Capítulo 8 El despertar de la oscuridad

Una luna llena iluminaba el amplio mar por el cual navegaba el humilde barco donde Nicola y Adalius se encontraban, la suave brisa los acompañaba esa noche mientras de vez en vez, las olas los mareaba un poco

-¿Estas bien Adalius? - preguntó el regordete

-Algo mareado pero bien, el barco no es de mis favoritos medios de transporte- ambos rieron ante aquello, pero el rubio volvía a su estado serio y su mirada al horizonte

-Adalius, quizás le escribió directo al concilio, ella sabía que iríamos a Londres-

-Ha pasado un año ya, su viaje no duraba más de dos meses-

-Lo sé, pero ahora está con su familia, recuerda que decidiste no ser nadie para ella-

Adalius agacho su cabeza, sintiendo como algo se quedaba atorado en su pecho

-Lo siento muchacho, pero debes asimilar de una vez la situación -

-Lo sé, tienes razón pero… El corazón sana muy lento- el rubio devolvió su mirada al horizonte y volvió a suspirar - ¿que me espera en londres? - el chico decidió cambiar el tema y enfocarse en su misión

-Estarás en una reunión de presentación. Los Schmidt son de los clanes de mayor importancia en europa así que no te pondran peros para que tomes las primeras pruebas-

-Las pruebas de elementos-

-Correcto- asintió el regordete - si las pasas, comenzaras el periodo de prueba para poder formar parte del concilio, eso tardará unos años. Te asignarán alguna mision menor mientras-

-¿Nos separaremos? -

-No lo se chico- el regordete sonrió un poco -espero que no, veré qué puedo hacer. Es probable que sigamos con misiones de refugiados en las costas-

El rubio asintió a todo aquello, aún era un poco abrumador pero confiaba en su fortaleza y disciplina para poder cumplir sus objetivos

-En algún momento debes dar una demostración de tu magia especial, la de sanación y la de forja-

-¿Y la de adivinación? -

-Adalius, por nada del mundo menciones la magia de adivinación ni tus poderes sellados - el rubio miraba al canoso con duda - no traerá nada bueno decirlo, confía en mí -

-De acuerdo- el rubio asintió y se acomodó más en su espacio. Ante el mareo prefería dormir

… … … … …

-Es un placer conocerlo finalmente joven Adalius- el líder del concilio de occidente estrechaba la mano del rubio mientras le indicaba el espacio para sentarse. Adalius se sentía nervioso, aquellos poderosos hechiceros lo escudriñaban con la mirada, y sabía de antemano por Nicola las altas expectativas que tenían sobre él. El chico dio una pequeña reverencia a los demás miembros y procedió a sentarse junto a Nicola

-Es de nuestro conocimiento su deseo de formar parte del concilio y que ha venido para comenzar las pruebas respectivas-

-Si señor, me pongo a disposición del concilio y lamento no haber hecho esto antes-

-Sabemos su situación de vida, no tiene nada que lamentar joven-

-Les agradezco la confianza-

-Los próximos seis meses tendrá que que pasar las pruebas de los elementos mágicos básicos, una vez pasadas, podrá continuar con las demás pruebas. Debe entender que a pesar del peso de su apellido, no nos saltaremos ningun protocolo -

-Por supuesto, lo entiendo-

-Una vez terminados esos seis meses se le asignará una misión y será usted quien nos notifique cuando esté listo para los próximos retos- el chico asintió ante estas palabras con profundo respeto. El líder del concilio sonrió, le recordaba al padre del rubio, quien fuera alguna vez su amigo.

-Quisiera saber, joven Adalius, cual es su interés en formar parte del concilio- una mujer de algún clan poderoso se había dirigido directamente al rubio. Sabía la clase de importancia de aquella mujer por los anillos de su mano

-Mi señora- se levantó Adalius he hizo una leve reverencia - el concilio tiene acceso a información privilegiada y cuenta con una de las bibliotecas más completas del mundo mágico. Todos esos recursos me serviran para mi sueño… quiero hacer un cambio, usar mi magia para ayudar a los demás, guiar a los que son como nosotros, sanar a los que no, evolucionar este mundo para bien… Si soy especial en este mundo por mis poderes… Quiero usarlos para mejorarlo-

-Y estaremos ansiosos esperando eso- se levantó el líder haciendo que el resto se levantara. Nicola entendió que estaba dando por terminada la reunión, ambos se despidieron y salieron de allí.

Una vez cruzadas las puertas, Adalius suspiro como quien se quita un gran peso de encima, el chico volvía a sentir el calor regresar a su cuerpo

-Lo hiciste bien chico, no te preocupes- Adalius le regaló una media sonrisa al viejo, aún se sentía algo nervioso.

-¿Donde vamos? - preguntó el rubio cuando vio que se dirigían a un lugar que no era la salida

-Estaremos aquí seis meses, y para las pruebas ocuparas todas las ayudas posibles, te tengo una sorpresa- Nicola no dijo más hasta que se pararon enfrente de unas puertas enormes. El rubio lo miró con confusión

-Vamos entra- dijo el regordete con una sonrisa. Adalius obedeció y empujó aquellas enormes puertas. Lo que vio lo dejó maravillado. Un enorme salón de dos pisos lleno de estantes con miles de libros. Los ventanales enormes por todas las paredes le daba una claridad completamente envidiable, dignas para hacerlo un perfecto lugar para la lectura. El olor a libro era algo que el rubio amaba desde que era un niño

-La biblioteca del concilio… - Susurro Adalius aún maravillado

-Disfruta- le dijo Nicola entre risas

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Seis largos meses habían pasado y el invierno se hacía presente en la ya brumosa Londres. Entre libros y prácticas exhaustivas, Adalius había logrado superar las pruebas del concilio con un éxito rotundo. Los miembros del concilio estaban maravillados con el despliegue de poder del joven de ojos dorados, para muchos, era el mago con mayor capacidad mágica del momento y la supremacía con la que había superado las pruebas de fuego, agua, aire y tierra eran testigo de eso.

Como dictaba el protocolo, a Adalius se le permitió ser parte del proceso de ingreso al concilio. Ahora debía trabajar en sus habilidades únicas, y presentar al concilio algo de peso cuando estuviera preparado, mientras tanto, trabajaría en misiones del concilio. Se le había asignado al rubio dirigirse a un pequeño campo de refugiados al sur del país, cerca de la costa en el próximo verano; Nicola lo acompañaria pero la dirección estaría bajo su mando. Adalius aceptó gustoso, al final, tenía mucha experiencia en las aldeas de refugiados. La blanca nieve caía copiosamente esa noche mientras a la luz de las velas el joven rubio escribía en un libro. Dos toques a la puerta de su habitación lo sacaron de su concentración

-Adelante- expresó el chico. La puerta se abrió y dejó ver un animado Nicola con una taza de chocolate caliente que amablemente se la regalo al chico

-¿Que haces aun despierto muchacho? El frío es horrible-

-Luego del invierno en Suecia no lo creo- el chico sonrió -escribo el diario del concilio, ya sabes cómo es esto- el rubio levantó el libro que escribía dejando ver la hermosa portada roja con dorado con su nombre grabado. Todo miembro del concilio o en pruebas de admisión debía escribir un diario, era como la bitácora de vida para el mago

-El papeleo siempre es tedioso, aunque supongo tu lo disfrutas-

-Me conoces bien Nicola- sonrió el muchacho. Justo en ese instante pudo observar como Nicola llevaba en sus manos varios papeles, a lo que intuyó el viejo venía de recoger la correspondencia que enviaba el concilio.

-¿Ha llegado algo... para mi?- preguntó el rubio con cautela, volviendo a concentrarse en la escritura del diario.

-Solo trabajo… nada de lo que esperas...- contestó Nicola con cierta tristeza

Adalius suspiro "quizás sea lo mejor, al final, ella solo recuerda ser mi amiga de infancia, no soy nada importante para ella" pensó el chico mientras se despedía del viejo canoso. Una vez solo, Adalius miró el ventanal frente a él y observó la fuerte nevada que caía afuera. Decidió en ese momento centrarse en sus metas y objetivos, desearle el mayor éxito a Aria, y despedirse para siempre del amor de su vida.

… …. … … … … … … …

Hace ya un año que Adalius se encontraba instalado en el refugio cercano a la costa. Nicola había permanecido con él los seis primeros meses, y luego como ya era costumbre, el concilio le había dado nuevas misiones al regordete que lo hacían viajar constantemente. La primavera brillaba en su esplendor, las aves daban gustosas la bienvenida a la estación mientras las flores llenaban con colores los verdes prados. Adalius se encontraba cortando madera con la que cocinaría más tarde. Una voz conocida lo saco de sus quehaceres con emoción , Nicola llevaba mucho tiempo fuera de aldea

-Adalius- exclamó el regordete- que alegría que te encuentro-

- ¡Señor Nicola! Gusto en verle- respondió el joven con una gran sonrisa.

- ¡Me alegra verte muchacho! Hay alguien a quien quiero presentarte- y haciendo un ademán se acercó un joven de cabello negro y profundos ojos azules - él es el joven Clow-

-Mucho gusto- respondió el joven de ojos azules con una sonrisa y un apretón de manos

-Joven Clow, este es el chico de quien le hable, su nombre es Adalius Schmidt-

-El placer es mío- respondió Adalius.

-Joven Clow, como ya usted sabe este lugar es un refugio para todos aquellos con habilidades especiales... Adalius es uno de nuestros mejores hombres en el lugar y estoy seguro que él podrá ayudarle a aprender sus tareas e incluso será un excelente maestro para mejorar sus talentos- exclamó el hombrecillo mientras palmeaba amistosamente la espalda del joven de ojos dorados.

-Ven conmigo, te voy a mostrar el lugar- exclamó Adalius lleno de energía.

Mientras caminaban por el lugar, Adalius notó que el joven Clow era bastante retraído. Sus ojos azules reflejaban tristeza y no parecía confiar fácilmente en las personas.

- ¿Cuántos años tienes? - preguntó Adalius al joven Clow.

-Dieciséis años-

-Yo tengo veinte años. Es bueno tener alguien cercano a mi edad por estos lugares. La mayoría rondan la edad del señor Nicola-

- ¿Él es tu padre? - preguntó el joven ya que para alegría de Adalius parecía interesado en seguir la conversación.

-La verdad ha sido como un padre para mí. Mis padres murieron cuando yo aún era apenas un niño. El señor Nicola ha cuidado de mi desde entonces y me ha ayudado a controlar cada vez más mis habilidades- contestó.

- ¿Qué hay de ti? ¿Por qué estás aquí? -

A pesar del recelo inicial de Clow, decidió dar una respuesta - Mi padre me ha enviado aquí... actualmente están cazando a todos aquellos que sean... diferentes- comentó el muchacho. - Mi padre escuchó acerca de este lugar y decidió enviarme aquí por mi propia seguridad-

-Las cacerías de brujas son muy comunes en estos tiempos desgraciadamente...y muchos de los huéspedes tienen historias similares-

El joven Clow típica personalidad retraída decidió darle una oportunidad al joven y de esta forma ambos siguieron conversando mientras Adalius le enseñaba el resto de la aldea y le explicaba como funcionaba todo. Llegaron a la casa principal y el rubio instaló a Clow en uno de las habitaciones. El de ojos dorados bajo al salón principal donde Nicola disfrutaba de un té

-Es un poco tímido, pero creo que logré que confiara en mí- exclamó el rubio sentándose al lado del de ojos verdes

-¡Me alegro! El chico me hablo muy poco en el camino- las sonrisas del canoso resonaron en la instancia

-¿Crees que estoy preparado para ser el maestro de alguien?-

-Debes hacer tu mejor esfuerzo Adalius, serás un gran maestro-

El rubio sonrió motivado por las nuevas oportunidades que le encomendaba el destino

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Entre pócimas, duelos y lecturas pasaba el tiempo y la amistad entre los chicos crecía. Mientras Adalius preparaba sus investigaciones para presentarle al concilio, enseñaba todo lo posible a Clow para instruirlo de la mejor manera en la magia. Era muy fácil notar que el de ojos azules tenía un gran potencial mágico, igual o mayor al del rubio. Todo lo que el de ojos dorados le enseñaba, Clow encontraba la manera de mejorarlo o potenciarlo, sin embargo, aún no era capaz de ganarle al de ojos dorados en un duelo

Más de tres años había pasado desde que los chicos se habían conocido, Adalius había vuelto hace una semana con Nicola de Londres, el rubio había presentado sus pruebas enfocadas en sus poderes únicos, y aunque la demostración de los poderes de sanación fueron sorprendentes, el concilio quedó maravillado con la creación de Metallurgy. Para la alegría del chico y del mismo Nicola, el rubio había sido aceptado en el concilio de occidente, uno de sus primeros sueños estaba cumplido

-Nicola, ¿puedo preguntarte algo? - ambos tomaban un té en el salón principal de la casa en la aldea. Una noche cálida de verano era iluminada por la luna llena

-Dime muchacho-

-¿Que conoces de Clow? ¿Que sabes de su linaje? - el rubio bajó un poco la voz

-¿Ha pasado algo con él? - preguntó Nicola con cierta preocupación

-Tengo más de tres años de conocerlo, no me malinterpretes, lo aprecio como si fuera mi hermano… Pero tiene ciertas actitudes… Al principio se lo atañe a la inmadurez pero.. El tiempo sigue pasando-

El viejo se quedó callado un momento, mientras pensaba en las palabras que debía decir

-Clow es hijo de dos linajes mágicos muy importantes, Los Reed de Londres y los Li de China-

-¿Los Li? - Adalius se sorprendió ante esto. Sabia que los Li eran los líderes del concilio de oriente y eran de las familias más influyentes de Asia - Bueno eso explica su gran potencial mágico -

-Si bien sé que conoces el potencial mágico de los Li, los Reed son otra cosa, ha sido siempre un clan poderoso europeo, pero siempre se ha manejado completamente por aparte, alejados del concilio, a veces fuera de sus reglamentos- el viejo pensó un poco más - de hecho nos tomó por sorpresa que su familia pidiera protección para el chico-

-Su potencial mágico es enorme, ahora entiendo su círculo mágico-

-¿Círculo mágico? -

-Creó un círculo mágico que usa como catalizador, junta elementos orientales y occidentales en el, usa el sol y la luna como potenciadores también -

-Vaya, eso es admirable. Solo a los líderes de los concilios les he conocido círculos mágico- el de ojos verdes estaba realmente sorprendido - pero no creo que sea eso lo que te preocupa ¿cierto? - Adalius agacho su cabeza y suspiro

-Si bien ha aprendido todo de manera rápida, ha mejorado la mayoría de mis conjuros y su poder mágico es increíble … está obsesionado con algunas cosas… que no me terminan de calzar-

-¿Como cuales? -

-Sus motivos en la magia son… ¿Egoístas? He intentado que vea más allá de ser el más poderoso pero sigue siendo su principal motivación. Se mostró algo… Irritado al darse cuenta que estaba por presentar las últimas pruebas al concilio y cuales eran mis motivos. Está obsesionado con la adivinación por más prohibiciones que le he dado sobre el tema, sabes que no puedo ser objetivo con eso…- Nicola pensó detenidamente las palabras dichas por el rubio. Una persona con tanto poder podía ser peligrosa

-¿Su aura? - preguntó el canoso

-Demasiado ligada a sus sentimientos, fluctúa, aunque sabes que no soy el mejor para leer auras- el rubio guardó silencio de repente mientras recordaba algo - de hecho la he sentido fluctuar extrañamente desde hace unos meses, antes de ir a Londres por mis pruebas... Se agudizó hace poco que volvimos, cuando le conté lo de metallurgy. Se ha encerrado en sí mismo, como si algo le pasara pero con costos habla-

-De hecho lo he visto poco desde que llegamos- Nicola pensó un poco -¿Quieres pedir una audiencia ante el concilio? -

-No soy el mejor leyendo auras… Así que sí, quería pedir una audiencia ¿Crees sea posible? -

-En unos días debo partir al continente por unos meses, pero puedes enviar una carta al concilio con uno de los delegados. Cuando contesten, puedes ir a Londres, en caso de que yo no haya regresado aún -

-De acuerdo. Gracias por escucharme- sonrió el rubio

-siempre es un placer hijo-

… … … … … … … … …

Había pasado un par de semanas desde que Nicola había viajado al continente. Adalius, ahora miembro del concilio, escribía sus investigaciones y descubrimientos en su diario religiosamente. El chico se vio interrumpido de su escritura nocturna cuando escuchó unos toques a su puerta

-Adelante-

-Maestro- unos ojos azules se asomaron por la puerta - ¿puedo pasar un momento? - el rubio dejo de escribir y asintió indicándole a Clow que podía pasar

-Maestro, necesito de su ayuda. Necesito usar a metallurgy y me enseñe a usar magia de la forja- Adalius quedó impactadó ante tales palabras, y a pesar de no ser el mejor leyendo auras, podía detectar en ese momento las fluctuaciones en el aura del pelinegro

-Usar tipos de magia fuera de tus cualidades no es algo sencillo, de hecho muchas veces trae graves consecuencias- Adalius pudo ver la ansiedad en el rostro de su pupilo - ¿A que se debe esto Clow? ¿Qué es lo que pasa? -

Clow comenzó a caminar por la instancia desesperado, como animal encerrado, parecía debatirse muchas cosas internamente y a veces balbuceaba cosas

-Soy el mago más poderoso y no puedo hacer nada para salvarla- la ansiedad del de ojos azules comenzó a desesperar al rubio - Clow cálmate- Adalius tomó por los hombros al pelinegro y lo obligó a detenerse - ¿salvar a quien? ¿de qué hablas? -

Clow se tranquilizo un poco y se sentó en una silla. Bajo su cabeza y comenzó a relatar aquella adivinación que nublaba sus sentidos. Aquel relato de ver a aquella preciosa mujer de cabello negro inerte en sus brazos hizo que el pelinegro sollozara

-Debo salvarla maestro… - Adalius suspiró, esto era precisamente de la cautela con que hablaba respecto a las adivinaciones

-Clow ese es el peligro de lo que te hablé, no es tan sencillo como eso. Te expliqué lo que conllevaba las adivinaciones, debes aceptar lo que ves y dejarlo fluir o alterará el balance-

-¡No lo voy a aceptar! - El aura mágica de Clow comenzó a desestabilizarse aún más - es tu deber ayudarme-

"A veces debemos sacrificarnos" pensó el rubio con nostalgia - Clow, he pedido una audiencia en el concilio… Solo espero su respuesta para ir a Londres, ellos pueden ayudarte- contrario a lo que el rubio pensó , el aura mágica de su pupilo se potenció en vez de calmarse

-Clow cálmate… Recuerda controlar tus sentimientos-

-Solo quiero salvarla… - Clow cerró sus ojos mientras su magia perdía el control por completo

Las palabras de Clow fueron lo último que el rubio escuchó antes de caer inconsciente.

… … … … … … … …

Adalius despertaba con un fuerte dolor de cabeza y una gran pesadez en su cuerpo. Estaba en un lugar oscuro y cuando intentó moverse pudo darse cuenta que tenía un grillete en su pierna derecha que se lo impedía, en ese momento notó también que su brazo izquierdo de igual forma estaba encadenado

"Clow ¿qué has hecho?" pensó el joven de ojos dorados con tristeza

Su último recuerdo era haber estado discutiendo con su amigo acerca de lo que quería hacer. Sabía que romper el tabú de la adivinación era grave y peor aun lo que deseaba hacer para cambiar el destino. Era su deber y responsabilidad como mago miembro del concilio de occidente alertar sobre las intenciones de Clow y el peligro que eso representaba. Su amigo había perdido la razón. Mientras Adalius ponía su mente en claro escucho el rechinar de una puerta anunciando la entrada de alguien

-Lo siento maestro, no puedo dejar que me delate- dijo Clow mientras traía un poco de comida. Adalius sentía una gran pena por su pupilo

-Clow sabes que esto está mal, lo he dicho varias veces. No puedes hacer una adivinación con planes de cambiar el camino, así no funciona por eso es un tabú-

-Pero solo así podré salvarla- dijo Clow en un suspiro -sin embargo, todos mis esfuerzos parecen no ser suficientes- dijo con pena Clow. Acto seguido levantó su mano y una cantidad grande de cartas rojas con dorado comenzaron a flotar a su alrededor. Adalius estaba sorprendido porque tenía una idea de lo que se trataba

- ¿cuánto tiempo dormí? - pregunto Adalius

-Alrededor de dos semanas- dijo Clow -gracias al libro de pócimas que me habías dado y a esto- dijo el chico de ojos azules acercando una carta con el nombre The sleep

-Metallurgy- susurro el chico de ojos dorados

-Es una gran creación- dijo Clow sacando la mencionada carta negra con dorado - sin embargo, llevo dos semanas intentando que cree lo que quiero, pero no me hace caso- suspiró - ha creado fuego para los que tienen frío, tierra para los incomunicados, agua para los sedientos, viento para polinizar, pero ¡nada que pueda ayudarme! - dijo Clow con rabia - ¡incluso he tenido que crear un libro mágico para sellarlas! ¡No me hacen caso! ¡¿Por qué?! ¡yo soy el mago más poderoso! - decía ya un Clow frustrado de nuevo

-Metallurgy guarda mis más preciados deseos de hacer el bien y mucha de mi magia de creación- explicaba Adalius -todo esto que has creado ha sido el reflejo de mis intenciones, del por qué Metallurgy fue creada...esas cartas...son mías- termino de decir el chico rubio entre la felicidad y la melancolía

-Tu eres su dueño ¡has que me obedezca! - dijo Clow con frustración

-Te lo he dicho Clow, no funciona así. Un deseo egoísta que viene de romper un tabú solo generará desgracias...y no solo para ti...afectaras a muchos. La magia necesita un balance- decía Adalius con esperanza de que su amigo recapacitara

-Necesito salvarla- era lo único que repetía Clow. Adalius miro hacia el suelo y con su mano no atrapada tomó el dije que colgaba de su cuello.

-Espada de la forja, tú que contienes mis poderes, los poderes de la oscuridad, revela tu verdadera forma ante mí, tu dueño- Adalius liberó su llave convirtiéndose en una hermosa espada la cual empuñó y de un corte liberó su mano atrapada cortando las cadenas como si fuera papel. Cuando se disponía a liberar su pierna derecha un choque metálico se lo impidió. Clow estaba empuñando una espada también, parecía otra carta

-No puedo permitirlo- dijo Clow

-No puedes impedirlo, tu magia no es la indicada- contestó el rubio

- ¡Entonces tomaré la tuya! - acto seguido Clow se agacho y comenzó a drenar el poder mágico de su maestro. En algún momento Adalius le había enseñado la transferencia de magias para ayudar a alguien herido... en este caso Clow había revertido el proceso y sacaba la magia de su contraparte.

-No me obligues a hacerlo Clow- decía Adalius sollozante debilitándose por el drenado. Clow no respondió a lo cual su maestro entendió que no había otra manera - ¡Metallurgy! - exclamó Adalius con todas sus fuerzas a lo cual la carta comenzó a brillar, haciendo aparecer el caballero metálico que inmediatamente arremetió contra Clow. Interrumpido por el caballero, Clow dejó de drenar el poder mágico de Adalius y se encarnó en una feroz batalla contra el caballero metálico. Adalius si bien estaba liberado del drenaje, sentía sus fuerzas desfallecer, cada carta que había materializado Clow había tomado parte de su esencia y eran más de cincuenta. Logró liberar su pierna derecha y se encaminó con su espada hacia donde su pupilo luchaba, era su última oportunidad para salvarlo

- ¡Windy! - exclamó Clow haciendo volar por los aires al caballero de plata y haciendo arrodillar a su maestro. Ahí se dio cuenta que cada uso de una carta debilitaba más a Adalius. Sabía que había una carta que consumía muchísima energía. - ¡Time! - exclamó Clow

Todo se detuvo, más Adalius aún podía moverse, se inclinó en una de las paredes completamente exhausto. Clow se acercó, pero The sword volvió a ser una carta ante el peligro que sintió de su creador. Clow tomo la espada de su maestro y apuntó al corazón del joven de ojos dorados

-No lo hagas- dijo en un suspiro Adalius -Eres como mi hermano-

-Entonces ¡dime una manera de salvarla! - gritó Clow con desesperación. Adalius movió su cara para ver a Clow

-Debes dejar el destino fluir- dijo Adalius con lágrimas en los ojos -entre más lo quieras evitar, más lo terminaras haciendo- terminó de decir mientras derramaba lágrimas por su mejilla. Ante esta respuesta, Clow en un arranque de ira perforó el costado de su maestro, por el efecto de time la sangre aún no brotaba. Clow con su mano temblando volvió a apuntar la espada al corazón de Adalius. El efecto de time comenzó a desaparecer y el ambiente se volvía caótico. Clow acercó más la espada al pecho de Adalius

Por la mente de Adalius comenzaron a pasar imágenes de toda su vida, los sacrificios que el destino le había colocado en el camino. "quizás Aria tenía razón… la magia solo trae desgracias" pensó el rubio mientras se sentía desfallecer y su aura descontrolarse

-Condenaras mi alma con odio y venganza, condenarás tu magia con desgracia, y condenarás el destino de muchos- dijo Adalius en último intento de convencer a su amigo - ¿Vale la pena? - dijo derramando un par de lágrimas mas

"lo vale" pensó Clow sin escuchar realmente a su maestro. Estaba cegado

-La magia es un balance ¿no? - Dijo Clow- una vida por otra- terminó de decir mientras introducía lentamente la espada en el corazón de su amigo. En ese instante el efecto de time se detuvo y un grito ahogado se escuchó. La sangre comenzó a salir de ambas heridas. Adalius cerró los ojos y se dirigió a su carta -restaura el balance… enmienda el error- susurro el rubio. Recordó el momento en que utilizó magia para que Aria olvidara y sintió una última punzada en su pecho. Un viento tormentoso los rodeo, la espada plateada de Adalius se volvió oscura en la parte llena de sangre, como si la sangre fuera negra. Volvió a su tamaño original y desapareció. El caballero de plata volvió a la carta seguida de una sombra que parecía ser salida de Adalius, la carta también desapareció

- ¡Noooo! - gritó Clow, sabía que necesitaba a Metallurgy si quería seguir experimentando hasta encontrar algo que le ayudara. El cuerpo de Adalius cayó inerte al piso mientras todo el ambiente tormentoso se materializó en un solo lugar, Clow giró hasta ese lugar para ver como una carta se materializaba. Una vez terminado el proceso la tomó, era una carta fría y diferente a las demás, cuando la volteó pudo leer The nothing en su nombre. Clow cayó sobre su rodillas y lloró amargamente, en un último aliento su maestro le había dado una última lección

"yo solo quiero que sus ojos no se cierren para siempre" pensó Clow mientras seguía llorando.

…. … …. … … … … … …

Nicola caminaba cabizbajo por los amplios pasillos del concilio. Hace unos meses el concilio lo había notificado de la desaparición de Adalius y su falta a la visita programada, que el mismo rubio había solicitado. El viejo regordete había vuelto a la aldea de inmediato para no encontrar nada, más que rastros mágicos de Adalius y Clow, una de las casas de la aldea destruidas con un gran árbol en el centro y auras negativas. Nada tenía sentido

-Bienvenido Nicola-

-Señor- el viejo canoso extendió su mano al líder del concilio, tenían una reunión privada en el despacho del mismo

-¿Pudiste averiguar algo? -

-Nada.. Hay vestigios de ambas magias pero no hay rastros de ellos-

-Si fue un ataque, los magos esconden su rastro. Podemos iniciar una investigación pero sabes que es poco lo que encontramos-

-Lo sé- Nicola agacho su cabeza con tristeza -encontré esto, sé que Adalius lo tenia actualizado- el viejo le entregó al líder el diario de Adalius quien lo recibió gustoso

-Es una lástima que magos con tanto potencial simplemente desaparezcan… Guardaremos el diario como una de nuestras mayores reliquias-

El viejo asintio. "Espero algún día saber que paso contigo hijo"

... ... ... ... ... ... ...

Y... hemos llegado al final de esta historia. Esperamos sea de su gusto saber un poco mas de nuestro querido OC. Este capítulo se entrelaza con lo narrado en el capítulo 15: Adalius Schmidt de "Los poderes de la oscuridad" Todo lo acontecido en Eddlo definirá los caminos de "los poderes de la oscuridad" y... Su secuela... *spoiler* LPDLE: Los poderes de la estrella

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