Each scars tells the story, about how each one survive
12 - Howling at the Moon
—Sorpresa~
—Y de esa manera se pierde la tranquilidad. He perdido un día de trabajo.
—Oye, solo quería venir a hacerte compañía.
—Lo sé. Precisamente por eso sé que el poco tiempo que quedaba ya lo perdí.
Harry ríe divertido y ligeramente apenado por mis palabras. Lo común cada vez que viene en busca de atención. Es lo que más disfruta este maldito niño -de veintiún años- malcriado. Sea como sea, su gesto trae cierta tranquilidad total a mi sistema. Niego con la cabeza. Sea como fuere, si Harry pone un pie en mi despacho es porque ya no tendré tiempo de seguir con mi oficio. Desde que se graduó exitosamente de Hogwarts ha estado la mayor parte del tiempo metido aquí conmigo. En la sala con más magia, poder político y etc: La oficina del ministro de magia en Londres mágico.
Ustedes, como Muggles de pequeño cerebro y por tanto poco entendimiento del mundo tan basto que es la magia; no deben de estar entendiendo absolutamente nada de lo que pasa; donde están; por qué y de quien se trata en esta ocasión. Daré mérito al que haya entendido por sí mismo y sin problema lo que está aconteciendo en esta narración enteramente mía. Para empezar, si, soy Tom Marvolo Riddle. Lord Voldemort para los despistados y falta de neuronas.
Para empezar con un buen pie: Han pasado ya cinco años desde el pequeño asunto en Hogwarts y el bosque búlgaro. Un tiempo que se ha hecho increíblemente largo y cargado desde mi perspectiva. Ha sido tantos giros de tuerca para llegar a la "normalidad" aspirada desde un inicio. Podría decirse que el punto de partida fue introducirme al mundo.
Para todos, el odiado -y yo los odio aún más a ellos, téngalo por seguro-, lord Voldemort murió aquel día junto a Albus Dumbledore a manos de Harry Potter. Salvador del mundo mágico; Golden Boy; Niño profecía; Niño que sobrevivió -para amargar mi existencia-, etc, etc. Que los estudiantes estuviesen para verlo de reojo y los profesores para confirmarlo ayudó muchísimo a que la noticia tomara credibilidad. La palabra de Minerva McGonagall no es para tomarse a la ligera, menos la de Severus Snape.
Directora y subdirector de Hogwarts respectivamente.
Siendo así y sin más remedio se implementó la idea de explicarme con un método sencillo: Hijo de Tom Marvolo Riddle, uno que nadie conocía por vivir en Francia y que vino a Inglaterra por la ya establecida paz. Oficialmente mi nombre es Thomas Marvolo Riddle, el aporte de múltiples familias nobles -enfatizando a los Malfoy-, la fachada quedó hecha. Considerando que nadie sabe qué pasó conmigo es muy factible creer que tuve un hijo y es igual de talentoso.
Igual es muy ingenuo pensar que todo es tan simple como eso. Sin mencionar que nadie considera que para mis veinte y tantos años debía mi "padre" tener más de setenta años más o menos. Gracias por mí exigir muchas explicaciones. Las masas son tan fáciles de manipular: tanto que sin esfuerzo y al primer intento me hicieron Ministro de Magia. De haber sabido que sería tan fácil no me hubiera esforzado tanto.
Por otro lado tenemos a Harry, mi "Alma gemela", al tiempo que me asesinó de puertas para afuera. Se graduó de Hogwarts sin mucho problema, incluso tenía carta de recomendación para trabajar como Auror o Inefable -aún nadie se explica cómo llegó eso. Harry es más inquieto que cualquiera y como inefable Moriría de aburrimiento-. El único problema sustancial es que nadie en este país y posiblemente en otros es desconocedor de nuestra relación. Se descubrió de manera simple:
Asistí a su acto de graduación en Hogwarts; aún no era ministro y estaba en relativo anonimato. Sentí muchísimo orgullo de verlo recibiendo honores por sus calificaciones al igual que Hermione Granger y Draco Malfoy. Quizá no fuese el primer hombre lobo en graduarse de ahí, pero si él único orgulloso de serlo. Lo aplaudí entusiasta sin perder el porte. Me sentía realmente feliz de verlo triunfar. El problema es que él sintió ese orgullo que nació de mi y no tardó mucho en lanzarse encima mío.
Candidato a Ministro de Magia besando a un niño que apenas cumple los diecisiete. Tendré unos ficticios veintisiete años -en ese momento-, sin embargo, no se trata de un asunto que deje de verse mal. Agradezco que no se sepa mis años reales, de otro modo si que llegaría a perder la cara de vergüenza.
Cumplió su entrenamiento y es un Auror. De los mejores en realidad y al mando de James. Estamos bastante bien con las distancias de puesto que tenemos. Harry es inquieto que le gusta estar de un lado a otro, mejor si es persiguiendo; yo disfruto estar en ese complicado mundo de política y manipulación de una población con aspiraciones de muchas más. Somos bastante opuestos. Por tanto hallarnos en mi oficina es un detalle no del todo común.
Por otro lado, aun como Muggles, pequeñas, frágiles e inútiles interesadas en mi vida -como culpables. Al menos algo hacen bien-, deben estarse preguntando ¿Cómo dices que Harry entró a tu despacho apareciendo? ¿No hay protecciones para apariciones? ¿Que cualquiera puede entrar así nada más? Menuda confianza y poca vigilancia a la figura más importante del momento -políticamente hablando-. La respuesta a todo eso es un enorme SI. Hay protecciones en todo el ministerio en realidad. Mi oficina es la más protegida evidentemente. Ningún inepto o don nadie pasa sin mi permiso.
Harry no es eso; es más que cualquiera: Es el Amor de la Muerte.
No es información de saber público, pero no es muy complicado notar que es diferente. Para empezar está esto de aparecer donde le venga en gana. Nada puede parar a la muerte ni prohibirle estar en ningún espacio. Por derivación y al ser Harry una masa de energía de la misma muerte es capaz de ir y venir sin restricción alguna.
—No pretendía interrumpir nada. Quizá dormir en el sofá o al lado del escritorio. —sube a mi mesa y juega con una de mis plumas para escribir. Apoye los codos en la superficie lisa y marrón.
—Concentrarme contigo aquí es imposible. Tiendes a ser muy escandaloso y acabas arrastrándome a algún bosque para correr hasta agotarte. —hizo una especie de puchero. Es obvio que ese es su fin último. Por más humano, mago, señor de la muerte y Auror sea... No deja que es un lobo y adora la libertad más que a nada.
Correr ambos en un área rural lo hace muy feliz.
—Llevas días encerrado trabajando. Me siento un poco ignorado por ti. Sirve para escuchar mejor las voces y enterarme de que las aqueja, pero te extraño. —empecé a jugar con uno de los mechones sueltos de la larga y gruesa trenza que lleva. Se intentó de todo, no obstante, este cabello es imposible de cortar.
—Tengo asuntos importantes que atender. Los orfanatos, los sistemas de introducción, los planes de distanciamiento Muggle. No es una agenda ligera.
—Lo sé; incluso ella está orgullosa de lo que haces, pero no puedes olvidar que el cien por ciento no existe si no estamos cerca.
—La dependencia es una mierda.
—A mi me gusta. Siempre he sido bastante dependiente a ti ¿Lo olvidas? —menciona cantarín—. Todos dependemos a algo en algún momento así que... No veo de qué te preocupas.
—Me preocupa que mi dependencia es a la muerte. Resulta muy irónico. —tanto huir para rotundamente nada. Para mayor chiste he estado realmente muerto dos veces. Un desgraciado en resumen, semejante a Odiseo.
—Dramático ¿Podemos irnos a casa?
—No queda de otra.
Saltó del escritorio y por pura suerte acabe viendo algo en el extenso y repleto librero que tengo. Un libro cubre parcialmente un pequeño frasco con líquido grisáceo brillante. Parecido a los recuerdos que se dejan en un Pensadero. Lo cogí y giré un poco entre mis dedos. Observe a Harry de reojo; va a romper alguna de las figuras de cristal que tengo si sigue moviéndose. Suspire con cansancio; había olvidado esto.
—Harry, tengo que mostrarte algo antes. Sígueme—indico apagando las velas para dirigirme al anexo de la oficina. Harry me siguió con extrañeza—. Sabes que buscaba una explicación a... Nosotros.
—Lo cual es tonto e inútil porque realmente-
—Encontré la respuesta. Realmente fue complicado. Una mezcla entre chamanismo, magia muy antigua. Blanca, negra... Hasta que aquí está totalmente condensado —agite levemente el frasco. Harry se quedó quieto y vigilante—. Nos involucra a ambos así que...
Verter el líquido en el caldero logró una enorme nube de humo que lo hizo toser levemente. Una gran cantidad de humo formó un lobo aullante. Metí las manos en mis bolsillos, suspire y tome aire.
—Después de mucho buscar... Descubrí que los Magos tienen la misma capacidad que los lobos de tener alma Gemela. En nuestro caso es mucho más débil, pero lo tenemos y por ello ya tú tenías un alma gemela antes de que Greyback te mordiera. Claro, eras un bebé y no contabas con una conciencia fuerte...
— ¿Que tiene que ver eso?
—Tiene que ver con que Draco Malfoy era tu verdadera alma Gemela—me cruzo de brazos y Harry disimula su sorpresa—. No son tan unidos por nada. Su alma busca a la tuya por inercia y por eso le duele tanto. Él es quien debía estar contigo.
—No... Entiendo ¿Qué pasó entonces?
—Al momento de intentar matarte hubo un rebote del hechizo. Mi alma se instaló en ti y debido al desespero... La tuya cedió a mi necesidad. Eras pequeño; pecaste de inocente y decidiste ayudarme a mí en lugar de preferir a Draco. Me sentiste más vulnerable y... Débil. La naturaleza de las almas gemelas es la de ayudarse mutuamente.
—Entiendo...
A medida que hablaba se iban formando figuras en el humo. Mi atención viaja de Harry a las figuras que se mueven. Me rasqué el cuello y manifesté mi incomodidad al cambiar de posición de forma relativamente continua. Harry sigue pendiente de la humareda.
—Sin mencionar que posiblemente seamos literalmente gemelos de Alma... Siempre habrán diferencias así sea mínimas. el hecho de que hayamos mezclado una parte de nosotros con el otro nos hace tan iguales que podríamos ser una sola persona.
—Yo siento que somos una sola persona. Sin grietas; sin penas...
—Para los Muggles eso es un bautizo. Me resulta tan patético que estaba tan mal y lo único que fui capaz de hacer para sanar fue pegarme a un niño de... Casi dos años.
—Lo importante es que ya pasó.
— No me alegra. No me enorgullece... no basta con que en algún momento Moriré de manera irremediable; sino que también evite que tuvieras una verdadera vida feliz. En retrospectiva, lo que más he hecho en mi vida fue tronchar la tuya. Suena muy despechado...
— ¿Qué hay de la persona que sería tu alma gemela? Dijiste que todos-
—No tuve. Jamás existió —me relamí el labio con suavidad—. Los que nacen por consecuencia de la Amortentia no saben amar; por ende ninguna alma es capaz de atarse a ellas. Es como ser un bastardos de la vida; nada bueno vendrá a ti en consecuencia a algo que jamás pediste o tuviste culpa. Siendo así asumo que te fue más fácil adaptarte a mi hasta el punto de ser menos afín a Draco y más a mí. Por eso encuentro tan absurdo tu insistencia conmigo. No te... ¿no te causa repulsión que yo tire por el suelo tu vida y aun así debes y me amas?
No me lo podré sacar de la cabeza jamás. No es un sentido de inferioridad -ningún noble podría ser mejor que yo en ese sentido-, pero... Harry tiro por la borda su vida con alguien que si podría quererlo de una buena manera. No le haría daño y aunque tuvieran peleas podrían estar bien porque Draco sabe querer... Yo aun ahora no tengo idea de cómo hacerlo; no es algo que pueda leer o arregle un hechizo; poción o ritual.
Si puedes, puedes... Yo no puedo.
Alguna que otra vez me imaginé que hubiese pasado si Harry en lugar de escogerme a mi... Hubiera escogido a Draco. Posiblemente serían un par de nobles con alto poder; una vida apenas complicada por sus diferencias. Se resolverían al poco tiempo con un Malfoy pseudo ofendido. Envejecerían sin problema y... Sencillamente es un mejor prospecto a lo que yo puedo darle.
Por mi no morirás jamás y verá al resto hacerlo. Con ese único detalle ya perdí la partida.
—No. Soy feliz así. Me alegra ser el único que podría enseñarte algo tan complicado. —el humo se extinguió y yo me limité a suspirar. Respuesta nobleza y abnegada. Por qué será que no me sorprende en lo más mínimo.
—No te basta con haberme "bautizado".
—Tienes un alma entera ¿de qué te quejas?
—Que me puedes contagiar esos sentimientos moralistas y realmente me ofende.
—Tonto.
Él resta tanta importancia a la razón de todo esto. Llega a molestarme e intento que su calma no se me transmita. Que muchacho tan descuidado. Diría que incluso tiene demasiado que ver con la Muerte. Está como en una luna muy particular; ni siquiera yo entiendo que pasa por su mente a veces. Hay tantos secretos de creación ahí que admito sentirme profundamente intimidado.
— Si no recuerdo mal, estás en horario de trabajo.
—Papá no me deja hacer mucho más que practicar; creo que aún no supera que soy un poco distinto y que-
— ¿Hiciste explotar una habitación antimagia? Lamento decirte que encuentro razonable su preocupación. Sea que te hagas el tonto, deberías tener control de tu magia y también la magia de la muerte. —opino y Harry ladeó la cabeza con un suave fruncimiento de expresión. Odia que lo reproche por no hacer buen uso de su poder.
Es lo que quisiera para mí y me ofende horriblemente que bobee con algo tan invaluable.
—La vida y la muerte sencillamente fluyen; el río no va a pasar de hacerlo aun si yo juego con un poco. Lo que menos quiere la Muerte es estar aburrida por un uso totalmente correcto de su magia en mí. Debes comprender que hay que dejarte llevar cada día. No te estreses.
A estas alturas no sé si hace referencia al Río Estigia -O "Aqueronte" si se les hace más familiar-, al momento de decir eso o es una simple manera de continuar con la vida. Básicamente, de manera textual en Harry, un "Carpe díem"; dicho en términos de y para Muggles que posiblemente no entiendan ni una palabra de este párrafo: Aprovecha tu día presente sin pensar en el futuro. Diría que Harry se mueve en esa corriente y no hace el más mínimo esfuerzo por salir de ella. Hasta cierto punto, lo admiro por ello.
Verdaderamente... la muerte parece haber fundido su forma de hablar con la de Harry y a veces tiende a ser confuso. Incluso incongruente pues se distrae. Más de una vez me ha mencionado que las voces de las almas que se lleva solo respirando son bastante altas, pero no molestas sino un aviso de lo que es. Con resignación se acostumbró a escucharlas.
—Ya es dentro de una semana...
—Una semana en la que James no dejara de molestarme con amenazas. Como si ya no hubiera tocado a su dulce retoño. —James Potter será un hombre inmaduro y me divierte los celos de padre que tiene, principalmente porque él sabe que he... "copulado" con su hijo más de una vez porque, evidentemente, no somos dos niños y el instinto de juntarnos más se hace presente, más que todo en Harry con su lobo interno.
— ¿Enserio es necesario hacerlo? Ya nos casamos. —hace un pequeño puchero al cerrar un ojo, negué con la cabeza divertido por su cuestionamiento.
—Un evento entre lobos Bulgaria a mitad de un bosque no cuenta como boda, Harry.
—Siendo Ministro de Magia si dices que sí, es porque sí. Tu eres el que quiere todo eso de trajes, alta clase y blablablá...
—Hay una ley que se sigue y si esa ley me permite una gran fiesta para hacer saber mi lugar, posición, etc... No me pienso negar a ella—Harry me tomó de la mano, está claro para mí que no quiere caminar por el ministerio en este momento—. Usar una túnica de gala por un par de horas no va a matarte. Yo no pude y mira que lo intenté vehementemente.
— la ropa de gala es más fuerte que el Lord Oscuro. Que cómico. No sabía de tu sentido del humor consistía en humillarte a ti solo. —me dice divertido antes de desaparecer los dos de mi oficina en el Ministerio.
Por lo general ocupamos la mansión construida en Valle Godric, cercana a la que ocuparon los Potter para esconderse de mí. Es un asunto muy irónico. James quiso darle a Harry esa casa, pero saber que la compartiría conmigo lo detuvo. No me extraña y su forma hosca de ser conmigo es de los mejores gestos cómicos que tengo en la vida.
Más que molestarme, me hace risa y comprendo sus motivos. El rencor no se iba a borrar jamás posiblemente.
Cambiando de tema, la mansión es grande; con colores fríos en su mayoría a excepción de una sala de estar; muchas habitaciones, estudio. Está hecho perfectamente a mi gusto, Harry la encuentra un tanto incomoda por estar acostumbrado a vivir con su familia en un espacio un tanto más pequeño y acogedor.
Nuestros gustos chocan bastante en esta clase de cuestiones. Para nadie será sorpresa que sea así, Harry sigue siendo un animal en la parte más profunda de su ser. Los lujos, leyes pomposas y demás nimiedades que a mi me hacen feliz en mi costumbre empedernida a la nobleza; a él lo incomodan en su costumbre simple, natural y de vida normalmente campestre. Mi ambiente no es su ambiente y viceversa.
Si lo quieren en términos más sencillos: Es como vestir a un Weasley de gala fina; inútil e irracional. Ellos quieren su ropa de segunda mano y serán felices de que esta no tenga ningún agujero.
— ¿Ninguna invitación a sido rechazada? —me pregunta acariciando a su lechuza blanca. Ese animal me ha dejado más de tres ratones en el escritorio de mi estudio. No sé si es bueno o malo a estas alturas.
Al menos Nagini se los come.
—No. Lo cual traduce a que tendremos a más de cuatrocientos invitados en nuestra boda. —Nagini trepó a mis hombros, le hago pequeños mimos.
—Pudimos haber invitado solo a los importantes.
—Eso hice.
—Me refería a familia.
— ¿entonces qué sentido tiene?
—Eres tan esnobista. —suspira con un puchero. Rodé los ojos ¿Qué tiene de malo exhibir todo el dinero que tenemos? El porte, al clase y demás detalles.
—Soy el ministro del mundo mágico Ingles. Está en mi deber ser diplomático y no es esnobista demostrar lo que si tenemos. En teoría, incluso somos de un espectro real como herederos de Gryffindor y Slytherin. Por lo que pude investigar, Slytherin era un príncipe. —Harry me miró con cierto fastidio. Como si no supiera que tiendo a llevar todo a mi favor.
—Qué triste, un lado de mi es estirado—se acercó a mi—. Lo cual quiere decir que tú tienes un lado más... Natural ¿no?
Por lo general, con esa clase de implicaciones un poco de debate terminamos filosofando; peleando o demás posibilidades. En esta ocasión era muy, muy obvio lo que él pretendía insinuar con aquella frase simple. Sus ojos dorados es como una viso de lo más luminoso que me hizo sonreír ampliamente. Nagini bajó de mis hombros con el pequeño indicativo.
— ¿Tiempos de celo? Creí que me pedirías ir a correr por ahí.
—Un poco de celo; una boda estresante cerca... Quiero que me consientas. —sus caninos se habían alargado un poco.
—Como si no lo hiciera casi a diario.
Somos muy... cambiantes. Algunas veces es lento, con mucho remilgo inútil; en otras es el lado más animal que ambos tenemos. Nos mordemos hasta sacarnos sangre, sus ojos dorados se pelean con los míos inyectados en sangre. Hemos llegado a hacerlo en formas animales y aun no me explico cómo puede ser tan excitante de ese modo. Es casi zoofilico por parte de ambos.
El detalle de las almas gemelas es tan favorecedor en este aspecto de la vida. Es como tener una sed insaciable del uno al otro que solo así va a calmarse. Solo conmigo, solo con él... es una dependencia de mierda a la que ni siquiera intentó huir y eso es tan ofensivo a un nivel extraño.
Sea como sea y pensar constantemente en eso no impide lo que estamos haciendo. Es de esas ocasiones fuertes en las que la ropa apenas tiene arreglo. Donde me saca sangre de lo fuerte que me muerde y me rasguña; se retuerce debajo de mí y yo le impido la libertad de mover como quiera. Si hay algo que me encanta es ver que su cabello se le enreda en el cabello. Da una falsa expectativa de cubierta erótica cuando no es así.
Además ¿Qué más bello que tener a tu alma gemela como si fuese su primera vez? Harry no deja de sentirse así. Como si fuese el primer orgasmo, la primera penetración; la primera mordida, la primera vez que probamos la sangre del otro en un instinto tan básico como marcarnos con nuestros dientes.
En estas ocasiones de sencillo lado irracional y puramente impulsivo.
El asunto de ser inmortal tiene cierto truco. Posiblemente nadie normal pueda soportarlo. No porque sea malo, para nada, se trata de que en algún momento estar vivo tantos años va a pesar en la mente, en el alma. Harry como Amo de la muerte es inmortal hasta que la muerte diga lo contrario y aun así dudo que pueda pasar. El truco clave para aguantar la vida eterna es uno: No tener tiempo.
Déjenme les explico. No pretendo decir que literalmente hay que olvidar el tiempo, es algo que como mortales necesitamos. El asunto es que Harry no tiene una percepción del tiempo. En este momento puede creer que han pasado tan solo cinco segundos desde su nacimiento o incluso mil años. Esa forma en que las líneas temporales no entran en su cabeza lo hacen resistente a la inmortalidad.
Al fin y al cabo, lo que marca a un ser como mortal es tener tiempo de expiación. Que el tiempo se acabe. De vez en cuando resulta problemático, pues realmente ya no ve diferencia entre un día y otro, incluso en sus misiones pierde el asunto de las nociones. Que hay que tener prisa de vez en cuando.
Mi alma gemela vive en un plano muy diferente al nuestro. Uno que yo quisiera invadir, pero no puedo y vaya que me da muchísima envidia ese detalle. Puede creerse que siendo así, Harry no aprecia nada que ocurra. Al fin y al cabo la marca de momentos ocurre en tiempos determinados, la realidad es que no hay instante que no aprecie con sus seres más cercanos. Él sabe que van a morir, como lo harán y que número verá en el calendario cuando ocurra.
Los disfruta, los saborea, los deja correr y acepta que en algún momento dejaran de venir. Que en algún momento incluso yo me iré.
Quizá a eso viene que aceptara -aun a regañadientes-, todo el formalismo pomposo de nuestra boda aquí. Nuestras almas no pueden estar más unidas en este plano de la existencia, él de aseguró de eso. Sin embargo y como siempre será yo me encargo de lo corporal, palpable, en la mente y boca de todos.
Algo así como lo de siempre.
—Se supone que debía ser cómodo, pero creo que jamás volveré a usar túnica de gala. —se queja a un lado mio. Meterlo en esa túnica fue más difícil y ya que no tengo paciencia suficiente fue Hermione quien lo logró.
—Vendrías en pantalón y playera si pudieras. Siempre que se necesite vas a usarla.
—como si no fuese a acabar rota de todos modos.
—El punto es el momento en que de usa, no cuando termina de usarse y el modo en que será desechada. —doy un trago suave a mi bebida. Harry la evita como si fuese la plaga por temas de tener resistencia prácticamente nula.
Es un animal al fin y al cabo.
—Sonríe un poco. Al final estamos recién casados. —bromeo jocoso y el hace un puchero.
—Como si no estuviera sonriendo desde hace antes de habernos casado de verdad.
—No están viendo, esto importa más. —ríe por la nariz.
—El día en que te salgan arrugas y dejen de mirarte será el más traumático de tu vida. — y se carcajea a más no poder. Un pequeña vena está palpitando en mí frente. Maldito niñato.
El evento nupcial no tuvo nada realmente especial a excepción del alboroto tan prominente que se formó gracias a Sirius, los gemelos y un montón de otra gente que incluso ahora tienen un escándalo ellos solos. Es una pena que enserio esta sea la manada y familia de Harry con la cual no puede dejar de pasar un rato así sea solo compartiendo aire.
La gran mayoría ya tiene compromiso, llegando al punto de que Draco está casado y tiene un hijo de dos años llamado Scorpius. Tal como el padre, esa pequeña existencia pálida y rubia busca a Harry cada que puede o lo tiene al alcance. Quién sabe, quizás todo lo que brote del actual cabeza de la Familia Malfoy será inminentemente atraído a Harry. Me gustaría verificar que no hay nada más allá ocurriendo en términos de alma.
Son demasiado complicadas, tanto que no logro entenderlas del todo y me molesta. Siempre puedo atar más a Harry en caso de algún percance o deshacerme del niño. Ninguna de las dos me pesa. La segunda es un poco más complicada siendo que Harry me está viendo mal por mis homicidas pensamientos. Ah~ Este lobo no va a perdonar ni una sola grieta en esta asquerosamente pura e inmaculada alma.
Que mierda...
Sea como sea, acabamos por dividirnos ya que es muy obvio que ninguno de los dos iba a aguantar de buena manera lo que el otro quisiera hacer durante esta celebración. Nagini está instalada en una de las mesas de comida asustando a algunos invitados. Resulta cómico escucharlos chillar espantados. Es una pena que Harry haya bloqueado el fluido de veneno para evitar que matara a alguien.
A muchos de los aquí presentes me convendría que se murieran. Unos por saber demasiado, otros por tratarse de una amenaza potencia a todo lo que he hecho hasta ahora en el ministerio.
Me distraje totalmente de lo que el ministro francés me estaba diciendo. Harry se había puesto a bailar con Luna -actualmente casada con Neville-, y resultaba cómico como un par de soñadores empedernidos con más de un cable suelto siguen en su propio mundo. Sigo francamente sorprendido de que no hayan cambiado nada.
Me vi en la necesidad de interrumpir cuando la pareja se hizo Draco Malfoy y la conversación se está volviendo demasiado cercana como para ser saludable a una "pareja recién casada". Sonreí para mí mismo de haberlo remplazado sin siquiera darle tiempo de procesarlo o impedirlo.
— ¿Celoso? ¿a estas alturas? —me pregunta divertido dando un giro.
—solo cuando es un enemigo potencial. Nunca está de más ser precavido en esta vida tan... cambiante. —niega con la cabeza y se acomoda los lentes en un pequeño movimiento.
Los gemelos Weasley que nunca pueden dejar pasar una oportunidad para demostrar lo ilógicamente capaces que son de hacer hechizos vistosos lanzaron unos fuegos artificiales en el inmenso salón. Por lo que sé, son semejantes a los que hizo para molestar a Umbridge, pero en una escala mayor así como mejorados. Lo suficiente como para dividirse y andar saltando o flotando por ahí en plena libertad sin quemar nada o a nadie.
Frente a mi reventó uno que tenía forma de serpiente, a Harry le saltó uno con forma de lobo que empezó a quemarle la ropa. Suspiré para mis adentros, entre ellos se ayudan demasiado bien para mi propio gusto. Es una desgracia total.
Siguió siendo una túnica de gala, pero mucho menos apretada por llamarlo de alguna manera. Puede decirse que va más acorde a su gusto por lo holgado y que bien podría irse a correr por el bosque sin mayor problema usándola. Se rió por las reverencias que hicieron los gemelos. Luego hallaría la forma de cobrármela con esos dos, por ahora, mejor no armar mucho pleito.
—Parece realmente feliz my lord. —me dice Lucius a un lado mientras Harry se va a hablar con Sirius y James. Seguramente ese par de adultos-niños iban a hacer alguna tontería mayor de la cual tengo que cuidarme...
Porque si no, los mato, juro que los mato.
—Así debe verse un recién casado si no quiere pasar la mayor de las vergüenzas en su propia boda. O no, Lucius. —respondo, él da una risa sin gracia al tiempo que mantiene los brazos tras su espalda. Hay más arrugas en su rostro y parte de su cabello se ve blanco en la zona de las raíces.
Vejez que parece ser prematura en el legado Malfoy. Abrazas estuvo exactamente igual.
—Diría que no en su caso—lo miré de reojo, es tan extraño que me lleve la contraria que considero más fácil darle un beso a un dementor y seguir vivo. O casarte con un Weasley y no caer en la ruina total social y económicamente hablando—. Ni siquiera mi padre fue capaz de verlo feliz alguna vez, señor.
— ¿A no? Que mala memoria tuvo Abraxas.
—Señor, con todo el respeto que merece... No tiene nada de malo lucir feliz ante el resto. Es muy obvio que Potter logra ese efecto que nada más en el mundo iba a poder lograr. Como su más fiel sirviente—exhale agotado—. Solo quiero que sepa ver esa parte de la realidad que aun parece intentar negar.
—No estoy negando mi realidad. Solamente nadie en este salón tiene porque saberla tan explícita y profundamente.
—Quizá no haya un porqué, pero el hecho de que lo oculte es porque muy en el fondo teme ser débil por eso. Me pasó mucho con mi esposa, con mi hijo... aunque lo moleste, usted es mortal y no tenemos tiempo para estar perdiendo en esa clase de cuestiones ¿no le parece?
Mortales... Obligados a ser llevados por el flujo del tiempo imparable para todos, incluso para la muerte. No dije nada al respecto, permanecí parado junto a él viendo a Harry ir de allá para acá con los pocos invitados que conoce. Quizá le diga más tarde para jugar un poco en el bosque que hay fuera de la supuestamente pequeña casa de elegante aspecto. Nadie se creería que al entrar es un salón con más de seiscientas personas.
Supongo que puedo esforzarme un poco por hacer algo por él, ya que tanto está aguantándose aquí solo por cumplirme mi capricho.
Con una fluritura le envié un pequeño bizcocho, Harry lo tomó y me miró con cierta diversión por mi gesto. Jugué con mi varita antes de verla por unos segundos. Almas gemelas, varitas hermanas... Es como un mal chiste del mundo. Bien pudimos haber sido una misma persona, es como si nacimos separados para volver a encontrarnos en algún momento.
Recuerdo haber leído que un antiguo ritual durante las bodas se trataba de enviar muestras de poder mágico a quién se desposaba. Por lo general la magia del esposo debía ser más fuerte que la mostrada por la mujer, aunque la costumbre duró muy poco. Tomé aire suficiente y dije un encantamiento en un suave suspiro. La mayoría de la gente ya se había alejado de mi, posiblemente adivinando mis intenciones.
—Fiendfyre.
Un chispazo brotó de mi varita y pronto la descomunal cantidad de fuego con forma de ave empezó a sobrevolar todo el lugar. Sin crecer, sin dañar nada ni a nadie. Solo exhibiéndose como es la idea. Harry quedó muy a la vista he hice que la maldición tomará rumbo a él.
—siempre tan egocéntrico. —dice sacando su varita. La que es hermana de la mía.
Con un simple movimiento que jamás seré capaz de comprender logró extinguir la maldición por completo, logrando solo una enorme ventisca que le soltó el complicado peinado que tenía al tiempo que le quitaba las gafas del rostro. Muchos habían caído al piso por aquella fuerza.
—Expecto Patronum.
Ese es su hechizo predilecto aunque aun no logró entender del todo porque es así. Lo cierto es que ha mutado mucho con el pasar del tiempo. Sigue siendo un ciervo, uno mucho más grande y de astas majestuosas cabe destacar, sin embargo, es mucho más definidos, parece estar dibujado. Brillante y de brillo totalmente inmaculado que parece haber tragado toda la luz del lugar.
Parece tener cola de pavorreal así como alas a los costados del lomo. Al llegar a mi hace una suave reverencia. Una sonrisa ladina adorna mi rostro. Elegante a pesar de todo, quizá en esencia esto es lo que más nos identifica a él y a mi...
Nos empezaron a aplaudir apenas desapareció aquella invocación. Algunos se acercaban a parlotear... hasta que se escuchó una especie de quebradura de cristal. El silencio se hizo de nuevo y todos con la atención a esa persona que lo hizo a propósito. Endurecí mi expresión al Weasley.
—Ron por favor...—dice Molly Weasley entre dientes. La mujer no me cae y tampoco me interesa, pero a pesar de todo siempre a sido muy amable con Harry y él quiso invitarla.
A ella y toda la familia. Incluso a Ronal y Ginevra Weasley.
—Hijo, no nos hagas-
— ¡Él es Lord Voldemort!
Suspiré muy suavemente ante eso. Vaya, no creí que nunca nadie iría a acusarme de esto y mucho menos alguien con el coeficiente intelectual de una avestruz con peor futuro que su propio padre. Esto es sencillamente patético, no varíe mi expresión, permanecí tan tranquilo e indiferente como es lo usual en mí.
Si hago algo más, doy motivos a que se haga un mínimo índice de sospecha.
— ¿De qué hablas? —pregunta su hermano, el que vive en Rumania—. Es el ministro de magia ¿Cómo va a ser...?
— ¡ES EL LORD OSCURO! —afirma a gritos como un pobre loco desesperado por atención—. ¡Harry ha estado todo la vida de su lado! ¡Él también es una criatura oscura!
—Ron cállate. —susurra Fred.
—No pueden hacerse los desentendidos. Es el niño profecía, él único capaz de matarlo y toda esa mierda, pero al final del día no lo hizo ¿Qué ha nadie se le hace raro que pudiera hacerlo sin ninguna clase de dificultad? ¡NI SIQUIERA SE LO VIO HACERLO! ¡NADIE!
—Santas mierdas, ahora resulta que me bautizaron con el nombre de Nadie. —bufa Sirius, Remus intentó no reírse de la estupidez de su pareja ¿no puede tener un gramo de seriedad en su vida? Creo que no.
—Estábamos presentes cuando pasó. Él lo mató, se volvió polvo y-
—No importa quién lo viera, el punto es que pasó y ya no hay guerra—amonesta Harry con voz tan calmada que no cuadra ni un poco con lo que realmente está sintiendo con esta situación. Me parece curioso que quiera reprimirse—. Voldemort murió.
— ¡ENTONCES PORQUE ÉL TIENE SU VARITA! —miré mi varita y alce una ceja ¿Cómo la habrá visto...? Ah, claro, cuando estuve en Hogwarts... Posiblemente también estuviera fijándose bien en mi rostro. No me esforcé mucho en taparlo en cierto punto.
—Su varita es hermana de la mía. Además, en caso de que no estuvieras enterado a pesar de tu posición en el ministerio... su papá era Lord Voldemort. Lo abandonó en Francia cuando era apenas un niño. Por tanto solo es un descendiente.
—No me trago esa mierda ¿hijo? ¿Cómo va a tener un hijo alguien como él?
—Con sexo Ronald, con sexo ¿Qué no sabes que es el sexo o qué? —cuestiona George, Ronald se está poniendo colorado.
—No creí conveniente invitarte a este evento y no me equivoque. Sal de aquí o me las arreglaré para sacarte. No costará mucho siendo el eslabón más débil de tu familia... Tantos aceptables en una boleta es incluso más de lo que esperaba de ti. —me cruzo de brazos sonriendo cínico. El más tonto se dio cuenta de detalles muy mínimo y quisiera darle el mérito... en realidad no.
—Vete a casa. —dice Arthur, para mie s muy obvio que ni ellos soportan a su penúltimo hijo. Se ha vuelto más manzana en discordia que la propia niña que aun ahora intenta coquetear con Harry.
— ¿¡ESTÁN CIEGOS O QUE!? ÉL ACABA DE HACER UN FIENDFYRE SIN PERDER EL CONTROL. ES MAGIA OSCURA Y-
—Y hasta yo puedo hacerlo. Lárgate Weasley o yo te saco. —advierte Sirius habiendo perdido totalmente la paciencia. Rodé los ojos, como si nadie usara magia negra en algún momento. Incluso los magos de magia blanca pueden usar esa maldición si saben cómo hacerlo.
—te dije que era mala idea. —escuche susurrar a James.
—Quería ser un poco cortés ¿vale? —responde Harry con un ligero puchero. Sentí un escalofrío extraño subiendo por toda mi columna vertebral. Qué raro, esto jamás había pasado. Miré a Harry, él se ve relativamente normal, incluso más calmado de lo que debería.
Como en un sopor y esto mayormente a pasado cuando gente se muere frente a él. Porque el sabe que va a ocurrir... ¿Alguien va a morir en este momento? ¿Ronald? Sería un bien para los Weasley si lo piensan muy detenidamente.
—Podemos continuar —informó a la banda que volvió a tocar sus instrumentos. Harry me tomó de la mano—. Tienes la mente un poco nublada en este momento.
—Lo siento, es confuso hasta para mí. Me cuesta entenderlo esta vez.
— ¿Entender qué?
—La muerte intenta decirme algo—dice en voz extremadamente baja para que solo yo lo oiga—. Como un aviso, es lo normal cuando estoy en el mismo espacio, pero no entiendo que es-
— ¡SECTUMSEPRA!
— ¡HARRY!
Se volvió un grito colectivo y yo solo guardé silencio.
Estaba un poco más a la derecha y más atrás de lo que estuve hace unos cuantos segundos. Las pequeñas gotas de sangre que habían caído a mi ropa aumentaron debido a un pequeño chorro. Caí al suelo al mismo tiempo que el cuerpo enfrente mio. Moví la boca sin poder articular ninguna palabra en realidad.
Se siente... frío.
Un quejido se me escapó, el juicio se me nubló por completo. No podía pensar en ser discreto, es disimular como es lo normal en situaciones donde mis sentimientos o pensamientos se ven expuestos. Inhale y exhale hasta unos quejidos empezaron a salir, parecían sollozos y no me explicó cómo es que yo soy capaz de hacer ese sonido.
— ¡¿DONDE ESTÁ SEVERUS CUANDO SE LO NECESITA?! —quisquilla Draco buscando entre la gente desesperado.
—Oye, concéntrate, si lo haces-
—Fr-Frío...
— ¿Frío? —Remus me miró sin entender, ambos en un estado similar de histeria—. Enfócate en que-
No entiendo de qué mierda me está hablando, no me interesa. Me interesa que tengo a Harry encima mio sangrando por todos lados, incluso por el cuello y hace lo posible por no ahogarse con su propia sangre. Me ve con los ojos abiertos y yo solo me siento paralizado.
Como si algo me estuviera cortando desde dentro y no lo puedo detener. Me incline hacia adelante. Me duele el pecho... otro quejido lamentable hasta el punto de que me siento temblar entero...
Ah... esto se siente cuando tu alma gemela se está muriendo...
Esto debió sentir Harry aquella vez en que la espada de Godric me mató. Quiens abe si lo sintió más de lo que yo lo estoy sintiendo ahora. No puedo ver bien, está borroso y mi expresión se vuelve sorprendida por ver qué rastros de sangre se van limpiando gracias a las lágrimas que caen de mis ojos.
¿Hace cuanto no lloraba porque algo me doliera de verdad? O que pudiese saber porque ocurría y no lo sabía detener. Esto es horrible. Se siente demasiado frío. Me percaté de que vaho frío sale de mi boca al tiempo que los labios de Harry se están volviendo morados. Como si la temperatura bajó a cero con dementores presentes.
— ¿Q-que pasa? —balbucea James a un lado. No sé si está mejor o peor que yo.
—Quién moleste debe pagar con las consecuencias...
Fue un murmullo muy quedo y que se perdió tras unos segundos cuando Harry dejó de respirar.
Si te digo que esto nos puede doler, te lo advierto el fuego nos puede encender, si camino a tu lado lo haré.
Mire a todos lados ¿Por qué está tan oscuro y frío? Es escalofriante, no más que escuchar a Harry aullando. Es una capacidad que solo tengo yo para escucharlo pues Draco hace un buen tiempo la perdió
Si te guío cuando ya no puedes ver, pero al medio de la noche te diré, en silencio yo tu nombre gritaré en el nombre del amor...
No entiendo... ¿Cómo es que lo escucho si ni siquiera puedo sentirlo? Es como si no estuviera aquí. Es demasiado frío, como estar solo de nuevo y...
Sumergidos, en las luces como ves en el cielo ven a verme y conocer. Tu confía cuando saltas de lo alto en el nombre del amor.
—Deja de estará aullando y regresa, se supone que no puedes...
— ¿Con quién habla? —pregunta Hermione a James que aunque había curado el cuerpo de Harry, este no se movió para nada.
Sí hay locura si hay veneno en tu ser si hay tristeza que te hirió alguna vez yo te abrazo baila olvida los demás en el nombre del amor
— ¡ES SUFICIENTE...!
Es muy frío, es muy oscuro. No siento nada aparte de eso. Se siente como estar muerto de nuevo ¿Qué pasa que no regresa? Como la última vez en la que morí, el estaba ahí para recibirme pero está vez no está pasando.
Me asfixio...
Es como estar soñando, una pesadilla demasiado vivida. Esto no puede ser real. Mi corazón no late tan rápido... No me intenta destrozar los oídos... No estoy solo de nuevo... No está pasando de nuevo...
Yo quiero declarar y a la luz santa gritar me devuelves a la vida en el nombre del amor
— ¡SOLO REGRESA!
—Que tierno eres, Tom.
Se volvió como una explosión negra que ni siquiera yo me explicó cómo ocurrió. Simplemente pasó. Ya no tengo nada en mi regazo y el suelo se está llenando de escarcha debido al frío. Con la baja de temperatura todos los presentes están temblando como gelatinas, incluido Ron Weasley que tenía a sus hermanos evitando que saliera huyendo.
La muerte se materializó. Así de sencillo, así de la nada...
Nadie se atrevía a moverse, creyendo que se trataba de un dementor gigante o la misma muerte. Resultaba espeluznante tenerla de nuevo tan cerca de mi y que por primera vez no me estuviese buscando.
—Avada Kedavra.
Hubo chillido. Harry estaba detrás de Ron, tras la maldición asesina hecha con la varita de sauco el cuerpo cayo hacia adelante, directo a la mano de la muerte. Se volvió azulado, como un espíritu y desapareció. La muerte se fue encogiendo hasta tomar apariencia más humana sin un rasgo muy definido.
—Mi amo jamás se quedará sin venganza.
Tras darle un beso en al frente se esfumó. La luz del lugar volvió súbitamente. Harry quedó perfectamente a la vista, tan pálido como solo él y con sus ojos teniendo ese extraño brillo verde que a muchos encanta. Me apresuré en ir hasta él y abrazarlo.
Si se siente como él...
Detesto esta noche, quiero respirar. Detesto mis sueños, quiero despertar. Me siento atrapado, me puedo asfixiar.
No quiero estar solo, solo quiero ser tuyo. Es tan oscuro estar sin ti, todo es tan borroso. Me hace tanto mal, se vuelve peligroso.
Sálvame ya. Si estoy sin ti no sé quién soy, no sé quién soy. Mi corazón puedo escuchar, tu nombre está cansado de gritar. Y es que, entre tanta oscuridad, yo te convertí en mi claridad.
Dame tu mano ahora y sálvame, sálvame. Necesito tu amor antes de caer, caer. Dame tu mano ahora y sálvame, sálvame
—Tranquilo...
—Vámonos a casa ya.
...
Me desesperé, como muy pocas veces a pasado. Una de ellas cuando sentí que realmente me iba a abandonar por alguien más. Harry parece muy consciente de lo que estoy sintiendo en este maldito instante y es un alivio demasiado grande. Al menos eso asegura que no hará alguna tontería como preguntar para empezar.
— ¿ya te calmaste?
—Eso creo...
—supongo que mi propia muerte o la tuya es así... No puedo verla claramente porque me pasa a mí. Es muy curioso ¿no crees?
—No tengo cabeza para estar filosofando en este momento ¿vale? —reclamo molesto por su tono. Es el típico cada vez que quiere iniciarme una conversación que posiblemente no se acabe nunca.
—Primero lloras, luego me abrazas, aúllas y acabas así... Creo que estoy más enamorado ahora, eso si es que se puede. —menciona en una especie de ronroneo. Chasqueé la lengua levantándome.
—te moriste desangrado encima mio y lo único que te importa es-
—sabes que no iba a morir.
—OBVIO QUE LO SABÍA, PERO... pero...
— ¿Qué?
—Es lo que se siente lo que no sabía. Fue... haberme muerto de nuevo. No es algo que quiera experimentar por tercera vez en vida. —no quiero exhibirme tanto. Ya estoy siendo demasiado evidente como para sentirme cómodo.
—Conozco ese sentimiento... Lo conozco muy bien.
Estuvimos algunos minutos en silencio total sin hacer nada realmente.
Moriré en algún momento... Va a pasar. No lo puedo evitar. Harry no me permitiría hacerlo y aun así... Tal vez no sea tan malo hacerlo.
—Si. Si estaría ahí para recibirte. No importa la manera, el momento, el lugar... Incluso en la muerte voy a estar contigo. No te dejaría solo. —me asegura y toma mi mano. Donde tenemos los anillos de boda y familiares.
—Supongo que así no sería tan malo a final de cuentas.
Al menos no estaré solo. No recuerdo el momento en que me volví alérgico a la soledad. Esto es culpa de Harry y posiblemente acepte esa culpa sin ninguna clase de problema. Sentí un pellizco en el área de la nuca de manera repentina. Tuve la necesidad de tocar. En mis dedos quedó una especie de líquido con olor a sangre aunque es totalmente negro. Pase a tener la espalda recostada en la cama y a Harry a horcajadas, sentado en mi abdomen.
—Tardaste tanto.
Fue un sopor extraño y aún más extraño lo que siento me pasa por la boca. Como una baba espesa que me empieza a llenar por dentro. Harry apoyó ambas manos en mi pecho. Rompió la camisa y lo veo mover los labios murmurando algo.
El tiempo se paró. Al menos yo lo sentí así.
— ¿Y eso?
—Quien pretende la no muerte debe aceptar la muerte primero. Creí que no lograrías hacerlo jamás.
—No sabía que debía hacerlo.
—Ya no importa.
Es curioso cómo todo se siente nuevo. Distinto, particular.
Yo lo siento así siempre y es curioso cómo no me aburre. Simplemente me encanta, es como un primera vez continua que ahora Tom va a sentir igual que yo. Esperé ya mucho para darle la inmortalidad. Sin embargo, no podía forzarlo. Tenía que esperar a que la entendiera... Valió la espera. Ahora no hay razón en el mundo de los vivos para que me deje.
—Hace mucho... La muerte me mostró que la vida se da en el espectro de "Efecto mariposa"... Tú y yo tuvimos otra clase de final. Greyback nunca me mordió; mi papá no sobrevivió; Sirius fue a Azkaban y luego fue asesinado... Remus también, junto a su esposa Tonks... Ron y Hermione se casaron y yo estuve con Ginny. Tres hijos... Tú y yo sencillamente nos deseábamos la muerte de uno al otro... Y pasó. Incluso morí... Tanto que cambia por un simple detalle, uno tan miserable como lo es una mordida en el cuello.
—Y aún así estuve pegado a ti ¿Eres un imán?
—Puede decirse.
—Yo pude ver una donde realmente te asesiné... Me volví una versión mejorada de Hittler y a sí mismo, tuve una hija. Con Bellatrix. Jum... Es un acto de caridad haber escrito de las desventajas explícitas de crear Horrocruxes.
—Pretendes un nuevo lord oscuro. Que poco cuidadoso.
—Lo que tenga que pasar, pasará ¿Qué no?
—Puede que sí.
Doy gracias por mostrarme lo que soy. Por enseñarme a donde voy. Por darme alas sin razón. Porque volamos juntos hoy Por despertarme al fin. Te encuentro a ti, me encuentro yo...
—Aww Tommy...
—Odio que me llames así.
—Entonces deja de ser adorable.
Bufé divertido por el comentario ¿Adorable? Lo dice quién aún usa gafas redondas, tiene tanto cabello que bien podría vestirse con él, no cambia cara de bebé y se acurruca de mí. Que poca vergüenza tiene este hombre de... ¿Se supone que tenemos edad? Ya no recuerdo la última vez que fuimos conscientes de nuestras edades cronológicas. Ha pasado demasiado tiempo desde que estamos así...
Vinculados a la muerte.
Acostumbrarme a vivir así fue un poco complicado al principio, pero pude sobrellevarlo muy bien. Podría decir que Harry y yo ahora entendemos absolutamente todo uno del otro. Al fin y al cabo somos almas gemelas y ambos "bendecidos" por la mismísima muerte.
Claro, ha habido eventos que no hicieron golpearnos con la vida. Un ejemplo muy claro de esto fue la muerte de James. Harry no la vio, sabía que alguien cercano a él moriría y hasta ahí. Por ello cuando de repente lo tuvo que ir a recibir no pudo más que llorar sabiendo que aunque su alma fuese a otra vida no volvería a verlo como lo conoce.
Como siempre lo tuvo.
Seguido de él estuvo Sirius, luego Remus... Vio a su manada entera despedirse de él mientras desaparecían. Puedo afirmar que es el único momento en el que la inmortalidad le ha dolido y pesado a más no poder. Ya no tenía a nadie más que a mí. Se hizo reciproco pues yo tampoco tengo a nadie. Solo a él.
Sé que les ha seguido la pista. Quienes son actualmente... Tras tantos procesos. Como Muggles espero que quepa en sus mentes cuadradas que no tenemos ni la más remota idea de cuántos años van. Nos quedamos en el... Dos mil dos, bien podría ser el tres mil y nosotros ni idea. Por tanto Toda la manada de Harry ha muerto y vuelto a nacer tantas veces y sin recordarlo que lo lastima.
Asumo que es el pago de la inmortalidad. Iba muy de rositas hasta la fecha si quieren considerarlo de esa manera.
—la muerte me ofreció algo hace un tiempo—vuelvo mi atención a él que juega con algo en sus manos. Es un pequeño frasco con un líquido tan negro y espeso que bien puede ser petróleo—. En esta vida... Los Muggles han sido quienes dominaron el planeta en sí. Incluso ahora aunque estamos tan separados.
—Como debe ser. —zanje aquel detalle. Mucho tiempo siendo Ministro de Magia como para no haber logrado eso.
—Y... ¿Por qué no ver que tal va al revés? —lo miré con interés—. Aquí hay un... ¿Cataclismo? ¿Reinicio? No sé como decirle. Lo cierto es que si lo uso puedo volver al inicio de la civilización misma. Quién sabe, quizá los griegos—ríe cantarín—. Y que sean los Muggles quienes se escondan.
—Oh, suena divertido.
—Lo sé. Sería un buen experimento.
— ¿Algo extra? —se subió al escritorio, quedó con las piernas a cada lado de mi asiento.
—Quizá un juego del escondite... Tú o yo no sabremos nada y él otro busca. Cuando sea encontrado diremos... Um...
—Moon Howling.
— ¿Por qué quieres esa frase?
—Me parece adecuada, considerando que de un modo u otro, nos descubriremos de ese modo. Entre tanta gente en el mundo será la cuestión. Abandonar la vida que se formó... Todo. Me suena a un buen juego. —admito recostándome de mi asiento.
— ¿Quieres ir primero? O me vas a buscar.
—hasta el Averno que es mucho más grande.
—Umm... ahora estoy impaciente por ver que harás antes de decirlo.
—Vaya, me descubriste la intención de torcer un poco lo que tengas de existencia.
—Te conozco demasiado.
—sí y yo a ti sabiendo que no esperabas menos.
—te amo.
—Y yo a ti.
En un simple parpadeo ya no estaba en mi despacho en el ministerio de magia, sino a mitad de una gran calle de suelo pedregoso. Hay árboles inmensos, edificios intrincados y algunos toros pequeños. Metí las manos en los bolsillos de mi abrigo para empezar a caminar. Sobé mi hombro derecho donde aún siento la marca de mordido que Harry me dio hace tanto.
Marca que surgió de repente un día cualquiera en este cuerpo que no es el mismo de aquel momento.
— ¡No seas tonto!
—sabemos que está en su naturaleza Malfoy.
—Silencio Granger.
—No me coqueteaba, por el amor de Merlín, quién me iba a coquetear a mí. Eres tan exagerado.
—Y tu tan inocente. —suspiran al mismo tiempo. Un atisbo de risa se me escapó, al menos lo suficientemente fuerte como para que el adolescente de cabello espesamente negro en cola de caballo con lentes redondos me mirara. Hizo una ligera mueca antes de seguir con su camino de la mano con el adolescente rubio platino.
No quiero estar solo, solo quiero ser tuyo. Es tan oscuro estar sin ti, todo es tan borroso. Me hace tanto mal, se vuelve peligroso.
Volteó a verme con una cara de sorpresa única y yo solo sonreí oscuro antes de dar media vuelta y seguir con mi camino.
Si te digo que esto nos puede doler, te lo advierto el fuego nos puede encender, si camino a tu lado lo haré.
— ¿Harry? ¿pasa algo?
—E-es que...
—Si me dices que viste a un Escarbato bebé y te lo quieres quedar te juro que-
— ¡No es eso! E-es que... Es... ¡UGH!
Los pasó totalmente y aunque no fue su intención, lo hizo chocarme a propósito. Él se me quedó viendo y parecía esperar algo. El aullido continua, tímido, bajo y temeroso. Me limité a repetir el gesto.
— ¿Se te ofrece algo?
—Tú-
—Harry por favor. Lo siento, es un poco tonto y cabezota a veces.
— ¡HEY! ¡YO SOLO QUERÍA SABER...!
—Adiós~ Lo sentimos.
Sí, va a ser divertido este juego. Sobre todo sabiendo que el final va a ser le mismo sin poder evitarlo. Así como a hora, con una simple mirada, nuestras almas se buscan entre ellas. Estaremos en un eterno Moon Howling que ni la muerte misma puede romper.
Por ahora... Veamos como Tom Marvolo Riddle va a poner patas arriba la vida del mago adolescente Harry James Potter... Que tiene padres, padrino, muchos amigos y una relación con Draco Malfoy.
Como lo que ha hecho en esta vida...
Se desbarata con un simple aullar a la Luna.
