Capítulo 47: Violenta recepción.

El oscuro salón donde se encontraba la mujer era iluminado por el resplandor que emitía el divino cristal que sostenía cuidadosamente entre sus manos. Mantenía los ojos cerrados, concentrada en la oración que estaba recitando. Las palabras abandonaban sus labios casi de memoria. Esta oración era la que repetía día a día, sin cansancio, por el bien de todos.

La paz del salón se ve violentada cuando irrumpen por la puerta dos alterados soldados. Venían con noticias importantes que de seguro la reina estaría interesada en escuchar.

- ¡La princesa finalmente apareció! – Anunció uno de los guerreros. - ¡También la tutora de ella! –

El cristal se esfumó, volviéndose en una especie de rocío brillante que cayó por la palma de la mujer para terminar desapareciendo totalmente antes de tocar el suelo. La majestuosa dama se levantó de su puesto, dando la orden a los soldados de guiarla al lugar donde se encontraba su hija.

La reina no musitó palabra alguna. Ella se dedicó a seguir a sus servidores a través de los pasillos en absoluto silencio. Todo lo que se podía escuchar era el eco que emitían sus seguras pisadas sobre el marmoleado piso del palacio.

Cuando alcanzaron el salón del trono, Selene abrió las puertas e hizo ingreso, buscando de inmediato la figura de su hija.

- ¡Serenity! –

Allí estaba, justo en medio del salón, sana y salva. Tantos días habían pasado sin tenerla a su lado, realmente se sintieron como una eternidad. La reina daba gracias de que su hija haya vuelto a su oasis en buen estado.

- ¡Madre mía! – Exclamó la joven princesa una vez que se reencontró con la mayor. Sin pensarlo dos veces, corrió a los brazos de Selene y la abrazó con fuerza. - ¡Te extrañé tanto! –

- También te extrañé, Serenity. –

Sin embargo, el momento pierde su magia cuando ambos soldados que se encontraban en el salón levantan sus armas contra la tutora de la princesa. No hubo orden por parte de la reina para que ellos actuasen de esa manera. No obstante, la mujer tampoco mostraba intenciones de frenar esta violenta reacción de sus servidores.

Setsuna mostraba una firmeza implacable frente a su posición actual. Así mismo Selene, quien se mantenía estoica observando a la otra mujer.

- ¿Qué diantres están pensando? – Alzó la voz la joven princesa. Realmente no entendía lo que estaba ocurriendo, pero esta era una bienvenida muy brusca y descortés. - ¡Bajen esas armas! –

- Serenity, calma…- Habló la tutora con tranquilidad. – Sería una tontería matar a la única que cumple con su trabajo en este oasis. –

El semblante severo de la reina se desplomó cuando escuchó esas palabras. ¿Acaso ella lo había logrado? ¿Era posible que después de todo este tiempo halló a quienes buscaba?

- Las he traído conmigo, reina. – La voz de Setsuna sonó con más emoción de la que deseaba mostrar. – Mis antiguas camaradas están de vuelta en su hogar. –

- ¡Ella está diciendo la verdad! – Serenity se alejó del lado de su madre y volvió junto a su tutora. De hecho, se puso entre las amenazantes armas de los soldados y la otra mujer. – Y si toda esta violencia es debido a que crees que ella me llevó a la fuerza, estás equivocada. ¡Fue decisión propia querer acompañar a Setsuna en su viaje! –

La reina Selene se mantenía firme, pero en el interior esta situación llamaba su atención. Esta era la primera vez que veía a la heredera mostrar tanta determinación frente a un hecho. Seguramente Serenity encontraba todo esto injusto y por eso defendía a su tutora.

- También encontré a la portadora del collar. – Añadió Setsuna, rompiendo con el silencio que se instauró en el salón. Su revelación causó la inmediata reacción de la reina, quien levantó la mano e hizo la señal para que los soldados bajaran sus armas. Estaba segura para continuar. – Ella está esperando en el salón de recepción junto a Haruka y Michiru. –

Había pasado tiempo ya desde la última vez que alguien había pronunciado esos nombres en este oasis.

- Por favor, no las haga aguardar más. – Dijo Setsuna, haciéndose a un lado y dejando ver a la reina la salida. – Ellas ya esperaron mucho por la ayuda. –

Esas últimas palabras iban cargadas de resentimiento en contra de la soberana de Frieden.

- Llévame con ellas. –

La reina siguió a la tutora escaleras abajo, pues el salón de recepción se encontraba en el primer nivel del palacio. Ambas mujeres caminaron en rotundo silencio todo el camino. Pero una vez frente a las puertas del salón, Selene duda y no se siente preparada para ingresar. Siendo la reina, debería ella estar allí adentro, recibiendo a quienes fueron sus antiguas servidoras.

- Debe terminar con lo que comenzó, reina. – Era el consejo que Setsuna le entregó a su señora. – Hay muchos asuntos inconclusos entre usted y las personas que están adentro de esta habitación. –

- No te excluyas de estos asuntos. – La soberana usó ambas manos para abrir las enormes puertas que se levantaban ante a ella. – También tenemos cosas que discutir entre nosotras. –

Y dentro de aquel salón, Selene se encontró con tres personas que estaban ligadas a ella de una u otra manera. La heroica guerrera que juró siempre luchar por aquellos que necesitaran de ella, la musa con el maravilloso don de la clarividencia e interpretación, por último, la portadora del codiciado collar en forma de lágrima.

Finalmente, después de tantos años de espera, estaba frente a frente con las tres.

- Lamento toda esta espera. – Dijo Selene, su solemne presencia captó la atención de las presentes. Las diferentes reacciones que percibió de cada individuo dentro de este salón eran las que ella había previsto con anterioridad. No todas iban a estar felices de ver su rostro nuevamente. – Sean bienvenidas, Frieden aguardaba por ustedes. -


Capítulo 48: El refulgente oasis de Frieden.

El oasis de Frieden, dicen todos, brilla tanto de día como de noche. Es el lucero que resplandece entre las tinieblas del desierto y que guía al hombre cuando pierde su camino. En Frieden encontrarás la paz. Es el oasis divino donde nadie envejece o enferma, donde todos quieren llegar a vivir algún día.

Fueron recibidas por sus imponentes murallas de piedra blanca. A diferencia de Lebiatis, no existían puertas que te negaran la salida o ingreso. Arcos gigantescos, adornados de grabados artísticos, te daban la bienvenida a tan bello paraíso.

Apenas pusieron pie en Frieden, fueron escoltadas hasta el majestuoso palacio que se erigía justamente en el centro del oasis. Y se trataba de una obra de arquitectura maravillosa, pues estaba construido en su totalidad de un poderoso cristal. Era gracias a este material que el palacio relucía de forma tan bella incluso cuando la noche caía.

Una vez en el palacio, fueron separadas en dos grupos.

Habían arribado al oasis hace aproximadamente una hora y algo, pero tuvieron que esperar otra hora más dentro de un amplio salón, pues así había pedido Setsuna. La mujer mencionó que se tomaría poco tiempo en traer a cierta persona que seguramente estaría interesada en hablar con las tres presentes.

- Parece que la reina no tenía muchas ganas de hablar con nosotras. – Fue Michiru quien se animó a romper con el silencio que se gestó en el lugar.

- No digas eso. – Haruka, quien estaba de pie en medio del salón, dirigió la palabra a la otra mujer. – Seguramente está entregando algún reporte o algo así. –

- ¿Reporte? No seas tonta, Haruka. –

Ami escuchaba el intercambio desde su cómodo rincón, apoyada contra un pilar de mármol. No tenía ganas de intervenir u opinar. De hecho, estaba más interesada en que esto terminase pronto. No sabía qué esperar de esta reina, sabiendo que la última que conoció deseaba matarla.

Es en eso que la conversación se ve interrumpida por la súbita entrada y aparición en el salón de una distinguida mujer. Su larga cabellera de plata relucía con belleza. Tenía ojos violáceos y piel pálida que carecía de marcas de vejez.

Esta sin duda debía ser la reina de Frieden.

- Lamento toda esta espera. – Se escuchó su voz clara por todo el salón. – Sean bienvenidas, Frieden aguardaba por ustedes. –

La poderosa presencia de esta mujer hizo estremecer a Ami. Se sintió pequeña e insignificante, alguien que seguramente no merecía estar acá, frente a tan importante persona.

- Reina… - Haruka fue la primera en reaccionar.

La rubia se acercó vacilante hacia donde se encontraba Selene. Lo que sus ojos veían seguramente era un sueño o alucinación. Esta era su verdadera reina, a quien juró lealtad y la única a la que debía servir.

- Nunca creí posible volver a mi hogar. - Haruka se mostraba claramente emocionada. – Soy verdaderamente afortunada de estar aquí. –

La rubia hizo el ademán de inclinarse, claramente con la intensión de arrodillarse ante Selene, pero ésta no se lo permitió.

- No hay necesidad, Haruka. – Dijo a quien fuera antes su servidora.

Luego de tanto tiempo y después de todo lo ocurrido, esta muestra de devoción no se sentía correcta. Y es claro que no era la única que pensaba así, pues cuando Selene posó sus ojos en Michiru, notó la severa y crítica mirada de la musa. Era obvio que no se sentía a gusto con lo que presenciaba.

- No saben cuánta dicha siento en estos momentos. Dos personas muy cercanas a mí, que creí perder hace tanto, están de regreso en mi vida. – Selene sostuvo ambas manos de Haruka entre las suyas. Su amplia sonrisa parecía irradiar propia luz, iluminando el bello rostro de la reina. – Mi corazón no puede con tanta emoción. –

Luego la soberana de Frieden volteó a observar a Ami.

- Y la fortuna de que nuestros caminos se hayan vuelto a cruzar también me causa mucha felicidad. –

Sus palabras iban dirigidas a la peliazul, pero estas no tenían sentido alguno. O por lo menos no lo tenían para Ami. Tenía la certeza de que ambas eran desconocidas, ella nunca había visto a esta mujer con anterioridad.

- Tengo muchos deseos de conversar con cada una de ustedes. Hay tantos temas que debemos discutir, algunos en privado, pero creo que ahora no es el momento. – Habló Selene a las presentes. – Entiendo que el viaje tiene que haber sido duro y seguramente desean descansar… - La reina hizo un gesto a Setsuna para que se acercara a su lado. – Por favor, utilicen este día para recobrar energías. Cualquier cosa que deseen, háganlo saber a mi gente. Mañana felizmente contestaré todas sus dudas. Y claro, ustedes las mías. –

Selene pide a Setsuna que guíe al grupo hasta el sector del palacio donde se encuentran los dormitorios. También desea que se le haga saber a la servidumbre que deben preparar un abundante banquete para la bienvenida del grupo. Esta noche se iba a celebrar, Frieden estaba de fiesta por el regreso de sus heroínas y la llegada al oasis de una importante aliada.


- Así que esto es un oasis. – Minako estaba maravillada observando el paisaje. – Está bastante más bonito que el desierto. –

- Muy amurallado para mi gusto. – Comentó Rei, su mirada puesta en las puertas de gran salón que había frente a ellas. - ¿Cuánto tiempo más piensan estar allí adentro? –

- Tienes razón, se están demorando mucho. – Makoto hasta el momento poco y nada había pronunciado, pero ante el comentario de la azabache, algo deseó acotar. - ¿Creen que haya alguna clase de problema…? –

La castaña habría terminado su frase de no haber sido por los exagerados soldados que abrieron las puertas del salón y saludaron con superiores respetos a la mujer que abandonó el lugar.

La misma que se tomó un momento para saludar a aquellas que tuvieron que aguardar en el pasillo a que esta pequeña reunión terminase.

- Ustedes deben ser amigas de Ami, ¿verdad? – Selene realizó una reverencia ante el grupo. – Siéntase bienvenidas, por favor. –

Las otras tres imitaron la reverencia, agradeciendo la gentileza y hospitalidad. También sintiéndose muy torpes y fuera de lugar, pues recién cuando la mujer partió, se dieron cuenta que habían hablado con la mismísima reina de Frieden.

- Lamento que hayan tenido que esperar acá afuera. – Setsuna fue la siguiente en salir. Detrás de ella aparecieron Haruka, Michiru y Ami, quienes se unieron al otro grupo. Ahora que todas estaban juntas, podían partir. – Síganme, debo mostrar a cada una sus habitaciones. –

El cielo se teñía rojizo sobre el oasis, señal de que la noche pronto vendría a reclamar su trono. Mas la oscuridad no se atrevía a llegar cerca del refulgente Frieden. Su divina luz mantenía a raya todo aquello que representaba un peligro, todo lo impuro y maligno.

- "Frieden…" – Ami repetía una y otra vez la palabra en su mente. Tenía la extraña sensación de que algo iba a recordar, una idea o memoria que deseaba volver, pero finalmente nada ocurrió. – "Qué rareza." -


¡Hola a todos! Aquí estoy con una nueva actualización. Y como ven, apareció la última invitada a esta fiesta: Selene. ¿Qué más puedo decir? Gracias por los reviews que dejan en esta historia. :)

Gracias por leer. ¡Suerte!