Secarse las lágrimas, respirar, alzar la mirada y con una dulce sonrisa decir "Estoy bien"

Roars and hisses of pain

La prueba había iniciado hace un buen raro, tiempo en el cual intenta resistir las ganas de tocar la copa. Literalmente lo metieron en ese laberinto para joder a los campeones, que mejor que corretear tras el que llegue antes a ganar. Hace su trabajo cómo buen cachorro obediente.

Admitía estar aburrido cómo la mierda de tanto esperar, no pensó que el laberinto fuese tan grande como para que tres personas no puedan llegar a un miserable vaso grande y sobrevalorado.

Sus orejas se irguieron, alzó la cabeza y mostró los colmillos, crispó su lomo. Cedric venía por el mismo camino que hacia un tiempo el tránsito. El muchacho no parecia muy contento de verlo. Herir, no matar, herir, no matar, no mordet...

Chilló cuando un hechizo lo golpeó y envió directo hacía el seto hechizado. Un poco mosqueado sin poder evitarlo persiguió a Cedric que corre como lo depende su vida en ese instante.

Apenas le puso las patas encima Cedric tocó la copa y se hizo todo un terbellino horroroso que lo identificaba como un traslador... odia esas cosas, su pobre estomago -que tiene vida propia-, los aborrece. Apenas tocó suelo nuevamente de la forma más brusca posible tuvo ganas de vomitar.

Cómo sí el olor a muerto no fuese suficiente.

— ¿Pero que...? — Cedric se enderezó y miró a su alrededor —. ¿Se suponía que la copa fuese un traslador? — increpa el muchacho con poca confianza en el asunto.

—Creo que sí, pero eso no explica donde estamos, no parece la entrada del laberinto... — Responde viendo a todos lados. Algo tiene a su interno sumamente ansioso. Él, por sí parte tiene miles de escalofríos por todo su cuerpo.

Aunque podía deberse a la poca cantidad de prendas en todo caso.

Chocó sin querer contra algo. Sin sus lentes ver es considerado un logro, tanteó con los dedos, definiendo aquel obstáculo en su oscuro camino como una estatua con forma de... ¿Ángel? ¿Está en un cementerio? Eso puede explicar el olor y los escalofríos, llo segundo no tanto. Cedric lo tomó del hombro y entregó algo.

— Gracias — Preguntar que hace Cedric con sus gafas es tema para otra ocasión. En por frente a la tumba fue capaz de leer la inscripción en la piedra de aire elegante, tal vez esa persona fue adinerada —. Tom Ryddle 1905-1943... Murió joven

— ¿Eso importa? — Pregunta curioso, Harry se encoge de hombros.

— Supongo que no, no lo conocíamos...

— Yo tampoco, puerto no me impidió asesinarlo, fue muy sencillo a decir verdad, un simple Muggle más.

— ¿quién eres t...?

— ¡Harry!

Antes de darse cuenta la estatua de la tumba lo agarró, presionando su garganta con la oz de roca con la fue tallada. Cedric sacó si varita de su bolsillo y apuntó al hombre que se hace muy familiar a Harry, aunque no sabe y de momento no importa de dónde.

— Sabes, es muy oportuno que seas tu quien vino hasta aquí, tenía otra idea para ti en el futuro, pero ya que insistes...

— ¡Deja de hablar y suéltalo aho...!

— ¡AVADA KEDAVRA!

Harry perdió el aliento y color del rostro, temblando con ligereza mientras las lágrimas a caen lentamente. El hechizo impacto de lleno en Cedric por lo que este ahora repisa en el suelo inerte, con los ojos escalofriantemente abiertos. El hombre se acercó, elegantemente vestido y una sonrisa desquiciada marca sus aristocráticas facciones.

— Si era un muchacho apuesto, puerto entre Hufflepuff y tan poco instinto de supervivencia no me extraña que sólo sea eso y ahora un muerto — sisea complacido, quizá debió torturarlo, pero las ganas de dejar así camino libre de esta alimaña pudo más —. Ahora, Harry, que lloras sobre la tumba de mi padre...

Una vez cerca acarició el rostro de mejillas humedad por vaya a saber porque, no ve gran cosa en la muerte del Hufflepuff. Sostuvo la cara de Harry entre sus manos, cabe sin dificultad entre ellas, por no decir que sobra un poco de espacio. Es la primera vez que lo ve llorando en la realidad y es...

Igual de doloroso para su rota alma.

A pesar volverse un masoquista por tener su lado encaprichado en un gozo infinito, acerca si rostro al infantil para darle un beso en los labios. Suave, simple, incluso cariñoso de su parte, donde el dolor apenas merma un poco y hace que por fin las sensaciones sólo vividas en sueños tengan tanta fuerza cómo para emborracharlo del gusto.

El corazón de Harry late azorado, viendo a la cara quien mató como si nadaa un miembro de su manada... alguien de su familia... A quien quiere mucho y debió proteger de las muerte. Podría decir que hay una nueva grieta en su alma... Por descuidado e inútil. Esto lo tiene tan ... Molesto.

Al separarse Voldemort pudo apreciar los matices dorados invadiendo el verde asesino. No negaría que también le encanta ese color por motivos desconocidos cómo casi todo últimamente, pero también es curioso que aparecen en este momento. Su sonrisa se ensanchó, apretó el rostro ligeramente infantil.

— Yo te lo advertí: Voy a destruir TODO lo que quieres si osas traicionarme... Después de todo, eres mio.

Tocó la piel tibia de Harry, más específicamente donde reposa la marca y la aun notable herida. Las pupilas ajenas culminan en aquel brillante color dorado que caracteriza a todo hombre lobo. El cambio de imagen fue repentino, Harry en el suelo gruñendo a Voldemort divertido del asunto.

— Mi Lord...

— Silencio, Lucius, esto requiere que no molestes. Mi pequeño perro no comprende lo que es un castigo bien merecido. — tiro de sus guantes para ajustarlos mejora sus manos.

El rubio tuvo un susto de muerte cuando Harry como lobo, siendo ya del tamaño de un perro grande, se lanzara hacía su señor y este más encima se hiciera una especie de animal que jamás ha visto en otro lugar.

Ellos dos en ese pleito eran sumamente extraños, puesto que atacarse dolia más que los ataques físicos que reciben. Sin embargo a Harry en este momento no le importa, puede sufrir todo lo quiera por a si alma gemela, lastimarse a su mismo al hacerlo, pero no equivaldría a perder a un miembro de así manada... No esta manera.

Ya basta...
Ya basta...
¡YA BASTA YA BASTA!

Ambos se detuvieron, jadeando y Harry más herido que Voldemort su hay que hacer un recuento. Quien de los dos grito de esa forma desgarradora no quedó claro, pues lo que se escucho fue distorsionado y una especie de unísono de dos voces. Voldemort tomó provecho de este pequeño lapsus lista elector al menor, este se mantuvo en el suelo retorciéndose por el dolor del golpe.

Una vez sobre el lobo rugió con todas sus fuerzas a su rostro, intimidándolo. Harry bajó las orejas, sus irises se hicieron verdes nuevamente, aunque esto no podía significar algo bueno del todo. Lentamente los dos cambiaron, creando un repentino deja vu por las posiciones y ropas. Alargó una sonrisa por tenerlo donde quería.

— Nadie más va a morir si no me traicionas y por ello vas a venir conmigo, Harry... Llegó tu momento de permanecer entre mis manos...

Harry, aunque se veía temeroso hizo expresión compungida, retorciéndose en el suelo hasta que empezó a gritar. Voldemort cerró un ojo, sentía un resquemor, cómo si eso que lastima Harry también siente efecto en él. Esto aparte daba más razones para poner una correa y conservar el extremo amarrado a su muñeca, el heredero Potter debía permanecer a su lado, quieto y vigilado antes de que nadie se dé cuenta de lo viable que es...

No se podía imaginar lo que el lado de la "luz" sería capaz de hacer... Segunda rareza, preocuparse de la integridad de otro ser vivo que no es Nagini. Próximamente, dirá que Gryffindor es mejor que Slytherin. Si eso pasa, que alguien haga el favor de matarlo.

— ¡Como te atreves a lastimar al Señor Oscuro de esa manera niñato!

— Bellat-

— ¡Voy a enseñarte lo que el inútil de Sirius jamás entendió! — exclama la mujer de ojos apagados y melena desgreñada. Harry no pudo evitar comenzar a llorar, nunca había sentido un Cruciatus y ahora entiende porque los padres de Neville viven en San Mungo.

Voldemort se levantó y de un manotazo tiró la varita de Bellatrix, cogiéndola por el cuello y entre cerrando los ojos. El menor recobró el aliento, acurrucado de lado en un intento por acumular adrenalina que lo impida sentir dolor.

— Dio una simple orden Bellatrix, no-toquen-al-niño. Es sencillo incluso para ti— la empujó y cayó al suelo. Voldemort sacó la varita y se dio pequeños toques a la mejilla —. Lleva a Potter a la casa Ryddle, Lucius, encargarte de que permanezca ahí hasta que termine.

— Si mi lord.

Lucius decidió hacer caso omiso a así cuñada, no pensó ni por asomo interceder por ella, después de todo no había manera de fallar en algo tan simple: Acompañar al Señor oscuro a "encontrarse" con Potter, sin hacer ni un sólo rasguño a este al momento de verlo. Simple, concreto, hasta les ahorraba esfuerzo, pero no Bellatrix Lestrange tenía que hacer gala de su locura torturando a la... "mascota" nueva que su lord lleva cierto tiempo cazando.

— ¿Draco...? — Negó con la cabeza, ayudándolo a levantarse. Al igual que el pensamiento que tiene por si hijo, Harry le parece un muchacho muy lindo, muy poco refinado, pero lindo.

También más tranquilo que cualquiera de sus familiares, quizá por eso no lo aborrece tanto ni molesta aceptar la realidad visible.

— no... Draco no huele a Sangre...

Aquello dio entre alivio y un apretón en el estómago, no creyó que una simple diferencia lo pudiera hacer sentir más lejano de su hijo. Cuando intentó cargarlo Haru clavó sus dientes en la mano de Lucius, quien se apartó por inercia y el niño salió corriendo a esconderse. Voldemort paró su tortura a Bellatrix -por quien buscaría un nuevo método, tiene la idea de que no funciona como debería en esa mente trastornada-, para ver que ocurría.

— No sé ni porque me sorprende esto de ti, Lucius — sisea con mal humor —. ¡Haarry~! Se el lobo valiente de Gryffindor del que tu padre tanto se vanagloria y ven aquí... ¿Sabes que tengo la dirección de la manada en Bulgaria? — Harry tembló en donde está —. Puedo ir allí y ninguno estaría prevenido. Sé que los quieres mucho...Podría ser divertido ver como pierdes el brillo de los ojos ante la muerte de todos ellos...

"¿Que estás esperando? Has lo que te está diciendo"

Hazlo, hazlo, hazlo...

— ¡Callen! — pide con sus manos cubriendo sus oídos. Un olor conocido hizo aparición, muy levemente.

— Contaré hasta diez Harry, si no sales de tu escondite... — tras un silbido el olor aumento y el menor tembló en su lugar —. Me veré en la necesidad de pedir ayuda a alguien que entiende de lobos.

— de perras pequeñas y rebeldes en realidad. — rectifica Greyback, Harry apretó su ropa, tragó grueso. Voldemort lo miró un sólo instante, advirtiendo al hombre lobo. Greyback no pudo evitar flaquear por aquel simple gesto.

— Uno... — miró a todos lados, el cuerpo de Cedric, cercano a la tumba de Tom Ryddle —. Dos... Tres... — la copa, su pulso se hizo aún más rápido, la copa no está tan lejos, a unas tres lapidas de distancia, lo que traduce a tres metros y medio calcula —. Cuatro... Cinco... Seis... — tiró de su collar, del cual guinda una pequeñísima bolsa.

Metió apenas dos dedos y como solo la magia lo logra, sacó su varita de aquel pequeño bolso del tamaño de una nuez. A ver, que Severus lo había enseñado hechizos y McGonagall también, ambos lo tenían demasiado "cuidado"

— Siete... Ocho... — con deje furibundo hizo un gesto a Greyback que rompió su ropa sin dar importancia, siendo un lobo de gran tamaño junto a Voldemort —. Nueve... ¡Diez!

Accio... Accio... Accio...

¡GREYBACK! — rugió, Harry salió corriendo de su escondite, deslizándose hasta poner una mano en el pecho frio del cadáver, apuntó con su varita a la copa.

— ¡ACCIO COPA!

— ¡EXPELLIARMUS!

Pasó algo muy cómico y es que Harry perdió los lentes, que cayeron al suelo y este desapareció. Una especie de grito y rugido de frustración brotó de su garganta. Apretando los puños y creando tanta presión que los tres presentes se encogían en sus lugares. Aquello se sintió como si Harry no fuese más que agua escurriendo entre sus dedos.

...

Cayó al suelo en un golpe seco, la copa brillante rodó moderadamente lejos de él. Se vio sordo por la banda tocando y todos celebrando. Permaneció quieto y rígido, con las manos enganchadas a la camisa de Cedric. Demás queda decir que no ve absolutamente nada, por lo que sólo hay figuras borrosas que se acercan a su persona. Un ligero toque en la mano lo hizo agazaparse en el cadáver.

— N-no me toquen... No lo toquen... — Pide aturdido, sabe y a la vez no donde se encuentra, sin embargo, de alguna manera, eso no hace otra cosa que asustarlo más —. N-no lo hagan.

— ¿¡Qué pasa Harry!?

— Él... Él lo mató, no lo podía dejar allá... L-lo mato... — Solloza de maneras irrefrenable. Un tirón desde las costillas lo alteró todavía más —. ¡NO! ¡SUÉLTAME!

Hasta ese instante es que la ilusión de victoria de todo el público se rompió, los gritos iniciaron y Amos Diggory corría de su asiento a ver qué pasa con su hijo. Su grito entristecido y sollozante opacado a días penas por los de Harry.

— ¡TU! ¡BESTIA ASQUEROSA! ¡MATASTE A MI HIJO! — comenzó a vociferar, Harry tiembla —. ME LO QUITASTE... ¡MALDITA BESTIA...!

Tuvo que ser sacado de así para evitar que Diggory realmente pudiera lastimarlo. Se le hizo muy extraño que Ojo loco fuese quien lo salvara del embrollo. Quería ir con Draco, Hermione, Fred, George, Luna... Llorar tan fuerte como pueda y quizá desmayarse al hacerlo. Está fatal, sin saber que duele más en el: su alma, su cuerpo, su mente... Desea descansar hasta creer que todo fue un simple sueño.

Seguía siendo extraño estar con Ojo loco en su despacho, respondiendo preguntas por inercia hasta que una lo hizo salir de su sopor:

— Nunca dije que fue en un Cementerio... — La pregunta fue extraña, queriendo saber si se sintió igual de muerto que los cadáveres bajo sus pies en el pequeño cementerio. Su mente hiló con rapidez —. Usted... ¡Usted hechizo la copa! — Aún ciego -parcialmente-, puede ver que Ojo loco está raro.

— ¿Y tú qué crees? Se supone que sólo tú la tocarías, que cumpliría con las órdenes de mi Señor... Ahora cumple con así deseo de matar Harry Potter...

Antes de hacer nada, siguen irrumpió en la habitación. No puesto demasiada atención a nada, sólo se dejaba abrazar por McGonagall.


El funeral de Cedric fue posiblemente el momento con mayor incomodidad de todos. Hufflepuff no lo quería dejar pasar, la casa de los tejones lo acusa de la muerte de su campeón. Obviamente con una sola mirada de Severus todos se mantuvieron callados, mirándolo con odio, pero callados.

Era muy obvio que Draco no lamentaba la muerte de Cedric, sin embargo, guarda silencio en todo eso sabiendo que, sea por trata de verlo o cariño que sintió, a Harry si le duele contando como uno de los pocos que lloró de verdad por el muchacho. Hermione observa con discreción que Harry se apoya en Draco.

Se dijo quien mató a Cedric, nadie lo creyó excepto un selecto grupo, lo que al heredero Potter por importaba es que se supiera, si no se acepta, es cosa de la gente ciega a su realidad. Más o menos cómo él en aquel laberinto.

— la noticia aún no sale y tardará un poco en hacerlo, cuando llegues deberás avisar a tus padres... — Siguió mirando de forma ausente por la ventana —. Harry, muchacho, espero que hayas tomado en consideración la situación.

— ¿Disculpe? — entrecerró los ojos.

— Permanecer en inacción no expía del crimen, eres capaz, el único capaz, de vencer a Voldemort. Si no luchas desde ahora, más muertes como la de Cedric ocurrirán, como la de tu madre que se sacrificó sabiendo que darías verdadero final a esta guerra. Todos dependen de ti para terminar con tanto sufrimiento.

Algo en el hizo ebullición, marcado en su expresión. Esta vez no intentó callar la voz, mucho menos reprimir lo que el guardapelo fomenta en su persona.

— ¿De mí? Tengo catorce años, apenas un conocimiento básico de magia y ¿El mundo mágico depende de mí? No me haga reír con semejante tontería. Yo no formo parte, ni me importa una guerra de un mundo que no ha hecho otra cosa que despreciarme por la maldición que cayó sobre mi apenas siendo un niño. Si yo hubiese muerto todos lo habrían celebrado, pero como vivo me culpan de esta desgracia. Como dijo mi padre, soy y seguiré siendo neutral, igual que él, igual que Sirius, Igual que Remus y Severus.

— Harry debes entender-

— ¿Que? ¿Qué me pide ser un arma? Yo no sé nada de lo que piensa Voldemort; si tan poderoso es, vénzalo usted sólo y acabe de una santa vez con toda esta mierda. Cómo bien dijo «Permanecer en inacción no expía del crimen» y lo único que veo es que alarga sin razón este conflicto para aparecer más tarde en los libros de historia cómo el mago que derrotó a dos señores oscuros.

— ¿No te importa que muera gente...?

— A ellos no les va a importar que un niño licántropo muera aun sí fue para salvarlos. Me importa mi manada, la que ha estado siempre para mí y que si me faltan o yo a ellos van a sentirlo de verdad. Puede destruir el país si le da la perra gana, pero si tocas alguien de mi manada lo último que verá, Albus Dumbledore, serán mis colmillos a punto de clavarse en su cuello ¿Entendido? Créame que será un gusto hacerlo.

— Es malo tener tanto odio en tu interior, Harry. — Se veía extraño, como así la derrota o falta de colaboración lo estuviera poniendo nervioso.

— ¡También lo es meter a un niño en una guerra o culpar de todo a una persona que apenas sabe que existo! No se equivoque, el malo de mi historia es usted, quien no ha dejado de torturarme desde que llegué aquí, achacando hasta el más mínimo detalle a alguien que tiene mejores cosas que hacer que contribuir a la desgracia de un niño de once años. Ahora, si me disculpa, "señor"

Se fue echando humo, ignorando de sobremanera a quien fuera que se pusiera frente a él, incluso a Hermione y Draco que lo persiguieron hasta la entrada del bosque Prohibido

No supieron nada de Harry sino hasta la noche, tan oscura, iluminada vagamente por un resquicio de Luna y que el silencio reinaba de forma espantosa. Todo Hogwarts parecía ser un amplificador para lo que ocurrió.

Si algún alumno estuvo dormido se despertó, buscaban aglomerarse en las ventanas para ver en dirección al aullido tan fuerte y lastimero. Más escucharlo, no es lo mismo que entenderlo, como ocurría con algunos pocos, incluso desde las mazmorras.

En mi alma existe
la oscuridad de aquel pasado que no puedo borrar.
Está bien, no me importa en verdad
El fuego que llevo arde sin parar.
Mi vida veo una vez mas
Para encontrar en ellas pruebas de mi existir
Mas nada hay en lo que vi
Para decir que soy más fuerte, al fin

— Eres más fuerte que cualquiera, Harry... — murmura Draco, con esa expresión indiferente y gruesos lagrimones bajando por sus pálidas mejillas, sentado en el borde de la cama.

Soy incapaz de atravesar por una inaccesible senda
y ahora solo quiero escapar.

Nunca en la vida voy aceptar
un destino mediocre que me haga llorar
AH AH AH una canción de amor
Mi mundo llenará.
Ideales falsos y un mundo extraño
o en ese mañana que se empieza a derrumbar.
Todos ellos me han hastiado tanto
VIDA IDEAL NO HAY MÁS.

— si... supongo que ya no habrá más. — sollozó Hermione cubriendo su rostro con ambas manos.

En mi alma emerge
La claridad que borrara de mi la oscuridad.
Luchar es todo lo que hay
Mi espada blandiré sin miedo a fracasar,
En mi vida ya no hay soledad
Las voces de mis camaradas prueban mi existir,
Me gritan que debo seguir para poder ser libre al fin.

— Camaradas hasta el final. Incluso después de él. — conceden los gemelos al mismo tiempo con sonrisa rota.

Nunca pensé en atravesar aquella inaccesible senda,
Mis dudas ahora se han quedado atrás.

Contra el destino voy a luchar
de lo contrario mi orgullo me hará llorar,
AH AH AH La canción de amor en mi mundo se escuchará,
Deseos en vano y un débil llanto
en este mundo retorcido los llegue a aplastar,
Por cada sacrificio que he pagado
MI VIDA VALE MÁS!

— Has dado ya demasiado, Harry, tu vida ya vale mucho para la misma muerte. — Luna extrañó con creces a sus compañeros de habitación, viendo hacia abajo con expresión entristecida

Nunca en la vida voy aceptar un destino mediocre que me haga llorar
AH AH AH una canción de amor Mi mundo llenará.
Ideales falsos y un mundo extraño
o en ese mañana que se empieza a derrumbar.
Todos ellos me han hastiado tanto
VIDA IDEAL NO HAY MÁS.

— Oh Harry... — gimotea Fleur, con el cabello más opaco que nunca. Viktor desde su dormitorio respira con pesadez, viendo como las gotas simplemente salen de sus ojos, mojando el pantalón del pijama.

Mi destino reescribiré
Con heridas, mi orgullo me hará intentar,
AH AH AH mi canción de amor
Mi mundo envolverá,
Deseos en vano, en un mundo extraño
Juntos a los lazos y el futuro que comenzará.
Aunque abandone la esperanza MI VIDA ES ESPECIAL.

— Canción de amor ¿eh? Ya quiero ver que tanto puedes hacer ahora... — repone con una sonrisa sarcástica que no tarda en desaparecer, cuesta horrores no estar... triste o afectado.

Debe hallar la forma de restringir su conexión con Harry, no puede permitirse que sea un niño de casi quince años quien controle sus emociones... O que sea Harry en general.

Paró de aullar, vio a los Centauros hacer una reverencia y luego partir al trote. Suspiró con aire deprimido, cambió de forma y al ponerse la mayor parte de su ropa vio una especie de destello en la corteza de uno de los grandes árboles. Al acercarse pudo notar que hay algo ahí incrustado.

Quitó la corteza que cubre la mayor parte de aquello brillante hasta poder tomarlo con los dedos. Apretó los ojos y jaló con todas sus fuerzas, corta las yemas de sus dedos al extraer el objeto.

Por la fuerza terminó en el suelo en la falta de equilibrio. En sus manos ensangrentadas hay una espada de filo brillante y de plata —Godric Gryffindor... —leyó bajo la empuñadura. La usó para estar de pie nuevamente.

Su padre le había explicado muchas veces que siendo herederos de Gryffindor tenían derecho a esta posesión, el problema es que estaba perdida... o eso supuestamente, él mismo admitió que suponía que este objeto estaba en Hogwarts.

Caminó por el bosque prohibido de regreso, arrastrando un poco la espada y viendo el cielo de tanto en tanto. Al salir y acercarse a la entrada del castillo vio a todos sus amigos ahí, en la espera de su llegada.

Hermione sonrió radiante al igual que Draco, Luna saludó con la mano con esa expresión soñadora en su rostro; Fred y George asintieron sonrientes con la cabeza; Fleur y Viktor hicieron un gesto con la mano con una leve risilla.

Soltó todo el aire que tuviera retenido, ladeando la cabeza. Su nariz se puso colorada al momento en que sonrió, el llanto inició por sí mismo.

— Ya sé quién es mi alma gemela... — dice con tono ansioso y agotado, mantiene la expresión alegre y dolorosa —. y Es lord Voldemort... Quien mató a mi madre y... a Cedric también... — concluyó con voz rota. Intento limpiar las lágrimas, sin quitarse los lentes.

— Hey... Sé que de alguna forma... Estarás bien — asegura Hermione —. Porque si es tu alma gemela te cuidará como nadie y no hay nada que desea más por fin tengas para vivir tranquilo... Como lo mereces. — la chica tenía la seguridad en sus palabras a pesar de lo pañosas por haber llorado.

— Y si tú vas con él seguramente puedas... ayudarlo... — Draco no sonó optimista, más bien tenía un matiz rota, desilusionado y en espera de que Harry dijera algo más, que eso era una mentira y que su alma gemela es él, no el señor Oscuro más fuerte que nadie se ha enfrentado.

Y pasó.

sí hay locura si hay veneno en tu ser si hay tristeza que te hirió alguna vez yo te abrazo baila olvida los demás en el nombre del amor

yo quiero declarar y a la luz santa gritar me devuelves a la vida en el nombre del amor

Quería mantener la esperanza que no es cosa de su cabeza escuchar eso cuando Harry está cercano o vulnerable, que tiene una razón. Sin embargo, esas esperanzas están moribundas, si Harry afirma aquello, es porque tiene sus razones, con él nada son simple suposiciones, menos de un tema tan serio.

Harry asintió levemente con la cabeza, la espada cayó al suelo cuando todos fueron a abrazarlo, diciendo en silencio que sin importar aquello nada cambiaria, por el contrario, permanecerán junto a él para evitar que sufriera un mayor daño.

El muchacho no pudo evitar tener el mismo hilo de pensamientos que los últimos días, lo que pudo sentir aparte del dolor por los ataques que se propiciaron uno al otro. El alma de Voldemort está rota, tanto que es pequeña y ruega por ayuda para sentirse completa, aceptada por un contrario que le devuelva lo que perdió en la mutilación.

Desea tener la capacidad de querer, de amar y merecer la compañía de aquella otra alma que esté dispuesta a enseñarle cómo hacerlo... a hacerla sentir completa como hace tanto tiempo no lo ha hecho. En su forma de verlo, Harry asume que si Voldemort es su alma gemela es para devolverle lo que tanto le han repetido que no tiene cómo alguien de alma destrozada y locura preponderante.

Debe hacerlo humano. Curar sus heridas...

— Pero... ¿Y cómo es? — Pregunta Fred curioso. Nadie lo ha visto o sabe cómo es, excepto tu...

Harry hizo una mueca y guardó silencio. En realidad, aunque ya lo ha visto más de una vez... No tiene ni la más puta idea de cómo se ve. Byal se lo advirtió casi a espaldas de su familia: si veía a su alma Gemela antes de tiempo, olvidaría su rostro un tiempo después.

Claro, no dio mayor cantidad de detalles al respecto, pero seguía con lo fundamental en mente: sus ojos son rojos como la sangre y reflejan la locura de un alma en busca de ser salvada...

Todo lo que Dumbledore no piensa hacer, sino seguir el mismo esquema enfermizo de Voldemort, matarse uno al otro para así vanagloriarse sobre los cadáveres ajenos.

Por mucha luz que tiene el anciano y poderoso mago de ojos azules, no pasa por su mente ni un segundo que existe otro modo de acabar con esa guerra, de que, con el deseo de salvar a uno, podría lograr su afamado bien mayor.

No le importa, quería salvar a su alma gemela y anda más, no iba a estar tranquilo hasta lograrlo.


Las despedidas de Beauxbatons y Durmstrang están durando más de una hora y algunos comienzan a hartarse. Fleur ya se había despedido unas ochenta veces, Viktor dio su dirección a Hermione... El ánimo de Harry estaba un poco más arriba por el momento.

— Solo terminen de largarse, ya he tenido suficiente de extranjeros para una vi— la queja de Draco murió cuando la chica de Durmstrang que lo invitó al baile lo tomó de la cara y lo beso sorpresivamente. El rubio casi sufre un ataque y ella se fue, despidiéndose en el idioma del demonio que haya usado.

—Que picarón. —burla Harry con una sonrisa traviesa.

— cállate Pot — su queja nuevamente fue interrumpida, está vez por una chica de Beauxbatons de lentes púrpuras, que corrió cual raro veloz para alejarse, despidiéndose en... ¿italiano?

—Draco fue muy cotizado este año. — el rubio está rojo a más no poder y Harry se ríe con ganas.

— ¡Y una mierda! ¡Mi padre se enterará de que está gente acaba de violarme! — vocifera el heredero Malfoy, el heredero Potter junto a Granger se apoyan uno en el otro por lo ridículo del comentario.

— ¿Quieres que yo también te viole así? — pregunta el de gafas, Draco entrecerró los ojos.

— Eso no se pregunta, Potter, deja de hacer el tonto y hazlo.

— Nah, así no tiene gracia. — hace un gesto con la mano, apartándose divertido.

No la tiene de ninguna forma.

Suspiró por la voz del guardapelo, le encantaría comprender sus celos. Finalmente, cuando el carruaje y el barco partieron una especie de melancolía lo invadió. Ellos irían a sus hogares para volver a sus colegios el año entrante... Posiblemente, Harry Potter no lo haría.

— Ojalá no pase... — musita a sí mismo.

...

—¿qué te pasa cachorro? — James lo abrazó, Harry parecía tener ganas de asfixiarlo por lo aplastante de su cariño. Harry negó con la cabeza.

— No me pasa nada... no pasa... nada... — moqueo.

Tras una despedida fugaz en la estación fueron a Grimmauld Place, donde Sirius y Remus lo recibieron con la misma efusividad de siempre. Lo sorprendió un poco ver a su padre fumar, aparte de que el olor es desagradable.

— ¿Pasó algo este año en el Torneo? Pensé que no dejarías de contarnos al respecto. — Sirius está desilusionado al respecto, hubo malditos dragones y Harry no cuenta absolutamente nada.

— Considerando las pruebas no debió ser muy entretenido. — opina James. Harry los miró estupefacto.

— ¿No saben... nada? — aquella interrogante encendió las alarmas en los tres mayores. James negó suavemente —. El torneo fue... Bien, al menos hasta el final de la tercera prueba... en la segunda me usaron de rehén. —Remus escupió el té que bebía.

— ¿¡Te hechizaron y metieron bajo el agua!?

— ¿Es malo? — pregunta James un tanto aturdido.

— somos criaturas de tierra, estar bajo el agua por un tiempo prolongado aun si respiramos puede ponernos muy, muy débiles. — informa el licántropo.

— Ese no fue el problema, fue algo distinto — sobó su pecho, James lo miró significativamente. Con resignación a que Severus se los diría cuando llegara abrió su camisa y mostró la herida aun sin cerrar —. Igual no es... para tanto.

— ¿Te duele? —preguntó Sirius.

— solo cuando... Dumbledore me toca, pero no es eso — no sabía cómo llegar al punto que es importante. Remus contuvo el aliento por un instante —. La última... la última prueba fue parte también, me introdujeron en el laberinto para atacar a los campeones.

— ¿Mordiste a alguno en la nalga? Eso hubiera sido divertido de ver y divertido para ti. — dijo Sirius con la intención de relajar el ambiente. Harry tuvo un apretón en la garganta.

— Solo vi a Cedric, él tomó la copa al mismo tiempo que salte hacia él. La copa era un traslador... y... — tenía fluctuaciones en los recuerdos, son claros y sabe que pasó, pero hay tanto borroso por culpa de su alma gemela —. No volvimos al inicio, estábamos en un... cementerio y...

— Harry.

— Yo no me pude mover... pasó y...

— ¡Harry!

— No cuide a alguien de mi manada... se agrieta mientras... destroza lo que quiero... yo no...

— ¡HARRY YA BASTA! — parpadeó repetidamente, con los ojos aguados.

James, Sirius y Remus se mantuvieron aferrados a la mesa del comedor con expresión asustada. El lugar ahora tenía enormes arañazos por todos lados, algunos muebles yacen dados vuelta o rotos al igual que vidrios y porcelana.

Su magia se había salido de control por un momento, más fuerte que nunca y a poco de destruir todo a su paso sin duda. James se acercó y limpió las lágrimas en los ojos de su hijo.

— Mató a Cedric — dijo con voz quebrada, sorprendió a James —. Mi alma gemela lo mató...

— ¿sabes quien es...? — Remus adquirió palidez y temor en sus facciones.

— Es Voldemort. — Sirius acabó en el suelo, caído de su silla.

No esperaron que Harry se enterara antes de tiempo, querían que mantuviera la situación en un anonimato. Así iba a ser más complicado el mantener a ambos alejados, pues si ya Voldemort lo sabe iba a intentar apoderarse de él...

— ¿ustedes lo sabían? — pregunta.

— Lo sabíamos, pero se supone que debías enterarte por ti mismo. — excusa Remus de inmediato.

— sé que da un poco de miedo eso, que sea un psicópata megalómano, sin embargo, no debes preocuparte por-

— ¿¡Que no!? — se levanta de golpe —. ¡Dumbledore lo quiere matar!

— Como muchos, es el líder de los Mortifagos, es un asesino loco que quiere quedarse con el mundo mágico Harry ¿¡Que te esperabas de eso!? ¿¡De que te sorprendes!?— Sirius quería tirar de sus cabellos.

— ¡Que nadie intenta salvarlo! ¡De eso me sorprende! — ahora los tres adultos lo miran como si una segunda cabeza hubiera salido de su cuello —. Yo lo vi... lo pude sentir, su alma está rota y... No entiende, está tan deteriorada que no entiende lo que haces.

— lo sabe perfectamente.

— No lo hace, me quiere... quiere que lo ayude — gimotea sintiendo el caos en su mente y alma por igual —. se siente muy solo sin mí, no se siente humano y lo aterra no serlo. Depende de que yo lo ayude a sentir de nuevo, a cambiar como es.

No supo cómo decir con tacto que es una forma demasiado ingenua de observar el asunto, la mirada esperanzada de entendimiento lo hizo callarse y esconder aquellos pensamientos en lo más recóndito de su mente.

sin embargo ¿Que esperaba él? Voldemort está tan vinculado a Harry que se han vuelto opuestos iguales. Su pequeño es la pureza que Voldemort no tiene y Voldemort la oscuridad que Harry no tendría ni en un millón de años.

Lo abrazó con fuerza, tan solo no quiere que nadie lo lastime, que sufra y sin dudas lo haría al darse cuenta de que Voldemort es alguien que no tiene ninguna clase de salvación.

«¡Que nadie intenta salvarlo!»

salvar a quien destruye todo a su paso... Debería investigar con respecto a él, saber quién es y saber si aun después de tanto daño que ha causado, merece ser salvado. Aunque lo odie, depende de Harry únicamente, es ahora un estorbo en ese tema.

— ¿qué te dijo Dumbledore? — preguntó tras un rato, Harry hizo una pequeña mueca, con la nariz roja.

— Que no hacer nada es igual a matar a alguien... quiere que lo mate... Pero yo no puedo matar a nadie, no a un humano por el hecho de que no es capaz de salir de su propia locura. — James asintió.

— Permanece así, no dejes que te convenza de nada. Dumbledore nunca es totalmente sincero con lo que quiere y eso implica lo que pueda querer de tu. Aléjate de él. — acarició el cabello de Harry.

— Está bien... También encontré esto en el bosque prohibido ayer.

James casi se ahoga por ver a Harry sacar de su baúl la espada de Godric Gryffindor, Remus no disimuló ni un poco y se desmayó.


— Dos almas gemelas... dos... — murmura Byal.

El viaje a Bulgaria fue apresurado, iba solo con Remus, pues James y Sirius se quedaron en Inglaterra ordenando quien sabe cuanta cosa. Harry hizo la gran pregunta de porque llegaba sentirse tan cómodo con Draco y el Alpha parece estar en corto circuito.

— Bueno... no es una condición tan rara. — informa tras un rato.

— Para nada, me pasó y aquí me ves. — la pareja de Byal, un hombre de cabello negro por los hombros y ojos purpura llamado Kotka pasó frente a ellos, como si apenas escucho la pregunta y respondió por inercia.

— suele ocurrir cuando te sientes... herido por tu alma gemela, como sabrás, no es algo que ocurra tan seguido a menos que la diferencia de edades entre ambos sea amplia. Ya que un adulto es más propenso a herir accidentalmente... Como por lujuria o abandono.

— ¿Y entonces...?

— Tu alma busca una que sea afín, siempre será con quien estés en contacto constante, es como un alma Gemela por cortejo en lugar de marca del destino. — Harry ladeó la cabeza haciendo una mueca.

— ¿y qué pasa si me quedo con esa otra persona?

— Posiblemente tu vínculo con tu alma gemela original se rompa y esa persona muera de tristeza —Harry hizo cara de espanto —. es igual a cortar una de tus venas y por ella salga toda la sangre de tu cuerpo. No se debe tomar a la ligera.

— ¿A la otra persona no le pasara nada?

— No, porque es... como un clavo que aún no clavas, seguirá perfectamente con tu vida aun si no lo aceptas— suspiró y miró a un lado —. Me enteré de que asesinaron a alguien de tu manada... ¿qué tal vas con eso?

— Mal.

— También que fue tu alma gemela... ¿cómo lo llevas?

— Peor.

— me lo imagine.

— tengo un juicio dentro de dos semanas, después de mi cumpleaños por eso— mira al licántropo —. Posiblemente no pueda estudiar más y me quede sin varita... ¿Como los cuido si no sé nada?

— Preocúpate por prepararte para el ritual de unión con tu alma gemela. Deberás hacer Moon Howling y... Es complicado una vez lo logras — Harry lo observa curioso —. Es lo que los Muggles denominan un bautizo o eso creo. Limpia cualquier impureza de ambas almas por su unión, las grietas también desaparecen y por sobre todo... Es posible que olvides si te ha hecho algún mal.

— Asesino a mi mamá... ¿Lo olvidare? — Muy bien, la idea se le hizo repentinamente fatal ¿¡Que nada puede tener un punto medio en este mundo o que!?

— Puedes que sí, puede que no... ¿Sabes lo que realmente simbolizan las almas Gemelas? amor sin condición, así que sí lo juzgaras por actos del pasado ¿Qué sentido tiene?

Harry miró afuera de nuevo. Enserio, que fastidio seguir viviendo...

El tiempo parecía ir en contra suya, como diciendo que pronto tendría un juicio horriblemente incierto, su momento de aullar a la luna y más importante, reunirse con su alma gemela. A pesar de lo dicho por Byal no está nervioso por ello, sin embargo, sigue en la elaboración de una manera para dar calma a su alma Gemela.

Tan herida está que no iba a ser un trabajo sencillo

su cumpleaños pasó, celebrado en Grimmauld Place con todos sus amigos, incluyendo a Fleur y Viktor, Severus y básicamente toda la camada Weasley -aunque tener a Ron ahí fue como tener a un bufón, los gemelos no tuvieron compasión-.

Sin embargo, el día del juicio llegó. no es la primera vez que está en el ministerio, tampoco la primera que ve a muchas de las personas que andan por el pasillo. Lo que hace por primera vez es quitarle a James el cigarro de los labios, tirarlo al piso y aplastarlo.

— Me estas mareando con el olor. — murmura viendo al frente.

— Por desgracia, es mi único medio de calma en estos momentos — sonríe forzado, revolviendo el cabello ya revuelto de Harry —. Hey... no estés nervioso, tenemos a tantos testigos que no da para que puedan hacer nada.

— ¿Y qué pasa si no les importa? Alguien me dijo que simplemente pueden ignorarlo todo y echarme de Hogwarts... también meterme en Azkaban.

— ¿Quien habló de Azkaban?

— tal vez todo el mundo. —contesto sarcástico, pues lo que ocurría ya se había regado.

Muchas gracias Rita Skeeter... Muchas gracias, no te conoce, pero igual muchas gracias...

—No te enviaran a Azkaban, no pueden. Eres menor, no tiene pruebas, tú no tienes nada que te incrime-

—Soy un licántropo, papá, eso es bastante. —James se rascó las sienes. Dramatismo -no tan dramático sino realista esta vez-, Potter, debe admitir que ya entiende porque sus amigos se estresan.

—Despeja tu mente, recuerda el lindo cumpleaños, el lindo collar que tienes en el cuello y que de alguna manera que desconozco tienes un... bonito collar ¿De dónde lo sacaste? —tomó entre sus dedos el guardapelo de Salazar Slytherin y lo ojeo, lo soltó aun con extrañeza.

—Lo conseguí por ahí, como Draco dice que soy principe de Slytherin me lo quedé. —una mentira piadosa no matará a nadie.

Llegaron a la sala donde se daría el juicio, un tanto más llena de lo que debería por la cantidad burra de reporteras sedientos de la noticia que involucra a los dos Potter que quedan. Sin duda alguna Harry adoraba vivir en anonimato, esto es sencillamente fastidioso.

Paró de caminar, el jurado y Fudge lo miraron con rareza por ello. James le dio un pequeño empujón para que siguiera avanzando—Esa silla... —. Repuso con el instinto insistiendo en que saliera de ahí tan rápido como sus cortas piernas lo permitían.

—No pasará nada, te lo aseguro. —fue sincero, por lo que continuó hasta tomar asiento. Al momento en que James se sentó entre el pequeño público el corazón botó, los grilletes de la extraña silla se cerraron en las muñecas y pies de Harry.

—Que inicie la sesión con el caso de Harry Potter—avisa Fudge, a su lado hay una mujer que tiene un moño rosa, sonriendo complacida por la desesperación del adolescente—. Se le imputan los cargos de asesinato al estudiante de Sexto Curso Cedric Diggory y ocultar la información de su licantropía ¿Comprende porque está aquí?

—Sí... Por respirar en resumen... —dijo muy bajo, aunque se escuchó y James reprimió la risa que quiso formarse en sus labios.

—Pues bien. Iniciemos por lo sencillo ¿a qué se debe ocultar su peligrosa naturaleza? Puso en peligro a muchos alumnos en Hogwarts, el Colegio de Magia y hechicería.

—Nunca se me dijo que debía informar de algo así, es personal y el director me permit-

— ¿Comprende que esto conviene a la seguridad de ciudadanos del mundo mágico y por ello el Ministerio debe estar al tanto?

—N-no.

—Bien. Continúe. —James contaba en su mente, ya la cosa iba siendo ridícula.

—No he hecho anda malo a mis compañeros, ni siquiera se me acercan y no duermo en la torre de mi casa si eso es lo que le interesa saber, señor.

—Medidas normales, pero vagas. Pasemos a un tema de mayor severidad y es el asesinato de Cedric Diggory. Dígame... ¿Cómo...?

—Yo no lo maté. Lo hizo Voldemort. —exclamaciones recorrieron toda la sala.

— ¿Disculpe?

—Fue lord Voldemort... Es un nombre ¿Por qué se asustan tanto? —pregunta viendo como si fueran todos unos raros. Fudge se pone colorado lentamente—. Hechizó la copa, fuimos trasladados a un cementerio y allí lo asesinó. Yo... lo vi.

—En lo que a nosotros compete, el-que-no-debe-ser-nombrado murió hace catorce años junto a su madre como bien debe tener sabido.

—Con todo respeto, esto no conviene al tema. —intervino James afilando la mirada.

—Por lo que este tribual no tiene más opción que tomar su declaración como una excusa para eludir su culpa. Acabemos rápido con esto... —susurra—. Harry Potter es declarado-

— ¡Hey! —Sirius saltó de su lugar—. ¡Exijo que le hagan la prueba del Veritaserum!

—Eso no-

—Está en su derecho de pedir eso, ministro, es un menor de edad y debe investigarse más a fondo el asunto. —replica una mujer que Harry no tiene ni idea de quién es.

Fudge no pudo mostrarse más enojado con ello. Como el adolescente le había dicho a James, ya tenían claro que lo querían enviar tan lejos como se pudiera, si se moría en el proceso mejor, como ocurriría de ir a Azkaban como iban a sentenciar.

Se hizo el Veritaserum, donde la acusación por Cedric se vio en duda por todos o los que tenían un poco de neurona. También se realizó Priori Incantatem, descubriendo que Harry no ha lanzado en su vida una maldición asesina.

Y, aun así, el tema sigue sobre la mesa, aunado a discutirse su expulsión de Hogwarts junto a la ruptura de su varita.

Arthur declaró, Sirius declaró, Severus Declaró ¿Quién no declaró? Básicamente todos sus conocidos estaban ahí declarando para evitar una injusticia en su contra. James comenzó a desesperarse.

—Lamento interrumpir... —Alzó la cabeza, el corazón se detuvo en su pecho por ver pasar a Lucius Malfoy—. Encuentro curioso que se lleve a cabo un juicio contra un menor en sala donde se juzgaban a Mortifagos y otro tipo de criminales. —comenta con ironía el rubio.

—Señor Malfoy-

—Si no les molesta, me gustaría testificar en favor de este niño. Es un muy buen amigo de mi hijo—con un movimiento de varita hizo que los grilletes se abrieran para alivio de Harry—. Ha pasado mucho tiempo en mi casa y puedo asegurar que es de comportamiento ejemplar, tan inofensivo como una mosca.

—Quizá durante las visitas que ha hecho a usted, señor Malfoy.

—Y en Hogwarts también. Si no tengo mal entendido ha evitado que Acromantulas atacaran estudiantes, salvó a dos profesores y dos alumnos de muchos dementores usando un Patronum Corpóreo... —se mostró satisfecho por la reacción.

— ¿Puede realizar un Patronum corpóreo? Quiero verlo. —exige la mujer que lo "defendía". Harry sacó su varita.

—Expecto Patronum.

A sus lados se plantaron el par de ciervos. Ambos, macho y hembra dieron saltos por todo el lugar creando hermosas estelas plateadas que encantaban a los que fotografiaban el acontecimiento. La hembra se detuvo frente a James que la acarició de manera nostálgica.

—ya sabía que seguías con él... —susurro. Tras un segundo, se desvaneció.

—Vaya... sí es capaz de hacer algo así, es porque realmente es un mago habilidoso.

—No deja de ser criatura peligrosa. —replica la mujer con cara de sapo.

—Es un estado de una noche, tampoco es el fin del mundo para un joven que ya sabe cómo sobrellevarlo. Solo hay que verlo para saber que no tiene dificultad alguna con su condición.

Entre ellos discutían por lo mismo: Es o no peligroso, quería gritarles en la cara que de querer comerse o infectar a todos, ya lo hubiera hecho. Fudge golpeo repetidamente la superficie pulida de la mesa.

—Debido a la evidencia presentada el día de hoy, se declara a Harry Potter absuelto de los cargos en su contra por el asesinato de Cedric Diggory—comunica con tono frustrado—. Con respecto a su estadía en Hogwarts... ¿Votos a favor de su expulsión?

Al menos la mitad alzó la mano—debido a la división de opiniones, yo determino que debe ser expuls—James golpeó el muro que lo separaba del lugar. Eso y su forma acelerada de levantarse llamaron la atención. Se colocó frente a Harry.

—papá...

—Silencio... No pueden expulsarlo de Hogwarts, no tienen el poder para hacerlo. —informa con solemnidad.

— ¿A qué viene esa seguridad, señor Potter? —interroga Dolores Umbridge con gesto de burla.

—a que Harry es un mago, ningún mago puede quedarse sin ir siendo inocente de cualquier crimen o ruptura de reglas de la institución.

—Es un hombre lobo, en caso de que no esté enterado. Tenemos la autoridad para revocar su cupo en Hogwarts por ser una amenaza-

— ¡No tienen ese derecho! Todo mago puede ir y en nosotros radica un derecho aún más grande.

— ¿se puede saber cuál es?

James estiro la mano y como si rompiera el mismo espacio frente a él sacó la espada de Godric Gryffindor, dejando completamente mudos a los presentes, incluso a Lucius Malfoy que observó anonadado.

—Como línea directa de Godric Gryffindor tiene por herencia un lugar en ese colegio. Si bien ese sitio es revocable, solo lo sería mediante un crimen abominable como bien dije antes. Por lo que, como se pueden dar cuenta, la expulsión de mi hijo en Hogwarts no está en discusión.

—Y para agregar algo más—Lucius jaló a Harry al frente, alzando el collar que tenía—. Se considera línea directa de Salazar Slytherin, por lo tanto... Su expulsión consideraría un crimen en sí.

— ¿Salazar Slytherin...? La única forma de probar algo así es que sea hablante de-

Parsel, lo sé, hay muchas víboras aquí, pero tan tontas que dudo que me entiendan, déjeme decirle que si pudiera le diera un beso por entender las circunstancias. Le enviare un regalo esta navidad. —la conmoción se hizo aún más grande, Harry sonrió penoso y James tenía curiosidad por saber qué es lo que dijo.

— ¡silencio! —ordenó Fudge—. Harry Potter es libre de todo cargo y se aplicara el título de Golden Per... Golden Boy—se corrige—. Con respecto a su estancia en Hogwarts... ¡pero...!

— ¿Pero...?

—Si es necesario, el profesorado se verá con la tarea de controlarlo para evitar cualquier daño, que por suerte hasta ahora no ha ocurrido. Este año escolar se incorporará un miembro del ministerio a impartir clases con la intención de realizar un examen a la institución y asegurarse que los testimonios dados hoy sean verídicos.

—Bien. —sonrió Lucius con plena confianza.

—El joven Potter Deberá comprender que cualquier medida se usará en su contra si llega a dar un solo rasguño o aullar dentro de la institución.

La cosa termino ahí, James y Sirius lo sacaron a empujones para evitar que los fueran a interrogar los reporteros presentes. Pudo ver por un instante la expresión de la mujer sapo, parecía muy... Molesta y a su lobo no le agrado ni un poco.

—Eso fue bastante bien. —dice Lucius con ese porte altivo de siempre.

—sí... Gracias por venir. —estrecho al mano del rubio, aquello no creaba ni un poco de conflicto. Apoyó a su hijo y con eso no podía dejarse llevar por el instinto más infantil de odiar a todo Malfoy de su generación y las que vinieron antes.

Solo Draco se salva de su odio, quién por cierto casi cae al suelo porque Harry se lanzó sobre este.

—No ha sido nada. —sonrió autosuficiente.

Fue ahí por dos razones, la primera: Draco no lo pensaba dejar en paz y no pararía de recriminar si no daba apoyo al menor de los Potter; En segunda, corría el riesgo de que Harry lo delatara, pero aparentemente aun con Veritaserum no lo hizo, le gustaría preguntar como lo hizo.

Pero no ahora, no es el momento ni lugar.

— ¡vamos a comer~! —Sirius se guindo de James y Lucius, sonriente y seguramente planeando alguna tontería.

— ¡vamos, vamos, vamos! Hay que llamar a Hermione también.

—Está con los Weasel, dijo que no se pensaba perder esto así que se quedó en casa de ellos... Si es cierto que parece un edificio construido hacia arriba. —susurro.

—genial... quiero verlo.

— ¿Qué?

— ¡vamos! Hay que ver como es, ser tan refinadito te hará mal.

—y a ti sorprenderte de todo.

— ¿Qué sentido tiene si no?

—Eres imposible, Harry.

—Imposible eres tú, pero así te adoro Draco. Eres tierno.

—No me sisees, habla bien, maldito.

—No me maldigas, ya lo estoy lo suficiente —rio nervioso. Draco bufo—. ¿Por qué estás tan alto...?

—te preguntaría porque estas tan bajito, pero tu papá lo responde.

—que malo...

—sea como sea, alégrate, volverás a ese polvoriento castillo este año.

—Sí... Volveré... Pero en navidad haré el Moon Howling.

Draco se detuvo y lo miró con la boca abierta, sus ojos como platos y el corazón en la garganta— ¿Draco? —Lucius miró extrañado a su heredero, sin embargo, este no respondió nada, solo continúo caminando con la misma impresionada expresión.


La llegada a Hogwarts se le hizo igual a la de siempre, exceptuando que en la mesa de profesores y justo al lado de Severus hay un personaje tan... Ridículo que hace contraste con él. Interrumpió a Dumbledore en su discurso... actuando de forma ridícula, como si ya no lo fuera de por sí.

— ¿La conoces...? —pregunta Hermione con discreción.

—Dolores Umbridge, extremista al ciento veinte por ciento... ya entiendo porque los libros de texto. —Hermione bufo inconforme.

— ¿Lo leíste?

—Si, como lo pediste... ¿Por qué?

—sólo precaución. —Umbridge los miró un instante y sonrió más ampliamente de lo que ya hacia hace un instante.

—Y como último aviso, quiero dejarles bien entendido que el Ministerio se preocupa mucho por su seguridad. Medidas serán tomadas para evitar cualquier daño a todos los aquí presentes por culpa de criaturas que sean peligrosas y no puedan evitar estar entre nosotros.

— ¿Por qué no expulsa ella sola? Atenta contra nuestro intelecto. —murmura Draco jugando con su copa, aburrido.

—Draco... —susurra Pansy con una risita.

— ¡sin más! Me alegro de ver sus caritas sonrientes—su voz chillona irrita a Harry, Ron lo veía de tanto en tanto y el licántropo no podía evitar pensar que por fin después de tanto tiempo, estaría de acuerdo con el pelirrojo en algo—. Y esperó se preparen con el mismo entusiasmo para los cambios que habrá en Hogwarts este año.

—Gracias por tan cálidas palabras Dolores. —Dumbledore hizo una mueca. La comida hizo aparición. Draco saltó de su mesa hacia la de Gryffindor y sentándose junto a Harry.

—necesito que vengas a las mazmorras después de que haya terminado de llevar a los de Primer año.

—Podías haberme dicho esto en el tren. —Draco mordio el trozo de carne que había en el tenedor de Harry.

—Es enserio, necesito hablar contigo.

—está bien, está bien, iré como me lo pide mi buen Pre-

—Si las casas están instauradas es por algo, señor Potter—ambos se sobresaltaron, Umbridge apareció de la anda—. Joven Malfoy, regrese a Slytherin, por favor—no tuvo más que obedecer—. En cuanto a usted, me temo que debe regresar a su antigua habitación asignada en las mazmorras.

—soy muy propenso a enfermedades, mi habitación ni siquiera permite que nadie al encuentre.

—Por ello no es apropiado ¿A dónde lo iré a buscar en caso de una emergencia entonces? —Harry al observó casi asustado ¿buscarlo para qué? Se quedaría en la sala de menesteres igual, muchas gracias.

—Lo siento, pero no iré a esa habitación de nuevo. Si me disculpa, profesora, quiero cenar... —dice incómodo y encogido en su lugar.

—déjelo comer, dolores, el muchacho tiene el estómago de cinco hombres adultos cuando se lo propone. —sus mejillas se sonrojaron por el comentario de Severus.

Al menos la sapo lo dejó en paz.

La cena acabó, la manada de alumnos se dirigía a sus salas comunes y Harry con ayuda de la capa de invisibilidad se dirigía a las mazmorras. Una vez ahí pudo pasar sin dificultad, siendo hablante de Parsel el cuadro lo deja entrar al instante.

La sala común de Slytherin está vacía exceptuando a Draco que le hizo un gesto para que se acercara. Tomó lugar y seguido cogió el periódico que Draco entregó.

«¿Uso de derechos o abuso de poder?»

«¿Es realmente Hogwarts un lugar seguro?»

«Un lobo entre ovejas»

«Heredero Potter y herederos de Gryffindor y Slytherin»

«¿Próximo señor Oscuro?»

«consideración de una condena de muerte o Azkaban»

«Lobo en desquicie»

Hizo una mueca ante la burra cantidad de títulos y artículos en el casi pequeño periódico. Miró a Draco y luego al periódico. James, Sirius y Remus ignoran por completo el periódico, diciendo textualmente «Papel y tinta malgastado en noticias de mierda», por lo que no se enteraba de nada mediante el profeta.

—Muchos de los representantes de los alumnos lo leen, así que no deberías extrañarte de que te culpen de haber casi perdido este año.

—Genial, el año pasado por el torneo, este año por ser un licántropo público y ser un demente diciendo que un mago oscuro está vivo. —tiro el periódico al fuego.

—seguro que nada malo pasara. Llevas años evitándolo, quizá algún incidente malo, pero ya lo sabremos evitar. —asegura con confianza.

—Espero que no involucre en nada a mi padre o que lleve a alguna... muerte.

—Hey, no pasará.

—No lo sé, puede que sí... En ese momento me va a importar salvar a mi manada y poco más... este será un mal año. —suspira decaído. Draco lo jaló de la muñeca y plantó un beso en los labios de Harry.

Este entrecerró los ojos, su alma inquieta y vibrante sin saber bien que hacer. Se apartó con suavidad, recobrando un poco el aliento, más Draco lo jaló de nuevo, esta vez por el collar que rodea su cuello y lo volvió a hacer.

No lo hagas... para ya... Por favor... no lo hagas.

—Nos vemos mañana. —despidió suavemente, Draco asintió y Harry salió colocándose la capa de invisibilidad de nuevo.

Fue rápidamente a la sala de menesteres, de alguna forma lo Elfos se las ingeniaban para dejar sus pertenencias ahí. Sacó el diario, dejando todo lo demás desordenado. Tom era el principal causante de sus desvelos desde el fin de año anterior, aunque sus conversaciones se hacían cortas con respuestas excesivamente largas.

Draco me besó

«¿¡Que!? ¿¡Como que te besó!? ¿¡Por qué permitiste algo así!?»

‹Sólo lo hizo... pero es raro ¿Sabes? Sé que no lo llamaría a él como mi alma gemela, sé que no lo es a pesar de que pudiera. Me siento... Muy inquieto con eso, sobre todo porque se acerca navidad. ›

«¿algo importante en navidad? Aparte de la navidad y que vas a comer sin engordar ni una libra»

‹Ya te lo dije... será Moon Howling y mi alma gemela vendrá a mí. Solo puedo estar con esa persona ›

«¿Sabes quién es?»

‹sí... Pero no sé si vendrá a mi...Es tan importante y aun así creo que lo arruinaré ¿Te lo imaginas? Bueno... Quiero mucho a Draco, si lo llamo a él... En ese momento podré amarlo como a nadie más. ›


Rompió la pequeña figura con forma de Dragón. Así que Draco ¿Eh? Si siente por Draco lo mismo que siente por él... se encargaría de quitarlo de en medio y descubrir quién es la dichosa alma gemela.

Porque su alma y la de Harry no pueden tener esa clase de vinculo... Es uno más de Titiritero y títere ¿no? Harry hace todo lo que quiere, obedece sus órdenes, pero no lo ama. Al menos esa es la impresión que ha tenido hasta el momento.

Una parte de su ser le dice que no es así, que realmente sus almas, aunque diferentes a más no poder son gemelas, que la suya llora y ruega por unirse a la de Harry, que el cuerpo y el alma se hagan uno para volverse un ser completo.

—un igual... no puedo permitirme tener un igual, menudo desperdicio. —bufa tirando la figura al fuego que cambio a ser de color verde.

Lo tenía preocupado el asunto de la profesora del ministerio y peor aún, que Dumbledore pueda descubrir su conexión con Harry. Bueno, ya sabía que durante el dichoso evento lunar Harry estaría desprotegido, podría ir por él en ese momento, amenazarlo sería sencillo, todos ahí reunidos en bandeja de plata.

No se puede cometer el mismo error de dejarlo ir...

Aquí, esa enorme zona de sin sentido parece no querer que entienda a su propia persona, que necesita algo por primera vez en su vida. Bueno, que más daba, tienes unos cuantos meses antes de Navidad, podría ir a Hogwarts para evitar que Harry lo olvide.

En su forma animaga es tan fácil y cómodo, con suerte el menor estaría como lobo también y mimarse sería más fácil... muy bien, que alguien detenga a su cerebro lleno de ideas poco "saludables" para Lord Voldemort.

Sin embargo, se mantendría tan alerta como de costumbre con el Gryffindor, tiene la ligera sensación de que algo va mal, más allá de que Dumbledore planea algo -como siempre-, y todo lo malo tiene un solo blanco que lo afecta indirectamente.

Harry Potter y su capacidad de atraer la maldad.

Por ahora también había algo que funcionaría como un pequeño escarmiento contra el adorable Draco Malfoy por meterse con lo que su señor no ha dado permiso a nadie de tocar. Menos besar... Harry también obtendría un castigo por tomarse el asunto tan a la ligera.