Capítulo 1 - Herencia mágica

La mañana se asomaba tímidamente mientras los primeros rayos del sol dejaban expuestos las inclemencias de la tormenta del día anterior. Sin importar si llovía o no, la familia Schmidt se levantaba temprano para sus quehaceres cotidianos.

Adalius, desvelado por sus sueños, ayudaba a su madre a recolectar algunas hierbas cerca de la aldea donde habitaban. Su rostro denotaba una cierta preocupación que no paso desapercibida por su progenitora.

-Hijo ¿te encuentras bien? Te ves algo cansado- preguntó la dama de ojos dorados. Adalius salió de sus pensamientos y decidió salir de la duda

-No dormí bien madre, tuve un sueño-

-¿Un sueño?-

-Es un sueño recurrente madre, lo he tenido en varias ocasiones últimamente- dijo el chico pensativo -se que mi magia la herede de papá, y no tiene nada que ver con la predicción... pero el sentimiento en ese sueño...-

-Es mía- interrumpió su madre mientras suspiraba. Se colocó adelante de Adalius arrodillandose para estar a su altura -poder ver el futuro en sueños, es mi magia hijo, pero nunca antes la habías manifestado- terminó de decir incapaz de ocultar la preocupación en su voz.

-Pero...pensé que sólo era la sanación...-

-Mi linaje mágico se fragmentó durante mucho tiempo, dejando la predicción como una habilidad casi desaparecida, incluso yo no la tengo completa, no puedo convocarla solo se manifiesta, incompleta- decía su madre con tristeza, no era una de sus habilidades preciadas y menos le gustaba que su hijo la heredera

-Entonces ¿lo que veo es el futuro?- preguntó un poco confundido Adalius, su madre solo asintió. Al recordar el sueño el niño tuvo un escalofrío, fuese lo que fuese no se sentía como algo positivo -Madre, si el sueño no me gusta, ¿puedo cambiarlo?- preguntó el pequeño

-Adalius-dijo su madre más seria -nunca he escuchado que las cosas terminen bien para quién busca cambiar el destino de esa manera-

-Pero ¿si lo que ves no te agrada?-

-Sólo puedes preparate, y dejarlo fluir- contestó su madre con tristeza

-Eso es horrible - reclamó el pequeño -una habilidad asi es... triste- Su madre suspiró, toda su vida habia pensado lo mismo y su único deseo era que su hijo no la heredara

De repente, un viento frío agobio a madre e hijo en ese momento, el invierno se acercaba y las temperaturas fluctuaban con rapidez. El cambio de aire recordo a la mujer que su hijo cumpliria diez años muy pronto e intento desviar la conversación

-Vamos Adalius, no estamos lo suficiente abrigados y no querrás estar enfermo para tu cumpleaños ¿cierto?-

Adalius sonrió y asintió tomando la mano de su madre para devolverse a la aldea. Justo al llegar pudieron observar como Aria y el padre de Adalius volvían de su práctica diaria de tiro con arco a lo que el pequeño salió corriendo para compartir con su amiga. El padre de Adalius pudo observar la cara de preocupacion de su esposa

-¿Pasó algo?- dijo el hombre rubio mientras cuidaba que los chicos no notaran su conversación. La mujer suspiró de nuevo

-Adalius... sus poderes van mas allá de lo que pensamos- exclamó ante la mirada confundida del hombre -tiene predicciones en sus sueños- agregó mientras veía la cara de preocupación de su marido.

-Eso...puede ser peligroso-

-Creo... que es hora de contactar a Londres-

-Nicola- dijo el hombre mientras su esposa volvia a asentir.

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Los días pasaban lentamente durante esa época del año, a veces el clima se tornaba frio y una tormenta interrumpía las labores del día, mientras que otros días los tibios rayos de sol se colaban por entre las ramas de los árboles creando una atmósfera idónea para explorar.

Adalius se encontraba leyendo uno de los libros de hierbas medicinales. Estaba tan concentrado que no notó cuando su madre entró a preparar el almuerzo. La mujer se quedó viendo la tierna escena y no pudo evitar sentir gran cariño y ternura por su pequeño come libros.

-¿No deberías salir a jugar? El día es precioso- preguntó su madre mientras empezaba a preparar los alimentos.

-Prefiero quedarme a leer... me parece que cerca hay unas cuantas hierbas que funcionan contra el catarro... seria muy útil identificarlas en caso de una eventualidad-

La mujer solo suspiró a manera de resignación y es que ese era su hijo siempre responsable y pensando en el bienestar de aquellos que amaba. Pocas veces lo veía actuar acorde a su edad y la niña que lograba sacarlo de su cascarón no parecía estar cerca.

-¿Dónde está Aria?- preguntó su madre

Adalius solamente se tenso unos segundos e hizo un gesto con sus hombros.

-No me digas que pelearon de nuevo... Adalius querido... ella es tu mejor amiga-

-No peleamos...-

-Aja...-

-Madre... bueno... si peleamos pero fue porque ella quería ir al río y yo no- confesó el niño- y me dijo que era un aburrido-

-Ay hijo...sabes que ella lo dice para obligarte a intentar cosas nuevas- respondió mientras daba una suave palmada en la espalda al niño -anda ve a buscarla para que venga a comer-

A regañadientes, Adalius salió a buscar a su amiga quien seguramente estaba retozando por ahí con los otros niños.

-Solo porque ellos son más de exteriores no quiere decir que yo sea aburrido- murmuró para si el niño ya que la idea de su amiga desplanzandolo le causaba un vacío en su interior que no sabia como explicar.

Al rato de caminar, logró escuchar una suave melodía que causó una sonrisa al instante "Aria" pensó.

Con mucho cuidado, logró acercarse a la fuente del sonido, la niña de aproximadamente unos nueve años estaba concentrada tocando una dulce melodía con su flauta. Adalius observó fascinado como una suave brisa rodeaba a la chica causando que las olas y flores a su alrededor siguieran el compás de la música. Y es que la magia de Aria tenía el viento como su fuente elemental de poder.

La niña detuvo la melodía y abrió sus hermosos ojos grises en dirección a donde se ubicaba el chico.

-Adalius- dijo mientras extendía sus manos hacia su amigo.

Las cálidas sonrisas de Aria causaban una hermosa sensación en el corazón de Adalius. El chico se acercó y tomó las manos de su amiga.

-Eso fue hermoso- susurró.

La chica le dedicó una sonrisa llena de nostalgia - prefiero no usar mi magia, pero la magia con base en la música es un poco diferente...aunque lo hubieras sabido si no hubieras sido un aburrido- terminó de decir inflando sus mejillas.

Adalius solo sonrió y ayudó a la niña a ponerse de pie -Vamos mamá te llama para comer-

-espero que sea estofado pero...estas evadiendo mi comentario.

-que no

- que sí

- que no

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Llegamos con el capitulo 1 del pequeño spin off del joven Adalius

Esperemos que los disfruten, y recuerden que todo es importante para la continuación de LPDLO ;)

Volvemos el martes!