CAPITULO 3: EL QUE DIRAN

Algunas horas después, y luego de haber otorgado misión a 4 equipos. Llego a la oficina de Tsunade el quinto de ellos. El equipo "Kakashi" desde el fin de la guerra, estaba compuesto por Sai, Sasuke, Sakura y el mismo ninja copia. Desde que se supo del compromiso de Sakura con el último Uchiha que Naruto ya no formaba parte de ningún equipo. Su categoría lo ponía como el mejor elemento y siempre actuaba en soledad.

Kakashi, en los meses pasados, compartió un par de entrenamiento con el rubio. Pero jamás le menciono el tema obvio que lo alejaba y deprimía. Sasuke no volvió a hablar con Naruto. Porque comprendió que un par de palabras no cambiaría el hecho de que Naruto, lo considerada un "enemigo" por haberle arrebatado a Sakura. Sai, manteniéndolo en secreto del resto, era quien lo frecuentaba más seguido. Era con el único con quien Naruto había hablado y llorado por su amor perdido. Sakura en tanto, continuaba en su mundo particular. Estaba triste y preocupada por la lejanía de Naruto. La noche que debía verlo en la plaza, recibió la propuesta de matrimonio por parte de Sasuke. Su mente olvido cualquier otra cosa y con esto, destrozó un corazón que latía por ella desde siempre. Extrañaba sus risas y su "amistad". Sasuke no era el mejor en comprenderla y mimarla. Lo que acentuaba más el espacio vació dejado por Naruto. Por ello cuando Tsunade les hubo dado misión, Sakura les dijo a sus compañeros que los alcanzaría en un momento. Debía hablar con su maestra:

-Tsunade-sama, ¿Ha visto a Naruto últimamente?

-Lo he visto si, -fingiendo distracción- realiza muchas misiones y lo veo con frecuencia.

-Estoy preocupada por el…- dijo triste- hace meses que no me habla y eso no es normal.

-Tal vez estuvo ocupado, supongo que es por eso.

-Pero ni siquiera lo veo en el hospital –continuo Sakura- Ino me dijo que lo ha curado varias veces y yo nunca lo veo.

Algo comenzó a agitarse en el interior de Tsunade. Era temor, la noche anterior había encontrado un nuevo motivo para sonreír. Y ahora venía esta niña. Sakura Haruno, la única mujer que podía quitarle esa felicidad; y comienza a preguntar por Naruto. Eso estaba mal, eso no podía ser.

¿Celos? ¿Rival de una niñata? Era increíble.

-Sakura tienes una misión que cumplir, -tratando de mantener la calma- haz tu trabajo y ya. Si Naruto no se acerca a ti, debe ser porque tiene sus razones.

-¿Qué quiere decir con eso? –Histérica- siempre hemos sido amigos y…

-¡Ya basta!-bramo la líder dejándose traicionar por sus nervios-¡Si no sabes lo que pasa por ti misma, de nada vale que alguien más te lo diga!

Sakura salió acobardada, no comprendía el enojo de su maestra. Pero extrañaba a Naruto y solo una persona le diría que estaba ocurriendo. Una que nunca le mentiría, Ino.

Detrás del escritorio en tanto, Tsunade estaba furiosa. ¿Qué derecho tenia Sakura de acordarse ahora de Naruto? No podía ser, simplemente había elegido y ahora no había marcha atrás. ¿O si la había? ¿Qué pasaría si…ella se da cuenta…?

-¡No, simplemente no puede ser!- se reprochó mentalmente la líder- ¿Cómo es posible que yo….Tsunade Senju, una mujer hecha y derecha, este metida en este lío?

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Unas semanas después, dos equipos realizando misión pidieron refuerzos. La Hokage envió a Naruto por ellos y el rubio usó la invocación de los sapos para llegar rápidamente. El resultado fue el de siempre. Sin bajas, misión cumplida, y Naruto a salvo. Pero al hospital fueron a parar varios de los rescatados. Naruto llegó cargando con sus clones a tres de ellos. Ino y Shizune se abalanzaron sobre los más graves. Pero Sakura que quería acercarse a Naruto, notó primero que nada una herida profunda en el vientre del rubio Shinobi e intento atenderlo.

-¡Naruto estas herido!- poniendo su mano en el hombro- Ven conmigo a mi oficina y deja…

-No me toques –dijo apartándole la mano- mira a tu alrededor. Soy el más sano aquí.

En esos momentos, tres clones de Naruto acercaron a otros dos ninjas malheridos. Sakura lo miraba dudando pero asintió al ver a Tsunade entrar por las puertas del corredor. Aunque Naruto en efecto tenía razón (él era el menos grave físicamente) Sakura no dejaba de recordar que hasta hace algunos meses, Naruto se dejaba atender solo por ella. Incluso haciendo berrinche si otro médico se le acercaba.

El rubio se acercó a Tsunade y cubriendo la herida en el vientre con su chaqueta comenzó a informarle los detalles de la misión. Sakura cerró las heridas del paciente junto a ella sin dejar de mirar a Naruto. Terminó su trabajo y cuando comenzaba a acercarse para escuchar lo que Naruto y Tsunade hablaban, el rubio empezó a tomarse la cabeza y tambalearse mareado. Tsunade lo sostuvo asustada y acto seguido lo guio a una oficina cercana. Sakura corrió hacia ellos con el corazón en la boca y su maestra, al verla venir, le gritó:

-¡Sakura, ocúpate de tus asuntos!

-Algo no está bien –pensó la pelirosa.

Tsunade la alejaba de Naruto. Era raro, sobre todo porque la Hokage siempre había colaborado para que se mantuvieran juntos durante los años pasados. Debía averiguar que ocurría, debía recuperar a su amigo. Tsunade puso el brazo de Naruto sobre sus hombros y llevándolo, lo acostó en una camilla. Allí en el vientre estaba la herida. Puso sus manos sobre la abertura y un chakra verde surgió para dejar sana la zona. El la miraba sonriéndole suavemente, mientras recibía en silencio sus reprimendas por lo descuidado.

-Estas envenenado tonto – le decía- por eso sudas frío. Tienes que tener precaución y….

-Ya… Tsunade –sonriendo- no me hagas sentir peor.

Ella desvió la vista contando hasta 10. Le irritaba esa actitud de "hombre invencible" que el rubio solía adoptar, pero le alegraba verlo bien. Hacía poco tiempo que "estaban juntos", y ya parecían años. Ella buscó una jeringa y la preparó para aplicar el contraveneno. Naruto observó la aguja y medio asustado dijo:

-Prefiero sudar frío...-levantando las manos- El zorro se encargará en algunos días.

Ella sonrió divertida. Esas formas juguetonas en el muchacho empezaban a gustarle demasiado a Tsunade. Y entonces se inclinó cerca del rostro de Naruto, dándole un buen espectáculo de sus pechos. Ella también sabia "jugar".

-solo….piensa en algo interesante –susurro traviesa.

-estoy viendo dos cosas muy interesantes –mirando fijo- pero no sé qué tiene que ver con…

-listo –sonrió alejándose

-¿ya está? –sorprendido, mirando su brazo

Tsunade se alejó y tirando la jeringa al basurero cercano busco unas gasas y vendas para terminar la curación de la herida en el vientre. Mientras lo hacía, le dijo:

-Parece que estarás un par de días fuera de misión.

-¿En serio doctora? –Dijo sonriendo- pero creo que estoy muy ¡AAAY!

Tsunade había apretado la zona que debía vendar y traviesa susurró suavemente:

-Hokage-sama piensa que usted necesita relajarse. Así que… esta "obligado" a dos días de descanso.

Naruto sonrió medio acalorado por las manos amistosas en su abdomen. Que lejos de alejarse acariciaban ciertas zonas cercanas que nada tenían que ver con la herida.

-No suelo pedir esto a las doctoras –mirada perversa- pero creo que….-levantándose y quedando sentado en la camilla- necesito un beso de unos rojos labios para salir del peligro completamente.

Tsunade, ante la encantadora propuesta, olvido en donde estaban. Olvido lo que tanto había temido desde el primer momento de esa relación. Ella olvido "el qué dirán". Y acercándose lentamente fundió sus labios con ternura al hombre que comenzaba a ganarle el corazón. Pero el rubio no conforme con un leve contacto, la rodeó entre sus brazos y la atrajo aún más profundizando la unión. Ambos cuerpos comenzaban a elevar su temperatura, pero la mujer se separó reaccionando finalmente. Porque sabía que Naruto era muy capaz de hacerle el amor allí mismo. Aunque el hospital estuviera lleno de gente. Al separarse, Tsunade fijo sus ojos color miel en su pareja y susurró amenazante:

-Más te vale que nadie más que yo, reciba estos pedidos.

-Eres celosa… –sonrió perverso- eso me agrada. Puedes huir ahora, pero esta noche iré a visitarte. Y entonces…. Ya no podrás detenerme.

-¿Y crees que te lo permitiré? –Contradijo traviesa- ¿crees que me dominas? (claro que me "dominas", cariño)

-en realidad, me gustan las mandonas- dijo dándole un corto beso final.

Lamentablemente para ellos, a través del vidrio de una de las puertas Sakura Haruno observó con lujo de detalle todo lo ocurrido. Su cara de espanto fue detectada por Ino, también en el pasillo. Acto seguido, la pelirosa salió corriendo del hospital desesperada.

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Sakura corrió fuera del hospital por la calle a toda marcha. Huía, en la tarde-noche como escapando de su muerte. Ino la persiguió, bastante sorprendida y asustada de una reacción tan desesperada. Sakura llegó bajo un árbol de cerezo que decoraba con sus pétalos el césped a su alrededor, y ahí por fin se detuvo un momento. Lloraba devastada por la visión dentro de esa oficina. La cara de felicidad de Naruto ¡Se besaron! ¡Con Tsunade-sama! Lanzó un terrible puñetazo que perforó el tronco del árbol. Su frustración era terrible.

-¡¿Frentezota que demonios te pasa!? –Gritó la rubia alcanzándola - ¡me asustaste mujer!

Sakura sollozaba sin saber cómo controlarlo.

-¿Fue Sasuke? –Intentó adivinar la rubia- ¿Qué te hizo ese idiota?

-Na….ruto- dijo como pudo la rosa

-ah claro Naruto… -asintiendo- ya decía yo. Vamos no te preocupes tanto por él, ayer mismo lo vi y….

-¡¿Y qué?!

-¡Sakura escúchame! –Irritada- ignoro porque estas así. Pero ayer me alegre por que vi a Naruto en el hospital y se lo veía muy contento. Entonces pensé….

-Él está con una mujer –interrumpió seria.

-¿Cómo lo supiste? Yo lo intuía, pero no pude sacarle de quien se trataba porque….

-¡Yo lo vi! -Grito Sakura desesperada – ¡Acabo de verlo!

Ino se entristeció, ella siempre había dicho que su amiga tenía amor en el corazón por Naruto. Fue la que más se sorprendió, con el anuncio de compromiso ocurrido hace un par de meses. Pero nobleza obliga, tenía que decirle a Sakura lo que pensaba de su "decisión"

-¿Y que querías Sakura? ¿Que se quedara solo para siempre?- meditando- seguramente Hinata Hyuuga al fin lo atrapó y…

Sakura negó con la cabeza furiosa.

-¿No es Hinata? –Sorprendida- ahora sí que no sé qué pensar. Ji ji. Que curiosidad me agarro.

-¡Es con la Hokage! –grito Sakura

-Con….con…con ¿Tsunade-sama? – consulto Ino con la boca abierta de la impresión.

Sakura asintió, tenía que dejar que Ino "deglutiera" la información. Aunque realmente parecía increíble. Era como una pesadilla. ¡Tenía que ser una mentira!

-¿Tsunade Senju? ¿La rubia? ¿La de pechos enormes? –disparó Ino aun sin creerlo.

-¡Siii, maldición! ¿Cuántas Tsunade conoces?

-Es que….que no puedo creerlo- declaró sorprendida la rubia con bien ojos abiertos.

-¿Cómo fue capaz? –Preguntó Sakura rendida a la frustración- Es decir ellos…..ellos no pueden…

-¡Esto es…..magnifico!- sentencio la rubia luego de reflexionarlo un minuto- Naruto alegre y Hokage-sama sin rabietas. ¡Todo de un golpe!

-¡¿Qué has dicho?! –Agarrándola del cuello- (¡no puedo creer que sea tan cerda!)

-Eeeyy espera –levantando las manos en alto- tranquila que yo no tengo la culpa.

-¿Cómo pudieron? –Limpiándose las lágrimas- es…enfermo.

-¿Perdón? –Dijo Ino soltándose- ¿Qué problema tienes tú, con esto?

-¿Cómo qué problema tengo? –Furiosa- ¡Esto está mal!

-¿sabes algo Sakura? –Triste- durante los dos meses pasados yo he curado a Naruto cuando volvía de sus misiones. Y si no ha muerto, ha sido solo porque Kami así lo ha querido.

-Pero yo….

-¡Déjame terminar! –Suspirando- Me juré, y además le juré a Naruto no hablarte de esto…..pero me puedes definitivamente. Naruto Uzumaki te ha amado, como creo nadie más en la tierra lo pueda lograr. Hizo de todo lo que pudo para que lo aceptes. Para lo veas. Para que por fin lo ames de la misma forma que el intentaba amarte. ¡Doy fe de ello! Pero tú de cualquier forma, igual te vas a casar con Sasuke Uchiha. ¿Te preguntas porque no has visto a Naruto en meses? Solo recuerda hace cuanto estas comprometida con Sasuke y descubrirás el problema.

Ino se dio vuelta para irse pero volteó y dijo:

-Por mi parte, me alegro verlo sonreír de nuevo. Shikamaru me contó que Naruto estuvo a punto de cometer una locura hace muy poco tiempo-suspirando- si Tsunade-sama, es el motivo de su alegría…cada quien es feliz como puede.

Ino regreso al hospital tranquilamente. Pero su mente volaba, era un mar de dudas y sentimientos encontrados. Aun le dolía recordar los ojos sin vida o esperanza de Naruto. El rubio, hasta hace unos días, era un muerto en vida. Avanzando y caminando por inercia, pero carente de emociones. Sakura lo había matado, con su entupida decisión de casarse con el "gélido" Uchiha lo había matado.

Sin embargo Naruto Uzumaki estaba vivo. A pesar de todo sonriente, activo y lleno de energía. Tsunade Senju, una mujer madura pero hermosa lo había salvado. Ino jamás juzgaría a nadie por su búsqueda de ser feliz. Ella sabía de muchos hombres homosexuales que ocultaban sus gustos por el famoso "que dirán". Lo que le preocupaba ahora de sobremanera, era que tanto Naruto como Tsunade ocupaban cargos muy importantes en la villa.

Tarde o temprano el consejo de ancianos se enteraría de la relación. Esos viejos podridos siempre se opusieron a la Godaime. Y tal vez, encontrarían la excusa perfecta para destituirla. Además, había un factor con el que nadie contaba hasta esa noche. Ino casi pudo oler los celos venenosos de Sakura. Esa corrida fuera del hospital, ese llanto, esa desesperación. Solo podían significar que su amiga había comprendido por fin, cuanto quería a Naruto. ¿Cómo actuaría la pelirosa? Era un misterio que solo Kami podía responder.

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Tsunade salió de la oficina sonriente y acalorada. Naruto había quedado reposando algunos minutos en la camilla. La rubia observó a Shizune con varias carpetas de informes en sus brazos y se preparó para volver al trabajo. Ese muchacho dentro de la oficina de junto seria definitivamente su perdición. Se volvía inconsciente, salvaje y llena de pasiones. Tsunade dejaba de ser Hokage, de temer a las consecuencias. Los besos de ese joven que la deseaba tanto al parecer, le hacían volver lentamente del letargo. Le hacían vivir cada minuto del día como un regalo de los dioses. Pero el trabajo aún se anteponía ante todo. Bueno, ante "casi" todo.

-Todos los heridos están estables Tsunade-sama –señaló Shizune- me falta saber de Naruto-kun.

-Naruto está bien –dijo sonriendo la líder- (Y no sabes cuánto)

-Parece que el buen ánimo aun la persigue maestra –señalo sonriendo la morocha, genuinamente contenta de ver a su amiga de tantos años tal vez en el mejor momento- ¿A qué se debe?

-Asuntos personales… –dijo la líder mirándola seria- ocúpate de tus labores Shizune. Pero tienes mañana libre. Ve y diviértete, búscate un hombre, descansa –sonriendo.

Shizune se quedó helada viendo irse a su sensei por el pasillo. Esa mujer no era su maestra Tsunade Senju. Cuando menos no era la versión de casi décadas que había aprendido a conocer. No la veía sonreír tan contenta desde los tiempos cuando su tío Dan vivía. Había pasado demasiada agua bajo el puente, y a felicidad de Tsunade parecía ser cosa de un pasado perdido. Pero Shizune conocía demasiado a su sensei. Y por lo tanto algo extraordinario debió ocurrirle para mostrarla tan activa y llena de vida. Realmente algo extraño ocurría. Y ella sentía que debía averiguarlo.

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Sakura no regresó al hospital. Caminó por la aldea sin rumbo, su corazón y su mente estaba perdidos completamente. ¿Qué le ocurría? ¿Acaso le daba tanto asco la relación de su maestra con alguien tan joven? ¿Qué hubiese ocurrido si el hombre en cuestión era Shikamaru, o Sai, o cualquier otro? ¿Era tan extraordinario que la Hokage pudiese tener una vida privada? No, no era eso. No era el acto, sino el actor involucrado. Todo tenía que ver con Uzumaki Naruto. Solo porque se trataba de Naruto, que esta situación la había puesto histérica. Tsunade se estaba posesionando de las sonrisas de Naruto, de sus miradas, de sus abrazos, de su calor. Era Tsunade la que ahora tendría siempre alguien que la consuele y la cubra de mimos. Por la fuerza de Naruto, era la Godaime quien siempre tendría protección. Nadie jamás volvería hacerle daño.

Sakura entendió en esos meses pasados, cuanta falta le hacia todo lo que el rubio le había dado por años. Cometió el error de darlo por sentado. Se equivocó en pensar que podía tenerlo todo. Recordó que Ino le advirtió que esto pasaría si aceptaba casarse con Sasuke. Que Naruto ya no estaría para ella, que no estaría por ella.

Los celos comenzaron a comer su moral. Comenzó a trazar planes mentales para separarlos. Se dijo a si misma (para acallar su conciencia) que esto lo hacía por el bien de Naruto. Porque el consejo no permitiría que el rubio fuera Hokage, si acaso se enteraban de la enfermiza relación. Sakura se dijo que ella estaría para consolarlo, para hacerle ver su error en creer esta relación con una vieja. Como una buena amiga.

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Varias horas después, Naruto Uzumaki caminaba rumbo a Ichiraku. Una antigua costumbre que no desaparecía pese al paso del tiempo. Comer algunos tazones de ramen, era sentir la felicidad rondar su corazón. La noche estrellada lo acompañaba sin dificultades a la vista. Se cruzó en su camino con Konohamaru y su equipo, y terminó invitándolos a cenar. Al rato, Kakashi y Sai se unieron a la comida. Fue algo espontaneó pero que iba directo a ser una noche memorable de cena con amigos. El anciano cocinero se encontró con su local bastante concurrido y un Naruto más que feliz. Todos podían notarlo, el hiperactivo rubio había regresado después de meses en la oscuridad. Y su sonrisa era como un faro, que recién muchos notaron cuanta falta les había hecho.

Al mismo tiempo, en una de las calles cercanas al puesto de comida. El anciano Homura Mitokado caminaba seguido de su escolta regresando a su residencia. Observó con atención el bullicio en el local de ramen. Observó y pudo escuchar un brindis en honor al Sannin allí presente. Claramente pudo razonar políticamente, que Naruto Uzumaki era el candidato número 1 a ser el próximo Hokage. Se conocía que estaba soltero, eso reportaba ciertas ventajas de cara al futuro. Homura evaluó que podría realizar una reunión secreta con el resto del consejo y los clanes adictos. Podrían lograr un matrimonio arreglado y elevar a Naruto como sexto Hokage.

Tsunade Senju en tanto ya casi no obedecía al consejo. Entonces era menester reemplazarla por alguien joven que se deje "guiar". Por eso Homura planeó una reunión secreta. Debían evaluar a las candidatas para formar el clan Uzumaki. Era deber de los consejeros siempre, preparar el campo y sembrar las semillas del futuro para la aldea de la hoja.

Naruto dos horas después se despidió de sus amigos en Ichiraku y partió a su departamento. Aun no podía y no quería apartar de su rostro la sonrisa latente. Todo su mundo había dado un vuelco en pocas semanas. Se sentía completo de nuevo. Amado, respetado, y sobre todo que alguien lo necesitaba. Naruto sabía que Tsunade lo necesitaba. Aunque la mujer no quisiera admitirlo, lo necesitaba aunque se resistiera a estar junto a el públicamente.

Desde la primera noche en la oficina, el rubio prácticamente noche de por medio había dormido con ella. Simplemente se colaba a la casa de líder por las noches y terminaban haciéndolo hasta la madrugada. Tsunade aun oponía cierta resistencia al comienzo, pero luego se entregaba como loba en celo. La mujer susurraba cosas como: "esto está mal", "nadie lo aceptara", "debemos parar".

Naruto solo respondía con besos y caricias arrolladoras. Los prejuicios para alguien como Naruto eran cosas de risa. Toda la vida fue apartado y maltratado por ser el "jinchuriki del Kyuubi". ¿Qué diferencia habría en este caso? El rubio continúo pensando estas cosas hasta llegar a su departamento. Se daría una ducha, se cambiaría de ropa, y pasaría el resto de la noche en casa de la Hokage.

Sin embargo al llegar a la puerta de su hogar, sentada junto a su entrada estaba esperándolo Sakura Haruno. Ella lo miró sonriente, se puso de pie y esperó que se acercara. Había estado caminando desde su escape del hospital y reflexionando su accionar. Necesitaba restablecer la relación con Naruto. Necesitaba buscarlo y hacerle entender que lo quería. Que no estaba solo. Que debía ilusionarse con una mujer mayor solo por lo ocurrido entre los miembros del equipo. Naruto sin embargo, no le dedicó ni una mirada. Simplemente extrajo sus llaves del bolsillo y abriendo su puerta se dispuso a entrar sin desearle ni las buenas noches.

-¿Vas a seguir evitándome? –susurró apenada la chica.

Él se detuvo de golpe. En su pecho había sentido el efecto de un puñetazo. Sentía que la sangre subía hasta su cerebro y la paciencia se agotaba incluso antes de acumular. Sabía que debía decir algo contundente. No quería tener a esa mujer persiguiéndolo en busca de lo que había perdido. Mal por Sakura si por fin se daba cuenta de sus errores. Ya Naruto, consideraba que en lo personal era muy tarde. Entonces mirándola con gesto de solicitud le dijo:

-¿Qué se le ofrece Haruno-san?

-¿Por qué me hablas así? –dijo ella herida, como si no supiera todo.

-Bueno….-fingiendo una sonrisa- aún no se ha casado según entiendo. Supongo que cuando lo haga será "Uchiha-sama".

Sakura se sintió golpeada como con un puñetazo. Las palabras aparentemente neutrales de Naruto, traían una carga poderosa de veneno. Como armas preparadas hace mucho tiempo. Afiladas con angustia y deseo reprimido.

-Te estas portando como un niño inmaduro – dijo Sakura tratando de recuperar posición- somos amigos desde siempre y tú por el asunto del casamiento arruinas….

-Supongo que por eso fuimos "amigos" tanto tiempo Haruno-san… –interrumpió serio el rubio- usted necesitaba alguien para culpar por sus propios errores. Y a mí no importaba recibir esas culpas, con tal de estar siempre a su lado –Sonriendo irónico- Pero como en la vida misma, las cosas se acaban Haruno-san.

-¡Naruto deja de decirme así! –Irritada- te has alejado de mí por lo de Sasuke y resulta que ahora me entero….

No quiso decir lo que sabía. Sinceramente esperaba primero restablecer la relación amistosa para luego "aconsejarlo" sobre ese asunto. Sinceramente no quería parecer interesada o celosa. ¡Ella no estaba celosa! Solamente…solamente consideraba inapropiado e inmoral esa relación clandestina.

-Ah claro… era eso…- dijo comprendiendo el real motivo de la visita Naruto con decepción- seguro vienes a decirme que lo que hago está mal ¿cierto? No se… - fingiendo dudar del asunto- tal vez me digas que es inmoral, o enfermo. ¿Pero sabe que sucede Haruno-san? Lo que ocurre es que mientras el "monstruo" estuvo solo y muriendo de amor. ¡Nadie volteo verlo! Cada quien siguió su vida mientras el "demonio" esperaba la hora de morir.

-Naruto perdóname, yo…no creí...-lagrimeando.

-No llore Haruno-san, -dijo burlándose el rubio- no dedique sus lagrimas a Uzumaki Naruto. Mejor resérvelas para cuando seas la esposa de Uchiha. Tendrá mucho motivo porque llorar.

-¿Cómo puedes hablar así de Sasuke?

-Porque conozco a mi "amigo", mucho mejor que tú. Solo quiere un vientre para revivir su clan –Dijo crudamente- Entonces bien pudo elegir a cualquier mujer del mundo para ese propósito. Pero te eligió a ti, ¿Sabes porque lo hizo? ¿Crees que te ama sinceramente? Lo hizo solamente para dañarme a mí. El idiota cree que encontrara nuevo sentido a su vida confrontándome.

Sakura lloraba sin responder. Cada palabra del rubio la atravesaba como lanza.

-Prometiste….siempre estar a mi lado –dijo porque solo eso se le ocurrió.

-Y lo cumplí cada día, aunque me ha costado el corazón- respondió Naruto con dolor- pero fuiste tú, la que decidió alejarme a mí. ¿O que pensabas? –Dijo elevando la voz- ¿Creías que sería tu paño de lágrimas eternamente? ¿Pensaste que sería el "padrino" de tus pequeños Uchiha? ¡¿El payaso que te divierte mientras le das tu amor a quien no lo merece?!

Sakura se abrazó a sí misma y no respondió. Uno tras otro, los dardos habían acertado en el blanco. Naruto Uzumaki no se compadeció, aunque muy dentro suyo el corazón lo mataba. Pero por fuera, su rostro y gestos eran de granito. Lo siguiente fue que en silencio u sin más trámites, el Sannin entró a su departamento y cerró la puerta tras su ingreso. Sin despedirse, sin compadecerse. Por primera vez salvaje y cruel. Sakura Haruno había sido el amor de su vida. Pero ahora también, había despertado lo peor de él.

Naruto, en la oscuridad de su departamento lloró como un niño. El veneno en su corazón era tan doloroso. Sakura en cambio se sentó durante horas cerca de esa puerta. Lloro porque no sabía que sentir. Aunque en el fondo de su alma, comenzó a comprender que el resto de su vida no sería la misma sin Uzumaki Naruto.

Fin del capitulo