Parte II

-Explícame de nuevo, Emma – preguntó Regina, mientras giraba a la izquierda por las calles de Storybrooke - ¿por qué vamos a visitar a la tonta adormilada esa? – la sheriff apareció aquella mañana contando una historia extraña sobre haber estado hablando de los problemas sexuales del príncipe Phillip, o 'Felipincho, el abandonado', alertándola sobre una visita sorpresa a la esposa del mismo.

-Vamos a visitar a Aurora para comprobar ciertas hipótesis que hemos formulado – repitió la rubia con condescendencia.

-Que HA formulado – Regina remarcó el singular – yo no me estoy enterando de nada y tú no me lo estas contando tampoco – sentenció la morena – y siendo como eres, me preocupa que clases de planes estés maquinando.

-Nada de importancia, sólo debes apoyarme, ya sabes, seguirme la corriente – dijo Emma.

-No es la primera vez que me veo involucrada en sus artimañas, por seguirle la corriente me ha pisado, me ha empujado, he tenido que pedir disculpas a muchas personas y yo no soy del tipo que se disculpa, así que mejor que me diga ya de qué va todo este asunto o detengo el coche – impuso la morena.

-Vale, vale – comentó Emma – el caso es que el príncipe de la tonta adormilada me contó que las cosas entre ellos no iban nada bien – le explicó su esposa – como buena persona que soy, he estado indagando más para entender mejor el caso – Regina levantó una ceja ante el aura altruista exagerado de su mujer – vale, soy una cotilla, ¿es eso lo que quieres oír, mi bombón de caramelo?

-No me adulé para adornar el hecho de que me va a 'desastrar' la tarde para perturbar a una pobre mujer – advirtió Regina – no va a funcionar, Señorita Swan.

Emma gruñó – no me llames así o abandonó la misión y te lo hago en el asiento de atrás.

-¿No fue suficiente con lo de anoche? – la morena fingió fastidio, aunque en su interior adoraba la devoción sexual que Emma le profesaba.

-Nunca es suficiente de ti, mi hojaldre de miel.

-¿Quieres dejar de compararme con comida de una vez? – solicitó la alcaldesa.

-¿Qué puedo decir? Si solo pienso en comerte entera – Regina estrechó los ojos y se concentró en la calle por la que conducía -, pero eso luego, ahora a la misión – Emma pensó un momento - ¿cómo debería llamarla? ¿Misión destapando el bacalao? Meh, no tiene mucho misterio.

-Ni nada de vulgar, claro – agregó la morena con sarcasmo -, pero, a ver si entiendo, ¿está insinuando que la tontaina somnolienta está interesada en batear para el otro bando?

-No…- Emma sonrió de medio lado – sólo digo que creo que a ellas las cosas más que molarle, le Mulan bastante, si entiendes lo que te digo.

Regina detuvo el coche frente a la casa de los jóvenes - ¿ella y la guerrera?

-Si

-Pero ¿Mulan no está en Camelot con la pelirroja del arco? - Regina sabía que la pregunta estaba de más, pero trataba de entender que pretendía su esposa.

-Sí, pero eso no quita que Aurora no ande penando por ella, mientras tanto – expuso Emma – además, creo que Mulan debería saberlo si lo confirmamos.

-¿Por qué?

-Porque siempre estuvo enganchada a la mujer de Felipin – aseguró la rubia.

-¿Cómo lo sabes? – quiso saber la morena.

-¡Gaydar! – fue la respuesta de la sheriff – eso y que la pille mirando a Paris y Nicholle varias veces.

-¿Paris y Nicholle? – Regina estrechó los ojos – dígame que no estuvo mirando los pechos de Aurora lo suficiente como para encontrarles nombres adecuados.

-Regina – Emma se acercó a su mujer y acarició su rostro – yo he bautizado todos los pechos que he visto en mi vida, y son muchos, te lo aseguro – la mirada de su esposa se estrechó aún más – no me mires así, volcancito de chocolate, no estoy ciega y solo tengo amor para Thelma y Louise.

-Con ese concepto, yo también podría mirarle los pechos a todas las chicas – Regina jugueteó con el cabello de Emma – y ellas a mí – eso causo el efecto que esperaba porque la rubia se lanzó encima de ella.

-Mía, mía, mía – gruñó marcando el cuello de Regina con los dientes, un poco de amor, un poco de dolor, pero mucho placer para la morena, que adoraba esos arrebatos – hagamos un trato – anunció separándose de ella - ¿qué tal si, a partir de ahora, los nombres los ponemos juntas?

Regina se apeó del coche y aceptó levantando la mano – trato hecho – afirmó -, pero será mejor que no tardemos mucho con su "misión", porque tanto hablar de pechos me nacieron ganas de pasar el rato con Xena y Gabrielle – la alcaldesa sabía que aquello era una tortura para su mujer, pero se lo merecía.

-No me digas esas cosas, Regina 'sin-filtro' Mills – Emma levantó las manos al cielo - ¿por qué te juntas tanto conmigo? Aprendes muy rápido.

-No se quejará, Swan, no se quejará – la empujó al llegar a su lado – ande, camine de una vez e involúcreme en una situación incómoda, como siempre. Estoy muy lejos de la característica "sin-filtro" de la que tanto goza.

-Tú sí que vas a gozar hoy – Regina caminó a la puerta pasando de los comentarios de su esposa y Emma suspiró – todo sea por el bien de la causa "Multiorgasmos para el mundo" – anunció con seriedad y llevándose la mano al corazón – salvemos a otra mujer.

Llamaron a la puerta y Regina fingió su mejor sonrisa de cortesía, antes de que la dueña de casa abriera. Aurora pestañeó al ver a la salvadora y a su mujer en su puerta, asombrada por una visita tan inesperada.

-Emma, Regina – dijo sonriendo – buenas tardes, que sorpresa, pasen – dio lugar a las mujeres para que ingresaran a su hogar – pasen – les pidió - ¿ocurre algo?

Emma se adelantó – no, no, solo veníamos a ver que estuvieras cómoda en tu nueva casa – argumentó tratando de parecer convincente, como si este tipo de labores fueran propias de la sheriff y la alcaldesa – simplemente, pasábamos cerca y nos acordamos de ti, de Phillip y del pequeño.

-Vaya – Aurora seguía confusa, pero pareció picar en la noción de "casualidad" que la rubia intentaba dejar caer – bien, les agradezco la preocupación – dijo – por favor, siéntese, ¿les apetece café o té?

-Café, para mí, si puede ser – pidió amablemente la morena.

-¿Y el pequeñin? – quiso saber Emma.

-Ah – Aurora tomó a Phillip Junior de su lugar de recreo y las mujeres vieron al pequeñuelo tomar su mano contento ante la atención – aquí está – dijo acercándolo a las mujeres.

La mirada de Regina se iluminó por completo y Emma recordó que tenían un pendiente. El asunto Merlín –Hechicero y Doctor en obstetricia- estaba sin resolver. Aún no había pasado a verlas, aunque habían conseguido que se reportará con un mensaje breve: "Pronto estaré en Storybrooke". Aurora notó el sincero interés de la morena y le acercó a su hijo.

-¿Te apetece entretenerlo, mientras preparo las bebidas? – le consultó y Regina decidió responder ofreciéndole la mano al niño que se escondía tras su madre, sonriendo cuando él respondió a su solicitud y la tomó. Aurora dejo la sala.

-Estás hermosa – murmuró Emma.

Regina río sutilmente – creía que para ti siempre lo estaba.

-Ahora mismo más – Emma dejo que el pequeño se subiera en sus rodillas. El hijo de Aurora y Phillip no era un bebe, tenía casi dos años. Conjugaba letras y caminaba. Era una edad en la que estaba más lleno de energía que cuando era un bebe recién nacido.

Aurora entró a su sala con una taza de café humeante y observó la interacción de su hijo con las mujeres. Ambas estaban enfocadas en jugar con él y mimarlo – me parece que les quedaría muy bien el rol de madres – comentó dejando la taza en la mesa de estar.

-Estamos en eso – soltó Emma sin preocuparse de la opinión de su esposa o sabiendo perfectamente que era una alegría que querían compartir, un proyecto que deseaban abiertamente – queremos pasar por esa felicidad, juntas.

-¿De veras? – preguntó Aurora con su habitual mirada de asombro y alegría, viendo la timidez y el asentimiento de Regina, agregó – serán unas madres preciosas y me consta que muy buenas, Henry es un amor de jovencito.

-Gracias Aurora – Regina respondió amablemente.

-¿Le gusta Storybrooke a este pequeño? – quiso saber Emma.

Aurora sonrió – claro que sí, aquí están Neal y Alexandra así que tiene con quién divertirse.

-Es una pena que nuestra sobrina Ilyssa este un poco más lejos – comentó la sheriff – la hija de Zelena es un poco pequeña para este jovencito, pero seguro que se divertirían igual – le hizo unas cosquillas a Phillip Jr., quién se sacudió soltando una carcajada espontánea y pidió por más.

-Ya ha cumplido el año, ¿verdad? – preguntó Aurora.

-Sí, si – le respondió Regina – hemos ido hace unas semanas a celebrarlo.

-Coincidimos con tu amiga – comentó Emma, aprovechando la situación y viendo como Regina estrechaba la mirada, durante un imperceptible segundo.

Aurora carraspeó - ¿amiga? ¿Te refieres a Mulan? – Emma asintió notando como la princesa se movía de su sitio, parecía incomoda - ¿cómo se encuentra?

-Estoy segura, muy segura, que está mejor que antes – Emma no se cortó para guiñarle un ojo. Regina sabía que intentaba que Aurora perdiera pie apostando por ponerla celosa – hay un asuntillo muy pelirrojo que la tiene bastante ocupada, si entiendes lo que te digo.

La princesa resopló y su cara se tornó agría durante unos segundos. Fue capaz de retener el evidente malestar que surgió en su rostro, cambiándolo por una fingida sonrisa – me alegra por ella.

-Pobre, le tocaba ya tener algo de alegría, si entiendes lo que te digo – siguió pinchándola Emma.

-Yo pensaba que Mulan estaba bien, a pesar de no haber conocido a una persona que le interesará – Aurora trataba de defender la estadía de Mulan con ellos – al menos, cuando estaba con nosotros, siempre estaba contenta o eso creía.

-Sí, pero ¿qué es de una vida sin amor? – la rubia le sonrió a Regina.

-¿Está enamorada? – la pregunta salió susurrante de la boca de Aurora, como si temiera a hacerla.

-Emma está especulando – aseguró Regina, notando el temor que invadía a la mujer y aliviando esa carga – no sabemos en qué terminará la relación de ambas, por ahora, solo estaban conversando.

-Mérida si está enamorada – la rubia no contradijo las palabras de Regina, pero agregó el dato.

-Si Mulan decidió marcharse sin dudar, supongo que le complacería saberlo, ¿no? – la tensión en los hombros de Aurora era visible y no conseguía mantener sus ojos en nada.

-¿Te encuentras bien, querida? – le consultó la morena.

Emma fue más directa, más a su estilo - ¿te molesta que Mulan esté pensando en corresponder a Mérida?

-Si… ¡No! - Aurora parecía confusa- ¿qué?

-¿Si, no o qué? – insistió la salvadora.

-Swan, por favor – le pidió Regina – dale un respiro.

-¿Por qué han venido? – inquirió, entonces, la princesa consciente de que esta visita tenía menos de casual de lo que Emma estuvo intentando colarle.

-Digamos que me enteré que el asunto de Mulan te tiene algo irritada – le respondió Emma – tenía una intuición que deseaba confirmar.

-¿Quién les ha dicho que yo…? –Aurora se detuvo – da igual, no estoy molesta – expresó mientras retorcía sus dedos con nerviosismo – no es cierto.

-Tu lenguaje corporal no está de acuerdo – indicó Emma.

-Emma – Regina veía a aquella pobre chica tan contrariada que sintió pena por ella - ¿por qué no la dejamos tranquila a Aurora? Si este tema le irrita o siente el deseo de desahogarse, ella sabe que puede contar con nosotras cuando este preparada para contarnos que le sucede y aliviar su carga – los ojos de Aurora estaban fijo en ella – de lo contrario, no hace falta presionarla, ¿verdad?

Emma sonrió de medio lado. Conocía la capacidad que tenía su esposa para sacar buenos de malos, para mover sus fichas y conseguir que las personas se sintieran tan a gusto como para cantar a Pavarotti con la boca llena de patatas.

-Yo – Aurora susurró el pronombre antes de suspirar – yo estoy contrariada, es verdad.

-¿Por qué, querida? – le preguntó Regina.

-No lo sé…

-¿Te molesta que este con una mujer? – insistió con calma la alcaldesa. Aurora miró el suelo y no hizo nada más que morderse el labio.

-¿O lo qué te molesta es que este con cualquier persona? – incitó Emma – quizás, lo que te molesta es que sea feliz sin ti.

Aurora se levantó de su sitio con los ojos abiertos como platos – márchense, por favor – anunció resueltamente – no quiero continuar con esta conversación – dijo con mala cara.

Sin darse el tiempo ni para agradecer, cuestionar o saludar, Regina y Emma salieron de la casa y sintieron la puerta cerrarse a sus espaldas.

-¿Por qué has hecho eso? – se quejó Regina - ¿por qué has tenido que ser tan directa? – interrogó a su esposa – estaba claro que estaba incomoda con la situación, has conseguido que nos echará.

Emma se cuadró de hombros – no he hecho nada más que señalar lo que es obvio – expuso sin inmutarse – está claro que Aurora muere por hacer terapia con Lucy Liu y Sandra Oh – aseguró con una sonrisa – no tardará en aparecer en nuestra casa pidiendo consejo – al ver la expresión de enfado de Regina, preguntó - ¿qué he dicho?

-Lo ha vuelto a hacer – gruñó la morena – ha bautizado a los pechos de Mulan sin mi colaboración.

-¡Oh! Es cierto – dijo Emma – el trato – levantó las manos en forma de disculpa – vale, ¿cómo quieres llamarlas? Y no me digas la izquierda y la derecha porque no te dirigiré la palabra nunca más.

Regina rodó los ojos – como no tengo tanta experiencia lo dejaremos así, pero la próxima vez me consultas antes – advirtió a la sheriff – bien, ¿y para cuándo se supone que debemos esperar la visita de la bella durmiente a nuestro hogar? Digo, para tener café cargado y algunos energizantes – ironizó.

Emma reflexionó, mientras ambas se subían a su coche – entre 10 minutos y 5 días – informó con seriedad.

-Eso no es muy preciso – comentó Regina con una sonrisa de lado.

-Bueno, no soy estadista, no puedo precisarlo, pero que caerá, caerá – aseguró Emma.

-¿Y qué haremos? – preguntó la morena - ¿qué haremos cuando aparezca la princesa con narcolepsia en casa?

-Lo que tenemos que hacer – dijo Emma tranquilamente – "gayzarla" para la causa – y apuntó con su mano como si fuera una pistola invisible – pew, pew, pew…