La noche triste.
Cuando él la conoció, ella siempre tenía una sonrisa en su rostro, pero detras de esa sonrisa siempre estuvo una profunda tristeza. Después de haber conocido a quien se convertiría en su esposo y padre de su primera hija, esa tristeza desapareció. Aunque él la amaba, estaba feliz de verla tan contenta.
Pero... Una terrible desgracia tenía que suceder.
Los recuerdos de esa noche aún están latentes en el corazón de Hak.
Meses antes de esa tragedia, había discutido con Midoriko acerca de traer al mundo a ese bebé.
-¡Tenerlo será muy peligroso para ti! No entiendes todo el poder espiritual que tendrá. Será imposible para nosotros protegerlos.
-Hirryu y yo luchamos mucho para tener a este angelito. Quiero tener a este niño, se que estaremos en peligro pero quiero tenerlo en mis brazos.
Desde que conoció a Hirryu en un exorcismo, Midoriko quedó profundamente enamorada de él. Ambos eran considerados los sacerdotes más poderosos que tenian los clanes Shirai y Hirryu, y al unirse esos dos linajes, darían lugar a un descendiente aún más poderoso... El que se convertiria en el Rey de los dos mundos, tanto humano como demoniaco.
Por tal motivo, tanto humanos como demonios deseosos de poder irían tras el pequeño.
-¿Se creen lo suficientemente fuertes como para poder protegerlo de todos los demonios que vendrán?¿Inclusive del Rey Demonio?.- la reto Hak.
-Para eso los tenemos ustedes. Yo sé que tú protegeras a este pequeño.- dijo mientras abrazaba con ternura su vientre que apenas se comenzaba a notar.
Hak se dio la vuelta y sin decir alguna palabra se fue. Meses más tarde, se enteró que el bebé ya había nacido.
-¡Es una niña! Siempre las niñas son más apetitosas que los niños.
-¡Si, si! son mas esponjosas y jugosas.
-Su poder espiritual debe de ser incalculable.
-Escuche que el nombre completo de ese tal Hirryu es Hirryu Ji-mei. Es el único sobreviviente del clan Hirryu, solo que se quitó su segundo nombre para perderle la pista. Que estúpido, su poder espiritual lo delata.
-¿Los del Clan Hirryu también son descendientes de un dragón no?
-Si. Ambos son descendiente de dragones sagrados. Te imaginas el poder que tiene esa mocosa... Y el poder que obtendremos al comerla.
Muchos eran los comentarios entre demonios que se escuchaban acerca del nacimiento de la última descendiente de los clanes más poderosos. Todos llegaron a los oídos del Rey Demonio, quien era el que casi había eliminado ambos clanes.
-Comer a esa niña... Será la única forma de obtener el poder definitivo.
Hak regreso lo más rápido que pudo al enterarse de las intenciones del Rey Demonio, pero cuando llegó ya era demasiado tarde. Había atacado a sus compañeros... Y a la mujer que más amaba.
-¡Zeno!
-¿H-Hak?.- débilmente levantó su cabeza al escuchar que decían su nombre. Estaba gravemente herido. Todos sus camaradas estaban mal heridos.
-¿Donde están Hirryu y Midoriko?
-Estan luchando aún contra el Rey Demonio... En la montaña del cielo sagrado...
Hak se apresuró a llegar ahí. Para cuando llego... Ambos estaban dando sus últimos suspiros.
Con lágrimas en los ojos tomo entre sus brazos a Midoriko.
-¡¿Porque permitiste esto?! Yo te advertí lo que iba a suceder.
-Jeje, siempre has sido un poco histérico... Por favor cuida de mi niña... Yona. Mi pequeña princesa del amanecer...- su mano cayó débilmente a su costado. Había dado sus últimas palabras.
Levantó su vista y se sorprendió al ver a su enemigo postrado en la pared. No tenía ningún rasguño a excepción de una flecha y una espada clavados en los costados de su pecho. El gran Rey Demonio había sido sellado. La única manera de venderlo sería utilizar los poderes del último descendiente de esos clanes... Pero aún era una niña. Hak sonrió con malicia al verlo.
-Tu maldito deseo de poder fue el que te llevo hasta aquí... Pero a quien tengo que eliminar... Es a esa mocosa por culpa de ella Midoriko está muerta.
Con delicadeza, dejo a Midoriko en el suelo. Y se fue directamente a buscar el lugar donde habían dejado a la niña.
-¡HAK! ¿QUE ESTAS HACIENDO?¡CONTROLATE!
Cuando lo vieron salir de la cueva, se dieron cuenta que algo andaba mal con él. Tenía la apariencia de un demonio salvaje, había dejado de ser el fiel familiar de Shirai Midoriko, para convertirse en un demonio de sangre pura.
Todos intentaron detener a Hak pero el tenía una fuerza tan grande que les superaba por mucho. Al llegar al lugar donde estaba la pequeña y descubrir su pequeño rostro... Él quedó congelado.
El cabello era idéntico al de su padre, pero sus rasgos, eran completamente iguales a los de su madre.
Fue ahí donde aprovecharon para poder sellar la ira de Hak.
No sabe cuantos años habían pasado, hasta que escucho una voz... Una voz que le era tan familiar.
-¡Ven te necesito!
Esa voz se escuchaba desesperada.
Lo sabía... Eso fue un sueño... Ella aún está con vida.
Al salir de su encierro, abrazo a la persona que lo había despertado. Era la misma figura, pequeña y frágil, solo que su cabello era rojo y su aroma muy diferente al que él recordaba.
Al bajar la mirada, se encontró con un par de ojos de un color semejante al amanecer y que tenían una distintiva llama en ellos.
Algo... Algo me dice que me someta ante ella... Pero, ¿quien es?- Finalmente recordo quien era esa pequeña persona.
Así fue como de una desgracia, nació un profundo amor.
¡Hola!¡Aquí Misaka Mikoto!
Este fue un pequeño regalo de mi parte. Quería escribir un poco acerca de la historia de Midoriko y Hirryu. También me pareció muy bonito el tiempo que vivieron juntos.
¡Espero que me sigan acompañando en mis futuras loqueras!
Estoy comenzando a trabajar en una nueva historia
¡Estén al pendiente!
Bye bye.
