QUE ONDA A TODOS, AQUI BRAVETHUNDER REPORTANDOSE CON LA SEGUNDA Y FINAL PARTE DE ESTE FANFIC, SE QUE DEBI HABERLO SUBIDO A LA HORA QUE INDIQUE PERO CREO QUE NO MEDI MUCHO LO QUE CELEBRE EN AÑO NUEVO, TANTO FUE QUE TUVE QUE REHACER EL FINAL DE ESTA HISTORIA PORQUE NO SE COMO TERMINE ESCRIBIENDO UNA BODA ZOMBIE XD EN FIN, LES TRAJE EL FINAL DE ESTA HISTORIA.
REALMENTE DISFRUTE MUCHO HACERLA Y AUNQUE NO SOY MUY BUENO EN ESTE GENERO ESPERO HABERLES ENTRETENIDO LO SUFICIENTE, EL AÑO PASADO ESTUVO LLENO DE MUCHAS EMOCIONES Y TAMBIEN HISTORIAS, AHORA MISMO ESTOY TRABAJANDO EN DOS GRANDES HISTORIAS. "LOS ULTIMOS GUARDIANES" Y "MI VIDA EN EQUESTRIA: LA VIDA A TRAVES DE LA MORTALIDAD" AMBAS HISTORIAS LAS HE HECHO CON MUCHO AMOR Y APRECIO Y QUIERO QUE ESTE AÑO QUE ACABA DE COMENZAR SEA MEJOR QUE ESTE, POR ESO PROMETO COMO UNA GRAN META DE VIDA TRAERLES LA EVOLUCION DE ESAS HISTORIAS Y TRAER NUEVAS HISTORIAS PORQUE GRACIAS A USTEDES HE PODIDA AVANZAR TANTO EN ESTA VIDA DE ESCRITOR.
Y AHORA QUE TENGO LAS HERRAMIENTAS QUIERO DECIRLES QUE MI META ES SER DIBUJANTE Y TRAER TODAS ESTAS HISTORIAS EN FORMATO DE COMICS Y SI EL TIEMPO Y LA OPORTUNIDAD ME LO BRINDA EN ANIMACIONES. ESPERO SEGUIR CONNTANDO CON USTEDES QUE SIN SU APOYO NO HABRIA LLEGADO TAN LEJOS.
MUCHAS GRACIAS Y FELIZ PROSPERO Y REALMENTE QUIERO QUE TODAS SUS METAS SE CUMPLAN, LOS QUIERE MUCHO SU AMIGO BRAVETHUNDER.
—INICIO SEGUNDA PARTE Y FINAL—
CAPITULO XIII: NAVIDAD
Aunque ya en este mundo todo se haya ido al carajo, aun cuando sea el ultimo en mi planeta, debo de mantener las pocas tradiciones que esta especie trajo, una de ellas. Es la navidad.
Muchos la celebran a su manera, unos celebrándola con fines religiosos, otras de formas más sociales; Comparten regalos, hacen lujosas cenas y se demuestran el afecto que no todo el año pueden hacer al estar atrapados en sus rutinas, ahora. El que yo celebre la navidad es con un fin sobreviviente, celebrar que pase otro año sin morir, y aunque no ponga un pino de navidad al menos pongo varias canciones que vayan acorde a la festividad. Aunque este año es diferente.
Apareció esta chica hace ya varios días o semanas, realmente no lo recuerdo y paso casi una semana inconsciente y ahora esta chica vive conmigo, es la princesa de un reino "tutifruti" donde el amor reina y la amistad prospera en creces, donde sus enemigos son encarcelados en jaulas de amor y oportunidades. Equestria, un mundo totalmente opuesto al mío. Y esta fecha la celebran con otro nombre.
"La noche de los corazones cálidos" Donde celebran la unión de sus tres variantes; Unicornios, pegasos y terrestres. Todos tenían disputas territoriales y alimenticios y cada uno exigía al otro hacer su trabajo, los pegasos despejaban los cielos a cambio de comida, los unicornios traían el día y la noche a cambio de comida de los terrestres, siendo ellos la clase inferior y casi esclava del resto. Pero cambio un día que sus líderes quedaron atrapados en una cueva helada por unas extrañas bestias invernales, "Windigos" Esos animales o bestias se alimentaban de la discordia de los ponys y había tanto odio que se fortalecieron y casi extinguieron a la raza de no ser por tres ponys que se hicieron amigas ese día a pesar de la diferencia de clase.
Si hubiera escuchado esa historia de una película, serie o libro fácilmente se catalogaría como historia infantil y de fantasía, pero al tener a la líder que llego a esas tierras meses después y se corono como princesa junto con su hermana me hacia creerla.
Le explique a Celestia cómo funcionaba "Nuestra" festividad, aunque ya no hay nadie que la célebre. Y entendió fácilmente aquel objetivo, religioso y social. Aunque no podíamos lanzar fuegos artificiales porque estaríamos enterrados por no-muertos en minutos.
Así que Celestia tomo la iniciativa, se levantó del sofá a pesar del descendiente frio y preparo té de manzanilla. Preparo unas galletas caseras y cubrió la mesa con una tela carmesí. Aunque no me molestaba su optimismo era algo triste, de no ser por ella este año igualmente me hubiera emborrachado hasta caer inconsciente mi "navidad" hubiera consistido en ir al centro y matar a muchos no-muertos, pero ahora veía a Celestia en la cocina durante un par de horas preparando las galletas con una sonrisa y tarareando una canción.
—¡Vamos Arturo! —Dijo Celestia con una gran sonrisa dejando las galletas recién horneadas en la mesa y dos tazas de té delante del gran plato de porcelana con las galletas tibias. Dude en levantarme, pero las galletas olían bien.
Me levante del del sofá y me senté en la silla aledaña al de ella y con los hombros caídos mire el plato de porcelana y el agradable aroma del té y de las galletas. Ella me veía con una sonrisa desde su asiento, mire hacia sus ojos y estos resplandecían alegres. Esperando a que comenzara.
Tome una galleta y sople para enfriarla un poco, la galleta tenia forma de estrella, olía a canela y azúcar. Mire a Celestia extrañado, era demasiado bueno para ser cierto. Tenia una galleta casera en mi mano, era la primera vez en más de una década que veía una. Vacile por un momento en morder la galleta, pero lo hice.
Dios mío. Al sentir la suave galleta deshacerse en mi boca, ese dulzor agradable y la canela pegarse en mi lengua. Me trajo dolorosos recuerdos, tenia 10 años. Mi madre y yo hacíamos galletas cada dos meses, siempre hacíamos un kilo de galletas y de ese kilo nos duraba una semana. No, menos. 4 días. Y recuerdo que mis padres y yo nos sentábamos en el tejado de la casa viendo el hermoso paisaje de mi ciudad riendo y escuchando historias de mi padre.
Comencé a llorar, recuerdo todo. Mi vida, ¿Por qué ahora? Quiero morir.
—Arturo…—Celestia me tomo del hombro, con un tono apagado. Me sacudo la cabeza y me limpie las lagrimas viendo una lagrima escaparse y caer en el té—¿Sucede algo?
—No, nada—Mire la taza y mi reflejo en ella. Algunas boronas estaban en mis mejillas y azúcar también—Simplemente, me recordaste a mi madre. Ella sabía hacer galletas así. Son deliciosas…
—Lo siento—Dijo Celestia bajando la mirada viendo su reflejo—No quería traerte esas memorias. No era mi intención.
—No, para nada—Respondí tomando su mano. Intentando sonreír—Gracias por hacerlas, es mejor que recuerde a mis padres de una forma agradable. Estoy alegre que no vivieron lo suficiente para ver este desastre. Gracias Celestia, me hiciste sonreír—Ella levanto la vista viendo mi reflejo en sus ojos purpuras. Ella sonrió y apretó mi mano. Y comenzamos a comer las galletas disfrutándolas con mucha calma.
—Dime Arturo—Dijo Celestia, dejando su taza en la mesa mirando las galletas—¿Qué tan seguro estas de que eres el ultimo?
—Lo suficiente—Respondí tomando otra galleta—Viaje por este país durante 5 años. Y no encontré ninguna señal de vida.
—Tengo entendido que tu mundo comprende de varios continentes. ¿Qué tan seguro estas que eres el único? ¿Qué tal si hay alguien más con vida?
—Si hubiera más sobrevivientes, ya me hubiera dado cuenta. En la cochera, tengo radios sintonizando todas las frecuencias posibles, algunas de corta distancia y otras para largas distancias. Incluso en la costa tengo varias para estar emitiendo un mensaje, y ninguno ha respondido en años. Quizás están escondidos en búnkeres los políticos más poderosos junto con sus ejércitos, pero nada es un hecho. Todo ocurrió tan rápido que dudo que hayan siquiera podido hacer algo.
Celestia se quedo callada, mirando el poco té que quedaba en su taza, no estaba decaída por mi respuesta, estaba. ¿Motivada?
—¡Arturo! —Dijo Celestia con euforia, tomándome de la mano. Voltee a verla y ella me veía con franqueza—Busquemos más humanos. ¡Tiene que haber más humanos!
—¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué hay de ti? Tienes que regresar a tu hogar. Tu pueblo te necesita—Y fue allí cuando ella reacciono, dejo de apretarme la mano y bajo un poco la mirada. Pero nuevamente me apretó la mano y con más fuerza.
—No importa, mi hermana y mi estudiante pueden cuidar de Equestria, lo importante ahora eres tú. ¡No puedes estar solo! Si vuelvo a Equestria, ¿Qué harás tu? ¡Te quedaras aquí y esperaras que todo acabe! —Y tenia razón, aunque comenzaba acostumbrarme a su presencia, el día que ella se vaya este lugar se volverá a sentir solo y yo. Bueno, regresare a mi solitaria rutina. O simplemente me vuele los sesos.
—Y bien, hacemos lo que dices. ¿Cómo lo haremos? Tengo el combustible para largos viajes, pero no el medio, y los vehículos pesados no son una posibilidad, ni aviones, ni lanchas, lo que queda es mi Harley y solo duraría un día o dos yendo normalmente ¿Qué haremos después? ¿Ir a pie?
—No exactamente—Celestia me mostro sus alas. Con una sonrisa burlona—Puedo cargar tres veces mi peso sin problemas, además. Tengo varios trucos bajo la manga.
—¿Qué te refieres con "trucos"? —Ella levanto su mano derecha y esta se envolvió en un aura dorado y en un tenue flash apareció la tetera, flotaba y se sirvió té.
—Esto, es magia. En mi mundo la usamos recurrentemente para tareas domésticas, al no tener dedos dependemos de nuestra magia casi un 90% de todo lo que hagamos—Me quede mudo ante tanta cosa rara. ¿Magia? ¿En serio? Esto se esta poniendo más raro—Y recuerda que tengo mucho conocimiento mágico así que puedo guardar casi todo lo que llevemos sin problema alguno además de que tengo la capacidad de teletransportarme a casi cualquier dirección, así que. ¿Qué dices? ¿Quieres buscar más humanos?
Me quede callado, realmente estaba teniendo un conflicto en mi cabeza; Aparte de tener alas y poder bolas, tiene magia. Bueno no, ¡Tiene mucha magia! Ese es el problema. Me quede callado digiriendo esto. Es un problema. ¿Qué podría pasar si es infectada? ¿Cuáles serian sus instintos primarios? ¿Usaría todo ese poder en mi contra? ¿Podre matarla?
Pero si ella llego aquí de la forma más rara posible y en el momento más inoportuno de mi especie. Quizás si haya alguien allá afuera.
Miré el reloj, era casi 25 de diciembre, por unos minutos y le di su respuesta,
Le dije que sí. Justo a la medianoche del 25 de diciembre.
Iremos a buscar más humanos, aunque todo podría salir mal.
CAPITULO XIV: NOMADAS
Apenas amaneció el día de Navidad, Celestia y yo comenzamos a planificar nuestro viaje. Ya era lo suficientemente capaz de defenderse y esto de usar magia le daba un plus. ¡Puede usarla ofensivamente! Antes que nada, me mostró esto; Tiene hechizos para control mental, hechizos ígneos y varios oscuros. Estos oscuros consisten en empalar a sus víctimas en cristales purpuras. Aunque dice que es contraproducente ya que el conjurador sufre de dolores de cabeza insoportables y podría costarle la vida. Pero es algo que solo usaría en casos extremos. Espero no lo use.
Estaba el la cochera revisando la Harley, los neumáticos, el aceite y frenos. Me pase un rato echándole mano a la moto, si Celestia quería salir de la ciudad debíamos de estar bien armados y preparados para cualquier problema. Celestia por su parte junto víveres guardándolas en cajas de munición; Latas de conservas, algunas frutas, bastantes cantimploras, y demasiada comida.
Aunque la moto estará casi sobrecargada de suministros no dará ningún problema, al menos por unas semanas de uso continuo.
Veía las pistolas en sus fundas al terminar de revisar la moto, estaba lleno de aceite en los brazos y mi ropa con grandes manchas, estaba dudando de todo esto. ¿Por qué quiere que busquemos más humanos? No tiene ningún propósito. Todos murieron. En fin.
Celestia me mando a llamar, me levante de mi lugar y me camine hacia la sala. Al llegar estaba ella con usando el vestido que le di, y en la mesa había varias cajas de munición llenas de latas y comida, bastantes cantimploras con fundas de cuero. Celestia estaba sonriente viendo todos los suministros satisfecha. Todos apilados. No sabia que pensar, ver dos hileras de 10 cajas de municiones usadas para guardar latas de conserva y ver 20 cantimploras. Era algo que daba miedo, ¿tendría el valor para irme de esta casa?
Celestia me dijo que teníamos que irnos cuanto antes, porque mientras más pase aquí su magia se ve afectada, dice que usa su magia para mantenerse con vida, algo muy preocupante. Me paralice al escucharla, pero me aterro que lo dijera con una calma y más con esa apacible sonrisa. No dije nada, pero mi gesto debió haber sido notorio, ella se ajusto la chaqueta de mezclilla y se sentó, a un lado de las cajas había un pequeño almuerzo; Consistía en atún enlatado con mayonesa, elote y tomate, jugo de manzana y galletas saladas. No era un gran almuerzo, pero era delicioso.
Celestia y yo comimos, uno delante del otro. Ella era tan brillante al comer, en un sentido literal. Brillaba al comer, emanaba un aura agradable y fresco mientras que yo. Me veía la ropa, llena de aceite y manchas de sangre seca, tan deprimente, tan patético. Quizás si deba de acceder a lo que ella quiere, y deba buscar más humanos. Si es que los hay. Aun me mantengo escéptico respecto al tema.
Podríamos haber partido mañana, pero partimos hoy mismo, Celestia prendió la calefacción del segundo piso, tardo unos minutos en que el gas fluyera y calentar el agua, ella se metió a la ducha y salió ya vestida y yo entre después de ella, me mire en el espejo del baño. Viendo mi mirada acabada y esas marcadas ojeras, esa barba mal cortada y el cabello largo casi a los hombros con el vapor de la regadera empañando parcialmente el vidrio. Miré el rastrillo en el lavabo y me propuse a quitarme todo este desmadre de aspecto, tenía 24 y parecía de 36. Que patético.
Me rasure con cuidado, la ultima vez fue hace media década y me había hecho un corte en la mejilla. Me tomo varios minutos en rasurarme y una vez terminado fui sobre mi cabello. Cortándolo de poco a poco, no se mucho de cortes de cabello, pero me lo rebajare al menos hasta las orejas, espero no cortarme mal el cabello.
Aquí si me tome mi tiempo, una media hora diría yo. Y una vez con mi nuevo corte me dispuse a bañarme, el baño no era muy grande, apenas 3 metros de largo y dos de ancho, la regadera estaba cerca de la taza del baño y la única separación era una puerta corrediza de cristal, me metí al baño y dejé que el agua caliente cayera sobre mis hombros. Cerré los ojos meditando, preparándome mentalmente que esta chica quería lo bueno para mí. Pero ¿Puedo confiar totalmente en ella? Me contó su pasado, me contó su vida. Pero ¿En verdad puedo confiar en ella?
No lo sé, de todos modos. Ya no tengo nada más que perder.
Termine de ducharme y tome la ropa que Celestia dejo en el baño cuando ella entro, era una camisa de color negro con una chamarra de color café claro y unos pantalones tipo militar de color verde aguacate y unos tenis deportivos. Mire la ropa por un momento, esta era ropa casual pero la chamarra era gruesa y en las mangas y cuello tenia detalles afelpados y los tenis aun ligeros su suela era gruesa y antiderrapante.
Carajo, ya sé a dónde quiere ir.
Sali de la ducha y baje al primer piso, ella estaba sentada en el sofá con una gran mochila militar que había robado el día que fuimos a que usara sus nuevos talentos, me veía con una sonrisa con su vestido, su chaqueta y a un lado de ella una chamarra, recuerdo haber tomado esa chamarra de tela negra con detalles afelpados en los cuellos y el interior de pelaje de oveja. Diablos.
—Tenemos que hablar—Dijo con una pequeña sonrisa, me quede en mi lugar mientras me arrojaba la chamarra con su dichosa magia—Dices que has ido a muchas partes en tu país, ¿Hacia dónde era?
—Al sur y oeste, el este es mar. Ya verás tu—Celestia asintió con esa misma sonrisa. Mire la chamarra estrujándola entre mis dedos.
—¿Y que hay del Norte? ¿Has ido allá? —Y negué su pregunta y se levantó ajustándose la falda, tomo las cosas en la mesa y las encogió. Encogió, raro. Muy raro, aterrador.
—Es obvio que sabes que hay allá, y no. Nunca he ido al Norte. Si eso responde a tus obvias preguntas.
—Entonces hay esperanza—Dijo sonriente, y camino hacia la cochera.
—Espera, ¿Iremos hoy? En plena Navidad—Ella se detuvo por un momento apoyándose en el marco de la puerta—Es una festividad importante ¿Sabes? Aun cuando somos los únicos, debemos de hacer algo. ¿No crees?
—Bueno, ahora que lo dices. Si, debemos de hacer algo—Y Celestia volteo a verme. Con esos delicados ojos purpuras y se me acerco rápidamente y me abrazo con fuerza. Mi cabeza se apoyo sin problema en su hombro y ella descanso su cabeza en el mío. Estaba sorprendido, en realidad. No esperaba una reacción así—Siento mucho que debamos de dejar esta festividad atrás, pero. Debemos de buscar más sobrevivientes, tu mundo. Mi mundo, tenemos poco tiempo. Y es todo lo que te puedo ofrecer ahora. Pero cuando esto acabe te daré tu regalo. Te lo prometo.
—Esta bien—Dije sin dudar, en un tono de voz seco. No estaba molesto, sino sorprendido. No esperaba esta reacción, más bien. Esta acción de su parte. Celestia se aparto de mi y me tomo de la mano y fuimos a la cochera. Se sentó en el asiento de la moto y me espero. Era obvio que si quería que buscáramos más personas. Antes de irnos en la motocicleta tome a Ultra y Violeta, a Penny y las guarde en las fundas de la moto junto con varias cajas de munición para dichas armas, saque la cabeza a la calle para ver si había no-muertos en la cercanía.
Y, a decir verdad, por estos días encerrado con ella había olvidado totalmente la existencia de estos seres. Hasta comenzaba a tener miedo de encararlos nuevamente.
Había varios no-muertos en la calle, dos mujeres y un varón. Las mujeres tenían fuertes mordidas en los brazos y el varón un despiadado tajo en la garganta y podía ver parte de su tráquea, era asqueroso a decir verdad y no se dieron cuenta de que saque medio cuerpo. Todos estaban a 5 metros caminando en círculos, lentamente corrí la cortina de acero y Celestia empujo la moto con quietud, los imbéciles no notaron nada y me subí a la moto. Celestia me abrazo de las caderas, y aunque sentí una linda y casi desconocida sensación, no podía distraerme. Puse las manos en el acelerador y encendí la moto haciéndola rugir, los no-muertos reaccionaron y se acercaron tambaleándose lentamente, me reía de su inutilidad y aceleré lo más fuerte y salí de mi calle.
Esquive varios carros y tantos no-muertos en dirección al norte, con el fresco aire del mediodía moviendo nuestros cabellos y con Celestia abrazada a mí.
—¿Qué tan lejos piensas ir? —Dijo con una voz fuerte por la potente brisa.
—No lo sé, tu eres la de la idea. Dime, hasta donde quieres ir tú.
—He visto los mapas que tienes en tu casa, y a decir verdad diría que fuéramos muy al norte.
—¿Qué tanto?
—A ese país que llaman Norteamérica—Casi me caigo de la moto por su respuesta. Imagine que quería ir al norte, pero no a Norteamérica.
—Bueno, en teoría es cerca el país. En teoría.
—¿Por qué?
—No recuerdo bien si te lo dije; Pero la frontera al otro país esta casi a 18 horas en automóvil. Por lo que tenemos que cruzar muchas ciudades y el combustible, aunque nos dure varios días no te puedo asegurar que el estado general de la motocicleta sea el mismo.
—¿Y si resiste?
—Tendremos todo un país que explorar, pero comenzaría otro problema.
—¿Cuál?
—¿Por donde empezar? No tenemos ninguna pista, ninguna señal de vida y yo torpemente deje las radios de alta frecuencia en el mar y deje la casa abierta. Así que si por milagro alguien apareciese vería que no hay nadie.
—No te preocupes por eso, ya me encargué—Estábamos pasando por un lago, mi ciudad tiene varios de ellos y las casas cercas a los lagos. En el lago que pasábamos había una avenida que recorría mayor parte y había una vía única para ciclistas y en el pasto había bancas de todo tipo y no muertos rondando en el sendero pegado al lago—aparecerá una nota apenas dejemos las cercanías, es una magia de temporización. Tu hogar se cerrará y se protegerá una vez te alejes lo suficiente de ella y solo se abrirá para alguien con vida así que si de milagro aparece otro ser humano tendrá las comodidades que tuvimos hasta nuestro regreso.
—¿Regresaremos? —Mi pregunta no tenia el tono para saber si regresaríamos pronto, sino de que si sobreviviremos al viaje y volveremos sanos y salvos. Ella entendió el contexto y se recargo en mi espalda, acariciándome el vientre con sus manos.
—Si, regresaremos. Buscaremos a más humanos y volveremos juntos. Te lo prometo.
—¿Qué hay de tu hogar? Equestria, tienes que volver antes de año nuevo. Tenemos una semana literal.
—No me preocupa eso, puedo vivir el tiempo suficiente para eso. Solo espero que mi estudiante y mi hermana estén bien, Tirek es un enemigo poderoso y espero que hayan salido victoriosas ante él.
Durante el camino guardamos silencio tras esa platica, pasando por las arterias principales de mi ciudad, aun a alta velocidad me mantenía a los 80 Kilómetros o debajo de ellos, tenia que estar a tiempo en caso de que haya un bloqueo. Celestia veía los enormes edificios de esta parte de la ciudad; Hospitales, escuelas y concesionarias con todo tipo de vehículos y no-muertos. Todos llamados por el ruido de la Harley y nosotros hicimos de la vista gorda. No nos íbamos a detener por ellos.
El cielo aun gris por la temporada invernal nos bloqueaba de los rayos del sol, aunque recuerdo que el sol ya no se asoma por las nubes. Simplemente en verano solo hace un poco de calor, pero siempre están las nubes bloqueando todo. Como una infinita cama de algodón. Y siempre me pregunto qué causo esto.
¿La tierra esta avergonzada de que toda la gente que la poblaba murió? ¿Qué había de los animales? También murieron y aunque la evolución hará lo suyo de nuevo tomara millones de años para que vuelva a ver vida animal, solo hay vegetación y bosques en la ciudad. Y era donde pasábamos.
Mi ciudad no era muy grande, apenas se notaba en el mapa. Era vecina de dos ciudades más de igual tamaño y los turistas comúnmente la confundían con una sola, pero eran tres ciudades y la más grande, relativamente. Estaba ya invadida por la naturaleza, algunas casas habían sido sepultadas por grandes arboles y comenzaban a verse en la avenida en la que nos encontrábamos. Saliendo de la ciudad donde viví toda mi vida.
La avenida era una gran extensión de cuatro carriles y había negocios de camiones de carga y tractores, sí. Esta ciudad era más para el comercio industrial que en si para personas, la carretera estaba como el resto; Atiborrada de vehículos quemados y otros volcados, aquí tuve que bajar la velocidad para esquivar los vehículos, Celestia tomo a Violeta por si las dudas mientras esquivaban los vehículos, la cantidad de no-muertos aquí era impresionante. En la avenida había cientos de no-muertos, todos mayormente trabajadores de estas tiendas, con uniformes de mezclilla y chalecos de seguridad manchados de sangre.
Celestia aun con el arma en mano me tomo con algo de miedo, no esperaba tantos no-muertos, yo igual, a lo lejos veía las grandes chimeneas de las industrias y los largos campos donde el bosque comenzaba a surgir entre los edificios y vehículos.
Y no dude y pise a fondo con todas mis ganas, aquí los vehículos habían disminuido y solo había tráileres volcados y otros con sus cargamentos reventados por los incendios. Celestia quería llegar al Norte cuanto antes. Y aunque tengo mis sospechas debo de hacerlo, no quiero estar en medio de la nada para año nuevo.
Y pise a fondo, yendo al norte, esquivando fácilmente todo no-muerto, teníamos 18 horas para llegar, pero a esta velocidad llegaremos antes.
CAPITULO XV FRONTERA
Era impresionante lo rápido que llegamos a la Frontera con Norte América, apenas pasaron 12 horas que partimos de mi ciudad natal, era medianoche y era obvio que no hicimos ninguna parada gracias a la terquedad de Celestia, pero era bueno. No quería estar en un pueblo en medio del bosque con miedo a que nos invadan los no-muertos.
Hace unos minutos cruzamos el puente de la frontera y nos instalamos en una tienda de ropa. Aunque había unos no-muertos dentro nos hicimos cargo sin llamar la atención del resto que rondaba en las bien conservadas calles, era raro. Las calles aquí estaban en buen estado y aun podía ver torres de vigilancia con luz propia y de hecho desde el interior de la tienda podía ver una gran torre con una lampara encendida, aunque parpadeante por la falta de energía. Solo le quedaran pocos días hasta apagarse.
En esta parte del mundo comenzaba a sentirse más frio. Y aunque lo sentimos a medio trayecto, el frio de esta parte era fuerte. Tenia los dedos casi entumecidos, la Harley la deje dentro de la tienda. Cerca de los pantalones de mezclilla y sujetadores.
Y Celestia dormida en mis brazos, con todo su cuerpo sobre el mío mientras estoy sentado sobre una cama improvisada de ropa y nos cubríamos con camisas XXXL, si que las personas americanas tenían sobrepeso. ¿Habrá ese tipo de no-muertos por aquí aun? ¿Caminaran tan siquiera? En fin.
Celestia dormía tranquilamente en mi pecho con sus manos en mis hombros, su respiración ligera pero profunda me tranquilizaba y sus suaves palpitaciones sincronizaban con las mías. Me quede pensativo, ¿Por qué tiene tanto interés en mí? ¿Por qué quiere que consiga a otros humanos? Es claro que esta conmigo porque soy al único que conoce, pero lo segundo ¿Por qué? ¿Acaso es consciente que cuando muera mi especie quedara extinta? ¿Qué hará ella si muero? No puedo dormir por esas preguntas, era lógico que si muero ella abandonaría este mundo, pero ¿Por qué no hacerlo ahora? ¿Por qué no puedo tomar la iniciativa? Podría matarnos ahora mismo, le disparo en la cabeza y luego yo. Así ella no pasa por esta mierda y yo me libro de mis pecados.
Pero eso lo deseché apenas la vi dormir, ver su suave y fina cara descansar en mí, y su ondulante cabello rubio en mi barbilla cosquilleándome. No podía matarla, aunque si nuestras vidas corrieran peligro. ¿Lo haría? Eso tendría que hablarlo con ella.
Conseguimos un mapa y antes de que ella se quedara dormida vimos que estábamos en lo que era Texas (McAllen), y marco una ruta por todos los estados de la frontera y terminaríamos en Tucson, Arizona. Lo que según vendrían siendo casi 2 mil Kilómetros, sí. Otro largo viaje, apenas pasaron 12 horas y ya siento el peso de todo el camino, menos mal que estamos bien preparados y Celestia tiene todo el equipaje encogido. Si, me sigue siendo raro e irreal eso. En fin. Haber que podremos hacer mañana.
CAPITULO XVI NOMADAS (PARTE II)
Aunque estemos en esta ciudad, y es muy grande. Sigo impresionado de que las calles se hayan mantenido muy bien conservadas a pesar de que no hay nadie quien la habite. Había muchos no-muertos en las calles gracias a las anchas avenidas y largos puentes, Celestia y yo sacamos del equipaje una radio y emitimos un mensaje.
"Somos una pareja de sobrevivientes, estamos comenzando con nuestro viaje para encontrar más personas, de donde venimos solo hay no-muertos y vinimos con el fin de reestablecer nuestra civilización, no están solos, estaremos todo el día pasando por la ciudad y partiremos al anochecer, cualquiera que escuche este mensaje. No están solos, aquí estamos"
Obviamente el mensaje lo traduje a ingles ya que Celestia solo sabe el español. Y comenzamos desde la tienda donde pasamos la noche hasta el centro de la ciudad, rascacielos y un cielo gris con una capa anaranjada. Aquí el sol al menos se mostraba un poco, pero daba un aspecto de atardecer.
Pasamos con la radio y unas bocinas reproduciéndose, obviamente llamamos la atención de los no-muertos y estos aparecían de los callejones y otros caían de las ventanas, pero ninguna señal de vida.
—¿Segura de todo esto Celestia? Sabes que en minutos nos invadirán los no-muertos, no podemos darnos el lujo de quedarnos. Sin contar que no conozco la ciudad y en cualquier momento podemos meternos en un callejón sin salida.
—Segura, se que hay más personas en el mundo, no eres el ultimo Arturo.
—¿Y que te hace creer eso?
—No lo sé, es una corazonada. Pero ten fe, encontraremos a más personas.
Pero no fue así, fue lindo verla convencida de eso, pero no fue así. Los no-muertos nos invadieron, y tuve que salir de la ciudad. El plan fue un fracaso, de no ser por mi rápida reacción nos hubieran matado. Celestia y yo estábamos en la carretera, un desierto a un par de kilómetros de la ciudad, ella estaba dejando un cartel escribiendo las coordenadas de mi hogar y con mi ayuda escrito el mensaje que dimos por la radio y aquí dejamos varias latas de comida y agua.
Veía toda su acción en el asiento de la moto. Con Ultra en la mano, viéndola de espaldas. Con el aire rosando su cabello. Levante el arma con casi intenciones de disparar, si la mató podría volver a mi hogar y me quito toda molestia, y puse el dedo en el gatillo, pero. No, no lo hare. Pero si la mató todo esto será en vano, ella tiene un reino que proteger, ella ama tanto a su reino que me lo dice a diario.
Además, haría lo mismo que hizo mi especie. Matar a otros seres vivos por miedo. Baje el arma a la vez que ella volteaba y caminaba hacia mi con el aire moviendo su vestido y cabello. Con una sonrisa, una sonrisa horriblemente envidiable, quisiera sonreír de esa misma manera. Se subió a la moto y regrese la mirada al frente, paso sus manos y descanso su cabeza en mi hombro y partimos.
Teníamos que ir a otro estado, no podíamos quedarnos siempre aquí. Debemos de avanzar, comenzare a dejar migajas por donde andamos, cada quinientos metros frenaba y quemaba un poco la llanta de la moto para dejar una marca en el piso. Soportar el chirrido de las llantas era lo de menos, pero si había humanos y dudo aún. Verán las marcas y sabrán a donde fuimos y claro. Deje una lata de comida a un lado del rastro del asfalto. Estamos en la 83 y pasaremos por un pequeño pueblo y pasaremos de largo deteniéndonos en Laredo un par de horas y dejar otro mensaje.
Íbamos a tope en la moto. La ciudad estaba casi 200 Kilómetros y por fortuna la carretera estaba desierta, solo que había que tener cuidado en las curvas. Calculo que a esta velocidad llegaremos en 2 horas o menos, depende que tan precavido sea en las vueltas.
Miraba de vez en cuando el paisaje, el desierto cubierto por algunas casas y gasolineras, plantas ondeando con la fuerte corriente de aire y la arena delante de nosotros. Únicamente con el motor de nuestra motocicleta veíamos pasar rápidamente todo lo que había a nuestro alrededor y estaba en paz hasta que Celestia abrió la boca.
—¿Y qué harás cuando encontremos más humanos? —Apenas escuche su pregunta por el ruido de la moto y el aire, pero me basto para bajar un poco la vista y la velocidad.
—¿Segura que encontraremos más humanos? Digo, de momento tu y yo estamos bien, pero ¿Ellos? Ni idea. ¿Por qué lo preguntas?
—Porque quisiera saber más de tu especie; Con lo que aprendí de ti estos días y la historia de todo esto me dejo con ganas de saber más. Sabes, en mi reino debo de ser casi un erudito en todo tipo de temas para saber cómo actuar, pero aquí, es casi como si fuera imaginario. A veces siento que es un sueño y aun sigo atrapada en el Limbo.
—Lo siento por no haberte inculcado bien nuestra cultura, sabes. Cuando el mundo se vino abajo también la historia. Y dudo que por aquí allá alguien que te cuente toda nuestra cultura. Pero lo que se, es que no siempre fuimos así.
—¿No? ¿Y cómo eran?
—Éramos más tranquilos, claro. Había uno que otro conflicto, pero nada fuera del otro mundo, a diferencia de tu mundo aquí se resolvía con política. Había consejos con personas capacitadas en los temas, les decían políticos. Ellos se sabían las leyes al pie de la letra y sabían como aplicarla y cada país tenia sus gobernantes y todos ellos se congregaban en una gran sede, la Organización de las Naciones Unidas. Todos hablando de como fomentar la paz y evitar guerras. Pero, se fue a la mierda eso y bueno. Ya sabes el resto.
—¿Y como era eso? ¿Políticos?
—Bueno, eran gobernadores máximos de una porción de territorio, y todos servían al presidente de la nación, él era el máximo líder en el país y líder militar, el decidía que tratos dar a otros países y con quienes relacionarse. Dependiendo el presidente, era como iba a vivir el pueblo. Y se elegía a base de votos.
—¿Y tu país? ¿Era bien gobernado?
—No muy bien, digo. Yo nunca viví tantos problemas como al resto de ciudades, pero si había mucha escasez y violencia, robos y asesinatos también. Me acostumbre mucho a esas cosas que creo que por eso no me afecta matar personas, bueno. Sus cadáveres. ¿Por qué preguntas?
—Curiosidad, quería saber como gobernaban. Pero escoger gente y que ellos decidieran el destino de sus personas. Y que, bueno. Causaran problemas, me preocupa. Yo nunca traicionaría la confianza de mi pueblo, ellos confían tanto en mi hermana como yo, somos 4 princesas en Equestria y cada una protege sus ciudades, pero todas somos una gran representación del amor de nuestro pueblo y juramos que nunca los dejaríamos atrás.
—Eso explicaría porque te quieres ir—Y Celestia se enmudeció, apretó mi vientre mientras doblábamos una curva, al pie de una montaña—No quieres dejar a tu pueblo solo, pero no quieres dejarme a mi aquí ¿Verdad?
—Si—Vi a lo lejos pasando la curva aquella ciudad, estábamos a una hora de camino aun, pero a mi velocidad será rápido—Quiero volver a mi hogar, pero desde que se de tu historia, de tu pasado. Me da miedo dejarte atrás.
—No deberías, si muero. Encontrare la paz, ¿Deseo morir? Si, pero tengo que dejarte en tu mundo, y es claro que ya sabes cómo volver.
—Si—Volvió a responder, apretando aun más fuerte mi estómago. sonreí—Descubrí el hechizo a los 5 días de estar despierta, pero vi este mundo, esta soledad. Y me dio miedo dejarte atrás, no te quiero dejar Arturo, no hasta que encontremos más humanos.
—¿Y si no los encontramos? Tienes que volver en una semana sino morirás tú y esto habrá sido en vano.
—¡No! ¡Claro que encontraremos más humanos! ¡Se que hay humanos por aquí! Mi corazón me lo dice.
—Confiare en "Tu corazón" pero no te ilusiones tanto, prepárate para cualquier cosa. ¿Entendido?
No dijo nada, solo sentí su cabeza moverse, asintió y seguimos de largo.
Estaba de más decir que encontramos no-muertos en la ciudad donde descansamos, nos quedamos en una gasolinera a las afueras de la ciudad mientras estiraba mi espalda y Celestia dejaba otro cartel indicando nuestra dirección, estaba sentado en la banca viendo a un no-muerto en el piso con lo que fue una vez su cabeza, su lengua estaba de fuera y los sesos regados por el asfalto. Tenia a Ultra en la mano y esta me temblaba, cada vez rematarlos se me hacia más difícil. Carajo. Estuvimos media hora sentados en la banca de la gasolinera viendo el cielo anaranjado, ahora sí. Estaba atardeciendo, apenas un día y ya me siento agotado, pero verla a ella. Tan tranquila, tan alegre. Me motivaba a seguir.
Ya no estaba solo. Y debo de seguir por ella.
CAPITULO XVII EL FIN DEL CAMINO Y NO SE A DONDE IR (PARTE I)
Llevamos ya 4 días de camino, carajo. 4 días cuando inicialmente solo seria 20 horas de camino y el resto debieron haber sido de búsqueda, pero todo fue mal. O no sé, solo maldigo nuestra suerte. Apenas llegamos a El paso fuimos invadidos de miles de no-muertos, había tantos que no pude esquivarlos y caímos del a moto.
De no ser por Celestia habríamos muerto, me tomo entre sus brazos y alzo vuelo sobre ellos y vi la moto perderse entre la multitud de cadáveres, la ciudad estaba sumergida en un incendio interminable. Los edificios aun ardían y los no-muertos salían de los edificios en llamas, me preocupaba mucho ver tanto movimiento en la ciudad. ¿Tenía años quemándose o será reciente? No lo sé, pero Celestia tuvo que sacarnos de la ciudad sin dejar un rastro. Solo la jodida moto, pude salvar las armas, pero no todas sus municiones, tenemos varias en los suministros encogidos, pero no bastara, pero salvamos toda la comida.
Ahora estamos en el techo de un edificio desconocido de 10 pisos con la noche sobre nosotros, estoy lleno de rasguños y mi pantalón lleno de sangre de no-muerto, por gracia divina o suerte pura no resultamos heridos o infectados, Celestia esta hecha un ovillo a mi lado, durmiendo, veo su rostro y aun esta aterrada. Y la entiendo.
Caímos de la moto de golpe y rodamos hasta el mar de no-muertos, ver todas esas caras grises y ensangrentadas agrupadas sobre nosotros y sin contar que había niños entre el montón. Es aterrador, mis manos me tiemblan aun por el susto y aunque trato de calmarme es difícil, cada vez que cierro los ojos veo esas miradas frías y esos dientes sucios con sangre en vez de saliva. Aun siento en la pierna la mano de un no-muerto que se aferro a mi pie cuando Celestia nos saco de allí, de no ser por las calcetas si me hubiera enterrado las uñas y ya me habría suicidado con tal de no infectar a Celestia.
Carajo, llevamos 4 días aquí arriba y los no-muertos siguen viniendo, los escucho aun en la noche golpear las paredes del edificio y a veces algunas ventanas, me quedo viendo a la puerta que da acceso al edificio aterrado, esperando a que uno de esos no-muertos rompan la puerta y nos den fin. Tanta mierda, tanta mierda. Debemos de avanzar, me levante de mi lugar y tome un tubo de acero que estaba en el suelo y lo cruce con la puerta. Me asome por el tejado y podía ver apenas sus cabezas tambalearse y algunos entrar al edificio torpemente. Todos con esos gritos muertos enfurecidos de que su comida este tan cerca y tan lejos.
No podía ver cuántos eran, pero si sé que eran muchos. Era triste, desesperanzador ver este paisaje. Refuerza mi punto: TODOS ESTAN MUERTOS.
Al amanecer despertamos con un fuerte grito, un grito que hizo eco por toda la ciudad, un grito desgarrador. Celestia y yo despertamos de golpe y corrimos hacia uno de los bordes de la ciudad, vimos a una chica. SI, UNA CHICA. Era apenas un punto marrón en la calle con miles de no-muertos detrás de ella, tambaleándose. Mire a Celestia y ella a mí, asentimos y Celestia me tomo de los brazos y salto del edificio.
He de mencionar que me aterra esto, pero era la única forma, gracias a Celestia que tiene tanta fuerza para mantenernos en el aire mucho tiempo.
La chica corría a lo largo de la calle mientras desenfundaba a Ultra y le quitaba el seguro. Celestia descendía velozmente contracorriente, y comencé a disparar para llamar la atención de los no-muertos, la chica reacciono viendo al cielo, distinguí apenas su ropa. Era una camisa de manga corta de color blanco con pantalones caquis y botas negras. Tenia una gran mochila color rojo con un oso de peluche colgando.
—¡Celestia! ¡Es una niña! ¡Mira! —Exactamente no era una niña, tendría a mi ver unos 16 o 17 años. Pero la desesperación no me dejo ver claro—¡Tenemos que rescatarla!
Mierda, mierda, mierda. No se porque tengo ese instinto, pero tengo que salvarla. Es otro humano. OTRO HUMANO MALDITA SEA.
Descendimos lo suficiente para estar a 7 metros sobre la chica, no tenía ningún arma a simple vista por lo que sí, estaba a la merced. Ella alzaba los brazos para que pudiera estar en el aire con nosotros, sin importar lo ridículo o fantasioso que se viera, quería que la salváramos.
—¡Cuidado! —Celestia grito a todo pulmón y levante la vista, carajo. Como salidos del infierno aparecieron varias decenas de no-muertos, comencé a disparar delante de mi para abrirle paso a la chica, pero era inútil. Eran tantos que apenas mataba una decena aparecían más y tenia que recargar las pistolas, ahora si me arrepiento de tomar armas lujosas y no prácticas. Maldita sea.
La chica reacciono a tiempo y aun con un tropiezo que tuvo doblo hacia un callejón y nosotros igual. La chica comenzó a gritar en ingles conforme nos acercábamos, el callejón era estrecho, pero podíamos pasar, no había ninguna escalera de emergencia como las de esas películas, pero había más pasillos y de ellos aparecían no-muertos.
—¡BAJAME! —Grite forcejeando viéndola y Celestia no me soltaba—¡QUE ME BAJES!
—Mira…—Ella respondió, con un tono de voz triste. Regrese la mirada hacia la chica y ella había tropezado con tres no-muertos, deje de forzar cuando la vi caer delante de ellos y como hienas caer sobre ella. Y comérsela, escuche sus gritos ahogados y su mano alzarse entre el trio de no-muertos, viéndome a los ojos. La vi a los ojos, eran ojos color esmeralda. Llenos de sangre y lágrimas, y de pronto. Caer de golpe, su brazo cayo y otro no-muerto se lo arranco de un mordisco. Celestia cayo sobre el techo de un edificio, rodamos varias veces hasta que chocamos con cajas de madera.
Quede boca abajo viendo a Celestia y ella arrodillada. Tomada de las manos, llorando. Veía su mirada, estaba sufriendo. Yo estaba en shock. Estaba paralizado. Era una chica joven, me pase la mano por la frente, tenia los dedos helados. Sudaba del impacto, tenia miedo. Vi a una chica morir delante de mis ojos, una superviviente.
Seguramente iba siguiendo nuestros pasos y por el tamaño de la mochila tenia mucho tiempo en el camino. Y nos alcanzó en estos días que estuvimos aquí varados.
—¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! —Grito Celestia entre lagrimas mientras yo me reincorporaba. Camine tambaleándome hacia la vista al callejón, saque la cabeza y vi como los no-muertos se alejaron de la chica, o lo que quedo de ella, era horripilante, no quedaba casi nada de ella. De la calle llego el resto de no-muertos y sin ningún respeto, se abalanzaron al cadáver, tanto la habían mordido que no tuvo ni la oportunidad de convertirse. Y comencé a llorar viendo el callejón llenarse de no-muertos, como hormigas trepando en su presa escuchando sus pisadas.
—Esta mierda empezó hace 10 años. Yo tenia 14 años, seguramente ella teni años. Mierda, estamos jodidos Celestia. Estamos jodidos—Me derrumbe entre lágrimas retorciéndome del dolor, maldita sea. Maldita sea.
¿Por qué? ¿Por qué?
Celestia estaba derrumbada en una esquina llorando, con las alas caídas y yo rezando a quien sea quien estuviera arriba. Que acabe con esta mierda, era una niña. Era una niña cuando esto empezó, si tuvo suerte sus padres estuvieron con ella hasta el ultimo minuto. Y ahora ella, murió. Murió por nuestra culpa.
Después de horas, después de largas horas llorando, me reincorpore. Me limpie las lagrimas y voltee a ver a Celestia, estaba sentada en medio del techo, usando sus alas para cubrir su cuerpo, mirando al suelo con las lagrimas secas en su rostro. Me acerque a ella lentamente para no asustarla, y al llegar delante de ella me arrodille y acaricie su rostro. Limpiando sus lágrimas, pero solo la manchaba con la tierra en mis manos.
Apoye mi frente con el de ella y cerro los ojos y volvió a llorar, en silencio. Y yo la abracé, ahora fui yo quien la abrazo. Era una agradable sensación, pero el pensar en la chica. Pensar que murió, daba otro énfasis mi abrazo. Celestia esta sola por dentro ahora, experimento de primera mano lo que yo vi hace años. Y aunque no espero que entienda mis emociones espero que entienda de que esto pasó por culpa de los humanos y no merecemos seguir aquí.
Estuvimos abrazados durante horas, hasta quedamos dormidos así. Sin importar el latente peligro de los no-muertos, dormimos juntos, sentados en el frio piso de aquel edificio lamentándonos, culpándonos por nuestra idiotez e inutilidad.
Soñé que era un rey, un rey de una época distante. Era un Rey malvado, tenia tres hermosas hijas pero una estaba maldita por culpa de otro hombre, la obligo a hacer cosas malas y matar a muchas personas pero yo llegue y la salve de esa maldición y mi reino próspero y se convirtió en el centro de atención del mundo pero mi sueño termino en que el hombre que maldijo a mi hija me asesino con una espada con la punta acuñada y mi hija, aquella que estaba maldita se corrompió y volvió a asesinar personas con el fin de juntar poder para matar a mi asesino.
Abrí los ojos y Celestia me tenia en brazos, volando hacia lo desconocido, veía su mirada llena de franqueza y valor, aun con lágrimas, pero ahora con valor. No dije nada, solo me limite a verla, como el aire despejaba su frente y ver el desierto debajo de nosotros. No sé cuánto tiempo dormí, pero íbamos a llegar a nuestro destino.
Iban nos a ir a Tucson, Arizona.
Donde todo iba a terminar, quiero creer que ahí habrá más humanos. De no ser así ¿Por qué Celestia habrá escogido esta ciudad como destino final?
Llegamos a la ciudad, era una ciudad pequeña. Casi como la mía, pero a la mitad del desierto. Había un gran edificio en el centro de la ciudad, no sé qué tantos pisos, pero era casi como una torre, un edificio en espiral con grandes ventanas reflejando el cielo grisáceo. Celestia bajo al suelo firmo con el enorme edificio en medio de la ciudad, las casas y demás edificios no eran nada a lado de este. Desde el suelo era como un gran alfiler y parecía que cortaría el cielo en cualquier momento.
La puerta principal eran dos grandes puertas de cristal polarizado y podía vernos fácilmente reflejados, Celestia se sentó cansada y sus alas se desplomaron en el suelo y algunas plumas cayeron sobre ella.
—Celestia, ¿Estas bien?
—La chica, dime. ¿Qué sentiste al verla con vida? —Levanto la vista aun con esa tristeza, tenía una mirada seria, pero si percibía esa tristeza.
—¿A ella? Bonito, era la primera vez desde que comenzó todo esto y verla me dio esperanza. A pesar del triste final que tuvo.
—Aún pienso que tu especie tiene futuro Arturo, quiero que tú seas su gobernante.
—¿Yo? ¿Por qué yo?
—Porque eres una persona genuina. Tienes mucho valor, has pasado todo este tiempo en soledad y sabes lo difícil que es estar en medio de la muerte y mantener la paciencia. Las personas necesitan a un líder, un Rey—Esas eran palabras pesadas. Y se equivocaba, todo el tiempo tuve miedo y no había día que no pensara en quitarme la vida.
No dije nada, me quedé callado ante su firme mirada. Duramos un largo minuto en silencio hasta que la puerta detrás de nosotros se abrió.
Era una puerta corrediza y se escucho la puerta rechinar en las vías del suelo, pudimos ver el interior del edificio y era un abismo, tome a Penny con fuerza y me quede estático viendo a la absoluta oscuridad esperando a que apareciera un no-muerto o peor, cientos de no-muertos. Estuve un largo rato parado delante de la puerta con Celestia detrás de mí, con el sudor en mi frente cayendo por todo mi rostro, afortunadamente ningún no-muerto apareció por la puerta y baje el arma aliviado, pero debo de estar alerta.
Celestia se recargo en mi hombro y extendió su mano derecha lanzando una pequeña esfera blanca y al entrar al edificio se ilumino; Una extrañamente bien cuidada recepción con un gran escritorio en medio y una computadora encima, detrás una pared de madera con un logo de acero, era un ave Fénix con las alas extendidas en Angulo, irónicamente la compañía se llamaba Phoenix Inc.
—Es aquí—Dijo con seriedad, me tomo del hombro y camino hacia el interior. ¿Acaso aquí habrá más humanos? ¿Seré en verdad lo que ella dijo?
Con el arma en mano entre al edificio detrás de ella, acople una linterna que tenía en el bolsillo en la parte inferior del cañón, el recibidor de este lugar no era muy diferente al resto pero impresionaba que todo estuviera bien ordenado, no había ningún rastro de pelea ni de no-muertos, en la parte izquierda de la recepción había una pequeña sala de espera con sofás de terciopelo y una pequeña mesa de cristal con tazas de café, me acerque con cuidado y vi que las tazas tenían restos de café, café hecho piedra y mohoso y con telarañas. La mesa tenia una gruesa capa de polvo y al tomar la taza quedo un gran circulo perfecto en la mesa. Raro.
Regrese la atención a Celestia y camino hacia uno de los pasillos a un costado, me regrese hacia ella viendo el largo pasillo, era un gran pasillo con muchas oficinas con paredes de cristal, escritorios bien ordenados y computadoras, preocupantemente ordenadas. No había ningún desorden o señal de saqueo. Era preocupante, seguí con Celestia a mi lado caminando a través del largo pasillo, el suelo era una alfombra larga de color azul marino y el techo metálico con algunas lámparas colgando, pero por el paso de los años.
Había varios cruces y cada uno de ellos me asomaba inspeccionando todo, pero era lo mismo, era como un aterrador laberinto y todas las oficinas eran iguales, Celestia me tomo del antebrazo con miedo. Si, me sentía de la misma forma. No se porque este lugar esta así.
Al fondo de este pasillo, o más bien de esta red de oficinas llegamos a un elevador, las paredes eran de madera fina y tenían luces led tintineantes en el suelo a lo largo de la pared. Y el elevador se abrió, con un fuerte rechinido y el interior era una pequeña cabina de cristal con las esquinas metálicas y una luz amarillenta. Mire a Celestia y ella a mí, asentimos y entramos al elevador. Temerosos de cualquier cosa ¿Qué nos espera aquí? ¿Por qué no hemos huido?
Dentro del elevador baje ya mi arma, mire a Celestia y ella me abrazo fuertemente, sin importar nada. Me abrazo, yo acaricie su cabeza cerrando los ojos, todo ha pasado muy rápido. Todo, apenas tuvimos tiempo para charlar hace varios días, vimos a una chica morir y ahora estamos en un edificio totalmente desconocido y aparenta estar abandonado sin ninguna señal de no-muertos, y, a decir verdad, no vimos a ningún no-muerto en el exterior, lo cual es raro.
Celestia no me soltó durante el descenso, y ya estaba tardando.
—Dime Celestia, ¿Por qué crees que aquí habrá humanos?
—Tengo una corazonada—Dijo tomándome del pecho, acaricio mi pecho en suaves movimientos circulares—Quiero que seas feliz Arturo, he visto que tienes mucha tristeza. Quiero que vivas, que seas feliz. Este mundo, todavía tiene esperanza. Quiero que seas un líder, un Rey. Puedes ser un Rey, agradezco mucho que hayas aparecido en mi vida Arturo. Me hubiera gustado tener más tiempo contigo.
—¿Qué dices? ¿Por qué lo dices?
—¿Sabes qué día es hoy? —Al verla sonreír, sentí mi estomago caer al suelo. Y mi sangre helarse.
—No, no puede ser. ¿en serio es hoy? —Ella asintió con esa sonrisa, acaricio mi rostro. Veía esas enormes pupilas purpuras brillantes, no podía creer que hoy era su ultimo día. 31 de diciembre. No, no podía ser.
—Si, solo espero que él te ayude a encontrar más humanos.
—¿él? ¿Quién es "él"? —Y el elevador se detuvo y las puertas se abrieron lentamente, con una fuerte luz blanca cegadora, como en cámara lenta. Escuche más voces, demasiadas voces.
Entre la luz vi varias siluetas entrar al elevador y dos hombres vestidos de traje negro con armas largas entraron y nos sacaron tomados del brazo, gritándonos en inglés. No entendía lo que sucedía, estaba aturdido por tanto ruido. Los hombres nos dejaron entrar y me tomaron de los brazos colocándolos en mi espalda y a Celestia también. Aunque ella no se veía molesta por esta acción.
La luz sobre nosotros fue disminuyendo y delante de nosotros. En una gran sala de dos pisos con paredes metálicas, luces de neón en las esquinas y muchas habitaciones, personas. Había más personas, muchas personas.
Nos arrodillaron y nos apuntaron a la cabeza con sus armas, eran armas AR-15 y las ropas negras eran trajes militares teñidas de negro, los hombres no tenían casco, pero en sus cuellos tenían trajes de neopreno del mismo color y botas de casquillo, lo note al ver una bota de cerca y tener en la punta el filo del acero dentro de la bota. En los chalecos antibalas tenían el mismo logo del ave fénix en el vestíbulo. Todos gritándonos en inglés, y las personas por detrás viéndonos con temor. ¿Había muchas personas aun? ¿En serio?
La sala donde estábamos era de dos pisos, en donde llegamos era el segundo piso y se podía ver la parte inferior gracias por que solo el segundo piso eran largos puentes y había un puente cruzando de extremo a extremo, no vi niños, pero había muchas mujeres. Más mujeres que hombres.
Detrás de estos soldados apareció otra silueta. Más alta que el resto. No tenia piel, no tenia ojos, en cambio tenia grandes placas de acero blanco como brazos y cuerpo, de ojos dos luces azules y en el pecho tenía el ave Fénix. Era un robot ¿Qué?
—¡Alto! —Grito aquel robot separando a los soldados de nosotros, sus dedos eran largos y podía ver que se doblaban 5 veces, parecían manos de araña o no lo sé, pero era escalofriante—Son los sujetos que esperábamos.
—Doctor Knives, debemos de revisarlos si no están infectados, no podemos arriesgar el complejo a estar en contacto con el virus.
—No se preocupen, ya me he encargado de eso, el elevador tenia en su interior químicos esterilizantes y en mi escáner no veo ningún tipo de infección, solo un rasguño, pero tiene restos de asfalto. Así que son igual de limpios que nosotros—Este robot, tenía voz de robot, pero hablaba tan fluidamente como un humano. ¿Qué es? ¿Por qué hay tantos humanos aquí? ¿Qué esta pasando? —Les ordeno que los suelten y los traigan inmediatamente a mi oficina.
—Si señor—Y los soldados nos levantaron del suelo a la fuerza, tomando a Celestia del hombro lastimándola. El robot los detuvo nuevamente.
—Gentilmente, por favor. No quiero tener que tomar medidas ante sus rebeldes acciones—Y los soldados cruzaron miradas entre ellos ¿Nerviosos? Y asintieron, nos soltaron, pero nos empujaron al frente, Celestia me veía confundida y yo estaba en las mismas, veíamos a la gente y ellos se alejaban de nosotros.
Pasamos por el lado derecho de este lugar, a mi derecha había una serie de habitaciones, con puertas corredizas y grandes ventanas protegidas en acero. El interior había personas viéndonos con mucho temor, señores adultos entre los 40 y 50 y mujeres un poco más jóvenes. Todos con batas blancas, y debajo camisas de overoles negros con el logo bordado en blanco.
A mi izquierda, estaba la planta baja, había mesas de campo en el centro con personas comiendo, todos viéndonos mientras combinan con cautela, podía ver en una esquina una cocina grande con los cocineros, también hombre y mujer, usaban sus batas, pero encima tenían un delantal blanco.
Celestia veía a todas direcciones como yo con temor, con intriga. Este lugar, se veía muy bueno para ser cierto. Tantas personas, viviendo en un solo lugar. Lejos de esta mierda. Carajo, ¿Qué clase de mundo vivimos?
Cruzamos una puerta delante de nosotros y subimos un par de escaleras, pasando por una corta recepción y entramos a una oficina, aunque grande, tenía toques hogareños; Una chimenea, aunque artificial, unas fotos sobre une escritorio de madera con un hombre de edad avanzada con su hija y una mujer rubia muy joven, un pescado colgado en la pared y una alfombra con piel de oso. Estos soldados nos soltaron y desataron las manos y salieron y este robot entro y se sentó detrás de su escritorio. La cara de este robot, era casi de una calavera, pero no tenía boca. Solo los dos ojos azules brillando. Como grandes focos. Era el más alto, yo media 1.90. Este robot media 2 metros y medio.
—Bienvenidos a nuestro hogar, veo que han logrado sobrevivir al apocalipsis—Dijo mirándonos a ambos, escuchando los engranajes de su cuerpo moverse —Se que han de estar cansados, pero entiendo que no tienen mucho tiempo.
—Así es—Respondió Celestia con una pequeña sonrisa—Espero que Arturo pueda encontrar paz entre su gente.
—Y lo hará—Volteo a verme—He esperado por usted y por la princesa desde hace semanas.
—Un momento ¿Qué esta pasando aquí? ¿Quién es usted? ¿Por qué hay personas con vida? ¿Qué es usted? —Y el se recargo un poco cruzándose de piernas tomándose de las manos asintiendo.
—Entiendo, me llamo Albert Knives, soy el presidente fundador de la compañía. Junto con mi esposa Linda creamos este hermoso Bunker antes de que el apocalipsis comenzara. Estas bajo lo ultimo que queda de nuestra compañía Phoenix Inc. Estas en el único refugio de la humanidad.
—¿Qué es usted?
—Yo soy el Doctor Albert Knives—Volvió a decir—O lo que era, ya que cuando comenzó la infección terminé infectándome del virus y en un intento desesperado hice una copia de mi mente y la transferí a este robot de ultima generación, donde gracias a el mi intelecto se ha aumentado lo suficiente para mantener con vida a todas las personas de aquí, que por cierto todos son científicos de renombre del viejo mundo.
—¿Este lugar?
—Es un Bunker diseñado por mi esposa, es una cámara especial donde se refugiarían los políticos más importantes y celebridades de la época, pero al haber ocurrido las tragedias solo pudimos mantener a los científicos. Por desgracia mi esposa Linda y mi amada hija no lograron ver el hermoso amanecer del día siguiente tras la caída de las bombas rusas.
—¿Cómo conoce a Celestia?
—Bueno, eso lo puede responder ella—Dijo señalando a Celestia y ella volteo a verme con emoción.
—¡Si! Antes de salir de tu hogar en una de tus radios encontré un mensaje del Doctor, pidiendo ayuda. Me buscaba explícitamente a mí y confiaba que habría alguien en el mundo que me encontraría y por fortuna fuiste tu Arturo.
—Todo este viaje fue solo para dejarte aquí, ¿En este lugar?
—No yo, tu. El Doctor dijo que necesitaba de una persona capaz de sobrellevar el apocalipsis, algo que solo tu pudiste tener, además de un corazón puro y valiente. Yo podre volver a mi hogar tranquila y tu podrás ruñirte con más personas como tú.
—¿me engañaste? —Aunque puedo decir que me estaba enfadando con ella, no lo diré. Estaba asustado sobre todo el asunto, un hombre en el cuerpo de un robot, búnkeres llenos de científicos y que todo este viaje vi a una persona morir. Era horrible.
—No, para nada. Se que estabas a gusto en tu hogar, y sé que no querías irte, pero en Equestria fomento mucho la unión, la amistad. Ya que eso forma parte de la magia de la amistad. Si creamos amistad, crearemos magia. Y aunque en tu mundo eso no sea posible, crearemos armonía y amistad. Y eso te hará feliz. Querías ser feliz, querías dejar de estar solo.
—Pero yo había dejado de estar solo cuando te conocí. No quería más personas—Ella dejo de sonreír al escucharme, bajo un poco la mirada suspirando.
—Lo siento mucho Arturo, pero. Se que es egoísta, pero aquí estarás bien. Estarás sano y salvo. ¿Verdad Doctor?
—Si, estarás bien. La princesa puede volver a su mundo gracias a nuestra ayuda y tu podrás convertirte en mi mano derecha y retomar el mundo.
—¿Y como piensa hacer eso?
—Eso lo hablaremos en un futuro, por ahora. Celestia, ¿Podría decirnos como llego aquí?
Y Celestia le explico todo a este robot, androide. O lo que fuera; Explico desde como comenzó su conflicto con Tirek y como el la mando al Limbo con el fin de tenerla presa hasta el fin de los tiempos, explico los hechizos que uso y como llego aquí y como me conoció y como le enseñe a sobrevivir, obviamente omitió muchas cosas. Pero solo dijo lo más importante.
Yo veía al doctor mientras la escuchaba hablar, veía algo en él. Algo que no me parecía, algo que no me agrada en él, para empezar esa tonta imagen de androide. ¿Quién en su sano juicio se metería en un robot? No me parecía algo normal, y para que haya solo científicos. Era inusual. Si, entiendo que son personas. Pero ¿No hay niños? ¿Qué hay de los niños?
Celestia termino de contarle todo, sobre su reino, sobre los elementos de la armonía y las princesas que lo gobiernan, el Doctor se vio muy interesado al respecto y una vez que ella termino se escucho que respiro aliviado. Es escucho porque realmente no tenia nariz y era producto de su programación.
—Interesante, Equestria—Dijo mirando a Celestia—Y este reino ¿En verdad hay paz?
—Si, mi hermana y yo no encargamos de eso, tratamos de mantener el balance del mundo para evitar horribles catástrofes.
—¿Y si una de ustedes falta? ¿Qué sucedería? ¿Tienen un plan de respaldo?
—Por fortuna no ha sucedido eso, y si mi hermana o yo faltáramos sería difícil traer el equilibrio a Equestria ya que como dije, yo traigo el día y mi hermana la noche. Y para mi hermana es difícil traer el amanecer al igual que yo, cada princesa reina en su talento para la que nació. Y si faltáramos tendríamos un gran problema. ¿Por qué lo pregunta?
—Porque vera, nuestro mundo tenía líderes. Y aun cuando estuvieron con nosotros, por así decirlo. Nos fallaron y trajeron el fin del mundo como lo conocemos y le pregunto esto porque quiero informarle que su acompañante—Y no le diré mi nombre—Tiene los rasgos para ser un líder, pero tiene que trabajar en su comunicación.
—¡Lo sé! Realmente es lo que le digo, debe de saber expresarse y aunque ha sido lindo estar a su lado debo de volver a mi hogar. No tengo mucho tiempo ¿Sabe?
—Si, lo sé—Su risa se escuchó apenas mirándome, ese foco azul moviéndose entre ella y yo. Me inquietaba—¿Y cuánto tiempo te queda?
—Unas 8 horas antes de tener que volver, para la medianoche comenzare a perder mis fuerzas y podría morir.
—Ya veo—Dijo con un tono de voz diferente—Y usted, ¿Qué dice? ¿quiere ser nuestro líder? ¿quiere guiarnos al nuevo mundo? Tiene lo que se necesita y ahora tiene conocimiento. Use ese conocimiento para salvarnos, para salvarlos a ellos. Que aún son seres vivos.
Me quede viendo al androide, al Doctor Knives pensativo. Ha sido muy críptico ante esto, ha sido alguien de poco confiar. Y siendo honesto no quiero confiar en él. Nuevo mundo ¿Qué es eso? Pero si Celestia confiaba en él, quizás yo también deba.
—De acuerdo, seré su líder. Pero quiero una condición.
—Claro, ¿Cuál?
—¿Qué es eso de Nuevo mundo? —Y el Doctor se estremeció, me miró fijamente y aunque tardo en responderme lo hizo.
—El mundo que traeremos aquí cuando la princesa Celestia ascienda a su reino. Una vez que ella lo haga usaremos su poder restante para usarlo a nuestro beneficio, nuestros científicos llevan años creando aparatos que convierten materia muerta en viva, pero necesitamos el catalizador que en nuestro mundo no existe. Magia, y los residuos de la princesa servirán para alimentar nuestras maquinas.
—Interesante…
—Accede, por favor. Tu especie se puede salvar. Hazlo, por favor.
Me quede viendo a Celestia, como ella me tomo de la mano, con mucho cariño. Cerré los ojos y asentí.
—Está bien, lo hare.
—¡Perfecto! —Se levanto de su asiento y camino hacia la puerta—Recuerde, no habrá vuelta atrás. Una vez que usted se siente en el trono no podrá bajarse.
Abrió la puerta y aparecieron dos soldados, con armas. Me apuntaron a mi ya Celestia, me levanté y apenas di un paso me dispararon en el pecho. Eran dardos eléctricos, Celestia también recibió estos disparos, y en el suelo. Retorciéndome este androide se acercó tomándome del cuello, riendo mientras yo perdía la consciencia.
El Nuevo mundo ¿Eh? ¿De que hablara con eso?
CAPITULO XVIII EL FIN DEL CAMINO Y NO SE A DONDE IR (PARTE II)
¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? Me duele mucho la cabeza, y los ojos me arden. Abrí los ojos lentamente, con una luz enceguecedora delante de mí, una gran lampara iluminando mi rostro, no podía mover mis brazos y piernas, sentía mis parpados pesados. ¿Qué me hicieron? Mire a todas partes desorientado, pero no veía nada, solo luces blancas, estaba sentado en un sofá de cuero con las manos sujetas por cinturones de cuero, mis piernas igual, no tenia mi gabardina, estaba colgada con las pistolas y la escopeta. ¿Dónde estoy? ¿Dónde está Celestia?
—Espero haya dormido bien, siento mucho haberlo traído de esta forma a su habitación, pero necesitaba tenerlo lejos de Celestia—La voz del Doctor se escuchaba en mi cabeza—Hemos tenido que llevarla a una habitación diferente, debemos de prepararla para que abra el portal.
—¿Abrir el portal? —Mi voz era débil y tenue debido a los choques eléctricos.
—Si, como dije. Ella tiene un poder incalculable, tiene la habilidad de viajar entre dimensiones y como vera; Nuestro mundo no posee oportunidades de vivir, así que use esa ventaja a nuestro favor. Espero comprenda ya que ella será la llave para la salvación de nuestra especie. Bueno, de su especie, líder.
No entendía lo que pasaba, era tan rápido, tan desolador. Trate de liberarme aun con el cansancio, pero era inútil.
—¿Portal? ¿Qué portal?
—El portal a Equestria, es obvio. Nuestros científicos no pudieron encontrar una cura para el virus, pero si la manera de viajar entre dimensiones, afortunadamente la princesa Celestia apareció en un momento de crisis, gracias a ella nuestra especie prevalecerá y usted será nuestro líder. Cuando abramos el portal mandaremos a un escuadrón para despejar el camino para que usted tome el trono de Equestria y sea el líder que debe de ser, porque él ordeno que fuera así.
—No entiendo, ¿Por qué yo? ¿Quiere exterminar otro mundo?
—No, para nada. No cometeremos los mismos errores que nuestros líderes, tomaremos el trono de Canterlot y mandaremos a toda la población a este mundo, así ellos tendrán una oportunidad de vivir en nuestro lugar.
—Maldito monstruo, ellos no merecen nuestros pecados. No puedes mandar al matadero a inocentes ponys—Si, lo dije. Ponys, aun aturdido la ira en mi corazón me invadía—Nosotros merecemos este castigo, ¡No ellos!
—En eso se equivoca, nosotros NO merecemos este castigo, nuestras familias pagaron caro por la codicia de otros. Mi esposa, mi hija, Sus padres incluso. Tenemos esta oportunidad de sobrevivir, debemos de aprovecharla. Comenzar en otro mundo desde cero y hacer las cosas correctas.
—¡Sacrificando a otra especie! Usted es el que está mal, si esto significa para usted ser un líder. ¡Me niego! No traicionare la confianza de Celestia, ella quería lo mejor para mi y lo mismo quiero para ella.
—¿Por qué aferrarse a ese sentimiento? ¿Acaso no entiende que no es humana? Aunque ella hubiera muerto, hubiera ido en persona para recoger su cadáver y traerla aquí, tomaríamos su magia y abriríamos el portal. Siendo un no-muerto o un vivo. No es nada suyo.
—¡No! ¡No lo permitiré! —Cerré los ojos, con la ira en mi corazón y el miedo, cansado de todo esto. Jadeando del dolor—No, ella no tiene la culpa de nada. Déjela ir. Por favor—Y recordé todo lo que viví con ella, esa larga semana cuidando sus heridas, esos días protegiéndola de los no-muertos y consecuentemente convivir con ella. Hablar con ella y reír con ella, enseñándole como era mi vida y de alguna forma. Alegrarme de estar vivo, ahora. Estar atado de manos y piernas me hacia sentir un inútil, ella confió en este intento de hombre y yo. Accedí a esto e inmediatamente nos tracciono.
—¡AYUDA! —Ese grito…Es de ella, abrí los ojos de golpe, con una nitidez sobrehumana. Mire a todas partes eufórico—¡SALVAME! ¡NO QUIERO MORIR!
Mierda, ¿Qué hago? Sus gritos hacían eco por toda la sala, comencé a mover los dedos y las manos frenéticamente a la vez que movía mis pies en círculos.
—Es inútil, ella ya está siendo sometida y atada a la máquina, una vez que extraigamos su magia podremos ir al nuevo mundo, y usted. Se sentará en el trono y sellara el destino que ya ha sido escrito. Nos prometió un futuro, y es hora de hacerlo realidad.
Celestia comenzó a gritar, a gritar desesperadamente a la vez que escuchaba maquinas, reconocía aquellos ruidos. Eran ruidos agudos y aturdidores, eran cierras de corte. Mi padre las usaba para cortar madera y hacer los marcos para las puertas. ¿Qué mierdas harán?
—No. No lo permitiré.
—Es demasiado tarde, usted no tiene el tiempo para salvarla. Ahora mismo comenzaran a intervenirla. Además, aún con sus armas a su disposición. No hará mucho, hay cientos de hombres afuera esperando en caso de que se libere.
—Ya lo veremos.
Mire mi mano izquierda, estaba bien sujeta. Había visto esto en películas de espionaje y de terror. Pero nunca he tenido los cojones para hacerlo. Hasta ahora que escucho los gritos de Celestia. Me armo de valor, junte mis dedos formando una punta y con todas mis fuerzas tire hacia mi derecha escuchando mi muñeca tronar, ¡CARAJO! Me tenia los dedos casi entumecidos y apenas podía mover un par, el resto la tenía totalmente perdidos, vi una bola blanca en un costado de mi muñeca y lentamente tiré de mi muñeca dislocada hasta tenerla libre.
Una vez libre puse la mano bajo mi barbilla. Apreté con todas mis fuerzas, llorando del dolor y tiré ahora hacia la izquierda y luego hacia abajo escuchando la muñeca raspar los huesos, di un gran grito de dolor mientras me hacía hacia atrás retorciéndome, ¡Carajo! ¡No pensé que dolería tanto! Me quede un rato jadeando del dolor, pero fue suficiente, logre recuperar la sensación en la mano como un hormigueo y eventualmente el dolor aminoro un poco, aunque casi me desmayaba en el proceso. Libere mi otra mano quitando los seguros y luego mis piernas y camine hacia mi gabardina, me vestí y colgué ambas armas en mis caderas y la escopeta en mi espalda. En mi gabardina tenia 6 cargadores para Ultra y Violeta y un cargador con 20 tiros para Penny. Eso se convertía que si daba bien mis tiros mataría a media centena de hombres. Si es que ese maldito androide tenia tantos soldados cosa que dudo.
Camine hacia la puerta con Violeta en mi mano derecha, era una puerta metálica de color blanco y la perilla de oro, me recargue en la pared y abrí lentamente la puerta, era una puerta tan buena que no hizo ningún ruido y vi la nuca de un soldado de estos, y el pasillo, paredes de cemento y lámparas de gas, podría usarlo a mi ventaja.
Nunca me he enfrentado a personas vivas, y siendo honesto nunca creí que lo haría dado a que yo pensaba ser el último de mi especie, pero creo que es más fácil matar humanos que no-muertos.
Me asome un poco más y vi a varios soldados dándome la espalda, abrí la puerta lentamente y puse el cañón de la pistola en ese hombre, se que mi bala atravesara su cabeza fácilmente y podre darle a otro, tratare de tomar esa estrategia. Puse el arma en su nuca y el salto mientras me apoyaba detrás de él. Y sirve para que el otro par volteara, era horrible escuchar a Celestia gritar mientras los soldados volteaban sorprendidos.
Y dispare.
Los sesos del soldado se dispersaron por todo el pasillo, manchando paredes y techo y ver el soldado de la izquierda salir volando con un gran orificio en el pecho, fue un gran error dejarme con mis armas aquí. Sabes, hasta siento que lo hiciste a propósito Knives, tomé el cadáver del soldado sin cabeza y me fui acercando a la vez que las ráfagas impactaban al cadáver de su amigo. La lengua se tambaleaba frenética por los impactos y una vez que se quedo sin balas empuje al cuerpo y el caer por el peso, trato de sacar una pistola de su funda y puse el arma en la espalda del cadáver y con una mirada fría dispare. Viendo parte del concreto volar entre su sangre y se que me manche la ropa y cara por esto per no me importo. Si ellos trabajaban para alguien que quería matar otro mundo, no son personas. Y yo tampoco al contribuir al ir disminuyendo la cantidad de personas en este mundo.
Avance por el largo pasillo y las alarmas se encendieron, pero aun podía escuchar a Celestia gritar, estaba cerca. Algo en mi, algo en mi me hacia avanzar. Como un demonio sediento de sangre, en un cruce aparecieron cinco soldados, saque a Ultra y apunte a los dos de enfrente que estaban arrodillando ordenándome que bajara mis armas en inglés, calcule bien mi tiro y dispare. Aun con el retroceso jodiendome los hombros vi esos dos soldados caer con un agujero en el estomago y los dos de atrás caer sin una pierna y de milagro alcance a disparar al de en medio, alcanzando a darle en el pecho y cabeza haciéndolo puré. Literal, solo quedo parte de su tórax y brazos.
Guarde mis pistolas ante los quejidos de los soldados y tome sus armas, eran AR-15 reglamentarias, de ráfagas. Sabia de ellas porque tengo unas iguales, tomé un par y les di el tiro de gracia a los heridos. Me detuve en el cruce viendo hacia las tres direcciones, esperando paciente al grito de Celestia, llamándome. Entre sus gritos de agonía, entre esos desgarradores gritos que hacían eco en el pasillo.
Entre esos gritos, supe de donde venían. A mi derecha, corrí a mi derecha con el arma de estos soldados en mi mano, con el sonido de las alarmas molestándome. ¿Dónde mierda estamos?
Había largas ventanas a mis costados y veía en su interior laboratorios, mesas de estudio con esos instrumentos. Cosas que no entendía, pero si entendía lo que había.
Había grandes pantallas y en ellas veía a Celestia, desnuda con cables en sus brazos y piernas obligándola a estar arrodillada, con sus alas extendidas a la fuerza por grandes cables de acero y su espalda a medio abrir con una gran maquina detrás. Me enfurecí al verla así, me odiaba por confiar en ella, pero también estaba furioso por usarla de esta forma tan. Tan inhumana, corrí con todas mis fuerzas con la cabeza baja de Celestia en mi mente, ese cabello multicolor perdiendo intensidad y sus ojos perdiendo ese hermoso brillo.
A varios metros vi una gran puerta de acero, de 3 metros de altura con una docena de soldados, todos apuntándome. Y apenas escuche la orden y comenzaron a disparar a diestra y siniestra. Levante mi arma y respondí los disparos, mis proyectiles acertaron a mis enemigos, pero ellos a mi igual, recibí varios impactos en el pecho y brazos, pero no me detuve, al terminar mi cargador arroje el arma y saque mis pistolas, y dispare sin importar nada.
¡A la mierda la estrategia!
Y vacié los cargadores de Ultra y Violeta, ignorando el hecho de que mis hombros se despedazaban internamente por el retroceso, pero me llené de satisfacción al ver a todos mis enemigos en el suelo, sin brazos, sin piernas. Sin cabezas. Me detuve por un momento, recargándome en la pared jadeando con grandes gotas de sudor, miré mi pecho y estaba lleno de sangre, tenia al menos 3 disparos en el estómago y uno en el pecho. Carajo, cerca del pulmón, pero me bastaba. Podía continuar así.
Me acerque a la enorme puerta con mi sangre manchando la pared, recargue a Ultra y enfunde a Violeta, tenia solo ese cargador. Y la escopeta aun clara.
La puerta se abrió lentamente, en una luz blanca; La enorme maquina detrás de ella era una especie de taladro con un frasco de cristal, tenia un liquido plateado con tonos multicolores, en las paredes de esta habitación había maquinas y monitores revisando su pulso y otros. Equestria, aunque no reconocía el mapa, sabía que ese lugar era Equestria. Ya tenían todo registrado. Al fondo había un gran arco de acero con una plataforma delante y en una esquina baterías y en el centro un pequeño objeto esférico de color verde, ¿Era energía nuclear?
Miré a Celestia y ella estaba de rodillas de espaldas a mi y di un paso, pero una gran figura metálica se interpuso tomándome del cuello, era este maldito androide. Me levanto del suelo con facilidad y me apretó tanto la garganta que solté a Ultra tomando sus manos, este androide me tomo hacia Celestia y detrás de los varios científicos. Estaban ocultos para que no los matara.
—Observa bien, ella será la clave para la salvación de la humanidad. Pero tú, la estas liquidando. ¿Por qué? ¿Qué ganaras al matar más humanos?
—Su salvación—Apenas pude responderle, apretó más mi garganta.
—Parece que no lo entiende, si quiere ser un líder, nuestro líder. Debemos de acabar con ella, ella es la llave para que nuestra especie sobreviva, ella no es humana. Su muerte, no afectara a nadie.
—A mi si—Y vi a Celestia reaccionar, levantando un poco su cabeza. Y los doctores colocarse detrás de ella, ambos doctores eran personas de mayor edad. Todos con una mirada cansada, con grandes ojeras y hombros caídos.
—Mírelos, estos hombres, eran mis camaradas cuando esto comenzó. Estábamos en nuestros hogares cuando las bombas cayeron y perdimos a nuestras familias. De no ser por la pronta respuesta de mi esposa todos habríamos muerto, ellos se salvaron. Pero sus familias no tuvieron la misma suerte, estamos cansados de estar escondidos. Queremos una nueva oportunidad, nos la merecemos.
—¡JA! —Comencé a reírme, sintiendo el aire faltarme por mi propia risa—¡Sacrificando otra especie! ¿No creen que eso fue lo que causo nuestra extinción? Serán personas inteligentes y conocedoras de muchos temas, pero en el fondo son más que ignorantes miedosos…
—¡Silencio! —El Doctor Knives apretó mi garganta de tal forma que comencé a ver estrellas. Pero aun puedo sobrevivir, todavía puedo—¡Todos perdimos algo en nuestro camino! ¡Debemos de recuperarlo!
—…Pero si ya lo recuperaron, están allá en la superficie tambaleándose como carne podrida…Ha…Ha…Ha—Y el doctor en su ira me arrojo al suelo, rebotándome sobre mi espalda. Sentí que casi se partía y escuché mis huesos tronar como palos de madera. Grité adolorido mientras Celestia volteaba a verme lentamente, vi a Celestia. Estaba llorando, aun con la espalda casi abierta y sus alas casi rotas. Podía ver en ella un atisbo de esperanza, y le ayudare a que la mantenga.
—Veo que usted en realidad no quiere ser nuestro salvador, no quiere que vivamos en paz.
—Claro que quiero que vivamos todos en paz, pero ¿Matar a otra especie? No pienso traer a una pacifica raza a este mundo podrido, ¡PREFIERO QUE NUESTRA ESPECIE SE EXTINGA!
El Doctor me pateo con fuerza y rodeé hacia el frente de ella, con mi cabello cubriendo parte de mi vista, la vi. Estaba paralizada viéndome con sorpresa, jadeando del cansancio trate de levantarme. Pero no podía, me faltan las fuerzas. Quizás, después de todo no soy alguien tan fuerte como ella. Tan valiente.
—Enciendan el taladro de nuevo, debemos de salvar a nuestra especie. El sujeto no está dispuesto a cooperar.
—Como ordené Doctor—Y la maquina se encendió y ambos doctores acercaron la máquina, el agudo ruido del taladro era estúpidamente fuerte y apenas pude escuchar lo que hablaban, pero no tanto como escuchar a Celestia gritar, levantando la cabeza del dolor. Viéndola llorar por el dolor, debo de levantarme. ¡DEBO DE LEVANTARME!
—Tenemos un 25% de la magia de la princesa. Con esto podemos abrir el portal—Dijo un doctor entre gritos, pero el Doctor al verme lo negó.
—Para nada, debemos de sacar todo el poder de la princesa. Su magia nos servirá para crear mejores estilos de vida para nuestra gente. Saquen todo, que no quede nada de ella.
No, no pueden. Si lo hacen, ella morirá. Ella se mantiene con vida por su magia, sin ella. No. ¡NO!
Tenia que levantarme, tenia que hacerlo ¡VAMOS! Cerré mis manos con fuerza, y con sangre saliendo de mi cuerpo conseguí juntar fuerzas para mantenerme arrodillado en el suelo, mirando el acero carmesí. Mi sangre, estaba sangrando mucho. Era una mierda, me estaba muriendo…
—50%—¡VAMOS! ¡LEVANTATE! Los gritos de Celestia eran más fuertes, voltee a verla y comenzó a sangrar por la nariz, era tanto sufrimiento. No se merecía esto, no merecía cargar con nuestro sufrimiento. El doctor se acerco y me tomo de la cabeza. Del cabello y me levanto del suelo nuevamente, apenas tenía fuerzas, pero me mantuve consciente. Estaba perdiendo mucha sangre.
—Observe bien, su muerte traerá la salvación de muchos. Nuestra especie se salvará gracias a ella. Pero usted, no lo vera. Me equivoque en considerarlo en mi sucesor. Ahora, muera por favor.
—68% Después se volverá irreversible—Uno de los doctores me vio fijamente, me vio a los ojos y pudo ver lo que yo había vivido con Celestia, no. No lo vio, estaban cegados en su desesperación. Si, todavía tenía una oportunidad.
Metí mi mano en uno de mis bolsillos, y entre la sangre sentí algo pequeño. Pero potente, mire a Celestia, ella aún seguía sufriendo. Gritando viéndome entre lágrimas. Cerré los ojos armándome de valor, tome el objeto con firmeza y se lo pegue al doctor androide en la muñeca. Sufre hijo de perra.
Era una batería de celular con un temporizador y una pizca de explosivo. No es una bomba potente, pero hará que me suelte, apenas pude encender el temporizador y exploto. Era una explosión suficiente para que me soltara. Por fortuna no me aturdió ya que la explosión se centro más hacia el extremo superior que el interior, el Doctor me soltó de golpe, caí arrodillado y saque a Penny y dispare hacia un científico quien le volé parte del brazo y cayo como una piedra sujetándose su brazo faltante. El otro doctor retrocedió apenas le apunte.
—¡APAGA LA MAQUINA MIERDA!
—¡No se puede! El proceso solo puede pararse una vez—Enfurecí y dispare hacia la maquina y bombee los cartuchos hacia la recamara, la maquina cayo y el taladro cayo al suelo con la punta hacia arriba, vi aquel liquido plateado dispersarse en el suelo, por milagro no reventó el frasco que contenía el resto de su magia. Voltee hacia el Doctor y el me golpeo lanzándome hacia una de las maquinas, rebote escupiendo sangre y cayendo de rodillas. Vi su brazo derecho y tenia una gran quemadura y veía parte de su maquinaria interior. Si le di fuerte, veía las chispas salir de su cuerpo al tratar de mover su extremidad.
—Ha cometido un grave error; Mató a valientes soldados, mato a uno de mis colegas. Es hora de que pague sus pecados.
—No lo creo imbécil—Levante de nuevo la escopeta y disparé a su pecho, apenas le hice daño. Pero le hice un agujero en el centro. Muy diminuto, si puede morir a disparos. Solo rezó a que las balas me basten. Vacié los dos tiros hacia su pecho y antes de bombear el próximo par me tomo del cuello y me arrojo hacia el extremo la entrada del laboratorio. En el suelo volví a levantar la escopeta y disparé de nuevo el par hacia su pecho. El muy maldito resiste—las balas ordinarias no me hacen daño, entiéndalo. Su final esta cerca, su historia terminara tal como él lo dijo.
—¡CALLATE! —Y dispare de nuevo a la vez que me tomo del cuello y a quemarropa le di otro tiro. Haciéndolo retroceder. Vi que el agujero que le había hecho había crecido un poco, se que no me dará la oportunidad de recargar. Bombee otro par y le dispare de nuevo y el me comenzó a golpear en el estomago con su brazo bueno. Sacándome el aire y la sangre por cada golpe, de por si ya estaba muy grave esto si me matara.
—No, yo no seré callado. Pero usted, usted sí. Hasta nunca.
—No lo creo…—Esa voz, me exalto y mire hacia atrás del Doctor Knives, el volteo y Celestia se había liberado. Y estaba en el lado de los contenedores, y ese reactor—Si quito esto, esta batería nuclear. Toda esta instalación será destruida.
—¿Cómo sabe eso? ¿Quién se lo dijo?
—Tuve mucho tiempo para saber que causo el fin de su especie, y fue por la energía. Y esta, nos matara a todos.
—Sabe que si lo hace matara a nuestra especie, y a usted.
—No, no moriré. Mi reino seguirá aun con mi muerte, pero ustedes ¿Qué les depara? —Suena cruel, pero Celestia entendió que mi especie ya no tiene salvación. Y saco la batería nuclear.
Este androide, este estúpido androide me soltó y corrió hacia Celestia, caí sobre una de mis amadas armas. Aun con el estúpido dolor y ver las puertas de la muerte frente a mí, reuní un poco de fuerza. Las alarmas sonaron a la vez que el doctor se acerco a Celestia en cuestión de segundos, tomo a Celestia del cuello y la arrojo hasta el otro extremo de la sala, tomo la batería riendo. Satisfecho de algo tan estúpido.
—He de admitir Princesa Celestia, tuve miedo—Tenia aquella batería en la mano, una caja de cristal con una esfera verde en su interior y la coloco de nuevo en su lugar y las alarmas cesaron—Pero su esfuerzo fue inútil—Vi al doctor paralizado delante de mí, lo encañone y le ordene que se largara de la sala, el sin pensarlo salió corriendo con miedo y me dejo solo con el doctor, me levante apoyándome en la máquina, y tome el frasco con la magia de Celestia y tome una jeringa sin que el estúpido doctor me notara—Morirá aquí también, iremos a Equestria y tendremos el paraíso prometido. Y seré su líder, tomare la batuta y seré quien reviva esta especie.
—No lo creo, imbécil—Me apoye en una maquina levantando a Ultra. Y el apenas volteo a verme dispare la primera bala—Primera regla para el villano: Por nada del mundo te confíes, nunca sabes cuándo tus enemigos tengan el valor para un segundo round. Segunda regla: Todo villano muere. Y tú, tú ya estás muerto.
La primer bala impacto de lleno en su pecho. Ahora si imbécil, atravesé su pecho sin problemas viendo las chispas saltar y metal despedazarse, pero no me detuve, disparé todo mi cargador y bala tras bala hacia más grande su pecho viendo los tubos de aceite partirse y saltar el aceite por todo el suelo y el retroceder.
El enorme androide se iba haciendo añicos, y yo con todas mis fuerzas, y mis ultimas fuerzas dispare sin temor alguno, y una de mis balas dio en la batería despedazándola y la alarma se activo de nuevo, ahora no había vuelta atrás. Si muero aquí, moriremos todos.
Y mi ultima bala, hacia los restos del androide de aquel Doctor, quien estaba en el suelo con las luces de sus ojos parpadeantes por la falta de energía. Me acerque tambaleante y apunte mi arma a su cabeza.
—No sabe lo que hizo, usted extinguió nuestra especie.
—No Doctor Knives, fuimos todos. Y esto es lo que merecemos, desaparecer de la faz de la tierra.
—Ha…Ha…Usted nunca lo entendió, espero sea capaz de cargar con la muerte de los últimos humanos.
—Para mi ya no hay humanos. Lo veré en el infierno—Y le dispare en la cabeza dejando una gran mancha de aceite en la pared y engranajes regados por el suelo, camine hacia Celestia quien estaba en el suelo con sus alas dispersas llenas de sangre, una de sus alas cayeron sobre su rostro.
Al llegar a ella me arrodille y le despeje el rostro, tenia la mirada casi gris, puse mi mano en su pecho y podía sentir sus palpitaciones, débiles, pero aún vivía. Tome la jeringa y el frasco y saque la magia y la puse boca abajo viendo el corte de la máquina, era 5 centímetros de corte y el hueso de su espalda expuesto, había un orificio en una de sus vertebras y puse allí la jeringa y metí toda la magia, tuve que repetir el proceso 3 veces hasta que el frasco se quedo vacío y su magia se dispersaba sobre la herida. Vamos Celestia, tu puedes. Tú puedes.
La habitación se había encendido en luces rojas y el complejo había comenzado a comunicar la falta de energía y la autodestrucción por la falta de esta, un protocolo dijo "El sistema de autodefensa ha sido activado, el complejo debe ser de evacuado en 2 minutos" y lo fue repitiendo cada 4 segundos mientras veía a Celestia. La tome entre mis brazos y la cargue, debíamos salir de aquí. No, no había tiempo. No conozco el camino, y yo. Bueno.
—Vamos Celestia, levántate—Mire a Celestia a los ojos, tenia esa falta de brillo. Esa chispa iba perdiéndose, y su cabello multicolor estaba perdiendo intensidad. Sus alas estaban tornándose grises, no, no, no, no... —¡Levántate Celestia! ¡No es el momento de estar haciéndome una broma! ¡Hemos ganado! ¡Matamos al villano! —El complejo comenzó a estremecerse y el techo comenzar a perder fuerzas cayendo pedazos de concreto en la sala. No, no puede morir—¡Celestia! Mierda ¡REACCIONA! Tienes que volver a tu hogar, tienes que ir a tu reino. Habías prometido que volverías a tu hogar a tiempo, todavía estamos a tiempo. Tu puedes. Tú me lo dijiste…
La magia de la amistad. ¿No?
—Si, la magia de la amistad. Nuestra amistad nos hizo fuertes. Lo recordé, dijiste que la magia de la amistad puede con todo, eres mi amiga, confió en ti. Pero ¿Cómo te puedo hacer entrar en razón? —Cierto, lo recordé. Había algo que Celestia me dijo entre sus historias sobre su hogar.
Había una magia aún más poderosa que la magia del a amistad.
La magia del amor.
Acaricie a Celestia, acaricie su suave rostro a pesar de la sangre que tenia en mis manos, con lagrimas en mi rostro la levante y la acerque a la mía. Y la bese. Sin pensarlo dos veces, la bese.
Sabia que desde el momento que la conocí sentía algo por ella y eso era lo que me molestaba principalmente, sabía que no podía encariñarme con ella porque sabia que iba a volver a su hogar, el que estuviera apunto de matarla era por miedo a que me abandonara, pero ahora que me esta dejando por culpa de otros humanos. Me daba miedo, no puede morir. No puede morir.
Te amo princesa Celestia, quisiera ser yo quien pudiera ir a tu mundo y juntos tener una vida. Pero ya no puedo
Te amo. Tenia miedo de perderte, por eso no quería demostrarte mi afecto, pero ahora que te tengo delante de mí. En mis brazos y en mis labios. Te lo digo con todo amor.
Te amo.
Abrí los ojos sintiendo un calor en mi rostro, era su mano. Había recuperado su luz, sus ojos habían tomado intensidad y su cabello recuperar su color, sus alas se tornaron blancas y ella emanaba una luz, las heridas que tenía habían sanado y me sujetaba con mucho afecto.
Había salvado a una gran y hermosa princesa. Se arrodillo y sin dejar de besarme, pasando sus brazos por mi cuerpo mientras el complejo se caía a pedazos.
—Es hora Arturo—Celestia me tomo de los hombros y se levantó, y camino al centro del laboratorio tomándome de la mano, mientras yo me tambaleaba, se abrió el portal por su magia, aquel arco de acero mostro la imagen de Equestria, era Equestria. Sonreí llorando viendo aquellas grandes montañas verdes, ese cielo azul resplandeciente y el sol anaranjado brillante. Era un gran campo verde y detrás una montaña purpura y un castillo sobre ella, caminamos hacia el portal hasta que entre en sí, no. No podía.
Me solté de Celestia.
Ella se quedo a un paso de entrar, viéndome a los ojos preocupada. Con su mano estirada.
—Lo siento Celestia, no puedo ir contigo.
—¿Por qué? Es nuestra oportunidad de estar juntos, vamos—Sonreí ahora con lastima. Y me negué.
—Lo siento, no puedo. Si voy a ese mundo, simplemente traeré el desorden y el caos. Los humanos merecemos este destino, y yo ya no tengo tiempo—Abrí mi camisa mostrando mis disparos. Tenia mucha sangre y aún seguía sangrando—Entiende por favor. Déjame morir, mi especie. Yo, merezco esto.
—¡No! —Y Celestia regreso y me abrazo, llorando—¡No te dejare! ¡No pienso dejarte! ¡Prefiero morir contigo!
—¿Y dejarlos a ellos solos? Para nada, no lo valgo—Miré el portal y vi dos grandes figuras equinas acercarse, una de color lavanda y otra de color azul marino, ambas con una corona, cuerno y alas. Eran esas alicornios que ella hablaba—Vete Celestia, mira. Vienen por ti. Luna y Twilight ¿No? Pues aquí están. Te esperan.
"El sistema de auto destrucción activada, todo el personal debe de evacuar inmediatamente, un minuto restante"
—¡No! ¡No te dejare! —Y camine hacia el portal con Celestia en mis brazos, ella me apretó con todas sus fuerzas aprisionándome con sus alas, mientras que aquellas alicornios se paraban en seco viéndome a los ojos inentendibles, con preocupación—¡Hermana! ¡Twilight Sparkle! ¡Les ordeno que cuiden de Equestria a mi nombre! ¡Rijan con voluntad y amor! ¡Amicitia est Magia!
—Estas idiota Celestia—Y con mis fuerzas me separe de ella y antes de que se me abalanzara le di una fuerte patada en el estómago mandándola a su mundo—Hasta nunca Celestia, se una buena princesa y no dejes que tu especie termine como la nuestra.
Celestia estaba arrodillada llorando, sabia que ya no podía regresar, yo miraba con mucha pena la princesa y ella levanto la mirada entre lágrimas.
—¡Tu nombre! ¡¿Cuál es tu nombre?! ¡Te honrare como un héroe! ¡DIME TU NOMBRE! —Aunque no podía sentirme bien al declararme como un héroe. Lo diré.
—Mi nombre es Arturo, Arturo cortes. Mucho gusto, y espero tenga una vida plena y larga. Bendecida sea, princesa Celestia.
Y el portal se cerró, lo último que vi de ella fue que se levanto corriendo hacia mi perdiendo su forma y tomando la forma equina, pelaje blanco, y melena multicolor y muchas, muchas lágrimas.
Me quedé de pie pocos segundos hasta que perdí mis fuerzas, y caí al suelo viendo la pared quebrándose, y el concreto caer con tierra. Este lugar perecerá y yo también, así como debió haber sido desde el principio.
Perdía rápidamente mis fuerzas, imaginando a Celestia, imaginando a Celestia mientras mi luz se apagaba y mis ojos se hacían más pesados y mi respiración disminuía, lo ultimo que vi antes de morir. Fue un gran bloque de piedra caer delante de mi destruyendo el portal. Y yo.
Cerré mis ojos, escuchando una gran explosión en todo el complejo. Todos habíamos muerto.
Y así mi especie, en verdad se extinguió. Y yo, finalmente encontré el descanso que quería. Madre, padre. He vuelto.
Los extrañe mucho…Los amo.
Te amo Celestia.
Al menos puedo descansar ahora que se que volviste sana y salva a tu hogar, yo podre morir en paz.
