Antes de que Ulquiorra dijera cualquier cosa Orihime se había ido casi despavorida con El Niño en brazos y de la mano con Ichigo. ¡Ya esta! Lo había hecho. Le había confesado que tenía un hijo.
Cuando se fue estaba embarazada y la única razón lógica para que ellos tuviesen un reencuentro era que ella le hiciera esa confesión, claro que al saber que el estaba comprometido públicamente con la señorita Candice ella decidió guardar silencio aquel secreto y evitar que Ulquiorra viese al pequeño a toda costa. Pero aquel plan había fallado y no tuvo más opción que soltar aquella bomba atómica al azabache. Antes de que Ulquiorra pudiese reaccionar ante una confesión de tal magnitud ella había desaparecido... se había vuelto buena en desaparecer.
Ahora el estaba dando vueltas en su habitación como si fuese un animal enjaulado, sentía la frustración que sintió aquel día que ella se fue. ¡Tenía un hijo! Por todos los cielos. ¡Un hijo con Orihime! Y luego de decirlo ella se había ido nuevamente, ¡tenía que encontrarla! Quería que ella volviera a su vida y el quería entrar en la vida de su hijo.
Tomó asiento en su cama y estrujó su cabello como si con eso una brillante idea fuese a llegar por arte de magia, a diferencia de una idea un recuerdo se aclaró y todo tuvo sentido.
Ella estaba embarazada cuando se fue, aquel día ella había ido a su casa a darle la gran noticia de que iban a tener un hijo y lo encontró en aquella comprometedora posición con Hallibel. Golpeó la pared.
Tenía que encontrarla, podría ir al hotel donde la vio el primer día, pero eso de ir al hotel habitación por habitación era demasiado infantil, podría quedarse en la casa Kurosaki quizás o en casa de su amiga Rangiku.
Mientras conducía rogaba que fuera la segunda opción, aunque estaba la tercera opción... con sus padres.
Llegó a casa de Rangiku, aquella rubia había sido su soporte durante todos estos años, estacionó el auto y caminó a la casa, en el jardín jugaban dos pequeños de ojos azules y cabello blanco. Uno de 5 y otro de 2 años. Los pequeños de Gin y Rangiku corrieron a los pies del pelinegro.
-. ¡Hola tío Ulquiorra!
-. Hola pequeño Ryu, ¿está tu madre?
-. Esta durmiendo a mi hermanita.
Bajando a los dos pequeños, caminó al interior de la casa que y conocía. Encontró a la rubia con su hija de a penas unos meses en brazos mientras cantaba.
-. ¡Hola Ulquiorra! ¿Que te trae por aquí? - preguntó con clara emoción pero en un tono bajo de voz, el hombre frente a ella tenía su rostro estoico como siempre aunque la imagen de la rubia con la nena en brazos le causaba una gran ternura.
-. ¿Donde está Orihime? - esa pregunta borro la sonrisa del rostro de la hermosa mujer, se cesó el movimiento de sus brazos y prácticamente ella quizo huir.
-. Yo...
-. Ya la vi. Se de Akihiko.
Un silencio sepulcral se formó, Rangiku simplemente nunca creyó que sería ella la que tendría esa conversación con Ulquiorra pero el momento había llegado a quien le tocaba era a ella. Colocó a su nena en la cuna y caminó a la sala de estar en silencio siendo seguida por Ulquiorra, ambos tomaron asiento.
Ulquiorra estaba impaciente por saber lo que Rangiku debía decirle, ya el sabía que tenía un hijo y lo peor sería que Orihime tuviese a alguien más.
-. ¿Por qué nunca me dijiste? - fue la primera pregunta que lanzó.
-. En el momento en el que me di cuenta quise llamarte y contártelo, pero Orihime no quizo... estaba cegada por el dolor y simplemente no quería saber nada de ti. Como amiga respete aquella decisión. Con El Paso del tiempo fue más difícil incluso para ella y un día solo despertó y me contó que vendría y te diría todo. No tuve el valor de decirle lo de tu compromiso.
-. Compromiso arreglado que planeó romper inmediatamente. - interrumpió, el estaba de pie mientras escuchaba a Rangiku, estaba ansioso y simplemente quería Cortez hasta Orihime.
-. Orihime no lo permitirá, lo sabes... ella no va a detener el rumbo de tu vida.
Se miraron, sabía lo que Ulquiorra quería hacer. En ese momento el iría a recuperar a Orihime costase lo que costase.
No la perdería como hace tres años, esta vez no.
