Bueno amigos….nuevo capítulo. Debo aclarar para los lectores, que este fic fue escrito por mí hace más de 5 años. Eso significa que algunos eventos o poderes de ciertos Biju no se habían revelado todavía en el cannon y por lo tanto es todo autoría mía el cambio de argumento.

Disfruten….y muchas gracias por los comentarios.

CAPITULO 6: MI TERRITORIO

Luego de dejar a Anko Mitarashi con ganas de matarlo y amarlo en un solo combo. Naruto caminó sonriente, para pronto se cruzarse con Konohamaru y su equipo. Moegui casi se derritió al verlo pero Naruto aun siendo cortés, mantuvo la distancia. Era cierto que las seducía a todas. Pero no se metía con las chicas que tenían "algo" con sus amigos. Si bien Konohamaru no lo demostraba, era obvio que sentía cosas por su compañera. Rato después el líder pasó por el hospital. Le debía una visita a Kiba que descansaba las heridas de una misión. Se cruzó por el camino con Sakura y su "clase" (unas 15 kunoichi) y arrancó suspiros de todas. La pelirosa se enfureció con el alumnado y les agregó trabajo extra. Rato después, ya en la habitación del Inuzuka, Naruto y el castaño charlaron animadamente:

-Y bien Kiba, -suspiró Naruto- ¿Cuándo se lo dirás?

-¿Qué quieres decir? –pregunto nervioso.

-Hinata Hyuuga, -señaló el rubio- ya sabes… mirada de perrito, pechos enormes, y un cuerpazo de….

-¡Ey ey ey! –Gritó ofuscado Kiba interrumpiéndole- ¡No te atrevas a tocarla, pervertido!

-Sería tan fácil –admitió soñador el rubio burlándose- pero soy tu amigo… -sonrió apenas para liberar la tensión- sé que la amas.

Ambos intercambiaron sonrisas. Y acto seguido, palabra por palabra, planearon como el Inuzuka se le declararía a su compañera. Sakura se quedó escuchándolos desde el pasillo y sonrió pensando que Naruto tal volvería con el tiempo a ser lo que fue. Ella aún continuaba intentando acercarse al Hokage. No podía evitarlo, sentía algo fuerte por él. Continúo distraída en sus pensamientos y el rubio salió al pasillo sorprendiéndola espiando.

Sin decir nada Naruto sonrió apenas, y se fue caminando dejándola avergonzada. Ella comenzó a seguirlo y agarrándolo de un brazo lo metió a la fuerza en su oficina. Naruto fue impulsado por la potencia de la chica y se agarró del escritorio para no caer. Recuperó el equilibrio apenas el rubio Shinobi, girando a continuación para verla. Ella cerró con llave y se la guardó en su chaqueta blanca de trabajo. Esa conversación debió suceder hace mucho tiempo. Sakura finalmente estaba cansada de ser sutil.

-Vaya vaya Haruno-san... -dijo meloso el hombre- ¿me toca el examen médico anual? Debería haber sido informado en mi oficina.

Sakura usualmente se hubiese enfurecido. Pero su postura y gestos estaban lejos del combate rabioso. Tenía mucha decepción, mucho dolor por la forma en que su ex compañero la nombraba. Era como si la mera forma de enunciarla fuera la marca indeleble de la separación.

-Quiero que dejes de decirme "Haruno-san" –señalo seria- me lastimas. Onegai Naruto….

El Hokage finalmente se puso serio. Últimamente le divertía mucho cabrear a Sakura como en los viejos tiempos. Pero esto era diferente. Ella no había respondido con enojo, sino con una gran carga de frustración.

-De acuerdo Sakura –señalo pensativo- ¿Eso es todo?

-Tenemos que arreglar nuestros asuntos de una vez por todas. Esta noche quiero cenar contigo y que hablemos. Como ex-compañeros, como amigos, o como lo que tú quieras.

Naruto colocó sus manos detrás de la cintura. Sakura era una mujer diferente para él. Sabía que no podía "arriesgarse" con ella. No podía arriesgar a caer otra vez en sus redes. Había sido demasiado la primera vez, casi de muerte.

-No siento tener nada de qué hablar… –dijo como bomba- Además, tengo un compromiso que…

-¿Con quién? –Dijo nerviosa la mujer- ¿Qué tengo que hacer para que me des una oportunidad?

-(¿una oportunidad? – Pensó Naruto- me arrastraba a sus pies y me pateó como alfombra. ¿Una oportunidad? – se dijo venenoso el rubio- solo a mi modo)

-De acuerdo Sakura, de acuerdo… –señalo sonriendo- Pasado mañana estoy libre. Cenaremos y estaremos juntos tal como deseas.

Lo que Naruto acababa de sugerir era algo totalmente diferente a lo que Sakura deseaba. Algo impersonal, algo superficial. Sakura no estaba buscando sexo por compasión. No buscaba al sujeto pervertido en el cual parecía haberse trasformado Uzumaki Naruto. Quería al verdadero hombre. Aquel que conocía muy bien desde niños.

-¿Pasado mañana? –Grito rabiosa- ¿Acaso tengo un turno? ¿Te estas burlando de mí?

-Oye, -dijo pícaramente el rubio- el orden de llegada debe respetarse. Reglas son reglas. Los clones de sombras solo los uso para el aburrido papeleo. Pero cada señorita merece un trato personal. Y tengo compromisos previos Sakura.

La chica estaba profundamente herida. No era especial, su tiempo había pasado. ¿Con quién se iba a ver? ¿Qué maldita mujer estaría disfrutando de las atenciones del Hokage? ¿Por qué Naruto no podía volver a creer en ella? ¿Acaso realmente no pensaba que Sakura podía amarlo? ¿Realmente era tan increíble?

-¡No me voy acostar contigo si es lo que insinúas! –Dijo cruzándose de brazos- no soy una cualquiera. No quiero una aventura, quiero hablar contigo seriamente baka.

-Nunca dije tal cosa… –señalo Naruto elevando sus manos como disculpa- Entonces, tal vez… -quitándole importancia- supongo que solo nos tomara algunos minutos. Después de todo no habrá sexo inagotable toda la noche. ¿En "Ichiraku ramen" está bien? Hace rato que no voy je je. Podemos cenar mientras cruzamos palabra algunos minutos.

-Lo siento tanto Naruto… –dijo la pelirosa apenada, al comprender que el hombre no pensaba en darle ni una oportunidad. Al estar en un lugar público, claramente Naruto no esperaba hablar de sentimientos personales.

-¿Lo sientes? –Dijo el hombre sorprendido –no lo comprendo.

-Siento muchísimo el haber matado ese gran amor que tenías por mí -dijo dolida- siento no haber ido a esa plaza. No haber comprendido que habías hecho una promesa que te obligaba a esperarme en ese lugar durante dos meses. Siento haberte convertido en lo que eres ahora –bajando la cabeza. Siento tanto que no puedas volver a creer en mí.

Por primera vez se disculpaba. Por primera vez se humillaba. Por primera vez admitía ante Naruto, que ella había fallado, y que no era culpa de él. Sin embargo…

-Tierno, muy tierno –dijo sonriendo irónico- un poco tarde para mi gusto si me lo preguntas pero…..-palmeándole el hombro- ¡Anímate! Aun podemos ser amigos. Reírnos juntos, contarnos nuestros ligues, cosas así…

Sakura levanto la vista y vio el dolor oculto dentro de él. Ella era medico por vocación. Naturalmente entendía las dolencias de sus pacientes y siempre estaba feliz de ayudar. Pero en los ojos de quien fue su mejor amigo, vio algo irrecuperable. Alguien que había elegido ponerse la máscara del pervertido, antes que admitir lo miserable que se sentía estando solo. Sakura en ese momento se lamentó en el alma su entupido error del pasado. Aun no podía entender de sí misma, la fuerza tonta que la había impulsado a comprometerse con Sasuke Uchiha. Incluso ahora mismo, que estaba más que dispuesta a admitir sus errores y escuchar finalmente el grito amordazado de su corazón, entendía que no había batalla por luchar. El "paciente" estaba muerto. La relación estaba muerta. Tal vez algún día llegara a la vida de Naruto una mujer con la suficiente suerte o habilidad para enamorar nuevamente al Hokage. Eso definitivamente lo sacaría del pozo, le haría volver a su antiguo yo. Naruto no era un pervertido por naturaleza. Lo estaba siendo por obligación autoimpuesta. Alguien tenía que salvarlo de si mismo. Pero Sakura Haruno comprendió en ese mismo momento, que ella sería la última mujer en la aldea que podía hacerlo cambiar.

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Un mes después, en algún lugar del país de la roca. Tsunade y Shizune asistían a una docena de heridos. Eran Shinobi provenientes de Iwagakure. Lord Tsuchikage los había enviado para capturar al Gobi. Al principio el capitán se había negado a recibir la ayuda de extranjeros, pero Tsunade lo convenció diciendo que los médicos tenían el deber moral de ayudar. No había un estado de guerra así que nada le impedía asistir a esos hombres.

De los 20 heridos, solo 7 sobrevivieron. El salvaje Gobi había cobrado su "cuota" por la osadía de intentar atraparlo. Tsunade los asistió y un hombre moribundo le contó todo lo ocurrido en varias semanas. Deliraba el pobre diablo, su deber era callar, pero necesitaba contarlo antes de morir.

-Si usted junta…..-susurró con los ojos entre cerrados- terremotos, maremotos, huracanes y derrumbes….tendrá al Gobi. Sus colas generan eso y mucho más… –dijo entre la tos- desastres….¡COF COF COF!….. De la… naturaleza.

-¿Aún no han podido atraparlo? –susurró Tsunade apenada.

-Tres veces… -dijo el hombre- tres veces lo atrapamos. Nuestro mejor Shinobi lo contuvo en su cuerpo, y luego al poco tiempo el murió.

-¿Murió por las heridas? -aventuró la rubia.

-¡No! –Bramó mientras tosía el hombre incorporándose- ¡Él estaba sano cuando lo atrapamos! Pero en pocas días… Gobi escapó matándolo desde adentro.

-Una vez contenido, -recitó la rubia sin entender- un Biju no puede escapar a menos que el contenedor lo….

El hombre asintió comprendiendo, pero sus ojos abrieron desorbitadamente, algo más quedaba:

-Mi amigo lo tenía controlado, usaba su chakra incluso-dijo susurrando- pero en pocos días….un hombre de 25 años se convirtió en un niño. Su cuerpo cambió, el sello fue corrompido.

-¿Un niño? –Pregunto la mujer desconcertada- (¿Acaso este hombro enloqueció?)

-Gobi es caos puro… -prosiguió el hombre- caos en espacio y tiempo. La criatura permite el uso del poder libremente a diferencia de los otros Biju. Pero puede manipular a cambio, el cuerpo del contenedor. Así logra debilitarlo y matarlo.

Tsunade no se la podía creer. Pero eso explicaba de alguna forma porque no había registros previos sobre Jinchuriki del Gobi. El jutsu de la inmortalidad que Orochimaru creo, contemplaba un poco de la esencia del Gobi. Eso tal vez lo explicaba todo.

Tsunade pensaba y dio e beber agua al moribundo, el hombre agradeció con una sonrisa y continuó:

-La segunda vez… -dijo entrecortado- lo atrapamos dentro de un Shinobi maduro. Pensamos que la capacidad del monstruo para energizar y rejuvenecer tenía cierto límite. Un ninja de más edad, podría volver a ser más joven y contenerlo.

-¿Y qué ocurrió? –pregunto ansiosa la mujer.

-Ante nuestros ojos, y en pocos días. Ese hombre se trasformó en un anciano decrepito. Su edad avanzo más rápidamente hasta dejarlo postrado. Gobi volvió a escapar.

-¿y por qué no lo atraparon en un pergamino, en un sello, o vasija?

-no se puede…es muy poderoso… –dijo casi desvanecido- la….tercera vez y también fallamos.

Fueron las últimas palabras del Shinobi, quedó inconsciente y pocas horas después murió.

Un par de días después, Tsunade y Shizune acamparon cerca de una montaña. En las cuevas, varios metros más arriban, estaba la criatura. Tsunade revisó su plan una y otra vez. Shizune no estaba de acuerdo con su maestra. Era arriesgado para no decir suicida. Pero la rubia había estudiado el asunto, y su plan era la única manera de atrapar al Gobi.

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Mientras tanto en Konoha, se celebraba una fiesta en honor al acuerdo comercial logrado con Sunagakure. Lord Kazekage y lord Hokage festejaban junto a los amigos de la generación en un restaurant. Había una enorme algarabía y todos disfrutaban de la noche. Como excepción, Shikamaru Nara era uno de los pocos que no la pasaban bien. Había tenido sus "asuntos" con Temari de la arena, cada vez que se realizaban los exámenes Chunnin. Y ahora mismo estaba de novio con Ino.

El Nara se la veía muy feo para disimular. Sobre todo porque Gaara le dedicaba frecuentes miradas de amenaza. Naruto reía y bebía alegre al ver a Gai y Rock Lee hacer escándalo del otro lado de la gran mesa. Sasuke había pasado a saludar pero no se quedó mucho. No le agradaban las fiestas y además tenía planeada una "reunión privada" con cierta señorita de la que pocos tenían noticias. Naruto bebió a su salud, y deseo que la dama supiera sacarle lo amargado que siempre su amigo tenía en la piel.

Sakura en tanto, había logrado acercarse a Naruto. Junto a él en la gran mesa, reían y bebían a la par. Ambos se susurraban cosas que contrariamente a lo pensado, nada tenía que ver con amor. Naruto seguía con su vida de "variedad de mujeres", pero al menos, había entablado nueva amistad con la pelirosa.

Sakura no obstante, se sentía aun increíblemente atraída por Naruto. Pero a pesar que el rubio jugueteaba constantemente con la idea de hacerle el amor una noche. Ella se resistía porque no quería tener solo sexo. Naruto no le ofrecía más que placer, y si bien se moría por saber que tal lo hacía, no quería darle la victoria final.

-Gaara… -susurró al oído el rubio- ¿Qué tal la pasas viejo amigo?

-Muy bien, -dijo el pelirrojo- te veo alegre y eso me agrada. ¿Para cuándo el casamiento con tu compañera?

-¿Casamiento? –Dijo el rubio medio mareado- será mejor que dejes de beber amigo.

-¿Acaso no están comprometidos?

-Nop, -señalo sonriente- soy libre como un ave. Nadie me atrapará. Ja ja ja.

-Algún día deberás sentar cabeza –apunto con prudencia Gaara- un líder no debe ser….

-¿Sabes algo? –Dijo interrumpiendo- cumplo con mi trabajo de la mejor manera. Pregúntale a quien sea. Ni siquiera el consejo de viejos me protesta por lo que hago-indicando con un dedo- Y mi vida privada, es solo mía.

Gaara se mantuvo impasible. Su mirada plana y profunda se fijó exclusivamente en cada gesto de su mejor amigo. Lo observo servirse una copa, incluso le acepto un toque de copas para brindar. Pero la mirada del Kazekage no apartaba el objetivo. Lo estaba evaluando al Hokage. Lo conocía mucho más que nadie gestualmente. Y la sonrisa de Naruto Uzumaki, no era autentica. No totalmente.

-Te veo diferente, -dijo serio el pelirrojo luego de algunos minutos- como si parte de ti hubiera muerto.

Naruto lo miro elevando ambas cejas, en ningún modo estaba enojado; más bien se diría… sorprendido. Solo luego de algunos segundos de dudas, Naruto Uzumaki sonrió suavemente.

-Por eso eres uno de mis más valiosos amigos –asintió- porque puedes ver atraves de todo...- y luego como recordando algo, decidió desviar el tema doloroso- ¿Y tú cuando te casas? ¿Acaso Lord Kazekage no debe dar una buena imagen para su pueblo?

Gaara desvió la vista serio, y algo avergonzado para finalmente decir:

-No es algo que te importe… –finalizando sus palabras supuestamente chocantes, con una suave sonrisa.

Ambos se miraron y compartieron esa sonrisa. Un gesto más valioso que mil palabras.

El resto de la cena trascurrió con normalidad. Luego de algunas horas, Naruto se despidió de todos diciendo que tenía cosas que hacer al día siguiente. Todos lo miraron sin creerle ni una palabra. Suponían que se encontraría con alguna mujer. Ino lo vio bastante más bebido de lo recomendable, pero no podía dejar suelto a Shikamaru por la presencia de la hermana de Gaara.

Temari, que había escuchado rumores sobre el nuevo Naruto, decidió vengarse de Shikamaru visitando al líder. Dijo algo como: "Veré si Naruto está bien", y al levantarse se encontró con la fulminante mirada de Sakura que respondió:

-Debes estar cansada por el viaje Temari-san… –fingiendo una sonrisa- yo me ocuparé del Hokage (Perra)

Gaara asintió a Sakura porque también sabia de lo que su amigo era capaz. Así que Temari se tuvo que aguantar. O al menos, eso les hizo pensar a todos. La noche era joven, y su hermano Gaara tenía el sueño muy pesado.

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Naruto caminó por las calles sonriendo alegremente. La fiesta, el acuerdo, todo perfecto. Aun recordaba como el consejo de ancianos, y los líderes de clanes dejaron de importunarlo con los asuntos del casamiento. De los clanes tuvo que lidiar con Inoichi Yamanaka, Hiashi Hyuuga, Tsume Inuzuka y Shikaku Nara. También con los ancianos Koharu y Homura.

La anciana Koharu y Tsume eran mujeres que Naruto había aprendido como tratarlas. Con la anciana, especial atención a sus consejos. Palabras suaves y respetuosas. Charlas en la oficina té de por medio, y fingir aceptar sus consejos como palabra sagrada. Con Tsume, una mujer más accesible en términos de seducción, algún regalo pequeño. Alguna atribución a favor de su clan. Y su apoyo para casar a Kiba con Hinata. Incluso aunque más madura en edad, había existido cierta peligrosa seducción en las reuniones privadas. Y Naruto tenía experiencia de sobra cuando se trataba de mujer con mayor edad.

Inoichi en tanto, comprendió que su hija no tendría el favor de Hokage como esposa ya que eran buenos amigos. Shikaku quería a su hijo casado con Ino y por lo tanto no forzaría a Naruto a decidir pareja sabiendo que Ino podía ser de su elección. Hiashi Hyuuga y el consejero Homura quedaron solos en su plan de casar al Hokage. Pero no tenían excusas para cargar contra él, ya que su desempeño como Hokage era mucho mejor de lo esperado. Naruto reía recordando, apoyado en un árbol de la calle. Aun recordaba el último intento de la consejera Koharu para obligarlo a casarse:

Flash back:

En la oficina del Hokage, la anciana Koharu compartía un té sentados cómodamente en los sillones.

-Espero no importunarlo Hokage-sama… –comenzó la consejera con diplomacia- interrumpo sus funciones seguramente.

-Consejera Koharu-sama… -dijo sonriendo con encanto- ya le he repetido hasta el cansancio que para usted en particular, siempre tendré tiempo disponible.

La mujer increíblemente halagada, bajó la vista con tranquilidad y bebía su té, era un cambio bastante agradable que un joven Hokage la tuviera en alta consideración. Ni siquiera con su ex compañero Hiruzen había ocurrido. Naruto en tanto, sabia para sus adentros que actuando así la tenía en sus manos. La táctica de seducción no era solo para "ligar". Ayudaba mucho también a imponer su voluntad sobre otros.

-Entiendo que no quiere buscar compromiso dentro de Konoha –dijo la anciana- pero debería escuchar mis consejos.

-Usted sabe que siempre sigo sus sabios consejos –interrumpió suavemente- incluso pienso que el anciano Homura me tiene cierto… "rechazo" a causa de ello.

-¿A qué se refiere? –preguntó sorprendida.

-Bueno –fingiendo no notar su sorpresa- usted sabe que el nunca ha respetado la palabra de las mujeres por sobre los hombres.

-¿Hokage-sama insinúa que "el", desautorizó mi palabra?

-No directamente desde luego – dijo fingiendo una sonrisa Naruto- pero si siempre oponía a la Godaime solo por ser mujer. Y si actualmente en mi mandato, sus "consejos" siempre se oponen a los que usted me da…bueno….

La mujer entorno los ojos comprendiendo el razonamiento. Machismo, simple y claro. Ese viejo sinvergüenza de Mitokado era un troglodita. Se figuraba que una mujer no puede pensar al nivel de un hombre. Pero esta situación no se iba a quedar así.

-Sin embargo usted me ha demostrado día con día, -anunció Naruto- lo importante de seguir sus ideas.

La anciana Koharu aun evaluando el desprecio personal del otro consejero, no comprendía a que se refería el joven Hokage ahora, y Naruto no la dejó razonar demasiado. Tenía que darle el golpe de gracia.

-Cuando la consejera Koharu-sama envió a los países extrajeron las condiciones para el matrimonio. Seguramente pensó que todos se sentirían increíblemente halagados por la "consideración" –dijo Naruto- hemos ganado valiosos acuerdos comerciales, amistades e influencias sin dar nada a cambio. ¿Por qué estrechar lazos matrimoniales con un solo lugar? Lo mejor es seguir su estrategia, amistad con todos en lugar de acuerdo con uno solo.

Naruto sabía que la consejera no delataría que esa no era su intención. La mujer no podía admitir su ignorancia del "plan", justo ante un hombre que la respetaba por su inteligencia. Si lo hacía, perdería todo ascendiente sobre el a futuro.

-Hokage-sama ha sabido apreciar con agudeza mis fines nobles… –señaló la anciana- veo que rodearse de mujeres le ha beneficiado intelectualmente- sonriendo

Naruto le siguió el juego, en lugar de "pervertido" ahora era un sabio joven siguiendo la política del consejo. Koharu Utatane a partir de ahora estaría de su lado, y con el consejo de ancianos claramente dividido. Solo la palabra de Naruto seria ley definitiva.

Fin del flash back:

El recuerdo de la reunión lo mantenía tentado. Abrazado al árbol, reía como un chico que acababa de pintar los rostros del monte Hokage. Sakura lo encontró tan alegre que en lugar de reprenderlo (su intención inicial) simplemente lo ayudó a caminar (un brazo por sobre los hombros de la chica)

-¿De qué te ríes tanto? –le susurró curiosa.

Naruto le contó todo sobre su recuerdo reciente y volvió a reír por la travesura. Ella lo acompañó en la gracia y le dijo:

-¿Todo eso se le ocurrió a Hokage-sama? –burlesca

-JA, más quisiera ser tan listo….-contesto alegre el hombre- fue un plan que me armó Shikamaru para que lo ayude con el asunto "Temari". Ino desde su oficina (la de junto) revisaba los pensamientos de la vieja ¡JA JA JA!

Sakura no pudo evitar la risa, el ninja cabeza hueca se salía con la suya de una u otra forma. Ese realmente era el Naruto de siempre. El número 1 en sorprender a la gente.

-Así que seguirás soltero… -señalo medio ofuscada- por eso le hacías "conversación" a esa rubia en la cena ¿cierto?-celosa

-¿Acaso huelo celos? –Dijo con sonrisa zorruna- No pienso hacer infeliz a una mujer Sakura-chan –susurro medio triste- cuando soltero, hago felices a muchas.

-No estoy celosa –dijo sonrojada- ¿Por qué piensas que harías infeliz a una mujer? –Dijo desviando el asunto anterior- pareces saber cómo "complacerlas".

-Porque sin amor, ¿Qué evitaría que corra detrás de otras? –Dijo preocupado- ¿Qué evitara que la engañe?

La lógica tenía sentido, aunque Sakura se negara a reconocerlo. Pero no pudo contestar y guardo silencio. De pronto Naruto se detuvo, y como si recordara algo la miró de frente y señaló:

-¿acaso, Sakura-chan intenta seducirme? –mirada confundida.

La chica enrojeció y ofuscada contradijo:

-Ja, mas quisieras ¿No? –de brazos cruzados, venita en la frente.

Ambos rieron y continuaron avanzando por la calle. Pero Naruto luego de algunos metros de silencio le susurró al oído:

-¿Crees que no se, que esperas un beso y una noche apasionada?

La chica se alejó dos pasos y bajo la vista avergonzada. Se sentía desnuda ante él, humillada porque había leído como un libro abierto. A Naruto le dio pena eso, y trato de salvar las distancias:

-¡JA JA JA! Tranquila Sakura-chan, no tienes que estar a la defensiva conmigo siempre, es una broma mujer. Ja ja ja.

Ella agradeció con una sonrisa lo que Naruto había hecho. No era tan tonta, ni estaba tan ebria como para no notarlo. Naruto le dijo a su amiga que debía pasar por su oficina. Debía guardar unos documentos importantes. La pelirosa lo vio tan borracho que dudó en dejarlo solo. Pero el rubio le sonrió y dijo que estaría bien. Se recuperaba rápido de la bebida por los poderes regenerativos del Kyuubi. Incluso en pocas cuadras ya no se tambaleaba tanto al caminar.

Sin embargo, Naruto hizo esto para evitar ir a su casa junto a Sakura. Tenía miedo de aprovechar su ebriedad y terminar acostándose con ella. Algo dentro suyo le prevenía de esta situación. Su amiga no sería como las otras. Naruto la había amado con locura, y el sexo podía reavivar ese fuego. Era mejor tener amistad y coquetear sin riesgos. Sí, eso era lo mejor.

Naruto se despidió de la pelirosa y fue a su oficina. Sobre su escritorio, los documentos estaban ordenados y listos. Definitivamente Ino era buena en su labor. Sin embargo Naruto no había ido por eso, solo se sentó en su silla detrás del escritorio y abrió su mejor licor para brindar en soledad. No estaba tan ebrio como había aparentado para excusarse en la cena, pero lo estaría.
Luego de media hora de beber y contemplar la luna por los ventanales, se encontró con algo más interesante que hacer. Interesante y peligroso. Una voz femenina le llegó entre las sombras entrando por las puertas.

-Caminaba por la aldea sin compañía amable –dijo sonriendo la rubia- y de pronto vi las luces de tu oficina. ¿Bebiendo hasta caer?

-Esperando que una mujer hermosa se apiade de mí –contradijo sonriente y despreocupado.

-Ya veo, -acercándose lenta y sensualmente- ¿Puedo hacerte compañía mientras tanto?

-No lo sé Temari… -indico jugueteando- tal vez cuando ella venga y te vea aquí, se pondrá celosa –sonriendo

-Entonces ella se lo perderá –dijo girando al escritorio la mujer- y será muy estúpida, si te pierde a ti…..Hokage-sama…-sensual

-Podría contarte un par de historias –señaló Naruto- pero….mejor será que vuelvas a dormir. Tu hermano…

-Mi hermano duerme tan pesado como un tronco…-dijo divertida y bebiendo una copa del escritorio- no me importa lo que piense. Así como nadie le importa mis sentimientos.

Naruto se puso serio, Temari siempre había parecido una mujer de hielo, siempre parecía impermeable. Pero esas palabras denotaban tristeza.

-Bébete una copa,-declaro serio Naruto- siéntate y dime que ocurre.

Una invitación amistosa en lugar de ligarla. Definitivamente a veces se le escapaba el antiguo Naruto. Temari sonrió agradecida por la ternura, pero la noche no estaba para eso. Se sentó de golpe sobre las piernas de Naruto quedando cara a cara con él.

-¿Este lugar se encuentra libre? –susurró sensual.

-¿Qué te hicieron Temari? –susurró serio.

Ella sonrió y sirvió un par de tragos, ambos bebieron. La situación no perdía tensión sexual, pese a la conversación. Ella estaba encima y sus pechos se aplastaron contra el frente del hombre. Con un brazo lo rodeaba por el cuello y cara a cara se estaba dando una extraña conversación.

-El consejo de Suna convenció a mi hermano que soy, -suspirando ofuscada- "moneda de cambio". No les importa a quien elija, solo será un arreglo.

-No me sorprende, - dijo ofuscado el Hokage- aquí sucede lo mismo. ¿Ya eligieron alguien?

-No… -admitió la rubia- pero seguramente terminare casada con algún viejo seguramente. Tan solo por comercio o títulos. El hermano horrible del feudal del viento me ha mirado como un trozo de carne. Me da asco de solo pensarlo cerca de mí.

Temari termino la charla, no quería amargarse con su futuro asqueroso. Unió sus labios al hombre y se besaron comenzando la noche. Poco a poco la intensidad subió. Se separaron y la mujer comenzó a lamer el cuello de Naruto.

-¿Y tú venganza es acostarte con cualquiera? –susurró estirando la mano y sirviendo dos copas Naruto.

-Tú no eres "cualquiera" –susurró ella sin dejar de explorar- estas como un queso.

Se besaron de nuevo y al separarse levemente, Naruto le dijo:

-Ese Yukata negro es bonito, pero comienza a estorbarme.

-Uumn ¿En serio? – Declaró sin dejar los manoseos- nunca lo hice en la oficina de un Kage. ¿Cómo será?

-Yo si lo hice muchas veces… –gimió perverso- y el morbo de que alguien nos atrape lo hace genial.

Ambos bebieron una copa más, y como automático ella se levantó comenzando a dejar su abanico y sus armas ninja ocultas en el suelo a un costado del escritorio. Naruto fue a las puertas de salida, cerrándolas con un sello. Colocó llave además y apagó la luz general. Al girar pudo ver que la luna iluminaba a través de los ventanales toda la zona del escritorio. Aun estando en la oscuridad, Naruto preparó una pequeña sorpresa para cuando avanzara el asunto.

Ella aflojo su cinturón dejando casi entreabierta la Yukata negra. Naruto volvió y ella le puso una mano en el pecho guiándolo hasta su silla nuevamente. El solo sonreía y se dejaba hacer. Ella le abrió de un tirón la camisa blanca del rubio haciendo saltar los botones. Tomó una copa llena de sake, y la derramó en la boca del hombre haciendo que caiga sobre el cuello y pectorales.

Acto seguido, se dedicó a lamer todo el camino compuesto de licor desde los labios hasta el abdomen. Sus manos mientras tanto, abrían el jean negro del líder preparando el final del camino para la rubia. Naruto bebió su copa y además llenó de más licor para futuros "juegos".

-Nunca disfrute tanto el Sake sin beberlo –dijo como pudo el rubio

Ella sonrió y se metió en la boca el miembro comenzando a chuparlo con fuerza. ¡Menuda mamada le estaba dando! De tranquila no tendría nada la noche. Ella continúo en su trabajo mirándolo a los ojos con carita de niña buena. Y sus coletas le daban tremendo espectáculo "angelical" al Hokage que estallaría muy pronto. El rubio rodeó con sus manos aferrándola por los cabellos y pronto pareció que la follaria por la boca. La rubia no se dejó, y apretó con su mano los testículos del hombre haciéndolo gruñir. Sonrió divertida del dolor y la sorpresa de Naruto, sentándose sobre el de nuevo.

-El dominio es mío… –dijo provocadora- no te atrevas a moverte.

-(ya veremos muñeca-pensó el rubio)

Se besaron y Temari ato las muñecas de Naruto detrás de la silla. Un hilo especial con chakra, le costaría bastante, aun para su fuerza soltarse. Ella se abrió su prenda y apartó el brasier dejando ver sus pechos. Naruto intentó capturarlos con la lengua y ella los apartó perversa:

-Aun no querido, -negando con un dedo- mis "amigas" tienen trabajo que hacer.

Volvió a descender arrodillándose frente a la silla del líder, y aprisionó el miembro ya duro de Naruto entre sus senos masajeándolo y lamiendo la punta de este. El cuarto comenzó a darle vueltas a Naruto, era demasiado bueno para ser verdad. No tardó mucho en correrse, ella lo estaba enloqueciendo.

Temari volvió a colocar sobre el hombre y ahora le permitió lamer sus pechos. Una de las manos de la rubia masajeaba el miembro por detrás suyo, a la espera de "recuperarlo". Pero su agradable sorpresa fue que estaba tan duro como roca pese a la corrida anterior. Estaba caliente de verlo tan sumiso y se desvistió completa para montarse sobre él. Lento pero seguro se enterró y gimiendo comenzó el movimiento. El parecía tranquilo pese a que no tenía control de la situación. Temari gemía y se mordía los labios gozándolo plenamente. Ella se aferró a los hombros de Naruto y acelero el ritmo frenético. Quería verlo suplicar piedad. Esos minutos mágicos de fricción fueron la gloria para la kunoichi. ¡Menuda resistencia tenía el Hokage! ¡Parecía que podía cabalgarlo toda la noche si así lo quería!

-¡Aaaahh Naruto!

-Temari….-gimiendo lentamente

-¡Naruto malditos seas! AAAHHH….

Ambos se corrieron al unísono, pero el asunto no termino allí. Ella estaba con su cabeza sobre el hombro del hombre y sintió que se elevaba. Intentó rápidamente recuperar la iniciativa por el cuerpo no le respondía.

-¿Qué pasa?

Naruto rompió los hilos fácilmente y levantándose (con ella sobre el) la condujo al largo sillón que tenía en su oficina en medio de la oscuridad.

-¿Qué haces Naruto? –dijo excitada

-Cambio de escenario –sonriendo

Él se recostó largo a largo sobre el sillón con ella encima y luego de penetrarla más profundo, ayudo a las caderas de Temari a moverse.

-¿Así que me darás más? –dijo perversa cabalgándolo lentamente para retomar el ritmo.

-Te equivocas Temari-chan… -dijo pícaro- tu serás quien me darás más te lo aseguro. Antes de que termine esta noche, me habrás dado todo de ti.

Con una mano la aferro del cuello obligándola a doblarse y besarlo. Ella seguía moviéndose y de pronto sintió un dedo "juguetón" entrando por su ano. Abrió los ojos sorprendida y en rápido recuento notó que Naruto tenía una mano en su cuello y la otra en su cadera. Era imposible que…..

-¿Pero….cómo? mmmm –gimió más sorprendida- ooohh no Naruto….

Ese dedo estaba entrando más y más. De pronto eran dos y Temari no sabía que pensar.

-¿Qué pasa? –dijo ante la desesperación de no poder girarse a ver lo que la física no explicaba. Desde que recordaba, Naruto definitivamente no tenía tres manos.

-Bienvenida a mi territorio- sonrió Naruto perverso- Temari-chan.

Esos dos dedos en su culo no paraban y Temari comenzaba a perder la cabeza. Otra mano sobre su espalda. ¿Otro hombre? ¿Pero cuando…? ¿Acaso no pensara en….?

-No Naruto, -dijo nerviosa- No te lo voy a permitir….¡No por fa…

-tranquila muñeca, que mi clon se sabe comportar muy bien.

Temari no tuvo demasiado para procesar el mensaje. Porque un segundo miembro tan grande como el primero ingresó por su ano lentamente haciéndola gritar. El Naruto debajo suyo aprisionó sus labios bebiendo de su grito, y las lágrimas la caían a la rubia. No podía escapar, estaba atrapada y empalada. Las fuerzas la abandonaron y su mente se nublo al placer. Había jugado con fuego, y aprendería a quemarse. Horas y horas, posiciones y posiciones. Temari viajo al cielo ida y vuelta. El mejor viaje de su vida.

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Era de madrugada y Sabaku no Temari estaba completamente desnuda, dormía sobre el pecho de Naruto en una cómoda cama. Abrió los ojos levemente y noto que estaba en una habitación. Su pensamiento inicial fue que sin dudas, era el más loco y húmedo sueño que había tenido en la vida. Pero al comprobar que su "almohada" era Naruto Uzumaki, y sobre todo al sentir su cuerpo hecho trizas, supo que había sido más que verdad. ¿Cómo habían llegado a este cuarto desde la oficina?

-Naruto, -sacudiéndolo- Naruto despierta….

-Buen día Temari-chan –susurró sonriendo.

-¿Dónde….cómo?-dijo confundida

-¿Dónde?, mi casa –dijo divertido- ¿Cómo? "Hiraishin no jutsu"

Ella se recostó sobre el de nuevo comprendiendo todo y sonrojada dijo:

-Si esto le vas a hacer a tu esposa todo el tiempo, me anoto al concurso –relamiéndose.

Naruto sonrió de ojos cerrados y señalo:

-Gaara me da miedo como cuñado.

Ambos rieron tentados por la broma.

-Debo irme, -levantándose y tapándose con una sábana- volveré a mí…

-Déjalo Temari-chan –señalo Naruto atrayéndola- le dije a tu hermano que desayunaríamos en mi casa juntos ¿recuerdas?

-Aquí en tu casa cierto… –recordando- pero se queda dormido siempre. Le diré que vine antes –sonriendo y volviendo a la cama.

Naruto la miró complacido. Era una fiera en la cama. Sería muy afortunado el sujeto que lograra "atraparla".

-Convenceré a tu hermano para que te deje elegir esposo –sonriendo- es una promesa.

Ella lo miró sorprendida y agradecida, solo pudo decir lo que sentía:

-Gracias amigo.

Fin del capítulo.