Kuma la que más se tarda entonces... Sorreh por actualizar tan tarde, pero aun es domingo, asi q es valido, me retrase por asuntos varios que no sirven de Excusa así que X, aquí tienen el cap ;-; el viernes tendran el siguiente.


Solo quiero una infancia llena de alegría y de buenos recuerdos, no una con recuerdos hirientes que atormentan mi corazón

Snarling Soul

El ambiente en Hogwarts podría cortarse con un cuchillo sin ninguna dificultad. Todos se sentían acechados con algunas cuantiosas excepciones; al menos el ochenta y cinco por ciento de la población estudiantil temía ser asesinada si se encontraba fuera de su sala común. Los profesores no sabían si agradecer o no el cambio, pues las noches tenían menor cantidad de estudiantes vagando por los oscuros pasillos.

Sin embargo, como un detalle extremadamente curioso, los pertenecientes a la casa de Slytherin no sentían tal temor, al menos no la mayoría. Ellos tomaron una postura interesante al momento de considerar a Harry como uno de los suyos a pesar de su casa e historial. Casi resultaba hilarante.

Harry, por su lado, no podía sentirse peor. Ser evitado como la peste quedaba corto en esta ocasión. Ni siquiera lo miraban, es como si el solo mirarlo significa un insulto por el cual serán penados de muerte.

Lo único que pedía es perderse entre la muchedumbre de estudiantes, no ser el centro de atención de ningun modo... ¿¡Es demasiado pedir!?

— Esto puede ser a propósito ¿Sabes? Si yo fuera tu enemigo buscaría que te sintietas solo... desamparado. —dice Luna con su típica voz suave y soñadora. A Harry le asemejaba mucho un arullo, es como lo que no recuerda de su madre cuando era muy, muy pequeño.

—Pero yo no tengo enemigos.

—Tienes uno, tan solo no lo has visto como enemigo a pesar de todo. —responde enigmática. Harry pensaba que ella tenía alguna vena de adivina, pues muchas veces predice eventos que ocurrirían, dichos de su peculiar forma de hablar.

—No sé... ¿Por qué puedes ver a los Thestral? Papá me dijo que solo puedes verlo cuando has apreciado como el alma abandona el cuerpo de un ser. —Luna obtuvo un aire entristecido, Harry lo pudo notar muy fácilmente y se arrepintió levemente de haber hecho aquella interrogante.

— Mi mamá era una gran bruja, pero era un poco arriesgada, un día simplemente salió mal uno de los hechizos que quiso crear... Pero estoy bien, papá cuida bien de mí, nos va de maravilla juntos. — tuvo la sospecha de que Harry iba a decir algo, por ello agregó lo último.

— Entiendo lo que se siente quedarse solo con papá — susurró, apoyando los brazos en la mesa de la biblioteca —. Yo también soy feliz con él, pero me hubiera gustado conocer más a mi mamá. Él dice que era una mujer y bruja impresionante...

— No lo dudo, estás vivo gracias a ella.

— Sí... aunque es como si los Nargles se robaron los pocos recuerdos que tengo de ella. — suspiró entristecido, Luna soltó una risita por el chiste

— Aunque... Ella debe haber querido que no te importe la forma en que piense la gente de ti... Porque tienes amigos, tienes una... manada, es lo que importa ¿no?

Harry farfulló algo por lo bajo, arrimándose y esperando que Luna comenzara a acariciar su cabeza, de verdad que empezaba a dolerle con tantas cosas que tiene encima últimamente.

Haciendo caso a lo dicho por Luna, dejó de prestar atención al asunto, luciendo indiferente ante la mayoría de las personas, cosa que funcionaba mejor al semblante entristecido y aturdido. Pasaba tiempo con Hermione en la biblioteca, con Draco durante las prácticas de Quidditch del rubio -deporte que jugaría de no sentirse tan limitado en el aire, maldito lobo temeroso a las alturas-. Ayudaba a los gemelos con sus inventos titulados Sortilegio Weasley.

Con respecto a eso, fue Sirius quien pensó que la idea de que usaran el sótano de la casa es una maravilla, como se notaba que el hombre no ha crecido en lo absoluto cuando se trata de bromas.

Daba largos paseos por el bosque Prohibido junto a Hagrid y se comía cada cosa que cocinaba, su estómago parece ser el único capaz de aguantar su cocina; Luna era una especie de despeje para lo más inexplicable de su mente, algo que se agradecía, pues hablarlo con alguno de los otros significaría una explicación muy larga que acabaría perdiendo el punto.

Así el tiempo transcurría lento, pero tranquilo, lo prefería así. Los exámenes fueron el mayor suplicio del mundo, de no ser por Hermione, hubiera reprobado historia de la Magia con una T del tamaño de un edificio y si Snape hubiera revoloteado a su alrededor como hizo con Neville y Ron, también lo hubiera arruinado.

Que sea su "tío" solo lo hace querer esforzarse más, que no se decepcione.

Hubo algo muy gracioso, muy curioso... y es que hasta la fecha no sabe que ocurrió con Lockhart, el hombre paso de estar enseñando sus blancos dientes en una sonrisa de arriba a abajo y presumir sus logros a... Borrarse la memoria el solo y ocupar una habitación en San Mugo.

Bueno, estuvo con McGonagall, a saber de qué hablaban y que ocurrió para que se hiciera eso, la subdirectora no había dicho ni una sola palabra. Tampoco se quejaba de tenerlo lejos.

Así las vacaciones llegaron nuevamente, esperaba a que arribara el ultimo carruaje para irse con su manada, Hedwig ya se había ido volando a casa, por lo que no necesitaba cargar con su jaula, tan solo su baúl... Que tiraría apenas llegara a casa, Remus ya le había dicho que le regalaría uno nuevo, con protección de sangre y así evitar que sigan destruyendo sus cosas.

— ¿iras a casa este verano? — preguntó a Severus que iba pasando.

— Evidentemente, tengo casi todas mis cosas ahí, no me confió a que estas pestilencias no las roben. — gruñe el hombre y los gemelos silban haciéndose los desentendidos. Harry abrazó a Severus, que alzó un poco los brazos y se lo quedó mirando.

— Espero que este año si estés en mi cumpleaños, te extrañe mucho el año pasado. — sonrió suavemente, Severus, suspiró y dio un par de palmadas a la cabeza de Harry.

— Recuerda tomar la poción mañana. — Se marchó al interior del castillo, Harry regresó a sentarse en el escalón de la entrada.

— Sigue siendo rarísimo ver a Snape siendo cariñoso con alguien.

— Siempre es así conmigo. — corearon Draco y Harry, ambos se miraron un instante antes de reír.

— Malditos afortunados. — quejumbra Fred.

— ya son parientes del diablo, obviamente ni los toca. —continuó George.

— Uno debe arder en las llamas del averno, pero ¡Eh! Que los niñitos del diablo no los toca. — ambos estaban indignadísimos.

— Snape es divertido, siempre que me ve sale corriendo. — contó Luna. Hermione podía decir que su ropa era igual de estrambótica que la niña, pero no resultaba molesto, casi admiraba su capacidad para ignorar opiniones exteriores.

— ¿Este año también podemos ir a tu casa para tu cumpleaños? — pregunta Hermione. Harry negó suavemente con la cabeza.

— iremos a Bulgaria, serán trece años y me deben enseñar algunas cosas... Aunque dudo mucho que a Byal le moleste si ustedes van un día. Tendría que pedir permiso a papá. — responde jugando con el pendiente en su lóbulo.

— Nunca nos has contado mucho de los hombres lobo.

— Quizá el próximo año, cuando debas hacer tu ensayo de hombres lobo. — bromea Harry, el brillo exuberante y maligno en los ojos de Hermione lo asustó, oh rayos... se lo tomó en serio.

— Yo solo ruego a Merlín que tengamos un profesor decente que no se borre la memoria a sí mismo y una supuesta serpiente de cinco metros por aquí. Este año fue tan dramático. — bufa Draco subiendo al carruaje, teniendo su costoso Baúl encogido en su mano.

— Seguramente Severus nos diga quien será. — comenta Harry subiendo seguido del rubio. Ayudó a Luna y Hermione a su subir. Fred y George se reverenciaban ante el colegio, por donde circulaba McGonagall y negaba con la cabeza ante la estupidez de ambos.

— Por cierto, informamos a nuestra amable madre lo que hizo Ron... — comunica Fred sentándose entre Harry y Luna.

— Y ella está muy enojada con él, tanto... que ni siquiera envió un vociferador, sino que aguarda en casa el momento en que llegue. — George apretujó a Harry por el lado contrario, creando un sándwich.

— De nada. — concluyeron a la vez, Harry se carcajeó divertido.

Estuvieron hablando la mayor parte de lo que harían en las vacaciones, lo que Fred y George pensaban inventar, Hermione regañándolos, Draco ofreciendo sus elfos domésticos para probarlo, Luna ofreciendo la revista de su padre para publicitar... nada que no hiciera este pequeño grupo. Harry paró de reír de manera repentina.

Un gruñido comenzó a escapar de él, con los ojos enteramente dorados y viendo al bosque —¿Harry? ¿Harry que pasa? —pregunta Hermione asustada por el estado en que se encontraba el muchacho. Un choque al carruaje le sacó un grito. En un salto que los asustó a casi todos, tenían una gran Acromantula subiendo sus patas al carruaje.

La ropa de Harry se rasgó completamente, saltó convertido en lobo hacía el insecto, clavando sus colmillos en los ojos de la criatura de ocho ojos. Tal era su magnitud, que Harry parecía un perro pequeño a su lado, era bastante grande, al menos dos metros y medio de tamaño. Se lanzó nuevamente rasguñando y mordiendo para desprender trozos de la criatura y matarla.

Arania Exumai — tanto Hermione como Draco tenían sus varitas a mano, apuntando a esa tan enorme que se enfrentaba al lobo de pelaje negro. Fred lanzó una bomba fétida a la "boca" de una más pequeña mientras George intentaba hacer correr el carruaje nuevamente.

Harry tenía el cuerpo crispado y erizado, entre ladridos y de forma natural para él siguió hasta lograr asesinar a la criatura oscura. Jadeando giró y corrió para embestir a la que trataba de morder a Fred, quien cubría a Luna.

— ¡¿Por qué no avanza?! — gimoteo George. Harry miró a los Thestral que tan solo se removían. Con un aullido y un ladrido estos comenzaron a correr casi asustados. Por algún motivo que desconoce las Acromantulas salían de los bordes de aquel bosque, embestía a las que se cruzaban en su camino mientras Hermione, Draco, Fred y George evitaban que se subieran al carruaje.

Finalmente llegaron a la estación donde los alumnos corriendo dentro del tren para refugiarse de aquel horrendo espectáculo. Hagrid, como siempre presente para las despedidas vio aquello, comenzando a ordenar a las Acromantulas a volver de donde vinieron.

La gran mayoría obedeció, exceptuando a una que subió al tren y corría dentro de este sin un rumbo. Harry entró corriendo también, chocando con muchos en su camino, atrapó a la Acromantula con las patas delanteras con la mala suerte de que el insecto comenzó a morder con sus pinzas las patas traseras del lobo.

En un revoltijo inentendible de negrura Harry mordio la cabeza de la araña, destruyéndola entre sus colmillos. Jadeando se mantuvo de pie un instante, con el insecto en el hocico. Camino con lentitud fuera del tren, Hagrid tomó la Acromantula y el lobo sacó la lengua, agotado.

— Debó ir a hablar con Aragog, esto no tiene sentido — murmuró Hagrid, palmeando la cabeza de Harry —. Cuando regreses te haré un enrome pastel por esto. — Chilló aceptando el cariño, aquello sonaba muy bien.

— ¿Estás bien? — preguntó Hermione con el cabello hecho un desastre. Asintió perezosamente con la cabeza —. Que alivio...

— Menudo susto. — Fred tenía una mano en el pecho, George llevaba a Luna en la espalda, la cual tenía un rasguño en la pierna, no muy grande, pero sangraba.

Harry alzó al cabeza y comenzó a aullar. Al finalizar se sacudió y subió al tren sin prestar la más mínima atención. Draco fue el primero en seguirlo, abriendo el compartimiento que encontró vacío y dejando a Harry pasar. El lobo se echó en el suelo, respirando agitado.

— parece agotado...

— ¿¡Y crees que no!? — quejumbró el rubio —. Esa cosa era el triple de grande que él y corrió todo el camino, sin contar que ese bicho se metió aquí.

— Calmate, también lo vimos, fue solo una frase tonta. — George codeó fuertemente a su hermano por lo dicho.

— Harry es el Alpha, no iba a dejar que nada nos pasara. — dijo Luna, Hermione analizó a medias la oración, buscando el sentido en ella.

Alpha... — susurró para sí misma.

El Expreso se puso en marcha, Harry se había subido a un asiento y al regazo de las dos chicas que hacían mimos al agotado animal. Harry lamentaba una cosa en este instante y es que andaría como topo. Si, en su casa había muchos otros lentes por esta clase de accidentes, pero no quitaba que fuera un fastidio.

Cuando se acercaban a su destino salieron un instante para permitir a Harry ponerse sus ropas, después de todo las otras estaban rotas y tiradas en algún lado del camino de Hogwarts a Hogsmade.

—Muy bien... es más fácil cuando tienes cuatro patas y no dos piernas. —quejumbra apoyándose de Fred para caminar.

— ¿Tan malo es? —Harry alzó el pantalón, Draco hizo una mueca asqueada por la vista de las heridas en toda la pantorrilla del moreno.

—Tranquilo, estoy acostumbrado a esta clase de cosas. —dice entre dientes.

— ¿Eso quiere decir que te las hiciste peleando con algo? —Hermione dio toquecitos a la cara de Harry, con algunas pequeñas cicatrices apenas notables.

—Ay no, esas me las hice yo... cuando la Luna llena dolía... No es algo que extrañe... Aun duele... solo un poco. —ante las miradas iba agregando otra cosa, realmente odiaba esas miradas de espera ante información.

—Pero que... coño... ¿Pasó? —Remus tenía una cara de susto digna de fotografiar.

— ¿¡Estas bien!? ¿¡puedes caminar!? Dime por Merlín que eso no es venenoso. —lloriquea James abrazando y cargando a Harry, suspiró con pesadez, ya sabía que eso pasaría.

—Solo fue una Acromantula pa-

— ¿¡ACROMANTULA!?

James estuvo a poco o nada de sufrir una aneurisma, Harry ya casi podía oír el drama que su padre armaría en casa aun si explicaba que ocurrió, Remus y Sirius lo defenderían como buenos alcahuetas que son y si por suerte llegaba Severus... Vería si ponerse en contra de James o Sirius, dependería de su estado de ánimo ponerse en contra de uno u otra... O sencillamente se encerraba en su habitación.

Y tal como fue predicho, James hizo todo un drama, al menos al final fue felicitado por sus buenas notas y llevado a comer un enorme venado... Se sintió como canibalismo para James, pero que se iba a hacer.


—Esto no me gusta.

—Voy a estar con él James, te aseguro que no va pasara nada. —Harry veía con impaciencia a los adultos frente a él. Empieza a tener frío y ellos no dejan de discutir, su padre no deja de discutir, mejor dicho.

— No me hace sentir más cómodo ¿Por qué no puedo estar yo?

—No eres un lobo, por eso. Aunque eres un animago sin entender lo que para nosotros es el alma y más aún, hallar a su gemela. —el Alpha de la manada, Byal, es un hombre robusto de mandíbula cuadrada y capacidad de lucir amable a pesar de su aspecto tosco y duro, habló con la mayor delicadeza posible.

Una cicatriz horizontal marcaba su rostro, justo en el puente de la nariz. Harry sabía que él nació como hombre lobo, uno bastante fuerte y que ha hecho frente a Greyback cantidad de veces para cuidar de los suyos. Eso lo orilló a trasladarse a Bulgaria siendo originalmente de Inglaterra.

Byal es quien mayor esperanza ha tenido en la evolución de Harry como Hombre Lobo, pues su manada no estuvo muy convencida al respecto dado que es un mago y por lo general los que son convertidos rechazan a los Hombres lobo como si fueran la peste.

Volviendo a la discusión que no parece acabar jamás...

—Pero... ¡Es mi hijo y va a estar frente a ustedes desnudo! —eso es lo que lo altera más. Obviamente para la manada no era algo tan extraño siendo la edad que tiene, pero ellos si podían vigilar el proceso, James no.

—Solo estaremos Remus y yo, no tienes que asustarte por nada... y seguirá usando esa bata. —asegura con voz tranquila.

— ¿Al menos puedo ir a verlo al final? —pregunta con deje esperanzado.

—Cuando haya concluido si puedes. Ahora, antes de que debas venir el mes próximo para hacerlo. —invita. Harry saltó de la piedra en la que estuvo sentado y caminó entre Remus y Byal.

Dio una profunda inhalación, aun cuando no iba a doler no era un asunto de-No, si es un asunto de vida o muerte, se sentía nervioso y con todos los vellos del cuerpo erizados.


Tener el alma fragmentada es uno de los principales medios para no soñar, también puede llamarse la consecuencia de hacerlo. Hace muchísimos años, desde que tenía alrededor de dieciséis, no sueña absolutamente nada y desde ese tiempo también ha llegado a sentirse... roto, incompleto, hecho pedazos. Ha llegado a acostumbrarse, una especie de suave masoquismo, pues el mismo se lo hizo.

Sabiendo esto, imaginen su sorpresa por estar soñando. Es un sueño sin duda, pues de otro modo como se explica nadie que esté en una especie de cúpula oscura con agua ambarina a sus pies. Sus pasos hacían eco en el lugar y aparentemente no avanza a ningún lado. Menudo sueño más ridículo. Cuando sintió su cuerpo entero comenzar a calentarse, como si un trozo de su alma estuviera cerca comenzó a usar esto a su favor, tal vez es una señal de algo.

Un jadeo suave llamó su atención. Suena desde la misma dirección a la que va. Ve algo echado en el agua más profunda de lo que aparenta. Con cautela se acercó. El sudor baja por su frente y el aliento caliente sale de sus labios. La extrañeza se marcó en sus elegantes facciones al estar lo suficientemente cerca. Es un... ¿Niño? Bueno, su tamaño dice que es un niño y su rostro compungido también. Algo le susurraba que debía acercarse más, tocarlo un efímero instante.

La duda por esos pensamientos ilógicos murió, así como cualquier clase de pensamiento racional. Los ojos del niño se habían abierto, revelando el verde refulgente de vida y muerte ahí encerrados. Las ganas de tocarlo son irrefrenables, de sentir la piel parcialmente desnuda llena de sudor y agua del suelo.

—Harry... —sisea con voz gutural. A horcajadas acabó sobre él.

Intenta empujar, apartar al hombre más grande a pesar de lo mucho que su alma se queja por ello. Resulta inevitable resistirse cuando el contacto despierta tanto miedo. Era tan íntimo, tan sexual que no lo entiende, que lo aterra. Gimotea causando mayor incitación al mayor que no deja de mirarlo con el color de sus irises cambiando de manera constante, demostrando quien es, demostrando quien finge ser y demostrando lo que su alma quiere ser para continuar con el contacto, con el calor sofocante, con la compañía...

— ¿Qué le pasa? No se supone que deba hacer eso. —tanto Byal como Remus observan con aire preocupado a Harry removiéndose en el agua del lago donde está flotando.

El líquido adquirió un color ocre dorado, Byal lucía medianamente aliviado por ello, sin embargo, esta tomó un color oscuro, negro totalmente y los gemidos de Harry adquirieron mayor volumen. Remus supo al ver la cara del Alpha que eso no es lo normal —Trae a James ¡Ahora! —. Con prisa volvió por donde llegó y Byal se introdujo en el agua, teniendo una dificultad absurda para avanzar por ella.

Una fuerza bestial lo hizo tambalear, Harry suelta magia en forma de choques que casi lo fuerzan a tomar distancia. Sabe que no es hacia él que lo hace, el verdadero motivo no está ahí... En el plano físico obviamente.

— ¿¡Que pasa!? —James está a nada de sufrir un infarto por no comprender que es lo que ocurre.

—Lo encontró, pero... ¡Lo está asustando!

Voldemort tomó con fuerza la cara de Harry con una sola mano, jadeando como un animal agotado y viendo extraños hilos que los empiezan a unir al otro. Harry lo observó con aire desesperado, haciendo un esfuerzo se alzó un poco hasta finalmente morder su hombro con tal fuerza que Voldemort soltó un quejido considerablemente alto. El de ojos verdes se apartó, sollozando y pidiendo que lo dejara ya.

Voldemort lo ignoró por completo. No quería soltarlo, sentía que buena parte de su alma casi inexistente -por lo general-. En su cuerpo y la sensación de estar... estar VIVO dependen en gran medida de permanecer con él. Se aproximó, juntando su frente y viéndolo con vidriosos ojos anhelantes de que esto lo acabara.

Lo necesitaba, con él, ya.

Lo sujetó entre sus brazos, tirando de él, queriendo llevarlo consigo, atraerlo y hacer lo que sea que se pueda hacer después. Luchaba por sacarlo completamente del agua.

En la realidad, Byal tiraba de Harry igualmente, viéndolo ponerse cada vez más pálido en contraste con el agua negruzca. James y Remus lo ayudaban, el agua se sentía igual al petróleo. Espesa, pesada, pegajosa y que los está volviendo un maldito desastre. Byal apenas pudo ver una marca en el pecho de Harry, no tenía tiempo de hacerlo de todos modos.

—Tom... —lo soltó como si lo quemara y Harry se hundió por completo en aquella agua de color ambarino.

¿Por qué se sintió tan gratificante ser llamado por su repugnante nombre Muggle?

— ¡Harry! —el menor tomó una enorme bocanada de aire antes de comenzar a toser desesperado, el agua seguía siendo negra y parecía especialmente empecinada de pegarse a la piel del muchacho. Remus le entregó las gafas.

— ¿Estás bien? ¿Qué ocurrió? —preguntó Byal con preocupación.

—Quería que estuviese a su lado... —balbuceó sintiéndose pesado, necesita unas largas doce horas de sueño como mínimo—. La soledad lo asusta...

— ¿Lo...? ¿cómo que lo asusta? ¿Qué demonios es esto que hacían? —James está a nada de desaparecer de ahí con Harry en brazos.

—Es un ritual para hacer contacto con el alma destinada... también puede llamarse alma gemela—responde calmando el agitado latido de su corazón—. A esta edad se debe hacer el primer contacto para saber si está viva siquiera. Muchas veces ha pasado que un lobo acaba sin su destinado por el asesinato o muerte de este. Harry tiene el suyo, por eso el agua se veía dorada en un primer momento.

— ¿Dorada? ¡Esto es brea! —quejumbra Sirius desde la orilla.

—Dorado significa haberlo encontrado, el segundo color es la esencia que se captura y demuestra la naturaleza de su magia si es que la tiene —James miró con ojos muy abiertos el líquido—. Mientras más oscura, peor será el calibre de su naturaleza, mientras más espesa, mayor es el daño que tiene y mientras más pegajosa sea... Mayor será la necesidad que siente por tenerlo a su lado. —explica.

—Muy bien... Harry está destinado a un maníaco. Debimos alejarlo de Sirius antes, se los advertí. —suspira Severus, esquivando un golpe de Sirius. James intentó desprender la viscosa sustancia del cuerpo de Harry, solo logró que se adhiere más, así como extenderla.

Su hijo se estaba dormitando, agotado.

—Alma dañada... oscura... —Remus empezó a unir puntos imaginarios. Con renovado semblante de horror sacudió a Harry y James en el proceso—. Quien era Harry, como se veía.

—Tenía ojos rojos... —susurra con ojos entrecerrados. Se vieron entre todos.

Y lo marcará como su igual. —murmuró Severus con aire ausente.

—Me deben estar jodiendo.

James soltó un gemido lastimero, esto no podía estar pasando enserio. Por si fuera poco, a pesar de ignorarlo por el ya inconsciente menor... En su pecho hay una muy notable marca negra que yace ligeramente cubierta por el oscuro líquido


—Fugados de Azkaban... En una escala de catástrofes ¿Que tan malo es esto? —interroga Hermione con el periódico en la mano.

—Catastrófico—bufó Harry con extraño mal humor. Hermione lo observó por un largo rato aguardando una explicación al comportamiento—. Papá es quien dirige la búsqueda. Apenas tiene tiempo de dormir.

—Siempre tan relajado me hace olvidar que es jefe del departamento de Aurores. —comenta Draco comiendo unas galletas dulces. Los tres se encontraban en la heladería del callejón Diagon.

—Desde lo que pasó en Bulgaria y esto cree que me voy a deshacer apenas me quite la mirada de encima—dice con tono entristecido—. Él no piensa firmar mi autorización a Hogsmade, teme que Tía... oh bueno... Bellatrix vaya ahí para asesinarme.

—en el peor de lo casos iría a mi casa. —susurra Draco con desgano.

— ¿Y Sirius? ¿Remus?

—Odia a Bellatrix, también a Colagusano, Rodolphus, Barty Cruch... dudo muchísimo que firme y Remus no es mi tutor así que no creo que pueda servir ir a llorar que me firme. —golpeó su cabeza contra la mesa.

—Supongo que tienen un punto...

—Además, parece que Remus por fin consiguió un empleo a largo plazo. Estaba demasiado feliz cuando me dijo. —alzó la camisa, mostrando un moretón recto. Hermione y Draco lo reconocieron, pues Harry no era delicado a la hora de dar afecto y ellos andaban con las mismas marcas.

—Eso es bueno. No me puedo creer que con lo hábil y sabio que es decidan prestar más atención a que es un hombre lobo. —protesta Hermione con la ofensa llenando su voz y facciones.

—Algunas veces nos preocupamos por cosas sin sentido como esas. —bufa Draco.

—La magia es lo que importa y la frenamos por cosas así. —suspira Harry desilusionado.

Más tarde Sirius fue a recogerlos, llevándolos al Caldero Chorreante en el que habían alquilado habitaciones para no tardar llegando a King Cross. Los padres de Hermione tenían buena estima a la familia de Harry, por lo que dejar a su hija con ellos era algo sencillo, de más queda decir que Hermione adora que esto ocurra. De camino se toparon con la tienda de mascotas, Sirius se detuvo y giró sobre sus talones.

— ¿Cuándo es tu cumpleaños?

—Eh... Mañana, mis padres me dieron dinero para que comprara algo. —responde dudosa. La sonrisa traviesa de Sirius al momento de entrar a la tienda la dejó aturdida.

—Algunas veces creo que la locura de los Black es hereditaria y tu padrino compite con Bellatrix sobre quien está peor. —Harry soltó una risita por lo dicho, Draco siempre tenía la impresión de que los Black eran unos chiflados... poderosos, pero chiflados.

—Bueno, Sirius siempre ha sido así según me ha dicho papá y Remus. Estoy acostumbrado a sus locuras.

Sirius salió unos minutos después cargando algo en brazos. Los ojos de Hermione brillaron emocionados —Hace un par de días lo vi por la calle, no se me despegaba de la pierna, al traerlo de regreso me rogaron que lo comprara, aparentemente es muy malhumorado y nadie se lo lleva por ello. —explica entregando al gato de cara achatada y pelaje rojizo.

—Su cara es de amarga- ay... —se sobó el costado ante el codazo que Harry le dio.

— ¡Pero si es bellísimo! —exclama abrazándolo, el gato ronronea.

—Tal vez te esperaba... o a Sirius. Quién sabe. —opina Harry haciendo cariño al animal, el cual se deja de buena manera.

—Se llama Crookshanks. Considerando que ahora soy tu tutor legal en el mundo Mágico es un buen regalo—Hermione lo miró confusa—. James sugirió a tus padres un acuerdo para yo me pueda hacer cargo de ti en caso de cualquier emergencia que ellos no puedan manejar. Así que puede decirse que soy tu padrino.

— ¡Ahora somos como hermanos! —exclamó Harry trepando sobre Hermione que apenas y puede con el peso.

—Genial... —bufa Draco con evidente fastidio, mirando a otro lado y cruzado de brazos.

Con Sirius siempre había diversión y un entendimiento tan cariñoso que no costaba nada pasarla bien... siempre y cuando no seas la víctima de una de sus bromas pesadas. El último día antes de ir a Hogwarts fue perfecto, al menos para el par y no para Draco, quien estaba de mal humor todo el tiempo, Hermione diría que Draco estaba celoso de que Harry fuese más cercano a ella con este asunto de Sirius.

Pero con el heredero Malfoy es complicado saber a ciencia cierta qué ocurre.


— ¡REMUS~!

Harry no tardó en abalanzarse sobre el hombre, quien perdió todo el aire debido al pequeño terremoto que podía ser su "sobrino" por llamarlo de alguna manera. Hermione lucía estupefacta, Draco confundido y Fred sostenía a su conmocionado gemelo. Remus sonrió nervioso, arrimándose más en el pequeño sitio para hacer espacio. Harry no se quitó de encima por desgracia para sus pulmones.

Y él que pensaba hacerse el dormido.

— ¡Por esto no me lo decías! ¡Serás profesor de Hogwarts! —la emoción irradiaba del rostro con gafas torcidas.

—Tenía la esperanza de que no me descubrieran, pero nunca había razonado que ustedes vendrían a los últimos vagones.

— Si está aquí y la única plaza siempre libre cada año...

— ... Tendríamos a un Hombre lobo como profesor de Defensa contra las artes oscuras...

— ¡GENIAL! — exclaman al coro los gemelos.

— ¿No será un problema?

—Mientras no salga de ustedes y los padres no lo sepan no debería haber problema... Aunque dudo mucho que sea un secreto para muchos. —Comenta con deje frustrado.

Luna se integró al grupo después de un rato, con unos enormes pendientes en forma de rábanos anaranjados eran horrorosos, pero a Harry se le antojaba para comérselos. Remus no pudo sentirse más extrañado por la rubia de segundo año, lo cual es el efecto casi natural que ella provoca. Nada fuera de lo común. El día fue pasando y para extrañeza de todos, el ambiente era tan frío como estar en congelador de carnicería.

El ojiverde se removió inquieto, su lobo interno estaba desesperado por salir huyendo, que lo hiciera ya, antes de que fuese tarde. Aunque ¿tarde para qué? Es muy extraño y a falta de una explicación decente no podía hacer mucho. El tren se detuvo.

—Aun no llegamos... —murmuró Hermione con extrañeza, Harry permanecía rígido en su lugar.

—Puede que sí. Con tanta niebla. —Fred achinaba los ojos en un intento de ver al exterior.

—No, aún falta al menos una hora para llegar... —replica Draco. Remus hizo un gesto de silencio con el dedo. Las luces se apagaron y Harry dio un pequeño bote por el susto de lo que sea que este sintiendo acercándose.

Los cristales se comenzaban a llenar de vapor frío. Por inercia se arrimaron unos hacia los otros con nerviosismo. Harry se aferró a Remus, gruñe de manera apenas perceptible hacia la puerta del compartimiento. Esta, llenándose de escarcha comenzó a abrirse lentamente —No se muevan... —advirtió Remus en un susurro.

El vapor frío escapaba por los labios de Harry, quien comenzaba a escuchar un grito, con mucho eco y lejano, pero acercándose a medida que la puerta se abría y dejaba ver lo que ocasionaba aquella sensación desesperanzada. Era como una especie de persona flotando, cubierta de una capa negra que impedía ver algo más aparte de sus manos esqueléticas, rígidas y putrefactas. Unos minutos bastaron para que empezaran a temblar de frío y la criatura se acercó a alguien con especificad.

Los gritos a oídos de Harry se hicieron ensordecedores, femeninos y que tenía la ligera impresión de conocer. Los aullidos en su interior fueron agónicos, las ganas de vivir se iban esfumando lentamente en la penumbra que lo cubría. Un brillante destello platino fue lo único que distinguió entre la bruma hasta abrir los ojos nuevamente, consciente de lo que tenía a su alrededor y el montón de miradas encima suyo.

— ¿Estás bien? —preguntó Draco con aire preocupado.

—Creo... que si—musitó confundido y sumamente desorientado—. ¿Qué paso?

—Un dementor—suspiró Remus con una especie de resignación—. No creí que permitirían esta tontería... Tomen, coman en lo que hablo con el conductor del tren.

Tomaron el chocolate que Remus entregó, salió del vagón y la atención se centró en Harry nuevamente— ¿Quién gritó? —preguntó en voz baja, viendo a Hermione y Luna de manera alternativa.

—Nadie grito Harry. —frunció levemente el entrecejo, escucho a una mujer gritar, está seguro de ello. La luna llena no lo volvía loco una noche antes, no lo imaginó.

—Aunque fue impresionante. El Profesor Lupin lo ahuyentó. —comenta George con voz anonadada.

— Si... ¿Qué hechizo era ese? —se preguntó su gemelo viendo el techo.

—El chocolate no tiene veneno ¿Saben? —Remus hizo una especie de puchero ofendido al notar que ninguno había siquiera probado el dulce. Harry lo devoró de un mordisco, el calor volvía lentamente hacia su cuerpo.

Quizá preguntaría después y en privado que ocurrió, podía escuchar a algunos chismosos cerca del compartimiento para saber que hablaban.


Discurso aburrido, presentación, blablablá... Nada que merezca ser resaltado en la usual Bienvenida a un nuevo año en Hogwarts. Harry veía un punto muerto en el techo estrellado y nuboso. Entre el frío haciendo mella y el hambre incomodando no podía pensar de manera muy clara todo se diga. Apenas aplaudió a la bienvenida de Remus y Hagrid, ambos radiantes de alegría por el recibimiento tan optimista.

—Ahora dos lobos ¿Pretenden matarnos? —susurró Ron, recibiendo un codazo de parte de sus dos hermanos mayores.

—Como supongo están enterados, durante sus vacaciones hubo una fuga masiva en Azkaban. Se han tomado mayores medidas de seguridad como lo son la vigilancia de los Dementores en todos los terrenos del colegio—los murmullos se volvieron casi gritos por aquello—. Por ello es recomendable no salir solo por las noches, cuando ellos pueden no tener compasión por ningún humano sea o no prófugo.

— ¿Entonces por qué traerlos? —gimoteó con las manos en la cabeza.

—Por último, para evitar incidentes como nuestro pasado año escolar... El Joven Harry Potter será trasladado de dormitorio—Harry alzó la cabeza, viéndolo con expresión confundida y ofendida—. Medida que será tomada para evitar mayor pánico e inconvenientes. Ahora, disfruten del banquete.

—Quiero salir de aquí. —El hambre se había ido por completo, podía notar el alivio y satisfacción de los estudiantes de Gryffindor. Rascó su cuello en donde el collar estaba colocado.

—No tenía porqué decirlo ahora, pudo ser solo a ti y en privado. Es como si quisiera dejarte en evidencia y ridículo ante todos.

Harry bajó la cabeza, tomando apenas de su bebida y mordisqueando una que otra cosa.

Su nuevo dormitorio estaba en las mazmorras, como único punto cercano el salón de Pociones, por lo demás, incluso más lejano que Slytherin de todo. Agradecía ser de esos maníacos mañaneros, porque de otro modo no llegaría jamás a ninguna clase a tiempo. Al menos no la primera hora si desayunaba.

También hace un frío horroroso, casi recordaba al... dementor. Joder, su suerte es una perra asquerosa. El único lado bueno previsible es que podía andar como le diera la gana, acurrucarse como un perro desamparado bajo la cama no suena nada mal.


—Así que bien. Sabiendo toda la teoría, podemos iniciar con la práctica. —repuso Remus con entusiasmo. Los primeros momentos calificaban como los mejores en sus dos patéticos años de ver Defensa contra las artes Oscuras.

— ¿Hay Boggart aquí?

—Más específicamente dentro de este armario. Suelen estar en lugares recónditos, ya que Hogwarts es tan grande me di la tarea de buscar y traer uno para ustedes—relató con una sonrisa juguetona—. Así que, Neville, haz los honores.

A ver, que a varios gustara el profesor Snape no quedaba fuera que verlo usando ese horrible vestido con ese horrible bolso. Los estudiantes iban pasando uno a uno en la extensa fila, algunos miedos eran comunes, otros un poco más extraños, pero se disfrutaba enormemente. Remus se aseguraba que nada fuera mal... aunque se le pasó por completo que con Harry participando era casi imposible que algo no saliera mal.

Cuando el ojiverde llegó al principio de la fila riendo y viendo al Boggart fue como si el mundo estuviese en cámara lenta. Retrocedió un par de pasos mientras el Boggart con forma de dementor acababa hacia él. Alzó la varita.

— ¡Riddikulus! —gimoteo, logrando hacerlo de puro milagro. El problema es que no paró ahí, el Boggart se hizo más grande y piso tierra.

Harry dejó caer la varita y se llevó las manos a la boca, queriendo llorar— ¿Que pensabas? ¿Qué me importaría algo como esto? Yo te convertí, soy tu Alpha... ¡Me perteneces! —el aullido de Greyback asustó no solo a Harry sino a los estudiantes por igual. El Boggart-Greyback estuvo a nada de siquiera tocar a Harry cuando...

— ¡Riddikulus! — Greyback se convirtió en un pequeño perro Schnauzer antes de reventar, habiéndose destruido el Boggart —. Harry...

— ¡Hey! ¡Espera! — Draco fue el primero en salir corriendo tras él.

— Terminamos la lección. Para la próxima semana quiero... al menos cuarenta centímetros de pergamino sobre los Boggart no hagan desastres en el tiempo libre que les queda. — pide con sonrisa nerviosa, tomó la varita de Harry del suelo y salió del aula.

Tardó un poco, pero logró encontrar a Harry, quien estaba sentado en el suelo abrazándose las piernas con Draco acuclillado frente a él, hablando en un intento de calmarlo —Harry... Era solo un Boggart, demostraba tus miedos y los entiendo ¿sí? Tan solo — Harry dio un manotazo, con una expresión compungida y demasiado extraña para saber identificar.

— No puedo hacer nada contra él. Si no puedo defenderme yo mismo ¿Como puedo defender a mi manada? — inquirió, llorando angustiado.

No pretendía ser un héroe, eso le importaba poco con lo rechazado que se sentía por el resto de la población, sin embargo, sus amigos y familia son un tema distinto. Ver a Greyback, aun si era un Boggart, frente a él repitiendo aquellas palabras tan odiosas que dijo hace tanto y no saber que más hacer aparte de temblar lo llenaba de tanta impotencia...

Impotencia de tenerle profundo pavor, de que haga sus palabras reales... tenerlo como un Alpha y resignarse a su voluntad.

Harry, aun somos niños, estamos estudiando para saber cómo defendernos. No tiene nada de malo no saber cómo hacer eso. — dice Draco con extraña suavidad, acariciando el cabello negro y despeinado.

— Ni siquiera yo puedo hacer algo contra él, como lobo es muy fuerte... pero no olvides que tú eres un pequeño mago muy talentoso. Con resistir hasta que alguien llegue será suficiente. No debes pensar que tienes un peso solo sobre tus hombros ¿Está bien? — Harry moqueó, asintiendo lentamente.

— Pero... El dementor... ¿Qué puedo hacer? Tú lo ahuyentaste... Enséñame. — pide con voz pañosa. Lupin abrió y cerró la boca, la mirada de Draco parecía exigir que obedeciera al pedido de Harry.


‹ ¿Temes a algo? ›

«Morir... Es lo único que la magia no ha podido evitar. Además, la muerte es signo de debilidad»

‹Hoy en clase hubo un Boggart. Primero fue un dementor y luego›

«Es curioso que tengas miedo del miedo, sin embargo, es una buena técnica. Pareces estar pensando ¿Pasó algo después?»

‹Se transformó en Greyback›

El solo recordarlo le provoca escalofríos, realmente no soporta la idea de estar mínimamente cerca de Greyback, ni siquiera una relación de "convertidor sádico y convertido escurridizo". Además, no había sido difícil -ni siquiera a esa edad-. Entender a qué se refería, a qué clase de obediencia y pertenencia debía rendirle, la razón por la que se llama su Alpha.

Cosa que solo creaba mayor temor en su alma y lobo inquietos.

«Ya veo... No es algo sencillo o de momento, tienes verdadero y profundo pavor a él... ¿Por qué? Anda, dime»

Dudó un instante si contar o no.

‹Sé lo que desea hacer conmigo, lo que quiere hacer con Remus... Pero no entiendo porque la idea me produce mayor temor, se siente como si de alguna manera estuviera traicionando a alguien... Que debería hacer más para evitarlo›

«Ya veo... Quizá es una traición a ti mismo. Los lobos y sus almas son demasiado complicados, incluso para mi»

Cerró el diario y resopló. Hacía especial frío esa noche. Tomó todas las mantas que tuviera, las tiró en la cama y se escabullo abajo de ellas para encontrar calor y dormir en calma.

Las manos grandes viajaban con lentitud y deseo por el cuerpo pequeño de piel pálida que se encuentra debajo suyo. El mismo cuerpo al que está profanando en ese instante. Una sonrisa tierna y satisfecha se extendía por sus labios a pesar del ligero llanto que hace su compañero... Su pequeño e infantil compañero.

Era aún tan pequeño que podía abarcar completamente su cuerpo delgado, el cabello negro y alborotado esparcido en las sábanas de color Vinotinto satinado. Lo que resalta aún más en la oscuridad de la habitación son los ojos mortalmente verdes y refulgentes, que cristalinos adquirían incluso más brillo.

Esos ojos que están destinados a asesinarlos de una manera muy metafórica y que no cree poder apartarse de ellos por más que lo intente.

Quizá la locura no le permite ver que lo hecho en un niño de doce-trece años está mal, desear y continuar con el deseo morboso por incitar la relación sexual a pesar del temor que siente el niño por ello. Dicho de una forma simple: no le importa en lo absoluto. La reconfortante y ahora adictiva sensación de no estar solo, de que su alma está nuevamente completa y más importante... La sensación de estar vivo valía cada lágrima que su pequeño Harry lleno de temor pudiera derramar, cada grito adolorido que pudiera vociferar.

Tampoco negaría que sus gemidos angustiados ayudaban a prender aún más su instinto más primitivo y nunca saciado.

La reproducción, el placer sexual que viene con ello.

Los ojos verdes se hicieron dorados y los caninos infantiles se agrandaron. Una mordida fue hecha en su hombro, de manera dolorosa... Tanto que se despertó.

—Maldición... —se restregó la cara con una mano, revolvió su cabello y finalmente se dejó caer nuevamente en la cama, viendo por la ventana al cielo nuboso que se exhibía esa noche y todas las demás en que observaba la ventana. Aparentemente las estrellas huyen de él.

Se levanto de la cama, dormir en bóxer o desnudo es algo muy común de su persona, en está ocasión va desnudo. Se miró en el espejo de tamaño completo, apartando su cabello para exhibir la marca de mordida que se posa en su hombro derecho. Empecemos por lo obvio, sabe que nunca estuvo con Harry, no existe ningún lugar donde el agua pueda jalarte y mucho menos hacerte ver a un niño parcialmente desnudo. Lo extraño es que, aunque no "pasó" la mordida estaba ahí, pequeña, profunda, perpetua y arruinando su piel perfecta libre de cicatrices.

Por no mencionar que la urgencia sentida en aquel... sueño, plano astral, lo que sea, seguía presente y formulando sueños en los que lograba saciarse noche a noche. Una idea muy loca y arriesgada venía a su cabeza por unos instantes: secuestrar a Harry, hacer de su sueño una realidad y así ver si es que se trata de una señal del universo o sencillamente un capricho por fin saciado. Seguiría con su plan de traer a James, Sirius y Remus... Voula, gana por cualquier flanco.

Exceptuando que acercarse al niño ahora es más complicado. Por más que duela admitirlo hablar a través del diario ha dejado de ser suficiente y no tiene excusas para ello. Quiere contacto y resulta tan patético para sí mismo sentir necesidad de un pequeño muchacho lobo cuya vida se está haciendo imposible— ¿Qué ocurre? —. Interroga Nagini que había trepado hasta el hombro del lord.

No lo sé. —sisea con verdadero fastidio al respecto. Desconocimiento es lo más odioso que puede pasar a Lord Voldemort, siendo un controlador crónico.

Aun apestas a lobo, incluso más que hace un rato. —informa y Voldemort gruñe fastidiado.

Lo sabía de sobra, últimamente -con eso se refiere a cuando ocurrió aquel realista "sueño"-. sentía que Harry estaba ahí, pegado a él como una sanguijuela chupando toda su atención y concentración a cualquier tema que fuese más importante, es decir, cualquier otro tema que no lo incluyera y fuese de como dominar al mundo mágico.

Pero no, el joven de ojos verdes decide seguir atormentando con su acoso, lo cual resulta muy irónico. Nagini bajó con parsimonia del cuerpo de su señor, viéndolo cambiar a lo que ha estado practicando por tantas semanas tras un "sueño" repentino.

Donde estuvo el lord Oscuro, ahora se encuentra una especie de pantera de al menos un metro y medio en dos patas, su zona trasera, donde se encuentran sus patas y cola está recubierta de escamas que se hacen pelo lentamente, es desgraciadamente grande.

Cuando mostraba sus colmillos lo recordaba a un caballo alzando los labios, aunque más bien parecía una especie de serpiente... Si, su forma animaga es un maldito caos, pero al menos es amenazante porque no se entiende si es una pantera con melena que sale al gruñir o un... Cualquier otro felino al que se parezca.

Sacudió la cabeza, le habría fascinado ser una serpiente y no una hibridación de un felino con una. Miró a la ventana nuevamente, con sus ojos rojos más grandes y con ligeros destellos dorados.

Solo debía aguardar a la Luna llena para investigar mejor.


— Puedo dejarte entrar a mi habitación, mi cama es lo suficientemente grande para ambos.

— O puedes dormir en el sofá de la sala común... Incluso en la cabaña de Hagrid.

— O pasar a nuestro dormitorio.

— O venir conmigo, no creo que a los Nargles les moleste.

Moqueó y miró con cansancio a los cinco preocupados amigos que tenía frente a él. Se restregó los ojos bajo las gafas, se sentía simplemente fatal. No solo el cansancio, como si alguien estuviera absorbiendo su magia, sino que también había ocurrido lo normal.

Tenía gripe a cada maldito segundo del día.

Obviamente con el invierno hacía mucho más frío, pero en su dormitorio es igual a vivir en Bulgaria cada día. Parecía que los dementores rondaran la zona y por eso hacía frío polar, afuera de Hogwarts no estaba mejor.

No haberse enfermado supondría un milagro. Madame Pomfrey no podía darle poción para la gripe cada día y cada hora, por lo cual sugirió cuidarse más, como is pudiera en ese dormitorio tan alejado de todo.

No bajaba el rendimiento en clases por puro milagro y que los profesores, incluyendo a Snape, se apiadaban de su pobre estado de salud. Miró su reloj de pulsera, tenía al menos cinco horas más de ir a casa de los gritos con Remus.

Bien... Sí no fuera porque correr con la nariz tapada es imposible. Está casi seguro de que solo podrá dormitar en la casa de los gritos usando a Remus como almohada. Tampoco es mal plan si lo reconsidera.

— ¿Algún otro ha visto que el mundo aparenta odiarme con todas sus fuerzas? —pregunta con voz nasal y agotada.

—Si le contaras a tu papá-

—Está ocupado con la búsqueda de los prófugos y de todos modos ¿Contarle qué? ¿Que tengo una habitación para mí solo y que me enfermo estando en ella? —se suena la nariz y Hermione lo mira reprochante.

—Dumbledore está discriminándote por motivos que escapan a mi entendimiento. Eso es lo que debes acusar. Es jefe de departamento, seguramente-

— Cuyo hijo es un hombre lobo, algo que ninguno de sus compañeros sabe y tampoco el ministerio. Estudió aquí por puro milagro del destino. No quiero dar motivos para que me expulsen... Una habitación y resfriados no valen la molestia. —podría ser necio cuando quería, pero gozaba de algún que otro punto válido.

— ¿Entonces qué? ¿te mueres de hipotermia o por nariz tapada? — Draco se cruza de brazos viendo de mala manera al moreno. Harry suspiró de nuevo y se sonó la nariz.

— Tengo dos opciones... Ir a morir en cualquiera de las opciones que ustedes me dieron o engordar tanto que mi grasa me permita soportar el frío.

— ¡Con nosotros! — quisquillaron a la misma vez.

— Harry no podría acumular sin importar cuanto lo intente, quema la grasa con su magia sin darse cuenta — comenta Luna jugando con su collar hecho de corchos de cerveza de mantequilla — Porque es muy fuerte.

— fíjate, que mi magia quiere que mi cuerpo permanezca perfecto, que ca...ah... ¡AH! — estornudo cubriéndose la nariz con un pañuelo, Draco negó con la cabeza — creo que simplemente pediré que me den más mantas. — concluye con la nariz más roja.

— Igualmente dormirás en otro lado. — corearon, incluyendo a Luna

...

Se sacudió con fuerza para luego restregarse contra Remus, quien lame su cabeza. Estornudó y volvió a sacudirse, en serio estar enfermo es un dolor de alma. Quería echarse a dormir a ver si el malestar de la enfermedad se iba de una vez.

Remus dio suaves empujones para invitarlo a salir, lo hizo de buena gana, tal vez si se distraía dejaría de ser tan molesto y de esa forma comenzaron a correr por todo el bosque, llegando hasta al bosque prohibido de Hogwarts.

Escucha el galope de los centauros un poco a la lejanía, esperaba que ninguna Acromantula apareciera esta vez. Alzó las orejas, alejándose un poco de Lupin, quien no tardó en seguirlo.

Escuchaba algo que no sabía clasificar y siendo un lobo al cien por ciento de su capacidad, se aproximaba a lo que está llamándolo sin pensarlo. Olía familiar y tras pasar una cantidad de maleza se topó con algo apenas distinguible.

— ¿Quién eres? — preguntó ladeando suavemente al cabeza, el felino frente a él, de extraños ojos rojos con dorado se mantuvo quieto donde estaba, meneando la cola a un compás lento e hipnótico —. O ¿Que eres?

— Quien sabe... — su voz se le hizo familiar, se acerca sin demasiada cautela y lo olisquea con disimulo —. Aunque bien parece no importarte mucho, Harry.

— Como tu...

Agazapado en el suelo con las orejas caídas lo vio acercarse, esa cosa es más grande por mucho, por no decir que intentar dar un nombre lo tiene más nervioso. Eso lo olisqueó a él, resoplando el aire aspirado poco después, aparentemente frustrado.

Harry se levantó un poco hasta empezar a restregarse en contra de ello, tal como hacía con Lupin, Sirius y James, con más ahínco y esperando una respuesta del desconocido que para su propio fastidio, dio lo que parecía un ronroneo.

Lo correspondió al momento de dejarse llevar por el instinto más animal de su forma actual, tomando a Harry con sus patas delanteras y echándose de espaldas para tenerlo encima, lamiendo el hocico corto y lleno de pelaje negro.

Los ojos de Harry hace un buen rato se habían hecho verdes y los de Voldemort, completamente rojo, y en ese instante, es como si se conocieran desde siempre y a la vez no.

Girando nuevamente, jugando para quien lo viera, Harry acabó abajo del más grande, irguiéndose con este frotando su cuerpo peludo contra el canino. Alzó la cabeza y aún entre la gruesa arboleda caían uno que otro rayo de luna... Comenzó a aullar.

Si te digo que esto nos puede doler, te lo advierto el fuego nos puede encender, si camino a tu lado lo haré en el nombre del amor.

Alzó las orejas y lo vio sorprendido, era la primera vez que lo veía aullar aquello y sonaba tan... íntimo, dirigido a él específicamente.

Si te guío cuando ya no puedes ver, pero al medio de la noche te diré, en silencio yo tu nombre gritaré en el nombre del amor...

Una insoportable necesidad de morderlo se hizo presente, de clavar sus colmillos en su nuca para dejar una marca similar a la suya en cuerpo ajeno. Harry paró su aullido al ver la postura amenazante de su acompañante.

No hizo falta que preguntara algo o moviera un musculo, algo embistió al extraño animal que erguido se puso a la defensiva, mostrando de manera tan característica sus colmillos. Remus tenía el pelaje erizado y mostraba sus colmillos también.

— Harry ve a Hogwarts.

— Pero-

— ¡DIJE QUE VAYAS! — Ordenó, Harry bajó las orejas y corrió en dirección al aroma de la cabaña de Hagrid como punto de referencia. Remus se crispo más de ser posible.

Se lanzaron uno sobre otro, Remus es a quien le iba peor, pues Voldemort llevaba una ligera diferencia de tamaño y peso. Las mordidas y arañazos entre ellos eran salvajes y con la plena intención de matar.

Se detuvieron un instante, jadeando

— Sin duda alguna los lobos no han hecho más que fastidiarme la existencia últimamente — con plena confianza y sabiendo que no valdría de nada esconderlo más cambio de forma, Remus no varió su mirada o posición —. Tranquilízate, Lupin, ni siquiera lo toque como me hubiera gustado hacerlo y agradece haberlo encontrado a tiempo, quien sabe que se pueda hacer a un niño estando solo en un bosque como este.

Desapareció bajo la atenta mirada del licántropo que se relajó apenas un poco, aquello no pudo sonar peor y por más que lo intentase relacionar con alguien más, algo en su mente se lo impedía.

Por no decir que de verdad se asustó de ver a Harry con él. Después de la búsqueda de su alma gemela -la cual él también hizo y se sorprendió de ver a Sirius-. han estado con la alerta siempre en alto...

Aun si Harry sufría por ello cuando llegara el momento o incluso ahora... no podía permitir que se acercara a él, no importaba cuando pudiera doler, cuanto agonizara.

Esas "Almas gemelas" no debían juntarse, jamás.

Un olor muy conocido invadió su nariz, obligándolo a correr tan rápido como fuera y entrar en las protecciones del colegio. A sus espaldas escuchó algo chocar con la barrera, vio de soslayo a un lobo bastante grande, siguió con su camino, no tenía fuerza suficiente para nada, debía intentar practicar más, siempre le daban unas palizas...


— Em... ¿Y el profesor Lupin? — preguntó Hermione.

— Tuvo una mala noche, por lo que yo daré su clase lo que resta de esta semana. — Snape tenía una expresión satisfecha por no decir que contenta, Harry suspiró pesumbroso.

— No basta con arruinar nuestra vida en pociones...

— Cinco puntos menos para Gryffindor. —sí, iba a ser una mala semana pues apenas es martes.

— Ron, solo cállate, no opines. — pide masajeándose las sienes, el pelirrojo lo fulmino con la mirada un instante.

Tras una ligera conversación de los grandes rasgos de los Licántropos -totalmente alejado del tema que abarcaban con Remus-. Snape se hartó de ver a Hermione intentando responder cada pregunta, teniendo la suerte de que ya la clase acabó.

— Para el jueves quiero un ensayo de metro y medio acerca de los... no Harry, tu no lo harás de los hombres lobo — corto antes de que Harry pudiera sentirse congraciado con la vida —. te asignare otra cosa. A los demás, metro y medio de los Hombres Lobo, usen el mínimo de intelecto que tiene un ser humano al nacer y hagan algo que valga el tiempo que perderé leyéndolo.

— ¿Se que se supone que lo haré yo...? — preguntó al acercarse a Snape, este suspiró.

— Los dementores, un metro, hazme el favor de hacerlo bien — pide apretándose el puente de la nariz —. Remus te enseñara a hacer el Patronus ¿Cierto?

— Me dijo que lo haríamos después de navidad.

— Bien. Por ahora, esfuérzate en eso. Toma el permiso para tomar libros de la biblioteca del segundo piso. — entrega el pedazo de pergamino, Harry asintió y tras un abrazo salió corriendo del salón.

Sujetó su antebrazo, que ardía como si pretendiera entrar en combustión y separarse del resto de su cuerpo —Aguanta, va a cansarse y ya... —murmura a si mismo con la esperanza de que no sea su Lord llamándolo a él directamente.

...

¿Paso algo anoche para que Remus no pueda dar clases?

— Algo así... — respondió en un murmullo — Sea como sea, yo debo hacer un ensayo de los dementores, así que-

— ¡No! ¡Que ni se te ocurra escaparte! Cumple tu promesa y háblame de los Hombre lobo, voy a sacar un Extraordinario en este maldito ensayo aun si tengo que escribirlo con mi propia sangre ¿Entendiste, Potter? — Draco había retrocedido un paso, Harry asintió nervioso.

— Tra-tranquila... Vamos a... ¿A dónde?

— Vamos a la biblioteca. —dijo Hermione tomándolo del brazo.

— No, vamos a Slytherin, ahí es mejor y podemos hablar tan fuerte como nos dé la gana. — Draco tomó el otro brazo de Harry.

— Si es por eso podemos ir a Gryffindor. — volvió a tirar de Harry.

— No iré a esa torre de mierda. — jaló a Harry, plantando los pies en el suelo.

— Y yo no iré a esa mazmorra — lo imitó. Harry suspiró, vamos que solo pedía un lugar donde poder hablar con cal-

— ¿Y esa puerta? — al ser soltado cayó al suelo, también sobre Draco que amortiguo su caída. Hermione se acercó y la abrió, con un gesto de mano los invito a acercarse.

Y de ese modo, hallaron la sala de Menesteres sin habérselo propuesto siquiera, sería bastante útil.


Gracias por el comentarios y el apoyo, son un amor :'3 espero que esta parte les haya gustado y me digan q piensan al respecto.

bye -3-