Hola!

Este capítulo contiene una canción, la narración va a especificar cuando escucharla :)

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Capítulo 7 18 de julio

Finalmente, Aria cumplía dieciocho años. La celebración había salido justo como Adalius lo planeó, ver la sonrisa de Aria mientras comía, charlaba y bailaba con los invitados le llenaba su corazón de una calidez que no podía describir. A Pesar de la naturaleza callada de la joven, verla desenvolverse tan bien con los demás invitados le hacía muy feliz y aunque ya era toda una adulta, todavía se portaba como una niña cuando recibía algún presente por parte de los invitados

"Quiero proteger esa sonrisa y que siempre la mantengas en tu rostro" pensaba el joven al ver como Aria bailaba con varios de los niños de la aldea y cantaba junto con ellos llenando el lugar de su melodiosa voz.

Comieron, bebieron, bailaron y cantaron hasta poco más de la media noche.

-Debes de estar exhausta- dijo Adalius mientras terminaban de limpiar el salón.

-Me creerías que no...- contestó la chica con una sonrisa -la verdad me siento con mucha energía y muy feliz… Adalius la fiesta fue… perfecta… muchas gracias- dijo la chica acercándose más al joven de ojos dorados y dándole un casto beso en la mejilla. Adalius la tomó por la cintura impidiéndole que se alejará de él mientras respiraba el dulce aroma de la chica que apesar del tiempo aún lograba disipar todas sus preocupaciones.

-¿Pasaste por muchos problemas para organizar esta fiesta?- preguntó la chica sonrojada. A pesar de tener tiempo como pareja aun se avergonzaba al estar muy cerca de Adalius o de las repentinas muestras de afecto por parte de este.

Adalius le dedicó una sonrisa ladeada y suavemente empezó a besar las mejillas de la chica – Amor mío… nada es problemático si logra hacerte sonreír- dijo el hechicero al oído de la chica causando que esta se estremeciera.

-En serio muchas gracias, ha sido el mejor regalo de todos- respondió la chica mientras se separaba lentamente del joven y continuaba con las labores de limpieza.

Adalius veía con una sonrisa como Aria trataba de retomar las labores de limpieza sin mucho éxito ya que sus mejillas estaban rojas y sus manos dejaban caer todo con facilidad. Quizás era la edad pero amaba saber que esas reacciones eran causadas por él, así como sabía que ella era la única capaz de poner su mundo de cabeza con tan solo verla sonreir. Con una sonrisa coqueta, sacó una pequeña cajita de su chaleco y se acercó sigilosamente a la joven.

-Supongo entonces que no quieres tu otro regalo de cumpleaños...- dijo colocándose detrás de ella y abrazándola gentilmente por la cintura.

-¿Otro regalo?- preguntó la joven sin lograr ocultar su entusiasmo.

-Ay Aria eres una niña aún- dijo con una sonrisa

La joven infló un poco más sus mejillas y empezó a hacer un puchero que logró que el rubio empezara a reír -¡Es cierto! debiste verte ahora con los regalos ¡parecías una niña pequeña destruyendo los envoltorios!- refutó el joven mientras colocaba sus dos manos cerradas frente a su amada -¿Cual elijes?- preguntó.

Aria le dedicó una sonrisa traviesa y con un repentino movimiento le robó un beso a su amado -Ambas- respondió.

-Tramposa- sonrió el chico mientras le daba la pequeña cajita a la joven.

Los ojos de Aria se abrieron con sorpresa al abrir su regalo ya que una pequeña cajita de música de tonos caoba se encontraba ahora en las manos de la de ojos grises.

-Adalius…-

-Espero te guste...- dijo el joven un tanto sonrojado mientras le daba cuerda al objeto y dejaba que la melodía inundara la habitación.

… … … … Escuchar la siguiente canción… … … …

Titulo: everytime you kissed me

Album: Pandora hearts original soundtrack

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-Esta melodía…-

-Hace muchos años… antes de que… todo pasara... una hermosa niña de cabellos castaños y con los ojos grises más hermosos que había visto compuso esta melodía para mi cumpleaños. Años más tarde me di cuenta de que había vivido enamorado de esa niña desde el primer día que la vi y ahora que tengo la dicha de tenerla en mis brazos solo deseo que nunca se separe de mi lado y me de el honor de ser su eterno compañero de vida- dijo Adalius mientras veía fijamente a Aria. La joven le dedicó la sonrisa mas bella hasta el momento, dejó la cajita de música en la mesa mientras esta seguía sonando y tomó las manos del chico.

-Aria yo…-

-Baila conmigo Adalius… que este sea el primero de nuestros muchos bailes a futuro- interrumpió la chica mientras empezaba a guiar la suave danza y veía intensamente a aquel que había capturado por siempre su corazón.

Bailaron por un rato aun después de que la melodía se detuviera. Ambas miradas eran intensas y no se separaban la una de la otra. Aria lentamente se acercó a Adalius y empezó a besarle suavemente mientras el joven la estrechaba aún más a su cuerpo.

-Aria...- logró decir el chico mientras se separaban un momento para tomar aire y empezaba a dar suaves besos en el cuello de su amada.

-Sí... quiero pasar el resto de mi vida a tu lado, en las buenas como en las malas, quiero que seas lo último que mis ojos vean al ir a dormir y lo primero que vean al amanecer, quiero estar siempre a tu lado- respondió la joven con lágrimas de felicidad en sus ojos.

Adalius sintió aquel chispazo en sus magias y solo acató a besarla con pasión tratando de expresarle con acciones el profundo amor que sentía mientras que Aria respondía con la misma intensidad el beso, el cual dio paso a caricias cada vez más intensas y llenas de amor.

Afuera una tormenta había iniciado, era quizás la más fuerte que el pequeño pueblo había experimentado en meses pero ambos jóvenes no se percataron de ello ya que estaban demostrándose el profundo amor que sentía mientras sellaban su promesa de amor eterno.

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Era de noche, la luna llena resplandecía e iluminaba por completo el bosque, el ambiente era muy fresco y agradable. Adalius se encontraba en medio de aquel bosque un tanto confundido de como llego a ese lugar. De repente, vio como una persona caminaba hacia él envuelta en una extraña luz dorada. Cuando pudo reconocer de quién se trataba sintió que su alma escapaba por su boca

-¿Mamá...? Pero... ¿cómo es esto posible?- el chico de ojos dorados tenía una mezcla de sentimientos entre felicidad, tristeza, asombro y remordimiento

-Mi querido Adalius, te has convertido en un joven extraordinario- Decía la hermosa mujer de ojos dorados con una sonrisa melancólica.

-Madre ¿es esto un sueño?- preguntó el joven aun en confusión

-Quisiera que solo fuese eso- dijo la dama bajando la mirada. Adalius comenzó a preocuparse

-No puede ser, mi propio potencial mágico esta bloqueado para evitar las adivinaciones involuntarias- dijo Adalius exaltado y preocupado mientras su madre le devolvía una mirada culpable

-Perdóname hijo, es mi herencia mágica la causante de tus desgracias- terminó de decir la mujer mientras desaparecía dejando un nudo en la garganta en su hijo. Lo próximo que vio lo dejo aun mas confundido.

Pudo verse a sí mismo abrazando a Aria con todas sus fuerzas, sus ojos hinchados daban a entender cuánto había llorado y un sentimiento de melancolía y tristeza lo embargó por completo. Podía ver que dialogaban pero no podía escuchar palabras, hasta que escucho a Aria silbar. Ese silbido era el que llamaba a su corcel, y como si de magia se tratara, vio el corcel blanco llegar hasta la escena. Aria intento subirse a su caballo pero Adalius tomo su brazo y la detuvo, con una mirada melancólica vio como su otro yo le entregaba algo a la chica de ojos grises mientras la dejaba ir

-Ese es el baúl que me regaló mi madre, la reliquia familiar- susurro el chico recordando cuando su madre se lo había dado en aquel cumpleaños

Observo a Aria subir al caballo y comenzó a sentir una enorme presión en su pecho, comenzaba a ahogarse y no sabía por qué, lo último que pudo observar de aquella visión fue al amor de su vida salir a todo galope de allí. La presión se agudizó hasta que todo quedo en negro

Adalius abrió sus ojos de golpe mientras respiraba agitadamente, se desconcertó por un momento al no reconocer donde estaba, hasta que sintió un cuerpo cálido revolverse a su lado, y pudo divisar los cabellos castaños ondulados desparramados sobre su pecho, y recordó la mejor noche de su vida

-¿Adalius?- preguntó Aria adormilada aun mirando a su amado. El chico la miró pero no emitió palabra, aun estaba sin aire

-Adalius ¿estabas llorando?- preguntó la chica un poco más despierta mirando el rostro del chico. Adalius se asombró ante la pregunta de la chica y llevo su mano a sus ojos, efectivamente tenían rastros de lágrimas en ellos

-Disculpa, te desperté. Fue un mal sueño- contestó Adalius mientras acariciaba los cabellos de la chica. Aria le sonrió y se inclinó a besar el pecho del chico, acomodo su desnudo cuerpo en el de su amante y volvió a quedarse dormida

"un terrible y maldito sueño" pensó Adalius mientras limpiaba sus sollozos

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Unos dias habian pasado desde el cumpleaños de Aria, el brillo en su ser y lo espontánea de su sonrisa seguía enamorando cada vez más al rubio, desde aquel día en que habían unido sus cuerpos y sus almas, un sentimiento de calidez se albergaba en su corazón cada vez que la volvía amar de esa manera. Sin embargo, como el anuncio de una desgracia, aquel sueño volvía para desestabilizarlo y perturbar su espíritu por completo. Su vida era agridulce desde ese momento

-Muchacho ¿que te pasa? Pareces una estatua pensativa- Nicola intento bromear con el rubio que estaba sumido en sus pensamientos. El chico le regaló una media sonrisa que solo preocupó más al ya canoso señor

-¿Que pasa Adalius?- dijo en un tono más serio

-Nicola, mis poderes de adivinación están sellados ¿verdad?- la pregunta de Adalius sonaba más como un ruego de una respuesta positiva por parte de su cuidador -los sueños que tenga son eso, solo sueños…-

Nicola entendió por donde iba la situación. Si bien habían sellado sus poderes y aminorado su potencial, el legado mágico era muy poderoso, y uno de los mas importantes según los registros del concilio

-Tus poderes fueron sellados hace casi 7 años, principalmente tu magia de adivinación , pero sabes que eso afectó el resto de tus poderes-

-Lo se, sin el catalizador no podría hacer mucho-

El chico volvió a divagar en sus pensamientos con su mirada perdida

-Adalius ¿soñaste algo?- el tono del regordete era serio y exigente. Adalius suspiro y levanto su mirada, sabía que por iniciada la conversación no iba a poder ocultar nada mas. El rubio comenzó el relato, desde las palabras de su madre, la despedida de Aria y el cofre que le entregaba, y como todo esto le daba un sentimiento de dolor y de asfixia

-¿Que hay en el cofre? ¿Pudiste abrirlo?-

-Hace como un año comenzó a brillar y se abrió, realmente no entendí porque se abrió, mi magia está disminuida en su mayor parte-

-¿Que guardas ahi?-

-La reliquia de la familia de mi madre, y el diario de los schmidt, que me dio mi padre. Luego de que se abrió, decidí guardar todo ahí- contestó Adalius luego de pensarlo un poco.

Nicola se sentó para pensar un momento, conocía un poco de los registros de la familia materna del chico, pero lamentaba ser ave de malas noticias.

-Adalius, la escena que me describes y el sentimiento que manifiestas… lamentablemente no me parece un simple sueño-

-¡Pero mis poderes están sellados!- el rubio se exaspero un poco mientras el viejo suspiraba

-En la magia hay cosas más alla6 de nuestra voluntad hijo- Nicola sentía un nudo en la garganta con el tema -el hecho de que tu madre te este enseñando exactamente qué hacer con el patrimonio de su familia es demasiado importante-

-¡No es posible!- Adalius se levantó de golpe de su asiento y se dirigió a la ventana. Con su mirada triste podía observar desde allí a la culpable de sus suspiros. Aria jugaba con los niños de la aldea.

-Nicola... Yo… la amo -

-Lo sé pequeño- Nicola se levantó hacia el muchacho y puso su palma en el hombro del chico -¿Recuerdas las palabras de tu madre?-

-Las cosas deben fluir… - contestó casi en un susurro

-Es tu decision chico, yo ya te di mi opinión-

-Pero ella sufrirá Nicola, le voy a despedazar el alma-

-Pero al menos seguirá con vida Adalius. Sabes lo que pasó la ultimas vez…-

-Mis padres murieron…- el chico bajó su cabeza y sintió un frío recorrer su cuerpo

"Y condenaste muchos destinos" pensó el regordete. Nunca le contó a Adalius la cantidad de magos que habían sido capturados y ejecutados en las misiones de búsqueda de ambos niños

-Mañana debo partir a la aldea vecina, si todo sale como lo espero, estaré aquí antes de que partan a Florencia. Tienes una semana para tomar tu decisión- cerrando sus palabras Nicola se retiró del lugar. Adalius volvió a alzar su mirada por la ventana, par observar a la hermosa chica cuyos cabellos castaños parecían danzar con el viento

-Aria…- susurro mientras suspiraba

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La luna brillaba con fuerza esa noche, la iluminación embargaba todo el lugar. La pareja partiría esa madrugada a Florencia tras la pista encontrada sobre los familiares de Aria, sin embargo, Adalius sentía que esa noche era muy parecida a una que le atormentaba. Se dirigió a una de las ventanas de la cabaña y suspiró, sentía un profundo dolor en su pecho igual al de su sueño, cuando sintió de repente como unos delicados brazos lo envolvían desde atras

-¿Que te pasa? Te noto pensativo- dijo Aria mientras abrazaba al rubio desde atrás. Adalius respiró hondo y volvió a suspirar, se dio vuelta y correspondió al abrazo de la chica, envolviendola por completo con sus brazos, mientras besaba con delicadeza sus labios

-¿Qué pasa?- Preguntó Aria algo confundida -¿estás ansioso por el viaje?-

-Aria- dijo el chico suavemente mientras tomaba las manos de la castaña y las besaba -tengo algo que decirte- le expresó el rubio mientras tomaba una de sus manos y la encaminaba a sentarse en una de las sillas del comedor. Aria conocía esa mirada y un escalofrio recorrio su cuerpo

-No hay una manera de decir esto… Aria, no iré contigo a Florencia- expresó el chico viendo la mesa, no se atrevía a mirarla a los ojos. Un silencio incomodo embargo el momento

-Sé que Nicola está retrasado unas horas, pero los muchachos se pueden encargar de cuidar el campamento mientras llega... pero si quieres podemos esperar a que llegue, no hay problema…- expresaba Aria con nerviosismo, estaba casi segura que esa no era la razón. La chica pudo observar como las manos de Adalius comenzaban a temblar y su respiración se agitaba, ante la falta de reacción del chico, comenzó a exaltarse

-Adalius, mírame- dijo la chica mientras con su mano subia el mentón de su novio. Solo pudo observar el rostro de la persona que mas amaba con lágrimas bajando por sus mejillas, la escena terminó por confirmar el mal presentimiento que tenía Aria, sus ojos empezaron a llenarse de lagrimas, ademas, no entendía que estaba pasando. Adalius al ver como los ojos de Aria comenzaban a llenarse de lágrimas se separó de ella bruscamente, odiaba su magia en ese momento, odiaba su legado, le hacía daño a quien más amaba

-Adalius ¿que pasa?- rogaba Aria con voz entrecortada mientras lo seguía -¿estas…. arrepentido de querer estar conmigo?- pregunto la chica confundida

-No Aria jamas pienses eso- se volteó de nuevo Adalius abrazando la chica -eres la persona que mas amo y amaré-

-¿Por que te despides?- sollozaba Aria en el pecho de su amado sin soltar su abrazo

-Yo… me iré con Nicola a Londres- dijo el chico estrechandola más -yo… Aria tuve un sueño- terminó de decir el rubio sintiendo como la castaña se tensaba en sus brazos

-Adalius, fue solo un sueño, tus poderes están sellados, fue solo eso, un sueño- exclamaba la chica despegando un poco su rostro buscando la mirada del chico. Adalius la miró con una sonrisa melancólica, y puso sus pulgares en las mejillas de la muchacha para limpiar las gruesas lagrimas que recorrían su faz -No Aria, no cometeré contigo el mismo error que cometí con mis padres- dijo el chico mientras seguía acariciándola

-No me iré- replicó la castaña con un semblante más serio -no me iré sin ti- le dijo firmemente viéndolo a los ojos

-Te amo Aria- le dijo el chico acariciando el bello rostro de la castaña mientras se agachó a besar suavemente a su novia

-Adalius…-

-Lo siento-

-Adalius ¿que vas a hac..?-

-Inanis-

Una esfera semitransparente rodeó a la chica y su imagen se perdió por un momento entre destellos… cuando apareció de nuevo la chica estaba dormida, a lo cual el rubio la colocó en el sillon

-Lo siento… pero las cosas deben fluir- dijo el de ojos dorados tratando de limpiar su rostro de las lágrimas

Pocos minutos transcurrieron hasta que Aria finalmente despertó, completamente desubicada y con un ligero dolor de cabeza intentó ponerse de pie

-Ya te atrasaste dormilona- expresó Adalius con una sonrisa

-No sé en qué momento me dormí- Aria sonrió mientras caminaba por la instancia -creo que estaba cansada al alistar todo-

-Tu caballo ya está ensillado, todo está listo- Adalius intentaba seguir fingiendo su sonrisa lo más que podía

-¡Gracias! - expresó Aria tomando una bolsa que sería su compañera de viaje. Camino hasta el umbral de la puerta seguida del rubio, lo abrazó levemente a manera de despedida. -apenas puedas, visitame, será agradable contar con un amigo allá- Aria le sonrió al chico

-Apenas llegues escribenos, te visitaremos-

Aria silbó fuerte y como si de magia se tratara, su corcel blanco apareció frente a ellos, listo para partir

-Hasta luego, joven Adalius-

-Espera- dijo el rubio mientras tomaba su brazo. Entró y salió rápidamente, con el cofre que contenía el legado de su madre y el diario de su padre - llévatelo-

-Adalius ¿estas seguro? Esto te lo dio tu madre -

-Seguro, así te aseguras también que te visitaré ¿no? - dijo sonriente el chico. Aria sonrió y asintió, tomó el cofre y lo puso en la bolsa que llevaba, subió a su caballo y se dirigió por última vez al chico

-Despideme de Nicola, dile que estaré eternamente agradecida-

El rubio asintió y Aria echó a andar a todo galope, con la emoción que significaba ver a su familia.

"Adios, amada mia" pensó Adalius mientras la figura de Aria se perdía en la oscuridad

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Nicola llegó a la casa pasado el amanecer, encontrándose una figura sentada en un silla al lado de la chimenea, su rostro dibujaba algunas lágrimas y sus manos temblaban

-Adalius, hijo... ¿que te pasa?-

-Aria- contestó el muchacho sollozante -tuve que usar magia para hacerla ir… selle sus sentimientos de amor hacia mi, la hice olvidar- dijo el chico mientras temblaba aún más

Nicola se acerco al muchacho arrodillándose frente a él y tomó sus manos en señal de darle conforte

-¿Como se hace Nicola? , ¿como pierdes a la persona mas importante?, ¿como se deja ir?- decía el rubio con desesperación mientras las lágrimas rodaban solas por sus mejillas

-Adalius...- Nicola no pudo más con el dolor de quien trataba como a su hijo y lo abrazo -Sabes que es lo mejor… aunque duela-

La expresión de Adalius se endureció, habían cosas en la magia como la adivinación que bajo su pensamiento… no deberían existir

-Lo sé- susurró el chico -sé que nos amamos, pero no podemos estar juntos...- terminó de decir derramando mas lagrimas

-¿Le diste el cofre?- preguntó Nicola mientras le traía un vaso de agua al chico que intentaba calmarse

-Si... por que el destino debe fluir...- terminó de decir mientras suspiraba cerrando sus ojos. Recordó aquel sueño con su madre y ahí entendió por completo la frase que en algún momento de su niñez le dijo, las cosas deben fluir

-¿Que piensas hacer ahora?-

-Entrenaré duro Nicola, el destino ha hablado-

-Primero, pon en orden tus sentimientos, limpia tu aura. Nada harás con los sentimientos de odio y frustración que albergas en este momento-

Adalius suspiro y asintió

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Y pues.. Que decirles de este cap.. Las cosas deben fluir /3

SI lo han notado, los conjuros de Adalius estan en latín. Inanis significa "vacío" se les parece a algo? Jeje

Nos queda el último capitulo! Muchas gracias por sus reviews. Volvemos ya en nuevo año ;)

Feliz año nuevo y que sea un prospero 2019