CAPITULO 4: CONFRONTACION
Tsunade regresó a su residencia por la noche. La jornada de trabajo había concluido. La mujer sonreía, mientras cocinaba una cena ligera antes de "dormir". Parecía un sueño. Antes de estar por primera vez con Naruto. Sentía todo el peso de su edad a cada paso. El tedioso trabajo de oficina, lo interminables problemas que surgían en Konoha, las irritantes apariciones del consejo a fastidiar.
Pero ahora mismo todo se veía diferente, a cada problema una sonrisa. Naruto había arrasado con su pasión todo vestigio de tristeza en la mujer. Ella entró a la ducha (luego de cenar) y la ansiedad comenzó a ganarle. ¿Cuándo aparecería? ¿Acaso entraría a la ducha con ella? ¿Llegaría justo cuando se acostara en sobre su cama? ¿Aparecería en la oscuridad de la habitación para llenarla de luz una vez más?
Finalmente Tsunade en ropa interior, se recostó a esperarlo en la cama. La comedia que ambos habían repetido noche tras noche era casi necesidad. El llegando, ella simulando enfado e intentando echarlo. El sonriendo y tocando o besando en donde debe, y finalmente ella cediendo a lo que sabía requería como el aire.
Pero esa noche no pasaría lamentablemente. Tsunade esperó horas enteras antes de dormirse con la hiel de la ansiedad. El había prometido ir por ella. Y siempre Naruto cumplía su palabra. ¿Por qué no venía? ¿Por qué no aparecía para borrar todas las dudas que poco a poco la iban asaltando? Todos los celos, los prejuicios, las estúpidas razones envenenaron su mente en esas horas de oscuridad solitaria. De pronto se dijo que Naruto ya no vendría nunca más. Seguro se había aburrido, seguro estaba con otra, seguro…..
El sueño había terminado se dijo Tsunade, y ganaba otra vez la soledad. Otra vez llegar a casa para esperar otro día de tedioso trabajo. Otra vez…la desesperanza.
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Al día siguiente Naruto salió de su departamento con una seriedad de muerte. Era increíble, pero la breve charla con Sakura la noche anterior, le había absorbido toda la felicidad acumulada por días. Ni siquiera tubo ganas de ir a la casa de Tsunade. Si bien sabía que la mujer se enfadaría con él, no tuvo fuerzas para ir por ella. Por eso mismo al sol del nuevo día, tendría que soportar los regaños de la rubia y cortejarla como siempre. Y Naruto estaba más que dispuesto. Siempre había prometido perseguirla solo a ella. Al llegar a la torre Hokage, se encontró con Shizune aterrada saliendo del despacho de su maestra:
-Naruto-kun –dijo apenada- no creo que sea buena idea ver a Tsunade-sama hoy.
-¿Tan grave es?
-Si…..definitivamente…. –confirmó Shizune- está furiosa como hace años no la veía.
-Me arriesgaré… –dijo serio el hombre sabiendo perfectamente la razón de todo ello.
Shizune lo miró como teniéndole lastima y salió casi corriendo a cumplir los múltiples encargos de su maestra. Cuando Naruto entró sin anunciarse como de costumbre por las puertas, tuvo que atrapar el florero que solía estar sobre el escritorio de la Hokage. El objeto había sido lanzado directo a su cabeza, y solo sus reflejos increíbles habían evitado el golpe.
Tsunade estaba "en llamas" literalmente. Vena hinchada en la frente, ceño fruncido y mortífera expresión en sus ojos miel. Naruto avanzó con seriedad y firmeza, ella rodeó el escritorio y brazos "en jarra" lo espero mascullando rabia. El rubio hizo un rápido movimiento con sus manos y una ventisca cerro las puertas detrás suyo. Naruto colocó el florero en una mesa ratona cerca de los sillones y sin más dilaciones se paró frente a la mujer dispuesto a cualquier cosa. Se mantuvo serio, sin emitir ningún gesto de culpabilidad que tan ávidamente ella estaba buscando.
De pronto, un terrible cachetazo. Él lo vio venir pero no lo esquivó. Sabía lo que seguramente pasaba por la mente de su amante. Volvió a mirarla y recibió otro. No se movía, no se defendía, y ella comenzó acongojarse siendo incapaz de seguir haciéndole daño. Su dureza flaqueo y acercándose lo abrazó pesadamente. El correspondió el abrazo sin dudar, tan suave como tocando algo muy frágil.
-Lo siento Tsunade-hime… -susurro al oído de la mujer- no ha tenido que ver contigo.
-No me…mientas, -abrazándolo más fuerte- ¿dime porque no…..?
-Antes de contarte lo que pasó anoche… -dijo Naruto mirándola a los ojos- necesito esto.
El rubio la tomó con ambas manos del rostro, y apoyo sus labios suavemente en los de ella. Un movimiento delicado y lleno de la ternura tan propia de él. Ella sonrió sin poder evitarlo, él lograba hacerla reír sin siquiera intentarlo. La condujo tomados de la mano a un sillón. Se sentaron juntos y Naruto le confesó todo lo ocurrido la noche anterior. Al final, solo agregó a la historia estas palabras:
-Tengo miedo Tsunade-hime, -mirada triste- le temo a Sakura. Ella siempre lograba sacar lo mejor de mí. Pero ahora, sucede exactamente lo opuesto. Ella sabe lo nuestro, pero no creo que nos deje en paz.
-Supongo que tendré que hablar con ella –susurró la mujer- tal vez, podamos llegar a un acuerdo.
-Por mi parte, -dijo concluyendo el hombre- no quiero saber más de ella. Pero presiento que no me dejara tranquilo.
Ambos se acercaron y unieron sus labios nuevamente. Ella le pidió perdón, él sonrió y le dijo que la compensarían por no haber ido anoche. Minutos después, Naruto salía con una amplia sonrisa. Tenía una misión cerca de Suna y por lo tanto visitaría a su amigo Gaara. Shizune lo vio salir de la torre Hokage y comprobando que no tenía heridas se dijo que algo raro pasaba. Rato después, la morocha entró al despacho de su sensei y la encontró alegre y tranquila. Su cambio de humor fue tan extraordinario que Shizune finalmente lo supo, aunque se negaba a creerlo. Pero había conocido desde siempre las reacciones de su sensei cuando su tío Dan, o el Sannin Jirayja aún estaban vivos.
-Tsunade-sama, -dijo seria- yo siempre la he respetado y he estado a su lado.
-¿A qué viene todo esto Shizune?
-A que sus reacciones, sus cambios de ánimos –razonando- varían según Naruto-kun… –sorprendida- ¡Ay no!, no me diga que usted….que ¿ustedes?
Tsunade la observó seriamente y sin gestos. Esperaría a ver su reacción para luego hablar. Shizune por fin lo había descubierto. Tal vez lo inverosímil de la situación pudo ayudar a ocultarlo un tiempo. Pero tantos años juntas como maestra y estudiante, era una especie de detector de emociones entre ellas. Ambas sabían demasiado sobre la otra a fuerza de convivir tanto tiempo.
-el…el…- balbuceó sonrojada Shizune- él estaba deprimido. Y usted…¡Dígame que no es cierto! – declaró con suplica.
-Siéntate Shizune… –dijo con seriedad la Godaime.
La morocha se llenó por dentro de horror, y de curioso morbo también. Aunque tenía la respuesta, no lo creería hasta escucharlo de labios de su maestra.
-Para saber lo que está ocurriendo, -dijo seria Tsunade- nos remontaremos a unos 15 días atrás.
-La noche que Naruto-kun me dijo que la acompañaría, la última noche de tormenta.
-Esa misma –sentencio la rubia- esto fue lo que paso….
Omitiendo los detalles más escabrosos del asunto, Tsunade relató todo lo ocurrido. Finalmente, la líder guardó silencio. Esperaba cualquier reacción de su estudiante. Shizune estaba colorada como tomate, la cabeza baja y la mirada perdida. Era incapaz de digerir todo lo que su sensei le había contado. La rubia comenzó a incomodarse con el silencio, por eso hablo:
-Creo que lo que ocurre entre Naruto y yo, -dijo apenada- es que ambos encontramos el reemplazo a nuestra personas ideales.
Shizune elevó sus ojos sorprendida. No había entendido evidentemente. Así que Tsunade continuo:
-Él se asemeja mucho a Jirayja cuando era joven, -sonriendo- mientras que yo, soy símil a Sakura Haruno.
-Ósea que usted… -señaló Shizune confundida- ¿ustedes no…?
-¿Amor? –Dijo sonriendo triste- una idea romántica ciertamente, pero ya no me engaña como hace años. Solo digamos que, ambos estábamos solos. Y entonces decidimos compartir nuestra soledad. No tengo idea de cómo pude permitir esto. Tampoco de cuánto va a durar. Pero simplemente intentamos no sentirnos solos. Eso es lo que básicamente sucede entre nosotros.
Shizune se puso de pie, levanto varios documentos y se dispuso a retirarse. No había emitido juicio sobre el asunto, y eso era muy raro. Su turbación no obstante era muy grande. Se le notaba a un kilómetro la incomodidad.
-Shizune…- le llamó Tsunade- Dime lo que piensas, aceptare lo que sea – afirmó seria la líder.
Una invitación clara a que la morocha la censurara. La rubia sentía mucha culpa era evidente. Quería apoyo o rechazo, pero nunca silencio. Shizune era una de las pocas personas de la cuales podía fiarse a la hora de una opinión sincera.
-Lo primero que siento en mi mente, -suspiró Shizune- es rechazo. Pero supongo que se debe a lo extraño de asunto. He sabido de señores feudales con edades avanzadas, el casarse con jovencitas que podrían ser hasta sus nietas. Si lo pienso bien, esta relación no tendría motivo para ser distinta en cuestiones de la edad. Pero aun así, siendo algo de rechazo. Sin embargo, se bien que pocas personas se interesaron por Naruto-kun cuando peor estaba. Nunca pensé que esto sucedería, pero al mismo tiempo reconozco que ambos están muy felices desde que sucedió.
Tsunade sonrió, podía contar con su apoyo, no por nada eran intimas amigas desde hace tantos años.
-Sin embargo… -advirtió la morocha- no veo futuro en esto. El consejo de ancianos la destituirá si se entera. Además, se por buena fuente que los clanes de Konoha pronto le acercaran propuestas de matrimonio al próximo Hokage.
Cuando la secretaria se retiró del lugar, Tsunade se quedó apenada y nerviosa. ¡Claro que tenía razón! Esta relación estaba mal. No tenía futuro ni destino. ¿Pero cómo explicarle eso mismo a un joven lleno de amor para dar? ¿Cómo detenerlo cuando la misma mujer ahora respiraba tan solo por esos besos prohibidos? Cuando Tsunade tenía dudas, cuando sentía que todo su mundo pendía de un filo hilo a punto de romperse. El rostro del hombre siempre venía a su mente. Su sonrisa, su calor, sus abrazos. Los quería, aunque le doliera admitirlo lo deseaba intensamente.
Sin siquiera pensarlo, abrió su botella de sake y comenzó a beber. Comenzó a ahogar las penas futuras. Comenzó a odiar a Sakura Haruno. Odiaba su juventud, su belleza. Comenzó a odiar su control sobre el ánimo de Naruto. Ella lo tenía todo, y sin embargo lo desperdiciaba. Menuda estúpida resulto ser, igual que su maestra. Hace ya muchos años.
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En la oficina del hospital de hoja. Sakura escribía con avidez una hoja en blanco. Se notaba la rabia en sus movimientos, cierto carácter vengativo había reverdecido como flor en primavera. Ino de brazos cruzados, la observaba desde la puerta divertida.
-¿Acaso estás haciendo tus votos matrimoniales? –Indicó divertida ante el enojo- se nota el amor Uchiha a la distancia.
-Ja, mas quisieras cerda… –refunfuñó la rosa- lo que hago es ayudar a un amigo. Escribiendo una linda carta para el consejo de ancianos.
-Entiendo que no sea agradable invitarlos a tu boda –señalo la rubia- Pero ¿Por qué el enojo? ¿Qué quieres decir con que ayudas a un amigo?
-No es una invitación, -susurró la pelirosa- es un informe de las "actividades secretas" de la Godaime Hokage –declaró nerviosa.
-¡no te atreverías! -dijo Ino acercándose seria.
-Voy a proteger a Naruto de esa vieja pervertida –dijo Sakura llena de celos.
La reacción de la rubia no fue nada esperado, ni siquiera por ella misma. Ino la agarró del hombro a su pelirosa amiga, y sin previo aviso la giró en el eje de la silla para asestarle una tremenda cachetada tumbándola al suelo. Sakura aturdida se tomó el rostro con sorpresa patente, intentó ponerse en pie y bramó:
-¡¿Ino que demo…
No pudo acabar que había recibido otro bofetón de revés y estaba en el suelo. La rubia tenía el rostro colorado. Lloraba de rabia e impotencia, su cara enrojecida parecía a punto de estallar por el coraje:
-¡Eres una jodida perra! –Le gritó fuera de si- ¡maldita desagradecida!
Sakura estaba tan sorprendida, que quedo sentada en su lugar. Incapaz de reaccionar y medio acobardada por la furia de una rubia que hizo añicos el papel frente a ella.
-¡¿Por qué lo odias tanto?! –Gritó la rubia descontrolada- ¿Por qué destruirás lo único que lo alegra? ¿Por qué no te sigue? ¿Por qué dejo de ser tu perrito faldero?
-No Ino, espera yo…-triste y arrepentida- no quise…
-¡Tu no estas dispuesta a amarlo! ¿Y quieres evitar que alguien más lo haga?
-¡Ella lo alejó de mí! Seguro es por eso ya no me habla. Era mi mejor amigo y…..-llorando
Ino lo sabía mejor que esas excusas. Simplemente Sakura amaba a Naruto, pero jamás pensó que lo perdería completamente. Eso la llevo a aceptar a Sasuke. Eso la impulsaba a busca que Naruto volviera a ella. Lo amaba, pero…
-¿Sabes lo que veo en ti? –Señaló Ino tranquilizándose con dificultad- veo a una mujer arrepentida. Pero tan cobarde, que es incapaz de admitir que se ha equivocado –Sonrió irónica- Seguro creíste que Naruto nunca tendría a nadie más… –socarrona- pensaste que se contentaría con ser tu eterno "esclavo enamorado". Pero…. "Las cosas se acaban Haruno-san"
La rubia dejo esa última frase antes de retirarse del lugar, a sabiendas que Naruto se lo había dicho. La pelirosa se lo había contado y la rubia lo uso de la mejor manera. Luego de aquello, para no descargar más su rabia y tal vez hasta romper una relación de amistad. Ino Yamanaka se retiró de la oficina dejando a su pelirosa amiga aun en el suelo. Sakura tenía mucho para pensar, y un par de bofetadas tal vez ayudarían acomodarle las ideas. Ino nunca quiso ser tan dura con ella, porque sabía lo que sufriría. Pero muchas veces las personas no eran consiente del daño que producían en otros. Y el ejemplo de Sakura con Naruto, era una gran muestra de ello. Nadie manda en sus sentimientos. Y eso se podía aplicar en una mujer madura inclusive. Eso Ino lo tenía muy en claro, y sinceramente esperaba que Sakura lo razonara rápidamente también.
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4 días después de la partida de Naruto en misión a Suna. El consejo de ancianos se reunió secretamente, con el objeto de preparar la asunción del nuevo Hokage. Como era de esperarse, los clanes expusieron a sus hijas como candidatas a ser las esposas de Uzumaki Naruto.
Pronto, la reunión devino en disputa de poder. Hiashi Hyuuga propuso a su hija Hinata como la esposa ideal para el futuro Hokage. Los ancianos no podían estar más de acuerdo con esa afirmación. Desde el exterminio del clan Uchiha, los Hyuuga constituían la familia más poderosa en influencias. Si Naruto se casaba con la heredera de ese clan, garantizaba su completo control sobre Konoha.
Inoichi Yamanaka no estuvo de acuerdo. Era su clan, el que tenía las mejores relaciones con el señor feudal y demás aldeas. Además, los posibles herederos de una unión entre Naruto y su hija, contarían con el gran chakra Uzumaki y las técnicas mentales Yamanaka. Sería el comienzo de un poderoso clan.
Todos expusieron paso a paso, expusieron a sus candidatas.
La anciana koharu en cambio, sugirió que podría usarse las buenas relaciones de Naruto con las demás aldeas para casarlo con mujeres influyentes de otras naciones. La sacerdotisa Shion, la nieta del Tsuchikage, y varias mujeres de poderosas barreras de sangre. Incluso se planeó consultar al Kazekage por su hermana Temari. Todos sabían de la amistad entre Naruto y Gaara. Pero un casamiento con la hermana del líder, era un sello de alianza definitivo. Mientras la reunión seguía su curso, un pequeño ratón de tinta oculto en el salón, lo escuchaba absolutamente todo.
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A pocos kilómetros de Suna, Naruto había rescatado a un equipo liderado por Shino Aburame. Ambos Shinobi, viejos conocidos de la misma generación, intercambiaban algunas palabras mientras el rubio y sus clones asistían a los heridos. Shino le informó que los ancianos del consejo habían hablado con su padre por la posibilidad de casar al próximo Hokage con una descendiente de su clan. Naruto ensombreció, evidentemente no entendió que el castaño se refería a él.
-¿Y quién será el próximo Hokage que ya le buscan matrimonio? –preguntó el rubio confundido.
-Tú desde luego… -señaló Shino como algo más que obvio- Por cierto, será un honor si elijes a mi familia.
Naruto no respondió, no era agradable ciertamente que personas extrañas decidieran algo tan importante por él. Ser Hokage era su sueño más anhelado, pero que lo obligaran a casarse si su consentimiento, era irritante. Las cosas no mejoraron en Suna, Gaara lo recibió con una extraña frialdad.
Lord Kazekage era un preciado amigo, que solo con Naruto se comportaba cálidamente. El rubio le preguntó en cuanto quedaron solos, porque razón parecía estar enojado con él. Gaara le alcanzó una carta enviada desde Konoha. En ella, se le pedía al líder de Suna condiciones para la unión matrimonial de su hermana con el futuro Rokudaime Hokage, Uzumaki Naruto.
-Creí que tu amabas a tu compañera de equipo –señaló el líder disgustado- te advierto que Temari no es segunda esposa de nadie.
-Sakura Haruno se va a casar con Sasuke Uchiha –dijo el rubio triste- pero aun así, es el consejo de ancianos el que envió esto, no yo.
-¿significa que arreglaran tu matrimonio?- pregunto el líder comprendiendo el asunto.
-significa que siguen pensando en mi como en un "arma" –aseguró sin emoción el rubio- supongo que tendré que soportar su basura al regresar.
El silencio sepulcral apareció entre ellos, se sentaron en la mesa del comedor y almorzaron en soledad. Gaara lo observaba de reojo algo sorprendido, finalmente hablo:
-Supuse que tomarías peor la noticia del casamiento de Haruno Sakura.
-La he pasado bastante mal, -señaló sonriendo levemente- pero los monstruos tenemos varias vidas, somos difíciles de matar- dijo en tono irónico
-No hables así…-dijo comprendiendo el dolor- solo un gran hombre como tú, pudo soportar todo el dolor que te han causado la vida entera. Sin rendirse nunca.
Era inevitable. Gaara lo veía tan cual era. Después de todo nunca olvidaría su deuda de sangre con Naruto. Nunca podría agradecerle lo suficiente, que el rubio lo hubiera apartado de la oscuridad. Pero siempre seguiría intentando pagar su deuda.
-Si debes casarte para ser Hokage, si no te queda más alternativa, debes saber que me sentiré honrado si te unes a mi hermana.
Naruto solo sonrió, era un gran gesto de amistad las palabras del pelirrojo. Pero ambos hombres sabían, que el rubio jamás se casaría con una mujer para hacerla infeliz.
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Cuando Tsunade recibió los informes de Sai (los de la reunión del consejo) una potente irritación se apoderó de ella. Sai se retiró segundos después dejando a la líder en soledad con su enojo. ¡Los malditos ancianos querían destituirla! ¡Más aun, la alejarían de Naruto! Tsunade seria derrotada, sin siquiera poder luchar.
Le buscaban esposa, ¡A su Naruto! ¿Cómo podía evitarlo? La frustración le ganó, y luego algunas lágrimas traicioneras. Apoyó la cabeza en su escritorio y se dejó embargar por los pensamientos negativos. Naruto Hokage, Naruto comprometido con alguna de las bellas y sensuales mujeres que Sai le había informado. Naruto casado.
Shizune entró al despacho y ver tan desolada a Tsunade-sensei le partió el corazón. Nuevamente su maestra sufriría, nuevamente seria abandonada. Pero esta vez, era su propia edad quien la vencía. Su incapacidad para entrar en el lote de "las candidatas". Shizune se encontró hablando, se escuchó a si misma decirle a su sensei algo que le repugnaba. Algo que estaba prohibido y que Shizune había jurado a si misma jamás revelar. Su vida misma estaba en peligro por ello.
-Tsunade-sama, -susurró apenas- existe una solución. No puedo creer que vaya a sugerirle esto.
-Levantando la cabeza- ¿Qué solución? –Nerviosa- ¡habla!
-Al finalizar la guerra, mi equipo y yo tuvimos la misión de destruir todos los refugios de Orochimaru. Pero hubo uno en particular, que yo no…
-¿Shizune, desobedeciste una orden? –señalo molesta
-Si… –contesto crudamente- el único refugio que no destruí. Poseía una inmensa biblioteca con todos los estudios y las técnicas prohibidas de Lord Orochimaru.
Se miraron a los ojos profundamente, ambas sabían lo que la otra pensaba. Parecía increíble, pero el recurso más ilógico, parecía el único.
-La pregunta que debe hacerse mi señora es… ¿vale la pena hacer algo tan desesperado?
Shizune se retiró del lugar, la líder se puso de pie y contemplando el ventanal se hizo a si misma idéntica pregunta. ¿Valía la pena volver atrás el tiempo? Aun recordaba el jutsu prohibido que el domador de las serpientes uso para obtener la "juventud eterna". Hacer algo como eso, enfrentaba a Tsunade contra todo lo que apreciaba y respetaba. Era torcer el destino, su destino. Comenzó a reprimir su moral, se decía que solo lo haría una vez. Solo para volver a tener juventud, solo para estar con Naruto. ¿Mientras tanto qué? No podía conservar su puesto como Hokage. Debía ceder el liderazgo, para luego….
-¡No! –Se dijo- debo estar enloqueciendo ¿Cómo voy a usar esa técnica que tanto daño ha causado?
Su obligación era viajar a ese lugar y destruir toda la información. No podía confiar en nadie, si ordenaba a un escuadrón hacer esto. Podía saberse que Shizune no había cumplido sus órdenes en el final de la guerra. Lo cual mediante el consejo, le costaría pena de traición a la hoja. O hasta una efectiva forma de alejarla del liderazgo mediante chantaje.
Tsunade minutos después aun cavilaba en sus pensamientos, cuando golpearon a su oficina. Se acomodó nuevamente en su silla y dio el permiso para que el visitante entre. Sakura Haruno ingresó, y sus gestos no eran los más amistosos. La líder simuló no ver el enfado o la frustración en su joven estudiante, y con solicitud comenzó su charla:
-De acuerdo Sakura, -seria- ¿A qué has venido?
-Naruto, es el motivo de que este aquí. –dijo sin tapujos
-¿Qué ocurre con Naruto? –Interrogó simulando no entender- (así que, al fin has venido a confrontarme)
-Yo los vi, el otro día en el hospital –señaló ofuscada- creo que merezco una explicación.
-¿Crees merecer una explicación? –consultó Tsunade mientras tratando de superar la sorpresa interna de recordar el asunto del hospital- Sakura…. -suspirando- no tengo tiempo, ni ganas para soportar los berrinches de niñas.
-¡No son berrinches! –Dijo Sakura sulfurada- ¿Cómo pudo hacer eso con Naruto?
Tsunade comenzó a enojarse, no estaba para cuestionamientos de alguien que no merecía ni compartir aldea con Naruto. ¡Demasiado problema tenia para combatir su propia moral! Podía aguantarse los reproches de Shizune, tal vez hasta admitir que estaba fuera de lo correcto al tener un amante tan joven. Pero justamente de Sakura Haruno, no soportaría discutir la cuestión "Naruto".
-Sakura… -sonrisa fingida- ¿Cómo van los preparativos de tu boda? Imagino que el novio debe estar muy emocionado ¿Verdad?
La violenta ironía en las palabras de Tsunade hizo estremecer a la chica. Pese a su enojo, guardo silencio. Bajo la vista confundida, era muy difícil para ella ver una enemiga en su querida maestra. Habían pasado mucho tiempo juntas. Sakura sabía que le debía a esa mujer enfrente casi todo lo que ella era como kunoichi. ¿Cómo podía tener valor para cuestionarle nada? Si no fuera Naruto, sinceramente hasta la hubiese apoyado. Sakura era la primera en admitir que el corazón muchas era políticamente incorrecto en sus elecciones. Si tuviera que racionalizar haber escogido a Sasuke por sobre Naruto, no sabría cómo defender su propio sentimiento. Ese silencio fue una apertura bastante amplia en el "combate". Y Tsunade decidió tomar la oportunidad.
-¿Lo ves Sakura? –Señaló la mujer- ese es tu problema. No sabes identificar cuál es tu lugar y cuando alguien más te lo muestra, te enfadas.
-¿Y usted cree que su lugar es junto a Naruto? –Señalo dolida la pelirosa- ¿Usted, que podría ser su abuela?
Pese al insulto disfrazado de realidad, Tsunade estaba tranquila. Su espíritu de disputa había despertado. Sakura y el mundo entero parecían tener la razón. Pero aun así no se iba a dejar vencer tan fácilmente.
-el lugar junto a Naruto estaba vacío… -dijo la rubia sacando la uñas en esa discusión- gracias a… ¡una estúpida niñata que no supo ver lo maravilloso que es!
Sakura bajo la cabeza derrotada. Ino le había recriminado una y otra vez la misma cuestión. Simplemente podía admitir que no había sabido manejar correctamente la situación entre sus dos compañeros de equipo. Pero aun ciertos asuntos estaban a su favor.
-¿Qué pensarían las personas si lo supieran? –Dijo susurrando- ¿Qué pensara el consejo? ¿Siquiera ha pensado en los sueños de Naruto?
Tsunade no tenía respuestas a eso, pero decidió atacar.
-Aaah, -suspiro sonriendo perversa- ojala lo hubieras visto actuar. Es tan cálido, apasionado, salvaje…..es….insaciable. –señalo relamiéndose los labios.
-¡basta! –Bramo apretando los puños- ¿Cómo puede ser tan pervertida?
-¿Yo? –Fingiendo sorpresa- créeme querida Sakura que fue "el", quien me ha pervertido, je je.
Sakura estaba frustrada y dolida, cada vez peor venia su situación que además de perder a Naruto. También parecía haber perdido a su querida maestra. Pero había algo peor que lo que ella le había hecho al rubio. Por qué Tsunade, podía destruir el sueño de ser Hokage.
-El consejo no permitirá a Naruto ser Hokage, todo por culpa de su "relación".
-Veo el problema, -señalo seria la rubia- lo que no entiendo es…. ¿A ti que te importa?
-Porque Naruto es muy importante para mí - dijo la rosa
-¿En serio? –Señalo Tsunade como si la hubiesen pinchado- ¿Entonces por qué estuvo dos meses en una plaza esperándote? ¿Por qué durante meses nunca lo viste, ni te importo seguirlo? ¡¿Por qué demonios te casaras con Uchiha, cuando es a Naruto a quien le debes todo?!
Sakura pasó de la sorpresa, al susto, y de allí directo al llanto. Ni siquiera ella sabía actualmente el por qué había elegido a Sasuke. Ya que el pelinegro, solo había prepuesto matrimonio como única muestra de cariño. Demasiado poco en meses.
-yo no soy tu problema Sakura, -señalo Tsunade- y aunque mi relación con Naruto terminara ahora. ¡Mira! , -lanzándole el informe de Sai- el consejo busca casarlo con cuanta mujer bella e influyente se cruce. Saben lo que vale, todos sabemos lo que vale Naruto. Todos, excepto tú.
Sakura miro los informes desesperada, Ino, Hinata, Shion, Temari y otras varias. Tsunade no mentía, Naruto estaba más y más fuera de su alcance. ¿De su alcance? ¿Qué estaba pensando? ¿Acaso ella….lo amaba?
-Sera mejor que te prepares, en algunos días quedaras a cargo del hospital.
-¿Y Shizune?
-Tendrá una misión.
Fin del capitulo
