El pequeño sonrió.

-. ¡Hola papá!

Ulquiorra mordió su labio reprimiendo el puchero. Todo lo que siempre soñó era que su descendencia fuera con la mujer que amaba más que a nada y su sueño se había cumplido. Lágrimas salieron de sus verdes ojos y el pequeño se aferró a su cuello.

-. Te extrañé papi.

-. También te extrañé hijo - todos los presentes soltaban lágrimas. - te prometo que no te voy a dejar nunca más.

Abrazo a su pequeño con tanta fuerza que le cortó la respiración para terminar disculpándose, hacía menos de 48 horas que sabía de la existencia de su hijo pero lo amaba. En cambio el pequeño Akihiko toda su vida supo de su padre y en su mente el estuvo presente, algo que Ulquiorra le agradecería eternamente a Orihime.

El pequeño pelinaranja le dijo a su padre que esperara un momento y se fue a algún cuarto de la casa de su abuela. Mientras esperaba se limpió las lágrimas pero eso fue solo hasta que su retoño reapareció y junto a él las lágrimas, simplemente no podía creer aquello que estaba viviendo.

-. Papi, ¿por qué lloras? - preguntó aquel dulce Niño.

-. Estoy feliz porque estamos juntos.

-. Lágrimas felices papi. ¡Yo también tengo de esas!

Ulquiorra salió de la mano con su pequeño, lo llevó a cada lugar que el solía ir de pequeño, al lugar donde conoció a su madre y a cada lugar importante para el en la pequeña ciudad de karakura. El Niño había heredado el gusto por la vida gracias a su medre, comida, animales y paisajes llenaban de fascinación al pequeño de ojos verdes.

Akihiko conoció a sus abuelos y su alegría era cada vez mayor, el dulce niño fue recibido con los brazos abiertos, la última parada seria la heladería, el pequeño se quedó fuera sentado en una mesa mientras que su padre buscaba los helados.

-. Hola, pequeño. - dijo una mujer sentándose a su lado, cabello y ojos de color lima.

-. ¡Hola señorita! Es usted muy bonita. - al ver la sonrisa del pequeño la chica se sonrojó.

-. ¿Eres Inoue Akihiko?

-. Cifer Akihiko. ¿Cual es su nombre?

-. Candice... solo Candice. - susurró.

Tomó al pequeño niño en brazos y después emprendió su camino, El Niño no pataleaba y solo miraba a la chica que lo cargaba, le parecía muy bonita pero estaba triste.

-. Señorita... ¿quiere un abrazo? - preguntó El Niño haciendo que Candice detuviese su andar para verlo con detenimiento, ¿acaso estaba bien? El Niño seguía sonriendo y le hacía aquella rara pregunta.

-. No. Ya cállate.

La abrazó.

-. Mami dice que todos necesitan un abrazo.

Candice lloró mientras abrazaba al hijo del hombre que amaba, ¿que estaba pensando? Ella no estaba loca igual que Tier, ella solo estaba dolida porque estaba pasando lo que ella sabía que pasaría.

Dio media vuelta y ahora con El Niño de la mano regresó a la heladería para ver a Ulquiorra afuera de esta hablando por teléfono, su rostro lleno de preocupación... por primera vez veía su estoico rostro mostrando una expresión.

-. ¿Candice?

-. ¡Ulquiorra! Yo... lo siento tanto.

-. No quiero que te metas otra vez con mi hijo, jamás. - dijo entre dientas para que el pequeño no escuchas a su padre molesto.

La chica de cabellos verdes tomó el rostro del pelo negro mientras del suyo caían lágrimas.

-. Por favor, escúchame... Tier siempre me dijo que nunca ibas a olvidar a Inoue-san. Tenia razón, nunca la pudiste olvidar y ella volvió. ¡Volvió a arrebatarte de mis brazos! Y dejarme rota. Solo quise lastimarte, quise llevarme al pequeño lejos y que ella sintiera lo que yo siento; pero Akihiko no tiene la culpa y te pido perdón por eso... también te pido que por favor seas feliz junto a ella, se feliz con ella y tu hijo por mi, promete que la vas a recuperar...

Ante todo eso ulquiorra no sabía que decir, era increíble ver a Candice de esa forma y Akihiko abrazaba una de las piernas de la chica.

Al llegar a la casa de Orihime ya tenía claro que no le contaría que Candice por poco secuestra a su hijo.

-. ¿Cuando se van? - preguntó en forma de saludo, la de ojos grises se extrañó un poco.

-. Una semana.

-. Me voy con ustedes.

N/a

Chan Chan Chan

Próximo capítulo será el epílogo