La oscuridad del corazón puede surgir muchas veces por el resentimiento de estar solo.

9 - Howling of Victory - Aullido de Victoria

La tensión se mantuvo de manera casi insoportable. Harry no relajaba su postura en ningún La tensión se mantuvo de manera casi insoportable. Harry no relajaba su postura en ningún momento, como si se preparara realmente para morder a Draco en caso de que su respuesta fuese insatisfactoria. El problema es que en este momento cualquier respuesta parece insatisfactoria.

— N-no sé porque, pero se quedó en casa durante las vacaciones... Padre no quiso decir porque y-

— ese no es el problema. Te estuvo tocando ¿¡Por qué dejaste que te tocara!? — Brama muerto de ira, Fred estaba a nada de soltarlo, quien diría que el pequeño cuerpecito tuviera tanta fuerza.

— Solo me amenazaba y acariciaba el cabello Harry, no fue nada. — Asegura, aquello es cierto, realmente nada ocurrió en sus vacaciones más allá de tenerlo acosándolo a cada hora del día.

Finalmente se soltó y lo agarró tan fuerte del cuello que Draco comenzó a ponerse rojo, falta de aire en los pulmones no es bueno para nadie — Eres de mi manada, Greyback no puede estar respirando el mismo aire que tu mientras yo esté vivo —. Advierte tan crispado que se mantienen relativamente lejos para evitar llamar su atención.

— Harry ya, es suficiente, él no tuvo la culpa de esto...

— También lo dejaste tocarte y que te impregnara su aroma cómo así fueras de él cuándo eres mio. — Lo soltó con toda la brusquedad posible, viéndolo como si fuera asco lo que evocará su presencia y largándose del lugar con dirección a la salida del castillo. Hermione se apresuró a seguirlo.

— Harry por favor.

Tan sólo la miró un instante y luego salió corriendo al bosque prohibido. Hermione bajo la mirada llena de pesadumbre. Al girar casi casi choca con un pequeño ser vestido de rosa chillón y petulante sonrisa marcando sus largos labios de sapo. Umbridge tenía ese brillo de ingenio en los ojos que predecía alguna futura tortura a su lobuno compañero.

Fue a su sala común con el presentimiento de que algo malo ocurre y ocurriría algo aún peor sin que pudiera hacer nada por evitarlo.


— Y dime... ¿Cómo te fue en navidad?

— Mal.

Ambas chicas se miraron, Harry no colabora en lo más mínimo a que la tensión y estado de alerta disminuya. En su habitación cuesta dilucidar si está enojado, ansioso o preocupado, aunque bien que puede ser una mezcla de las tres condiciones con lo mal que se ve.

Se revolvió el cabello lleno de estrés y frustración, le cuesta mantener su mente quieta con tantas cosas que hay, sin contar que está esa voz hablando sin parar en su mente. No sabe cuándo es él, cuando es alguien más... Es demasiado confuso.

Todo por lo mismo, el horrible y aplastante golpe que significó lo que ocurrió en navidad.

— ¿Por qué? ¿No llegaron a Bulgaria...?

—si llegaron, Harry hizo el Moon Howling. —asegura Luna con una pequeña sonrisa que desapareció ante la expresión sombría del muchacho con gafas.

—No vino.

— ¿Ah?

—Mi alma gemela, me escuchó, pero no vino.

Hermione abrió y cerró la boca como si fuese un pescado fuera del agua—No se supone que debe ir a ti si se escucha sin ninguna excepción... es... —. Hablar de esto con alguien que sabe totalmente del tema a diferencia suya complica la materia a más no poder, pues ve en Harry las ganas de responder de la peor manera posible por si le viera cara de imbécil.

—Me escuchó, sé que lo hizo, lo sentí cerca, pero no... fue... él no... él no quiso ir conmigo. —de nuevo tenía el cuerpo crispado, es complicado comprender porque exactamente parece tener estás contracciones repentinas que lo hacen ver hasta más pequeño de lo que es.

—Quizá algo se lo impidió Harry, aun tienes tiempo ¿no? Puedes hacerlo hasta que venga y él-

—Puedo hacer Moon Howling tres veces, solo tres veces y ya perdí una oportunidad—intervino en un gimoteo—. Si no viene, mi lazo con él se puede romper y si lo hace... No lo podré salvar.

Era curioso lo que le interesaba de todo el asunto. El problema no es que se sienta solo, abandonado o cualquier sinónimo a lo que pueda sentir un lobo cuando su alma gemela no hace aparición, sino que le preocupa lo que Voldemort pueda ocurrirle si aquello ocurre.

Si son separados por eso que los unió desde el nacimiento de ambos aun con las diferentes edades.

—él vendrá, no te dejará, porque si así fuera no tiene sentido todo lo que hace.

— ¿hacer que? —pregunta Harry confuso por las palabras de la albina. Luna sacó de su bolsillo una manzana y se la lanzó, la atrapó con ambas manos.

—Quiere que te sientas solo. Sabe que mientras más lo aplace y más te llenes de está ansiedad serás más débil, algo que dará tu sumisión como lo desea. Si están lejos, tu seguirás aquí, sufriendo.

—Eso es contradictorio, ellos dos tienen una conexión de lo más rara, sienten lo uno del otro. —replica Hermione con una mueca, Luna volvió a sonreír con ese aire soñador suyo.

—Él no lo entiende y está dispuesto a sufrir con tal de que este débil, que cuando llegue el momento pueda manipularlo por la falta de cariño que supone haber hecho esto. Sí logras mantenerte feliz y tranquilo, él no ganará y vendrá a ti. Quiera o no... Porque se siente morir, igual que tú.

Miró con ojos en diferentes tonos de color, tanto verde como dorado hasta finalizar en un rojo momentáneo que Hermione apenas pudo notar en él. Harry dio una mordida a la manzana, sentándose en la cama y pensando en que hacer para lograr lo que Luna está proponiendo.

Fácil no es, no con Umbridge y Dumbledore respirando en su nuca a la espera del más mínimo hueco para hacerle la vida insufrible. Una con toda la clara intención de hacerlo sudar sangre de ser posible y el otro bajo la apariencia de un abuelo preocupado por el mundo.

Sigue odiando más a la sapo, pero Dumbledore quiere repasarla en esa lista negra que tiene en su cabeza.

—Aun así, debo ocuparme de un asunto apenas finalice este año. —dijo al tragar el trozo de manzana en su boca.

— ¿ha sí? ¿el que? —pregunta Hermione curiosa.

—Greyback no va a seguir molestando.

Aquella pequeña y simple oración fue suficiente para saber que pensaba hacer. Antes de siquiera replicar a que eso no haría falta Hermione la calló, sí es cierto lo que pasa hasta el momento de que Harry es el Alpha de todos ellos debían dejarlo decidir como quisiera antes de llenarlo de más estrés.

En ese terreno, sólo Harry puede decidir y ya está claro que lo hizo.


Asistir a clases de Defensa contra las artes Oscuras con Snape era como llenarlo de vida, pues con él si tiene un sentido el nombre de la materia y más aún lo debe hacer en ella. Por supuesto que el hombre es estricto a más no poder y más de un golpe en la cara se ha dado por un hechizo mal hecho.

Sin embargo, no lo molesta en lo más mínimo, prefiere que sea así, da la cuenta de prueba y error hasta que pueda hacerlo bien. Por consiguiente, todo lo que hacía con Snape lo drenaba en las clases impartidas en la sala de menesteres, en la cual se la vive esquivando hechizos y corrigiendo posturas o movimientos de varita.

Algo que arruinaba su espejismo de felicidad es que Umbridge hace evaluaciones a todos los profesores durante sus clases, dando la casualidad de que él está presente en cada una de estas inspecciones. Vaya por dios que esa mujer no buscaba hacerlo molestar de algún modo.

Casi lo logra, pues interrumpir a McGonagall durante aquella "Prueba vocacional" fue lo peor que pudo haber hecho.

— ¿El señor Potter un auror? —repite con expresión burlona y voz aún más aguda de lo normal—. Nunca había escuchado mejor chiste. Un hombre lobo auror ¡ju!

—Potter tiene muchísimas posibilidades de ser un excelente auror, lo ha demostrado a lo largo de estos años y no dudo en que podrá hacerlo. —responde, apenas prestando atención a ella.

— ¿Un hombre lobo? Minerva-

McGonagall. —corrige, no hay nada que la enoje más a que se Tome la libertad de llamarla por su nombre, lo aborrece.

—Este niño es una amenaza para muchos en este lugar, ni que decir cuando esté fuera ¿a quién salvara? Lo mejor que podría hacer el ministerio por él es reubicarlo para que no lastime a nadie. No dudo que ese será el curso de acción apenas dé mi informe a Fudge sobre como llevan las cosas con respecto a él en este colegio.

—Escúcheme bien, Dolores, Potter será quizá mejor auror que su padre, incluso jefe del departamento de seguridad ¡Aun si es sobre mi cadáver! —exclama, Harry se encogió en el asiento, vaya... nada de presión.

—ya veo—escribió algo en la tabla que lleva de aquí para allá con sus aires de ser directora o superior sin serlo a ciencia cierta—. Que esté... animal esté tan poco controlado es culpa del profesorado incompetente a la hora de imponer el orden. Muchas gracias por su tiempo, Minerva. Señor Potter, quiero verlo en mi despacho apenas salga de aquí.

—tengo clases de poci-

—Buenas tardes. —se fue sin dejarlo concluir su comentario. Harry miró a Minerva que negó con la cabeza. Genial, esperaba que Snape entendiera que un sapo lo arrastro al pantano y por eso no pudo ir a su cueva de murciélagos.

— ¿De verdad cree que podré ser un auror? —pregunta en voz baja, con su lobo interno serenándose en la medida de lo posible sabiendo que debe ir a esa oficina del demonio y gatos felpudos.

—No veo porque no podría serlo, Señor Potter. —Una respuesta que no ayuda en absolutamente nada, pero es una respuesta indirecta. Tomó su bolso y salió arrastrando los pies.

Caminó con toda la lentitud del mundo hasta entrar al despacho de Umbridge, viéndola como siempre que debe cumplir el castigo con ella, ahora parcial por estar haciendo la mitad con Snape -la mejor estafa del mundo a la mujer que no sospecha absolutamente nada-. En el suelo pudo divisar una gran cantidad de decretos aun sin colgar en el muro del gran comedor.

Si la pared no fuera tan gruesa, posiblemente se hubiera derrumbado por tantos de esos que cuelga.

Se mantuvo de pie en la entrada, inseguro de que debía hacer está vez, por lo general le grita frente a todo el mundo no en privado donde puede responder con la mayor tranquilidad del mundo sin testigo alguno a su actuar agresivo y blablablá.

—Puede Tomar asiento Señor Potter—invita, dejó el bolso en el suelo y se sentó frente al escritorio—. Por mandato de Cornelius Fudge, soy la nueva suma inquisidora de Hogwarts, por lo tanto, poseo la capacidad de despedir profesores, reasignar estudiantes e incluso expulsarlos.

—Felicidades por el ascenso. —dijo distraído, quizá así acabara pronto de hablar y de dejarlo sordo. Se pregunta muy seriamente cómo es posible que se llame Inquisidora siendo una de las organizaciones que más magos asesinó en el tiempo que existió. Umbridge se vio contenta por el halago.

—Como recordará del juicio formulado durante las vacaciones de verano el año pasado, usted tiene cierto boleto dorado que impide su expulsión. Una verdadera lástima—cerró los ojos con gesto penoso—. Sin embargo, me veo en la necesidad de Tomar acciones en consecuencia de su conducta.

—Con todo respeto, no he hecho nada malo. He cumplido con los deberes, con sus castigos, los del Profesor Snape...

—No considero que cumplir con un castigo sea el mejor ejemplo de ser un buen alumno, señor Potter. Esos castigos son la consecuencia de su naturaleza—se levantó de su asiento y se colocó tras Harry, poniendo sus manos llenas de anillos en los hombros del joven—. Una criatura salvaje incapaz de tener un buen raciocinio, aunque intente disimular que lo tiene.

—Profesora-

—Pero tranquilo. Esa misma naturaleza es perruna—le palmeó los hombros—. Por lo que me veré en la necesidad de tratarlo como tal.

Antes de darse cuenta y sin saber de dónde o como lo sacó, Umbridge le puso un maldito bozal en la cara, el cual se encogió y adaptó a su rostro, impidiéndole abrir la mandíbula más de lo estrictamente necesario para hablar. Asustado saltó de su lugar, rascando la correa que no cede ante su fuerza para deshacerse de aquella indumentaria.

—Fue enviado específicamente para usted, se abrirá únicamente durante el tiempo de comida y nada más y tiene un curioso equipamiento extra —comenzó a explicar, mostrando una especie de correa de cuero en sus manos—. Y, por último, necesitare colocar-

— ¡ALEJE ESA CO...! —El bozal se apretó contra su cabeza, como si quisiera aplastarla por completo, con las barras de metal cerrándose contra su mandíbula y forzándolo a mantener la boca cerrada.

—Silencio, no le he dado permiso de hablar—dice con una sonrisa típica en los labios. Al estar cerca el collar se cernió alrededor de su cuello, de forma un poco apretada y que lo siente asfixiante—. De ahora en adelante dormirá en la entrada del castillo ya que tanto le gusta pasear por el bosque prohibido, lejos de su habitación.

Aún tenía la presión en la mandíbula, por lo que no pudo decir nada. Tomó su mochila tan rápido como pudo y salió corriendo del despacho de Umbridge. Como sólo él llegó en menos de cinco minutos a las Mazmorras, entrando de golpe al aula de pociones.

—aparte de llegar tarde no se esfuerza en... ¿Qué es eso? —Harry gesticulo a más no poder con las manos, ya el dolor se comienza a hacer insoportable. Severus se arremango un poco e intento quitar el bozal.

Su mueca delató que simplemente no podía, Harry se vio aún más desesperado de lo que ya está. Draco llegó con el cuchillo de plata en mano y se colocó tras Harry, pasando el instrumento por la correa del objeto.

El cuchillo se rompió.

—Muy bien, debe estar hechizado hasta la última molécula. —bufa Severus con evidente fastidio y preocupación en cierto grado. Draco lame la herida en su dedo, pues la cuchilla hizo un pequeño corte.

— ¿Quién te lo puso? —pregunta el rubio—. Bueno, tampoco es que puedas responder, perdón. —hizo una clase de puchero por la mirada que Harry le dirigió, algo así como si pudiera decírtelo de nada serviría que está cosa me deje sin mandíbula.

— ¿Cómo vas a comer si esa cosa no te deja? Hay que quitarla.

—Si la Profesora Umbridge la colocó solo ella la debe poder quitar y no recuerdo haber dado permiso a ninguno para que dejara de lado sus pociones —una vena se hincho en al frente de Severus, Draco y Hermione volvieron rápidamente a sus lugares—. Y ya que llegó tarde por estar hablando con la profesora que me complica la existencia haga hasta donde pueda su poción, Potter.

Asintió cohibido y Tomó su lugar junto a Hermione, golpeó su cabeza contra la mesa, antes que nada.

La hora pasó rápido, casi acabó la poción, pero ya no podía porque debe ir rápido a Encantamientos, en primera por tener la esperanza de que McGonagall pueda quitarle el bozal y en segunda, para que esta pudiera decirle que hacer en caso de que no se pudiera hacer nada al respecto.

Ella se mostró horrorizada de solo verlo, pero tampoco pudo lograr nada, no tuvo otra opción que irse a su siguiente clase con la esperanza de que la Aritmancia lo distrajera. Al menos ya no tenía tanta presión y se sentía ligeramente liberado. Presta atención en la clase al mismo tiempo que trata de comprender lo que Umbridge pretendía hacer con esto.

Debe haber un motivo aparte de arruinar su existencia. Nadie se Toma tantas molestias por nada.

— ¡Se abrió! —celebró al momento de que asemejaba más una liga que tiene enredada en el rostro que lo que es realmente.

—deberías intentar quitarla ahora que-

—Recuerde lo que le dije Señor Potter. —sintió un escalofrío por toda la columna vertebral, fue como si un dementor de túnica rosa hubiese pasado tras él.

— ¿decir?

— ¿Qué dijo? —preguntaron los gemelos alternando la mirada.

—Nada importante... ¿Me ayudarían con algo?

Esto es guerra sin duda alguna. Ya nada peor puede hacerle y no está dispuesto a aguantarlo o que, por el contrario, la mayor parte de su vida se vea afectada -arruinada-, por una sapo sin nada mejor que hacer que torturar estudiantes.

Explicó brevemente cual es la situación, asegurándose de comer tanto como pudiera antes de que el bozal se volviese a cerrar y su capacidad de nada se viera totalmente nula. De alguna manera una desconocida, tendría que dormir donde lo indicaron, sin nada para sus deberes o para estudiar, por lo que ahí hay un problema donde sus amigos entraran en acción.

Lo ocurrió al salir del gran comedor no lo sorprendió del todo.

Una larguísima cadena salió del collar que lo intenta asfixiar y se clavó en el muro de roca. Sería imposible hacer nada si no es donde está. Con resignación absoluta y despidiéndose ya de sus amigos se alejó cuanto pudo para quitarse el uniforme, no necesita romperlo.

Una vez convertido en lobo, echado en el suelo con el bozal puesto parece un perro demasiado grande y es una imagen sumamente deprimente. Con las orejas caídas y viendo de tanto en tanto al interior del castillo se durmió con más calma de la que habría esperar.

«¿Por qué tan tranquilo? Te tratan como a un perro sarnoso y tu no haces nada.»

ya me he amargado lo suficiente. —suspiró, levantando polvillo del suelo.

«Vaya, no pensé que uno pudiera amargarse lo suficiente cuando es obvio que es la intención y no hay una respuesta. Vamos, podrías romper ese collar si lo intentas... Quitarte el bozal si lo fuerzas...ser algo un poco más flexible.»

Cuando abrió los ojos, ni siquiera estaba ahí donde se ha acurrucado hasta hace unos minutos, sino en una elegante habitación que recuerda de hace unos años, en la fiesta navideña en la mansión Malfoy con ese hombre llamado Tom, tan parecido al Tom del diario.

Entre Tom's acabará hecho un verdadero lío.

Lo curioso es que se siente más flexible que nunca, más... largo. Cuando intenta hablar lo único que producen son esos siseos similares a cuando habla en Parsel. Se trepa por el poste de la enorme cama con dosel, arrastrándose hasta llegar a quién sentado tiende su brazo y lo permite subir.

Una pequeña víbora con ojos de cachorro abandonado. —el siseo se le hace tremendamente familiar, sabe quién es, más no puede recordarlo, es lo obvio, después de todo aun no son nada fuera de lo inicial.

Porque el hombre frente a él no fue a su llamado, no hizo acto de presencia como debió haberlo hecho.

Con ese masoquista anhelo de tenerlo junto a él se dejó mimar por los dedos fríos y pálidos de Voldemort, quién anchó su sonrisa por la sumisión que está demostrando el ojiverde ocupando el cuerpo de Nagini, cosa que costó, pero pudo hacer sin mayor problema. Dio un suave beso, cual revoloteo de mariposa.

—Siendo así, no me sorprende que cualquiera pueda pasar sobre ti—entrecierra los ojos con gesto ufano y pedante—. Incluso yo puedo hacerlo... Ir y hacerte añicos por cada traición que se te ocurre hacer contra mia. Es cruel ¿sabes? Meter al pequeño Draco en toooodo este embrollo por ser incapaz de mantener tu cola quieta ante cualquiera.

Algo le está jalando la lengua hacia dentro de la boca, aquella pequeña y pura parte de su ser que significa su alma le ruega que no lo insulte, que disfrute de poder tenerlo ahí aun si no es su cuerpo... aun si no está realmente ahí.

Pero Voldemort es un mago de lo más necio que ni siquiera es capaz de ceder ante sus propios pensamientos llenos de potencia de su alma. Por una razón muy sencilla es incapaz: Lo hace humano, por ende, lo hace mortal y no es a lo que esté dispuesto a ceder, ni por Harry, ni por nadie ¿Por qué querría volver a ser mortal si ya lo ha dejado atrás?

No viniste... —susurró, Voldemort alzó una ceja, continuando con sus movimientos lánguidos y perezosos para atormentar un poco al muchacho.

¿A Hogwarts? Sería divertido para causarle un infarto al vie-

No viniste por mí...

¿Disculpa? —muy bien, pretendía atormentarlo un poco, no al revés y casi podía presentir que eso ocurriría a juzgar por el tono lastimero en el que habló.

Me pides no abandonarte, pero tu... Tú me abandonas cuando más te necesito... —frunció levemente el entrecejo, tornando su expresión a una más neutra borrando la sonrisa por completo.

No poseo ningún deber contigo, tú eres un-

Eres mi alma gemela y aun así... No me permites sanarte ¿Qué debó de hacer para que veas que todo lo que deseo es tu bienestar? No me interesa está guerra, sólo quiero permanecer a tu lado—se enroscó aún más en el cuerpo del lord oscuro, quién lo observo de forma aparentemente indiferente.

¿sanar qué, Potter? Estoy perfectamente, ojalá pudiera decir lo-

El apretón en el cuello y mirada "cara a cara" lo hizo detener sus palabras, Harry lo ve con fijeza en la espera de que entienda sin tener que decirlo tan claramente cómo se debe hacer con un niño de seis años. Aparentemente no, Voldemort necesita una explicación tan clara como el agua y directa como la flecha de Apolo.

Ambos vamos a morir de un modo u otro si no me permites ayudarte... Por favor.

¿Morir? No me hagas reír, yo no puedo morir, Harry, ya he pasado las barreras que ningún otro humano ha podido y esa es la barrera de la mortalidad. Tu envejecerás y morirás como cualquier otro mientras yo seguiré viviendo hasta que este mundo perezca.

Sí, lo has hecho. Pero te has equivocado, ambos podemos morir, todo por culpa del otro y no es algo de lo que puedas huir. Quiero ayudarte, Voldemort, permíteme hacerlo, quiero que sea feliz...

Entonces asesina a Dumbledore para mí.

Tienes el alma tan rota que no eres capaz de entender lo que quieres, necesitas y debes hacer. Va a haber un momento en el que tu alma va a comenzar a morir, sin importar cuan rota esté o haya aprendido a estar... Somos iguales, por eso-

—Te torturare hasta que dejemos de serlo—Harry comenzó a sentirse asfixiado—. Haré tu vida un mayor infierno al que es ahora, porque antes huías en los sueños y ya no tendrás ese escape. Vas a rogar que te mate.

Y tú rogarás no haberlo hecho si llega ese momento. —los ojos de Nagini se hicieron rojos, Voldemort se levantó de donde estaba sentado y miró el tablero de ajedrez perfectamente colocado en la mesa de té.

Sentía algo extraño... Es decir, ya de por si tener sensaciones no es muy normal, claro que las tiene muy de vez en cuando, casi siempre involucrando al ya impertinente adolescente, pero que sea algo repentino lo aleja por completo de lo casual.

Que Harry pretenda ayudarlo es muy peculiar, creyó que sólo lo querría hacer bajo la adorable farsa de su imagen en la adolescencia como estudiante, es decir, lo que el diario refleja, no sabiendo su identidad y sus posibles intenciones de genocidio.

¿A qué se refiere con ayudar de todos modos? Es un terminó muy subjetivo en esta ocasión, tirando, sin embargo, al eufemismo.

Movió la pieza de la reina una casilla más al frente, entrando en el territorio negro y dejó al rey blanco tras esa pieza. El caballo a dos casillas de la reina, las dos torres dos casillas atrás, los peones cubriendo por completo la retaguardia.

—Ayudar...

Es tan curioso sentirse... conmovido porque alguien le diga eso «Quiero ayudarte (...) sanarte». Jamás lo ha escuchado en su vida, al menos no con el sentimiento de la abnegación plasmado en esas simples palabras que bien están creando una poderosa revolución de pensamientos en su interior y, sobre todo, en el pedazo maltrecho de alma que no para de sufrir debido a su poco tacto.

Debido al daño... ¿sería eso lo que Harry quiere?


Subestimo al destino, la vida si podía ser más mierda de lo que era y por primera vez, está aprendiendo a luchar contra ello como se debe y todo gracias a tener un apoyo presente. Quizá no son los que siempre lo han ayudado en sus problemas gordos, pero es lo mismo, los siente igual, porque ellos son su manada.

Para empezar, el bozal no aprieta siempre que obedezca tan al pie de la letra que parezca un simple monigote, pues eso es lo que Umbridge quiere: Convertirlo en un fiel y obediente perro. Finge estar siendo obediente, haciendo la bella y honorable técnica de la zarigüeya...

Hacerse el muerto y así bajen la guardia.

Claro, ella cree que lo tiene controlado hasta el último pelo, por ello no pierde oportunidad de ver su logro sólo para frustrarse de que Harry sigue estando tan bien en clases como siempre, como si nada lo estuviera afectando o quitando tiempo de hacer sus deberes.

Lo cierto es que hace trampa, tanta que provoca reírse en la fea cara de sapo rosa de Umbridge. Empecemos por como coño hace para estudiar: alguno de sus amigos, siendo uno cada día distinto y por turno quién lo ayuda con la parte de estudiar. Ya que no puede pasar las páginas con las patas -y el collar aprieta si no es un lobo a cierta hora-, alguno se queda con la capa de invisibilidad pasando las hojas, con cada vez que se relama el hocico es que ha concluido su lectura y sigue las siguientes páginas.

Fitch ha dicho que está loco por tanto relamerse, pero él no entiende y por ello, Umbridge tampoco, ya que él es el vigía por la noche. Sus deberes si es un asunto más complicado al que pidió ayuda a McGonagall, estando ella en guerra con Umbridge se hizo el triple de rápido de lo usual.

Tiene un gira-tiempo

Es un verdadero dolor de culo entender cómo se rige, como llevarlo, pero lo ha podido hacer hasta ahora para mantenerse tan brillante como siempre en sus calificaciones. Snape lo ha felicitado por saber sobrellevarlo.

Pero, desgraciadamente, no se puede tener todo perfecto en esta vida y es que hay un problema además de los obvios: no puede dormir. Voldemort se Tomó muy enserio lo de atormentarlo en sueño aun cuando pasara de un simple terror nocturno y lo afectara de forma intima a él también.

No sabe cuántos planos casi apocalípticos ha visto hasta la fecha, Voldemort tiene muchísima imaginación por desgracia. Hasta el cambio más absurdo puede aparecer en esos sueños por lo que dormir queda casi descartado siempre, sus ojeras siguen tan grandes como las manchas de un adorable y apretujable panda.

Está seguro de que apenas vuelva a su casa dormirá al menos doce horas diario para recomponer lo que no ha dormido y ni su padre o un terremoto podrán impedirlo. Ahí Voldemort no lo afecta por más raro que siga siendo, esa siempre es su zona segura, lástima que Hogwarts no lo sea.

Volviendo a un tema más alegre, las clases de DCLAO de forma clandestina tienen un progreso inmenso. Neville, que había montado su primer y más grande reclamo a su abuela consiguió una varita propia... Y el resultado se notó al primer segundo cuando lo tiró contra una pared y le encajó más el bozal en la cara.

Aun con todo no se molestó con él, más bien parecía un masoquista alegrándose por eso.

Bombarda, Reducto, Desmaius, hoy practican Expecto Patronum, lo cual cuesta un poco más de lo que debería según sus alumnos y por experiencia, Harry cree que van perfectamente bien. Draco es quién mejor lo lleva junto a Hermione, tenía curiosidad, pero prefería no preguntar que hay cruzando por su mente para lograrlo.

—Oh vamos, alguno debe poder con uno corpóreo. —anima.

—Hazlo tu si tan hábil eres. —refunfuña Ron que apenas logra hacer un mínimo hilo plateado.

Debido a que Snape es quién imparte sus clases de DCLAO y es obvio que no va a poder hacer mucho por el problema bozal lo hizo practicar magia no verbal hasta el hartazgo, esto condiciona a que pueda hacer un Patronum con solo mover la varita en el patrón necesario. En menos de un segundo ya hay dos ciervos trotando por la habitación.

—Piensen en lo que haga colorida sus almas en desgracia, también piensen en que lo que han vivido es una maldita pesadilla y así lo feliz va a relucir tanto que saldrá. —anima caminando entre ellos, evitando de tanto en tanto algún hechizo mal ejecutado que lo podría matar si daba el chance.

— ¿seguro que eres motivador? —pregunta Draco con ironía.

—No es mi intención, quiero que se sientan en la mierda... Igual que tu cabello. —Mofa pasando de él, el rubio hizo una especie de puchero. Movió la varita y el rayo plateado Tomó forma, correteando alrededor de Harry que se detuvo.

Para empezar, es bastante grande y a juzgar por como camina es un felino, tras ajustarse las gafas se dio cuenta de que es un tigre. A ver... Quería hallar una relación entre el animal y Draco, encontrándola solo segundos después cuando el tigre plateado empezó a perseguir al ciervo macho.

Draco se sonrojó de manera furiosa y Hermione rompió a reírse tan fuerte que se dobló sujetando su estómago, aquello es tan ridículo, lo peor del caso es que Harry no es muy capaz de sentir algo al respecto, ni siquiera una mínima vergüenza como Draco si lo hace.

—Y ahí está...

—... la presa perseguida por su depredador...

—sin saber que es la presa. —niegan con la cabeza el par de Weasley mayores. Harry se rascó la cabeza.

—Ahora que me fijo... ¿Dónde está Cho? Ella siempre está aquí...

—Ya sabrás tu porque nunca falta. —Hermione odia esa incapacidad de Harry de ver lo obvio del comportamiento de otro para con él. Es tan inocente que es tierno y tonto al mismo tiempo.

—Si pregunto es por-

El Bozal se apretó de tal manera que chilló como un pequeño conejillo atrapado en una jaula, tiró de él para evitar que lo siguiera lastimando. Un sonido de explosión hizo titilar las luces y temblar el muro por el cual entraron todos para empezar—Ay no... —murmuró Hermione, todos se hicieron atrás y varias puertas se abrieron por diferentes paredes.

Algunos huyeron, al menos la gran mayoría, otros no tuvieron la suerte de llegar a eso pues la pared que los ocultaba ahora yace completamente destruida. Harry dio una especie de gemido lastimero, sabía que esto pasaría, más no quería que ocurriera.

—Que grata sorpresa encontrarlo aquí señor Potter. —a pesar de que ya no sentía buena parte de su rostro la miró con tanto desafío como fuese posible.

...

De saber que el plan de echar el muerto a Dumbledore iba a salir tan bien hubiera pagado a los gemelos por la idea, es decir... ¡Incluso tuvo que huir en una bola de fuego! No iba a negar que ese hombre es genial en lo que a su poder refiere y esa fue una buena demostración.

Claro, no pensó que esto acarrearía tantas consecuencias.

Sigue en Hogwarts por el "pase libre" que carga en su sangre y magia heredera, por lo demás y con Umbridge de directora era más probable que tuviera que huir al bosque prohibido para evitar que lo metieran en Azkaban de golpe.

Ella si es que es una pesadilla y Dumbledore parece un pan de dios a su lado. Para empezar ni siquiera puede entrar a clase, se la vive amordazado a la entrada del colegio y rara vez puede siquiera ir a hablar con Hagrid, que mayores dificultades con su trabajo no puede tener y la situación solo se hace más estresante a cada segundo que pasa.

—Váyanse antes de que los regañen por esto. —sugiere con agotamiento, como si dormir teniendo pesadillas pudiera ser un descanso.

—¿Es que te rendiste o qué? —Harry vio con aburrimiento a Fred... O George, con la nariz congestionada cuesta saber cuál es cual.

—Si y no... ¿Qué coño tienen en mente? Están demasiado sonrientes como para ser normal.

— ¿Nosotros? Nosotros no planeamos nada, tan sólo mirar el cielo tan bonito de hoy. —y con aquel coro tan perfecto se dieron a la fuga pasando el brazo por encima del hombro del otro. Harry movió el cuello en círculos, haciendo sonar los huesos sin quererlo.

Muy bien, alguna vuelta lógica debe darle a eso que dijeron, por algo lo hicieron, ellos sólo hablan estupideces cuando hay más gente presente y no precisamente con él teniendo esta situación tan precaria y lamentable. Dio un largo suspiro y se quedó mirando al cielo, después de todo, es lo único que podía hacer y lo único que ellos mencionaron.

El castillo retumbo de repente y estirando cuanto pudiera la cadena salió del gran castillo para ver al cielo llenándose de grandes fuegos artificiales. Hacían formas bastante elaboradas, entre ellas un dragón chino que dejo caer una buena cantidad de tela rosa.

Un dragón, la W de los Weasley que se están fugando como si nada del colegio montados en sus escobas y finalmente un enorme lobo que aúlla al cielo— ¡QUE LES VAYA BIEN! —. grita y el par de pelirrojos se despiden con la mano mientras se pierden en el gran firmamento azul.

Gracias a Hermione y Draco se enteró que había un enorme pantano en medio del pasillo del tercer piso y los estudiantes debían pasar en barcaza para cruzarlo, aparentemente el profesor Flitwick no "pudo" hacerlo... Está más que claro que si podía y simplemente no quiso, lo mismo con McGonagall y Umbridge es tan incompetente en lo que no es tortura que no logra deshacerse de él.

Santa justicia.

El tiempo paso más rápido de lo que para él cabía esperar, los TIMOS le cayeron encima antes de darse cuenta y estaba frente a la puta hoja de examen teórico. No estuvo difícil -exceptuando historia de la magia, que el examen es igual de soporífero que la materia en si-, sin embargo, la parte práctica era una historia muy aparte.

Es aparte porque es el triple de fácil, Snape prácticamente le facilito la vida entera, casi bostezaba durante las partes practicas exceptuando astronomía. Encantamientos, Transformaciones y DCLAO es un pan comido, tanto que los encargados de la última pidieron ver su Patronus, hecho tan bien que obtuvo puntos extra.

Su victoria debe hacer que Umbridge se retuerza sobre sus entrañas...

—dentro de poco seré libre de esta mierda ¡Por fin! —celebra Harry con energía. Sin exámenes, sin deberes, sin estudiar más... ¡ES CASI TAN LIBRE QUE PODRÍA LLORAR!

—Harry por favor...

— ¿Qué? Déjame disfrutar que pronto no tendré a alguien haciéndome verrugas de tanto contacto. —bufa con las manos en la cadera. Draco entrecerró los ojos, que Harry mencione tacto es una cuestión de muchas interpretaciones.

Pues el muchacho más sensible no puede estar.

—¿has sentido que te toca o algo así?

—Pues ella no. Pero hay algo viniendo a hacerme cariñito por la noche ¿han sido ustedes? —negaron con la cabeza—. Quizá algo que saliera del bosque prohibido.

—Hagrid se daría cuenta de que algo sale y viene hacia acá, es su trabajo a final de cuentas... o lo era. —rectifica tras unos segundos.

—debe seguir en los alrededores, no hay otra explicación para que no hayan Acromantulas buscando comernos. —aporta Draco como un regaño y Hermione rueda los ojos.

—Su aroma no es muy fuerte, pero está relativamente cerca—afirma el hombre lobo—. Por lo demás... No lo sé, quizá solo sea mi imaginación buscando de molestarme.

— ¿más sueños raros?

—Mi alma gemela me odia, no me lo recuerdes.

—Que imbécil... —susurra Draco.

—Que pasa en esos sueños Harry.

—Muerte, destrucción... Esas haditas que molestan al lado tuyo... Ignora eso. —se masajeo las sienes, algunas veces parece alucinar y no sabe qué clase de poder tienen Voldemort sobre su cabeza como para ponerlo así de desquiciado.

—Bueno... nada muy-

—También algo tocándome... Más que buscando matarme parece querer otra cosa, es muy incómodo... No se siente como si fuera él, porque incluso él sabe que con esa clase de temas no se juega... Por muy raro que suene. —excusa de inmediato.

—Harry, no sé si te has dado cuenta de que todo contigo puede ser raro, hasta la más mínima tontería como el hecho de que tienes un ojo dorado y otro verde... Me estás asustando. —Harry se cubrió un ojo con la mano derecha.

—Lo siento, lleva un tiempo ocurriendo. —susurra incómodo.

—Puede ser grave, enviare una carta a James sin que Umbridge lo note, no costara mucho si usamos la lechuza de-

Un grito brotó de la garganta de Harry, con tanta fuerza que el castillo en sí tuvo un potente y preocupante temblor. Harry se apretó la cara y al apartar las manos para intentar ver al frente se encontró a... ¿Lucius?

¿Qué esperas? Mátalo, ya no es útil.

Ataca

Ataca...

¡Ataca!

— ¡Harry! ¡HARRY! —Hermione lo zarandea, los ojos del menor están rojos como la sangre, balbuceando siseos que de ser una serpiente entendería, pero más allá de eso, no comprende que el pasa aparte de que está en alguna clase de extraño trance.

—Es un veneno muy especial... con sólo diez minutos morirá, anda, muérdelo...

— ¡YA BASTA! —Jadea con fuerza, intentando normalizar su respiración.

— ¿Qué pasó?

—Él... él... —miró a Draco y nerviosamente a todos lados—. Y-yo... la serpiente...

— ¿de qué hablas?

—Lucius... va a matar a Lucius. —Draco se puso rígido.

—Un momento ¿Cómo que a Lucius? —Hermione lo ve empezar a tirar del collar—. ¿Qué se supone que pasa Harry?

—Él me lo mostró, s-si la serpiente lo muerde lo va a m-matar y... ¡TENGO QUE PARARLO! —tiró con mayor fuerza del muro.

— ¿Cómo sabes que eso es verdad? Tú mismo dicho que te ha-

Draco Tomó la cadena y junto a Harry jaló, sin importar lo mucho que el collar estuviese apretando su cuello hasta el punto de que su cara se pone roja. Ver que, de hecho, cedía Hermione se unió a ellos.

Tras unos segundos más de jalar, en los cuales Harry se crispó de esa manera que delata su próximo cambio la cadena se rompió. Harry rasgo el collar, haciéndose daño en el trayecto, el bozal sufrió el mismo destino sin importar la sangre que le cae por los rasguños de la cara. No se vayan a confundir, no está desesperado por Lucius, al menos no de esta forma tan arrebatadora, pero si en un menor grado.

Lo que en verdad lo altera es que su alma gemela se siga destrozando.

Si él ordena a la serpiente matar será su alma la resentida, será él quién sufra con más y más grietas en ese trozo de ser incompleto y no está dispuesto a aceptarlo. El problema es que no puede ir de Escocia a Inglaterra, así como así porque obviamente lo de aparecerse de forma correcta no es como quien dice fácil, menos en Hogwarts

Así que su mente veloz como un potro joven ya armó un plan casi infalible y a prueba de tontos... Y lo dice así porque sin dudas va a necesitar algo que sea a prueba de Fitch -el sinónimo de tontos-, distraiga a este y a su misma vez atraiga a Umbridge.

Sin los gemelos también hay formas de ingeniárselas y Hermione temió por su integridad física en este momento, no debería ser muy tarde para arrepentirse. Una pequeña explosión la hizo suspirar y colocarse la cadena dorada del gira-tiempo de Harry. Sea lo que sea... Ya lo hicieron.

...

—Como coño hago funcionar esta cosa...

—Esta oficina me da escalofríos.

—Ya estoy acostumbrado... ¡Draco! ¡Ayúdame a abrir la red Flu de tu casa! —reclama exasperado

— ¿¡Tú crees que yo sé cómo desbloquear esa cosa!?

—Es tu casa ¡Obviamente pensamos que podrías! —rechista Hermione con las manos en la cintura.

—Pues no puedo, no me han enseñado hacerlo por ser amigo de ustedes dos. —Harry hizo una graciosa mueca de incredulidad—. Prefiero quedar fuera de mi casa que dejar de hablar con ustedes, aprécienlo mal agradecidos.

—Un buen momento para hacer gala de tu buena amis-

—Qué curioso lugar para pasar el rato Señor Potter. —los tres se paralizaron, giraron y vieron a Umbridge junto a Fitch. Un sonido extraño salió de la boca de Harry, se tapó la boca de inmediato.

—Mierda...

...

—Inconcebible lo que han hecho. Derrumbar el muro con los decretos inquisitoriales, lanzar bombas fétidas que están prohibidas... —la retahíla de "cargos" continuaba y Harry hace lo posible por callar esa especie de chillidos involuntarios—. así que... Hablen, cuáles eran sus-

—No queríamos hacer otra cosa que hablar con el padre de Harry. —se apresura a excusar Hermione, Draco es el más exasperado: la situación corre en contra y pierden tiempo valioso en esta tontería.

— ¡Mienten! —chilla colérica—. Todo esto es una estrategia de Dumbledore ¿No es así? Les doy la oportunidad de delatarlo y no ser expulsados por el acto tan grande de vandalismo en contra de esta institución.

— ¿Quién siquiera...?

— Hable, señor Potter—se mordió la lengua, tenía que reclamar...—. Antes de que ponga su nombre en la mejor celda que hay en Azkaban.

—Yo no sé nada de Dumbledore, solo queríamos hablar con mi papá. —decidió que lo mejor era continuar con la historia de Hermione. Umbridge entró en una especie de lapsus de calma. Inclino y bajo la fotografían de Fudge enmarcada en su escritorio.

—Si no piensan hablar con la verdad... no tengo otra opción que hacerlo hablar. —Hermione la vio alarmada como si leyera la mente de la actual directora del colegio. Ella vio a Harry y este pudo entender su gesto.

—Está prohibido utilizar maleficios imperdonables, peor aún contra un alumno, el ministerio no-

—Ojos que no ven, corazón que no siente, Señor Potter. Así que—Umbridge, con el estrés que se carga encima capaz de borrarle la finísima línea moral que tiene, alzó la varita y apuntó al muchacho—. ¡Imp-

— ¡Si no se lo dices tú se lo diré yo! —Harry vio a Draco con la mayor confusión del mundo.

— ¿Decir... que?

—Lo que Dumbledore quería que escondieras, su gran... GRAN arma secreta. —sea dramatismo o no, hasta Harry acabó curioso porque no tenía ni la más remota idea de que es lo menciona el rubio.

Umbridge adquirió un brillo en los ojos y Harry no sabe si es mejor o peor.

...

Hay un olor muy peculiar a mitad del bosque, Draco los guía a donde sea que este eso que les quiere mostrar y no deja de sentirse tremendamente intimidado por ello. Es algo grande, que bien puede impedirle hacer nada por cuidar del rubio en este terreno hostil del Bosque Prohibido. Es gracioso ver a Umbridge tratando de caminar entre las gruesas ramas y demás elementos naturales.

Sin contar la cara de asco que hace por ello.

Casi se le cae la mandíbula al piso de ver un gigante... un maldito gigante. No tiene ni idea de que hace allí, pero los troncos arrancados ponen en cuestión si realmente está cómodo en ese lugar. Tomó la mano de Draco con fuerza, sintiendo su lobo interno tan inquieto que quiere salir por pura y simple precaución. Giró la cabeza, escucha pezuñas.

—Así que un gigante, me veré en la penosa situación de informar a Fudge y a su padre este- ¡Fuera de aquí, centauros, no tienen nada que hacer aquí! Es asunto del Ministerio.

— No respondemos ante el Ministerio.

La vena adivina que Harry no tiene está palpitando de saber que algo malo ocurrirá por esa mala elección de palabras. Retrocedió lentamente con Draco, ambos con la clara idea de salir huyendo hasta que-

— ¡HEY! ¡NO LO HAGA! — se alborotó por como la soga ahorca a Firenze, ese con el que se lleva mejor.

— ¡Se acabó, harán lo que yo ordene! — dijo histérica, Draco jaló a Harry antes de que hiciera alguna cosa, pues Grawp, el gigante, se encargó primero.

Tomó a Umbridge del vestido, lo cual la hace ver el doble de pequeña de lo que es de por sí. Harry tragó grueso por la visión que le ofrecen. Los centauros, enojados y armados lanzaron flechas contra el gigante y este confuso soltó a Umbridge.

— ¡SUÉLTENME, SUÉLTENME AHORA MISMO! ¿¡NO SABEN QUIEN SOY!? — será la cosa más cruel, pero ve tan divertido esto que ocurre —. ¡POTTER, DÍGALES QUE NO SOY PELIGROSA!

— Es malo decir mentiras, profesora. — comenta con todo el cinismo en el existir. Los centauros se la llevaron, Firenze se quedó.

— Los astros han predicho tu victoria y bienestar tras un arduo esfuerzo, Harry Potter, no suelen equivocarse. — Harry asintió y el centauro se marchó. Draco palmoteó el antebrazo de Grawp antes de empezar a correr junto a Harry.

— ¡Gracias por avisarme de esto ¿De dónde rayos salió?!

— ¡Es el hermano de Hagrid, lo hubieras visto de no tener tantos castigos! —resopló, vaya, otra cosa que Umbridge arruinó por completo —. Ha este paso no llegaremos nunca.

— Pues tendremos que- ¡WOW! — se hizo atrás de la impresión. Draco sacudió la cabeza, alzando las orejas —. Mu-muy bien señor rayas... — balbuceó impresionado.

—Sólo súbete.

Draco, para su edad, es terriblemente grande en su forma animaga, siendo muy sencillo para él que se suba a su lomo y empezar a correr. Se pregunta desde cuándo es capaz de hacer esto... ¡Y no lo dijo! Vaya, que poca confianza, se siente herido y todo.

Llegaron al puente para entrar al castillo, siendo interceptados de camino por Hermione, Luna y... ¿Neville?

— ¿Como...?

— Es muy fácil engañar al señor Fitch. Al menos mucho más fácil cuando alguien te ayuda. — responde Hermione antes de tiempo.

— ¿Que hace Longbottom aquí? — pregunta Draco de regreso a su forma humana, este empezó a balbucear.

— Harry llama a los que son de su manada, obviamente va a venir. — explica la rubia albina con ese tono lento y risueño. El de gafas se mostró avergonzado, así que eso eran los chillidos, llamó a su manada.

— Bien... ¿Qué pasa con la Red Flu?

— No la podemos usar, Fitch sigue ahí y si Draco no puede abrir la red en su casa... — comienza a decir Hermione.

— ¿¡y como se supone que lleguemos a mi casa!? ¡¿Corriendo?! — exclama Malfoy, Luna y Harry se vieron un segundo antes de sonreír.

— Iremos volando. — proclaman al mismo tiempo.

Harry hizo un sonido gutural y aunque sólo él y Luna lo vieron, una manada de Thestral comenzaron a aparecer.

...

— No parece ocurrir nada. — susurra Hermione asomando la cabeza entre los arbustos que rodean Malfoy Manor.

— Obviamente, esta zona es nuestra, nadie se puede acercar y aunque pasara algo nadie se daría cuenta. — replica Draco nervioso.

— No huelo muerte ni sangre, pero si hay un aroma horrendo. — avisa Harry dejando su ropa a un lado, estando sólo en ropa interior.

— ¿Es necesario que entres como lobo?

— Evidentemente, como humano apenas y me le puedo quedar viendo, los hechizos simplemente no salen. Así que un empujón y rasguño sin querer no ha de ser muy malo.

Al estar en su forma lobuna colocaron la capa de invisibilidad sobre él, Harry caminó con cuidado hasta el interior de la mansión, probando con la conexión que comparte con el lord oscuro para ubicarlo en ese lugar tan enorme y sombrío. No hizo mucha falta al final.

Alzó las rejas, caminaba tan campante con una copa de vino en la mano. Voldemort giró la cabeza, siente a Harry muy cerca, pero no lo ve... considerando lo enrevesado de su conexión es complicado distinguir si está realmente ahí, escondido, o lo alucina.

— Pequeño cachorro que cayó, que cayó... — tararea divertido, sea como sea, lo iba a escuchar y si estaba aquí...

Los gruñidos y ladridos resonaron en el salón de Malfoy Manor. Se cruzó de brazos y apoyó en la pared, Greyback mantiene una pata sobre el pecho de Harry, intimidando.

— Parece que al final si viniste, Lucius te importa más de lo que imagine... O bien, Draco. — la sola mención de eso lo hizo fastidiarse ¿Como el rubio podía significar tanto hasta el punto de ir a lo suicida a salvar a su padre?

Caminó hasta Harry, se agachó y lo cogió del hocico —¿Como te vas a escapar ahora...? —pregunta los dientes apretados, Harry cerró un ojo de brillante color verde, chillando adolorido.

«Quién está escapando eres tú...»

Jump... — lo soltó y avanzó en dirección a un pasillo —. Greyback, llévalo a... Greyback. — hizo presión con su magia en el lobo, queriendo que alejara su hocico de la nuca de Harry, puede ver sus intenciones de morderlo.

Hizo más y más presión, pero el lobo enorme se mantuvo intentando hacer caso omiso. Antes de morder nuevamente un tigre se lanzó sobre Greyback, girando ene l suelo y acabando sobre este, rugió al rostro del gran Hombre lobo.

— ¿estás bien?

— ¡¿Desde cuándo son Animagos ustedes tres?! — exclama Harry de ver a Hermione como un zorro de pelaje alborotado, luna se posaba encima de la chimenea como un... ¿Águila? No está muy seguro.

— Llevamos practicando esto desde la primera vez que fuimos a tu casa. — respondió en un bufido.

se hizo a un lado de puro milagro, Draco sacudió la cabeza con un arañazo horrible en el costado. Greyback aulló y las ventanas se rompieron, al menos seis lobos entraron a la mansión.

— ¿Pero que...?

— Tranquilo Lucius, la reparación es lo de menos. — bufa adivinando el pensamiento del patriarca Malfoy.

— ¿¡Y quienes son esos animales!?

— Asumiré que el rayado es tu hijo, muy hábil si ya es un animago. — destaca Tomando un trago de su copa.

Harry en su ya acostumbrada forma de atacar se lanzaba directo a la garganta, jalando y logrando asesinar a su paso y sin remordimiento alguno. Obviamente los demás no podían hacer eso, no sabiendo que son humanos también... Esto no impide que Luna los deje ciegos y Draco junto a Hermione los incapacite.

El meollo real llegó cuando Harry y Greyback empezaron a pelear, la diferencia de tamaño sigue siendo evidente, pero no es lo mismo al tercer año. Harry es más grande y más fuerte que antes, por lo que está dándole una buena al mayor.

Voldemort entrecierra los ojos con recelo, casi ansioso por intervenir, pero controlando lo suficiente. Greyback sacó a Harry de la casa con un embiste. Harry mordió a Greyback y movió la cabeza de un lado a otro hasta finalmente arrancar ese trozo de carne.

Un chillido lo hizo girarse, un lobo tiene a Hermione agarrada del cuello, siendo más pequeña no cuesta incluso aplastar su cabeza entre sus fauces. Bajó las orejas, sólo para encontrarse nuevamente en el suelo con Greyback encima.

— Voy a hacerte tragar a tu manada por esto perra de mierda. — jadea Greyback, enterrando sus colmillos en la nuca de Harry.

— ¡EXPELLIARMUS! — alzó la cabeza, viendo con ojos llorosos al frente.

— ¿Estás bien? — asintió suavemente a Remus, Neville está sudando la gota gorda, seguramente es por haber ido corriendo a buscar a su padre, padrino y padre de lobo.

— y de haberlo previsto no habría salido mejor... Lucius.

La situación se hizo un caos al momento en que Mortifagos y Aurores hicieron aparición. Malfoy Manor se hizo una guerra campal con todas sus características. Eludir los hechizos es fácil cuando eres más bajo de la altura a la que son lanzados, por lo que apenas le chamuscan parte de la cabeza. Esto quiere decir que se quedaran quietos, más bien ayudan desde otro lado como lo es deshacerse las alimañas que son los lobos de la manada de Greyback.

El temblor subiría a su cuerpo lo hizo saber que algo malo se acercaba y tras analizar breve y rápidamente a todos los miembros de su manada impidió que Greyback saltara sobre Sirius. Giraron hasta entrar en la espesura del bosque tras Malfoy Manor y ahí Greyback no desaprovechó el momento para inmovilizarlo.

El cambio súbito lo hizo sentir caricias poco sanado en su cuerpo peludo, por lo que intentó con todas sus fuerzas irse, pero es apretado con fuerza contra el suelo. Baja la cola y la mete entre sus patas al escuchar las risas llenas de diversión de Greyback. Chillón con mayor fuerza al momento en el mayor rasguño su zona genital.

—Te dije que serías mi perra de ojos verdes. —jadea chocando su pelvis contra la parte trasera del lobo con oscuro pelaje. El pánico lo dominó, Greyback se hizo lobo de nuevo y esa especie de olor a celo invadió sus fosas nasales.

Lloriqueó como un perro asustado, rezando que alguien se lo quitara de encima. Una mordida a su nuca lo hizo mantenerse quieto y rígido. La angustia se hizo paso y antes de que lo tenido ocurriera se oye un gruñido entre los árboles, pudo distinguir la figura negra incluso más grande que Greyback, muestra sus colmillos de esa forma tan curiosa y al saltar para morder al lobo mayor los tres desaparecieron.

—Calma, solo esta inconsciente. —asegura Shakelbolt cargando a Tonks.

— Ojalá pudiera decir lo mismo de Mundungus. —comenta Sirius negando con la cabeza.

— ¿Por qué los Mortifagos desaparecieron? —pregunta Draco con un ojo cerrado por el hilo de sangre que le cae desde la frente—. Hasta papá se fue.

—Huyeron con el rabo entre las-

— ¿Dónde está Harry? —James ignoró toda conversación por estarlo buscando—. ¡Harry!

—La última vez que lo vi Greyback y él peleaban hasta estar dentro del bosque. —informa Hermione limpiando su rostro.

— Y su alma gemela fue a salvarlo. —concluyó Luna. James, Sirius y Remus se vieron entre ellos con la palidez dominando sus rostros antes de salir corriendo al bosque para buscarlos e impedir cualquier incidente entre esos dos.

—n-no está aquí, su rastro termina en este punto y ya no hay más. —dice Sirius que había olfateado en su búsqueda.

— ¿¡Entonces en donde está!?

...

La gente gritó y se hizo atrás cuando tres animales aparecieron de la nada matándose. Harry cojeó a un lado, sentía fatal la pata trasera izquierda, quizá un esguince. Voldemort presionó sus garras contra el pecho de Greyback, sacando más sangre del golpeado lobo y a su vez, haciéndose paso al corazón que late azorado por el temor de ser asesinado ya sea por la magia que lo paraliza o las garras en su carne.

—Te advertí que cumplieras con la simple condición de no hacerle nada que no ordenara, tu deber no era otro que mantenerlo quieto hasta que yo lo dijera...

—E-es-

—Es mio y por eso no podías ni siquiera pensarlo.

Con un rugido y mostrando los colmillos los encajo en la yugular de Greyback, jalando la misma y asesinando a este de esa manera. Los gritos se intensificaron y la gente no haya como salir del lugar. Voldemort lo dejó agonizar en su lugar y se sacudió. Harry anduvo hasta él, lamiendo el hocico lleno de sangre.

—No sé cuántas veces debo repetirte que permites que cualquiera pase sobre ti, para mi es igual de fácil que respirar. me haces esto aun cuando-

— Sólo estoy contento de que no mataras a Lucius, que no quebraras más tu alma. — responde moviendo la cola. Voldemort negó con la cabeza, preguntándose muy en el fondo a que venía este momento de pasividad por su parte.

Quizá es esa sensación que despierta Harry en él... la de sentirse más completo... Más humano, algo que ni siquiera está consciente de que extraña. Antes de dejarse llevar por el impulso de abrazarlo con sus patas vio a Cornelius Fudge salir de la Red Flu.

Al fin y al cabo, los hizo aparecer en medio del Ministerio de Magia.

dio un zarpazo a Harry, cerrando un ojo por resentirse de forma inmediata. Cambió de su forma animaga y con su túnica negra cubriendo la mayor parte de su rostro hizo aparecer a sus Mortifagos.

— Así que... ¿No soy real? ¿Sólo una mentira? — increpa, Fudge retrocede paulatinamente junto a funcionarios que lo acompañan — Llegó la hora de que el mundo mágico sepa quién va a gobernarlo.

— No, espera no-

— ¡Avada Kedavra!

— ¡Harry! — sintió un revoltijo en el estómago, había visto de forma muy fugaz los furibundamente desquiciados ojos rojos de su alma gemela para aparecer de repente en Grimmauld Place con Remus, Sirius, Hermione, luna, Neville y Draco viéndolo.

—¡No! ¡tengo que volver! ¡Llévame ahí otra vez! — pide, aunque James no entiende nada pues para él son simples ladridos, casi cae por Harry en su gran tamaño empujándolo con las patas delanteras.

— ¿En dónde estaba?

— En el Ministerio, habían Mortifagos ahí y-

— ¡Llévame! — Acabó por tumbarlo, presionando el pecho de su padre — ¡TENGO QUE IR CON ÉL!

— ¡Ya basta! ¡Calmate! — ordena James. Sirius le puso una gran túnica encima y Harry cambio de forma.

— ¿¡Por qué me sacaste!? ¡tenía que estar ahí con él! — sus ojos dorados impiden saber cómo responderle de manera correcta, pues podría enojarse aún más.

— Era peligroso Harry, pudo haberte matado. — dice Remus con los ojos del mismo color.

— ¡no lo iba a hacer! ¡asesinó a Greyback porque intento... intento...! tengo que ir con él, va a seguir matando y-

— No vas a ningún lado con Voldemort — lo Tomó de la muñeca —. No puedes hacerlo, él va a matarte.

— No es tan tonto de suicidarse, por algo sigue vivo. — los "invasores" sólo veían la discusión por precaución.

— ¡Estás diciendo y pensando en hacer algo imposible y tonto! — rechista el mayor de los Potter.

— ¡No es tonto! De un modo u otro morimos o vivimos juntos, es mi alma gemela ¿Que pensabas? TARDE O TEMPRANO IBA A ENCONTRARME CON ÉL Y-

— NO IBA A PERMITIR QUE TE ENCONTRARÁS CON ÉL, NUNCA — Harry lo miró confuso —. no lo pienso dejar... ¡ya me quitó a Lily! ¿¡Por qué debo deja que me quite a mi hijo también!? Eres todo lo que tengo y si te vas él... él... — estaba a nada de entrar en una crisis horrorosa.

Para él es inaceptable, sean o no almas gemelas Harry es su pequeño. No es el celo típico de un padre, es que no quiere dárselo en bandeja de platal asesino de su esposa y al que ha arruinado buena parte de la vida suya y de Harry.

— debo ir con él. Sino yo no... No puedo vivir si no lo intento al menos.

— No quiero que lo intentes, no te le acerques, no lo llames. Te ayudare en lo que sea que haga falta para que puedas... superarlo. Haré lo que sea mientras no vayas con él.

— James, eso no se puede llevar así. — ignoró lo que dijo Remus, Harry negó con la cabeza, apartándose y decidido a salir para volver al Ministerio. Hermione no pudo evitar sentir que podría hacer algo.

— ¡Voldemort no lo quiere dañar, él no los dijo! — asegura de repente —. Nos pidió cuidar de Harry cuando estaba mal, incluso pensaba suicidarse y él nos-

— Hermione cállate. — dice Draco entre dientes.

— quizá es un... loco, pero quiere a Harry, no lo sabe, pero lo hace. — continua Luna.

— ¿Como que les habló? — pregunta Sirius alzando una ceja —. ¿Les ha enviado cartas?

— No. Habló a través de un diario que recibió Harry desde navidad en primer año. — Draco cerró la boca, asustado de su propia sinceridad. Harry se puso pálido ante la cara de su papá y padrino.

— ¿has estado... hablando con él?

— Y-yo no sabía que era él. Si-siempre dijo que se llamaba Tom. — su confusión es genuina, sin embargo, el hecho sigue sin alejarse.

Estuvo hablando y contándole cosas a ese tipo desde que tiene once años.

¿Dónde está?

— No lo sabemos. — corearon en completa sincronía, mintiendo. James se acercó peligrosamente a Harry.

— ¿En dónde... está?

— No es malo, he hablado con él desde hace mucho y sólo-

— ¡HAS ESTADO DÁNDOLE LA FORMA DE MATARNOS A TODOS!

— ¡NO LO DEJARÍA HACERLO!

— ¡Lo encontré! — avisa Remus tras haber rebuscado en la ropa que tuvo Harry puesta, lo tiró al suelo de inmediato, su mano desprendió un poco de humo. Sirius agarró a Harry antes de que este lo Tomara del suelo.

— No parece una simple conexión mental, ni siquiera entiendo lo que es— murmura James dándole toques. Se enderezó y sacó la espada de Godric de la nada, Neville ahogó un chillido de impresión —. sin embargo, nada de lo que pueda hacer es fácil de matar.

— ¿¡Que haces!?

— Está cosa está bañada en veneno de Basilisco, si esto no lo destruye, nada lo hará. — alzó la espada, cogiéndola con ambas manos.

— ¡NO! ¡NO LO HAGAS! — Sirius se arrepintió de no impedirlo al ver a Harry llorar, sin embargo, no lo soltó para evitar que se hiciera daño.

James clavó la espada en la tapadura de cuero, unos chirridos espantosos comenzaron a escucharse y la tinta brota del pequeño objeto. Una imagen no tan traslúcida se formó frente a ellos, apoyada en el suelo.

— Maldito infeliz. — dijo entre la sangre negra que le sale de la boca. James sacó la espada y abrió el diario, clavándola de nueva una y otra vez.

— ¡YA BASTA! — el susto fue general, Harry tiene los ojos rojos, como si tuvieran a Voldemort ahí en otro cuerpo. James regresó su atención al diario —. NO TE ATREVAS.

—que mejor motivación. — susurró clavando de nuevo la espada y sacando más tinta

Tom volvió a gritar, la casa entera tembló y él comenzó a desaparecer lentamente. Su opaca mirada casi negra en lugar del marrón ocre usual se clavó en Harry —Lo siento... —. Balbucea hasta culminar su existencia. Harry abrió la boca incapaz de creerse lo que veía, sin oportunidad de empezar a llorarlo mínimamente se sintió desfallecer

Literalmente se desmayó, quedando más como un muñeco sin vida que alguien vivo. Sus oídos zumban; su alma llora y grita; siente dolor, tristeza y desesperación. Ve a su familia y manada preocupada por su estado, pero es tan... Extraño. Es como sentir que, de forma terriblemente literal, acaba de morir... o una parte de él...

¿Es suya realmente?

— ¿Tom? —en un espacio totalmente negro ve algo salir de lo que es el suelo, parece un hombre entre tanta penumbra que lo viste—. ¿Eres tú? Tom-

—No me... no me pueden destruir... —entre el cabello casi negro y enmarañado ve su rostro vagamente familiar—. Si... sí lo hacen yo te destruiré y... y...

—Ninguno de nosotros va a morir —asegura arrodillado frente a él, acarició el cabello hasta apartarlo para verlo directamente a los ojos. Uno de ellos es marrón y el otro es rojo —. Yo te ayudare a que estés bien, sin importar cuanto daño me hagas. — lo abraza.

El hombre con lentitud hizo lo mismo, Harry abrió los ojos sorprendido...

Detesto esta noche, quiero respirar. Detesto mis sueños, quiero despertar. Me siento atrapado, me puedo asfixiar.

No quiero estar solo, solo quiero ser tuyo. Es tan oscuro estar sin ti, todo es tan borroso. Me hace tanto mal, se vuelve peligroso.

Sálvame ya. Si estoy sin ti no sé quién soy, no sé quién soy. Mi corazón puedo escuchar, tu nombre está cansado de gritar. Y es que, entre tanta oscuridad, yo te convertí en mi claridad.

Dame tu mano ahora y sálvame, sálvame. Necesito tu amor antes de caer, caer. Dame tu mano ahora y sálvame, sálvame

Con los ojos aguados lo aferró con fuerza. Es la primera vez que se siente tan correspondido y la sensación que produce en su alma es alucinante. En este momento lo tiene tan cerca que... se pregunta muy seriamente porque lo percibe de la misma forma. Como si estuviera directamente unido a él y la sensación es tan familiar que no puede ser un asunto que ocurriera de la noche a la mañana.

—Si no logro salvarte y vivir unidos como almas gemelas... Moriremos juntos para volver a encontrarnos en la segunda oportunidad. —asegura. El hombre aprovechó la oportunidad para cogerlo con fuerza y dar comienzo a un beso desesperado.

La oscuridad que lo arropa y viste se cierne en el muchacho más pálido hasta que sencillamente no hay nadie, tan solo una luz tan brillante y pequeña que la oscuridad la cubre como una coraza... como una protección a quien se atreva a tratar de lastimarla. Tan profundo en las tinieblas se encuentra que le da más fuerza, mayor tamaño mientras sin saberlo se van fusionando.

— ¡... Es parte de él! ¡Acabas de hacer la mayor estupidez de todas!

—¿Pretendes que me arrepienta? Estás demente.

— ¡¿Es que no entiendes?! Harry podría morir de verdad en este instante por eso que hiciste y-

— ¡Ya despertó! —celebra Neville que está sentado junto a la cama. Se vio rodeado a los pocos segundos. No ve absolutamente nada claro, aunque claro, sin gafas es lo normal.

— ¿Como te sientes? ¿Tienes hambre? ¿Sed? —pregunta James apretando la pequeña mano del ojiverde.

—En donde... estamos... —murmura adormilado y con el cuerpo entumido.

—En la enfermería de Hogwarts. Llevas alrededor de cinco días inconsciente, nos preocupaste. —avisa Sirius Tomando asiento en el borde de la camilla.

—Incluso pensamiento que tu... no... despertarías... —murmura Hermione—. Parecía que moriste...

—Se sintió de esa forma. —responde con poca voz y movimientos perezosos. Achina los ojos con la esperanza de ver algo, aunque parece que su miopía es ahora de plano una ceguera, cuesta mucho ver en este instante.

—Me diste un buen susto. —le acarició el cabello y Harry sintió un poco de recelo, sin embargo, no es el momento para ponerse arisco, la impresión de que hay algo más importante que hacer lo tiene ligeramente crispado.

—Tom ya no está.

—Tienes que saber que-

—No era falso...—logró incorporarse sentado—. Era como un... pedazo del alma destruida y dividida que lo hace un ser cruel... —Remus vio de mala forma a James—. Si los junto el podrá ser debió haber sido.

—Eso no es posible Harry. Nadie divide su alma y la pone en objetos. —rechista Hermione, Sirius hizo una mueca.

—Hay una forma. Es magia tan oscura que la túnica de Severus queda en ridículo. No supe de nadie que pudiera hacerlo, aunque explicaría por completo porque ese monstruo no muere de una vez.

— ¿Que han sabido de él?

—Ha organizado ataques muy grandes. Aparte de que asesinó a Fudge y hay un suplente de momento, ha alborotado mucho las cosas. No es del todo seguro seguir en Inglaterra. —informa James.

—Está contento de que desperté.

— ¿Ah?

—Tom.

—Acabas de decir que Tom-

—Voldemort se llama Tom Ryddle —interrumpió sin mirarlos en realidad y sacando la información de manera inconsciente, el guardapelo de Salazar apareció en sus manos y sintió el calor que este producía—. Y si nuestras almas se juntan solo será Tom.

—No creo que sea buena idea.

—No. Porque tu perdiste tu alma gemela y no entiendes lo que es verla agonizar cada día por sentirse sola... La verdad es que mamá nunca se fue y está aquí. Sólo que tu no la ves...

Por raro que parezca puede verla, ahí de pie junto a James. No es borrosa, es la Única cosa que ha podido ver con tanta claridad en su vida sin exageración alguna. James miró en la misma dirección y no vio otra cosa que un lugar vacío. Remus apretó el puente de su nariz, respirando tan profundo como pudiera. Algo no iba del todo bien y no sabe con exactitud que es.

Lily sonrió a su hijo haciéndole un leve gesto con la mano. Harry le sonrió de regreso.

...

Admite que nunca se sintió más miserable y adolorido que en esta ocasión. Ni siquiera creando su primer Horrocrux, ese que James Potter con tanta gentileza destruyó con la maldita espada Gryffindor, un punto más para aborrecer esa casa llena de leones de mierda.

Lo primero había sido un dolor espantoso, sentir como lo apuntaban directo en el pecho. Causó una gran explosión que el Ministerio debe seguir reparando, que pena haber hecho algo así como si fuese un niño sin la menor preparación de cómo controlar su magia.

Puesto que los Autores sabían que estuvo en Malfoy Manor -que se salvó de Azkaban por los pelos-, tuvo que ir a la fortaleza oscura, cercana al pequeño pueblito donde su madre y su padre se "conocieron".

No pudo mantenerse consiente demasiado tiempo, apenas lo suficiente para dejar a Lucius y Bellatrix al menos de lo que habían ordenado hacer a modo de agenda. Estuvo exactamente cinco días inconsciente... ¡CINCO MALDITOS DÍAS!

Lo curioso del asunto en que no fue mera penumbra de cerrar y abrir los ojos, no... Hubo algo distinto. Un sitio negro, de suelo viscoso como petróleo y múltiples versiones de sí mismo, curiosamente, en el mismo orden en que hizo sus Horrocrux.

Él es quien más resalta de entre todos, quizá por ser el central. sin embargo y mucho más lejos, hay una versión de sí mismo que no conoce, tan desaliñada y casi tragada por el suelo. Antes de permitirse acercarse para saber que Horrocrux era...

Harry apareció.

Los vio hablar, abrazarse hasta que sin saber cómo ocurrió una sinfonía salía de él, igual a lo que ocurre en Harry cada vez que se acerca. Por algún motivo no lo sintió mal, sino exasperante porque Harry no lo imitaba.

En un parpadeo fue quien lo abraza, quien lo besa y lo cubre, cual celosa y posesiva negrura absorbiendo la luz o realmente... mezclándose con ella.

Dame tu mano ahora y sálvame, sálvame. —si Harry sonaba como un aullido, él suena como un silbido, casi un siseo de serpiente. Sobo su hombro, donde la mordida se ha vuelto cada día más oscura como si fuese un tatuaje hecho en tinta negra. Lo alivia que, con su despertar, Harry también lo hiciera... Lo cual es tonto

«Voldemort se llama Tom Ryddle»

Sufrió un fuerte escalofrío, lo escucho demasiado cercano, parecía incluso que lo había hecho a propósito alguno de los dos. No, simplemente ocurrió así. Cubrió su rostro con una mano y se dejó caer en la cama de nuevo.

Lo necesita... Demasiado. Ya no es capaz de callar o ignorar el ruego de su marchita alma.