¿Tan ciego me encuentro para no ver que tan pérdido está el mundo?
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—Empecemos por lo básico... ¿Cómo conviven los hombres lobo?
La extraña sala que se cruzaron a mitad de pasillo por cosas del destino lucía como un estudio bastante grande. Mesas para estudiar, una chimenea, muebles y libreros con una selección diversa a más no poder, hasta libros de cocina Muggles había ahí. Siendo tan adecuado decidieron quedarse y Hermione no parecía incapaz de ponerle una correa -aprovechando el collar que Draco regaló-. Para detenerlo y que cumpla su promesa.
Eso había sido un chiste, pero ella no lo tomo así, que desgracia.
—En muchos ámbitos somos similares a los lobos normales. Nos mantenemos unidos en manadas tan grandes como el líder, el Alpha, así lo quiera. Es un instinto puramente gregario que nos llena hasta el cuello—comienza a explicar, sentado frente a la chimenea y jugando un poco con el arete en su lóbulo —. Siempre puede formarse desde cero o haber existido desde hace mucho. Para los Alpha no es una cuestión tan complicada, aquel que sea más fuerte tiene posibilidad de liderar, más aún si es aceptado por la mayoría de la manada. De otro modo...
— ¿Peleas a muerte? —Bromeó Draco, Harry hizo una mueca y el rubio supo que había dado en el clavo sin quererlo.
—Muchas veces se comparte un vínculo con el Alpha, ya que este debe de dar confianza a quienes conforman su manada. Es una cuestión que viene de estar íntimamente unidos, de que las almas puedan sentirse protegidas por la del Alpha—Hermione paró de escribir un segundo—. Por ello no es tan sencillo serlo... claro, existe el que es Alpha a simple fuerza como Greyback, su manada no tiene esta relación con él, lo siguen por miedo y obligación, más no por lealtad como es el ejemplo de Byal en Bulgaria.
— ¿Qué clase de obligación te puede mantener unido a alguien que temes? —pregunta con suavidad.
—Bueno... Muchos son Hombres lobo por mordida —llevó una mano a su cuello, de lo poco que recordaba de sus años más llanos, la mordida figuraba en ellos—. Y desgraciadamente se forma un vínculo, ya que quien muerde lo hace a propósito... Se vuelve el Alpha.
—Estas queriendo decir que-
—En teoría es mi Alpha y el de Remus—Murmuró con incomodidad—. Pero siempre podemos negarnos... Aunque dudo que, si me vuelve a morder, sea como sea, pueda evitarse—suspira cansino—. Es como penetrar el alma en busca de dejar una cadena permanente... Permitir que el Alpha haga lo que quiera... Todo, lo que, quiera. —enfatizó sintiendo un escalofrío. Draco lo miraba muy fijamente, recordando lo que el Boggart había dicho y era un reflejo de lo que Harry temía.
—Ya veo... ¿La alimentación?
—Comemos de todo, preferimos la carne, aunque de animales, suelen ser menos duros y por sobre todo, menos dañinos. Ellos no fuman, comen porquería, etcétera —mueve la mano en gesto desinteresado —. Sin embargo, sin ganas de pintarnos de los santos que no somos, también comemos humanos, nunca los he probado obviamente, pero Byal me ha dicho que su carne es más dura dependiendo de cómo haya muerto y comer otras partes cuesta mucho por lo que haya sido expuesta la persona.
—Hay demasiados hombres lobo buscando comer humanos como para que no tengamos algo bueno. —replico Draco, Harry jugo de nuevo con su pendiente.
—Los magos saben bien por su magia... es como un revitalizante según lo que Byal a dicho. —hizo un gesto con la cabeza, aquello tenía un poco más de sentido.
—Entonces... ¿Apareamiento...? ¿Son como los lobos? Digo... La monogamia.
—Si, por supuesto que si—sonríe de manera adorable—. Aunque a diferencia de ellos, no escogemos nuestra pareja, al menos no de forma voluntaria... Sino que nuestra alma busca a su gemela.
—Eh...
—Todo hombre lobo convertido o no tiene una pareja predestinada. Hombre, mujer, vivo, muerto, joven, viejo... El alma simplemente necesita de la contraria, es como unir dos mitades separadas. Hacerse daño es imposible porque significaría dañarse a sí mismo, la necesidad de cuidar y exigir su presencia es irrefrenable y-
— ¿Tú no tienes alma gemela? —preguntó Hermione curiosa. Que Harry se sobara el pecho fue un gesto que no pasó desapercibido.
—La tengo, pero... ¿Como te lo explico...? Hasta los quince dieciséis años no puedo enamorarme. Puedo quererla si está cerca, pero no sentir amor. Este año hice un ritual para saber si está cerca, lo está, pero hasta dentro de tres años no podre verla o necesitar de su compañía.
—Es decir, tenemos a un lobo pansexual hasta los dieciséis, muy bonito. —bufa Draco.
—Algo así. Claro, hay muchas almas que no consiguen unirse, pero un lobo es un ser que no puede andar solo... es capaz de morirse de tristeza si no tiene compañero, así que es muy común que entre lobos sin alma gemela se unan. Quizá no sea un Vínculo tan profundo, pero es igual de sincero. Forzar un alma a una unión aparte de estar prohibido es casi imposible porque significaría dañarla.
— ¿Quién es tu alma Gemela Harry? —Hermione había parado de escribir para verlo con fascinación por lo que contaba.
— No lo sé, apenas recuerdo sus ojos, pero Jamas su cara. Igualmente, siempre está cerca de alguna manera... No me preocupa, cuando sea el momento y aullé él va a venir.
— ¿Aullar?
—Si... Lo llaman el Moon Howling. Hay varias clases de aullido, pero del que hablo es para llamar al alma gemela para la unión. Sea donde sea, bajo el agua o la tierra mi Alma gemela va a escucharme y vendrá a mí para unirnos—explica viene el fuego de la chimenea—. También se aúlla cuando están juntas... Un aullido de amor y único que el alma hace para su gemela.
— ¿Tu tienes? —pregunta Draco, Harry asiente lentamente—. ¿Podemos oírlos?
Harry se aclaró la garganta y comenzó a aullar como si estuviera en su forma de lobo. Ellos no podían entender la tonada, sonaba como un aullido simplemente, cargado de sentimientos inentendibles para ellos. De alguna manera que Hermione no entiende sonaba armonioso, como una perfecta sinfonía saliendo por los labios finos de Harry.
Draco suspiro con aire decepcionado, entrecerrando los ojos y sintiendo que podría dormirse como si el aullido fuese una canción de cuna...
Si te digo que esto nos puede doler...
Frunció levemente el entrecejo, aquel momento breve y ligeramente distorsionado debió ser imaginaciones suyas.
Las vacaciones de navidad no fueron las mejores, apenas pudo ver a James en Yule y Año nuevo, pero pasaba día y noche en el departamento en la búsqueda de los prisioneros fugados. Fred y George la pasaron con él por seguir experimentando, Hermione también estuvo en su casa la mayor parte del tiempo. Draco solo pudo enviar cartas y su regalo de Navidad para los cuatro. A Harry fue un arete de oro blanco que ahora ocupa un lugar en su hélix, en la misma oreja que tiene el arete de la manada.
Severus estuvo presente como cosa realmente rara, aunque con los nervios a flor de piel sin una explicación a ello. El hombre aun prefería su privacidad por sobre todas las cosas. En un parpadeo, ya estaba de regreso en Hogwarts y de camino a la Sala que desaparece para poder dormir.
La tomó como su nueva habitación, pues no quería regresar al congelador que le asignaron. No rompía ninguna regla de hacerlo sí que no tuvo remordimiento o culpa por ocuparla, Hermione ha dicho que incluso era imposible nadie llegara a él, pues debía visualizar desear ir justo con él, de otro modo, solo hallaría otra habitación, una vacía.
Y... ¿qué otra cosa? A si... ¡la práctica de Patronus! Puede decir de corazón... que es una completa mierda.
No lograba hacer ni el más mínimo escudo, su orgullo difícil de herir lo estaba, Remus lo hacía de forma tan sencilla, casi como respirar y se preguntaba qué recuerdos estaría usando en esos momentos para hacerlo tan rápido.
— Este es un hechizo avanzado Harry, no tienes que sentirte mal por no lograrlo, es decir... Ni siquiera los de séptimo logran hacerlo al fin de curso. — Harry hizo una mueca, eso no lo hacía sentir mejor en lo absoluto.
— Otra vez. — Remus negó con la cabeza, si Harry tenía algo en la cabeza, nadie, NADIE se lo podía hacer olvidar.
Al igual que los otros muchísimos intentos abrió baúl donde se encuentra atrapado el Boggart. Harry dio un profundo suspiro, ya iban demasiados intentos y ya había probado con tantos recuerdos felices que no sabía cuál escoger y valiera la puta pena para hacer el caprichoso hechizo contra Dementores.
¿A qué viene esa mirada? Parece que has visto a un muerto (…) Eres un cachorro muy manso ¿Eh? (…) Tranquilo, no estoy realmente aquí... Sino ahí (…) Pensé que te gustaría saber cómo soy, con lo mucho que escribes (…) Claro, no es como que tenga mucho tiempo, absorber magia para materializarme cuesta lo suyo (…) Harry mírame, mírame a los ojos(...)
Ojos rojos...
—Expecto Patronus. —vociferó con ímpetu y Remus observó maravillado la gran estela plateada que surgía de la varita de Harry, bloqueando al Boggart y haciéndolo reventar de repente.
— ¡Bien hecho! Lo has hecho mucho más pronto de lo que creía, pensé que estaríamos al menos dos meses intentando que surgiera una pizca de escudo. —hasta cierto punto Harry se sintió ofendido. Tomó el chocolate que Remus le ofreció, amaba que este fuese el remedio contra los efectos de los dementores.
— ¿En qué piensas para hacer el Patronus? Siempre es fuerte. —tomaron asiento y Remus mordisqueo su chocolate, soplando uno de los mechones castaños que vienen a su rostro.
—Cuando entré a Hogwarts, cuando James y Sirius me aceptaron a pesar de mi licantropía... Tengo muchos recuerdos felices de donde escoger. —Harry se recostó de Remus con una sonrisa suave en sus labios.
—Ya veo... me alegra que sea así—gorgorea complacido por los mimos que Remus le da—. ¿Como se sintió cuando tu alma se unió a la de Sirius?
—No sé si es algo que se pueda explicar. Simplemente es dejar de sentir que alguna vez estuviste solo... o que por fin esa compañía que tanto esperabas por fin llega a ti ¿Para qué quieres saberlo? —bajo la mirada un instante.
—Por nada...
Muy bien, necesita hacer su tarea, pero nadie en la puta biblioteca quiere permitir que se siente a hacerla. Es ridículo y lo tiene bastante harto, pues intentó sentarse y lo han echado de mil maneras, por no decir que casualmente el día de hoy todo Hogwarts decidió que es el momento de ser responsables y acudir al lugar. Maldita sea la perra inmunda y regalada de su suerte.
Con la resignación a flor de piel se acercó a la última opción que quedaba... Lo que traduce a la única mesa en la que no ha intentado y es su esperanza para ser un alumno responsable haciendo un ensayo decente.
—Si, siéntate. —Quizá ser rechazado lo hubiera dejado menos afectado que aquella afirmación, realmente no la vio venir.
— Gracias por no... Lanzarme nada a la cara. —pasaba tan a menudo que lo consideraba un milagro que no fuera el caso. Examinó un poco la chica frente a él con aire de lobo curioso.
—No bueno, solo vas a leer, no muerdes, no tienes rabia y me salvaste de una Acromantula en el Expresión hace unos meses... Tenerte miedo o repulsión es inútil —concluyó con tono entre divertido e irónico. Harry enrojeció unos cuantos tonos—. ¿Motivo para venir a esta mesa?
—No hay más libres y no me puedo sentar con más nadie. Ya me han roto los lentes. —explicó masajeando sus sienes.
—Ah, ya... Bueno, si quieres siéntate, no tengo problema con eso—Harry dejó la pila de libros en la mesa—. Me llamo Katluze... Me llaman Luz para abreviar el nombre de mierda. —farfulla por lo bajo con fingido fastidio.
—A mí me gusta, es lindo... —responde con una sonrisa a la estudiante de Ravenclaw.
Era la primera que no lo ignoraba con total indiferencia, eso sin contar a Luna obviamente, pero era bueno saber que al menos alguien en el castillo haya notado que no es precisamente un lobo dispuesto a comer y devorar todo lo que se cruza frente a él. Ahora tenía un puesto en la biblioteca asegurado...
Si es que no se pone a hablar idioteces con la Ravenclaw de curso superior, como lo hace en este preciso instante. No se lo diría, pero por su corte de cabello le recordaba a Snape, solo que sin la nariz ganchuda y los lentes.
Luego de su primer momento de socializar con alguien aparte de su grupo de amigos sin la necesidad de sentirse herido emocional o físicamente fue interceptado a mitad de camino hacia el Gran comedor para cenar. Su curiosidad se vio disparada por reconocer medianamente al personaje: cabello castaño un poco claro, piel ligeramente bronceada, ojos color miel, rostro perfecto y por el cual mueren todas las estudiantes, corpulento y el amarillo y negro resaltando en su uniforme.
Cedric Diggory de Hufflepuff. Quinto año.
— ¿Ocurre algo? —se preparaba para salir corriendo en caso de emergencia, tenía mucho espacio para esquivarlo, pero no quería ser tan desconfiado con la humanidad ignorándolo.
—No exactamente, yo solo... eh... —se rascó la nuca y Harry ladeó un poco la cabeza, con el cabello alborotado y un poco por debajo de los hombros escurriendo por el mismo—. Qu-quería pedirte disculpas por lo que hizo Zacharias el año pasado
—Oh...
—Yo lo escuche cuando lo planeaba con Weasley, me invitó a unirme, sinceramente me dio miedo meterme en ese lio contigo—su sonrisa es nerviosa, pero sincera—. Y vi como llorabas por la serpiente así que... Lo siento, debí pararlo, no lo merecías. —Harry sonrió dulcemente poniendo las manos tras su espalda.
—Gracias, no fue culpa tuya, pero es muy dulce que hagas esto. —un ligero temblor llegó a él. Nadie había pedido disculpas por lo hecho a Zanna... era tan injusto.
—Fue un Hufflepuff y como uno, aparte de involucrado, debía hacerlo —justifica con su rostro adquiriendo un suave sonrojo—. Te gus... gustaría ir al Gran comedor ya o...
—Iba para allá tengo toda la tarde "haciendo tarea" en la biblioteca, me muero de hambre. —Cedric caminaba a su lado y altura. Harry es mucho más bajo que Cedric, por lo que este tiene un hormigueo de ternura por verlo y bajar la cabeza para hacerlo.
—Me pasa lo mismo a menos que este solo... Y cuesta.
— Eres el capitán de Quidditch y la estrellita brillante de Hufflepuff, todos te aman... aunque tu no a la atención. —opinó viéndolo de reojo, Cedric hizo una mueca.
—Solo soy hábil en una que otra cosa, pero mi casa... igual que mi padre... se lo toman demasiado a pecho. —su incomodidad es muy obvia y Harry soltó una risita divertida.
—entiendo más o menos lo que se siente.
—Me lo imagino. Con todo eso de hombre lobo.
— ¿No te molesta?
—Pues ahora mismo no estas peludo, intentando morderme, comerme o abandonarme a mitad del Bosque oscuro para jugar a predador así que... no, no me importa.
Como se ha dicho antes, Harry es alguien cariñoso, más que todo cuando su lobo se siente aceptado. Cedric respingó cuando el menor lo abrazó de forma efusiva, devolviendo el gesto con las mejillas encendidas y calientes sin una explicación clara. Una vez en el gran comedor Harry se sentó con Cedric y estuvieron hablando toda la cena, lo cual, de manera curiosa, invitó al resto de la mesa a unirse y convencerse de algo muy claro...
— ¿Lo ven? No es un monstruo, menos un asesino. Tuvieron miedo de un lindo cachorro manso. —sonrió ampliamente por la caricia brusca a la cabeza que le torció los lentes. Hufflepuff en general asentía a las palabras de su capitán de Quidditch dando la razón a este.
Hermione veía con alegría aquello, que Harry fuera aceptado por los alumnos supone algo bueno, que por fin las cosas para él van a mejorar. El heredero Malfoy por otro lado no se mostraba muy contento y complacido por aquello, observando con ojos entrecerrados aquello y un aire receloso que sus compañeros no pudieron evitar notar.
— ¿Celoso, Draco? —pregunta Pansy en tono jocoso. El rubio hace un pequeño sonido fastidiado y continua con su comida.
Con las serpientes y loa tejones Harry podía decir con total confianza que por fin tenía una vida medianamente normal con un balance de gente que no lo odia y gente que sí. Claro, Ron sigue amargando su existencia, pero nunca lo demuestra frente a él. Al igual que Draco, Tom no se... Lee muy complacido por su nueva amistad con Cedric Diggory, lo cual es una pena porque ambos mayores son como un pequeño foco que seguir.
Ambos son de cursos superiores que lo ayudan, aunque uno de ellos a través de un diario y en letras de tinta negra.
El año estaba a poco de terminar, sin embargo, tiene un mal presentimiento que lo ha puesto nervioso de hace unos días para acá. Remus no ayuda pues está en la misma jodida situación. Quiere achacar la culpa a que la Luna Llena va a salir pronto, siempre es culpa de la Luna.
—Tú y Remus han estado muy nerviosos últimamente ¿Pasa algo malo? —Harry negó con la cabeza, temblando.
—No digas que es luna Llena, eso es dentro de cuatro días. —Draco acaba de machacar su única excusa, que amable.
—Tal vez estén nerviosos por el fin de año escolar, he escuchado que hay gente enviado lechuzas exigiendo el despido del profesor Lupin. —Harry miró alarmado a Cedric.
— Eso es cierto...
—Una de esas cartas nos llegó por accidente. —coinciden Fred y George.
— Pero... ¿Por qué? Remus no ha hecho nada malo.
—Es el único profesor decente de Defensa Contra las Artes Oscuras que he tenido, pero... —el muchacho de curso superior suspira—. A los padres la idea de que sus hijos sean instruidos por un Hombre lobo no es precisamente atractiva.
—Esto es patético. —bufa Draco con mal humor. Harry da un prolongado y lastimero Suspiró, recostándose de la mesa y sintiendo caricias en la cabeza por parte de Draco.
…
— ¡Remus! ¡Remus!
—Regresa al castillo Harry, no es buena idea que salgas siendo casi hora de toque de queda, lo sabes. —advirtió, sonando más tosco que de costumbre, no hace falta decir que Remus es lo que cualquiera denomina un cinnamon roll, tierno, dulce y de raro mal carácter.
— Es que necesito hablar contigo. — lo perseguía como podía, complicado el asunto por la velocidad con la que camina el profesor.
— ¡Pues hazlo después! Regresa al castillo ahora. — insistió sin voltear a mirarlo. Harry se detuvo, jadeando y soplando uno de los mechones de su cabello.
— ¿Lo seguimos igual?
— Es la mejor idea.
— ¿¡Y ustedes desde cuando me están siguiendo a mi!? — había saltado del susto que provocó la llegada del par de personajes de forma repentina.
— No te íbamos a dejar hacer algo así solo, Remus también nos importa. — Draco sacudió al cabeza, Harry seguía amando que haya dejado el peinado lleno de gel.
— a mí más que a él, pero igualmente nos preocupa.
— Granger.
— Vamos antes de que lo perdamos. — Harry sabía que iban a empezar a pelearse de la manera más ridícula que se pudiera imaginar nadie.
Perseguir a Remus costó lo suyo, pues seguramente este sabía que lo andaban siguiendo y esperaba a que se cansaran y se rindieran. Cosa que OBVIAMENTE no va a suceder, a veces Remus actúa como si no los conociera, que iluso.
Ya había anochecido y aunque Hermane insistía de vez en cuando en que deberían regresar, ella misma no se creía sus vagos intentos al hacerlo — ¡Te dije que regresaras! ¿¡por qué insistes en seguirme!? — quejumbra Remus, Harry hizo una mueca.
— Porque hay algo pasando y no debes hacerlo tu solo, no están papá ni Sirius para ayudarte, así que lo haré yo... Nosotros. — se corrigió ante los carraspeos.
— No me pueden ayu- Agáchense ahí, ahora. — los empujó con brusquedad tras un árbol inmenso del bosque prohibido, en el cual apenas se habían adentrado.
— ¿Que pasa...? — interroga Hermione, Harry olisqueó el aire, en el ambiente podía sentir una anomalía, como si algo faltara... Su lobo se sentía más inquieto que nunca.
— No lo sé, hay algo muy... Extraño... aquí... — se encogió con la vista arriba, el tronco adquiere pequeños rastros de escarcha blanca... helada.
— ¿a-aparte del frio? — Draco temblaba y el vacío en el cuerpo se hacía muy fuerte.
— Hay dementores rondando... Pero ¿por qué Remus parece aun preocupado? — Hermione lo veía entre la maleza, Harry la apartó un poco, poniéndola tras él —. Él sabe cómo combatirlos.
—Los dementores no son el problema —balbuceó tembloroso, señalando entre la maleza algo que poco a poco se hace visible —. Sino él...
— Vaya, parece que no vas a dejar de joder, eh, Remus.
— ¿¡Como es posible que Greyback es- HUMP!? — Harry tapó la boca de Hermione, Remus se removió inquieto en su lugar.
— Puedo decir lo mismo de ti... ¿Como pasaste la barrera? No se supone que-
— ¿barrera? Pase como si está fuese mi casa, esa barrera que mencionas simplemente se esfumo y tu olor junto al de tantos niños me convenció de venir — se relamió los labios con los colmillos crecidos. Draco comenzaba a preocuparse, Greyback es unas tres veces más corpulento que Remus, veía el asunto muy negro —. Una gran y generosa invitación.
— Sea como sea, no puedes acercarte, lárgate ahora. — ordenó con voz fuerte e imponente, Greyback rompió en carcajadas.
— Me iré con gusto si tú y el pequeño niño Potter vienen conmigo — Remus frunció el entrecejo ante la petición —. ustedes son parte de mi manada, debo velar por la seguridad de ambos. — se excusa encogiéndose de hombros con una sonrisa cínica.
— Ya tenemos un Alpha, no necesitamos de ti y aunque lo hiciéramos, estaríamos mejor desprotegidos.
— No me importa nada de eso, soy tu Alpha y el suyo desde que mis colmillos se clavaron en sus cuellos. Tú de seguro lo recuerdas, eras un niño adorable, tanto intentaste escapar, pero no pudiste... Potter por otro lado es un caso muy extraño... tenía el olor a muerte, ese que una persona lleva antes de morirse por cualquier razón.
Draco miró a Harry de reojo, quien escuchaba con atención lo que se estaba discutiendo ahí entre ambos hombres lobo adultos. El detalle del olor resultaba muy curioso.
— Mi misión era devorarlo, el Señor Oscuro no quería que ese niñato siguiera jodiendo más allá de la profecía que nada me interesa. Ya que era el caso... ¿por qué no quedármelo yo? Era tan tierno que pensé sería una buena perra nueva apenas alcanzara un poco más de edad... pero su padre no hizo más que fastidiarme el momento.
— Hizo lo que tenía que hacer.
— Por supuesto, como digas... Sin embargo, ya no puede hacer nada, su hijo es mio, mi pequeña perra de ojos verdes. Incluso podría sacar provecho de estar aquí, hay tantos niños por aquí... Tras de ti hay tres.
Aguantaron la respiración, Harry tiritó, en este instante no sabía que lo aterraba más, si los Dementores o Greyback. En un chasquido tuvieron que salir de su escondite para evitar que Greyback los apastara o lastimara con sus garras.
Remus saltó al lomo del lobo más grande, mordiendo su nuca e intentando herir lo suficiente para que se viera en la necesidad de salir huyendo —¡Corre, corre, corre! —quisquilló Draco empujando a Hermione y Harry para que se apresuraran.
— ¡PERO REMUS...!
— ¡Lo vamos a estorbar y lo que menos necesita es eso! — rebatió el rubio, Harry sacó la varita.
— ¡EXPELLIARMUS! — el hechizo dio de lleno en Greyback, enviándolo lejos y fuera de Remus, quien se incorporó jadeando con el lomo erizado y mostrando los colmillos.
— ¡¿Que esperan!? ¡lárguense de aquí, llama a quien sea! — Harry lo miró y luego a Greyback.
— Bus-Busquen a Severus, él sabrá qué hacer.
— ¿¡y tú te vas a quedar aquí o que te pasa por la cabeza!? — interroga Hermione con voz encolerizada.
— No, pero-
— ¡CUIDADO!
Harry puso el brazo y Hermione cayó al suelo. Con el antebrazo había evitado que Greyback la mordiera, lágrimas brotando por el dolor que producía sentir su piel rompiéndose por los colmillos del lobo miró a Hermione y Draco.
— ¡VÁYANSE RÁPIDO! — gimoteó. Draco tironeó de Hermione para irse más pronto. Greyback se removió, causando más daño al brazo de Harry.
— ¡Harry! — Remus embistió a Greyback, logrando apenas que lo soltara y con este saltando nuevamente.
¿Que esperas? ¡ataca, ataca, ataca!
— Pero... pero...
Vamos Harry, sabes que quieres hacerlo sufrir, anda, atácalo, ¡HAZLO!
— CRUCIO. — Greyback comenzó a retorcerse en el suelo, agonizando por la tortura. Remus con la sorpresa hasta las orejas examinó a Harry cuidadosamente, sus ojos eran... rojos, tenía una ligera sonrisa que comenzaba a expandirse lentamente.
Se acercó con cuidado, tampoco impediría ningún daño a Greyback, así que se tomaba un poco de tiempo con ello. Subió la parte delantera de su cuerpo a la espalda de Harry, con las patas sobre los hombros de este.
Cuando perdió el equilibrio y la concentración cayó al suelo, el hechizo paró, por lo que Greyback jadeaba agotado en el suelo —¿Y eso que fue...? —balbuceó el menor, aturdido e intentando comprender que había pasado.
— Maldito niñato... — gruñó Greyback.
— A-ay no... — se aferró al lomo de Remus y este salió corriendo con Greyback tras sus faldas.
Remus dio un gran salto, cayendo en un lago de no mucha profundidad con el que se cruzaron en medio de un claro, no estaba muy lejos del sauce boxeador, si tan solo pudiera llegar hasta el colegio para que ALGUIEN lo ayude con el enorme y peludo problema que tiene.
— ¡Harry! ¡Aquí! — una vez en la orilla vio a Draco y Hermione, Severus tenía una cara de que iba a regañarlo por una hora como mínimo y con suerte.
Los ladridos y nuevo ajetreo desvió su atención de ellos hacía Remus que había empezado a pelear con un incansable Greyback —¡Sectumsepra! —. apenas lo rozó, pero la sangre que salía no era poca.
La superficie del lago se llenaba de hielo, congelándose y una conglomeración de Dementores ansiosos se apersonó, manteniendo una mediana distancia.
Enseñó los colmillos de forma agresiva hacia Severus, quien cubrió con su cuerpo a los tres alumnos, recibiendo un rasguño bastante importante y una casi mordida. Por segunda vez, Remus se subió al lomo de Greyback, mordiéndolo y arrancando un trozo de carne.
Se hizo atrás y lo hizo chocar con un árbol que tambaleo, Remus cayó inconsciente, funcionando como un deja vú. con jadeante y sangrante presencia Greyback alejo a Severus de un zarpazo.
— Me importa una reverenda mierda todo lo que me cueste, vas a ser mi perra obediente. Porque yo soy tu Alpha. — Greyback abrió sus fauces, directo a morder el cuello de Harry, quien no lograba quitarse a Severus de encima.
Gritos femeninos se comenzaron a escuchar, logró percatarse de que los dementores no quisieron seguir aguardando y estaban tragándose la energía de su cuerpo. También a Severus, Draco Hermione... Incluso a Remus, lo cual debería preguntar después.
— Tch... Anda, sobrevive a los dementores, mejora tu aroma tanto como puedas. — tras una lamida en la mejilla, que lo llenó de sangre, por cierto, Greyback se fue maltrecho por donde vino.
Una vez libre de la prisión corporal llevó a Severus hasta donde estaba Remus, soportando la sensación que producía que estén intentando sacar el alma de tu cuerpo.
— Draco... Mione... Dra — la debilidad corporal se hizo demasiado fuerte, cayendo casi de bruces al suelo. tanteó su varita entre sus ropas —. tengo... que cuidar de ellos...
Eso es, levántate ¿Vas a permitir que unas criaturas carroñeras como estas puedan contigo? Que patético.
— Yo soy el Alpha y... — su corazón pretendía pararse, más frío es imposible tenerlo —. por eso yo...
— Por favor no lo hagas... Ma-mátame a mí...
— Hazte a un lado niña estúpida, te doy una única oportunidad.
— Es... un niño... sufre... Por favor.
— Pérdida sin importancia. ¡AVADA KEDAVRA!
— ¡HARRY!
— ¡EXPECTO PATRONUS!
No supo cómo ni le interesa de momento, pero de su varita salieron un brillante y bello par de ciervos, uno de grandes astas y postura altiva, macho, junto a uno de apariencia frágil y dócil, hembra.
Ambos dieron galope hacía la muchedumbre de dementores, alejándose con tal potencia que ni por error se quedaba alguno tratando de resistir. Cuando el silencio y la vida predominaba en el ambiente se dejó caer de rodillas hasta impactar contra el suelo.
Alzó a duras penas la mirada, el balido suave y tacto cálido del Patronus en forma de cierva lo hizo durar apenas unos segundos más conscientes —Ma... mamá... — el conocimiento se escapó definitivamente, la oscuridad predomino aun teniendo en mente la imagen de aquella plateada cierva.
...
— Dos Patronus... Un ciervo y una cierva... — murmuraba a si mismo con aire ausente, dejó la pieza de ajedrez en la mesa —. Quien diría que esa Muggleborn ha sido capaz de sobrevivir dentro de su hijo.
Miró por la ventana, el cielo no estaba nublado finalmente, Harry lo había hecho de una forma bastante espectacular, debía admitirlo, más que todo porque es aún un pequeño.
Un ciervo y una cierva... Ese niño ama tanto a sus padres... estos lo aman tanto... Que maldita envidia, comenzaba a preguntarse cómo pudo haber sido todo si su padre lo hubiera amado... o a su madre, que, de ese modo, haber tenido una familia.
Soberana estupidez.
Colocó otra pieza de ajedrez en la mesa —¿será esto lo que ves, Dumbledore? —. una sonrisa irónica pintó sus labios. un Rey negro, una reina blanca... No dudaba que Dumbledore tenía hecho todo un esquema, que de seguro sería más o menos así.
pensando en Harry como a la reina, algo superior, que de faltar todo acaba. Pobre niño, le entraba pena. De hecho, muchas emociones que no siente por lo general acudían a él en este momento... Todo por culpa de Harry.
Puede decir que lo vio todo de primera mano, a través de sus ojos, sentir lo mismo. La adrenalina no hizo más que generar risas erráticas y lunáticas por la diversión, incluso su desesperación.
También logró lo que quería... Controlar a Harry, que tan débil mentalmente y desesperado se entregó a la promesa de poder por salvar a ese lobo. Adorable. Aunque admitía que fue sorpresivo que hiciera falta tan poco para romper este control.
Quizá con suerte podría mejorarlo y tener una pequeña marioneta para cuando se le antoje, lo cual en su estado de sexualidad desmedida por primera vez no viene nada mal, pero eso es una excentricidad que considerar para más tarde.
Había cierto asuntito que lo fastidiaba en este momento aparte del director con mal sentido de la moda y que pretende dejarse la barba hasta que sirva para limpiar el suelo... Y eso es Cedric Diggory.
No es secreto para nadie que es un paranoico de alto calibre, pero con ese desgraciado muchacho perfecto de la insípida casa de los tejones no tiene siquiera las ganas de burlarse o hacer mofa del crio.
Realmente quiere que se aleje, que se muera de ser necesario.
Nagini ha bromeado al respecto -delatando lo raro del asunto-. diciendo que tiene envidia del prefecto en quinto año... Menuda tontería, no podría sentir celos de nadie, menos de un tejón. tal vez de Draco pro consumir toda la atención de Harry dejando apenas tiempo para que hable por el diario.
pero no, no tiene celos de Diggory... solo sus sanas y usuales ganas de asesinar a cualquiera que pueda interferir en sus planes... al menos eso quiere pensar y es mejor que se quede así antes de que enloquezca técnicamente hablando.
Olvídenlo, ya lo está, lo peor que podría pasar ahora es que le dé la gana de torturar a sus sirvientes, cosa que ya hace y seguirá haciendo para liberar tensión. Mejor gritos agonizantes reales a gemidos infantiles en sus sueños ¿No?
— Lo que hiciste esta noche fue algo muy tonto a la vez que muy valiente Harry — sí, muy valiente, por ello ni siente ni siquiera su alma atolondrada dentro de su cuerpecito agotado —. ¿algo que contar?
— Creí que en Hogwarts no podía pasar ninguna amenaza como Greyback. — ya que lo habían despertado antes de dejarle su sueño reparador por llamarlo de alguna forma, quería respuestas a las raras interrogantes en su mente.
— Quizá están encontrando la manera de traspasarnos, hay que mantenernos con los ojos abiertos ¿no lo crees? — su gesto era amable, tranquilo, si tuviera abuelos harían la misma cara y voz... Pero a Harry seguía sin darle confianza —. sabes quién ocasiona todos estos incidentes ¿cierto?
— ¿Los dementores? — tiró a su único enemigo jurado de momento, pues sin ellos, su año no habría sido un fiasco.
— No, aunque puede decirse que ellos también tienen mucho que ver, ya los despedí de aquí — Harry inhalo aliviado —. Sin embargo, ya que tu padre no parece querer ponerte al corriente de la situación me veo en la tarea de decírtelo... Tampoco te culpo, eres un niño aún.
— Eh...
— Quién está tras la aparición de Greyback está noche fue Lord Voldemort. tengo entendido que te has visto cara a cara con él más de una vez — asintió de forma imperceptible —. Él te tiene miedo Harry.
— Lo dudo mucho, señor.
— cualquiera, pero es la verdad Harry... Eres muy poderoso, tanto que él te teme. — ladeó la cabeza, confundido.
— por qué me tendría miedo uno de los magos más poderosos de la época.
Exactamente...
Hora de ignorar que tiene la voz de alguien en su cabeza.
—Desde que eras un pequeño bebé ha habido una profecía en juego. Como sabes, si nadie la hace efectiva no pasa nada, pero Voldemort no ha hecho otra cosa que forzarla... eso llevó a la muerte de tú madre y a la formación de esa cicatriz.
—Ya, pero-
—Su muerte fue diferente, te dio una protección de la cual no goza más nadie... Voldemort no puede atacarte, ni siquiera puede tocarte... desde ese ataque te has vuelto su único enemigo... La mayor amenaza, por ello liberó a sus Mortifagos, por ello han estado intentando venir este año
Es mentira...
—Los dementores apenas pudieron alertar de Greyback y Bellatrix Lestrange...
Te está mintiendo.
—Y seguirán viniendo para atacarte, ellos buscan tu muerte y la inocente ¿Sabes por qué? —negó suavemente —. Porque eres el único capaz de acabar con esta guerra Harry, tu eres quien puede librar al mundo mágico de la desdicha que Voldemort planea hacer en nombre de la Sangre.
¿Quieres ser un mártir? ¿Un cachorro a punto de ser sacrificado? Adelante, créele.
—Y-yo no puedo con algo como eso, yo no-
—Hiciste lo que nadie esta noche, salvar a cuatro personas de todos los carceleros de Azkaban y más aún, realizar un Patronus corpóreo doble... Hay tantas o más imposibilidades de las que te imaginas. Descansa.
Ah-ah, nada de mirar a los ojos y este hechizo de compulsión no es necesario. A dormir pequeño y audaz cachorro con colmillos llenos de veneno.
Ser arrastrado a la inconsciencia no lo molesto, más bien se dejó caer en los brazos ajenos que lo invitaban al dulce sueño.
— POR EL SANTO AMOR A MERLÍN ¿¡QUE PASO AHORA!?
—Tuvimos un problema que aun ahora no me explico, pero mejor hablarlo donde no nos estén mirando, James. —Remus mantenía una expresión tensa. Harry se sobó el antebrazo vendado.
—Hice un amigo nuevo papá—James lo miró como si en un chasquido toda la preocupación se hubiese desaparecido—. Él es Cedric Diggory, está en... Sexto año.
—Un placer conocerlo Señor Potter. —estrecho la mano de James sonriendo un tanto nervioso, un gesto crónico cuando Harry está presente para extrañeza de este. Draco incluso parecía mas fastidiado de Cedric cada día.
—El placer es mio. —sonrió de vuelta, aguantándose las ganas de celebrar con un grito al cielo la alegría que provocaba que el círculo de amistades de su adorable retoño aumentara.
Una charla con Cedric, su padre -que no hacía otra cosa que incomodarlo-. Y prometer que se verían en las finales de Quidditch fue todo lo que hicieron en el andén. Despidió a Draco -Lucius lo veía como si fuese a salirle otra cabeza en cualquier instante-, y Hermione para luego partir con James y Remus. Su padre parecía haber recordado el daño evidente y apenas pusieron un pie en la clase reanudo su ataque de histeria.
Costó explicarle, por no decir que también costó mantenerlo en la casa sin querer ir a maldecir a diestra y siniestra a Dumbledore, pues tiene la impresión de que algo tiene que ver con todo eso. No existe manera con la que Greyback pase tan campante a los terrenos de Hogwarts ¡Imposible! ¡Y más aun teniendo a su hijito ahí! ¿Por qué la vida parece querer darle una patada tras otra? ¿Acaso mato clérigos Muggles en otra época y el karma ataca a Harry en compensación?
Ah sí, acaba de llegar, pero ya está armando su baúl de nuevo, que soberano fastidio.
— ¿por qué tenemos que irnos mañana? ¿No podíamos esperar un poco más? — quejumbra sacando todo lo que fuese de escuela para meter ropa, ropa y más ropa junto a algún que otro libro y pergamino encogido para hacer su tarea de verano.
— ya que mandé a la mierda la búsqueda de los prófugos, es obvio que no andan campantes sino escondidos preparándose para un ataque — James tiro un montón de pergaminos a la basura —. iré a unas cuantas reuniones con otros Ministerios para advertirlos, sugerirlos... Recibir más ofertas de trabajo que me permitan irme pitando de este país antes de que po razón quieran matarme de camino al trabajo.
— Con decir que no podíamos esperar bastaba — murmuró Sirius, quien no estaba de mejor ánimo que Harry —. Lo bueno, es que estaremos más cerca de Hermione antes de las finales porque iremos a La Noblecisisisma y ancestralisisima casa de los Black.
— ya no sé si es buena idea quedarme viviendo con ustedes. — bufa Severus yendo de un lado a otro con pociones y calderos de todo tipo.
— Vivir bajo un puente ya no suena tan mal. — opina Remus con voz cansada.
— No estoy mejor que ustedes, pero es mejor ir ahí antes de que sea muy sospechoso vernos saliendo de la ciudad. — intervino James por el desánimo general.
— Nunca he ido a esa casa... ¿Como es?
— Horrible. — coincidieron todos los mayores y Harry parpadeó un tanto confuso, si era mala ¿Por qué ir ahí?
— Igual, quien sabe, quizá a ti si te llegue a gustar. Es grande, muchas habitaciones, cosas "oscuras" de las cuales James debió encargarse, nunca hizo y ahora tiene tanta flojera que tampoco lo pensara. — vio con burla a su mejor amigo que refunfuño inconforme.
— Solo evita tocar todo lo que tu lobo te diga que no toques ¿vale? — Remus no se aguantó la carcajada, menuda pereza la de James, solo para luego hacer un drama.
— Papá... El director me habló de una profecía — aquel simple inició los hizo soltar todo lo que tuvieran en mano, incluyendo las pociones frágiles y que tardan meses en hacerse —. Que yo puedo vencer al Señor tenebroso y... muchas cosas más. — se rascó al cabeza con cierta incomodidad.
— Le... advertí a ese maldito... que no... Ugh — se restregó el rostro con ambas manos —. Si hay una profecía Harry, sin embargo, eres un niño, mi hijo y no pienso permitir que la usen como excusa para meterte en algo que no te lastima en realidad — lo tomó de los hombros —. Tu madre y yo nos metimos en esa guerra y ella acabó sufriendo las consecuencias...
— Pero... ¿Es cierta?
— Tanto como la profecía que dirá que me voy a Azkaban pro matar a Pettigrew — ironizó Sirius —. a menos que se quiera, una profecía no se hará real. Dumbledore es fuerte y hay tanta resistencia que es imposible que Voldemort pueda-
— siempre hay que ser precavidos, nunca se saber que vuelta den las cosas. — farfulló Severus tomando los cristales del suelo y yéndose de la habitación con rapidez. James afilo su mirada al pocionista.
...
— habla, que fue lo que pasó.
— Pasó lo que iba a pasar en un inicio, pero no al final, me tienen aquí o no.
Harry dormía mientras los adultos discutían aquella extraña actitud de Snape, quien sin duda estaba escondiendo algo muy importante y no se los ha contado. El Slytherin arrugaba el entrecejo de vez en cuando hasta finalmente alzar la manga de su túnica y mostrar su antebrazo con la marca tenebrosa.
— Me llamó solo a mi — señalo —. Y fue...
— ¿qué pasó exactamente?
— Nada, realmente no pasó nada — la incredulidad iba en sus facciones y voz —. tan solo advirtió que no dijera como luce, como se ve... Cosa que de por si no puedo, esta cosa duele si lo intento. Me ordenó vigilar a Harry... saber con quién va, que hace, que no corra riesgo.
— ¿Crees que sepa que Harry es su alma gemela?
— Lo dudo, de saberlo lo estaría buscando para esconderlo en algún lado. Lo note más... Vivo.
— ¿ah? — ladearon al cabeza al mismo tiempo y Snape puso los ojos en blanco.
—Antes se veía más soberbio, como si le importase poco o nada, serio, de voz siseante...Ahora es más vivo, burlón, casi desquiciado.
— Eso realmente no me ayuda a sentir un mínimo de seguridad para Harry si ese imbécil continua empecinado con él. — James adquirió un aire envejecido y preocupado en un dos por tres.
—Confórmate ahora con saber que está a salvo... Si hay alguna otra noticia se los haré saber... pero es peligroso que Dumbledore sí sepa esto.
— Es muy posible... Quizá por eso le mencionó la profecía. — supone Sirius con una mano en la barbilla.
— o sencillamente quiere poner su plan en acción y necesita a su Aquiles para triunfar. —repone James y Severus hizo un pequeño gesto de entendimiento ante la posibilidad.
— deberías decirle que esto puede pasar y que no se deje influenciar por nada que diga. — comenta Remus con agotamiento, James asiente, aún tenía tiempo de decírselo, quiere que disfrute sus vacaciones antes de meterle cosas en la cabeza.
El viaje era toda una maravilla para Harry, estando en Francia prácticamente fue alimentado por todo el mundo, los magos tenían una curiosa manera de actuar de solo verlo. También conoció a unos de los... "socios" de su padre que de hecho también son criaturas mágicas, al menos la esposa.
las hijas de ese matrimonio son mitad Veela, las cuales no podían evitar hacerle mimos y acompañarlos por lo nulos de sus efectos en él. Ventajas de ser un hombre lobo que solos y enamora y siente atracción por una persona.
se llevó especialmente bien con Fleur Delacour, la mayor de ambas hermanas. Ella le explico cómo funcionaba su colegio y como de cierta manera se sentía ligeramente excluida. quizá entre criaturas mágicas se entienden. Con Harry tan desinteresado, despliega su encanto no resultaba irritante.
No siendo el caso de James y Sirius, que debían controlarse las babas como cualquier otro mortal.
— ¿Enserio iras a Hogwarts? ¿Y eso por qué? — le pareció extraño, con lo bello de Beauxbatons, ir a Hogwarts sería como asistir a la casa de un gigante.
— ya sabes, este año se celebrará el torneo de los tres magos y todos los de mi curso podrán ir a intentar participar.
— vaya... No creo que algo como eso me interese, ya tengo suficiente peligro en mi vida para agregarlo a gusto. — ríe con diversión de su propia desgracia, Fleur rió tan delicadamente como solo una Veela podía hacerlo.
—Lo supongo, con eso de tener a Greyback atrás, pobre perrito — lo acaricia en la cabeza, el punto débil —. Durante la celebración hay un baile invierno ¿serías mi pareja? me omitiría demasiados problemas.
— No lo sé, muchos otros serían buenos compañeros — expresa con timidez al respecto y Fleur lo mira con diversión —. Digo... yo no sé bailar y tengo tanta gracia como Hagrid... El guardabosques. — asintió con la cabeza.
— Entonces ven, yo te enseño.
— Espera, no-
Muy tarde, Gabrielle había encendido el tocadiscos y Fleur colocó las manos de Harry en su lugar. James, Sirius, Apolline, Monsieur y Remus veían y fotografiaban en secreto aquel despliegue de belleza a sus ojos... aunque en si también era realmente tierno.
La belleza delicada de Fleur contrastaba con el aire salvaje que poseía Harry. Opuestos de naturaleza siendo armoniosos en la danza torpe que a medida que pasan las horas se volvía estética.
el tiempo que pasaron en Francia fue con ellos, Harry tenía sus clases de danza con Fleur y Gabrielle -la cual lo llamaba Chiot por puro cariño-. Tenía la tranquilidad que llegado el día del baile no lo arruinaría si es que decidía ir con Fleur... o con cualquiera... o una mujer siquiera.
Pensándolo bien y tomando su primera actitud mínimamente interesada a la sexualidad... solo se ha fijado en hombres. Su alma gemela es de género masculino y apenas ha sentido atracción por Draco. Hermione, Pansy y en este caso, Fleur, no despiertan absolutamente nada además de un sentimiento de hermandad.
También de protección ya que estamos, pero eso dejémoslo para otro día.
se preguntaba si algún varón le pediría ir al baile, el tema no era tan raro ni mal visto, pero tenía sus detalles que no pueden faltar y muchos afirman que contagiado por la estupidez Muggle.
El tema no le interesa así que ni siquiera lo reflexiona un poco. Lamentablemente debían salir de Francia y al hacerlo se dirigieron a Bulgaria, antes de salir corriendo a buscar a la manada para pasar su estadía con Byal y su pareja -un macho de cabello negro, ojos púrpuras y expresión siempre indiferente cuando alguien más está presente-. James le avisó que estarían casi al lado opuesto.
Menudo fastidio.
Compensa el que Sirius comprara boletos para un partido de Quidditch donde arrastraron a Severus y Remus para verlo. La selección que iría a las finales jugaría ahí con la toda conocida estrella del deporte...
Viktor Krum
No diría que es un odioso que no habló cuando lo fue a saludar y felicitar por su victoria, dio aire más... agotado, casi como el que recuerda de Remus antes de dominar a su lobo interno. Viktor es demasiado retraído y lo miraba con una desconfianza digna de Severus Snape.
Dicho de ese modo, se parecen un poco y es escalofriante. Sin embargo, dado que cuando quiere sabe ser Harry Sanguijuela Potter, logró sacar conversación con el muchacho que veía a menudo en su visita a Bulgaria pues James es amigo de los Krum.
De qué manera, no lo sabe, pero así es.
Viktor es muy tímido, su postura muy desgarbada a pesar de la dureza y firmeza que aparenta. Harry llegó a creer que ni siquiera tenía amigos en su colegio hasta que entendió que el director de este es una especie de manager para el deportista que no tiene un respiro.
Lo sintió similar, ambos con un nombre muy reconocido, con unas expectativas ridículas y sin capacidad de una vida privada sin tener que vivir con la soga al cuello. una vez aclarados estos puntos Viktor se soltó aún más.
— ¿Hermione? — su modo de hablar le hacía gracia, pero es similar a Byal así que la costumbre está presente —. Ella es... ¿linda?
— Sí es muy linda, mírala — siempre llevaba con él una especie de relicario con una foto de todos en él. Draco, Fred, George, Hermione, Luna y Cedric, cambiaba a menudo la foto por la inclusión de miembros en el grupo —. Aunque diré que el Quidditch no le interesa para nada, ella es más... ¿Viktor?
— si es linda. — concluyó luego de un rato.
— supongo que iras a Hogwarts este año — asintió —. sabes... podrías invitarla al baile e ir con ella, estoy seguro de que se llevaran bien.
— ¿Por qué lo dices?
— Se lleva bien con todos los que se llevan bien conmigo, además... eres callado, no hay nada que ame más, eso certifica que la dejaras leer. — ríe, aunque Viktor no le vio la gracia y se mantuvo con expresión inexistente.
— Supongo que si ella acepta sería una buena idea. Si no le gusta el Quidditch, es mejor. — algunas veces Harry se preguntaba porque Krum no dejaba de jugar si tanto amargaba su existencia.
— La veré en las finales de Quidditch... va a venir con mi familia, te la presentaré si tenemos tiempo. — asegura con optimismo, Viktor asintió.
— ¿irás a Bulgaria?
— Obviamente, es mi... ¿Segunda? ¿Tercera casa? Sabes que mi manada anda por estas tierras.
— Por lo general los hombres lobo aquí son muy intimidantes como hombres, tu eres más un pequeño cachorro tierno... Y pequeño — enfatizó, Harry hizo un puchero, que sea bajo no quería decir que debían recordárselo —. Quizá es lo que me gusta de ti. — desordeno el cabello negro, Harry entendió lo que quiso decir.
Igual que en Francia, el tiempo pasó demasiado rápido para su gusto. envió cartas a Hermione, Draco, Fred y George sobre lo que hacía; escribía a Tom a diario -irónicamente-, y este, aunque no lo demostrara muy bien, no se notaba conforme por el aumento de amistades en Harry.
Lo prefería aislado, aunque no negaría que teniendo a muchos alrededor y llenándolo de inseguridad se hace sencillo permanecer como su principal opción a recurrir.
Pasó su cumpleaños lleno de regalos de todas sus amistades, como siempre es el de Draco el que más usa siendo otro collar, de esos que es raro que no ocupe su cuello.
De regreso a Inglaterra faltaba solo cuatro días para ir a las finales de Quidditch se instalaron en la casa donde vivió Sirius en su infancia... que era una pesadilla con el retrato de Walburga Black colgado en la entrada. Lo demás era curioso porque podía tener mil usos. Incluso Kreacher -que odia a Sirius y viceversa-. Es una cuestión que le gusta de la vivienda.
Eso hasta que se topó con una puerta desconocida que no abre.
«¿Dice algo?»
‹No, apenas dice que es de Regulus A. Black. Sirius no quiere decirme nada de él aparte de que murió como un idiota›
«Regulus A. Black... ¿R.A.B? ¿Así?»
Harry no tenía idea de que Tom pudiese hacer dibujos. En la página había una especie de dibujos de una nota con firma elegante, el mismo tipo de escritura puesto en la puerta de la entrada.
‹Pues... Sí ¿Lo conoces? ›
«Sé que se hizo mortifago y murió joven sin que nadie encontrará su cuerpo jamás. Tal vez por eso tú padrino no lo quiere mencionar»
‹No habla de su familia en general›
«Bueno... Sabes, necesito que hagas una pequeña cosita por mi ¿Cuento contigo?»
‹ ¿Qué necesitas? Siempre que no sea matar a alguien si te ayudaré›
Aquello lo escribió de manera humorística. En la página amarillenta se dibujó una especie de ¿Hexágono? No, era un collar... Un guardapelo con muchísimos detalles marcados con el fino trazo de una pluma que lo ha hecho.
«Necesito que encuentres esto por mí. Regulus lo robó para el Señor Tenebroso hace mucho y en realidad eso pertenece a mi familia»
‹ ¿Enserio? ›
«Sí. Pertenece a mi familia. Necesito que al menos tú lo tengas, sé que lo cuidaras... Consíguelo. Por favor. No se lo cuentes a nadie tampoco.»
Harry sintió aquel odioso cosquilleo en la cabeza que lo hace tener la obligación taladrando su cabeza para cumplir con la orden dada por Tom. Destacara que esta vez se sintió más como un favor muy enfático en lugar de una orden, aunque eso no aleja que sea tedioso.
Bueno, tampoco decía nada de cuando debía hacerlo, así que podría esperar un poco... Eso hasta que la curiosidad lo venció, puso patas arriba la habitación de Regulus y no halló ni siquiera una pista de donde estaba el dichoso guardapelo.
tenía la espinita en la mente con respecto a eso, ya había dicho a Tom que lo hallaría, no hacerlo era una falta a su confianza. Por lo que durante esa misma noche siguió deambulando por la casa en silencio, maldiciendo por lo bajo.
Hey...
Parpadeó rápidamente, buscando con la mirada, esa voz de nuevo...
Oye... sé que puedes oírme...
es mucho más siseante de lo que recuerda para ser honesto. Buscando donde se escuchase más fuerte chocó con un enorme mueble de cristal donde una burra cantidad de objetos se exhibía con pulcritud.
El brillo de la noche, apenas suficiente para ver más allá de su nariz, hizo brillar el guardapelo de borde plateado y serpiente bajo la brillante piedra de la cubierta. Con cuidado abrió las puertas del mueble y lo tomó, la cadena se alargó y el objeto emanaba... ¿Calidez?
Es extraño, pues a la vez siente escalofríos por toda su columna vertebral — Bien hecho, para ser un mestizo... Eres un niño muy extraño... —escucha los siseos que provienen del guardapelo. Tragó grueso, por algún motivo es como si tuviese alguien a su espalda, viendo y sonriendo complacido por lo que ha hecho.
— ¿Harry? — oculto el guardapelo tras su espalda, Sirius apareció con el cabello hecho un desastre y con el aroma de Remus saliendo pro cada poro —. ¿Qué haces aun despierto? mañana llega Hermione, deberías descansar para...— bosteza —. Recibirla apenas llegue.
— s-sí, es que... me perdí y pensé que era la cocina. — se excusa con una débil sonrisa.
— Ah... Sí... Vamos. — comienza a caminar de regreso por donde vino. Harry apretó su agarre en el guardapelo que seguía emanando calor.
corrió a su habitación, antes de lanzarse a avisar a Tom que lo consiguió vio a Hedwig con un paquete en su pico. acarició sus plumas y sirvió agua con la comida, ella ululo contenta y dejó el paquete en las manos de su amo.
Abrió con cuidado el paquete, sorprendiéndose de hallar un guardapelo idéntico al que tiene ahora en su mano derecha. Cogió la pequeña nota que venía con él.
Colócalo donde se encontraba le guardapelo, así no sabrá nadie que lo tomaste, no quiero que te metas en problemas. Ten cuidado con el verdadero... Siendo tú, probaría hablar con él, puede ser interesante, tanto o más que unas páginas amarillas y gastadas
M.T.R
Por algún motivo, el orden de las letras se le hizo equivocado, pero siendo tan noche y con el corazón alborotado no tenía tiempo para investigar al respecto. Con velocidad salió de su cuarto nuevamente para dejar el guardapelo falso, volver a su habitación, echarse en la cama y guardar el diario con el guardapelo bajo su almohada.
...
Las risas neuróticas de Voldemort llenaban su habitación. No pensó que realmente iba a ser tan útil, casi daban ganas de apretarle las mejillas al niño por cumplir tan bien con su deber.
Lo meditó un poco, nadie se pensaría que su Horrocrux está con el niño profecía, el afamado niño que vivió, que mejor lugar para estar a salvo sin duda alguna. En manos de Harry sin dudas estaría muy bien, tanto como el diario.
Se llevó una mano al pecho y lo sobó para luego dirigirla al hombro con la mordida perenne, tanta seguridad siente de su destrozada alma por estar en manos ajenas... sin dudas algo extraño tenía Potter, dar un pequeño receso al pequeño como premio, luego se encargaría del asunto.
Secuestrarlo ya venía a ser fundamental, no vaya a ser que Dumbledore po razón logre unir los inexistentes puntos y hacerle algo al niño... — Demasiado por un día tal vez... — farfulló a sí mismo, preocuparse por otro ser vivo aparte de Nagini no es saludable.
Aunque reprimir las ganas de tener a Harry al alcance de su mano por la vía fácil... se le hace tan odioso de momento, más aún sabiendo que tiene "buitres" a su alrededor, joder, necesita sacarse un poco de la locura, ya comienza a tomar un rumbo muy extraño.
Todo por culpa de un sueño, un encuentro en el bosque prohibido y su alma rota e inquieta.
Torneo donde ganó Irlanda, marca tenebrosa en el cielo, que básicamente todo el ministerio se enterara de que es Hombre Lobo... No es el mejor final de sus vacaciones. Tenía como consuelo haber conocido a toda la familia Weasley.
Molly era una mujer demasiado amorosa, a pesar del descubrimiento aseguró que seguiría entregando regalos -esos suéteres tejidos que usa durante el invierno con todo el gusto del mundo-. Arthur Weasley más bien fue muy raro preguntando sobre Muggles; Bill fue divertido, luchando por su cabello largo.
El mejor de todos fue Charlie, quien no paró de hablar de dragones y Harry no se cansó de oírlo, cosa que parecía alegrar al pelirrojo. También conoció por habla a Ginny Weasley... La cual trajo mayor incomodidad a la que existía con Ron, entre su forma de mirarlo y molestarse por no recibir su atención se hizo de sus menso favoritas de la familia.
ron no molesto mucho, quizá por tener a sus padres en frente. Los gemelos haciendo sus destrozos, nada fuera de lo común. Hasta ese momento y marcando exactamente los segundos antes de la derrota búlgara, todo fue bien.
ya no quiere ni pensarlo, aun cuando estuvo en su mente durante todo el camino y la cena. Escuchó el discurso, advertencia, anuncio del torneo, nada llamó su atención y está vez al menos no hubo sorpresas.
— te dije que era enserio. — rio ante la mueca de Hermione, él se lo advirtió, pero ella aseguraba que no podía ser.
— Leeré hoy sobre que va... aunque no es que podamos participar.
— Yo no quiero hacerlo. aprecio mi vida, corta y llena de tropezones, pero al aprecio. — concluyó lleno de burla, Hermione lo codeo con suavidad. Harry apartó el cabello y lo puso tras su oreja, dejando a la vista sus aretes.
Fue a su habitación, la sala de menesteres, aun no lo pensaban reincorporar a Gryffindor aparentemente. Hizo su normal rutina ahí y cuando pensaba dormir no pudo evitar mirarse en el espejo que había.
La marca en su pecho estaba muy oscura, más definida que nunca. Tomo el guardapelo entre sus dedos, apenas lo llevaba rodeando su cuello y poco más, no intento lo que la nota decía, apenas avisó a Tom que lo tenía.
Se alguna forma, sabía que su presencia influye en la marca en su pecho, esa que no suelen dejar las almas gemelas a sus compañeras, pero ahí está. Daba la impresión de que su alma gemela se sentía en la necesidad de hacerse saber su... Sueña, pues no hay otra manera de llamarlo.
Esperaba que ese no fuera su pensamiento.
— ¡Harry! — Fleur abrazó y besó las dos mejillas del moreno con ojos verdes, sorprendiendo a su mesa en general, Gabrielle lo saludó del mismo modo —. El tiempo ha pasado tan lento. Ciertamente Beauxbatons es mejor, pero Hogwarts tiene un-
— Fleur, un momento. Ron... ¿Puedes guardarte la baba? — no lo hizo con la intención de ofender, fue casi por la necesidad de evitar mayor vergüenza al pelirrojo que se limpió la boca completamente colorado.
— Lo siento, olvide que aquí no son lobos — expresa un poco avergonzada. Harry vio de reojo a Krum, que lucía decepcionado de que Fleur le ganara el lugar —. Como te decía... ¡Este lugar es bastante espectacular también!
— Te lo dije... te presento a Hermione, es mi mejor amiga. — ambas estrecharon la mano, la castaña veía a Fleur con aire receloso, pero más por ser la primera vez que se veían — Mañana te presentaré a mis otros amigos, creo que será un buen momento para estar todos juntos ¿no?
— ¿Incluyendo al gigantón? — preguntó con cierta ternura señalando a Krum, quien apenas comía.
— Por supuesto que sí, creo que será el mejor año de mi vida. —Afirma con entusiasmo revoloteando y haciendo brillar sus ojos verdes.
Al momento de salir del comedor vio a una de las pocas chicas de Durmstrang hablar con Viktor. su cabello negro, de corte cuadrado incluyendo el fleco enmarcan perfectamente su rostro pálido como el resto de los alumnos.
Viktor asentía a cada palabra de ella y Harry se preguntó quién sería, su cara era bastante tierna, de labios gruesos, rosas y mejillas rellenas. Fleur por su lado también hablaba con una de sus compañeras, más morena y de gafas purpuras con ojos entrecerrados...
Asumió que era sueño.
Miró de reojo al cáliz de fuego, aunque tenía la certeza de que sería un buen año por la gran compañía que tendría, algo hacía que fuese a su vez una inseguridad la que lo llenaba.
En parte, culpa del nuevo profesor de Defensa Contra las artes oscuras que no deja de analizarlo con sus ojos dispares...
...
— ¡Cedric Diggory!
Todas las mesas de Hogwarts saltaron para felicitar a su campeón, quien se levantaba un tanto apenado y caminaba a donde se lo indicó. Harry tomó asiento de nuevo, esperando con impaciencia al próximo campeón.
— ¡El campeón de Durmstrang es... Viktor Krum! — el nombrado se levantó erguido y con porte orgulloso, Harry le hacía señas junto a Hermione, Draco hacía muecas viendo a otro lado con moderado fastidio.
— ¿Quién es más fuerte de los dos? Cedric o Viktor.
— Yo digo que Viktor.
— Jeh, que poca fe en nuestro campeón... Dos galeones a Cedric. — Harry rodó los ojos por las apuestas que Fred y George se montaban.
— ¡El campeón de Beauxbatons es... Fleur Delacour! — dio una vuelta coqueta, luciendo su platinado cabello rubio. Harry chifló en broma.
— ¿Ahora a quien se supone que apoyas? — pregunta Hermione divertida.
— tendré muchas banderas que hacer. — dice Luna, quien con su manía de extravagancia haría hasta sombreros que griten el nombre de cualquiera... Como ese león que hizo para un partido de Quidditch.
— ahora, no queda más que pedir el apoyo a sus campeones y-
Un cáliz de fuego rugió, exhibiendo sus llamas y lanzando un cuarto papel al aire. Dumbledore lo atajó con mano temblorosa por la rabia. Alzó la mirada por sobre sus lentes de media luna.
— Harry Potter.
Apretó el relicario bajo su ropa... ay no...
