CAPITULO 5: UNA NUEVA PERSONALIDAD
Un par de días después, Tsunade se reunió con el consejo de ancianos y los representantes de los clanes. Varios rumores habían llegado a oídos de los ancianos sobre cierta relación de la Hokage con un Shinobi de la aldea, aunque no tenían idea de quien se trataba. Esos 7 días sin Naruto cerca, le habían ayudado a la líder para tomar una difícil decisión. Lo extrañaba físicamente, extrañaba su calor. Pero en esta reunión daría un vuelco radical a los planes de todos. Conocía las intenciones del consejo, pero la rubia tenía su propia misión por cumplir.
-Tsunade… –empezó la anciana Homura- nos hemos reunido para tratar dos asuntos de vital importancia.
La líder asintió con seriedad, bebió un sorbo de té que Shizune (dos pasos detrás suyo) le había servido. Esperaba cualquier tipo de treta en las supuestas "propuestas" de los consejeros. Sin embargo la Hokage ya sabía todo lo que estaba por suceder.
-Tenemos informes que indican… -continuo Homura- que todas las aldeas de la antigua alianza han capturado y tienen dos Biju. Pero un grupo de espías nos asegura que la aldea de la roca, -sonriendo- no ha podido concretar la captura de su segunda criatura.
-¿Por qué razón no lo hicieron? –interrogó Tsunade.
-Eso debemos averiguar… –interrumpió Koharu- y de ser posible, concretar la captura de ese Biju rebelde en favor de Konoha.
-Creo que entiendo, -señaló la líder- el acuerdo de la antigua alianza establece que cada aldea podía apropiarse de dos Biju como máximo. Se ha buscado con ese reglamento que no existan grandes diferencias de poder por aldea. Aunque tenemos a Kyuubi (el más poderoso) no rompemos las reglas si capturamos otro.
-Ignoramos el por qué los Shinobi de la roca no han podido con el Gobi, (Biju de 5 colas) pero es una misión para nuestro elemento más poderoso.
Varios líderes de clan expusieron su opinión, todos concordaban en que Naruto podría con el Gobi y lo traería a Konoha. Tsunade dudaba, a nadie parecía importarle Naruto. Aunque para el pueblo ahora el muchacho era un héroe. Para los viejos podridos del consejo, parecía seguir siendo simplemente un arma utilizable.
-No creo que Naruto, -señalo Tsunade- con lo que ha sufrido por ser un jinchuriki, acepte esta misión de buena gana.
-Sabemos que por tener categoría de Sannin puede negarse legalmente –Apuntó Homura- lo que nos lleva al segundo asunto por tratar. El consejo le ofrecerá previo cumplimiento de esa misión, nuestro apoyo incondicional como próximo Hokage de esta aldea.
-Además –complementó Koharu- hemos acordado con las familias más influyentes la posibilidad de que Uzumaki Naruto pueda casarse con sus herederas.
Los líderes asintieron confirmando las palabras del anciano. Tsunade lo sabía todo, pero le sorprendió como la diplomacia del consejo trasformaba una imposición, haciéndola parecer un premio. Imbéciles.
-Si me lo permiten, creo que puedo aportarles una idea más práctica-señaló la Hokage- pienso retirarme de mí puesto en pocos días, pero al conservar mi categoría Sannin tomaré personalmente la misión de capturar al Gobi.
Todo el consejo sonrió, esa opción era aún mejor de lo que se esperaba. Tsunade fuera de la villa por tiempo indeterminado. Naruto como Hokage pero sin su apoyo. La mujer partiría a una misión difícil que podía llevarle meses. Ideal para lograr el "control" sobre el próximo Hokage. Eso pensaban los consejeros ancianos. Que aun no siendo propiamente el Hokage, tendrían claramente el poder en cuestión. Manipulándolo.
-todos concordamos, -señalo Tsunade fingiendo no notar la felicidad de los ancianos- que Naruto no necesita demostrarnos nada. Nadie merece el puesto de líder como él.
Todos asintieron complacidos, los ancianos pensaron que Naruto sería fácil de controlar merced que no era muy inteligente. Encima Tsunade no estaría para "aconsejarlo" y eso lo dejaba solo. La mujer había pensado noches enteras sobre esta situación. Tuvo informes secretos de Sai sobre todo lo que pensaban sus enemigos en el consejo. Y si bien le dolía en el alma tener que alejarse definitivamente de Naruto. Tsunade evaluaba que si se llegaba a descubrir su relación íntima con el joven Shinobi. La mujer sabía que arruinaría los sueños del rubio. Y eso no lo podía permitir.
Aun si eso le costara su corazón…
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Al día siguiente regresó Naruto de la misión en Suna. Hizo un paso por su departamento para asearse. Ya que los viajes por territorios de Gaara eran siempre muy calurosos y sucios. Y le dio tiempo a Shino mientras tanto para presentar su informe personal ante la Godaime. Naruto quería ver a Tsunade después a solas. La extrañaba, la necesitaba. Y no quería nadie en medio.
Al llegar a la oficina de la líder, se encontró con los ancianos del consejo. Además estaban Sakura, Shizune y Tsunade. Todos lo miraban sonrientes. Naruto tuvo un mal presentimiento, que primeramente pareció errado con las primeras palabras de Tsunade:
-Bienvenido Naruto… –sonriente- recibirás mis últimas órdenes como líder de esta aldea.
-¿Qué….que quieres decir? –preguntó confuso.
-Que a partir de mañana, me retiró como Hokage en funciones. Y ahora estoy saludando al Rokudaime Hokage –sonriente- felicidades.
Naruto se mantuvo serio, si bien la felicidad lo embargaba. Ese mal presentimiento se hacía cada vez más fuerte. Siguió asintiendo mecánicamente mientras le decían sobre la nueva estructura de la administración a futuro. Que Sakura Haruno quedaba a cargo del hospital. Mientras le decían que el consejo le daba la bienvenida, que lo apoyarían que….
No reaccionó Naruto, incluso ante el abrazo de Sakura (que aprovecho la situación) No reaccionó ante Shizune que le dio un tierno beso en la mejilla. Tampoco lo hizo cuando el consejo se retiró de la oficina. Cuando quedaron solos (gracias a Shizune que casi saco del lugar a Sakura casi a rastras) Naruto dejó su postura de sorpresa, por la clara irritación. Caminó hacia el ventanal, miraba el paisaje ignorando los detalles que Tsunade le comentaba sobre su nuevo puesto. Ella estaba nerviosa y triste, el casi podía olerlo.
-¿Me crees estúpido verdad? –dijo en un susurro de su irritación el Uzumaki.
Ella guardó silencio, se sentía indefensa frente a él, trasparente como un cristal:
-Naruto….yo….-apenada
-Déjame adivinar… -señaló el hombre- las propuestas de matrimonio están en un cajón de "mi" escritorio ¿Verdad?
Ella no respondió, aun no le había dicho lo peor. A veces olvidaba que frente a ella no estaba nunca más ese niño ingenuo. Nunca más aquel chiquillo, gritón, impertinente y cabeza hueca que la fue a buscar hace varios años. Ahora era un hombre. Tsunade y su cuerpo lo sabían muy bien. Pero aun así como casi todos en la villa de la hoja, había una peligrosa tendencia de seguir subestimando mentalmente a Naruto Uzumaki.
-Ahora, confirmare mi mal presentimiento… –admitió Naruto- como Hokage, te nombro mi consejera personal. Seguirás a mi lado y me apoyaras para continuar conduciendo a Konoha desde esta ofici…
-No puedo, -dijo ella apartando la vista con culpa- Mientras anunciaba mi retiro ante el consejo, elegí tomar una misión que…
-AAAAAAHHHHH!
Naruto gritó presa de la furia, lanzó un tremendo puñetazo que chocó contra el ventanal destruyendo todos los vidrios de la oficina. El impacto fue tan violento, que hubo una pequeña conmoción sónica en todo el lugar. Tsunade se sobresaltó levemente, pero su reacción no fue de miedo o enojo. Su miraba se fue hacia el puño derecho del muchacho enfrente, cubierto de sangre. Varios trozos de vidrios se habían incrustado en su mano.
-¡Naruto que hiciste! ¡Baka! –Dijo tomando la mano que sangraba- déjame curarte.
El la miraba haciendo terribles esfuerzos por no gritar. Se iría, se alejaría de él. Los ojos del joven se veían tristes y decepcionados. Débil ante una mujer nuevamente. Tsunade estaba abandonándolo. La excusa de esa misión era solo para marcharse.
-¿Por qué te irás? –dijo con dolor- Tsunade-hime no me hagas esto…
-Es necesario… –susurró mientras lo curaba- tenemos que ceder.
-Me estas dejando solo –dijo adolorido el rubio.
-Es lo mejor… -señalo lo más convincente que pudo- Cree en mi Naruto. Es lo mejor…
-¿Para quién? –Preguntó Naruto acariciando el rostro de la mujer con la mano sana- Tu y yo debemos estar jun…
-Búscate a alguien joven, -apartándole la mano- alguien que te quiera.
-Pero yo te quiero a ti.
Ella lo miró a los ojos nuevamente y casi cedió al deseo de besarlo. Pero sabía que no debía, sabía que no podía. Tenía que protegerlo del consejo.
-No seas niñato –alejándose sonrojada- lo nuestro fue….solo….
-¿Sexo? ¿Eso ibas a decir? –dijo Naruto con el corazón en la mano- ¿Solo eso significo para ti?
Ella no respondió, se mordió los labios para evitar responder que lo quería. Se contuvo para evitar decirle que lo necesitaba. Tsunade sentía que solo podía guardar silencio. Y Finalmente Naruto sintió en su interior ante aquella terrible separación, un odio creciente. Otra vez lo abandonaban. Otra vez la soledad.
-Está bien –finalizó Naruto con dureza- lárgate a tu dichosa "misión".
Ella pudo apreciar el dolor de él. Casi se arrepintió, pero las palabras de Sakura resonaban en su mente cada vez: "el consejo no permitirá a Naruto ser Hokage, todo por su relación" Dio la espalda retirándose de la que había sido su oficina. Dijo adiós, pero no hubo respuesta. Volvió a despedirse más fuerte, pero el pesado silencio estaba en su espalda.
En la solitaria oficina el rubio contemplaba de brazos cruzados, el espectáculo de la aldea. Su mente era un terremoto de sensaciones. Su mayor sueño como Shinobi descansaba en sus manos. Era Hokage finalmente. Pero contrariamente a lo pensado, porque supuestamente ser líder implicaba la aceptación de la mayoría, se sentía más solo que nunca. Se dijo que Tsunade había llegado al mismo sector de su corazón donde supo vivir anteriormente Sakura. Y siguiendo las costumbres "maestra-estudiante", había pisoteado por sobre los más nobles sentimientos.
Su mente bullía de odio a su asqueroso destino. Se sentó en el que ahora sería su sillón personal, y abrió la botella de Sake a su alcance. Tomaría una copa por cada herida, una copa por cada desprecio. Pero no alcanzaría el licor de toda la villa para igualarlos. Y aun así, seguiría tomando por siempre. Seguiría luchando una vez más. De pronto, una voz cavernosa surgió de su interior. El zorro demonio, hacía tiempo que no aparecía, y sus visitas nunca eran agradables:
-(je je je –suspirando- sería tan sencillo tomar tu cuerpo justo ahora Naruto)
El rubio no respondió, solo bebió otra copa furioso. Lo último que le faltaba era el comentario malicioso de un demonio. Y para colmo como residía en su interior. Era obligatorio tener que soportarlo.
-(Es una lástima que yo no rompa mi palabra como lo hacen las mujeres, je je je)
El demonio le había jurado a Naruto hacía tiempo, que nunca tomaría su cuerpo si el rubio lo liberaba de la prisión de Rikudou. El zorro ayudo incluso durante la guerra. Y Naruto jamás lo obligo a volver a celda sellada. Tal vez no eran amigos, pero habían logrado cuando menos un compañerismo limitado.
-(Tal vez, -señaló gruñendo- deberías entrenar más duro)
-¿A qué te refieres? –Señaló Naruto finalmente contestando- podría con todos en esta aldea al mismo tiempo.
-(Es correcto, pero las mujeres trapean el piso contigo, je je je)
-¿Y qué sugieres? –dijo el rubio sin dejar de beber.
-(Usa tu poder cachorro, -dijo la criatura- sedúcelas, somételas, aparéate con ellas sin dejar que te dominen)
-Soy el Hokage, -señaló negando- no debo ser un pervertido.
-(¿Quién lo dice? –Preguntó Kyuubi- ¿Quién te detendrá? Si ninguna estuvo dispuesta a quererte, tómalas a todas)
-Juré que solo perseguiría a una, -dijo sin convicción- siempre cumplo lo que….
-(Sabes que te abandonó, -señaló el zorro- se largara de esta aldea para no verte. Además, tú no romperás la promesa. Porque de ahora en más….ellas te perseguirán)
Naruto pasó las siguientes horas entre el sake y las venenosas palabras de la criatura en su interior. Y luego de mucho tiempo cargando las tintas de su propio ánimo. Naruto se fue por los ventanales destrozados y rato después en su departamento; planeó lo que sería desde esa noche su nueva personalidad.
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En los días siguientes, el consejo preparó una gran celebración para anunciar el ascenso al poder del nuevo líder. Todo el pueblo asistió al pie de la torre Hokage para ver a Naruto con la capa y el sombrero ceremonial. El rubio dedicó unas breves palabras y una sonrisa encantadora que encandiló a las mujeres de toda edad.
Ino y Sakura, que observaban a la multitud desde un costado tuvieron diferentes reacciones. La rubia sonrió y señaló que era increíble lo lejos que el "Baka de Naruto" había llegado. La pelirosa se comía con la mirada a tres cercanas jovencitas Gennin, que no dejaban de tirarle besos al Hokage con corazones en los ojos.
-Ay Sakura, -suspiró la rubia al darse cuenta- la pasaras muy mal a partir de ahora.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, Naruto ya era guapo… –señalo Ino con soltura- pero ahora también tiene el mayor rango de poder en la villa –Sonriendo- las mujeres irán tras él como moscas a la miel –perversa
-Cierra la boca Ino-cerda –celosa- ¡Él no es de esos!
-¿Me pregunto qué propuesta de matrimonio decidirá aceptar?
Sakura bajó la cabeza dolida. Ino le hacia ese tipo charla a propósito, y tenía razón. La pelirosa se había enterado que Sasuke se veía con otras mujeres. La Kunoichi decidió que era el momento de tener una conversación con su prometido. Ambos tenían que reconocer que no compartían más que misiones. El muchacho jamás había demostrado interés o cariño. No podían casarse y tener hijos sin amor.
Mientras el pueblo estaba reunido, Tsunade Senju acompañada de su estudiante y fiel amiga Shizune, abandonaban la villa de la hoja. Su misión era averiguar sobre el Gobi y de ser posible capturarlo. Pero además tenían que destruir esos archivos de Orochimaru para evitar que esa peligrosa información pudiera caer en manos inescrupulosas.
Tsunade llevaba una pesada carga en el corazón. Pero estaba convencida que había sido lo mejor para Naruto que ella lo dejara. Después de todo era un hombre joven, guapo y encantador. Seguramente encontraría amor y una bella esposa en poco tiempo. Ella le daría hijos, y compañía. Así intentó acallar a su conciencia hasta que no la escucho más. Pasarían meses hasta que la ex –Hokage volviera a la villa. Para entonces Naruto y ella, solo serían viejos conocidos.
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En los meses siguientes Naruto demostró cuan equivocados estaban los ancianos en pensarlo un tonto. Su personalidad había cambiado radicalmente. No más bromas tontas, no más distracciones. Muy metido en sus nuevos asuntos como líder, modificaba y mejoraba cada pequeño aspecto bajo su control. Su atuendo regular ahora consistía en un jean negro y camisa ajustada de igual color. Llevaba sobre sus hombros la chaqueta con las flamas de su padre. Y toda su postura en particular, era mucho más dura e intimidante.
Desde temprano en la mañana, el nuevo Hokage y tres de sus clones que lo seguían como guardaespaldas, organizaban cada documento llegado a su despacho. Recorría las instalaciones de su aldea. O simplemente entrenaba personalmente en un campo particular. Se veía más poderoso, más invencible, y paradójicamente con su actual puesto de poder. Increíblemente aislado del ser humano común. El tiempo pasaba y comenzó a tener roces con Sakura inevitablemente. Ya que intentaba inútilmente acercarse a él de manera personal. En una ocasión, tiempo después de asumir como líder, llamó a Ino Yamanaka a su oficina y Sakura (que se encontraba allí por los informes del hospital) escuchó todo. Naruto sentado detrás de su escritorio revisaba documento y le habló a la Kunoichi dominadora de mentes:
-Ino necesito pedirte un favor.
-Usted dirá Hokage-sama –dijo la rubia sonriente
-El trabajo en esta oficina aumenta a pesar de mis esfuerzos… –devolviéndole la sonrisa- necesito alguien de confianza para ayudarme a lidiar con él. Sé que a veces ayudabas a Shizune Neechan ¿Qué te parece si….?
-¡Yo la ayudaba más seguido! –gritó la pelirosa y se puso roja de vergüenza.
Naruto la observó algo sorprendido, pero en ningún momento pareció considerar a la pelirosa siquiera presente en la oficina, así que luego de algún momento de duda, siguió su asunto con Ino.
-¿Qué me dices Ino-chan? –sonriéndole
-(¡No te atrevas cerda! –rogaba la rosa por dentro- ¡Dile que no!)
-¿Naruto-kun estás seguro? –Dijo la rubia fingiendo dudas- Sakura tal vez pueda….
-Entiendo, -señaló serio el líder con una voz cortante- buscare otra asistente para mi oficina. No tengo por costumbre obligar a nadie con….
-¡Acepto! –gritó Ino y bajo la cabeza avergonzada de su propia explosión.
Sakura la miraba roja de furia, habían hablado de esta posibilidad hace algunos días y su "amiga" le había dicho que la ayudaría. Sakura quería comérsela cruda allí mismo, sus manos temblaban de la rabia pero….
-¿Haruno-san? –Preguntó Naruto de pronto- ¿Qué hace todavía aquí? ¿Acaso no tiene trabajo por hacer?
Sakura volvió a fulminar a su amiga con la mirada. Naruto lo pudo notar claramente y decidió terminar el asunto. Ya estaba cansado de los constantes y estériles avances de su ex compañera que sin lugar a dudas censuraba su actual estilo de vida. Pero nunca antes había querido participar de el mismo. ¿Y ahora quería estar cerca? En sus sueños.
-Ino, - declaro Naruto sonriéndole amablemente- la oficina de al lado es toda tuya. Tienes el resto del día para ordenarla y ponerla en condiciones. Mañana comenzaremos con el trabajo. Es todo Ino-chan –voz dulce
Sakura estaba casi fuera de control. En los viejos tiempos hubiera golpeado al Baka hasta medio matarlo. Pero ahora le tocaba aguantarse. Por fin quedaron solos al irse la rubia. Pero Sakura estaba paralizada del disgusto. Extrañamente había pensado que la partida de Tsunade fuera de Konoha, en cierta forma acomodaría una relación entre ellos que previamente estaba fracturada. Pero Naruto no la busco para obtener consuelo, ni amistad, ni compañerismo. No la busco para nada. Simplemente parecía no necesitarla cerca. Y eso era una sensación frustrante para Sakura Haruno.
-Y bien Haruno-san, -señalo Naruto parándose y viendo por la ventana- ¿Querías hablar a solas conmigo, o practicabas "asesinato con la mirada"?
-Naruto… ¿Por qué me haces esto? –Dijo apenada- ¿Acaso tanto me odias que nunca me perdonaras?
-¿Odio? –Señaló el hombre fingiendo sorpresa- la decisión la he tomado a base en los informes de rendimiento en la pasada administración.
-¿Qué quieres decir?-pregunto confundida la pelirosa.
-Cuando la Godaime estaba al frente de todo, -señalo el rubio- Shizune Nee-chan tenía que dividir esfuerzos entre el trabajo de oficina y la dirección del hospital.
-¿Y crees que yo no podría hacerlo?- pregunto ofendida
-Podrías, claramente lo puedes hacer… -contesto neutro- pero el rendimiento de tu trabajo magnifico en el hospital bajaría. Salvo contadas excepciones, no se puede estar en todos lados Dattebayo…- fingiendo una sonrisa.
Sakura se le quedó mirando embobada. Naruto estaba argumentando de manera impecable. Su sonrisa fingida era dolorosamente encantadora. Era una pesadilla. Se veía tan aislado, tan inaccesible y poderoso. Su capa y su sombrero parecían una armadura de placas completa. Ella se lamentaba día con día el haber ignorado el amor que ese hombre tuvo por ella hace tiempo. Y en ese preciso momento, se lamentó aún más.
-¿Y todo esto para decirme que no me quieres cerca?- dijo sangrando por la herida- ¿Acaso no te has enterado que rompí mi compromiso con Sasuke?
Naruto la miró algo confundido, y su gesto era como si recién pudiese recordar algo importante:
-Ah es cierto, -asintiendo- algo escuche algo de eso si -de brazos cruzados- Sinceramente me alegro por ambos.
-¿Es todo lo que dirás? –Pregunto la chica con desesperación-¿Es todo lo puedes decirme ahora que sabes eso?
Naruto puso un gesto de no comprender, pero el brillo de sus ojos era notable. ¿Qué esperaba ella? ¿Otra vez esperaba tener servido a sus pies al idiota enamorado de toda la vida? ¿Otra vez hacerle rogar por una cita durante horas? ¿Nuevamente tener a Naruto Uzumaki, ahora Hokage, detrás de ella cumpliendo sus sueños? Era demasiado tonta u optimista ciertamente.
-Que debo decir… ¿Menos mal que no he comprado el regalo de bodas? –preguntó irónicamente.
Sakura bajo la cabeza y cerro sus ojos por un momento. Estaba apelando a todo su ser para contener la furia que la embargaba. Se envenenaba día tras día cuando veía a Naruto rodeado de mujeres. Si bien aún no elegía esposa. Era bastante probable que no durmiera solo por las noches el muy pervertido. Sakura levanto la vista segundos después, y la sonrisa zorruna del Hokage la puso en su sitio. El hombre tenía el control de la situación totalmente. Por primera vez desde que se conocían que tenía el dominio. Y no lo dejaría ir, ese era el mensaje implícito en la sonrisa de Uzumaki Naruto.
-¿Crees que no encontrare a nadie más? –dijo Sakura tratando de recuperar terreno.
-Al contrario… -señaló Naruto fríamente- ahora que bajaste a la realidad de tu sueño Uchiha, tendrás candidatos a miles –con solicitud
-¿Y eso no te importa?
-Claro que me importa Haruno-san, -sonriendo- nunca olvido que fuimos compañeros. Te deseo lo mejor por ello.
Sakura se retiró de la oficina abatida. Naruto era una fortaleza impenetrable, y ella tenía parte de la culpa. Ella y su sensei Tsunade Senju. Que se había largado vaya a saber dónde hace poco. Ahora Naruto mandaba en la aldea de la hoja totalmente. Y entre sus reglamentos, no parecía existir el amor.
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Trascurrieron algunos días desde que Ino comenzó a trabajar con la oficina del Hokage. La rubia solía juntarse con su amiga de toda la vida y contarle con pelos y señales cada asunto que Naruto trataba. La Yamanaka cada vez se admiraba más del desempeño del líder. Pero Sakura sufría, ante cada historia que involucraba mujeres. A pesar de que claramente extrañaba mucho la cercanía del rubio. Se sentía muy impotente con la situación actual. La última conversación que tuvo con Naruto le había dejado una profunda sensación de pérdida.
-¡Te lo digo frentezota! –charlando animada- Naruto es increíble.
-¿No estarás saliendo con el verdad? –exclamó celosa.
-No tendría tiempo para mí… –señaló la rubia para cabrear a su amiga- Hokage-sama tiene mucho de dónde agarrarse.
-¿Qué…que quieres decir? –pregunto deprimida.
-Esta noche tendrá una cena privada- haciéndose la interesante- con una muy bella mujer.
-¡Maldita sea habla! –Grito rabiosa- ¿Con quién?
-Deja que te cuente bien….esta mañana….
Ino solía relatarle estas anécdotas buscando que reaccionara. Sakura aun pensaba que Naruto sería el que diera el primer paso para una reconciliación como siempre. Fatal error, porque el líder no quería saber nada de compromisos. Se la pasaba yendo de mujer en mujer en relaciones sin ataduras. Naruto había cambiado, ya no sería para una sola fémina. Y Sakura no concebía que fuera ella la que debía seguirlo. Un tonto juego de orgullo que solo le hacía perder más y más terreno a cada día. Hasta que ya no quedaba nada del antiguo amor que su rubio amigo tenía por ella hace tiempo.
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Habían pasado tres meses desde que Naruto era Hokage. En algún lugar de país del fuego, una cueva secreta se abría luego de mucho tiempo. Tsunade y Shizune ingresaron evitando las trampas puestas por la morocha. Varias cavernas, laboratorios, habitaciones y armas. Las oscuras técnicas del antiguo Sannin traidor estaban allí.
El impulso inicial de Tsunade fue quemar toda la sala sin siquiera abrir un pergamino. Pero Shizune le dijo con prudencia que si bien Orochimaru había conseguido esas técnicas a través de horribles experimentos. Era interesante releer la información. Podrían encontrarse valiosos conocimientos técnicos que mejorarían los jutsu médicos. La rubia suspiró resignada, su estudiante tenía razón. Fue entonces que comenzaron una maratónica sesión de estudio. Libro por libro, pergamino por pergamino. Descubrieron con horror la gran cantidad de secuestro y atrocidades que el hombre realizo para torturar y experimentar. Mucho más de lo pensado.
Al fin Shizune se encontró con la información no deseada. El jutsu de la inmortalidad. Se lo indicó a su maestra, y esta le dijo que no quería saber nada de él. Por dentro se sentía morir. Sentía que desperdiciaba la última oportunidad de volver con Naruto y reclamar su felicidad. Pero Shizune insistió, arriesgando a enfurecer a su sensei, había hallado un dato muy relevante para la misión. Cuando Tsunade leyó el pergamino, sus ojos mostraron toda la sorpresa por el descubrimiento.
-Tsunade-sama –interrogó la morocha- ¿Por qué tendrá que ser específicamente esto?
-No lo sé Shizune, -negando- pero no podemos dejar pasar esta información.
-Hai, -asintiendo- debemos tener cuidado en el futuro.
-No hay porque, -señaló seria la rubia- no pienso usar esta técnica.
-Pero….usted siente algo por Naruto-kun –confundida- si volviera a ser joven, nada le impediría….
-No Shizune, -seria- esta técnica requiere ir contra la naturaleza misma. Seré una criatura despreciable y además….
-Lo sé maestra, usted debería tomar el cuerpo de alguien joven.
Ambas decidieron continuar sus estudios por otra parte. Sabían que Tsunade jamás mataría a otra mujer por el fin egoísta. Simplemente no había solución. Además, con el tiempo trascurrido, seguramente ya Naruto estaría casado y no había marcha atrás.
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Naruto Uzumaki caminaba por las calles de la aldea con sus manos detrás de la espalda. Su túnica ceremonial como líder siempre lo protegía. No así el sombrero, que se le hacía molesto y ridículo. Solo lo usaría para reuniones de líderes. Después de todo, como Hokage podía elegir a voluntad.
Por la aldea caminaba tranquilamente, saludos de cariño y respeto se repetían constantemente. Naruto podía ver en los rostros de los jovencitas, y no tan jovencitas el deseo latente. Se lo veía seguro e inalcanzable. Eso hacía que las féminas enloquecieran. El rubio había dejado en la oficina un par de clones para la firma de documentos pertinentes. Ino hacia un estupendo trabajo como ayudante y por lo tanto Naruto se veía libre para realizar ciertos asuntos fuera del trabajo administrativo.
Hizo una fugaz pasada por la academia. Iruka-sensei, como Naruto seguía llamándole, realizaba una gran labor instruyendo a los niños. Los más traviesos se paralizaron al ver cara a cara al Hokage. Tamaña admiración había generado el rubio, que los niños lo miraban con los ojos enormes. Como se ve a un dios. Naruto les sonreía, y generalmente les recomendaba mucho que obedecieran a "Iruka-sensei" porque era el camino a ser un gran Shinobi. Iruka agradecía por lo bajo a Naruto porque gracias a esas palabras ahora los niños lo miraban con gran respeto.
Naruto también pasaba por los diferentes campos de entrenamientos. Le gustaba observar como los Jounnin entrenaban a los nuevos equipos. Desde hacía un tiempo, (pocos días después del rompimiento entre Sasuke y Sakura) que Naruto había desarmado el "equipo Kakashi". Sakura era la directora del hospital y principal causa del incremento de ninjas médicos de alta eficiencia. Kakashi era el líder del ANBU y Sai su segundo al mando. Y Sasuke era un Jounnin a cargo de un equipo Gennin.
Fue duro de parte de Naruto convencerlo. Pero había acertado. Sasuke era un gran sensei, y los niños le entregaban calidez y cariño. Ellos eran los encargados de hacerlo reír y devolverle su "humanidad". El pelinegro fingía no preocuparse por ellos, pero no era verdad. Naruto veía con cierto agrado como el Uchiha aprendía a querer nuevamente. Escondido en unos arbustos, observaba como entrenaba Sasuke a sus niños y les invitaba el almuerzo.
-Veo que no eres como Jirayja-sama… –le susurro una voz sensual a su espalda- el espiaba en baños termales. Era un completo pervertido.
Naruto se alejó de los arbustos donde espiaba y seguido por la mujer comenzó a volver al centro de la aldea por el sendero de bosque. Sonreía levemente, sin siquiera mirarla. Ella lo seguiría hasta el final de los tiempos. Ella era una "cazadora" después de todo.
-Anko-chan… -susurro travieso- ¿No tienes algo que hacer, más divertido que seguirme?
La mujer relamió sus labios mientras corría para alcanzarlo a medio camino, y tomándolo del hombro lo giró para besarlo salvajemente. El correspondió apretando con sus manos el delicioso trasero de la Kunoichi. Pegándola a su cuerpo, enseñándole igual ferocidad en la posesión de territorio erótico.
-Veo que estas necesitada –dijo perverso Naruto al separarse los labios levemente- ¿Estuviste mucho tiempo fuera de Konoha?
-14 días es mucho tiempo, -relamiéndose- sin que me toques, sin tus embestidas sobre mi cuerpo. Es mucho tiempo.
Se volvieron a besar con salvajismo. El sexo con Anko era bestial y Naruto sabia complacerla. Pero el lugar no era ni por asomo el adecuado, además del momento.
-Estamos a pocos metros de un portador del Sharingan –señaló el rubio lamiendo el lóbulo derecho de la mujer- Hokage-sama no debe compártanse así.
-Cerdo, -respondió sonriendo la mujer- hace 15 días no te has negado.
-No me estoy negando preciosa y sexi Anko-chan, -dijo alejándose- mañana terminaremos con esto.
-¿Mañana? –Interrogó a la mujer tratando de ocultar su frustración- ¿por qué no hoy? ¿Esta noche? ¡Estoy muy caliente!
-Estaré ocupado –señalo neutro- tu amiga te gano el turno.
Anko lo sabía perfectamente. El maldito de Naruto también se había acostado con su compañera de equipo entre otras. El desgraciado tenía demasiada energía y ningún tipo de recaudo. Una noche con Naruto Uzumaki entre las piernas, le enseñaba todo lo que una mujer podía desear sobre sexo a lo largo de la vida.
-Alguna noche deberíamos reunirnos los tres… –apuntó perversa la Jounnin, para hacerle más jugoso el trato- a menos que… Hokage-sama no seas capaz.
Naruto sonrió captando la provocación, y giro sobre sus pies para alejarse de ella, aunque antes mirándola profundamente le susurró:
-Sabes a la perfección de lo que soy capaz, -sonriéndole suavemente- si logras convencer a tu amiga de no jugar solo "uno a uno"….
Naruto le dedicó su sonrisa más picara y partió dejando muy mojada a la Jounnin. Decididamente había aprendido el oficio. Su corazón no se lo entregaría a nadie, su cuerpo seria de todas. Esa era la ley, era su ley. No volvería a llorar por amor, no suplicaría que lo amaran. Desde que Tsunade se había ido, Naruto había cambiado para siempre.
Fin del capítulo…
