Una fuerte determinacion.

Cuando llegaron al pueblo ya fue demasiado tarde, las sombras come-almas ya habían terminado con casi medio pueblo.

-No puede ser. Nunca había visto tantas sombras juntas, solo cuando el Rey demonio está cerca...- dijo Ki-ja

-¿Que podemos hacer para atraerlos a todos en un solo lugar?.- preguntó Yona

-Solo una fuente de gran poder espiritual puede atraerlos.- respondió Zeno

-¿Donde podemos conseguir una?

-Del cabello de un monje o una sacerdotisa. Si lo esparcimos por el pueblo, seguramente las sombras come-almas intentarán rastrearlo para devorar el poder espiritual.

Yona acarició su largo cabello del color del amanecer, corrió hacia Shin-ah y tomo su espada. Se hizo una cola de caballo, la cortó con la espada y se la entregó a Zeno.

-¿Servirá?.- los ojos de la chica brillaban con una fuerte determinación y la llama que tenía en sus ojos parecía arder con más fuerza.

-Si.

-Jea-ah, Shin-ah ¿pueden esparcir el cabello a lo largo del pueblo por favor?

-¿? Ah, si.- dijeron ambos al mismo tiempo confundidos. La voz de Yona había cambiado, de su tono de voz chillón a uno completamente digno de obedecerse.

-Hak, Zeno, Ki-ja, Yoon acompañenme.

Está es la misma niña humana que apenas ayer temblaba como un cachorro.- La chica que estaba delante de él era completamente diferente a la que habia conocido. Casi podía decir que su instinto de demonio le obligaba a rendirse ante aquel poder.

Corrieron hasta llegar a un pequeño claro.

-¡Bien! Que tengo que hacer para purificar esos espíritus.

-¿Eh?.- dijeron todos al mismo tiempo.

-No me digas que... No tienes un plan, ¡había jurado que tenías uno!.- dijo Hak incrédulo.

-¡Tengo uno! Ser la carnada para atraer a esas sombras y purificarlas, pero no sé cómo.

-Bueno en si el plan es bueno... ¡Pero porque carajos nos tienes que poner a todos en peligro por tu estupidez!.- grito Hak.

-¡Calmense ustedes dos!.- se interpuso Zeno.- Princesa, ¿no sabe cómo saco el poder de hace rato?

-No.

-... Bueno, bueno.- Zeno busco con la mirada, tomo el arco que llevaba Hak en la espalda y se lo entregó a Yona.- Sostenga esto e intenté pensar en un conjuro para que su poder se materialize en la flecha. El conjuro debe de salir desde lo más profundo de su ser.

Desde lo más... Profundo...- Yona cerró los ojos.- No quiero que nadie más muera... Quiero protegerlos a todos...

Mientras Yona pensaba, las sombras aparecieron y comenzaron a dirigirse a ella. Hak, ki-ja y Zeno comenzaron a pelear con ellas.

-¡Princesa!

-¡Mocosa! Estas tardando un poquito más de lo que podemos soportar

-Mis aliados flor del amanecer, dragón sagrado del fuego eterno.- coloco la flecha en el arco y este comenzó a emitir una luz roja.- mi deseo proteger a mi gente... mi guía la estrella roja que asciende en el crepúsculo.

El arco, que estaba hecho de madera, se convirtió de oro puro con incrustaciones de piedras preciosas al igual que la flecha. Al lanzarla fue dejando tras de si una estela roja y al chocar con el piso apareció un dragón del mismo color. A diferencia del anterior ataque que había lanzado, este tuvo un mayor rango y duración.

Todos miraron sorprendidos a la pequeña chica.

Se dice que el clan Shirai es descendiente de un dragón, del dragón sagrado del fuego eterno. Cuando renazca, el cielo se arrodillara, el suelo retumbara, el sol y la luna bajarán a la tierra para ofrecerle sus oraciones y los espíritus en pena encontrarán su paz... Aunque claro solo es un cuento que pasa de generación en generación no es real.- En esa ocasión Midoriko lo había tomado de broma.

Te equivocaste Midoriko...- pensó Hak ante aquel recurdo.- el poder espiritual que viene de esta niña es diferente al tuyo o al de Hirryu. Definitivamente es el de un dragón sagrado.

¡Gracias por seguir leyendo!

Nos vemos en la próxima.

PD: Cuando escribí la parte del cabello me acordé de Lindel de Mahoutsukai No Yume

¡Bye bye!