Circulo: Vicio Tsun.
Tú + Yo= Error 404.
7. En el cine /Segunda parte.
Cuando llegaron al cine, todos se quedaron maravillados por el edificio donde se encontraban. Era hermoso por dentro y por fuera, tenía un diseño antiguo y sacado de un diseño inglés. Parecía un lugar demasiado caro incluso para ellos, así que pensando que Ludwig se había equivocado, voltearon a verlo con una ceja levantada.
—Ya les dije que son cortesías. —respondió a la pregunta flotante. —Además no son mías, son de Feliciano. Se las dio su madre.
Una mueca cruzó la cara de Lovino, la cual no pasó desapercibida por Govert. El italiano sólo mir ó a otro lado y se cruzó de brazos, inconforme. Aunque no dijo nada, y mucho menos se atrevió a mirar a Feliciano.
— ¡Toño, hermano, por aquí! —gritó la voz de una chica. Sacudiendo la mano con efusividad.
—Es mi hermana, vamos. —Govert jaló a Lovino del brazo, alejándose un poco de los demás que estaban observando el lugar completamente embobados.
—Así que tú eres el famoso Lovi. —comentó la chica, inspeccionándolo de arriba hacia abajo una vez que llego. A su lado se encontraban Govert y Antonio, el primero intentando que su hermana parará, incomodo. Y el segundo sólo los había seguido para que Govert "no pasará la línea", según él.
—Lovino Vargas…—arrastró sus palabras, volteando la mirada. ¡Seguro su cara estaba hirviendo! Ella era tan linda, no sólo por sus ojos verdes o su cabello rubio. ¡Tenía una preciosura inmensa! Era como la chica de sus sueños sacada a la realidad.
—Mi nombre es Emma Morgens. —dijo, alzando un dedo. Tenía una mirada coqueta, casi picara que provocaba que Lovino tragara duro. — Sin embargo, puedes llamarme Bel.
— ¿Bel…? —logró murmurar. Escucho la risita molesta de Antonio detrás de él. ¡Seguro el muy gilipollas se estaba burlando de su sonrojo!
—Le gusta ser llamada así. —comentó Govert, encogiéndose de hombros. —Nuestra madre se llamaba así.
La mirada de Lovino dejo de seguir a la chica para posarse directamente en Govert. ¿Acaso acababa de escuchar lo que dijo? ¿Era idiota? ¿Cómo podía hablar de eso tan naturalmente?
—Lo siento. —murmuró, desviando la mirada. Antonio soltó otra risita lo cual sólo provoco que Lovino jurará que, si volvía a reírse, le soltaría un puñetazo en su perfecta cara.
— ¡No pongas esa cara, Lovi! —animó ella, abrazándolo. —Eso fue hace mucho tiempo, y mi hermano ha hecho un gran trabajo cuidándome.
El italiano miró a Govert, este le devolvió una mirada indiferente antes de comenzar a avanzar.
— ¡Hey, Lovi! —gritó Antonio, que llevaba un tramo más largo, junto con Bel. Ella volteó a mirarlo con una sonrisa juguetona. —Te dejaremos atrás.
—Voy…—.
Miró hacía adelante, confundido. Tenía una sensación rara en el pecho cada vez que veía a Antonio y Bel juntos, inmediatamente su mirada se dirigió a Govert, y sólo pudo soltar un sonido de sorpresa, quedándose parado de nuevo.
— ¿Qué demonios…? — murmuró, centrando su vista en Govert, quién observaba como su hermana y Antonio iban avanzando hacia los demás. Tenía una mirada única, una que él conocía jodidamente bien y por alguna razón la estaba dirigiendo a Antonio.
Era una mirada de odio.
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—Maldición, si va a tardar tanto no debió haber venido. —gruñó Arthur, mirando con reproche a Lovino. Se acababa de incorporar con ellos, después de que Alfred tuviera que ir por el a base de gritos cómo "¡El héroe tiene que ver la película!" o "¡Si no vienes en este momento correré tan rápido como Flash o te lanzaré una kriptonita!"
Arthur no sabía a lo que se refería, pero a juzgar de que Gilbert y Francis se estaban carcajeando como idiotas y que Ludwig fingía ignorarlos, supuso que no sería nada bueno.
— ¡Batman no es nada sin su Robín! —se quejó Alfred, cuando Arthur lo reprendió por la oreja. Unas chicas pasaron a su lado y soltaron risitas. El rubio tiró más fuerte de él. — ¡Vale, vale, puedes ser el Robín!
— ¡Cállate de una vez! —espetó, jalando su mejilla. — ¿Qué película vamos a ver? —preguntó hacía los demás.
—Es obvio que Yo antes de ti. —dijo Francis, echándose un mechón de cabello hacía atrás.
—Von wegen! —soltó Gilbert en su idioma natal. Sus cejas estaban fruncidas con molestia. — ¡Quiero ver una película de acción y mujeres guapas! ¡Y esa es 300!
—No me jodas, germano imbécil. —bufó Lovino, apartando a su hermano de un empujón por su abrazo eufórico. —No vine hasta aquí para ver porquerías. Veremos El Padrino.
— ¿Qué es este cine, pasan todas las películas del mundo o qué? —gruñó Arthur. Alfred río entre dientes por su comentario. —¿Qué?
—Este cine…—comenzó. —Puedes elegir la película que quieras. Son pequeñas salas donde sólo estás con tus amigos y pasan películas de cartelera o las que ya se han estrenado. Es mi primera vez aquí…—sonrió, notablemente emocionado.
Arthur sintió un poco de esa felicidad. Y estaba a punto de decirle que era también su primera vez en un lugar como ese, también que era su primera vez saliendo con un puñado de personas, pero desistió. En vez de eso, preguntó algo diferente.
— Si es tú primera vez, ¿cómo es que sabes dónde estás? —.
Alfred miró a otro lado, incomodo. —He estado investigando…
— ¿Para qué?
—Por si algún día…bueno, venía con un amigo. —murmuró por lo bajo, Arthur sintió que era mejor no seguir con ello cuando vio su reacción decaída. Incluso el americano acosador que se la pasaba hablando de superhéroes y gritando al aire, podía poner esa cara.
— ¿Y tú qué película quieres ver? —cambio de tema, mirando a otro lado. —N-No es que es importe, pero si ya estás aquí supongo que también puedes elegir.
— ¡Por supuesto una de héroes! —gritó, llamando la atención de todos. El Presidente sonrió, había recuperado su temperamento en un abrir y cerrar de ojos. — ¡Veamos Batman vs Superman! ¡O podemos elegir Spiderman, Superman, Batman, Deadpool…!
—O puedes irte a la mierda. —cortó Lovino, ganándose un puchero del americano. — ¡Veamos El Padrino!
—Lovi yo quiero ver una de terror. —dijo Antonio, inmediatamente todos fingieron no haberlo escuchado.
—Tienes mala fama, ¿eh, Toño? —sonrió Bel, golpeando amistosamente su brazo. — Seguro que eliges unas muy buenas.
—Podemos ver una si quieres cuando estemos solos…—comentó, sonriendo. Aparto la mirada, un poco apenado cuando notó la sorpresa de Bel. —Bueno, si quieres.
— ¡Sí, me gustaría!
—Ve~ —Feliciano estaba al lado de Kiku, esperando a que los demás decidieran. Mientras no fuera una de miedo, todo estaba bien para él. —Me gustan las sugerencias del amigo del Presidente. —comentó sonriendo.
—No sabía que te gustarán los superhéroes, Feliciano-kun. —expresó Kiku, volteando a verlo. —Pero tienes razón, incluso yo prefiero.
—Necesitas dar tú opinión Kiku. —reprochó Ludwig. —No te dejes llevar solamente.
— ¡Dije El Padrino y esa es la que vamos a ver, joder!
—Yo prefiero una donde no haya tanta violencia y más escenas de amor. —dijo Francis, haciendo un pequeño drama en el suelo.
—HAHAHA! ¡Los superhéroes son lo que hace al mundo del cine genial! —gritó Alfred, haciendo que todos lo miraran mal. — ¡Batman vs Superman!
— Kesesese—otro igual de ruidoso, se unió. — ¡Yo sólo quiero ver buenas piernas y muertes, no me interesa lo demás!
— ¡Vete a un burdel! —gruñó Lovino. — ¡Y quédate ahí para siempre!
—Ya les dije que es mejor una de terror. —comentó Antonio, Bel lo secundo a pesar de que sentía el enojo de su hermano.
— ¡Una de acción!
—Imbécil, El Padrino tiene acción. —gruño Lovino, Gilbert le dio un golpe en la frente.
—Cualquiera que no sea sugerida por ti, es bienvenida. —rezongó molesto, ganándose un puntapié por parte del menor.
—Ve~
—Me voy a la escuela. —anunció Arthur, aunque nadie lo escucho excepto Kiku. Estaba cansado de todo ese escándalo y sería demasiado vergonzoso si alguien lo veía con personas tan extrañas.
— ¡Arthur-san! —llamó el japonés, intentando alcanzarlo.
— ¡Eh, no me puedes dejar aquí con gente que no conozco! —reprochó Alfred siguiéndolo también, y jalando a Lovino con él, aunque este estuviera discutiendo todavía con Gilbert. — ¡Ya te dije que te puedes convertir en Robín!
— ¡Suéltame gordo idiota! —chilló, dando patadas al aire.
— ¿No has visto la Era del Hielo? —preguntó sin soltar su muñeca, lo llevaba arrastrando. Y Gilbert le discutía por detrás al mismo tiempo. —Cuando Manny dice que no está gordito, sólo esta pachoncito.
—Te voy a dar tu pachoncito si no me sueltas de una buena vez. —gritó, intentando morderlo.
— ¡Oh, pero si nuestro Presidente ya se va! —se adelantó Francis, bloqueándole el paso a Arthur. Alfred tuvo dificultades en no chocar contra él, y en el acto soltó a Lovino que volvió a su discusión con Gilbert, y al parecer el mayor de los alemanes lo recibió gustoso.
—Que te den, Francis. —gruñó Arthur, intentando pasarlo. El francés no se lo permitió.
—Prefiero darte a ti. —le guiño el ojo. Arthur puso inmediatamente mala cara.
— ¡Idiota asqueroso!
—Recuerda quién fue tú primer…—antes de que siguiera, Arthur le tapó la boca, sonrojado. ¡Ese bastardo no tenía sentido de la decencia! ¡Estaba soltándolo de nuevo, ahora frente a todos! ¿Es que acaso tanto vino le había podrido el cerebro?
— ¡Idiota!
Alfred intercaló miradas entre ellos, incluso con él, Arthur no solía enojarse tanto. Además, parecía tener una estrecha relación con el rubio, a pesar de que ambos se llevarán como perros y gatos. ¡Oh, no! Definitivamente no podía ser lo que estaba pensando, así que se acomodó los lentes, un poco molesto. — ¡Arthur…!
— ¿Deberíamos irnos a otra parte, mon amour? —le dio un golpe al inglés, provocando que este respondiera de inmediato. Ambos peleaban como niños pequeños por lo cual la mayoría de la gente ni siquiera consideraba eso como una pelea y sólo los ignoraban.
Sin embargo, cuando menos se dio cuenta, Alfred había tomado a su nombrado enemigo de la mano y lo había puesto detrás de él.
— ¡Yo soy quién derrotará al Príncipe de las Sombras: Arthur Kirkland! —gritó, y por un momento todo el cine se quedó en un silencio incómodo. — ¡Nadie tiene derecho a enfrentarlo más que yo!
Todos miraron al estadounidense, escépticos.
—Pufff…—estalló Gilbert a carcajadas unos momentos después. — ¡Tenemos todo un héroe aquí!
Arthur se soltó de su agarre, completamente sonrojado. Tan avergonzado estaba que se hinco en el suelo para cubrir su cara. —Idiota, eres un idiota. —mascullaba.
Francis, Antonio y Bel comenzaron a reír. La última más discretamente.
—Presiento que nos podemos llevar bien. —comentó Francis, abrazándolo por los hombros. Alfred lo miró curioso. —Dime, ¿ya has estado con alguien?
— ¿Con alguien? —repitió el americano, sin lograr entender.
— ¿Y tú primer beso? —masculló más bajo. Gilbert también se acercó y lo abrazó por el otro hombro formando un pequeño círculo. Las mejillas de Alfred se sonrojaron e intento separarse, pero no pudo.
—Vamos, tío. Un chico americano debe saber mucho de eso ¿no? —le guiñó Gilbert. — ¿Cuáles son tus XXX favoritas?
— ¿Qué?
Arthur miró el pequeño círculo y se levantó. Nada podía salir bien si ellos comenzaban a llevarse bien. Así que decidió intervenir, pero antes de que pudiera hacer algo, Lovino se le adelanto.
—Idiotas pervertidos. —refunfuñó, dándole otro puntapié a Gilbert quién aulló de dolor. —Ven acá. No queremos que tu cerebro sufra más. —dicho esto, tomó a Alfred por la parte de atrás de su inseparable chaqueta de aviador y lo jaló hasta donde estaba Govert.
Cuando estuvieron lo suficientemente apartados, lo soltó. Para después mirarlo de abajo hacia arriba; ¡tenía toda la pinta de ser un niño de preescolar!
—Salvaste al héroe. —felicitó Alfred, sonriendo. Lovino sólo frunció la boca. —Gracias, Robín.
— ¡Me llamó Lovino! ¡Lo-vi-no! —aclaró, extrañado por el nombre. Es decir, contrabajos se había acostumbrado a Lovino y ahora un idiota se lo quería cambiar.
—Robín. —secundó Govert, mirando a otro lado. El italiano lo miró sorprendido, pero después le mandó una mirada llena de reproche. —Creo que te queda.
A Alfred le brillaron los ojos y comenzó a decir quiensabequecosa según el holandés y el italiano.
Antonio se acercó a Ludwig con una sonrisa en la cara, él platicaba con Feliciano analizando las películas. Sin que se diera cuenta, le arrancó las entradas del bolsillo; mejor dicho, su cartera. Y fue directo hasta Bel, quién tenía esa mirada picara de nuevo.
— ¿Lista? —murmuró, la chica asintió. Y ambos discretamente fueron a la taquilla.
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—Ya hemos llegado a un acuerdo. —comentó Ludwig. Todos lo miraron con una ceja alzada, excepto Govert que se mantenía un poco alejado por la gran cantidad de preguntas que había sufrido por parte de Alfred y su manía de querer conseguir otro secuaz.
— ¡Tú podrías ser Gatubela! —había dicho el americano, emocionado. Govert sacudió su cabeza, intentando olvidarse de él, vistiendo en licra.
—Espero que hayas elegido bien, macho patatas. —bufó Lovino, con el ceño fruncido.
—Ve~, vamos a ver la de Batman. —completó Feliciano. Un puchero se formó en la cara de Lovino, sin embargo, antes de que pudiera reclamar, Govert lo jaló para sí.
—Of course! You're awesome! —gritó Alfred, dando un brinco. — ¡Vamos, entonces! La función comienza en diez minutos y todavía hay que comprar palomitas.
—Eso no se va a poder. —intervino Emma, con las manos atrás. —Ya hemos cambiado los tickets por los de la película. Y por supuesto, he tenido que comprar mi entrada. —regañó, haciendo un mohín.
—Estás loca—comenzó Gilbert, Govert dio un paso hacia el frente, sabiendo lo que venía. —Mi hermano tiene los canjes. ¿No es así, West?
—Sí. —contestó el rubio, buscando su billetera. —No está…
—No, yo la tengo aquí. —mostró Antonio, poniéndose al lado de Bel. —Chicos, son muy difíciles. Si hubieran llegado a un acuerdo no hubiera echo eso.
— ¿Le robaste a mi hermano, Toño? —reprochó Gilbert.
—No es robar. Sólo cambie los tickets, de todas formas se iba a hacer. —le lanzó su cartera al alemán, que se mostraba escéptico.
Antonio mostró los boletos en su mano con una sonrisa, y entonces todos lo supieron.
Estaban condenados a dos horas de terror inmenso.
¡Hola!
Ah, de verdad pensé que lo tendría antes de finalizar marzo. Pero no pude por quedarme viendo doramas varios días seguidos, ¡ay! Es horrible porque son jodidamente lindos.
By the way… ¡Espero que les haya gustado! Realmente me gusta mucho Alfred, no sé, siento que es como un friki aficionado a los comics con un novio inglés que es totalmente un caballero pervertido. ¡Me encanta!
Muchas gracias a Marceline Kirkland, Dark-nesey, haneko-chan, Hatoko Nyan-chan, CachorrodeGatoImI, FatInsideHorror & cony n.n por dejar sus maravillosos comentarios. ¡Son de lo que me nutro!
¡Los quiero!
Con cariño,
MimiChibi-Diethel.
