¡Wow! Nuevamente me tomé mi tiempo para actualizar. ¡Cuánto lo siento! La universidad me tenía ocupada, pero ya me he liberado. DX
Capítulo 31: Preludio al desastre.
Irrumpió en sus vidas y destrozó sin piedad la delicada paz que tan esquiva era con ellas. Les persiguió y atormentó sin descanso, movió tropas completas solo con el afán de apresarlas y realizó encrucijadas con la finalidad de terminar con la existencia de ambas. De hecho, estuvo a poco de matar a la temible bruja.
Más nunca pensaron que las cosas cambiarían tan abruptamente.
La que una vez representó una amenaza para sus vidas, hoy se presentaba frente a ellas con un plan de escape. Les ofrecía abandonar Lebiatis en tan solo tres días.
- ¿Qué mierda dices? – Preguntó indignada Makoto.
- Es un trato que favorece a las tres. – Volvió a repetir la rubia, pero terminó sobresaltándose debido a la reacción violenta de la comerciante, quien se levantó de la pequeña mesa que ocupaba y azotó los puños contra la superficie.
Vaya manera de arruinar su comida.
- ¡Estás loca! – Gritó enfurecida la castaña. - ¡Después de todo lo que hiciste contra nosotras, vienes y nos ofreces hacer una alianza! – La sangre le hervía en las venas. - ¡Yo nunca voy a confiar en ti! –
- Yo tampoco confío en ustedes. – No debían equivocarse, esto no era una cuestión de amistad o confianza. Era su plan y las incluía a ellas dos. – Lo que motiva mis acciones es el hecho de que puedo alejar a tu compañera de las garras de la reina. –
Ami finalmente prestó atención a la discusión que mantenía el par.
- ¿Yo? ¿Por qué yo? –
- Esa mujer es terriblemente egoísta y está deseosa de poder, ella no se va a detener hasta atraparte. – Pese a que sus recuerdos estaban mezclados, Haruka estaba segura de una sola cosa: La reina de Lebiatis no era precisamente buena. – Si puedo llevarme al objeto de sus deseos, me sentiré satisfecha. –
Entonces era simplemente para molestar a la reina. Claro, ¿por qué otra razón lo haría? Ami nunca representó algo bueno para Haruka, así que más razones que esa no podía tener.
- Yo me aventuraré por Telián hasta llegar al oasis de Frieden. – Continuó la ex capitana. – Ustedes pueden separarse de mí y seguir el camino que quieran una vez que abandonemos los territorios de Lebiatis. –
Ami buscó la mirada de Makoto. Pudo notar lo irritada que estaba la castaña a causa de la presencia de la rubia. Pero ella necesitaba seguridad. Muchas ideas pasaban por su mente y dudaba totalmente sobre el éxito de este plan. ¡Rayos! Incluso todo podía ser una simple trampa por parte de la ex capitana.
Pero en el fondo de su ser ardía un ferviente deseo de libertad y la hacía esperanzarse. Cabía la posibilidad de que finalmente Makoto y ella abandonaran Lebiatis.
- ¡Vete al demonio! – Claro, obviamente la castaña no iba a aceptar la oferta. – ¡Poco me interesa tu estúpido plan! –
La castaña volvió a tomar asiento junto a Ami y prefirió continuar con su comida. Estaba fría, pero no iba a desperdiciarla.
- ¡Eres una idiota! – Haruka no tenía paciencia, menos tiempo para gastar con la comerciante. – Pensé que te interesaba el bienestar de tu compañera, pero me doy cuenta de que eres una estúpida… -
- ¡Cierra tu boca! –
El alboroto estaba llamando la atención de la gente que estaba sentada a sus alrededores.
- Yo estoy interesada en su oferta, ex capitana. – Habló de pronto la portadora del collar y los gritos de las otras dos cesaron abruptamente. – Si realmente puede ayudarnos a escapar, gustosas aceptamos su propuesta. –
Makoto escuchaba incrédula las palabras de Ami.
- Finalmente alguien inteligente. - Era obvio que la bruja aceptaría sin dudar. – Aprende de tu compañera, bobita. –
La peliazul miró de reojo a la castaña. Lucía perpleja y sin palabras, casi como si hubiera perdido la capacidad para hablar. ¿Tanto así la había sorprendido su decisión?
- ¿Qué clase de broma es esta? – No podía creerlo posible. – Ami, ¿acaso olvidaste todo lo que nos hizo esta tipa? –
- Claro que no lo he olvidado, pero esta es la primera vez que alguien nos ofrece ayuda concreta para escapar del oasis, Makoto… -
- ¡Obviamente debe ser una mentira! – Eso era lo más seguro. ¿Por qué Ami era tan ingenua? ¿Cómo podía entregarle una pizca de confianza a la ex capitana? – Abre los ojos, por favor. -
Esta era posiblemente la primera vez que Ami y Makoto no estaban de acuerdo en algo. Una situación nueva, pero no por eso mala. No siempre iban a pensar igual. Era deber de ambas llegar a un acuerdo en medio de sus diferentes puntos de vista.
- Esto no se trata sobre la ex capitana. – Dijo la joven del collar. – Esto es sobre nosotras, esto puede significar nuestra libertad. –
- Vamos, podemos hacer esto solas… -
- ¡No podemos! – Sin importar cuánto deseaban luchar solas, nunca era suficiente. Con los esfuerzos de ambas no iban a llegar lejos. – Nuestra única opción es optar por la ayuda que nos ofrece Haruka. –
Makoto no sabía qué responder. Ami tenía razón: Ellas dos solas no habían hecho mucho avance para escapar de Lebiatis. Todavía eran consideradas enemigas por la reina y corrían peligro. La muerte las acechaba noche y día.
- ¿Ya se pusieron de acuerdo? – Haruka tenía que contactarse con conocidos y mover medio oasis para conseguir todo lo que necesitaba para el escape. - ¿Y bien? ¿Aceptan o no? –
- Yo estoy de acuerdo. – Habló Ami. Luego observó detenidamente a su compañera. – "Sé que debes estar luchando en tu interior contra lo que dice tu corazón. Soy de lo peor al ponerte en esta situación." – Pero esta podía ser la última oportunidad que tenían. - ¿Makoto? –
Unos segundos de calma antes de que la tempestad se desatara.
– Ami, puedes irte con esta hipócrita a donde desees… - Su cuerpo temblaba debido a la furia que estaba conteniendo. – Yo me quedaré acá en Lebiatis. –
La vio levantarse de su lado sin dirigirle la mirada. En completo silencio, Makoto partió corriendo en dirección a la calle, alejándose sin ver atrás. Ami no pudo reaccionar, quedó petrificada en su lugar. Solo elevó su mano, deseando alcanzar y detener a la castaña.
Pero era tarde, nuevamente volvía a estar sola.
Capítulo 32: El comienzo del fin.
La estuvo buscando toda la noche sin resultado alguno. Había desaparecido sin dejar rastro, Makoto no estaba en ningún lugar. Por más que preguntaba a todos, nadie en realidad sabía su paradero. Y era desesperante no saber de ella.
- "¡Debo encontrarla, no podemos irnos sin ella!" –
Ami seguía su recorrido por las calles. Sus ojos se movían de un lado a otro inspeccionado a las personas que pasaban por su lado. Podía reconocer a Makoto si pasaba por su lado, solo tenía que fijarse bien en todos.
- ¡Ami! –
Ilusionada pensó que quien la llamaba era su compañera, pero cuando volteó, se percató que no era así.
- Ex capitana... - Frente a ella estaba la rubia. Curiosamente llevaba un caballo con ella. ¿De dónde lo había sacado? Ami supuso que lo consiguió con uno de sus contactos. – Es raro, usted solo me dice "bruja". –
- Y así te estuve llamando por un buen rato, pero no parecías escuchar. – La había estado siguiendo desde hace un par de cuadras. – Tuve que llamarte por tu nombre para que reaccionaras. –
Claro, ya que había creído que era Makoto.
- Ya tengo el caballo que tirará nuestra carreta. – Apuntó al animal que descansaba a su lado. – Esta tarde conseguiré provisiones y ropa. Dime, ¿es verdad que en el desierto hace frío de noche? Yo ya no lo recuerdo. –
Pero nuevamente la joven estaba metida en sus pensamientos.
- ¡Ya supéralo de una vez! – Gritó de pronto Haruka, trayendo a Ami nuevamente a la realidad.
- ¿Qué le ocurre? ¿Por qué me grita? –
- ¡Deja de estar pensando en la comerciante! – Era tan obvio, incluso para ella. – Ella decidió quedarse, así que deja de darle vueltas al asunto. Vamos a escapar sin ella y punto. –
Era una decisión ya tomada y era un alivio para Haruka, ya que no podía congeniar con esa mujer.
- No puedo… -
Entonces notó que los ojos de la peliazul se tornaron cristalinos.
- No quiero dejar a Makoto acá. – Lágrimas surcaron las mejillas de Ami y su voz se tornó quebradiza. – Prometimos siempre estar juntas… -
- Pero ella rompió esa promesa. –
- ¡No, ella no hizo eso! – Deseaba calmarse, así que cogió su collar. Esa fría aura que desprendía siempre la ayudaba. – La puse en una situación límite. Usted nunca le agradó, ¿sabe? La estaba obligando a cooperar con la persona que más daño nos ha hecho. –
- Pues debe estar feliz ahora que no debe cooperar conmigo. –
Ami no tenía la certeza de eso. Ya no tenía certeza de nada relacionado a Makoto. Era terrible, ya que siempre creyó que la conocía mejor que nadie. Al parecer, siempre estuvo equivocada.
- Hay gente que viene y va de nuestras vidas. – Haruka hablaba por experiencia propia. – Entiendo que su abandono te duele mucho, pero debes tratar de sobreponerte. –
- "Pero yo quería que ella se quedara por siempre junto a mí..." –
- Como sea, seguiré con mis asuntos. – No había mucho más que hablar con la portadora del collar. Podía aconsejarle muchas cosas, pero dudaba que fuera a tomar en cuenta su palabra. – Encontrémonos hoy en la noche en la pileta de siempre para afinar los últimos detalles de este escape. –
- Por supuesto. – Fue la corta respuesta de Ami, quien se secó los ojos con la manga de su túnica. – Y sobre la ropa, con unas simples mantas servirá para la noche. Lo importante es tener una fogata que resista bien el viento que a veces azota el desierto y algo delicioso para comer… -
Una pequeña piedra vino a dar a los pies de la peliazul.
- ¿Y esto? – Se preguntó la joven.
- ¿De dónde vino eso? – Haruka recibió una en la espalda. - ¡Eso duele! –
El cielo que colgaba sobre sus cabezas comenzó a tornarse oscuro. De pronto, todo el mundo se detuvo. La gente comenzó a gritar por el dolor que súbitamente los invadió.
- ¡Mi cabeza! – La ex capitana también cayó presa del dolor y una voz familiar comenzó a resonar en el fondo de su mente.
- ¡Haruka! – Ami corrió en ayuda de la rubia. Hizo brillar su collar y con la energía de él trató de reconfortar a la guerrera. - ¿Qué está ocurriendo? -
- Es la reina… - Pronunció con problemas debido a la confusión en su cabeza. – ¡Son sus poderes! –
- "¡Deben atrapar a la enemiga de nuestro oasis!" –
- ¡Nos están rodeando! – La rubia advirtió la cantidad de personas que se estaban congregando a su alrededor.
Más piedras siguieron a las primeras lanzadas, todas buscaban de alguna manera dañar a la bruja. La reina había conseguido dominar la mente de sus ciudadanos nuevamente. Ahora que tenía de vuelta a sus marionetas, podía comenzar con la caza de Ami.
- ¡Debemos irnos de acá! – Resistiendo las órdenes, Haruka ayudó a que su antigua enemiga subiera al caballo que tenía a su lado. Después tuvo que quitarse de encima a la gente que se lanzó a atacarla. Una vez libre de molestias, se subió al caballo y tomó las riendas. – ¡Sostente bien! –
- ¿Qué tiene en mente? – Preguntó la portadora del collar mientras se agarraba de la espalda de la guerrera.
- ¡Hay que adelantar el escape! – Hizo partir al caballo y avanzó por la calle que comenzaba a llenarse de ciudadanos. - ¡Es ahora o nunca! –
Ami pensó inmediatamente en su compañera. Dudaba que fuera a tener tiempo para buscarla después, quizás nunca más tendría la oportunidad de verla. Más pese a las circunstancias por las cuales terminaron separadas, Ami solo deseaba que Makoto estuviera a salvo.
¡Bien! Ya tenía ganas de llegar a esta parte. :)
Gracias a todos los que leen y también a los que dejan reviews. ¡Suerte!
