No somos fríos por falta de sentimientos, sino por abundancia de decepciones.
10 - Sliding of longing - Deslizamiento de Anhelo
Si hay algo complicado es enojar a Harry, igual de extraño e imposible de mantener, algo así como ver a un gigante civilizado o un dementor con harapos multicolor sin hacerse con la felicidad ajena. Dicho esto, comprenderán lo anómalo que es para James que su hijo este enojado con él. Desde que volvió de sus últimos días en Hogwarts tras el pequeño -por decir un eufemismo-, incidente con Voldemort no le dirige la palabra.
Apenas y lo mira.
Siendo Harry la luz de sus ojos esto duele casi tanto como saber que es realmente un enfado justificado, es decir, uso una maldita espada impregnada en veneno de basilisco para destruir un trozo del alma de quien será su compañero ¡Eso no se pasa por algo y ya! Por más que se entienda duele y mucho, sin embargo, Harry no puede estar enojado por siempre...
Alguien por favor dígale que no puede.
Luego estamos en el lado de Harry que está verdaderamente enojado, pero tan solo prosigue con la ley del hielo para hacer saber que no se toma el asunto a la ligera. Adora a su padre y con Moon Howling aproximándose lo quiere cerca... esperará lo que resta de semana para volver a la normalidad, igual el trozo faltante a su alma gemela estará ahí como un recordatorio perenne de su mal actuar.
Las cosas volvieron a la normalidad en Hogwarts gracias a Merlín: Dumbledore retornó -quien sabe si es malo o bueno en realidad-, el pantano no está, Umbridge no está y tiene la ligera sospecha de que los centauros hicieron algo serio con ella -de lo cual no quiere saber y disfruta al mismo tiempo-, y finalmente... regreso a su bella rutina de dormir, comer, no bozal, no cadena y hablar cual perico con su grupo predilecto.
Al menos así en Hogwarts y en su hogar postizo en Grimmauld Place es más o menos igual solo que de forma... peculiar. Desde la conexión tan directa por la destrucción de Tom, él y Voldemort podían hablar en el momento que quisieran a través del pensamiento por decirlo de alguna forma. Muchas veces es invasivo a más no poder, pero le gusta que, por primera vez, Voldemort lo busque e incluya de cierta manera en su vida.
Eso no quiere decir que se entienda, por el contrario, es como si Voldemort entiende cada vez menos el lado consiente de Harry. Sus pensamientos los cree alborotados, muchas veces sin sentido y otros tan banales que ni fu ni fa. Harry por su lado trata de comprender a que vino aquella reacción tan arisca de Voldemort ante lo que tienen desde el principio ¿Por qué no se dejó guiar y ya? El alma gobierna sobre todo ¿Por qué en el no? Un misterio que posiblemente descubriría pronto.
Volviendo a la actualidad en donde Harry permanece enroscado en su cama, extrañando hablar con Tom a través del diario...
» La guerra no acaba ni con la muerte del líder de un bando. Es muy poco probable que lo haga y rendirse tampoco sirve de nada.«
›¿Por qué? Solo crean mayor caos que costada de arreglar‹
» No me cansare de repetírtelo... es Guerra, la muerte es simplemente una cifra que al final del día es igual. «
To the soldier, the civilian, The martyr, the victim, This is war...
It's the moment of truth, and the moment to lie, The moment to live and the moment to die...
» Además ¿Qué crees que ocurrirá con nuestra perdida o la del viejo? Se nos dará muerte. más cruel, menos piadosa y rápida con el sadismo del que se nos acusa «
To the leader, the pariah, The victor, the messiah...
›No tiene por qué ser así. Tan solo debe... acabar. No muerte, no desastre... solo verdadera paz.‹
» Eres un cachorro tan malditamente inocente... No acaba "y ya". Hay consecuencias «
›la guerra es la consecuencia de algo anterior y lo causante de un futuro. Es una dualidad. ‹
» Es cierto. Podre haber nacido sin amor, pero no era un demente tan feliz como ahora... Son cosas que ocurren, te empujan al suelo para demostrarte la mierda en la que naciste, vives y morirás... la diferencia es que yo no moriré y regresaren al suelo del que no me costó levantarme «
› ¿Por qué temer tanto a la muerte? ‹
Tuvo una fuerte puntada en la cabeza. Aparentemente fue una mala pregunta que hacer al lord oscuro, que tanto ha remarcado su recelo contra la muerte como estado natural. Esa maraña enorme, negra y fuera de toda lógica que es la mente de Lord Voldemort parece haberse hecho el doble de enrevesada de lo que es de por sí.
» ¿Por qué aceptar la muerte? Desvanecerte dejando atrás todo por lo que has luchado, todo lo que has logrado en la vida no importa porque al final "vas a morir". Me rehúso a seguir ese rumbo de Muggles incapaces de nada... Si somos magos y la magia nos permite cosas inimaginables ¿Por qué no usarla para evadir a la muerte? Es algo lógico y que cualquiera puede querer más no lograr. «
›La muerte es la mejor de las anfitrionas. Siempre te recibirá con cariño, pase el tiempo que pase. Hagas lo que hagas. ‹
» ¿Quieres morir? «
›No. Tan solo no temor a que ocurra. Podría ir y abrazar a la muerte sin problema alguno... algo que aparentemente a ti no te pasa. ‹
»es absurdo ¿Por qué harías una tontería como eso? Lo normal en el humano y los mortales como tu es temer a la muerte, es lo más razonable… «
El razonamiento de Harry es tan anómalo que acabó abriendo los ojos y viendo enfurruñado por la ventana, sentado en el diván de terciopelo verde y madera de caoba negra.
» Es instinto básico de... «
›No soy del todo humano. El cuerpo corpóreo es algo que inevitablemente va a morir tarde o temprano. Me importa mi alma, que trascienda y regrese a la tierra en un ser nuevo y que mi alma gemela me acompañe. ‹
» los lobos son el doble de estúpidos de lo que pude haber pensado. Aceptar una derrota así... «
› ¿Quién te dice que es una derrota? Puede ser haber ganado al no tener miedo por ella como todos los demás. «
Sin saberlo tocó otra fibra sensible en el lord oscuro: ser igual al resto. Sin dudas es una de las cosas en las que más se asemeja a la masa y menuda asquerosidad ser así. Envidiaba un poco la capacidad de Harry de obviar el temor a la muerte, tenía la ligera sospecha de que esto no ocurre precisamente con todos los lobos.
» La diferencia entre ellos y yo, es que yo no moriré. «
›Espero que no... Aunque si lo haces no estarás solo. ‹
— ¿Dormiste algo? —pregunta Sirius desde la puerta de la habitación. Harry se enderezo y rascó la cabeza.
—Si, algo. —negó con la cabeza por la respuesta de su ahora ensimismado ahijado.
Voldemort parecía consumirlo lentamente, aunque no de la Mamera tan espeluznante que pensó en un principio. Harry no se está volviendo loco, no quiere matar gente, nada
.. tan solo guarda largos silencios y mira a puntos muertos por un lapsus de al menos diez minutos por sostener conversaciones mentales con aquel lunático.
No es precisamente motivador, pero tampoco es malo y con eso se conforma.
Bajaron los dos en la cocina. El único que tuvo la decencia de arreglarse para desayunar fue Remus: peinado, vestido con un pantalón simple y una camisa blanca. Su papá al igual que Sirius parecen más dormidos que despiertos y él no luce mejor con esas ojeras de panda en su rostro. Tomó asiento y empezó su tranquilo desayuno, viendo de reojo el calendario que chequea cada mañana.
—Iremos a Bulgaria la próxima semana. —avisa James por percatarse de la atención de Harry en el calendario.
— ¿A sí? —es tonto, pero James se entusiasmó de que respondiera.
—Si. Byal envió una carta, todo será en tu bello cumpleaños dieciséis... ah, preferiría otra fecha, pero él manda. —se encoge de hombros masticando un trozo de tocino.
—Oh... ya... No quiero que vayas. —Tanto él como Remus y Sirius se ahogaron con lo que tuvieran en la boca.
— ¿¡Qué!? ¡No puedes ir tu solo a...!
—Dije qué no quiero que TU vayas—enfatiza en tono receloso—. Remus y Sirius si vendrán.
—Pero... ¿Por qué? —pregunta herido.
—Porque estoy casi seguro de que harás algo para que él no venga, hay formas de bloquearlo, no completamente, pero sí de por si no vino la primera vez no me pienso arriesgar a que tú lo arruines.
—Ay por-
—No. Él... él tiene punto. —interrumpe Remus al heredero Black, con gesto pensativo y James no puso verse más aturdido en ese instante. Esto es incluso peor a lo usual. Esto es lo que debe sentir cualquier padre cuando -por fin-, un hijo decide que es suficiente de tanta atención.
—Yo no... no haría nada por impedir que seas feliz Harry.
—Admitiste que lo podrías hacer. —le recuerda con deje rencoroso.
— ¡Estaba enojado en ese momento! Escucha. Sé que te molesta mucho lo que hice y no me pienso arrepentir o mentirte diciendo que lo haré, pero no puedes simplemente echarme a un lado. Soy tu papá... te amo más que a cualquier cosa.
»Jo, igualmente destruyó el diario, muy bonito el gesto de cariño.«
›Es tú culpa por no decir lo importante que era. ‹
Miró junto a James, Lily niega con la cabeza y una mano apoyada en si frente, se notaba que a veces su marido podía ser una cosa muy extraña y ella se pregunta cómo aun en la muerte lo ama tanto. Puso los ojos en blanco y resoplo uno de sus mechones negros. Acomodó sus gafas en el puente de su nariz antes de balbucear.
—Como se te ocurra hacer algo me voy a mudar con Draco a la casa que le regalaron en su cumpleaños. —sonó ligeramente cómico, pero iba enserio tu advertencia... y la nueva mansión de Draco tampoco es broma, aparentemente su padre lo vio bien y no está mal encaminado pues Draco es más receloso con él.
—No lo haré. —afirma por segunda. No es solo para convencer a Harry, sino también a si mismo de no hacer una tontería llegado el momento de la verdad.
—que desear ante esta situación es la cuestión. —suspira Sirius. Es extraño, porque en caso de desear el bien del momento es lo mismo a desear que Voldemort aparezca cual reina de la noche; si desea mal es romper el camión de corazón que tiene Harry.
—Ustedes sí que son imposibles. —bufa. Es sencillamente incompatible a ellos la información de que Voldemort no lo mataría, torturaría o sería todo lo que conocen a la distancia.
—Es un asesino de masas, así que-
La puerta de Grimmauld Place se abrió de golpe y un tornado negro entró a la vivienda, para confusión general está Severus con esa mueca que se puede interpretar como una sonrisa y un pergamino en mano. Lo dejó la mesa y cogió con una mano el rostro de James para luego besarlo. Sirius escupió todo lo que tenía en la boca y Remus cayó de su silla. Harry tan solo parpadeó repetidamente. Al finalizar la acción James se veía tan pálido como si hubiese besado a Myrtle la llorona.
—Gane. —fue lo único que dijo antes de ir con calma a la segunda planta. Harry se estiró y cogió el pergamino, leyó su contenido y...
— ¡Tío Severus dará Defensa Contra las Artes Oscuras este año! —exclama rebosante de alegría, tiró el pergamino y persiguió al hombre de negro.
— ¡¿QUE?! —Chilló Sirius.
—Ah... así que es por eso... Me debes diez galeones—informa Remus. James los vio en la espera de una respuesta a que tiene que ver con todo esto—. Sirius y Severus apostaron. Sirius dijo que no podría ser profesor de DCLAO durante los estudios de Harry o en una eternidad... Severus dijo que si lo lograría. Así que al final Sirius lo retó a que en el quimérico caso de que ocurriera debía darte un beso en la boca o renunciar al cargo... ya vemos que es más importante.
—SIRIUS.
—No me mires así ¡Que iba a pensar yo que lo lograría! ¡Soy inocente! —afirma ocultándose tras Remus.
Harry y Severus hablaban y hablaban en la biblioteca mientras el mayor tomaba los libros de la Noble y Ancestral Casa de los Black para beneficio de su clase el año escolar venidero.
Un día antes de su partida a Bulgaria llegó una bonita lechuza con los resultados de los TIMO'S... Teniendo la familia que tiene Harry sentía que algo por debajo de "Supera las Expectativas" sería pecado y Severus taladrando su nuca es muestra de ello. Por no decir que su alma gemela está en el mismo plan, aguardando a saber sus calificaciones para ver si es realmente alguien merecedor de su atención -cosa ya cierta, pero se ofendería de estar ligado a un sin cerebro con una "A" en sus TIMO'S-, Así que Harry no tiene nada de presión ¿Como creen?
—Veamos... —James reajustó las gafas en el puente de su nariz
Harry James Potter.
Astronomía: E
Cuidado de Criaturas Mágicas: E
Encantamientos: E
Defensa Contra las Artes Oscuras: E
Aritmancia: E
Herbología: E
Historia de la Magia: S → E
Pociones: E
Transformaciones: E
Puntos extra añadidos a Historia de la Magia.
—Válgame Merlín... Nunca creí ver a nadie con tantos "Extraordinarios" en una boleta
—murmura Sirius impresionado—. Nunca pude con Historia de la Magia.
—Yo tampoco. —admitieron los otros tres adultos.
—Cuando tienes un bozal y duermes en la entrada del colegio todo es posible. —bromea con ligereza tomando pergamino y pluma para enviar una carta a sus amigos con respecto a la nota y que se aria a Bulgaria.
«Felicitaciones. No eres un mago mediocre a pesar de ser un mestizo.»
‹Gracias, supongo... ¿Qué tiene de malo ser mestizo? ›
Extrañamente no se había hablado del tema hasta este momento. Quizá Voldemort hizo su esfuerzo por no traer el asunto a colación, pero eso no podía ser para siempre y aparentemente es el momento de dar la fascinante explicación de su ideología, con suerte Harry la entendería al pie de la letra. Un escenario muy milagroso y poco probable, sin embargo se vale soñar de vez en cuando.
» Tener sangre Muggle, eso es lo malo «
› ¿Por qué? Mi madre era una bruja de primera generación ¿Por qué sería malo? ‹
«Nació y fue criada entre Muggles, es una de las plagas que contamina el mundo mágicos y de ella saliste tu... Un mestizo, un sangre sucia»
— ¿Esto en verdad está bien? —pregunta James viendo a su hijo repentinamente ensimismado, eso quería decir que está hablando con ese ser han odiado por él.
—Si, lo está. —afirma Remus.
—Se supone que los lastima la distancia, así que, Potter, es obvio que esto es bueno —resopla el hombre que siempre y únicamente viste de negro sea el momento sea—. Además... ha evitado cualquier lugar próximo a él para atacar. —susurra.
— ¿Debe hacerme sentir mejor?
—En el sentido de que evita inmiscuirlo... sí, debería. Lo antepone a su ambición así como tu antepones a tu hijo por sobre el Mundo Mágico. —James no quiere dar su brazo a torcer al respecto y es que tampoco es por necedad sino por simple cautela natural.
Nadie se va a fiar de un asesino para estar de pareja de su hijo. Al menos no al principio y tal vez cabe la posibilidad de que pueda aceptarlo -ya que no queda de otra-, con más tiempo de asimilarlo. Harry casi rompe el pergamino en sus manos
— ¿¡Es enserio!?
— ¿Harry? —Remus lo ve con extrañeza
«Es enserio.»
— ¿Por qué los adultos deben ser tan raros? —quejumbra con hastío, saliendo de la habitación y haciendo preguntar qué es lo que habla como para reaccionar así.
«¿Esperabas algo más?»
‹Mis expectativas eran bajas, pero lo que dices las deja por el subsuelo... ¿Como puedes tener una ideología así? ¿De qué siglo eres? ¿Siglo V? ›
«Soy más viejo que tú, Harry, es muy normal que lo que yo piense te parezca anticuado aun cuando es muy evidente que es el mejor camino a tomar.»
‹Eso no me explica que pienses algo así y hagas una guerra por ello. Es muy... ¡Es muy tonto›
«No lo es. ¿Acaso lo que te he dado como ejemplo es mentira?»
‹No pero...›
«Ahí está.»
‹Vale, puede que no sea Tonto en el sentido completo de la palabra, pero aun así... ¡La forma en que lo llevas es mala! ›
Arrugó el entrecejo ¿Quién se cree ese niño para decirle si hace bien o mal su trabajo de conquistar al mundo Mágico?
‹El problema no son los Mestizos... son los Muggles, los plenamente Muggles. Cuando tenía unos... siete años tuve un problema con un cazador, me atrapó en una trampa por error y me pensaba mantener vivo para venderme, pero cuando alguien más me vio y le dijo que era un hombre lobo e intentaron por todos los medios hacerme cambiar de forma›
«¿Eso es relevante para este tema por qué...?»
‹Fue un estudiante de Hogwarts, mestizo, quien me ayudó. Me enteré de que dejó a su familia por sentirse amenazado por ellos y el pueblo en el que vivía, pues a medida que pasaba el tiempo se hacían más y más amenazantes con él y cualquiera que representase una anomalía en el lugar. En resumen, por tener magia o ser perteneciente a este mundo… los mestizos tienen tanta magia como un sangre pura, pero corren el peligro de vivir en dos mundos donde uno lo puede rechazar y matar por lo que son. ›
«Sigue siendo el lugar donde nacieron y crecieron. No lo abandonarían, darían la espalda a la magia y por ello no la merecen ni vivir entre nosotros.»
‹Estás mal. Hermione se ha criado en el mundo Muggle, pero ama la magia como cualquier otro. Además ¿No es lo mismo a matarnos entre nosotros? Si lo que te importa es la magia, las costumbres y todo lo demás... esfuérzate en mantenerlas vivas y no matar a quien la posea, a exiliarlo. ›
«Eres muy inocente.»
‹Ya me lo has dicho. ›
Miró el calendario en la pared, esperaba verlo pronto y de esa manera terminar de encaminar lo que el lord oscuro hará. Está muy claro que no podrá hacerlo cambiar de opinión, solo reajustar estas opiniones de un modo que dejen de ser nocivas.
…
— ¿Mi lord?
Miró al rubio platino frente a él. Hizo un gesto con la mano para despacharlo. Una vez Lucius fuera del despacho miró a un punto muerto por un largo rato antes de fruncir el entrecejo. Por alguna razón su comunicación con Harry esta actualmente cortada. Aun siente su presencia casi adherida a su persona, pero no es lo mismo a sostener una conversación que es mucho más interesante de lo que pudo haberse planteado en un inicio.
Claro, Harry es muy inocente en su forma de pensar, ingenuo, sin embargo, al mismo tiempo tiene una chispa muy astuta que lo permite comprender perfectamente lo que le dicen aun si no cuadra con su pensamiento. Quizás por ello es por lo que ha podido ir contra lo que Dumbledore requería: Una marioneta que encubriera lo que él quería, Harry tiene una mente propia muy marcada como para permitir que eso ocurra.
Frunció ligeramente el entrecejo. Tiene la sensación de que algo va a suceder y para él será importante —Nagini—, la gran serpiente de escamas negras trepó por su brazo y en pocos segundos desaparecieron del lugar, dejándolo sumido en penumbra y silencio.
La enorme fogata lo dejó momentáneamente ciego, pues todo en penumbra lo hizo encandilarse. Múltiples personas, en su mayoría hombres lobo permanecían en silencio frente a las grandes llamas de fuego mágico. Nagini siseaba en bajo tono, casi ansiosa. entrecerró los ojos, podía reconocer a un par de rostros que no le daban la espalda, como Severus Snape y James Potter: Que hacen estos dos en una reunión de hombres lobos en las tierras búlgaras es desconocido y más aún, juntos, compartiendo aire sabiéndose el odio que tienen uno al otro a pesar de la cercanía obligada.
Un ligero cuchicheo se hizo presente en un momento dado, cuando un muchacho, adolescente, de baja estatura y hasta ahora sin una identificación más clara se puso frente a la gran hoguera. Abrió los brazos por un momento, respirando profundamente y luego relajando su postura. podía sentir que también era un hombre lobo.
Es tu mirar, de color azul
¿Me quiere amar? ¿O robar mi luz?
Es verdad, me divides tú
Vino y agua ¿debo elegir aún?
Su voz era suave, moviéndose de manera sinuosa frente a las llamas, en lo que parecía un ritual o una manera de iniciar alguna festividad.
Como esa noche sentirte, hazlo una vez más, más
En un sentimiento tan ebrio, el cielo tocar
Paró por unos segundos, para luego obtener acompañamiento por los pisotones de los que acompañaban en el lugar, estando de pie en menos de un segundo. Sus palmas golpean con tal sincronía que parecían instrumentos musicales acompañando el canto del más joven entre todos ellos.
He corrido por la jungla
Con los lobos, yo lloré
Solo por ti, solo por ti
Por las calles más oscuras
A la luna llegaré
Solo por ti, solo por ti
Tenían un ritmo, demasiado ordenado que daba un aire increíble a la situación, como todos iban al compás del muchacho de cabellera negra hasta los hombros. Danzaba entre los tantos adultos que lo contemplan y escuchan
Amor busqué en cada extraño
Y aliviar la ira que me hacía morir
Todo por ti
He corrido por la jungla
Con los lobos, yo lloré
Solo por ti, solo por ti
Para llegar a ti
Ah ah aah, para llegar a ti
Ah ah aah, para llegar a ti
Trazas mi piel, lo haces bien
A lugares que nunca llegué
A ciegas yo te seguiré
Barreras hoy derribaré
Un muchacho de edad similar se acercó, quizá mayor, ambos al mismo ritmo lento e insinuante que lo puso ligeramente irritado sin ninguna razón. El de cabello negro se alejó de repente, sin parecer extraño.
Como esa noche sentirte, hazlo una vez más, más
En un sentimiento tan ebrio, el cielo tocar
Los adultos se habían puesto en parejas, donde distinguió a Remus Lupin junto a Sirius Black igual de unidos a ese rito tan peculiar. Severus y James se habían hecho atrás, tan solo aplaudiendo y no pudiendo formar parte de aquello.
He corrido por la jungla
Con los lobos, yo lloré
Solo por ti, solo por ti
Por las calles más oscuras
A la luna llegaré
Solo por ti, solo por ti
Pudo ver un pequeño reflejo de sus ojos por la luz del fuego cada vez más acrecentada, como si lo que hacían era para avivar las enormes llamas mágicas y estas cumplieran la excitante voluntad del adolescente con cabellos negros húmedos por el sudor que mojaba su piel
Amor busqué en cada extraño
Y aliviar la ira que me hacía morir
Todo por ti
He corrido por la jungla
Con los lobos, yo lloré
Solo por ti, solo por ti
Para llegar a ti
El aliento se le escapó al reconocer los voluminosos ojos verdes, que sin dudas se habían clavado en él, lo había descubierto y aun así no se detenía en lo que hacía, por el contrario, su voz tomó una intensidad muchísimo más fuerte y tentadora... tentándolo a acercarse, a unirse a él, a que fuera su pareja en aquella danza de la gran manada de hombres lobo.
He corrido por la jungla
Con los lobos, yo lloré
Solo por ti, solo por ti
Por las calles más oscuras
A la luna llegaré
Solo por ti, solo por ti
Maldijo entre dientes cuando Nagini apretó su abdomen, impidiendo que saliera de su escondrijo para ir en su encuentro, a sujetarlo de la misma manera que el resto de la manada tomaba a su pareja, aunque ahora consiente ¿Por qué ir a hacerlo? Era Harry... ¿Por qué acompañarlo en esa danza? Que, dada la naturaleza lobuna, es para acercarse a sus destinados... ¿Por qué?
Amor busqué en cada extraño
Y aliviar la ira que me hacía morir
Todo por ti
He corrido por la jungla
Con los lobos, yo lloré
Solo por ti, solo por ti
Para llegar a ti
— vámonos de aquí Nagini. — masculló, obligando a sus sentidos a funcionar de manera correcta y no embriagada, a alejar de su cabeza que aquella mirada anhelante de Harry Potter se había clavado en su persona, que lo había descubierto espiando aquel acontecimiento frente a la hoguera. quería hacer volar de su mente... Que sus los ojos tan verdes como la maldición asesina lo llamaban suplicante y este lo aguardaba con los brazos abierto.
Aunque la respuesta es obvia estaba un poco renuente a aceptarla... a que está fuera la respuesta a todo lo desconocido que rodea su relación con Harry. Que por esto es por lo que el muchacho está empecinado en ayudarlo y dispuesto a morir por intentarlo.
Porque es su alma gemela.
Una especie de vuelco rebosante por la conclusión que su mente tanto evitó y que ya por fin acepta en el sentido de que es la realidad. Es bastante curioso que sea el alma, aquel pequeño fragmento, que llegue antes que la mente y es ahí donde se demuestro lo poco humano que es Voldemort: Un cuerpo impulsado únicamente por la fría razón sin la calidez de un alma es de todo menos humana... menos mortal.
Es lo que quiso antes y ahora no está seguro, no sabiendo que siente lo que nadie le dio en ese tiempo y eso es el amor... un cariño sincero y puro sin el más mínimo perjuicio. Esto creaba revoluciones en su interior. Pues no sabe que seguir: la mente lo seduce e implica permanecer como ahora... como toda su solitaria vida.
Y del otro lado está su alma agonizante.
Suplicando y suplicando sin parar que no se deje guiar por lo mismo que lo lleva destruyendo por tantos años, a dejarse sanar por una vez y abandonar la soledad. Harry no lo lastimaría, ni siquiera impediría que lleve a cabo su objetivo de hacerse con el mundo mágico... Quiere su bienestar y nada más.
—Mira el lado positivo... aún queda una oportunidad. —Byal no sabe cómo animarlo, Harry parece un perro apaleado en este instante.
Tampoco es para menos, su alma gemela lo dejo plantado por segunda vez. Se sobresaltó un poco por escuchar su sollozó. Harry cubrió su boca con la mano, encogiéndose hasta acuclillarse en el suelo, James se apresuró hasta él.
—Él estaba ahí... estaba ahí y no vino conmigo. —sollozó, James lo abrazó, teniendo una sobrecarga de pensamientos y concretándose en una locura que llevaría a cabo en secreto no-tan-secreto gracias a cierta persona que ya se puede imaginar que cruza su mente.
...
— ¿Alma gemela de los lobos? —Lucius desvió la mirada pensativo, Draco acabó tenso de inmediato por al pregunta del lord oscuro, al cual fue obligado a ver en plena guarida—. No hay más que rumores de eso en la biblioteca. Lo más relevante es que, al igual que los lobos normales, ellos son completamente monógamos, aman una vez a un lobo, mago o Muggle sin igual y son capaces de morir de tristeza.
Se le hizo muy raro que no hubiera mucha información al respecto. Incluso en su investigación no salió absolutamente nada al respecto, sumando a que el conocimiento de almas gemelas y todo lo que vio salió como si lo supiera de toda la vida: cosa que no es así. Sucedió lo mismo con Harry que supo su nombre de Muggle de golpe y porrazo.
Vaya casualidad.
—Draco —llamó y este saltó ligeramente en su lugar—. Ven aquí. —indica.
A ver, ignoró en buena medida -sin querer, simplemente se le escapó, llevar múltiples conciencias cuesta lo suyo-, lo que Harry habló en el diario con respecto a lo que sería Moon Howling, costumbres de lobos, etc., etc. La cosa aquí es que está muy consiente de que Draco tiene una explicación detallada al respecto por un informe en tercer año.
—Yo no sé nada al-
—No mientas de forma tan descarada Draco, no te hará bien—comenta sonriendo torcido—. Mírame a los ojos.
—Yo enserio-
—Legeremens.
Draco soltó una que otra lagrimilla de dolor por lo que hace Voldemort, es decir, que irrumpan en tu mente y rebusquen de forma furiosa entre tus memorias no es precisamente bonito o suave. Trastabilló una vez Voldemort bufó fastidiado por lo que encontró.
—Salgan. —ordena, demás queda decir que el Malfoy menor tomó mayor apuró en cumplir con la orden. Chasqueó la lengua repitiendo en su mente lo que oyó.
«Aunque a diferencia de ellos, no escogemos nuestra pareja, al menos no de forma voluntaria... Sino que nuestra alma busca a su gemela.» «El alma simplemente necesita de la contraria, es como unir dos mitades separadas. Hacerse daño es imposible porque significaría dañarse a sí mismo, la necesidad de cuidar y exigir su presencia es irrefrenable y...»
—Y esto es una mierda que podría ser peor para ambos... —murmura sobando sus ojos con la mano.
Es decir, no necesitaba una confirmación de eso, pero saberlo de manera textual por alguien que sabe -o sea, Harry-, lo hace planear y querer cometer una impulsividad que no se nombre. Lo preocupa que ahora, siendo más sentido su conexión Dumbledore haga provecho de ella. Harry estaría acorralado cuando volviera a Hogwarts. Aún tiene un poco de tiempo para organizar la manera de como deshacerse de-
—Hoy es su cumpleaños. —susurra sorprendiéndose de aquel detalle. Jugueteó con su anillo y se lo quitó.
Siempre le ha dado regalos, no hacerlo ahora sería mucho peor, más que todo porque ya es una costumbre. Considerando que ya no tiene el diario, no hay como vigilarlo y ya que no puede darle a Nagini -porque corre el riesgo de que la reconozcan-, no viene mal dar un "insignificante" detalle.
Nadie sabe que son Horrocruxes, al menos no otros que James, Sirius, Remus y posiblemente Severus, por lo tanto, estará a salvo con Harry junto a relicario... Ya que el de ojos verdes en su última idea se le ocurrirá dejar que su padre lo destruya.
Si, sigue rencoroso aun cuando ya ha pasado bastante tiempo.
—Llévalo, y procura que no te vean. —indica a la serpiente con una coqueta sonrisa. Escogió la caja envuelta en papel negro y desapareció. Acabó más recostado en su asiento, viendo al techo.
Almas gemelas... Gemelas de quienes van a matarse... Los iguales. Jeh, es tan ridículo y tan claro al mismo tiempo. Por esto son iguales, por esto solo uno vivirá si el otro muere, pues está claro que se lastiman tanto que abandonar la vida es lo mejor que pueden hacer.
Aunque ahora mismo puede valer mierda esa profecía, lo toma como un reto... mantenerse vivos hasta que la existencia de dicha profecía sea olvidada
Manteniendo a su alma gemela alejada de todo...
— ¿y ese anillo quién te lo dio? —pregunta Hermione examinándolo con la mirada.
Harry que permaneció con el codo apoyado en el filo de la ventana, el rostro en su puño y viendo el paisaje exhibido por el tren en movimiento; prestó atención a las palabras de su amiga. Observó por un instante el anillo que lleva en el dedo anular.
Es dorado con una piedra negra en el medio, por cosas que desconoce, es el único que puede apreciar la pequeña marca que tiene, una especie de triangulo con un circulo en su interior y una línea vertical atravesando. Es vagamente familiar ¿Por qué? Ni la más remota idea.
—Fue un simple regalo de cumpleaños. —responde con una débil sonrisa.
— ¿y como te fue en tu cumpleaños? No nos has dicho nada al respecto. —señala Luna, la mueca de Harry casi hablo por él como suele suceder de un tiempo para acá.
—Parece que hay alguien que aun no se digna a hacer acto de presencia ¿eh? —menciona Hermione, el de lentes volvió a su antigua posición—. Siempre está la tercera. La tercera es la vencida, no te preocupes más por eso ha-
—Estuvo ahí, lo vi, yo sé que estuvo ahí y aun así... Es como si lo hiciera a propósito, sabe que va a acabar mal y aun así no... Él no. —suspiró cerrando los ojos. Draco se removió incómodo en su lugar.
—Al menos fue esta vez.
—No sirve de nada si lo hace así. Debe ir conmigo. Solo funciona si los dos aullamos a la luna.
—Entonces ¿Qué pasaría si lo hace alguien más?
—Es inútil si no me escucha, porque así-
— ¿Y si te escuchara? —Hermione y Luna vieron con ligera extrañeza a Draco por lo insistentes que son sus preguntas y teniendo ya muy definido quién es el alma gemela de Harry.
—Pues si funciona, pero-
—entones no deberías preocuparte, no tanto. —rectifica el rubio viendo a otro lado. Harry lo observo con el entrecejo fruncido unos segundos antes de volver a ver por la ventana ¿Qué no se preocupara? Su alma gemela puede morir por ser tan necia, debe preocuparse si se quiere llamar a si mismo un Hombre lobo.
Bienvenida, embolia y convulsiones por ver a Severus como profesor de DCLAO, un nuevo profesor de Pociones, Dumbledore viéndolo fijamente durante todo el banquete... Fue prácticamente lo mismo de todos los años, exceptuando que está vez fue más bonita por no tener al sapo de color rosa entre el profesorado.
Removió un poco su comida, pensando de repente en su papá e intentando hacer contacto con Tom, cosa imposible desde que puso un pie en el territorio, pero nunca iba de más intentarlo. En cuanto a su padre... llevaba un tiempo extraño y no sé explica por qué.
Otro secreto más a la colección y hablando de ellos... Debería ir a echar un vistazo a la afamada cámara de los secretos, tiene la ligera impresión de que puede haber algo interesante para él allí abajo.
—Harry... hey—giró la cabeza en dirección a Hermione—. Sé que es casi regla, pero... Hoy Dumbledore parece más sombrío ¿No te parece?
—Mientras se mantenga sombrío lejos de mio, que haga lo que le plazca. —concluye con aire indiferente, Dumbledore lo saca de quicio con solo mirarlo en estos instantes y esta seguro de que su alma gemela lo contagió con ese odio empedernido.
Una sonrisa de índole desquiciada se instaló en su rostro apenas pudo distinguir a quien se mostraba frente a él con la idiota valentía digna de cualquier Gryffindor. Más que todo suya siendo un descendiente directo del fundador de aquella casa. James guardó la calma, obligándose a sí mismo a comportarse de la mejor manera frente a semejante personaje. La vida es tan irónica que lo hace necesitar al asesino de su esposa y quien pretende hacer una masacre masiva en el mundo mágico.
La tierra podía tragarlo cuando quisiera. se está tardando.
—Veo que Severus es un buen guía. Tardío, pero bueno. —mofa al mortifago que mantiene una buena distancia. Muy listo, porque tiene ganas de torturarlo por traer a James Potter a su guarida. Es el líder de los Aurores, significa peligro o molestia dependiendo del lado en que lo mires.
—yo diría que es oportuno. —bufa.
— ¿Y bien? ¿Alguna razón específica por la que estés hoy frente a mí y no hace tantos años atrás donde pudimos evitarnos ciertos... inconvenientes? —repuso con cierto rencor en sus palabras. James suspiró, le sudan las manos.
—Necesito que te reúnas con Harry.
Voldemort dejó caer a Nagini que iba deslizándose por su brazo y Severus giró tan rápido el cuello que tronó. Camina hasta el mayor de los Potter con varita en mano, ojos entrecerrados y cautela por lo repentino de su pedido. James se mantuvo quieto y firme en su sitio, la magia de Voldemort parecía querer doblarlo de forma antinatural por la presión que hace en él.
— ¿Por qué ese pedido tan raro precisamente a mí y viniendo de ti, Potter? —interroga peligrosamente cerca de James. Este colocó la espada de Godric en el cuello del heredero Slytherin.
—No creas que me gusta esto, serpiente, me sobrepasa.
—Jeh.
—En diciembre, más específicamente el diecisiete, debes estar en Bulgaria y aceptar el llamado de Harry. Para mi desgracia eso te salvaras la vida, pero debes estar ahí.
— ¿Por qué debo obedecer algo así? Que podría ganar yo de ir a Bulgaria ese día. Aparte de asesinar a toda una manada de lobos que posiblemente fastidien mí vida de seguir libres. —James apretó los dientes, viéndolo con cierta ira.
—La vida de mi hijo depende de esto-
—Intente matar a ese niño desde sus tiernos años. Su muerte no me va a doler. —contrarresta mordaz, sintió el filo de la plata cortando su garganta de manera subsuperficial.
— ¡Y sin su vida morirás! La muerte por no tener a tu alma gemela no la podrás evitar. Serás tan miserable que tú mismo acabaras con tu existencia. —advierte en siseos. Voldemort obtuvo un brillo curioso en los ojos.
—Ya pude evitar a la muerte. Una segunda vez no me-
— ¿Seguro? —sonrió malicioso—. Ese relicario y ese anillo... La serpiente, el diario... Son Horrocruxes ¿cierto? —cualquier gota de tranquilidad y diversión en Voldemort se esfumo por aquella simple acotación—. Partes de tu alma metidos en esos objetos y no dudo que tengas algún otro.
—Maldita biblioteca Black...
—Puedo destruirlos si me place. Un hombre que no tiene nada que perder no teme a la muerte y te advierto que lo hare si dejas morir a mi hijo por no acudir—hizo atrás la espada. Voldemort lo observo receloso—. Mantente cerca, no creas que tengo idea de que debed hacer en-
— ¿Lo enviaras a Hogwarts? —el tono serio y preocupado no pasó desapercibido para James, le resultó muy curioso a decir verdad.
—Ya está allá si no calculo mal. —Voldemort cerró un ojo con un gesto bastante extraño. De cierta forma parece un adolescente haciendo una especie de berrinche. Su rostro joven no ayuda del todo y Severus está a poco de creer que su cuerpo rejuvenece a cada segundo.
Aun es imponente y maduro, pero su apariencia tiene la mala tendencia a deformarse a cada rato, ahora para bien.
—Si no lo rompo yo lo haría Dumbledore... Si quieres que lo salve tienes que entregármelo físicamente a partir del once de diciembre y volverte uno de mis Mortifagos. —James se esperaba lo segundo, no lo primero. Pensó que querría mantenerse lejos de Harry, quizás protegido y poco más.
No reclamarlo.
— ¿Romper? ¿De qué...?
—no seas inocente. Ninguno aquí tiene un pelo de ingenuo. Dumbledore rompe lo que le facilita el camino a sus ambiciones.
—Tu como... puedes saber...
—Usa la Legeremancia, te guiaré a lo que necesitas saber. —indicó. Con Harry es imposible que James no sepa su nombre y a día de hoy, incluso que fue estudiante y blablablá, una invasión a su mente es lo de menos.
Se le hizo extraño, pero lo hizo. Sentirse jalado a un sitio en específico lo hizo un lio, pero pronto llegó al momento relevante donde hay un pequeño Lord Voldemort en un orfanato —Lárguense—. Lo pequeño no impide que sea igual de tenebroso.
Los niños evidentemente Muggles salieron huyendo despavoridos debido al conejo ensangrentado que yace a un lado del pie derecho del niño. Tom le dio un golpecito con el pie y tras unos segundos una pequeña explosión de sangre vino del animal. Un árbol a su lado se retorció hasta romperse y James podía ver la magia manando del niño.
—No necesito a nadie... ¿verdad? Si tengo magia... soy mejor que ellos... que cualquiera de esos imbéciles—pudo notar que tenía un moretón en la mejilla y su ropa no estaba del todo limpia. Sucia de tierra. Tom se sentó bajo el tronco retorcido—. Porque merecerían estar con los magos si los tratan así... deberían saber su lugar.
—Cuanto anarquismo desde los...
—Diez, antes de Hogwarts. —escuchó vagamente.
El ambiente tuvo un cambio absoluto. Por desgracia debe admitir que Voldemort fue brillante desde el primer instante a pesar de su escalofriante y perfeccionista forma de ser. Su unión a los Pure Blood fue casi inmediata y ser mantenido por ellos también. Sin embargo de cierta forma y finalmente, entiende que es lo que quiere Harry para con él...
Voldemort tiene una mirada tan triste y solitaria que va más allá de una actuación para hacerse el inocente. Realmente está solo, realmente se siente incomprendido y realmente no conoce lo que es tener a alguien que te quiera y preocupe por ti. Trato de no sentir que estaría bien que Harry lo ayudara, pero costaba y más aún cuando llegó al cuarto año. No lo podría describir, su mente acabó en blanco y queriendo que fuera un sueño para impedirlo, con la vena justiciera inflamada, esa que lo impulso a ser Auror en primer lugar.
¿Qué clase de necesidad o enfermedad tiene Dumbledore de abusar de un niño de trece casi catorce años?
Ni siquiera lo durmió, solo está torturándolo al violarlo en su despacho. Fawkes no está en su lugar aparte de ser el despacho como profesor de Encantamientos. Aquello es tan irreal y asqueroso que no se lo cree. El salto brusco de un momento a otro lo mareo, Tom está en su habitación temblando y apretando los puños.
— Maldito... infeliz... — sorprendentemente o no tanto, considerando que nadie puede tener tanto aguante, lágrimas van cayendo por los ojos en ese instante rojos.
Lo puede oír, como repite todo lo que Dumbledore dice sobre aceptación de Muggles y su barbora usual y... visto desde este punto, no lo sorprende que Voldemort tenga tanto odio por los Muggles y Dumbledore, es algo completamente justificado pues ambos "grupos" no han hecho otra cosa que volver cuadritos su vida. Obviamente no excusa el genocidio, pero el que diga que lo hace por hacer está equivocadísimo, quien diría que las cosas tenían esta explicación.
Una razonable, entendible... Que hace tan obvia que fue moldeado para ser el malo de la historia.
Para el quinto año en Hogwarts de Tom liberó al basilisco, aunque no ocurrió como quiso, su objetivo era Dumbledore y acabó siendo Myrtle, que maldita desgracia lo poco oportuna de la chica sin duda. Aquella "relación" enfermiza no paró en sí, al menos no como debería, de no ser por su escolta hubiese sido más constante, peor... James no se puede explicar cómo es posible que Dumbledore actúe de semejante manera. Lo sabía cínico, pero no de esta manera.
James tambaleó una vez fue expulsado bruscamente de la mente ajena, Voldemort lo veía como si esperara algo, consiguiendo los balbuceos ininteligibles de James. su sonrisa se extendió ampliamente, acercándose cual predador al acecho. Potter se notaba un poco más nervioso que antes.
—Dumbledore destruye todo lo que toca, lo hizo conmigo y yo me di el lujo de volverme mucho más grande de lo que el pudo imaginar, hasta el punto de que necesita a quién me pueda combatir—una sonrisa enfermiza altera al hombre de ojos marrones—. Así que... va a destruir a alguien más, así será fuego contra fuego hasta que tome la gloria del evento.
—Y-ya...
— ¿Nos entendemos, Potter?
—Si... Evitare que pase nada... Solo ve a Bulgaria, por favor. —pide con un nudo enorme en la garganta.
—Entonces allá nos veremos, ten mucho cuidado con... "mi" Harry. —burla, sabiendo que a James aquello iba a molestarlo mínimamente.
Suspiró ligeramente aliviado por la afirmativa del lord Oscuro que se dirigía nuevamente a donde estuvo sentado hasta hace unos instantes desde que llegó. Severus se tensó y esperó lo que James no— ¡CRUCIO! —. James se dobló y soltó un enorme grito adolorido antes de caer al suelo, en agonía por el hechizo de tortura que está recibiendo por parte del lunático que sonría por su sufrimiento.
Tras unos largos minutos acaba el hechizo, James respira con dificultad y tiembla acurrucado en el suelo. Apaleado como un perro se levantó del suelo, Voldemort lo veía con suma diversión desde su sitio.
—Bien. Es un acuerdo, iré ese santo día a Bulgaria... Y ya tú debes hacer si quieres que así sea. Por cierto, deberías cuidar que nadie te vea la espalda. Esa marca ya es muy conocida.
— ¿¡Q-que...!?
—Te lo advertí. Tuve piedad de no ponerla en tu antebrazo. Ahora si no quieres tomar el lugar de Rodolphus... piérdete.
James maldijo por lo bajo. Esperaba encarecidamente que valiera la pena y el lunático frente suyo cumpliera con su palabra. Esto es lo más estúpido que hará en su vida, nada lo superará jamás.
El tiempo transcurría de forma extraña. Ama todas sus clases, incluso pociones con su pomposo profesor y el cuaderno de Severus que encontró entre los demás. La cosa es que todo tiene un aire demasiado oscuro y tenebroso, aun sin las nevadas de invierno hay frío que lo congela. Draco actúa extraño, Hermione actúa extraño, Luna es Luna, no tiene a los gemelos y Severus es tan oscuro como siempre. Tal vez más.
La noche en la que se encontró más desprovisto de deberes escolares usó la capa de invisibilidad y viajó hasta el baño de chicas del segundo piso. Recordaba donde es a duras penas, realmente no sabe porque su memoria en cuanto al tema es tan borrosa. Volviendo a la realidad.
—Ábrete. —el grifo se hizo a un lado con cierta parsimonia.
Bajó las escaleras viendo a todos lados cual cachorro curioso, una vez al fondo se deshizo de la capa de invisibilidad. Caminó en un trote casi perruno, observando a todos lados, olfateando y captando parte de su propia aroma en el cerrado lugar ¿ha estado ahí alguna vez?
«Puede que sí, puede que no... hay cosas que no necesitas saber. »
Hizo un puchero, miró la elaborada puerta llenas de serpientes. Ordenó a esta abrirse y pronto tuvo el paso libre... solo para toparse con un esqueleto de centauro en el suelo. Parpadeó lleno de impresión y siguiendo el camina de huesos y sangre junto al agua llegó a una enorme estatua que es bastante fea.
—Este lugar es horrible... ¿Por qué nadie querría venir aquí? —se preguntó vagamente—. ¡HOOOLAAAA!
En esos momento de estupidez innata del ser humano sintió su lobo interno crisparse de forma casi dolorosa, apenas pudo aguantarse cambiar de forma, el basilisco salió de la boca del monumento. Tragó duro viendo a la bestia directo a los ojos. Dio un par de toques a la escamosa piel del basilisco.
— ¿Y-y esto porque está aquí...? —se pregunta. El basilisco dio una especie de gruñido—. Me preguntó si... podría pedirte un favor. —murmura con una idea en mente.
...
Sintió un escalofrío de lo más horrible por toda al columna, algo como un jalón de que algo saldría mal y no tiene una idea exacta de que. La mente de Harry está muy borrosa como para saber con exactitud que pasa por su mente que planea hacer... aunque si está en la cámara de los secretos ya vio a la basilisco...
— ¿Por qué este maldito niño me tiene de esta manera? —lo enerva enormemente esto... preocuparse por alguien más.
¡Es Lord Voldemort! Es casi grabado en piedra que no se interesaría por otro que no fuera el mismo. James lo vio y sabe porque es así, quizá Harry también lo supiera y así estaba bien ¿Por qué debía justificar su "Buena" acción ante nadie? Deben aceptarla y ya... no saber que...
Hubo quién pudo romperlo...
Que está tan herido como el inicio.
—Darle el gusto de saberlo... Si como no... Me encargaré de arrancarle la piel como hicieron los Muggles que tanto quiere. —afirma entre carcajadas neuróticas.
Honestamente... ¿Qué se rompió más? El cuerpo, la mente... El alma que necesita de las dos y es la única que acepta estar sufriendo aun. Tras largos minutos de estar riendo y acabar en una posición un poco extraña en el diván miró el juego magia y solo con su magia empezó a jugar con él.
Hizo un pequeño ciervo con las llamas, lo volvió un lobo y lo encerró en una jaulita—Cachorrito, cachorrito roto desde el principio...ven aquí al sufrimiento sin fin entre grietas del sentir... El lobo que ha de venir a la asfixia de la serpiente hasta que llegue su hora de morir—. Cerró la mano y el fuego se apagó.
En exceso de bipolaridad miró al techo sin más... ¿Realmente lo podría romper? Quién sabe, su alma no lo permitiría, pero... Dejar que Dumbledore el haga lo mismo. Pasó la diestra por su rostro viendo el rastro de agua salina que quedó. Ah... llorar de angustia por alguien más, eso es nuevo...
Que odioso.
—No va a pasar nada malo... ¿verdad?
Severus lo vio un instante y luego la puerta del despacho del director. Si, como no, salir algo bien con Dumbledore involucrado, es lo mismo a decir que los Potter tienen un muy claro y ordenado cabello. Negó con la cabeza de inmediato.
—Ya sabes que puedes avisarme si algo no va bien. Hay manera de burlar la seguridad. —y eso es un bombarda, pensó Harry con cierto nerviosismo.
Entró al despacho, Dumbledore está tan serio como se ha hecho costumbre desde el inicio de este año escolar. Detuvo su andar al estar frente al escritorio y apenas prestaba atención a lo que el viejo decía. Hay un susurro muy insistente que lo desconcentra por completo junto al olor invernal que entra por la ventana.
Hizo una mueca de desagrado, el susurro va creciendo, no se detiene. Fawkes aletea de tanto en tanto, como diciéndole que se vaya rápido. Miró con el entrecejo fruncido a la ventana, intentando ignorar el pequeño bullicio que-
—...Me hayas atendido, Harry. —miró con aturdimiento a Dumbledore.
—E-eh... No, lo siento, estoy un poco... Hay mucho ruido por al nieve. —se excusa, siendo a algo meridianamente cierto. Dumbledore suspiró y se levantó de su asiento. El ruido se incrementó.
—Tienes el deber de acabar con Voldemort este año... tengo muy bien sabido como hacerlo. —su aire de animal rabioso no se disimuló ni un poco con sus ojos brillantes y dorados, advirtiendo que cualquier movimiento o palabra ocasionaría alguna reacción de la cual no se hará responsable.
—Ya lo he dicho antes. No tomare partido en...
Señor de... señor de... señor de...
—Está guerra que... —las matices coloridas en sus ojos podian ser comicas y hasta cierto punto preocupantes.
Muerte... muerte... muerte... muerte...
—...N-no tiene... ningún...
—Es tu deber hacerlo y evitar más perdidas—apartó la mano de Dumbledore de un manotazo, con los ojos terriblemente abiertos.
Señor de la muerte... Señor de la muerte...
— ¡Yo no tengo deber de nada! Me voy a clases. —sentenció queriendo salir corriendo.
Desprevenido por completo, su cuerpos e comenzó a mandar por si solo y antes de darse cuenta entre al bruma, estaba sentado en el escritorio de Dumbledore con este entre sus piernas. El anciano le tomó la mano derecha y examinó el anillo que tenía.
—Voldemort hizo algo muy tonto, fragmentar su alma y colocarla en pequeños recipientes... Sé que uno fue destruido, la onda de magia fue impresionante—comenta de manera distraída—. Pero faltan más... Quién sabe cuántos hizo y donde los esconde, pero hay tres que ha descuidado...
Su corazón se alborotó y sus colmillos crecieron cuando la caricia en el pecho -de manera exagerada cabe destacar- llevo a Dumbledore a sacar el guardapelo de entre la ropa del alumno. Harry apretó los dientes, queriendo que su cuerpo saliera del Imperius en el que está sometido.
—Tom siempre tan nostálgico y empedernido... —suspira viendo el guardapelo y soltando este esté tras un segundo. Volvió a fijarse en el anillo—. Pero aun así... Dejar tres...
— ¿Tres? ¿Cuáles tres? Yo no tengo más... —pensó aturdido.
—Hay que destruirlos, Harry. Ya no tienes otra opción que decidir de que lado estás. Lo ayudas a él o al resto del mundo mágico... ¿Qué diez? ¿Me ayudaras a destruir los Horrocruxes y a Tom de una vez?
—No.
Su respuesta fue seca, desafiante y con el fuego de su furor interno, con su lobo aullando y ladrando con ganas de hacer sangre. El sonido glutural de su garganta advirtió al hombre de ojos azules.
Beware, beware, be skeptical
Of their smiles, their smiles of plated gold. Deceit so natural
But a wolf in sheep's clothing is more than a warning
Bah-bah-black sheep, have you any soul?
No sir, by the way, what the hell are morals?
Jack, be nimble, Jack, be quick. Jill's a little whore and her alibis are dirty tricks
So could you...
El castillo entero adquirió un aire peligroso, Severus hizo un gesto a Minerva y ambos apuntaron con la varita al muro. Entre tanto, Draco, Hermione, Luna y Neville corren con todas sus ganas en dirección al llamado de su Alpha.
—Iremos, ahora.
—¿My lord?
Todos observaron con extrañeza aquel estado tan poco claro en el lord oscuro. James se mostró lleno de ansiedad, como si algo desde muy lejos y en el fondo lo estuviera incitando a enojarse y acudir a Hogwarts tan recto como flecha.
El aullido de guerra fue hecho y nadie podría hacerse atrás ahora, a pesar de lo espontaneo del momento en esa tranquila mañana del nueve de diciembre... Un par de día antes de ir a casa por vacaciones navideñas.
