Capitulo 4 Sueños hechos realidad

Las bajas temperaturas se volvían a hacer presente. El ambiente café con tonos naranja y hojas caídas daba cabida a que el otoño llegaba a su fin y el frío invierno se asomaba. Sin embargo, esto no era impedimento para las ganas de salir a jugar de cierta castaña.

-Adalius, vamos a jugar- rogaba la castaña jalando el brazo de su amigo, quien otra vez leía un libro en el comedor

-No me apetece Aria ¿porque no lees conmigo?- decía el chico regalandole una sonrisa. La chica rodó sus ojos e inflo sus cachetes en señal de molestia

-Ah bueno si no quieres tampoco te burles- dijo la niña mientras se dirigía a la salida de la casa exagerando sus pasos para dejar claro su enojo

-Espera Aria ¿donde está tu flauta?- preguntó Adalius alzando un poco la voz mientras su amiga se alejaba

-¡La llevo conmigo!- gritó Aria desde afuera de la casa mientras se alejaba

"¿Por que siento esta presión en mi pecho?" se preguntaba Adalius con angustia "este sentimiento… el sueño... No soportaría verla llorar, pero mamá dijo…" Adalius tenía todo un conflicto interno tratando de saber que deberia hacer. Recordaba claramente las palabras de su madre, sobre el peligro de no dejar fluir las cosas, pero las imágenes de Aria llorando volvían a él y eso le daba un tirón en el corazón

-No puedo permitirlo- dijo el chico de ojos dorados mientras salía corriendo de su casa

… … … … … … … …

Un niño, mayor que Aria, mantenía su flauta en el aire mientras molestaba a la niña por su pequeña altura

-¡Devuelvemela!- gritaba la chica de ojos grises enojada

-Obligame, enana- decía el niño con desprecio mientras los demás niños reían. La castaña no era muy agraciada con la altura

-¡Devuelvela!- grito Adalius quien había llegado a la escena, un poco agitado por correr desde su casa

-Ah miren, llego el raro de la familia- replicó el niño con una sonrisa despectiva -solo por que estas aqui se la voy a devolver... pero en pedacitos- el ademán del niño por romper la flauta amenazaba la integridad del instrumento

-¡No!- gritó Aria con miedo

Adalius sintió hervir su sangre y arremetió sin pensarlo mucho contra el chico. Nunca había experimentado un enojo así, por lo cual no sabía que sus emociones afectaban también su magia -¡No lo harás!- dijo Adalius enojado mientras brincaba sobre el niño. Sin querer, Adalius creo una burbuja de energía que empujó con fuerza al chico arrojándolo al suelo ante el asombro de todos. Para la mala suerte del rubio, la flauta cayó al suelo rompiéndose y el niño cayó sobre una roca, su cabeza pegó en el filo de la misma

-Adalius...- dijo en un susurro Aria mientras recogía del suelo los pedazos de su flauta y comenzaba a derramar lágrimas

-Lo mataste- murmuraban los demás niños mientras Adalius sentia un frio recorrer su cuerpo

-Yo no quería... yo… yo- Adalius estaba en shock mientras la cabeza del niño sangraba y comenzaba a derramar otros fluidos

-¡Adalius!- exclamó su madre quien había llegado corriendo a la escena. Había podido sentir la fluctuación mágica de su hijo y sabía que no era nada bueno. La mujer de ojos dorados se agachó frente al chico inconsciente

-Mamá fue un accidente- decía el chico con la voz quebrada mientras los demás niños seguían murmurando

La madre de Adalius miró a su alrededor, todos los niños de la aldea estaban ahí, sabía perfectamente que el niño entre sus brazos no iba a sobrevivir si no hacia algo

-Fixum- expresó la pelirroja, un aura dorada se posicionó en su mano la cual colocó sobre la cabeza del niño. Mágicamente los fluidos regresaban y la herida del niño comenzaba a cerrarse. Varios de los niños presentes huyeron de ahí asustados, y los que quedaban estaban en shock. El niño completamente curado despertó y se levantó asustado, no sabía bien qué había pasado y huyó de ahí con el resto de niños que quedaban. A lo lejos se oía como la palabra "bruja" era gritada

-Adalius, toma a Aria y corre, busca a tu padre- dijo la mujer mientras con debilidad se levantaba

-Pero mamá... tu-

-Ahora Adalius, corre- gritó la mujer

El chico de ojos dorados no refuto más y tomó a su amiga para salir corriendo en busca de su padre

"no se cuanto tiempo tenemos" pensó la mujer mientras con dificultad caminaba detrás de los pasos de su hijo

-¡Papá! ¡Papá!- gritaba Adalius mientras seguía corriendo de la mano de Aria y se acercaban a su casa. La noche comenzaba a caer como una penumbra de mal augurio. Ante los gritos del pequeño, su padre corrió a su encuentro para ver qué pasaba

-Papá… fue… un accidente… yo...mamá…-

-Adalius, tranquilizate, no te entiendo nada-

-Mamá… usó magia en público...por mi culpa …-

Las palabras de Adalius hicieron que la cara de su padre se tornara con gran preocupación y tristeza, abrazo a ambos niños con todas sus fuerzas

-Aria, ve a casa y toma el bolso, guarda las cosas que te dije debias guardar en caso de emergencia- la niña solo asintió sin pronunciar palabra. No creía aún todo lo que ocurría

-Adalius, busca abrigos para ti y para Aria, y cuida esto como a tu vida- dijo el rubio entregandole a su hijo un papel con una dirección -vayan , ahora- gritó el hombre al ver que los niños no se movían

El hombre corrió por el sendero que traían los niños en busca de su esposa, la encontró agitada y algo pálida tratando de caminar rápidamente

-¿Estas bien?-

-Use demasiada magia, el niño iba a morir- contesto la peliroja en un hilo de voz. El rubio solo la miro con nostalgia y la alzó en brazos mientras corrían de regreso a la casa

-Los caballos… debemos irnos…- decía casi en un susurro la de ojos dorados

-Lo se, tranquila, descansa- contestaba el hombre mientras miraba cómo caía la noche por completo y la luna llena comenzaba a resplandecer

… … … … … … …

Adalius cabalgaba con su madre a toda velocidad, aun no entendia que pasaba, pero la cara de preocupación de sus padres solo le transmitía sufrimiento y tribulación. Podía ver el caballo de su padre más adelante, quien cabalgaba con Aria. Salían de la aldea lo mas rapido que podian con dirección a la ciudad vecina, pero primero debían pasar por el centro de su ciudad. Justo en el perímetro de las calles empedradas vio disminuir la velocidad del caballo de su padre, acto que imitaron ellos. Con sutileza bajaron de los corceles y los dejaron ir, al parecer lo que quedaba de camino seria a pie.

La noche estaba avanzada mientras la resplandeciente luna no permitía ocultar las siluetas de quienes corrían entre callejones, un leve sereno caía como una mensajera de desgracias. Aria corría de la mano del padre de Adalius, mientras él corría de la mano de su madre sigilosamente, justo en ese momento un deja vu vino a su mente, era lo mismo de su sueño

-Mamá ¿Por qué corremos en la madrugada?- dijo Adalius automáticamente casi en trance. Ya no estaba seguro si esto era la realidad o un sueño

-Ya te lo he explicado muchas veces- dijo su madre mientras apretaba la mano del chico, acto que lo sacó de sus pensamientos inmediatamente, era un gesto diferente a su sueños, por lo cual entendió que esta era la cruda realidad. Alzó la mirada hacia su madre y pudo ver aquellos ojos dorados al borde de las lágrimas. Su madre había soñado lo mismo, y a diferencia de él… ella lo estaba dejando fluir.

-Adalius toma a Aria y salgan de aquí- dijo su padre con voz de alerta en el momento en que unos caballos les cerraron el paso -Tienen la dirección del señor Nicola, corran hacia ahí y no miren atrás- dijo con voz de preocupación

-Papá, Mamá- dijo el pequeño angustiado pero fue interrumpido por una luz y unos caballos que se acercaban a todo galope desde el otro lado del callejón

-Corran- dijeron ambos progenitores al unísono con extrema preocupación. Aun con confusión Adalius parecía estar en shock tratando de asimilar lo que pasaba. Aria tomó la iniciativa esta vez y agarró la mano del chico devolviendolo a su realidad, ambos niños corrían por los callejones cuando fueron interceptados por mas caballos y guardias, los chicos se voltearon y pudieron observar cómo los padres de Adalius eran cercados con un abrasador fuego azul que los dejó completamente atrapados.

El rubio no sabía exactamente que hacer, todo pasaba como en cámara lenta por su cabeza. El grito de dolor agónico que escapaba de los labios de su madre se sentía como si desgarrara su corazón. Al frente, varios soldados los amenazaban con flechas y espadas dejándolos inmóviles por completo. Podía ver la cara de pánico de Aria a su lado, aun tomada de su mano, mientras pequeñas lagrimas querían escapar de los grises ojos de la castaña

-No puedo verte llorar- susurró el chico, Aria levantó su mirada al ver que el niño se levantaba ante las amenazas de las espadas y las flechas. El pánico se apoderó aún más de la chica cuando vio al rubio tomar el dije de la espada y recitar unas palabras, sin embargo el dije no reacciono de nuevo

-Tus emociones Adalius, debes controlar tus emociones-

-¡No tengo tiempo para eso!- gritó el niño ante las inminentes ráfagas de flechas que les habían disparado -¡Impediendum!- gritó de nuevo el rubio dejando salir un estallido de magia dorada de todo su ser en dirección a aquellos que los amenazaban

El destello dorado logró cegar a todos los presentes. Aria reconocía aquel hechizo, lo había visto practicarlo con su padre, pero solo lograba paralizar una o dos extremidades, pero ahora había quince hombres adultos frente a ellos atacandolos

-¿Adalius?- dijo la chica preocupada cuando pudo recobrar la vista. El niño se encontraba frente a ella, con la respiración agitada y con cara de desfallecer en cualquier momento. Para su sorpresa, tanto las flechas como los demás guardias estaban paralizados, con terror en sus caras al encontrar que no podían moverse. Aria se levantó rápidamente, era su oportunidad para escapar

-Corre adalius- la chica volvió a tomar la mano del rubio para poder volver a correr entre los callejones. Adalius dio un último vistazo hacia atrás mientras veía que aquel fuego azul se había convertido en todo un incendio, mientras una opresion en el pecho se hacia aun mas grande. Los niños lograron salir de la ciudad con dirección al bosque, que conectaba con la siguiente ciudad. Ambos pequeños respiraban con dificultad, era demasiado el cansancio pero sabían que no debían detenerse. Pensamiento que estuvo presente en ambos hasta que finalmente Adalius se desmayó cerca de un río

-Adalius, despierta por favor- sacudía Aria al rubio con desesperación mientras sentía como el cuerpo del chico comenzaba a arder. La castaña corrió al río y mojó sus manos, para luego ponerlas sobre la cara del rubio, para intentar bajar su temperatura, un hormigueo se extendió bajo sus palmas al contacto con el niño.

-Por favor, despierta- decía sollozando la castaña. Inmediatamente pudo escuchar el galope de un caballo, a lo cual la embargo el miedo de ser encontrados. Con la poca fuerza que le quedaba, arrastró el cuerpo de Adalius hasta un árbol cercano y se acurruco a su lado con la esperanza de no ser encontrados. Cuando escucho el caballo a su lado simplemente cerró sus ojos esperando lo peor

-Niños-

-¡Señor Nicola!- saltó Aria con emoción y lágrimas en sus ojos. Nicola al ver el grave estado de Adalius le indicó a Aria que lo ayudara a colocarlo en el caballo

-¿Sus padres?- preguntó el viejo. Aria solo bajo su mirada e hizo un gesto de negación. La mirada de Nicola se torno triste

-¿Como nos encontraste?- pregunto la castaña mientras sostenía el cuerpo del niño en sus brazos

-Desde la tarde sentí una fluctuación magica importante y temí lo peor, salí de inmediato y he estado sintiendo más fluctuaciones-

-La magia trae desgracias- susurro la niña mientras Nicola echaba a andar para alejarse lo mayor posible del lugar

… … … … … … …

Una semana había pasado tras aquel trágico evento. Aria estaba callada últimamente y se limitó a ayudarle al señor Nicola con los quehaceres de la cabaña, se había cansado de llorar. Había pasado por esto dos veces, había perdido a su familia dos veces y esto la había orillado a tomar una decisión, no volvería a utilizar su magia nunca más, esos poderes solo le habian traido desgracias y no quería seguir en ese círculo.

Adalius seguía enfermo. La depresión, el desgaste mágico y el sentimiento de culpa de la muerte de sus padres había sido más fuerte que su voluntad. El señor Nicola lo cuidaba constantemente

-¿Papá?- dijo el niño adormilado

-Soy Nicola, Adalius- expresó el señor mientras tomaba las manos del pequeño

-¿Papá y mamá?- preguntó el niño en su inconsciencia. La cara de Nicola reflejaba tristeza ante la pregunta del niño, el cual tenía los ojos hinchados de tanto llorar mientras se consumía en la fiebre

- Tus padres no podran venir Adalius, lo sabes-

-Es mi culpa... es mi culpa- sollozaba Adalius -señor Nicola, mis poderes mataron a mis padres- decía el niño entre sollozos -No quiero volver a ver lo que pasará jamás- continuaba el niño desesperado

-Tranquilo Adalius, hay una manera pero debes recuperarte primero- termino de decir el de barba mientras observaba como Adalius caía inconsciente de nuevo. El viejo recordó la plática que había tenido con la madre del niño

*Flashback*

-Señor Nicola- decía la dama de ojos dorados

-Mi señora- contestaba el señor con educación

-Necesito un favor, pero sepa que esto va en contra de las reglas del concilio de magos de occidente del cual usted es miembro- Nicola la miro con atención y le dio un ademán para que prosiguiera -Desgraciadamente Adalius heredó parte de mi linaje mágico, en cierto momento necesito que le enseñes a bloquearlo- termino de decir la madre del chico

Nicola la miraba con asombro, el favor que le pedia le podía costar su puesto en el concilio, sin embargo, le debía demasiado a esa familia, por lo cual aceptó.

-¿Por Qué no se lo dices tu?- preguntó el señor

-No tendre el tiempo para hacerlo- contestó la madre de Adalius con una sonrisa melancólica

*fin del flashback*

En aquel momento Nicola no entendió las palabras de la dama, pero ahora todo tenía sentido

… … … … … … … …

Un mes había transcurrido desde aquel fatídico día, la fiebre había desaparecido del chico pero su mirada triste y solitaria se negaba a abandonarlo, si bien se sentía bien físicamente, algo dentro de él se sentía roto

-Adalius- dijo la castaña sacando al rubio de sus pensamientos mientras colocaba un plato frente al chico -Se que no es como el año pasado pero- suspiro…-Feliz cumpleaños- termino de decir la chica mientras lo abrazaba con calidez y sentía un pequeño hormigueo por su cuerpo. Adalius cumplia once años este dia y la situacion no podia estar mas alejada a lo que fue su cumpleaños hace un año. Los chicos se separaron y Adalius le devolvió una sonrisa procediendo a comer aquel pastelillo que Aria le había preparado

-Gracias esta delicioso-

La chica sonrió con un leve sonrojo en sus mejillas. La escena fue interrumpida por Nicola quien entraba a la choza con un poco de madera, el ambiente ya estaba escarchado afuera.

-Adalius ¿estas listo?- pregunto el viejo acomodando los maderos

-Si señor Nicola, solo lo estaba esperando- dijo el rubio mientras comía el último trozo del pastelillo

-Bien, acompáñame- le dijo el de ojos verdes haciendo una señal para que lo siguiera. El chico le dio una mirada a Aria mientras se levantaba del comedor y vio miedo en esos ojos grises

-Descuida, estaré bien- comentó el rubio adivinando la preocupación que aquejaba a la castaña, la chica le sonrió

El rubio siguió a Nicola hasta su habitación, se sentó en una mesita a indicación del viejo. Vio como este destapaba un pequeño recipiente, lleno de flores entre rosadas y violetas, desprendiendo un olor que no supo identificar, no era dulce pero tampoco amargo

-Debes oler esto- dijo el viejo mientras acercaba el recipiente al rubio. Adalius hizo caso y se empezó a marear un poco -Y debes tomar esto- le acercó un vaso con un poco de líquido del mismo color. Adalius solo asintió y se dispuso a tomar aquello

-Adalius, debes entender que esto no solo bloqueará tu habilidad de adivinación… disminuirá considerablemente tus potencial mágico, y con ello… todo aquello que soñaste-

El chico se detuvo un momento mientras pensaba aquellas palabras, cerró sus ojos y procedió a tomar el líquido, mientras seguía oliendo el aroma del recipiente. Nicola entendió la decisión del chico y comenzó a recitar algunas palabras mientras un destello plateado salió de sus manos. Un haz de luz impacto en la frente del joven dejándolo profundamente dormido.

Nicola acomodo al chico en la cama mientras salía hacia la cocina, Aria lo miró con ojos de duda, a lo que el viejo sonrió

-No te preocupes, todo salió bien- Aria sonrió y siguio con sus quehaceres

-La otra semana nos mudaremos-

-¿Nos iremos?- cuestiono la castaña

-Saben que ustedes escaparon, he sentido hechizos de búsqueda alrededor y mis escudos mágicos no aguantaran- el viejo suspiró -Nos iremos al noroeste más allá del mar báltico-

-¿En pleno invierno?-

-Es el mejor momento, no se atreveran a salir asi. Son unos malditos miedosos-

-Me preocupa Adalius-

-Ten calma pequeña- revolvió los cabellos de la castaña -mi magia nos protegerá-

Sin estar muy segura, Aria decidió seguir el camino que el destino les trazaba, y viajar a las frías tierras suecas.

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Uno de los capitulos mas dificiles de escribir...

Ya saben porque la importancia de dejar fluir las cosas, se le dio mucho enfasis en "Los poderes de la oscuridad"

Hemos de comunicar que ya vamos por la mitad de este spin off... lo que quiere decir que... la continuacion de LPDLO esta mas cerca! Pero hasta ahi as noticias jeje

Muchas gracias por sus reviews y likes en la pagina de FB! Para nuestra guest Angie, de nuevo gracias por tus reviews!, nos hubiera gustado darte un capitulo mas feliz... pero las cosas deben fluir... jeje

Nos vemos el domingo!