Los personajes de la historia son de la grandiosa Stephenie Meyer. Yo solo tome prestado algunos de sus personas para recrear mi propia historia.

.

.

.

.

CAPÍTULO I

Observando el ardiente líquido que rebosaba su vaso opto por dar otro trago largo sin pensarlo siquiera, dejando su copa vacía por tercera vez en aquella noche mortecina que se había instaurado luego de que le había visto marchar por las puerta de su apartamento sin siquiera voltearse a darle una ultima mirada, aunque fuese de mera lástima. Aquella mujer que se había robado su corazón desde el preciso instante en que la vio, aquella a la cual había entregado su alma sin arrepentimiento ni duda alguna.

Reclinándose sobre el sofá en el cual se encontraba recostado deslizo su mano por su rebelde cabello emanando un gemido lastimero de sus labios, obligándose a recordar, tal como el masoquista que era, en el día que le había conocido.

.

.

.

.

_4 de febrero del 2008_

Un joven alto de cabello cobrizo y ojos verdes avanzaba con prontitud por los pasillos del campus universitario, maldiciendo por lo bajo a su hermano mayor por haberle escondidos las llaves de su coche esa mañana. A veces se preguntaba si podía llegar a ser más infantil.

Con lo mismo, apuro el paso rumbo a su primera clase del día. Justo estaba en su primer año cursando la carrera de medicina y no podía darse el lujo de llegar tarde a sus clases y menos con el profesor Banner. Aquel hombre era un demonio con peluquín y no tenía la menor intensión de ganárselo de enemigo por interrumpir su clase si esta había dado inicio con anterioridad.

Fue justo que en medio de sus cavilaciones no se percato de la presencia de una joven que caminaba en la misma dirección que él revisando algunos apuntes de su cuaderno, ocasionando que ambos colisionaran en medio del pasillo, desparramando todos los papeles de la joven por el suelo.

Al instante, las miradas de ambos se encontraron, verde y chocolate. La chica frente a él llevaba una gafas que enmarcaban perfectamente unos hermosos ojos expresivos de color chocolate.

-Lo lamento. Ha sido mi culpa. Venía muy apurado y además distraído.-Se disculpo el ojiverde agachándose a recoger todos los apuntes esparcidos por el suelo del campus.

-No te preocupes. También ha sido culpa mía. Siempre ando muy distraída-Respondió ella arrodillándose junto a él para ayudarle a recoger sus papeles, provocando que sus manos se rozaran por unos breves segundos, causando que ambos se sonrieran involuntariamente.

-Soy Edward Cullen, por cierto.

Añadió él incorporándose mientras le entregaba sus apuntes con un una sonrisa ladeada, que provoco que la joven frente a él se sonrojara sin poder evitarlo, haciendo que este sonriera enternecido por su reacción.

-Soy Isabella Swan. Pero prefiero que me llamen Bella-Se presento está vez ella, correspondiendo aquella sonrisa con el mismo sonrojo presente en sus mejillas.

.

.

.

.

Sus recuerdos fueron interrumpidos de pronto por el molesto ruido de la melodía de llamada de su celular, sacándolo de su ensimismamiento. Tal como un autómata el cobrizo extendió su mano para tomar su celular un tanto ansioso, esperando porque la protagonista de sus pensamientos fuera la misma de aquella llamada.

La desolación surco su mirada en cuanto el identificador de llamadas le hizo saber que era su hermano Emmett el que le llamaba, por lo cual pulso el botón de colgar sin esperar ni un segundo, aventando su celular al sofá sin tener el menor deseo de no hablar con nadie que no fuese su esposa. Y mientras llenaba su vaso con licor, un nuevo recuerdo llego a su mente.

.

.

.

.

_7 de septiembre del 2015_

Edward daba vuelta de un lado a otro con la una expresión devastada y adolorida mientras intentaba en vano que Bella dejara de empacar sus pertenencias sin siquiera girarse a mirarlo.

-Por favor, Bella. Vamos a hablarlo. Ambos necesitamos solucionar esto. Lo haremos juntos. Como siempre lo hemos hecho-Le imploro el ojiverde con desesperación.

-No, Edward. Ya te dije que no tenemos nada más que decirnos. No lo hagas más difícil, por favor-respondió ella sin dejar de empacar algunas prendas de ropa que se encontraban en la repisa del armario.

-¿Más difícil? Cómo…-Edward se atraganto con sus palabras pasando una mano por su cabello como era su costumbre.- Por favor, mi amor. No me dejes.-pidió quebrándosele levemente la voz en el proceso.

Bella suspiro y terminando de cerrar su maleta, colocándola en pie se giro a mirarlo y cuando sus miradas se encontraron, todo su mundo se vino abajo. Ella no le miraba con dolor, arrepentimiento o siquiera cariño. Le miraba con lastimaba. Lastima de saber que ya no le amaba y pena porque sabía que él la seguía amando tanto o más que el primer día.

-Por favor, Bells. Miénteme. No me importa. Creeré lo que digas. Olvidaré que te he visto con él si juras que nada paso. Pero por favor, tú eres mi vida. No me abandones.-Rogo el hombre con desasosiego, abrazándose a sus piernas en señal de suplica. Humillándose ante aquella mujer que se había convertido en el centro de todo su universo.

-Lo lamento, Edward. Pero no puedo. Ya no te amo. Me he enamorado de él.

La castaña se soltó de su agarre arrastrando su maleta consigo hasta la puerta del apartamento que había sido su hogar desde hace tres años que se habían casado. Ella se giro a mirarlo una última vez antes de salir por aquella puerta, observándole con pesar en sus ojos chocolate.

-Adiós, Edward.-añadió la joven sacándose su argolla de matrimonio de su dedo para luego dejarlo sobre a una pequeña mesita sobre la puerta, cerrando finalmente la puerta sin más, dejando atrás a un hombro sumido en el dolor.

.

.

.

.

Hoooolaaaa :D Ciertamente espero que hayan llegado hasta acá y que no me lancen tanto tomates.

Es la primera vez que publico un historia y espero de corazón que les guste. Hay mucho romance y bastante drama. Además de algunas parejitas no muy comunes, pero solo le he dado rienda suelta a mi imaginación. Jejeje.

Eso es todo. –se va lentamente dejando nutella para todos- Solo para que me den reviews xD

Bye, linduras.