Capítulo 2 Creciendo
El dia amanecía frio, el invierno comenzaba con sus caracteristicas inclemencias en el tiempo. Una leve nevada habia caido esa madrugada, dejando todo cubierto por un fino manto de nieve. Era 4 de diciembre y la familia Schmidt se preparaba para una celebracion especial, el joven Adalius cumplía diez años y le habían planeado un día especial.
La celebración dio paso una deliciosa comida preparada por su padre, mientras con mucho orgullo Aria llevaba el postre de cerezas y vainilla que le habia preparado con ayuda de la madre del chico. Adalius se sentia muy agradecido por disfrutar esos momentos con su familia, sin embargo, en su interior aún sentía el agobio de aquel sueño recurrente, aunque trataba de no reflejarlo. Una vez habían terminado de comer, Aria insistió con una gran sonrisa de que pasarán a los regalos.
El primero fue su padre quien se acercó con una pequeña cajita de madera. El objeto cabía en la palma de la mano del hombre.
-Cuándo el frio invierno pase, te enseñaré a usarla. Estas listo para aprender los secretos de nuestra magia- dijo el hombre sonriendo con cierto orgullo.
Adalius se emocionó de tal manera que sus ojos tenían un nuevo tono de dorado, cosa que dibujo una sonrisa en sus padres y su mejor amiga, que amaban verlo sonreir. Con cuidado tomó la caja y la abrió, se encontró con un hermoso dije en forma de espada, con una empuñadora dorada con incrustaciones verdes como esmeraldas. La joya resplandecía.
-¡Es preciosa papá! Esperare con ansias que termine el invierno- decía el pequeño rubio con emoción.
Su madre se retiró a su cuarto y volvio con un pequeño baúl, se lo extendió a su hijo pero el chico no pudo abrirlo.
-Esto ha permanecido en mi familia por generaciones, cuando estes listo podras abrirlo- exclamó su madre con una sonrisa
-Gracias mamá, lo cuidaré y sere responsable de nuestro legado- dijo el chico con seriedad y emoción mientras recibía un amoroso abrazo materno.
Las miradas se volvieron a cierta niña castaña de ojos grises que mantenia un sonrojo en sus mejillas
-Yo pues...Este...obviamente tengo un regalo para ti pero...-trataba de decir Aria sin mucho éxito.
-¿Aria?- preguntó Adalius un tanto confundido no entendía porque la chica se veía tan nerviosa si ella siempre era mas valiente que él.
-Sólo toma- dijo la chica entregándole una pequeña nota -abrela cuando yo...este...cuando yo me retire de la habitación- murmuró mientras salía corriendo.
Adalius abrió la nota. Miró el papel con cariño y confusión, era un pequeño dibujo de la celebración de cumpleaños donde Adalius, sus padres y ella se encontraban alrededor de la mesa comiendo pastel.
-Es muy bello dijo la madre del rubio mientras veía el dibujo por encima del hombro del pequeño. Deberías colocarlo en tu habitación hijo.
-Ve y buscale un buen lugar- dijo su padre.
Un tanto confundido, ya que no entendía el nerviosismo de su amiga, Adalius fue a su habitación. Sus padres veían como el chico se retiraba mientras ellos se dedicaban una mirada cómplice.
-No notó la magia-
-Nuestro hijo en sus despistado con todo lo relacionado a Aria-
-Lo sacó del padre...-
-¿Disculpa. ..? Pero recuerdo que fuiste tú a la que le tomó dos años darse cuenta de que yo estaba perdidamente enamorado de ti.
-¿Enserio? Mmm yo lo recuerdo al revés.
. . .. ... ... ... ... ...
Ya en su habitación, Adalius notó con asombro como el dibujo empezaba a cambiar y daba paso a unas palabras.
"Te veo en el bosque...Aria" era el mensaje que se podía leer. Con prisa para no hacer esperar a la chica, Adalius tomó su abrigo y salio corriendo al encuentro con su amiga.
Cinco minutos después había llegado a donde estaba la castaña.
-Te tardaste- dijo Aria inflando sus mejillas
-Tu siempre tan misteriosa...Me tomó un tiempo porque estaba buscando un buen lugar para tu regalo- respondió Adalius
-Ese no es todo el regalo. Todavía quedan dos cosas más- respondió la niña - ven siéntate aquí y tapate los ojos-
Adalius hizo lo que Aria le pidió y se quedó muy quieto esperando. En ese momento sintió lo que parecía ser un pequeño cofre en su regazo y una hermosa melodía empezó a salir del objeto.
...
*escuchar la cancion*
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Titulo: everytime you kissed me - music box
Pandora hearts
...
-Abre los ojos-
-Es una cajita de música...-
-¿Te gusta?-
-Aria es preciosa ¿y la melodía?-
-Es una composición mía...tu padre me ayudó y tu madre me ayudó a conseguir la cajita-.
Adalius se quedó en silencio un momento mientras dejaba que la dulce melodía le envolviera y lo llenará de paz.
-Sabes que la música también contiene magia...la idea es que si tienes pesadillas...pues esto te ayude...-contestó la pequeña un tanto avergonzada
-Aria...-
-¿Si?-
-Gracias...- dijo el pequeño dedicándole una gran sonrisa que causó un vuelco en el estómago de la pequeña.
-falta la otra parte del regalo...-
-Qué...-trató de preguntar pero Aria lo Interrumpió dándole un pequeño beso en la mejilla.
-Feliz cumpleaños Adalius- dijo la niña dedicándole una gran sonrisa.
-Gracias Aria- respondió el chico sintiendo como ese momento con la chica al igual que la melodía serían recuerdos que atesoraria el resto de sus días
... .. .. .. .. ...
El frio invierno estaba en su mayor esplendor, la nevada era terrible y las temperaturas bajo cero congelarian a cualquiera, sin embargo esa noche Adalius sudaba agitado mientras seguia soñando y sentía una opresion en su corazón
-no llores mas por favor, no soporto verte asi- decia Adalius a una Aria que lloraba desconsoladamente
-Pero los niños lo rompieron- decía la niña con voz de reclamo sollozando, su carita estaba empapada en lagrimas. Adalius abrió las manos de la niña, encontrándose con su flauta rota mientras la pequeña lloraba aún mas, un deseo de venganza se apodero del niño.
-¡Ah!- exclamó adalius despertando de su sueño; agitado y empapado en sudor. Sentía enojo y dolor en su ser, si había algo que no soportaba era ver a su amiga llorar.
-no puedo permitirlo... no puedo- susurraba el chico desafiandose asi mismo, esos sueños con predicciones iban a acabar con él. Con la tormenta de nieve cayendo, el chico se levantó aún agitado y con molestia, pudo observar que estaba por amanecer y el frio era insoportable. Con una manta encima se dirigió a la cocina a calentarse un poco de leche para intentar volver a dormir. Sin embargo, se llevo una sorpresa al llegar al lugar
-¿Mamá?- preguntó el niño confundido -¿no podias dormir?-
Su madre levantó la mirada algo asombrada mientras se tomaba un té
-Adalius está haciendo mucho frío, ¿Qué haces fuera de cama?- pregunto la de ojos dorados. Adalius camino a la cocina y se sento a un lado de su madre y se acercó para abrazarla. La mujer sintió despedazarse su corazón ante la fuerza del abrazo de su hijo
-Mamá, tuve un sueño- dijo el niño sin sacar su cara de los brazos de su madre
-¿El mismo de la vez pasada?-
-No mamá, es otro, pero me senti igual de mal-
La mujer palideció y un sentimiento de tristeza la embargo por completo, sus peores temores se volvian realidad
-¿Quieres contarme el sueño?- preguntó la mujer
-Si te lo cuento,¿ no se volvera realidad?- dijo el niño descubriendo su cara y mirando a su progenitora
-eso es un mito Adalius, lo que tiene que pasar, pasará, lo cuentes o no-
El chico enterró de nuevo su faz en los brazos de su madre, la apretaba con fuerza
-Pero no quiero que pase mama, no quiero, tengo que evitarlo- decia el pequeño al borde del llanto.
-Adalius- dijo mientras tomaba las mejillas de su hijo y lo obligaba a mirarla.
-Hijo, nunca trates de evitar que pase algo que ya viste. Lo unico que conseguiras es que se haga realidad con mayor rapidez. Dime que lo entiendes, Adalius-
-Si mamá- dijo el niño un poco asustado ante la seriedad de las palabras..
-Ten un poco de té hijo y regresa a la cama, te vas a enfermar- dijo la dama mientras le pasaba una taza a su hijo. El chico asintió y se retiró, de salida se detuvo y volvió a ver a su madre
-Mama, ¿por qué corremos en la madrugada?
-Hijo, piensa ¿por qué corre la liebre?-
El chico siguio a sus aponsentos pensando en las palabras de su madre -la liebre corre porque la persiguen- susurró
En la cocina, el padre de Adalius salía detras de una de las puertas, justo cuando volvia de la habitación vio entrar a su hijo en la cocina y no quiso interrumpir. Se topó con el rostro triste y atribulado de su esposa y solo procedió a abrazarla
-¿Cuándo?- pregunto el rubio
-Pronto-
-debo apresurarme- dijo a lo que su esposa asintió con la mirada pérdida -que haremos con..-
-No te preocupes, Nicola llegará a tiempo- interrumpio la mujer. Su esposo sólo la abrazo y beso sus cabellos rojizos
"yo tambien tuve un sueño, hijo" pensó la mujer sollozante
. .. .. . . .. ... ...
El frío invierno comenzaba a mermar y a dar paso de nuevo a los campos verdes, poco a poco el hielo blanco que cubria las colinas comenzaba a desaparecer. Una vez mas Adalius habia tenido sus sueños recurrentes, en uno corria de la mano de su madre con desesperacion mientras que en el otro veia a aria llorar, llenandolo de enojo y dolor. Ante el desvelo, el chico no se habia levantado temprano a como acostumbraba, sin embargo un murmullo de diferentes voces riendo y compartieron lo hicieron despertar, encontrando que Aria tampoco se encontraba ya en el cuarto que compartian
Se levanto y se preparo para salir de su habitacion, timidamente se acerco al lugar de donde provenia las voces.
-Adalius ven, no temas- indico su padre al ver a su hijo secretamente asomado por la puerta
-dormilon- dijo Aria en tono de burla mientras le pasaba el desayuno a su amigo con una sonrisa
-lo siento, no dormi bien- se disculpo el pequeño rubio
-No te preocupes cariño- dijo su madre -Ven, él es amigo de tu padre, el señor Nicola- el pequeño estiro su mano en forma de saludo para estrechar la mano con aquel señor de gran estatura. A primera vista, parecía que el hombre ya pasaba las cincuenta primaveras, sus cabellos blancos y las líneas debajo de sus ojos verdes y alrededor de su boca le hacían sentir que ese regordete hombre era simpático.
-mucho gusto pequeño- dijo Nicola con alegria
-el placer es mio- correspondio el saludo. Adalius noto un anillo que Nicola portaba en su dedo del medio y quedo maravillado
-¡usted forma parte del concilio de occidente! Y no solo eso…¡es representante del un clan ante el concejo superior!- adalius estaba maravillado ante lo que significaba la joya y lo que Nicola representaba. El ojiverde se rió amenamente
-Vaya que estas informado muchacho, me agrada saber que te interesa el concilio-
-es todo un entusiasta visionario- agrego la madre de adalius sonriendo
-cuando sea grande formare parte del concilio, es mi sueño- respondia elpequeño rubio extasiado
-pues primero come tu desayuno- dijo Aria inflando sus mejillas. Tenia rato de haberle preparado la comida al niño. Todos los presentes rieron ante tal comentario de la castaña
-Nicola se quedara con nosotros una temporada, tiene una misión del concilio y ademas me tiene que ayudar en otros asuntos- comento el padre del rubio
-Papá, ¿puede estar en mi entrenamiento? ¿Cuando termine el invierno?-
-Claro-
-Siempre que mi misión on lo permita ahi estaré- sonrio el viejo regordete
... ... .. ...
Bienvenidos al capitulo 2!
Primero agradecer a nuestros guest por los reviews :) no podemos contestarles pero estamos muy agradecidas con que sigan la historia y la esten disfrutando!
Antes del próximo cap estaremos subiendo un concept art de Adalius y Aria a la pagina de fb, asi que esten pendientes :)
