Cuatro años después de aquel reencuentro...
Ulquiorra se fue a America con la que ahora es su mujer. Su inglés estaba algo oxidado pero con ayuda de Orihime y Akihiko rápidamente se adaptó.
Una gran boda fue realizada, la boda que ambos siempre soñaron, todos sus amigos y familiares asistieron y el pequeño retoño de su amor entregó los anillos. Por fin cumplían su sueño.
Luna de miel en Francia como aquella vez que hablaron de su futuro a los 16 años.
Para Ulquiorra lo principal era recuperar el tiempo perdido con su hermoso hijo.
Como regalo de aniversario Orihime le dio una pequeña caja a su esposo y al abrirla se llenaron sus ojos de lágrimas, ¡una prueba positiva! Iba a tener otro hijo. Su alegría era enorme, hasta una sonrisa que se quedó en el rostro del azabache durante todo el día.
Esa noticia emocionó a toda la familia y amigos de la pareja, Rangiku decidió encargarse de la fiesta para la revelación del sexo del bebe.
¡Sorpresa!
Dos bebes. ¡Dos niñas!
La emoción fue tal que Ulquiorra y Orihime lloraron de la emoción, Akihiko estaba feliz de ser un hermano mayor, tendría dos hermanitas al precio de una.
Ulquiorra cuidó a su mujer cada día del embarazo como si fuese la primera vez. Sabía que Orihime era frágil y si la perdía otra vez su vida se acabaría. Casi fue así cuando la segunda bebé no salía y alarmas comenzaron a salir, los doctores sacaron a Ulquiorra de la sala de parto.
Al final todo salió bien y las dos bebes nacieron sanas y salvas, decidieron llamar a las niñas como sus madres, Melody y Aihime. La primera con el cabello azabache y un ojos gris y el otro verde, la menor tenía los mismos ojos pero con el cabello naranja.
Melody era La Niña más dulce y sonriente, tal y como lo era su madre mientras que Aihime era tranquila y callada como su padre. Ambas siendo cuidadas por sus padres y su hermano mayor.
Aquellos niños eran su promesa, siempre desearon que así fuera y lo cumplían.
Cuando las niñas tuvieron 15 y Akihiko 19 fue cuando en un desayuno Melody confeso que iba a tener una cita, su madre la felicitó.
-. ¿Quien es ese muchacho? - cuestionó Ulquiorra mirando a su hija mayor.
-. Solo es un amigo papá, tranquilízate. - susurró y Aihime tomó la mano de su hermana.
-. Tranquilízate amor, Aihime la está cuidando ya que Akihiko entró a la universidad.
-. Creo que tendré que hacer un viaje recreativo a la escuela. - habló el de ojos verdes y su hermana más pequeña le lanzó un puñetazo en el hombro.
-. Deben de saber que sus hermanas saben cuidarse solas, Akihiko debes calmarte, tu igual Ulquiorra.
-. ¿Quien es ese chico? ¿Cuántos golpes puede recibir?
-. ¡Papá, que bruto! - gritó Aihime al ver que su hermana estaba sonrojada y sabía que en su mente se arrepentía de haber dicho lo de su cita frente a su padre y su hermano.
Aihime salió de ahí con su hermana dejando a los dos hombres a Merced de su madre que los miraba acusadoramente.
A pesar de lo sobreprotector que eran los hombres Cifer con ella y las niñas no cambiaria a su familia por nada. Estaba ahí con el hombre que amaba y tenía a los tres hijos más tiernos y hermosos que alguien podía desear.
Gracias a aquel reencuentro. Donde dos almas volvieron a juntarse y el amor renació entre ellos.
FIN.
