Capitulo Seis

Nada me pertenece, todos los lugares y personajes son de J.K. Rowling; lo único que pertenece es la trama en especifico de esta historia.

El tiempo paso rápidamente sin mayores incidentes ya se encontraban a inicios de noviembre; Hermione y Ginny seguían sin estar en buenos términos con Ronald, Harry le había dejado claro al pelirrojo que no quería tener nada con el mientras no cambiara su actitud hacia los Slytherin y volviera a ser su amigo de siempre, lo cual sirvió para enfadar mas a Ronald causando varios conflictos con su hermana y sus dos ex-mejores amigos que se habían vuelto muy amigos de los slytherin, la mayor parte del alumnado de Hogwarts ya se había acostumbrado a la extraña amistad que surgió entre los leones y las serpientes que en el pasado habían sido enemigos.

Se había vuelto algo común para el grupo de serpientes y leones a los que de vez en cuando se le unía una revanclaw soñadora , pasar el tiempo fuera de clases juntos ya sea en los terrenos de Hogwarts, en la torre de premios anuales o en varias ocasiones con Sirius que aun seguía investigando lo que el ministro trataba de ocultar, habiendo confirmado en el Callejón Knockturn que los hermanos Lestrange habían escapado de Azkaban y se encontraban buscando una gargantilla de esmeraldas que había pertenecido a los Black el cual sospechaban podría ser el Horrocrux creado por Bellatrix.

Durante ese tiempo Draco y Hermione se habían echo muy cercanos era muy común ver a la castaña colgada del brazo de Draco casi todo el tiempo, Hermione había descubierto varias cosas sobre la vida de Draco también sabia que el rubio rara vez dormía mas de un par de horas que las pesadillas no se lo permitían, sabia que había ciertas situaciones o palabras que podían desatar un ataque de pánico las cuales trataban de evitar, también se había dado cuenta del milagro que era que Draco Malfoy se encontrara con vida, había notado las mucha pociones que se lo permitían y los efectos de no tomarlas como debía.

En ese momento ambos premios anuales se encontraban en su torre después de haber terminado sus rondas nocturnas, ahora solo tenían que terminar su ensayo de pociones antes de ir a dormir.

—Por fin he terminado.—dijo Hermione.

—Casi termino, —dijo Draco poniendo las ultimas anotaciones en su trabajo de pociones.

—Mañana vas a tomar las pruebas de quidditch? —pregunto Hermione.

—No lo creo. —dijo Draco.

—Porque no? creí que amabas el deporte. —dijo una confundida Hermione.

—Amo volar, el quidditch no tanto al menos no jugarlo,—dijo Draco con una sonrisa triste, — nunca fui muy bueno jugando.

—Entonces porque comenzaste a jugar desde segundo grado. —pregunto la castaña acercándose a donde se encontraba sentado Draco.

—Mi padre, creí que si me unía al equipo de slytherin el se sentiría orgulloso de mi pero nunca lo hizo. —dijo Draco con un deje amargado en su voz.

—Ahora solo apoyaré a mi casa desde las gradas. —dijo Draco fingiendo una sonrisa.

—Que vas a hacer mañana? —pregunto la castaña.

—Ni idea la verdad no tengo planes, —dijo Draco mirando a la castaña —porque tienes algo en mente?

—La verdad es que nada en especifico, pero necesito ir a comprar un par de cosas a Hogsmeade vendrías conmigo? —dijo Hermione aunque en realidad no necesitaba nada pero últimamente había notado que Draco prefería pasar el tiempo en su sala común aislándose de todos.

—Sabia que te gustaba, pero invitarme a salir no se supone que eso lo debería hacer yo? —rió Draco al ver que Hermione se comenzaba sonrojar.

—Tu gustarme, no seas tan creído. —dijo Hermione empujando al rubio juguetonamente con el hombro.

—O yo se que no puedes resistirte a mi belleza, así que te honrare mañana con mi presencia. —dijo Draco guiñándole el ojo.

Y la verdad es que Draco era muy atractivo —aun con el aspecto demacrado con el que últimamente se le veía Hermione no pudo evitar notar con sus rasgos finos pero masculinos, el cabello rubio casi blanco que combinaba a la perfección con su piel de alabastro pero sus ojos era lo que mas cautivaba a Hermione, esos ojos de un gris casi metálico que trasmitían tanto, todo el dolor, el miedo, el sufrimiento, los traumas y el abuso que se esforzaba por ocultar todo lo que trataba de olvidar mas de una vez se había visto perdida en esos ojos color mercurio.

—Bueno si ya terminaste de alabarte a ti mismo, me voy a dormir, vienes? —dijo Hermione extendiéndole su mano al rubio.

—No, creo que me quedare leyendo un rato. —dijo Draco estirándose a tomar un libro.

—Necesitas dormir Draco, anda vamos. — dijo Hermione notando las profundas ojeras que adornaban los hermosos orbes grises del rubio.

—Aun no tengo sueño. —dijo Draco tratando de suprimir un bostezo con poco éxito.

—Vamos. —Hermione tomando al rubio de la mano lo obligo a levantarse y a seguirla a sus dormitorios.

—Bueno, buenas noches entonces. —Dijo Draco dándole un beso en la frente a la castaña antes de meterse a su habitación.


Hermione se encontraba profundamente dormida cuando un grito desgarrador la despertó de golpe, aun desorientada por el sueño la castaña se levanto de golpe empuñando su varita buscando enemigos que no se encontraban ahí, cuando se dio cuenta que el grito provenía de la habitación de Draco supo de inmediato que el rubio probablemente estaba teniendo una pesadilla salio corriendo de su propia habitación hacia la del rubio, cuando entro a la habitación Draco se encontraba dando vueltas violentamente en su cama como tratando de quitarse a alguien de encima, sus mejillas estaban surcadas de lágrimas, la castaña se acerco rápidamente a la cama del rubio lo tomo de los hombros y lo zarandeo ligeramente tratando de despertarlo teniendo cuidado con los brazos del chico que no la fueran a golpear.

—Draco despierta —dijo Hermione mientras sacudía al rubio de los hombros —Draco DESPIERTA.

En el momento que Draco despertó pareció no darse cuenta de donde se encontraba, se veía aterrado rápidamente pego completamente su espalda a la cabecera de su cama abrazando fuertemente sus rodillas y escondiendo el rostro cubierto de lágrimas en ellas.

—Draco, tranquilo no pasa nada, —dijo Hermione con voz tranquilizadora, mientras se acercaba al rubio y lo obliga suavemente a levantar el rostro. —Draco, mírame.

La mirada del rubio se encontraba llena de miedo y por sus mejillas seguían bajando lágrimas que parecían no poder detenerse.

—Ssh, todo va a estar bien,— dijo Hermione abrazando al rubio, después de varios minutos en los que Draco pareció calmarse, se despego del abrazo de la castaña para poder mirarla a los ojos.

—Siento haberte despertado, creo que considerare poner un muffliato para evitar despertarte. —dijo Draco fingiendo una sonrisa, tratando de quitarle seriedad al asunto.

—Sabes que no es necesario, quieres hablar de ello. —dijo Hermione refiriéndose a la pesadilla del rubio.

—No, no fue nada todos tenemos pesadillas. —dijo Draco con un gesto de su mano.

Hermione se dio cuenta de que Draco no quería hablar del tema y prefería ignorar y tratar de olvidar lo que sea que hubiera soñado.

—De acuerdo, esta bien tienes razón todos tenemos pesadillas, —dijo Hermione tomando la mano del rubio entre las suyas. —pero al menos prométeme que tomaras una poción para dormir sin sueños, necesitas dormir si no te vas a enfermar.

—Mas no creo que eso sea posible, —dijo Draco amargamente mirando con odio la mesa donde se encontraban sus pociones —ademas odiaría depender de otra poción mas y ahora para dormir, aunque con tantas que tomo al día probablemente ni note la diferencia.

—No seas así, simplemente me preocupo por ti soy tu amiga huroncito, y lo quieras o no te has vuelto muy importante para mi y por lo tanto me preocupo por ti y eso incluye ver si te tomas tus pociones o si no estas durmiendo bien, cuidarte si estas siendo un tonto orgulloso que no cuida de si mismo. —dijo Hermione.

—Ya actúas como mi madre, —dijo Draco haciendo reír a la castaña —y huroncito enserio no se te pudo ocurrir un mejor apodo.

—Si huroncito, quieres tomar un chocolate caliente. —dijo Hermione levantándose de la cama del rubio.

—Me conoces ya sabes que si. —dijo Draco levantándose mareado de la cama, Hermione lo tomo del brazo para estabilizarlo, una vez que se le paso lo peor del mareo al rubio paso un brazo por los hombros de Hermione mientras que la castaña pasaba su delgado brazo por la cintura del rubio.

En la pequeña cocina Hermione se encontraba haciendo el chocolate caliente —mientras Draco se encontraba sentado en uno de los sofás de la sala común— una vez el chocolate estuvo listo la castaña lo vertió en dos tazas, en una de ellas poniendo un par de gotas de la poción que Draco necesitaba cuando comía algo, su estomago era muy delicado y se irritaba con facilidad sin esa poción cualquier cosa que comiera el rubio la terminaría vomitando y haciéndole daño. Hermione se dirigió a donde se encontraba Draco, se sentó a su lado ofreciéndole la taza de chocolate que contenía la poción.

—Sabes mi madre te adoraría, — dijo de repente Draco.

—No lo creo. —dijo Hermione dudosa tomando su chocolate.

—Lo haría créeme, ella siempre quiso tener una hija por obvias razones no la tuvo claro. —dijo Draco en voz baja.

—Aparte de que te pareces mucho a ella, sabes el de los prejuicios por la sangre era mi padre a mi madre nunca le importaron. —dijo Draco mirando a Hermione que en ese momento lo miraba con una mirada llena de incredulidad.

—Tanto ella como yo nos vimos obligados a actuar de acuerdo a los deseos de mi padre, si no lo hacíamos nos castigaba. —dijo Draco recordando las innumerables golpizas, los cruciatus y los latigazos que su padre le propinaba seguido por las siempre dolorosas curaciones realizadas con magia negra que prolongaban su dolor mientras evitaban que muriera desangrándose.

—Mi madre me llevo una vez al Londres Muggle cuando tenia 6 años fuimos a un parque, recuerdo que era Halloween y muchos niños usaban disfraces así que mi madre lo que hizo fue ir a una tienda y compro un par de disfraces ella se disfrazo de hada o al menos de la versión de las hadas que los muggles tienen y a mi me compro un disfraz de calabaza se que lucia ridículo pero a mi me encantaba, fue un día magnifico. —dijo Draco con los ojos entrecerrados, ya que en el transcurso de su historia se había empezado a acostar en el sofá y claramente estaba a punto de quedarse dormido.

—Woao, imagino que te veías muy tierno vestido de calabaza. —dijo Hermione dedicándole una mirada llena de ternura al rubio que se estaba durmiendo a lado de ella.

—Lo hacia, cuando llegamos a casa mi padre rompió el disfraz y golpeo a mi madre hasta la inconsciencia como castigo, ese día también recibí mi primer cruciatus. —dijo Draco suavemente antes de quedarse dormido.

Hermione lo miraba con lágrimas en los ojos, no podía creer que hubiera personas tan crueles como Lucius Malfoy como un ser humano podía lanzarle la maldición cruciatus a un pequeño de seis años, la castaña tomo un par de mantas que siempre dejaban en los sofás, puso una sobre Draco y retirándole suavemente los mechones rubios que caían sobre su frente le dio un beso en la frente, y se acostó en el sofá mas cercano a el cubriéndose con su propia manta, se durmió pensando lo horrible que tuvo que haber sido crecer con Lucius como padre y sabiendo que ella haría todo lo que pudiera para que Draco tuviera momentos felices que no estuvieran manchados por la crueldad o el miedo.


Al día siguiente Hermione fue la primera en despertar, no le sorprendió en absoluto encontrarse acostada en un sofá de la sala común en lugar de su habitación en las ultimas semanas se había convertido en rutina, cada vez que Hermione despertaba con los gritos provocados por las pesadillas de Draco se dirigía de inmediato a su habitación a despertarlo luego de eso los dos terminaban durmiendo en la sala común después de haber bebido algo de chocolate caliente ; una vez despierta Hermione se dirigió a su habitación a cambiarse y a ducharse dejando a Draco dormir un poco mas, una vez terminada su rutina de la mañana la castaña se volvió a dirigir a la sala donde aun se encontraba Draco durmiendo, Hermione se sentó a su lado observo que el cuerpo del chico temblaba ligeramente, su respiración era rápida y superficial sus labios tenían un ligero matiz azulado por la falta de oxigeno, Hermione sabia que se debía al efecto de las pociones medicinales pasando, y que necesitaba tomarlas antes de que sus síntomas empeoraran.

—Draco, vamos ya es tarde despierta,—dijo Hermione moviendo ligeramente al rubio —vamos huroncito tienes que levantarte —Hermione acaricio ligeramente su mejilla al ver los ojos del rubio abrirse.

—Que hora es?—pregunto el rubio dedicándole una sonrisa cansada a la castaña.

—Aun es temprano pero necesitas tomar tus medicinas —dijo Hermione ayudando al rubio a sentarse.

—Anda vamos a tu habitación —se apresuro a decir la chica al notar como su pecho emitía un silbido debido a la dificultad para respirar de Draco.

Hermione paso un brazo por la cintura del rubio mientras que Draco ponía su brazo alrededor de la castaña para estabilizarse, de esa forma subieron las escaleras hasta la habitación del rubio, al llegar a la habitación Hermione se dirigió directo a la cama del rubio donde este se sentó, Hermione pudo notar que el chico parecía incapaz de recuperar el aliento sin perder mas tiempo se dirigió hacia la mesa de noche del rubio de donde tomo las pociones que el chico necesitaba tomar en ese momento.

—Tómala —dijo Hermione ofreciéndole un pequeño frasco que contenía la poción que le permitía respirar sin dificultad.

Después de un par de minutos cuando Hermione noto que la respiración del rubio comenzaba a volver a la normalidad, le volvió a dar un par de frascos que contenían otro tipo de pociones que necesitaba tomar a diario al levantarse.

—Bueno, sigo sin acostumbrarme al sabor aun sabe asqueroso, —dijo Draco haciendo una mueca de disgusto, luego con una voz mas suave añadió. —No puedo creer que hayas memorizado para que sirve cada poción.

—No por nada soy la bruja mas brillante de nuestra generación. —dijo Hermione sonriendo al rubio.

—Creída, —dijo Draco mientras le daba un empujón juguetón con su hombro —pero enserio no quiero que te molestes con todo esto —dijo Draco haciendo un gesto hacia donde se encontraban sus medicinas. —no quiero que te conviertas en mi enfermera, que te termines cansando de mi o termines odiándome.

—Nunca te terminaría odiando, nunca lo he echo ni cuando eras un pequeño idiota en nuestros primeros años en Hogwarts, y no soy tu enfermera soy tu amiga, y si de vez en cuando tengo que ver que estés bien por mi no hay problema, —dijo Hermione devolviéndole el empujón a Draco, —pero por ahora cambiante y báñate prometiste ir a Hogsmeade conmigo.

—Como podría olvidarlo, me invitaste a salir ya que no puedes resistirte a mi soy perfecto. —dijo Draco con una sonrisa arrogante.


Hermione y Draco entraron al gran comedor, se dirigieron al extremo mas alejado de la mesa de Slytherin donde todos sus amigos se encontraban desayunando incluidos Harry y Ginny.

—Buenas noches, ya casi terminamos de desayunar y ustedes no bajaban. —se quejo Pansy.

—Bueno ya estamos aquí no sabia que extrañarías tanto mi presencia. —dijo Draco sentándose junto a Ginny y Hermione.

—A la que extraño es a Hermione a ti para nada. — dijo Pansy.

—Entonces de verdad no vas a tomar las pruebas para el equipo de quidditch. —pregunto Harry notando que Draco no traía puesto el equipo de quidditch, a diferencia de Blaise, Theo, Ginny y el mismo.

—No ya te lo había dicho Potter este año no voy a jugar. —dijo Draco dándole una mordida a su manzana verde.

—Bien entonces van a venir a vernos tomar las pruebas y deleitarse con mi majestuosidad. —pregunto Blaise a Draco y Hermione.

—No ya tenemos planes. —dijo Hermione rápidamente no queriendo que sus amigos arruinaran dichos planes.

—Que planes, porque no quieren venir a apoyarnos. —dijo un dramático Theo.

—Vamos a ir a Hogsmeade. —respondio Draco.

—Podemos ir todos juntos en la tarde, vengan a las pruebas. —dijo Harry.

—Vayan a Hogsmeade no le hagan caso a estos dramáticos necesitados de atención. —dijo Ginny refiriéndose a Blaise, Theo y Harry.

—No estamos necesitados de atención. —dijeron los tres chicos a la vez.

—Si vayan aparte yo voy a estar viendo las pruebas. —dijo Pansy

—Bueno pues ya tenemos que irnos, las primeras pruebas son las de Gryffindor y comienzan en 10 minutos. —dijo Theo a los dos leones.

—Van a venir a ver también nuestras pruebas. —pregunto Ginny a los slytherin.

—Claro, al menos que les moleste. —dijo Blaise.

—Para nada. —respondieron Harry y Ginny.

—Los vemos luego. —dijo Pansy a Draco y Hermione.

—Por supuesto y diviértete viendo las pruebas. —dijo Hermione a la morena sabiendo que al igual que ella no era fanática del quidditch.

—Lo que hago para proteger su ego. —dijo Pansy mirando a sus amigos que ya se encontraban en la puerta del gran comedor esperándola.

—Mejor vete, creo que ya se están desesperando. —dijo Draco señalando a Harry y Ginny ya que sus pruebas eran antes que las de Slytherin.

—Los dejo terminar de desayunar, pásenla bien. —dijo Pansy guiñándoles un ojo antes de correr a encontrar a sus amigos.


Hermione y Draco llevaban un rato caminando por los alrededores de Hogsmeade simplemente platicando sobre todo y nada.

—Aun no has comprado nada, no que necesitabas algunas cosas. —pregunto Draco a la castaña.

— Mentí, en realidad no necesitaba nada, —dijo Hermione jalando a Draco hacia Honeydukes. —pero siempre puedo comprar dulces.

—Realmente deberías ser honesta y decir que simplemente querías pasar tiempo a solas conmigo, no te lo hubiera negado. —dijo Draco con su típica sonrisa arrogante.

—Draco nos la pasamos prácticamente a diario juntos.— dijo Hermine entrando a Honeydukes, tomando varias ranas de chocolate y varitas de regaliz las cuales sabia que eran las favoritas de Draco.

— Tal vez pero siempre con nuestros entrometidos amigos cerca. —dijo Draco pagando por los dulces sin importarle las protestas de la chica.

—Vamos a las tres escobas. —dijo Hermione.

Cuando los dos chicos entraron al establecimiento vieron algo que los hizo detenerse en un mesa cerca del fondo se encontraba Seamus, Dean, Neville y Ronald este ultimo tenia una chica en sus piernas la cual besaba apasionadamente mientras metía las manos bajo su falda, cuando la chica dejo de besar a Ronald y alzo el rostro se pudieron percatar que se trataba de Astoria Greengrass la cual le susurro algo a Ronald que lo hizo girar en la dirección donde se encontraban Hermione y Draco esbozando una sonrisa maliciosa.

—Vayámonos de aquí, realmente no se me antoja enfrentarme con ellos. —dijo Hermione refiriéndose a los griffindor que se encontraban en la mesa los cuales en este momento se encontraban lanzandoles miradas envenenadas excepto Neville el cual simplemente los ignoraba, Astoria le dijo algo a Ronald que provoco que el pelirrojo se riera y pasara su lengua lascivamente sobre sus labios en ningún momento quitando la mirada de encima a Hermione y Draco. Los dos chicos salieron de las tres escobas y empezaron a caminar hacia la casa de los gritos.

—Que hacemos aquí. —dijo Draco nervioso al estar tan cerca de la casa de los gritos.

—Hay un claro cercano, podemos quedarnos ahí un rato. —dijo Hermione dirigiéndose a dicho claro.

—No me gusta este lugar, sabes que esta embrujado cierto? —dijo Draco al recordar su experiencia en tercer grado.

—No lo esta. —aseguro la castaña.

—Mi experiencia dice lo contrario, en tercero alguna fuerza extraña me aventó bolas de nieve aparte de arrastrarme por todo el suelo.

—Eso, solo fue Harry. —dijo Hermione riendo al recordar mencionado evento.

—Potter, como pudo haber sido Potter?

—Su capa de invisibilidad. —dijo Hermione como si fuera la respuesta mas obvia del mundo sentándose en una banca con Draco a su lado.

—Y porque diablos hizo eso? —dijo Draco.

—Nos estabas molestando comportándote como un idiota. —respondió la castaña.

—Puede que si pero no por eso tenia que hacerlo. —dijo un muy indignado Draco.

—Fue un buen día aun recuerdo tu cara, — dijo Hermione riendo.

—Cambiemos de tema, que vas hacer para navidad? —pregunto Draco.

—No estoy segura, aun falta casi un mes para vacaciones pero lo mas seguro es que las pase con mis padres, siguen preocupados por lo que les conté sobre la guerra, aveces creo que hubiera sido mejor no decirles nada. —dijo Hermione.

—Hubo varios ataques en el Londres muggle lo hubieran sabido de todas formas. —dijo Draco.

—No, no lo hubieran hecho, estaban en Australia sin recordar que tenían una hija. —dijo Hermione suavemente.

—Como? porque?

—Les lance un obliviate para protegerlos les di una nueva identidad haciéndoles olvidar todo sobre el mundo mágico y sobre mi, sabia que yo era un blanco principal por ser la mejor amiga de Harry y que iban a usar a mis padres para llegar a mi. —dijo Hermione.

—Lo siento, no lo sabia. —dijo Draco pasando un brazo por los hombros de la castaña acercándola hacia el.

—Ya no importa, fui ha buscarlos a Australia les devolví sus recuerdos y me perdonaron cuando les explique el porque lo hice, aunque se que no están muy contentos con mi decisión de volver al mundo mágico piensan que es peligroso y lo es, les dije que todo había terminado que la guerra había terminado que Voldemort estaba muerto y así se quedaría pero parece que me equivoque aun no termina. —dijo Hermione abrazando al rubio.

—Pero dime tu que vas hacer en vacaciones. —pregunto Hermione sonriendo al rubio al cual aun se encontraba abrazando.

—Pasarlo con mi madre, te quería preguntar si querías pasar unos días con migo y mi madre. —pregunto a Hermione.

—No se si sea buena idea, no creo que a tu madre le gustaría hasta donde yo se ni siquiera Theo o Blaise pasan las vacaciones contigo.

—Eso es porque no quiero que se enteren de mi lamentable estado de salud, y como te habrás dado cuenta es imposible no notarlo, se los he podido ocultar hasta ahora porque los dormitorios de Slytherin siempre han sido individuales, pero si pasaran las vacaciones conmigo seria mas complicado, aparte me gusta poder relajarme en mi casa y no estar pretendiendo que me siento bien cuando no, contigo no hay ese problema ya que estas enterada de todo, vamos tu eres la que ahora inventa mis excusas cuando no asisto a clases por que simplemente me siento demasiado mal. —dijo Draco mirando y sonriendo a la castaña. —entonces que dices pasaras algunos días de vacaciones conmigo, o vas a pasar algunos días con los weasley.

—No voy a ir a la madriguera no soportaría estar tanto tiempo con Ronald, y viendo que no vas a dejarme de ver como cachorro triste si, si pasare un tiempo en vacaciones contigo solo si tu mama esta bien con ello. —dijo Hermione al rubio.

—Y sigo sin entender el porque ocultar cosas de tus amigos. — pregunto Hermione.

—Ya te dije no es algo que quiero que la gente sepa ni siquiera ellos. —contesto Draco.

—Pero los tres son pura-sangre ellos entenderían o no? —pregunto una confusa Hermione.

—Blaise en realidad es mestizo su padre era un muggle pero nunca veras a su madre aceptarlo a nadie, Pansy al igual que Ginny esta perfectamente sana supongo que porque ha habido muchos mestizos en sus familias incluso si los Parkinson se negaban a aceptarlo pero conocían el riesgo de squibs o de niños que nacieran al igual que yo, y preferían no correr riesgos y Theo al igual que yo tiene hemofilia pero mucho mas leve que yo. —contesto Draco,al ver la mirada de confusión de la castaña al no entender el porque no quería contarle nada a sus amigos añadió.

—Y siempre esta el echo que en todas las familias pura sangre tanto los squibs como los "sangre débil" así se les llama a los niños que nacen como yo que contra todo pronostico están vivos incluso si es a base de decenas de pociones medicinales, son rechazados y tratados como basura, solo si como en mi caso soy el único heredero se encubre y se te obliga a mantener una apariencia de fortaleza a ocultar tus debilidades.—dijo Draco.

—Y tu crees que tus amigos te tratarían mal o te rechazarían? —pregunto Hermione con una mirada incrédula ya que ella había podido notar la amistad de los cuatro slytherin y dudaba que rechazaran a Draco por su supuesta "sangre débil".

—No lo se, tal vez no pero prefiero no exponerme a que lo hagan. —contesto Draco mientras jugaba con el anillo de la mano de Hermione.

—Entonces porque me lo cuentas a mi? —pregunto Hermione a Draco.

—Porque eres tu, y confiaba en que no me ibas a rechazar, que me tratarías como tu igual y no como algo que no merece ni siquiera vivir. —dijo Draco tratando de empujar al fondo de su memoria la voz de su padre, la de varios mortifagos los cuales le dijeron miles de veces la patética criatura que era el cual no tenia derecho a vivir.

—Un montón de estupideces si me lo preguntas, y el quien crea alguna de ellas es la verdadera basura eres mucho mejor que cualquier persona que se atreva a decirte lo contrario. —dijo Hermione tomando suavemente el rosto del rubio entre sus manos.

—Ya vamonos, empieza a oscurecer y no quiero ponerme sentimental. —dijo Draco levándose de la banca donde se encontraban sentados y ofreciéndole un brazo a la castaña.

—Ok. vamonos. —dijo Hermione tomando a Draco del brazo mientras caminaban al castillo.


Ya pasaban de la medianoche y ambos premios anuales se encontraban sentados en su sala común leyendo o escribiendo alguna carta la cual enviar a sus padres. Cuando de repente se escucho que alguien tocaba deseperadamente la puerta, Draco se levanto a abrir la puerta para encontrarse con nadie.

—Quien es Draco. —pregunto la castaña dejando su libro y levantándose uniéndose a Draco que aun se encontraba en la puerta.

—Nadie. —dijo Draco en el mismo momento que Harry se quitaba la capa de invisibilidad.

—Harry que estas haciendo aquí pasan de media noche. —reprendió Hermione al azabache.

—Lo se, lo se Hermione pero necesito tu ayuda, Kingsley esta hablando con Mcgonacall. —dijo Harry siendo interrumpido por Draco.

—El ministro de magia esta aquí, como sabes?— pregunto Draco.

—Que hace hablando a esta hora con Mcgonacall? —pregunto Hermione mirando a Harry.

—No lo se, pero Sirius cree que el ministerio oculta algo y si Kingsley vino a hablar con Mcgonacall a esta hora debe ser algo importante. —dijo Harry.

—Si tienes razón, vamos. —dijo Hermione saliendo de la sala común.

—A donde vamos? —pregunto Draco cerrando la puerta de su sala común.

—Veo que ya empezaste con tus escapas nocturnas Potter. —dijo el cuadro de Snape asustando a los tres chicos.

—Profesor Snape? —dijo Harry sorprendido.

—No voy a decir nada Potter, estoy muerto ya no es mi trabajó castigarte, así que ve y evita que el señor tenebroso vuelva.—dijo Snape en su usual tono aburrido.

Y con esas ultimas palabras del difunto profesor los tres chicos se ocultaron bajo la capa de invisibilidad de Harry.


Bien díganme que les parece? les gusta o realmente es horrible? Vaya creo que este es mi capitulo mas largo hasta la fecha.

-Este capitulo lo quise enfocar mas que nada en la relación de Hermione y Draco, que aun no es amorosa.