Circulo: Vicio Tsun.
Tú + Yo= Error 404.
6. En el cine. /Primera parte.
—Deberías recoger la parte de tú habitación, al menos. —le regaño Arthur, quién acomodaba su ropa en el armario que le pertenecía. —Sólo mira la porquería.
—Sí, te estoy viendo. —dijo Lovino gruñendo, el inglés se volteó enojado. — ¡Deja de joderme, infeliz!
— ¡También es mi habitación!
— ¡Pues si tantas ganas tienes, límpiala tú! —gritó, dándose la vuelta hacía la pared mientras abrazaba una de las almohadas.
—Jodido crío, imbécil. —refunfuñó Arthur, metiendo de golpe la ropa recién doblada.
Unos golpeteos en la puerta provocaron que Lovino se estremeciera en la cama. Arthur lo miró, después miró la puerta y, cuando los golpes se volvieron a escuchar se convenció de que el italiano fastidioso no abriría.
—No soy tú puta criada. —le dijo, avanzando.
—No, eres la de el gordo americano. —contestó, inflando los cachetes.
Una vena creció en la frente del más bajo, ¿qué acaso no podía mantener su puta boca cerrada por una vez en su vida?
—Lovino.
—Soy Arthur. —contestó, mirando al recién llegado que para su desgracia era mucho más alto que él. El británico con trabajos le llegaba al hombro.
—Hmm…—resopló Govert, mirando adentro de la habitación. —Vengo por Lovino.
Arthur alzó una ceja, ¿de qué iba ese sujeto? Además, ¿por qué el crío bastardo tenía un amigo de último grado?
— ¡TE DIJE QUE NO, IMBECIL! —gritó Lovino desde el baño. Kirkland se cuestionó en que tiempo se había trasladado ahí.
Govert pareció indiferente el insulto que le había proporcionado el italiano.
— ¿Para qué lo quieres? —le pregunto, curioso.
—No es tu asunto. —fue la respuesta seca que obtuvo.
Arthur chistó, y refunfuñando se fue de nuevo a ordenar aún más la parte de su habitación que le correspondía; dejando la puerta abierta por el recién invitado.
Govert entró cuando vio que el rubio bajito no se interpondría y fue directo a la puerta del baño. Cerrando tras él.
—Lovino.
—No iré a ninguna parte. ¡Vete bastardo gilipollas! —le gritó de nuevo. Govert al momento de querer jalar la palanca y abrir, está se volvió a cerrar por el otro lado. — ¡No intentes pasar!
—Bel se enojará…. Tiene ganas de conocerte. —le dijo, intentando convencerlo.
— ¡Me importa una mierda, bastardo!
El rubio holandés suspiró. El viernes por la tarde, después de que el anuncio de la fiesta de bienvenida fuera dado, había sido obligado por su hermana a que invitara a Lovino para conocerlo. Quiero conocer a tu primer amigo, le había dicho. Así que, como buen hermano mayor, se lo había prometido, sin embargo, no se esperó la negativa de Lovino. Es decir, le había comprado un uniforme ¿acaso no se dio cuenta lo difícil que le fue soltar el dinero?
—Crío malagradecido. —pensó.
De nuevo, unos golpes en la puerta distrajeron a todos. Arthur muy a su pesar, volvió a abrir la puerta.
— ¡Ve~!
¡Oh, no, eso sí que no!
— ¡No, no, no! —reprochó el inglés, intentando cerrar la puerta. Pero tres manos se lo impidieron.
—Oh, ¿qué pasa cejotas? —le preguntó Gilbert, sonriéndole descaradamente.
—Seguro que quiere tener a Lovinito para él sólo. —le siguió Francis, con una sonrisa terriblemente lasciva.
— ¡Y una mierda! —les gritó, intentando que la puerta se cerrara.
—Déjame pasar, Arthur, quiero ver a Lovi. —le ordenó Antonio, mientras empujaba la puerta con su cuerpo.
Al final fue que Antonio y Feliciano cayeron encima de Francis, Gilbert y Ludwig, cuando la puerta sucumbió.
— ¡Qué mierda creen que hacen, largo de mi habitación! —les gritó, pateando principalmente a Francis.
—También es la de Lovi. —le reprochó Antonio, quién no se salvó de recibir también unas patadas. Al alzar la vista se encontró con Govert, vestido de civil. — ¡Qué demonios haces aquí!
El aludido lo ignoró totalmente y volvió a tocar la puerta del baño.
— ¡Lárguense de una puta vez, todos ustedes! —les chilló Lovino, pateando la puerta.
—Pero hermano, tenemos entradas para el cine. —contestó Feliciano. — Ve~ ¡Estoy seguro que te encantará la función, es de mafiosos y tiene mucha acción!
— ¿Qué estás diciendo, Feliciano-kun? —llamó el japonés, recién entrando a la habitación. El rostro de Arthur cambio instantáneamente a felicidad. —Oh, pero si es Arthur-san.
— ¡Kiku, toda la semana no te vi! —dijo, yendo hasta él. Francis hizo un puchero al ser ignorado.
—Lo lamento, mis nuevos compañeros me han mantenido ocupados. —contestó. —Ellos son…
—Sí, los conozco. —le paró, sonriendo con resignación. —He convivido con el idiota de Lovino por una semana.
— ¡Tú mamá gilipollas! —gritó Lovino, Arthur frunció las cejas con enojo.
—Debe ser duro. —admitió el japonés. —Pero pienso que Lovino-kun puede ser agradable también.
— ¡Lovi, vamos sal! —pidió Antonio, apachurrando la cara de Govert con su mano, mientras esté lo pateaba en el estómago. —Si lo piensas bien, estaríamos en una cita.
—Lovino. —llamó Govert. —Bel se decepcionará de ti.
— ¡Como si me importara!
Antonio dejo de pelear con el holandés y lo miró fijamente, para después darle una sonrisa. — ¡Pero sí Bel puede venir! —le dijo, sonriente. —Sólo que sin el idiota de Govert, claro está.
—Como si fuera a dejar a mi hermana, sola contigo. Imbécil.
—Yo creo que ya ha estado bastante a solas con Antonio. —dijo Gilbert del otro lado, ganándose un golpe por su hermano.
—Calla, Gilbo. —secundó Francis, echándose un mechón de cabello hacía atrás. —Seguro que ambos enamorados se mueren por pasar otro rato solos sin la compañía de Govert.
Y ante las carcajadas que pensaron ambos que habría, todo se hundió en silencio. Incluso Arthur que estaba sólo platicando con Kiku se había callado, Lovino al parecer había dejado de patear y chillarles que se largaran.
—No tengo tiempo. —comentó el holandés, con un ceño más serio que nunca. Y halando la puerta, que ya se encontraba sin trabas del otro lado, la abrió. Lovino que aún tenía la mano en el pomo de la puerta, se vio obligado a salir de ella al sentir el tirón de Govert, y quedo estampado en el pecho de este.
Antonio entonces miró a Lovino, este le miró con curia y simulando desdén. Y antes de que pudiera reaccionar, Govert tiró de la mano de Lovino para después volverlo a cargar como saco de patatas.
Y ahí fue cuando todo estallo de nuevo.
— ¿A dónde crees que vas? —cuestionó Antonio, poniéndose enfrente. A no, eso sí que no. No volvería a caer ante las sorpresas de Govert.
— ¡Ve~ si vamos todos sería mucho más divertido! —exclamó Feliciano. —Aunque el Presidente me de miedo, ve~
— ¡No es mi culpa que seas un bebé llorón! —le reclamó Arthur, poniéndose a la defensiva.
—Así como tampoco es su culpa ser virgen. —completó Francis, sonriendo. Un golpe en la cara no se hizo esperar.
— ¡Bájame ahora mismo! —aulló Lovino, comenzando a patear a Govert.
—Kesesesese—la estruendosa risa de Gilbert resonó por encima de los gritos. — ¡Yo también quiero participar! —y ante la sorpresa de su hermano menor, se lanzó a la pelea de Arthur y Francis.
—Ve~ todos juntos. Ve~
— ¡Dame a Lovi, él irá con nosotros!
— ¡No iré con nadie, bájame grandísimo estúpido!
Ludwig entre tanto grito pudo reconocer la voz nerviosa de Kiku, intentando pedir calma.
— ¡Arthur, él héroe está aquí! —una voz mucho más ruidosa, que incluso superaba la de Gilbert abrió la puerta por completo.
Todos dirigieron su mirada al recién llegado. Antes de ignorarlo por completo y volver a sus propias peleas.
— ¡Idiota, qué mierda crees que haces aquí! —le regaño Arthur, llegando hasta él entre los empujones que le daba el francés.
— ¡Vine a intentar ahogarte con una almohada! —dijo, sincero. —Mira, incluso traje la mía. —le mostró una almohada afelpada con manchas de vaca. —HAHAHAHA.
— ¡No digas algo tan aterrador con una sonrisa! —reclamó Arthur, picándole la mejilla con el dedo.
— ¡GUARDEN SILENCIO DE UNA BUENA VEZ! —gritó Ludwig, harto.
La habitación volvió a hundirse en silencio.
— ¡Escuchen bien, porque no lo volveré a repetir! —todos dieron un brinquito por el susto, incluso Govert, aunque después lo negará. — ¡Tenemos exactamente diez entradas gratis para el cine, perfecto para todos los que estamos aquí!
— ¡Yo no quiero que vaya Govert! —reprochó Antonio, jalando a Lovino de los brazos para poder bajarlo del holandés.
— ¡Dije que son perfectos para los que estamos aquí!
—Bel quiere conocer a Lovino.
—Pues entre todos nos cooperamos para una entrada, y listo. —dijo de manera firme. — ¡Ahora andando que la película comienza en una hora!
Nadie quiso discutirle, incluso Arthur que seguía refunfuñando por lo bajo, terminó aceptando tan descabellada oferta.
Continuará…
Yo espero tener la segunda parte antes de que acabe el mes :3 y la tercera a principios de abril. ¡Ojalá que así sea!
Muchas gracias por los comentarios y la bienvenida de nuevo. ¡Gracias!
Marceline Kirkland, Shadwood, Hatoko Nyan-chan y Cero-A-La-Izquierda ¡Muchas gracias por todo el apoyo!
Con cariño,
MimiChibi-Diethel.
