la cabeza, los labios de Naruto eran un manjar que Tsunade jamás hubiera creído poder probar. Una sensación de amor prohibido que elevaba el control de las hormonas por sobre los deberes.

El rubio dejó un momento de atacar la boca para continuar en el cuello. Complemento este movimiento con sus manos desnudando los pechos de Tsunade. Masajeando esos generosos montes arrancaba suspiros y gemidos en la fémina que cerró los ojos para sentirlo sin culpas. Las manos de la rubia comenzaron a temblar cuando la boca de Naruto empezó a salivar sus pechos duramente. Finalmente, la manos de la rubia se cerraron en los cabellos de su pareja presionando. Dando muestras de su entrega y de su deseo que Naruto continuara lo que tan bien estaba haciendo. Se sentía deseada, se sentía mujer por primera vez en muchos años. Inmensamente halagada que un joven la considerara tan atractiva.

Naruto la cargo de los muslos, llevándola suspendida sobre sus caderas, se sentó en una silla con ella encima. Su cabeza seguía hundida en los pechos endureciéndolos con lamidas y suaves mordidas a los pezones. Tsunade gemía sentada sobre él, movía el cuello en círculos y con los ojos se dejaba hacer. Ella podía sentir debajo suyo, el miembro de Naruto duro como el acero. A través del pantalón, parecía querer estallar por ella. Tsunade agacho su cabeza y volvieron a unir sus labios.

Ambos abrieron sus ojos mirando al otro profundamente. Allí estaba, en los ojos del otro, la terrible soledad que los carcomía peor que una enfermedad. Ella acarició el torso desnudo de Naruto y levantándose se dispuso a dar el paso definitivo. Era un error y ella lo sabía. Todo era una maldita locura. Se agacho frente a él, clavando sus ojos miel en los del rubio y desabrocho el pantalón apartando los interiores en un solo y brusco movimiento. Encontró con satisfacción un importante miembro. Tal vez más de 22 cm.

-(el muchacho es bien dotado) –pensó con lujuria la mujer.

Comenzó a lamer con ansiedad, su mano izquierda partió rumbo a su vagina, que estaba muy húmeda y necesitaba atención. La derecha apretó la base del pene frente a ella dejando a su boca la misión de complacerlo. Naruto se agarró del espaldar de la silla y tirando la cabeza hacia atrás mordió sus labios disfrutando la mamada. Tsunade notaba la dureza del palpitante miembro en su poder. Y comprendía que de seguir así, se correría antes que Naruto sin siquiera llegar a la penetración. Pero al fin y al cabo, la experiencia estaba de su lado y logro descontrolar a tiempo a su pareja.

Naruto aparto con sus manos la boca de la mujer viniéndose en el piso. Ella sonrío sorprendida de la "consideración" y al intentar pararse se encontró con un Naruto que la tomó de la cintura y la recostó en el escritorio tirando todo a su paso.

Ambos habían olvidado en donde estaban. Olvidaron que cualquiera podía venir pese al horario nocturno. El torrente de pasión lo había borrado todo en sus mentes. Recostada boca arriba, Tsunade fue desvestida con rapidez. Estaba lista para llegar al final, no había duda.
Cuando Naruto estuvo en posición se dio cuenta que ella no necesitaba más juego previo. Estaba húmeda y a disposición. La penetró tomándola de la cadera y un concierto de suspiros y gemidos adornaron la maniobra. El movimiento inicial de Naruto la hizo correrse, pero el proseguía y la patente sensibilidad en el interior de Tsunade le hizo perder la cabeza de placer. El vaivén frenético la estaba enloqueciendo.

-Sigue…uummm ¡más duro! Mmmmnn- le gritaba sin pudor

El continúo penetrándola más adentro y profundo. Estaba excitado como jamás lo había estado. ¡Qué mujer hermosa!¿Qué diablos importa su edad?! Naruto se prometió a si mismo que esa mujer seria suya a partir de esa noche. No permitiría que ningún miedo o prejuicio lo alejaran. Pensamientos lujuriosos de un momento caliente. Continúo bombeando hasta que ella anuncio:

-¡AAyy Kami….creo que…..me corrooooo!

El gruñó corriéndose al mismo tiempo, llenándola toda con su semilla hirviendo. Ella uso toda su fuerza de voluntad para sentarse y quedar cara a cara con él. Su conciencia apareció brevemente al decir:

-¡Por dios Naruto….debemos parar….estamos ayy….en un lugar publi….-gimiendo

El la atrajo sin escucharla y guiándola rápidamente se sentó en una silla cercana obligándola a montarlo. La aprisiono de la cintura impidiéndole cualquier movimiento que no fuera el "sube y baja del placer"

-No puedo detenerme, no ahora…..nunca más voy….a tenerte-desesperado

Seguidamente ayudó al impulso del cuerpo de ella y logro la máxima penetración. Ambos soltaron un grito sonoro, ella se aferró a la espalda de Naruto enterrando con violencia las uñas en un gemido. Luego de medio minuto donde Tsunade recuperaba la fuerza en las piernas, continuaron el mecánico movimiento sin piedad. Naruto lamió los senos de Tsunade excitado. Ella volvió a sentir los amagos de su cuerpo minutos después, y se inclinó a morder el cuello del hombre para contener el grito al correrse nuevamente.

Las 3 horas siguientes las pasaron entre el escritorio, las sillas y el sillón. Ambos cayeron agotados sobre este último y la rubia Hokage se adormeció por la baja de adrenalina. Esa noche debía ser la última para Naruto. Pero definitivamente alguien se había interpuesto. Esa noche no sería necesariamente el final, sino tal vez un complicado comienzo.

Fin del capitulo