No me entiendo, estoy bien, me rio y me divierto, pero en el fondo siento un vacío que no desaparece aunque esté riendo a carcajadas
Howls of Affection
Ni siquiera entendía que pasaba frente a él, se había hecho un alboroto en la sala donde los campeones aguardaban por mayor cantidad de detalles referentes al torneo.
Los tres directores en general tenían un enorme lío armado y él ni pendiente. Cedric se notaba más ansioso, Fleur meditaba una manera llena de tacto con la cual decir que pasaba por su mente; y Viktor piensa en... lo que sea que tenga en mente.
— ¡Si la copa ya lo ha vinculado no hay nada que hacer! —exclamó Barty Crunch por millonésima vez.
— Pero es injusto que Hogwarts tenga más de un campeón, exijo que-
— ¿Siquiera está realmente en el torneo? —interroga Dumbledore con calma repentina—. Ven aquí, Harry.
Dio su mano cuando Dumbledore lo pidió. Tras un movimiento de varita unas luces rojas hicieron aparición. Cerró un ojo y sacudió levemente la cabeza, un gruñido escapó de sus labios y sus colmillos adquirieron cierto volumen. Los demás presentes se hicieron atrás — ¡Es un hombre lobo! —exclamó Barty señalando con un dedo.
—Y más importante aún, no está vinculado al Cáliz, por lo tanto, no es un campeón—concluyó Dumbledore con satisfactoria calma—. Por lo que veo ahora no hay ningún problema-
— ¡Tienes a un hombre lobo en tu colegio, Albus! ¿¡Como piensas que podemos aceptar algo así!?
—Ha estado ya tres años y no hay heridos. Es capaz de mantener su licantropía al margen si es lo que te preocupa Karkarov. —asegura el anciano director.
—Por eso no puede participar. Siendo una criatura mágica no es considerado un mago por el Cáliz, que maravilla. —Madame Máxime luce complacida. Harry bajó la mirada completamente avergonzado.
Ser discriminado por un trozo de metal, motivador y bueno para la autoestima.
— Por lo tanto, todo puede seguir el respectivo protocolo. Harry, regresa a tu habitación. — indica Dumbledore, antes de salir tan rápido como sus piernas lo permitieran, fue tomando bruscamente del hombro.
— El Ministerio nunca poseyó información con referencia a su... estado Señor Potter. — Barty lucía entre enojado y asustado, Harry tragó grueso.
— Bu-bueno, tampoco es que lo hayan preguntado. — fue la única respuesta elocuente que vino a su cabeza en ese instante, seguramente Severus lo mataría cuando tuviera la oportunidad por semejante e imbécil respuesta.
— me veré en la necesidad de hablar con su padre Señor Potter, esto no se tomará a la ligera. — advierte y Harry ya podía predecir muchas... MUCHAS tonterías del ministerio como Sirius y james adoran llamarlas.
Sin más que decir salió del lugar a toda prisa, antes de llegar a la Sala de Menesteres fue interceptado por su pequeño grupo que lo veía con una especie de reproche que vaticinaba una noche larga, llena de explicaciones y un revuelo que solo bendecido por Merlín podría aguantar.
— Díganme que es idea mía que Ojoloco sigue viéndome. — rogó y Hermione negó con la cabeza, en la mesa del profesorado el extraño hombre tenía su ojo de vidrio clavado en Harry.
— Ese hombre es muy extraño. — susurró Hermione.
— ¿tanto o más que la gente me odie por el malentendido del cáliz? — la pregunta es de índole cómica, más la chica de cabello ligeramente alborotado no le hizo gracia.
— te odian por un malentendido-
— También me odian por ser hombre lobo así que — hizo un sonidito con los labios —. Me siento inmune. Piénsalo de este modo... siempre es por algo sin sentido y ya va siendo hora de acostumbrarse.
— ¿Y qué harás cuando no sea solo el colegio? Esto te puede pasar fuera ... ¿Qué harás?
Harry se encoge de hombros, tendría tiempo de pensar en eso y mucha ayuda por parte de su familia, así que no ocupa un lugar en sus preocupaciones como lo hace que el Ministerio sepa su situación y por cosas de la vida que jamás entenderá, lo metan en problemas.
Disfrutaba que las clases fuesen un poco más relajadas de lo normal, el torneo parece amansar a los profesores... Al menos la mayoría, McGonagall y Snape seguían tan estrictos como de costumbre. La ventaja de esto es que podía pasar tanto tiempo como quería con sus amigos
Recibió una carta de su padre que asegura estar igual de bien que siempre aun cuando el asunto de haberse descubierto su licantropía. Era un poco extraño por fin tener un tiempo tranquilo sin estar resollando de angustia.
Eso claro hasta que llegó un olor raro, no se aguantó la curiosidad y fue a ver... Topándose con Charlie y unos... malditos... y fieros... ¡DRAGONES!
— ¿Verdad que son hermosos? — Charlie podía llorar de felicidad solo con eso, quedaba muy claro.
— Realmente lo son... — pensó vagamente, asintiendo con la cabeza para que Charlie lo entienda, pues salió como lobo y así no llamaría la atención por ir a husmear. Ladró suave y cuatro veces.
— Nos dijeron que había cuatro campeones así que tuvimos que traer cuatro... Imagínate el problema que se hizo al momento de saber que solo serían usados tres. — rascó su nuca con gesto cansado, Harry movió la cola.
Con cautela se acercó al que Charlie presentó como Colacuerno húngaro. La criatura en si primero rugió y lanzó fuego en su dirección. Tras quemarse una parte de la cola y calmar su alborotado corazón se acercó.
— ¡Hey! ¡No quiero hacer nada! Tranquilízate...
— eres humano, igual que ellos. — sacudió la cabeza, menuda voz más gruesa la de esa madre dragona.
— Algo así, aunque puedo decir que soy diferente... Ellos me creen diferente, una bestia igual que a ti. — informa, Charlie junto a otros tantos veían con atención la escena de socialización entre ambos.
— ¿Por qué? Andas en dos patas y luces como ellos cuando quieres.
— No lo sé, soy incapaz de atacar a nadie, pero ellos me creen peligros, al menos la mayoría... Es lo que pasa cuando eres una criatura Mágica que no entienden ¿y tú? ¿Por qué estás tan enojada?
— Quieren quitarme mis huevos, están dementes si creen que lo voy a permitir—expresa en un gruñido. Harry terminó de pasar entre los barrotes de la jaula, subiendo las patas al hocico de la dragona —. Aunque tu eres bastante joven.
— Tengo catorce en años humanos. No te los quitarán, porque hay un dragón de sobra para el jueguito que harán.
— ¿Y qué pasa con las demás? Son nuestras crías.
— No los dañan, es... Una mala forma de ponerlas furiosas. Pero te aseguró que ellos no quieren lastimarlos... al menos no ese de cabello rojo, las adora, si las entendiera lloraría de alegría. — la Colacuerno miró a Charlie por un instante.
— ¿No harán ningún daño enserio?
— Te loa seguro, de ser así pagaran las consecuencias... Ay, ay, eso duele, duele, duele, dueleeeeee.
La Colacuerno lo tomó por el pellejo y lo acostó entre sus patas donde descansaban los huevos. Ladró fuerte, como informando a Charlie que sigue de hecho vivo.
Lo cierto, es que pasó la noche hablando con las dragonas que, para alivio de sus cuidadores, se habían calmado. Desde su lugar, Harry escucho como piden -casi ruegan, a decir verdad-, que los ayudara cuando llegara el momento de irse.
Desde hace un buen tiempo había querido saber si sería capaz de llevarse bien con otras criaturas mágicas y aparentemente si es posible... Excepto con las Acromantulas, mientras más lejos mejor.
Muchas gracias a quien se apiade de enviarlas bien lejos.
...
— ¿¡DRAGONES!? — Chillaron al mismo tiempo los cinco. Harry estornudo, regresar de madrugada al castillo y bañarse no ha sido de sus mejores ideas.
— Sip, uno para cada uno... Una. — específica. Viktor es el único que no luce preocupado por la noticia, pues Cedric y Fleur se volvieron pálidos como una hoja de papel.
— Esto es muy exagerado, parece que realmente los quieren matar. — Hermione se nota alarmada por la tan normal noticia.
— Al menos será entretenido de ver... Apostare con Fred y George... Diez galeones a cada uno. — sonríe ufano el rubio. Harry le dio un amistoso codazo y en respuesta Draco lo empujó.
— Después de la prueba será el baile de navidad... — murmuró Fleur, en la búsqueda de su lugar feliz sin dragones que pueden aplastarla o volverla ceniza —. ¿Irás conmigo, Harry?
Su conversación cambió de rumbo justo cuando están en la zona con mayor cantidad de los chismosos alumnos de Hogwarts, quienes tienen el oído casi hinchado para escuchar mejor.
— ¿La invitaste? — Cedric a nada está de desmayarse.
— ¿Que? ¡No! No la invite, Fleur-
— Yo lo invité durante las vacaciones antes de venir, incluso lo enseñé a bailar. — interrumpe al hombre lobo abrazándolo con fuerza, Harry es más bajito que ella por lo que su abrazo quedo un tanto extraño.
Claro, Harry no siente vergüenza, la desnudez o contacto corporal es complicado de hacerlo avergonzar, tendría que ser muy íntimo o tratarse de su alma gemela para que surta un mínimo efecto.
— Eso no es justo... — murmura Hermione apenada, viendo a otro lado. Harry hizo señas a Viktor, el cual adquirió aún más rigidez.
— ¿Podemos hablar un segundo...? — Viktor se alejó un poco con Hermione. Draco bufó metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón.
— Pansy me invitó ya, supongo que pensó que alguien más lo haría si esperaba más. — se encoge de hombros con desinterés.
— Una de las chicas de Durmstrang también te lo pidió, la de fleco cuadrado. — recuerda Harry y Draco no hace otra cosa que rodar los ojos.
— Y una chica de Ravenclaw con el corte de Snape, deberían agradecer que estabas ahí. — estando solo, posiblemente hubiera sido más despectivo y seco, pero las rechazó de buena manera solo por tener a Harry ahí presente.
— Eres el principito de Slytherin, que pudieran invitarte es ya un logro. — suspira Cedric.
— ¿Tu con quien iras? ¿Con Cho? — pregunta Harry y Cedric puso los ojos en blanco por la simple mención de ella.
— No gracias, últimamente ha estado insoportable, no se me pasaría por la cabeza ni por error. — asegura. Fleur a todas estas no suelta al muchacho, afirmando que este ya es su pareja para el baile.
— Bueno... supongo que aún queda suficiente tiempo, es decir... La prueba es en una semana y el baile sería en dos y media... Hay tiempo — asegura con una sonrisa tranquila —. Fleur... Estás llamando la atención...
— Lo sé, es un don. — bromea besando la mejilla de Harry, antes de que este pudiera responder...
— ¿I-irías al baile conmigo...?
Todos guardaron silencio, Ron se acercó y pidió eso como si nada. Fleur lo vio de arriba a abajo y con la mano de Harry en la suya se fueron de ahí. Harry volteó y pudo ver como varios Gryffindor ayudaban al pelirrojo a no desmayarse.
— Literalmente estás desplegando tu encanto, pobrecito... Entraré a la sala común más tarde a ver si está bien. — sintió verdadera pena por Ron, puesto que ya ha visto a más de un tonto dejado llevar por el encanto de una Veela.
— Harry no te hagas el tonto ¿Con quién irás al baile?
— Y-ya dije que no lo sé, aún falta para eso, puedo esperar un poquito más.
— Los lobos y sus almas gemelas, te hace tan indeciso... Aunque claro, está el tema de que tu alma gemela es masculina. — repone la rubia con decepción.
— ¿lo es? — Cedric parpadeó sorprendido y con un odioso -para Draco-, brillo en los ojos.
— Igual no se puede hacer o saber anda hasta los quince, pero... Sí, es masculino. — respondió, Cedric se plantó de forma repentina en el pasillo, con ese aire decidido con el que es halagado en Hufflepuff.
— ¿irías al baile conmigo? — su firmeza dejó a todos mudos, pues lo que menos se esperaban es al campeón invitando a tan esperada festividad al hombre lobo, el más peligroso de los alumnos según la mayoría.
Harry hizo tantos balbuceos que nadie pudo entender nada aparte de que sus ojos se hacían dorados de tanto en tanto con la confusión enrojeciendo su cara. Por algún motivo ridículo, Cedric es similar a la imagen que tiene de su alma gemela.
Quizá por el rostro bien parecido y tranquilidad que transmite.
Draco se calló la réplica de forma repentina cuando escuchó algo que ya ha oído antes, el año pasado con más exactitud no hacía más que aumentar el misticismo del momento.
Si te guío cuando ya no puedes ver, en el medio... la noche te diré, en silencio... yo tu nombre... gritaré...
¿Por qué es capaz de escuchar los aullidos de Harry? Algo ocurre allí y no mentiría al decir que la idea es sumamente tentadora. Sería cuestión de investigar un poco más a fondo
El día de la prueba llegó finalmente y no hubo nadie qué no se encontrará presente para verla. No sabía si calificarlo como desgracia, pero estaba sentado más cerca qué nadie y en así forma lobuna para tranquilizar a las dragonas una vez finalizara la prueba.
Estaba nervioso, pues sus tan considerados amigos mayores se habían tomado el asunto a pecho y vuelto este una apuesta. Ya que ambos querían ir al baile con él, quien obtuviera mejor puntuación sería el ganador y así pareja para el baile. Hermione casi llora al momento de contar que iría con Viktor porque este la invitó.
Por no decir que el búlgaro retozaba de alegría por la respuesta de ella.
Se sacudió incómodo por las miradas quite tiene encima, ya sabe que estando tan al descubierto y sin la más mínima penumbra se ce más grande de lo normal, ya tiene cierto volumen y con la diferencia de su bello y oscuro pelaje hay que estar ciego para no verlo cómo un lobo magnífico. Aunque aún falta crecer un poco más.
Llevaba puesta una camisa negra muy grande junto al collar en su cuello con la intención de que al cambiar de forma no ande desnudo, ojalá alguien hubiera conseguido esto antes, así habría incomodado mucho menos.
Cedric entró primero, en la arena que asemeja demasiado al coliseo romano cómo para sentirse cómodo, se encuentra el hocicorto sueco. El Hufflepuff hizo lo quite para Harry califica cómo técnica extraña: convirtió a una roca en un perro, el problema es que el perro por un instante comenzó a ladrarle Él y no a la dragona.
Igualmente cogió el huevo, se quemó un costado y se declaró vencedor así que de un modo u otro las cosas estuvieron bien. Calmar a la hocicorto fue sencillo y por alguna razón que desconoce lo aplaudieron.
Fleur hizo lo más impresionante al adormecer a la gales verde, eso no la salvo de quemarse, pero no quita que fue impresionante. El problema con Krum es que hizo destruir al Menos la mitad de los huevos reales de su dragón y apenas se acercó la dragona rugía de dolor.
—Lo siento... —se recostó de ella y el problema se hizo poder sacarlo de entre las alas de la bola de fuego chino.
Una vez terminado cambio de forma y fue hasta la zona de primeros auxilios, felicitando a los campeones, quienes no tardan en asfixiarlo en un abrazo de boa constrictora. Pomfrey lo obligo a quedarse quieto para examinarlo, aunque se quejaba de no ser veterinaria. Todos retornaron al gran comedor en la expectativa de sus calificaciones, Cedric había permitido que Harry llevase la molestia dorada que tiene la pista a su siguiente prueba.
—En primer lugar, tenemos a... ¡CEDRIC DIGGORY! —Hogwarts saltó al unísono por ello, Fleur miró rencorosa al Hufflepuff y este mantenía un porte altivo y bonachón—. En segundo lugar, se encuentra... ¡VIKTOR KRUM! —Parecía que Durmstrang y Karkarov están más emocionados que el participante—. En tercer lugar, pero sin querer decir que es menos está ¡FLEUR DELACOUR! —ella se levanto y lanzó besos a todos los que la aplaudieron.
Sentía una mirada clavada en su nuca, más sabiendo quien lo vigila este año no se tomó la molestia de revisar. Terminado el aviso para la siguiente prueba, Cedric alzó el huevo y fue vitoreado por su mesa.
—Felicitaciones. —sonríe y para sorpresa de todos los presentes... Cedric tiró de Harry lo besó.
Hubo un instante de silencio, roto primeramente por Draco que golpea la mesa con ambas manos y con toda su fuerza, para luego escuchar silbidos y demás por parte del alumnado. Harry tomó una fuerte coloración con sus ojos titilando en los dos diferentes colores que pueden. Cedric se veía más radiante y emocionado que nunca.
—Ya se estaba tardando—murmura Hermione y Harry la miro boquiabierto—. Era obvio, eres lindo, tierno, comprendes muy bien a la gente... Se nota que lo tenías muy nervioso. —sonríe pícara.
—Yo no sé... —balbuceó avergonzado.
—Eres un lobo mimado Harry, tan solo permite que continúe mimándote como hasta ahora. —concluye la chica sin variar su expresión. Su atención volvió a Krum cuando este habló.
Harry sentía que esos dos estaban muy bien juntos.
— ¿Quieren que lo abra? —aparentemente la descarga de adrenalina no se esfuma de Cedric, el cual en este momento podría ir a enfrentar al Dragon de nuevo solo por sentirse capaz de todo. Una exclamación afirmó—. ¿Quieren que lo abra? —preguntó de nuevo y el rugido de Hogwarts hizo temblar las paredes.
Finalmente lo abrió y casi cae del asiento debido a los ruidos irritantes que salían de esa cosa. Atinaron a taparse los oídos y a duras penas pudo cerrarlo. Una vez en silencio inicio el murmullo— ¡Harry! —Draco lo levanto del suelo, el ojiverde está desmayado. Logró cargarlo en brazos con esfuerzo, pero terco pues no quiso que nadie más lo ayudara.
— ¿Que le paso? —preguntaron los gemelos a la misma vez.
—El sonido debió ser demasiado para sus oídos. —supuso Hermione, pues no tenía ninguna otra posible conclusión. Si ellos los escucharon horrible, para Harry tuvo que ser como reventar sus tímpanos.
—No sabía que Harry tuviese un tatuaje. —Comenta Seamus, todos veían la escena. Puesto que la camisa que lleva es ancha ver el pecho del lobo no costaba en lo absoluto. La marca está muy oscura y apenas Hermione intento tocarla se tuvo que hacer atrás por la sensación de quemadura que transmitió.
Ni siquiera podía verlo completo ya que la tela solo deja ver una parte. Harry hizo una pequeña mueca, quien sabe que pasa ahora.
...
—M-me las-lastimas...
—Como te atreves...
El dolor por lo hace no importa en este instante, los quejidos y ruegos más fuerte de lo normal lo satisfacen por las ganas que siente de castigarlo por lo que hizo. Por haberlo traicionado de esa forma tan minia, pero que no deja de ser una traición para él. Apretó el cuello frágil, impidiendo que respire y presionándose tan fuerte contra el muchacho que suplica.
No iba a negar que esto es lo más apresurado y errático que ha hecho jamás. Apenas tuvo la mínima oportunidad de hacer una fuerte conexión con Harry: cosa que ocurre cuando están los dos dormidos o él mismo muy concentrado, había iniciado el castigo.
Lo giro y se recostó de su espalda, llevo una mano a la boca de Harry y tiraba de su lengua con dos dedos, a punto de causar horcajadas en el menor que moja su rostro con lágrimas y la saliva que brota de su boca. Los espasmos de Harry lo satisfacen a la misma vez que duele. Su alma lo entiende, pero su razón no y es que si el alma gemela comete traición no es a ella quien debe castigar... sino al imbécil que lo haya orillado a ello.
Claro, hablamos de Lord Voldemort y este no tomaría consideración por nada a pesar del sufrimiento que se está haciendo en consecuencia. Castigaría a Harry por haberse besado con Cedric Diggory Cedric Diggory iba a ser castigado de horrible maneta por haberse metido con uno de sus juguetes principales y al cual nadie más que él puede tocar en ningún ámbito posible.
— No te atrevas a hacer eso de nuevo... Voy a destruir TODO lo que quieres si osas hacerlo—advierte con tono rabioso, Harry apenas y pudo girar un poco la cabeza para verlo—. Me encargaré de hacer esto mientras él nos mira si es necesario para que lo entiendas.
—Y-yo no- ¡GAAH! —pegó la cabeza contra la superficie suave, mojándola con sus lágrimas.
— ¿Tu qué? Harry—su sonrisa podía causar escalofríos, más Harry no es capaz de sentirlo por la manera en que se encuentra—. Tú me perteneces... Por ello sólo yo tengo el derecho de hacer lo que plazca contigo… buen perrito.
Felicitó tras el asentimiento sumiso del contrario, dio un pequeño beso a la nuca de Harry y lo giró para tenerlo de frente. Pasó los dedos por las marcas que dejaba en claro que es su dueño, al menos así es como lo dicta su parte "razonable" que desde un principio no ha estado en sintonía con su lado espiritual.
El cual deja muy en claro que Harry no es su pertenencia... no es un juguete más... que él no es señor de la criatura inocente... Sino que son iguales.
Abrió los ojos y miró por la ventana el cielo nublado y gris. Ah... cómo le gustaría que estos sueños fueran reales, también gustaría de una explicación de cómo su desinterés mutó hasta el punto de quererlo encerrado en su habitación para que nadie más cuente con la oportunidad de tocarlo mínimamente.
Harry pasó de ser un medio a un fin. Menudo cambiecito tenía el niño, jodido niñato que no hace otra cosa que hacer destrozos en su vida entera, en cualquier puto ámbito.
Quizá haría una visita el día del baile. La conexión con la mente de Harry es tan fuerte y establecida que no necesita en realidad del diario ahora, sin embargo, es mejor que lo conserve y escriba ahí de tanto en tanto, de ese modo la información llegara a él sin que deba buscarla sino que Harry la entregue directamente.
También ayuda a que Harry no se desenfoque de la realidad: Solo importan ellos dos, los demás, son prescindibles, incluso el pequeño Malfoy que se está tomando mayores libertades de las que debería.
Se encargaría de eso más tarde, por ahora, dormir con la suerte de hacer conexión con Harry nuevamente para jugar un rato con él hasta que el momento de encontrarse cara a cara de nuevo llegara.
— Siento que estoy ridículo...
— solo eres "alérgico" a la ropa de gala. Deja de ser tan dramático, andas con dragones como si fueran tus mejores amigos y no puedes dejar de quejarte por un miserable baile.
— Prefiero a los dragones. — suspiro el muchacho. Hermione se enderezó.
— Definitivamente heredaste el drama de tu padre. No me sorprende tus comentarios — sentenció la chica palmeando las manos y viendo su obra —. Se supone que no se va a soltar y está túnica no se va a romper... se supone.
— ¿Por qué me arreglaste tanto? Es solo un baile aquí en Hogwarts.
— Porque hay que demostrar que puedes ser civilizado, nadie cree que irás siquiera. Hay que sorprenderlos, dejarlo sin habla.
— Sin ofenderte... para eso estás tú ¡Mírate! Deberías pensar en hacerte ese peinado o arreglarte le cabello más seguido, me encanta cuando estas bella. — la abraza y Hermione hace lo mismo, se vieron en el espejo.
Harry usaba una túnica de gala que Sirius y james enviaron hace unos pocos días. Era más bien femenina, no lo molestaba realmente, pues tampoco es para tanto y la gente iba a prestar atención a otras cosas.
Una de las mangas es traslúcida, con un hechizo simple de los gemelos simula tener tatuajes para decorar su brazo. Parece un vestido, nadie iba a sacarlo de su cabeza, pero que importaba, enserio, el baile lo tiene completamente despreocupado.
— Iré a buscar a Luna, ya regreso. — avisa Hermione saliendo de la habitación. Harry dio una vuelta frente al espejo y se vio el cabello en el espejo. Lo molestaba tener que usar algo en él, pero admitiría que tener le cabello semi controlado no viene mal.
— Debería usar el collar que me dio Draco... — murmura viéndose el cuello vacío, es como estar desnudo de tanto que lo usa.
— ¿Por qué no éste? — se giró y sus ojos brillaron emocionados bajo las gafas.
— ¡Tom! — exclamó, lanzándose sobre este y abrazándolo, Tom palmeo la espalda del muchacho —. No me dijiste que ibas a aparecer.
— No lo tenía planeado, pero después asumí que no me contarías nada del baile— rió de forma tan poco definible como siempre —. te ves espectacular... — informa con una sonrisa coqueta, tomando la mano de Harry.
— Gracias... — murmuró apenado.
— Como decía... ¿Por qué no usas este? — alzó el guardapelo de Salazar y colocó la cadena alrededor del cuello de Harry — No dudo que tu gargantilla también luce bien mientras usas este.
— Es tuyo ¿Seguro de que puedo usarlo? — pregunta dudoso, un tanto nervioso del detalle.
Lo deja de usar de un tiempo para acá por sentir que, de alguna manera, hay más voces susurrando a su oído, incitándolo a hacer diez mil cosas que no quiere, principalmente hirientes a los que quiere. De dónde lo sacó Tom es un misterio que no tiene tiempo de resolver.
— Por supuesto que sí. Luce mejor en ti — asegura dando un beso a la frente de Harry, donde la cicatriz apenas era cubierta por unos cuantos cabellos que caen a su rostro —. Solo cuídalo ¿sí? Es muy importante.
— Claro, nunca podría dejar que algo tuyo se dañe. — asegura con una sonrisa radiante que logró una débil y sincera a Tom.
El trozo de alma acarició la mejilla de Harry que lo observó con duda unos segundos. Abrió los labios y pensó en dar la advertencia que su ser principal quería que diera, pero no pudo... No podía herir a Harry en este instante, no luciendo tan bello, tan feliz...
Su ser entero vibra de solo imaginar la angustia que podría provocar en él.
— Diviértete... Me gustaría sacarte a bailar yo también, pero... No creo que se pueda... Serás lo más bello de la noche aparte de la luna. — afirma con gesto tembloroso antes de desaparecer lentamente. Harry hizo dio un suspiro.
— ¡No te deshagas el peinado!
— Harry vio a su alma gemela y se siente liberado ¡Que se lo suelte! — exclama Luan con su voz soñadora. Harry se dejó el pequeño moño que tiene sujeto por unos ganchos en forma de rama de olivo.
...
— ¿Listo? — asintió a Cedric que iba con una túnica de gala normal, Harry se pregunta muy seriamente porque su padre y padrino mandaron la que lleva puesta.
Las puertas del comedor se abrieron y pusieron en una fila —¿En Serio vino con Cedric? —escucho a alguien preguntarse por ahí, una sonrisa surgió de sus labios por la vergüenza de tener a todos en el lugar observando junto al campeón del torneo.
— ¿Hermione Granger con... Viktor Krum?
— No, seguramente es alguien más. — se tragó la risotada que amenaza con salir por el intento de Ron para convencerse de que mientras él fue solo, Hermione con todo lo que decían en Gryffindor va del brazo con el jugador de Quidditch que el pelirrojo admira.
Ironías, dulces y satisfactorias.
El baile dio inicio y durante toda la maldita primera canción fueron el centro de todo hasta que al iniciar la segunda se integraron más parejas. Los tres campeones se mantenían en el centro recibiendo miradas furtivas de interés por quienes son.
Harry pudo detallar quien iba con quien en la festividad: George con angelina Johnson, Fred con una chica de Beauxbatons; Luz, la chica de la biblioteca, está con Neville... aunque ella es la que parece dirigir el baile con el nervioso Gryffindor.
Ser alzado por la cintura lo espantaba en menor grado, pues según su cerebro ocurre de manera repentina. Al terminar se separó de Cedric con delicadeza para ir a descansar... al menos así hasta ser abordado por Fleur y bailar la siguiente pieza con ella.
Esto ocurrió con Hermione y Luna, incluso con Ginebra Weasley y no entendió como parecía ser la pareja cambiante de todos en el gran salón. apenas tomó un vaso de ponche y ya lo arrastraban a bailar de nuevo. Maldito sea el momento en que Fleur lo enseñó a bailar.
— Harry... eh... ¿bailamos? — Draco se nota nervioso o incómodo sin una explicación realmente clara a ello. Sonrió y asintió, tomó la mano de Draco que adquirió una imagen entre altiva y triunfante.
Algo en él se contrajo, no supo que, tan solo que con Draco está la comodidad que no siente al estar en contacto con nadie más. No tardaron en hacerse la pareja central, la que iba con mayor ímpetu y algunos formaron un pequeño círculo a su alrededor.
Hermione observó con atención lo que ocurría —¿Lo ves? Están siguiendo su propia sinfonía —. asintió a lo que dijo Luna, la cual fue acompañada de Theodore Nott para que no se perdiera el baile, aun así, el muchacho no lucía irritado por ella.
La sonrisa en el rostro de Draco no podía ser más genuina y los ojos de Harry brillaban chispeantes en su tono asesino para cualquiera, menos para quien los sostiene con firmeza de la cintura.
sí hay locura si hay veneno en tu ser si hay tristeza que te hirió alguna vez yo te abrazo baila olvida los demás en el nombre del amor
yo quiero declarar y a la luz santa gritar me devuelves a la vida en el nombre del amor
el aullar claro y resonante del aullido de Harry da mayores motivos a Draco para sonreír, de dejar ir la máscara de sarcasmo e indiferencia de siempre frente a todos.
— NO ME ABANDONES. —el grito se hizo sentir al último segundo. Las personas aplaudieron a la pareja del león/lobo y la serpiente.
con cara de aturdimiento se apartó y apretó el guardapelo de Salazar Slytherin. Salió un instante y asegurándose de estar alejado de todos lo tomó entre sus manos —Ábrete —. siseo y el objeto cedió.
Lo que vio fue una especie de espejo que no lo refleja, sino a un hombre que siente haber visto antes, pero no está del todo seguro. Cabello largo y café casi negro, sus ojos rojos reflejar viéndolo con rencor.
— ¿Piensas abandonarme? — interroga, su voz es gruesa y casi puede oír que tiene eco.
— ¿Abandonarte?
— Aúllas para ese niño...
— Eh... ¿No? Draco no es mi alma gemela, es alguien de... ojos rojos. — alzó una ceja extrañado por aquello.
— Lo llamas a él como solo debes llamarme a mí, aúllas como si fuese a él a quien le perteneces cuando no es así. Puedo destruir todo lo que amas si te atreves a intentarlo.
Aunque Harry no podía entender bien qué ocurría, de ser más perceptivo habría notado el deje temeroso con el que amenaza y advertía aquella imagen "desconocida".
...
— No... No, no, no... No te atrevas... — apretó su pecho sintiendo que el aire faltaba. Intentó levantarse solo para caer al suelo habiéndose resbaló del borde del escritorio.
Su cuerpo entero está ardiendo, la marca de mordida lo hace y un quejido salió de sus labios debido a ello. Sentía como si una parte de su alma, de ese pedazo que aún tiene en su cuerpo y que está sin grietas fuese roto pro alguien, que busca de destrozarlo.
Como una epifanía, escucho lo mismo que siempre, viendo el rostro y ojos verdes de Harry frente a él, sonriendo con esa ternura con la que siempre lo hace —No me puedes abandonar... —gimotea al borde de la inconsciencia, estirando la mano.
sea o no un espejismo, tomó su mano tan cálida como la de cualquiera que tiene su arma libre de gritas, como la suya, que mutilada apenas existe sin ser algo penoso —No te abandonaría —. lo oye decir y un suspiró aliviado se escuchó
Con lentitud cambió de forma, saliendo como animago por la ventana y corriendo lejos de la mansión Malfoy hasta salir de su barrera para desaparecer.
...
—Harry... Quiero que me digas la verdad... ¿Por qué empezaste a hablar con Draco? ¿Por qué lo buscas tanto e intentas... cumplir con lo que te pide? —Harry hizo una especie de mueca, viendo al rubio al otro lado del salón con Pansy y su pequeño grupo de Slytherin- Dio un fuerte suspiro, queriendo quitarse la túnica de gala
Apenas llegó fue interceptado por Hermione con su pregunta.
—Es que... Sentí que era igual a mí
—¿En qué sentido? —aquello no se lo había esperado, pensó que Harry simplemente se había encaprichado y esa sería la sencilla respuesta.
—Él también es un niño que no tiene opción—suspiró desanimado—. Su padre es mortifago, tarde o temprano tendrá que seguirlo aun si no le gusta. su familia está en manos del mayor lunático del mundo Mágico y yo... No pedí lo que soy, es algo de lo que jamás podré escapar...
—Ya veo...
—Supongo que al final quiero hacerlo feliz por eso, porque el también me hace muy feliz. Somos iguales. Sin opción, pero felices de entender que hay alguien en la misma situación que nos entiende. —concluyó con una suave sonrisa a la chica, Hermione negó suavemente con la cabeza, dando una palmadita a la espalda del hombre lobo
ahora tenía sentido que ambos parezcan funcionar en la misma sintonía. Se saben iguales, frágiles fingiendo fortaleza y que se juntan para cubrir la espalda del otro. Cómo desea que Harry pudiese unirse a Draco como el rubio lo quiere.
Como lo necesita para continuar y ser feliz en la comprensión de alguien sin mala intención.
Vio con interés el collar que llevaba Harry, se le hace familiar, tan solo no sabe de dónde. Quizá preguntaría después.
Harry se dedicó a hablar y bailar con alguna que otra persona que aparecía en su camino. El señor Crunch no apareció por ningún lado para su tranquilidad, sino que estaba el odioso hermano de Ron y los gemelos, Percy...
Ese lo trato como una alimaña sin disimular ni un poco, a decir verdad.
Bailó con Cedric una pieza bastante lenta cuando ya no quedaba tanta gente en el salón, tan solo algunos hablando y escuchando la música de la banda. Harry miró a la salida de los jardines, creyó escuchar algo.
— ¿Pasa algo?
— Creo que sí... iré a ver, ya deberías ir a la cama, abrazando tu bello y dorado huevo. — Cedric se cubrió la cara con una mano para aguantar la risa de lo ridículo y mal que suena eso.
— ¿Va a algún lado Señor Potter? — meditó unos cuantos segundos, con Dumbledore clavando su mirada en su collar.
— Sólo pasear un rato, señor. — hizo una leve reverencia y continuó con su camino al bosque Prohibido.
al entrar en la espesura del bosque medito si quitarse la ropa y dejarla doblada en alguna de las raíces de un árbol. No está del todo seguro de si a su padre gustará la idea de que destroce la vestimenta de gala... que no es barata.
Enfocó su mirada en lo que se movió, caminó lentamente hasta percatarse de que es el mismo animal que vio el año pasado y que Remus había enfrentado por... Cuestiones aún sin respuesta ya que lo mencionamos.
— ¿Qué pasa? — murmura arrodillándose frente al animal, no como que hiciera falta, es demasiado grande. acarició su hocico con delicadeza, sacando lo que asemeja un ronroneo —. ¿Eres tú?
No hubo ninguna señal de afirmación ante la pregunta, suspiró, debía asumir que si es él y que po no puede mostrarse como la persona que es. depositó un pequeño beso a la nariz fría y húmeda.
— No pienso abandonarte, no sé quién eres, pero no lo haré... Nuestras almas son iguales... solo nos tenemos uno al otro ante todo lo que ocurre. — lo abraza y Tom atrae a Harry con sus patas.
Iguales...
Ah... La profecía habla de eso...
— sabes de que trata Severus, no te hagas el inocente ahora ¿¡que piensas hacer!? — Lo miró con profunda y fría indiferencia, Karkarov casi se sintió intimidado por la cara que ponía el profesor de pociones de Hogwarts.
— Lo mismo que he hecho desde que desapareció, permanecer lejos y desentendido. — minió sin esfuerzo en lo más mínimo. Miró al bosque prohibido un instante, percibió una magia fuera de lo normal manando de ahí.
— ¡sabes que no puedes huir por siempre! Tu protector tampoco puede hacerlo. — afirma con frustración, Severus rodó los ojos con fastidio de la conversación que no dejaba de traer a colación el director de Durmstrang.
— Pues estaré con mi protector hasta que la suerte se acabe y deba buscar uno nuevo. Busca tu modo de sobrevivir y deja de molestar, Karkarov. — farfulla con expresión de asco resaltando en su rostro. Ambos pararon de caminar al momento en que la marca que reside en sus brazos ardió.
Una mirada fugaz entre ellos los hizo decirse sin ninguna palabra que no dirían ni harían nada al respecto. Si aquello es lo que ellos piensan, no podrá hacer nada, pues Dumbledore está ahí y el señor Oscuro no es tan tonto de ir a enfrentarlo, menos teniendo a quién lo pueda respaldar al instante.
— ¿y que hay del niño? El que todos creen será el salvador del mundo.
— Ese es solo un niño como cualquier otro, apenas puede salvarse a sí mismo de lo que intenta matarlo, no podrá con un mundo de imbéciles que aguardan a un crío que lo salve. — responde con ira en su voz.
James logró contagiarle su molestia ante los imbéciles comentarios de la gente con respecto a Harry. Quizá la humanidad está más estúpida, al menos eso quiere creer, porque es inverosímil esperar de un pequeño el final de una guerra que le dobla la edad actual. Karkarov lo analizó brevemente con la mirada.
— ¿Cómo lo sabes? Muchos dicen que es-
— Es mi alumno, sé más que todo el mundo, Karkarov. — un tirón en la marca oscura hizo que viera al bosque Prohibido con el rabillo del ojo.
— Y seguramente sabías de su lican- ¡Lo sabias! ¿y estuviste de acuerdo con que estudiara aquí? no debería pisar ningún colegio de hechicería con esa maldición encima. — menudo cambio de tema pensó fugazmente. Lo malo de esto, es que no podía ser un peor asunto con el cual tratar.
— Yo no soy nadie para rebatir lo que dice el director. Si él pensó que estaba bien, pues lo está. Llegado el momento de algún incidente siempre puede reprenderlo o matarlo en el peor de los casos. Entrar en crisis por una nimiedad de este estilo carece de lógica.
—Pero-
—Y si me disculpas, prefiero ir a dormir que seguir discutiendo temas sin sentido. —concluye pasando completamente del hombre.
De camino al interior del castillo no pudo evitar volver su atención al Bosque Prohibido, rezando a Merlín porque sus sentidos estén más atrofiados de lo que deberían. Buscaría a Harry, pero no sabe si es buena idea irrumpir en la habitación de un joven de catorce tras su primera fiesta donde conoce a todos y es capaz de todo.
O bueno, de que quién lo acompañe es capaz de todo... Simplemente odiaba todo esto, agradece no tener hijos, con sus ahijados ya basta y sobra para él.
—Lago negro... sirenas... ¿Cómo hicieron para saber que se podía abrir está cosa bajo el agua? y... ¿Puedo quedármelo? —pregunta Harry con curiosidad, Cedric asintió con las manos en su cabeza, sudando la gota gorda por pensar tanto.
—Investigué que sonidos pueden aturdir a un hombre lobo, no hay tantos como creí. Lo único razonable eran las sirenas, así que le dije a Viktor que lo metiera bajo el agua y escuchara lo que decían. —explica Hermione con el pecho inflado en orgullo, Viktor adquirió un sonrojo en su rostro estoico.
—a mis implemente se me cayó mientras me bañaba en el baño de Prefectos. —estiró su rostro y Harry alzó una ceja analizando lo dicho.
— ¿Enserio te metiste al baño con esto? —Cedric asintió un tanto avergonzado—. Bueno, al menos lo descubriste antes de que se hiciera el día. —aguantó las ganas de reír por imaginar a Cedric con el huevo en la enorme bañera del Baño de Prefectos.
—Lo que no entiendo es el resto de la frase «te hemos quitado lo que más valoras y para recuperarlo tienes una hora»—dijo Fleur con aire pensativo—. ¿A alguno de ustedes le ha quitado algo? —ambos hombres negaron con la cabeza.
—aun no es la prueba, debe hacerse un día u horas antes para que lo noten, se angustien, etcétera. Si los sádicos que organizan este torneo lo hicieran antes no tendría tanto impacto. —comenta Draco sin mucho interés en la conversación, tenía la impresión de que sería una prueba aburrida, después de todo, él estaría fuera del lago negro viendo el agua en la espera de que los campeones hicieran algo.
—tal vez... ¿pero que podría ser? Mis cosas están en Francia. —apunta Fleur.
—Las mías en Inglaterra y asumo que las de Viktor en Bulgaria así que no veo que puede ser.
«Los débiles se aferran a otros no ha cosas.»
Apretó el guardapelo en su mano y bajo su ropa, por lo general no lo escuchaba y ya había aprendido cómo ignorar las ideas extrañas que este podía conferir... No del todo, pero al menos tiene un mínimo de progreso en eso.
—No queda de otra más que esperar los dos días que quedan para descubrirlo—se encoge de hombros—. Hey, Harry ¿me acompañas a la Practica?
— ¿Por qué practican si no habrá partidos este año? —pregunta Harry divertido y levantándose de su asiento. Draco y el caminan uno junto al otro.
—Por qué soy un Malfoy y debo mantenerme en forma para no perder el año que entra contra Gryffindor como el año pasado. —sonrió tenso y Harry dio una fuerte carcajada burlona.
—Algunas veces ellos dos sí que van a ritmo propio. —opina Fleur con una sonrisilla que no hizo otra cosa que fastidiar a Cedric. Hermione luce pensativa y Viktor la observa en la espera de que diga que es lo que tiene en mente.
—Hay algo raro en Harry y ese collar... —murmura con una mano en la barbilla.
El tiempo transcurría demasiado rápido teniendo el torneo de los tres magos, por lo que ya al día siguiente sera la segunda y extraña prueba. Los campeones seguían rompiendo sus cabezas en un intento vano por encontrar una justificación a la bendita frase dicha por las sirenas en el huevo dorado.
Harry por su lado pensó que había hecho algo malo... No sé, como respirar, pues estuvo tranquilo todo el día hablando con Draco sobre Quidditch, entrenamientos, que comer... Cosas tan estúpidas que ni siquiera Snape podría sacar un castigo de ahí. Claro, la idea se esfumó cuando vio que Hermione y Gabrielle también están en el despacho de Dumbledore.
Su interno hizo una trifulca en su interior, chillando y advirtiendo que se fuera tan rápido como pudieran darle las miserables piernas humanas. Contuvo el instinto tanto como pudo y miró a Snape en la espera d Euan respuesta a porque lo llamaron tan tarde por la noche.
Arruinando su sueño de belleza, al menos eso diría de no estar Karkarov y Madame Máxime presentes, su elocuencia no es capaz de salir con ellos presentes.
—Como saben mañana será la segunda prueba del torneo—comienza a decir Dumbledore—: Por lo que nos vemos en la necesidad de preparar esto rápidamente.
—Claro, pero... ¿Qué nos incumbe eso a nosotros? —pregunta Hermione, la respuesta jamás llego, sino que ella fue aturdida y Gabriela también.
Los ojos de Harry se vieron cambiantes cuando empezó a hiperventilar. Severus movía suavemente las manos para incitarlo a respirar. Sabía que iba a ocurrir, pero no, tuvo que ser en ese orden. Ya no le sorprendía del todo que Dumbledore se empecinara en hacer ese torneo.
Lo subestimó, es el más capaz de torturar estudiantes.
—Cuando despiertes habrá pasado todo, tranquilo. —aseguró con ligera serenidad y finalmente hizo magia no verbal por no alterar más al muchacho que cayó desplomado.
—Muy bien, llegó el momento de colocarlos en su lugar. —asintió madame Maxime, saliendo del despacho, Karkarov no dijo nada, Snape permaneció en el despacho observando lo que Dumbledore haría.
El director se acercó a Harry y sacó de entre la ropa de este la cadena plateada y por último, el vistoso guardapelo de Slytherin. Snape acabó rígido, esperando que Dumbledore lo tomara, pero no ocurrió, más bien lo ignoró.
—Prepara primero a la señorita Granger y la señorita Delacour, son menos resistentes que Harry, yo me haré cargo de él. —asegura levitándolo sin dificultad. Severus frunció el entrecejo.
—soy perfectamente capaz de hacerme cargo de-
—Harry es un hombre lobo, tengo más experiencia en esto que tú, Severus. Por favor. —insiste. Con necia expresión se cruzó de brazos, casi lucia como un niño a punto de hacer berrinche.
—Me subestima director. Yo me haré cargo de Potter también, en dado caso, hágalo usted con las señoritas si tanto le preocupa lo delicadas que puedan ser. —no negaba que así fuera, pero hay un gato del tamaño de Fluffy ahí encerrado.
—Severus...
—en dado caso, permaneceré aquí si no le-
— ¡Severus! —se sobresaltó por el llamado de Minerva—. Uno de los calderos en tu salón acaba de explotar y honestamente no tengo ni idea de que estás haciendo ahí para que hiciera algo como-
— ¿En el salón...? ¡LA POCIÓN MATALOBOS! —Salió corriendo a toda otros del despacho
— Minerva, por favor encargarte de este asunto en lo que Severus soluciona su repentino inconveniente. — Pide con serenidad manando de su ser. La profesora de Encantamientos lo observó con curiosidad, hizo levitar a ambas chicas.
— ¿Y el señor Potter? — Interroga de inmediato con cautela. Dumbledore negó suavemente con la cabeza.
— Su condición vuelve más complicada la situación. Yo me haré cargo, Minerva, puedes retirarte.
Aunque replicó un par de veces más y se fue a regañadientes no pudo evitar sentir un extraño escalofrío por toda la espalda, como así algo en esta por ocurrir y ella no puede hacer nada para impedirlo. Dumbledore por su lado dejó a Harry echado en uno de los muebles de si despacho y tras arreglar un par de asuntos se acercó al inconsciente hombre lobo.
Volvió a mirar el collar que cuelga del cuello aún infantil. Acarició las suaves y ligeramente sonrosadas mejillas del niño, Harry dio un disputó e hizo una mueca de incomodidad. Por el hechizo sus de oportunidades de despertar son nulas, quizá de manera subconsciente pueda sentir algo, pero nada concreto y sería incapaz de recordar.
El Guardapelo adquirió calor cuando piso las manos encima a quien lo porta, bueno, ya venía siendo hora de atacar a Tom más directamente.
...
— Infeliz...
Revisó la poción, realmente explotó y el aula ya está siendo limpiada por los elfos doméstico con sus Instrucciones para que no se haga algo peor. Lo curioso es que aún faltaba que terminara de hervir, sus razones para explorar son nulas y que fuese TAN oportuno es sin dudas sospechoso. Tocó al despacho del director y este jamás abrió, cosa extraña como extra secuencia de acontecimientos.
— ¿Saboteado? — Minerva no es tonta, aquella acusación no se le hace extraña para nad.
— Las pociones no explotan de esa forma a menos que agregues un ingrediente equivocado y esta sólo faltaba que terminarse de hervir... ¿Dónde está Harry?
— Por más que insistí el director no me permitió ponerlo bajo el lago negro como a Granger y la señorita Delacour. Dijo que debía hacerlo personalmente... Severus.
— Ya lo sé, esto es fuera de lo común. No puedo entrar al despacho tampoco... Cuando la prueba acabe examinaremos a Harry, sólo por seguridad.
Honestamente tenía miedo, si bien es pedido por dos lados para cuidar al niño de ojos verdes, es lo qie no ha parado de pensar desde que este tiene suficiente uso de razón para decirle "Tío Severus" y considerarlo de su familia a pesar de su actuar típicamente indiferente, se ha vuelto realmente su ahijado, uno de sus protegidos y se pelea con Draco por ver quien necesita mayor cuidado.
Tendría que esperar un poco a ver que es lo que ocurre y rezar por no ser nada de los pensamientos pesimista que pasan por su mente.
Abrió los ojos con lentitud, una especie de resquemor lo hace sentirse Dolorido y muy... Extraño, con la sensación de que algo ocurrió mientras dormía y no es capaz de recordarlo o saberlo por estar dormido. Su intento de tomar aire lo alarmó junto a la vista...
Está bajo el agua
Se removió y pudo percatarse de que Hermione y Gabrielle estaban ahí también. El filo de un tridente se poso en su cuello. Vio con temor a la... ¿Sirena? Bien podría ser un tritón o algo del estilo. Sería complicado y es que lo de llevarse bien con criaturas marinas no va especialmente bien con los lobos.
Se lleva bien con el monstruo del lago que cuida Hogwarts por pura suerte. En forma de epifanía recordó lo que decía el Huevo... Se pregunta porque cono siempre acaba involucrado en la actividad de turno en el año escolar. Lo pone especialmente nervioso qie el tritón no deje de amenazarlo y el aire no sobre en sus de por si fuertes pulmones.
Intento soltarse valiendo mierda la prueba ya que quiere vivir, muchas gracias a la gerencia.
Multitud de burbujas de aire salieron por su boca, está a poco de ahogarse. Remueve tan fuerte como puede e intenta llegar hasta lo que lo ata en el pie. El tritón lo golpeó en la cabeza. Su visión se hizo más oscura y borrosa, tampoco tiene los lentes así que ésta parcialmente ciego. Algo paso frente a él y antes de darse cuenta Hermione ya no estaba.
Un agarre lo hizo mirar al frente ¿Una burbuja? Por lo poco que logra distinguir debe ser Cedric y el Alivio que representa verlo ahí no tiene comparación. Una vez empieza a ascender se percata de que Gabrielle sigue ahí. Dio "golpes" al hombro de Cedric y este vio las señas que hizo.
— En segundo lugar, tenemos a ¡CEDRIC DIGGORY!
— ¡Gabrielle! ¡Gabrielle! —apenas la niña salió del agua Fleur la tomó en un abrazo de oso. Harry obtuvo lo mismo por parte de Hermione, Draco en su lugar le entrego alrededor de seis toallas gruesas.
— ¿s-segun-do lu-u-ugar? —pregunta temblando.
—Fleur no pudo contra lo Grindylows, así que la sacaron del agua antes de que pudiera hacer algo. —explica Draco, pues Hermione tartamudearía tanto que poco o nada se entendería de su parte.
—A-ah... F-fue horrib-ble, lo-los triton-tritones o l-lo que s-s-sean me o-odi-an. —sus labios tenían una coloración morada.
— ¿Te despertaste bajo el agua? —Severus lo miró con disimulado espanto. Harry asintió con la cabeza.
—U-un po-poc-o más y-y me ah-ahogo. —aparte del temblor toma largas y grandes bocanadas de aire. Severus y Minerva se vieron entre ellos.
—... Primer lugar para Cedric Diggory por tomarse la tarea de salvar a la pequeña chica de Beauxbatons. —anuncia Dumbledore, la cara de Karkarov fue todo un poema, Harry le sonrió a Cedric.
—La verdad l-la saque porque Harry me lo dijo... —explica con cierto bochorno, Harry negó con la cabeza ¿¡Que Cedric es tonto o que le pasa!?
—Hufflepuff y su honestidad. —dice Draco negando con la cabeza.
— ¡Cien puntos para Gryffindor por su ayuda! —proclama el director y todos los leones saltaron de alegría algunos revolviendo el cabello de Harry.
Cuando ya todos se iban y Harry recobró el color natural en el rostro se levantó de donde estaba sentado. La vista falló de repente y escuchó a duras penas que Draco y Severus lo llamaron, estirando la mano para cogerlo, sin embargo, cayó nuevamente al agua.
— ¡¿Estás bien?! —pregunta Draco desde arriba, Severus lo mantenía a flote con dificultad. Harry parpadeó con rapidez.
—Creo... creo que no... —balbucea, el malestar se hizo más fuerte, el mismo que sintió bajo el agua ahora está multiplicado por diez.
—Te llevaremos a la enfermería Potter, puedes relajarte. —asegura Minerva ayudando al muchacho a subir, Severus subió con ayuda de Draco. Verlo como un... murciélago mojado hacia un poco de gracia.
Aunque a muchos impresionó su rápida reacción de lanzarse al agua para ayudar al alumno.
—tal vez el hechizo que-
— ¡NO ME TOQUE!
Quizá fue una respuesta exagerada, pero ningún otro iba a sentir el mismo pavor devorador que produjo el simple toque de Dumbledore. La hiperventilación lo hizo bajar lentamente hasta el suelo, jadeando.
—Con permiso. —dijo Severus apresurado, tomando a Harry en brazos, casi podía decirse que huía, Minerva lo siguió.
...
—si no nos dices que ocurre no podemos hacer nada.
— ¡Es que yo no sé qué pasa!
Harry temblaba sin parar en la camilla de la enfermería. Aparte de tener los pulmones sentidos por estar bajo el agua tanto tiempo sin la preparación adecuada no tenía más nada. Severus hizo Legeremancia en él, pero todo lo que alcanzó a descubrir es penumbra caótica y sin sentido.
La cabeza de Harry apenas parece suya si lo permiten opinar.
—Algo debió ocurrir para que actuaras de ese modo, para que te sientas mal... ¿No hay anda que mostrarnos? Permanecerá en secreto. —asegura Minerva, pensando que tal vez Harry no confía mucho en ellos, cosa errada.
—No lo... siento del todo en el cuerpo... —susurra sin saber cómo hacérselo saber.
Sentía el alma lastimada, como si alguien la hubiese agrietado de alguna manera. Cosa imposible, pues solo se logra mediante la destrucción simultánea con el cuerpo. Un daño directo al alma lo estaría matando directamente.
Y claro, es horrible, pero no sabe como definirlo. Llevó una mano a su pecho y jaló un poco su ropa, abrió los ojos con susto, su corazón de aceleró y Severus abrió con cuidado la camisa. Alzó una ceja confuso, sobre la curiosa marca de... Pareja, alma gemela, lo que sea, hay una ENORME y larga herida. Atravesándola.
—Se... Severus... —gimoteó angustiado mirando al pelinegro.
—Tu... Tu estate tranquilo, veré que ocurrió. Descansa... —indica al forzar que se acueste de nuevo. Minerva lo persiguió hasta le pasillo—. Intenta... vigilarlo, no quisiera que sea lo que tengo en mente, pero-
— ¿Qué? Hay algo que me estás escondiendo y no te permito guardar secreto de uno de los niños de mi casa.
— ¡Esto es más grande que simplemente las casa, Minerva! —exclamó mosqueado.
—James Potter fue mi alumno, Lily Evans fue mi alumna, Sirius Black fue mi alumno, Remus Lupin fue mi alumno y TU también fuiste mi alumno—por un momento, Severus se sintió fuertemente intimidado—. Y el fruto de todos ustedes es Harry, por lo que tengo todo el derecho a saber que es lo que está ocurriendo aquí.
—Entiende que-
—Entiendo que ese niño necesita ayuda, algo que tu solo no vas a poder arreglar porque su actual agresor es más grande que tu y yo Severus—McGonagall tenía ese aspecto amenazante que lo puede hacer retroceder—. Así que habla de una vez y dime, explícame que razón puede tener Dumbledore para lastimar a esa inocente criatura que está en la enfermería.
Dio un exasperado suspiro, con un gesto de cabeza logró que Minerva entendiese que eñ asunto debía discutirse donde nadie pudiera interrumpir.
— ¿De cuando acá te gusta fumar?
—Intentaba verme genial Moony, odio fumar. —ríe divertido, apagó el cigarro en el cenicero que ocupa un espacio en la mesa de noche. Remus se enderezó un poco donde está echado.
—He tenido un presentimiento horrible desde hace un tiempo para acá, no puedo dejar de pensar que tiene que ver con Harry. —Sirius se rascó la cabeza, su cabello negro, largo, húmedo de sudor y desordenado cubría una parte de su cara.
—Tiene tan mala suerte...
—Y a Dumbledore tras él.
—Como si no fuera suficiente con el cabeza de serpiente. —gruñe dejándose caer en la cama, con el pecho al descubierto y una sábana cubriéndolo.
—James no sale del ministerio... ¿No deberías ayudarlo?
—Ya lo hago, pero el muy testarudo no recibe muy bien la ayuda. Esperemos que no pase a mayores... Harry no es tan tonto, quizá si ingenuo, pero para para algo tiene instinto ¿Qué no? —Remus hizo un pequeño gesto con la cabeza dando la razón en ese punto.
—Aun es un niño, no tiene nada de malo que sea ingenuo.
—Si cuando-
—No lo tiene. Es una guerra de adultos que poco o nada tiene que ver con él a pesar de estar vinculado por el alma con Voldemort. Ya sufre suficiente con la licantropía.
—tenemos que ayudarlo a crecer un poco, quizá así sea más fuerte... Quizá así no lo perdamos por la tristeza que significará impedir que se reúna con él. —alzó la mano y apretó el puño. Remus le tomó la mano.
—nada de lo que hagamos hará que lo soporte... Tan solo vendrán con más fuerzas las ganas de verlo y siendo sin resultado la desesperación lo consumirá... Con tanta fuerza... que la muerte parece la única opción. —sonríe con amargura. Sirius se irguió y tomó la cara del otro.
—No pienses en eso aún. Tenemos tiempo para pensar... Para fingir que no le haremos tanto daño como él. —concluyó dando un beso a los labios del licántropo que a pesar de todo, no se sentía mejor o más tranquilo con el tema.
Lo jode mucho tener que decir que tomó el cigarro como medio para dejar atrás lo que no puede destruyendo algo inútil. En el Ministerio no han dejado de fastidiar con su pequeño que no tiene culpa de nada.
No ha hecho literalmente nada ¿Por qué debía de impedir que fuese a Hogwarts el año entrante? Menuda ridiculez.
—Es un área de no fumadores James. —sonrió perezoso hacía Arthur. Le agrada el hombre, no tiene problemas con Harry, de hecho, cuando se conocieron ambos se llevaron bastante bien. Agradecía que no fuese como su hijo varón menor.
—Lo es cuando un jefe de departamento agoniza.
— ¿Mucho papeleo?
—Mucha cháchara que es lo mismo... Ah~ Algunas veces quisiera mandar todo a la mierda, pero aun fuera de departamento debó volver a la maldita política por ser Potter.
La principal razón de su trabajo es que quiere ser de todos meno un Malfoy versión de magia blanca. Su decisión de mantenerse neutral lo lleva en parte a esto, además de que jamás ha estado muy cómodo con el asunto.
—Quizá considere entrar con los inefables, apuesto a que ellos no los molestan si su hijo es un licántropo. —dio una calada a su cigarro casi acabado.
—Ellos no tienen hijos con los cuales compartir. —responde de vuelta.
—buena esa. —tira la colilla de cigarro y la pisa.
— ¿Y bien? ¿Qué piensas hacer?
—Lo mismo que he hecho desde siempre. Pelear por el hijo que es mio y merece lo mismo que cualquier otro, mordido o no, es un mago y solo por ello se merece Hogwarts.
— ¡Buen espíritu! ¡suerte! Quizá si pueda te ayudare, tu solo avísame. —despide con entusiasmo. James se propuso a regresar a su oficina, el ascensor llegó y en este ya iba alguien.
—Buenas tardes Señor Potter.
—Buenas tardes...
— ¿Cómo han ido las cosas?
—Fenomenales...
— ¿Se ha arreglado el asunto de su hijo?
—Lo hará, se lo aseguro. —miró receloso a quién le habla.
—Yo no contaría demasiado con ello, después de todo... La naturaleza salvaje de una criatura no puede reprimirla nadie... y quién lo intente morirá. Lamento informar que su hijo es incluso un peligro para usted.
—Ahórrese el lamento Dolores. —farfulla con molestia.
—Yo solo digo que tal vez... Deba informar a su hijo que disfrute su último año de escuela. Quién sabe... Educarlo como un perro a mitad de los bosques búlgaros suena más factible. —la mujer que vestía de un horrible y chillón rosa bajo del elevador. James la observó hasta que la perdió de su campo de visión.
Ah... Cierta... dolores Umbridge está involucrada en todo esto. Ya recordó porque no terminaba este martirio pronto. Al llegar a su departamento sacó un cigarro y lo encendió, soltando el humo poco después.
Manipular el aire sin varita se había hecho más sencillo desde hace poco tiempo y hacer una pequeña silueta de un lobo y un ciervo no fue difícil. Algunos de los aurores como Shakelbolt y Tonks elogiaron y aplaudieron lo que hizo.
— ¿alguno puede comprarme otra caja de cigarros?
—No creo que te convenga hablar con él ahora... Ha estado un poco raro desde ayer por la noche, no para de... Dormir. —explica Lucius y Severus asiente.
—No me sorprende... tu hijo está bien, bailó con Harry Potter en el baile de navidad. —Rió por la cara que puso el mayor de los Malfoy ante la noticia. Entró a la habitación y de inmediato se sintió con ganas de salir.
La presión en esas cuatro paredes es insoportable, con razón vio a la serpiente fuera. Un jadeo suave lo hizo ver a un rincón donde una especie de pantera está recostada. Lentamente cambió de forma, se acerca con los ojos rojos oscurecidos.
Algo así como borracho de... Lo que sea.
—Severus...
—Mi lord. —hizo una pequeña reverencia.
— ¿Qué quieres? —interroga con enojo en su voz.
—Quería informar que Dumbledore esta... Moviéndose. —titubeó, no sabía como preguntar su duda sin que el señor oscuro se viera enojado.
— ¿Y?
—Es... Harry...
—Severus—siseó, cada vez más cerca—. Te ordené vigilar al niño... te ordené tener un ojo pegado sobre él todo el día, todos los días...
—Y lo he hecho mi lord. Por ello puedo decirle que le ha hecho... Algo que ni siquiera él se-
— ¡CRUCIO!
Evitó retorcerse como gusano en el suelo, aunque varios quejidos escaparon de su boca— ¿Qué le hizo? ¡HABLA SEVERUS! —ordena colérico como nunca lo había visto jamás. El hechizo paró, jadeó y trató de recuperar el aire.
—N-no lo sé, pero hay una... herida... —parpadeó confuso, percatándose de algo importante.
La mordida que Harry había hecho en su hombro un año atrás tenía sangre, mana sangre, como si fuera reciente. Pensó que tal vez Voldemort estaría sintiendo dolor ahí y por ello actúa de ese modo.
O simplemente...
—Una herida... una herida... Jeh, maldito viejo chiflado que solo repite sus ocurrencias—se recostó de una mesa que tenía cerca, con esa sonrisa desquiciada adornando sus labios—. Como sepa que fue lo que pasó, que me enteré de CÓMO rompió lo que es mio...
— ¿Suyo?
— ¡ESE NIÑO ES MIO SEVERUS! —Exclamó sonriendo—. La profecía lo dice... Lo marcará como su igual, ya lo hice y por ello me pertenece, gracias a mi es tan capaz de hacer que le mismo Albus Dumbledore sienta temor... Porque si lo tengo para mí, sus esfuerzos serán nulos.
Sus risas erráticas solo logrando que la sangre siguiera saliendo y Severus no encontró un sentido a las palabras que el hombre decía. Casi como un hipérbato continuo. Se aseguraría de extraer este recuerdo para analizarlo, de otro modo, no será muy útil.
No para ayudar a Harry con lo que haya pasado.
— ¿Están listos? —los tres campeones asintieron—. Perdón de antemano... Espero correr en círculos.
—será divertido. —miente Cedric.
Harry hizo a un lado el mechón de cabello que tiene cayendo frente a su ojo. Siendo un lindo laberinto mortal la última prueba, a los del ministerio no se les ocurrió mejor idea que hacerlo una de las amenazas a combatir ahí dentro.
Obviamente tenía prohibido morder, aunque sin ser luna llena no pasaría nada si lo hacía según dijo Byal. Esperaba fuese cierto. Sobó su cuello un instante con el guardapelo guindado. La herida no se sentía tan dolora cuando lo carga puesto.
Esa herida que sigue ahí aun después de cuatro odiosas semanas.
No disminuía su tamaño, sino que la marca negra se superponía a la cicatriz-no-tan-cicatriz. Cambió de forma para seguir a Minerva que lo llevaría a donde aguardaría el inicio de la prueba.
Ella está siendo muy cercana últimamente, como si supiera de algo y él no estuviera consiente de ello. No lo molestaba, la quiere mucho. Una vez en el laberinto respiró profundo... No son sus amigos -de momento-... debe ir atacar... No morder, solo herir...
Es mejor si vienes aquí, si lo haces podrás cazar a tu presa más pronto, perrito.
Caminó llenod e curiosidad hasta vislumbrar una copa brillante de color azul...
Anda, ven aquí, ellos llegarán inevitablemente
¿Por qué la copa lo estaría llamando? ¿Es siquiera posible algo como esto? Con paso dudoso se acercó, con el corazón palpitando con fuerza, el guardapelo casi adherido a su pecho y transmitiendo un calor que lo hace sacar una absurda conclusión.
Su alma gemela lo está llamando a través de la copa.
