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CAPÍTULO 4:
"Decisiones"
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Durante los meses siguientes a la graduación, Kurt sabía que algo había sucedido con Santana, había un pequeño cambio en ella, aunque la chica no dijera nada y negase contundentemente las indagaciones del castaño.
Lo que fuese, él se sentía feliz de ver a su amiga más contenta y decidida en la vida. No que no lo hubiese sido antes, pero ahora había un brío en ella diferente, se notaba más fuerte y valiente y le encantaba verla así.
Sin lugar a dudas Kurt adoraba a la latina, o como ellos se solían llamar, su alma gemela, porque eran tan iguales en tantas cosas que todos decían que habían sido hechos con el mismo molde y cortados por las mismas tijeras. La amaba y por lo tanto amaba verla contenta, siempre tan trabajadora, una guerrera de la vida que no se dejaba vencer por nada ni por nadie.
Y esa motivación era totalmente contagiosa. Él se sentía impulsado por ese ánimo y se había vuelto alguien más feroz y resuelto. También era un guerrero de la vida y como tal, sabía que tenía que luchar en todo momento, pero manteniéndose firme a las convicciones propias y siendo leal a sí mismo.
Con dichas ideas y siendo apoyo absoluto el uno del otro, cursaron su primer año en la universidad, enfrentando todos los retos y desafíos tanto personales como estudiantiles. Las cosas no eran como en la escuela en ningún sentido, además de que ahí ya se habían ganado un lugar y todos los respetaban. Esto era empezar de cero nuevamente, pero sin duda lo hicieron logrando salir adelante de los altibajos que se presentaron.
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Los meses pasaron raudos y sin contemplaciones y la joven pareja había juntado a sus familias para conversar con ellos sobre sus planes. Los Pierce llegaron a casa de los Anderson y todos compartieron una gran velada, como ya era costumbre.
Sin embargo no esperaban lo que sus hijos iban a decirles. Sí, sabían que el año había transcurrido demasiado rápido y que pronto ellos se estarían graduando y se irían de casa. Era un tema que habían tratado en diferentes ocasiones, pero la noticia de los chicos fue una total sorpresa.
- Hemos tomado la decisión de vivir juntos – dijo la rubia con una gran sonrisa.
- ¿No creen que son muy jóvenes para eso? – inquirió Pam, madre de Blaine.
- Sí somos jóvenes, pero estamos seguros de nuestra relación y lo que queremos, además nos va a ayudar para irnos adaptando para cuando nos casemos.
Los cuatro adultos soltaron expresiones de sorpresa y pánico al mismo tiempo.
- ¿Cómo que se van a casar?
- ¡No están listos para el matrimonio!
- ¡Eso es un paso muy grande!
- ¿No creen que están apresurando las cosas?
Los cuatro progenitores hablaban dando sus puntos de vista bastante parecidos, alarmados por lo manifestado por la chica de ojos azules.
- Tranquilos, todavía no lo haremos, ni siquiera le he hecho la propuesta a Britt, pero es algo de lo que hemos hablado y ustedes ya lo sabían también.
Nos amamos, llevamos juntos varios años y queremos casarnos. Obviamente no ahora o mañana, ni dentro de un año tampoco. Son planes a futuro, pero es algo que va a suceder, ambos lo sabemos.
- ¡Oh bueno! Ahí las cosas cambian. Ya nos habían asustado.
- Ay mamá, quédate tranquila. Blaine y yo sabemos que no estamos en edad para eso todavía, pero como él dijo, es algo que los dos deseamos y lo hemos hablado mucho. Vamos a esperar hasta terminar la carrera.
- Me parece bien – manifestó James – Pero, ¿por qué tomaron la decisión de vivir juntos? Ya habíamos visto los departamentos y teníamos seleccionados los que iban a arrendar.
- Papá, con mucho respeto, valoramos todo lo que están haciendo por nosotros y se los agradecemos infinitamente, sin embargo es el momento de empezar a tomar decisiones como adultos y desenvolvernos por cuenta propia, y una de nuestras primeras resoluciones es que es absurdo que cada uno tenga un departamento cuando podemos vivir juntos.
- ¡Exacto! ¿Para qué pagar dos rentas? Siendo honestos, saben que Blaine y yo vamos a estar todo el tiempo en el lugar del otro, vamos a compartir un sitio y el otro estará prácticamente abandonado.
- ¿Y cuál de los dos departamentos es el que van a elegir?
- Ninguno Pam, estuvimos buscando por nuestra cuenta y un amigo del papá de Nick nos mostró varios sitios preciosos y nos hemos decidido por uno de esos. No está tan cerca de la universidad como los que ustedes habían visto, pero es el que nos gusta.
- ¡Oh! ¿Y cuándo tienen que dar el depósito? ¿O cómo lo van a apartar?
- Ya lo hicimos, pagamos el depósito con nuestros ahorros – explicó el moreno.
- ¿Pero por qué Blaine? Saben que tienen un fondo universitario.
- Sí, para los gastos de la universidad.
- El lugar donde van a vivir es parte de eso.
- Pam, realmente se los agradecemos, pero como dijo Blaine antes, es el momento de tomar nuestras decisiones como adultos y empezar a hacer las cosas a nuestra manera.
- Todavía no son adultos, por favor. Tienen dieciocho años. Sí, la sociedad obliga a los jóvenes a asumir la responsabilidad de un adulto cuando terminan la escuela, más no significa que realmente estén listos para aquello. Además, si podemos ayudarlos, lo vamos a hacer con todo el amor del mundo.
- Estoy de acuerdo con Pam, ustedes son nuestros hijos y mientras podamos apoyarlos de alguna manera, es lo que haremos. Eres nuestra princesa y siempre contarás con nosotros, al igual que Blaine lo hará con sus padres.
- Mamá, lo sabemos, pero…
- No hay peros jovencita. Si hemos trabajado tan arduamente ha sido para darles todo y para su futuro. Habíamos hablado con Pam y James y acordamos darles los cheques el día de la graduación, pero si necesitan el dinero antes…
- No papá, tenemos todo cubierto. Gracias.
- ¿Están seguros?
- Totalmente Harold. Britt y yo estamos bien.
- Vamos a confiar en ustedes y sus decisiones.
- Gracias – respondieron al unísono.
- Entonces, platíquennos sobre ese departamento…
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- Britt, cariño, ¿ya estás lista? Son los últimos días de nuestras vacaciones y deseo aprovecharlos al máximo. Además sabes que todavía no me ubico bien en las calles y tengo que ir despacio.
- Sí, sólo estoy terminando de guardar un par de cosas.
- Bien, quiero que lleguemos temprano para encontrar un buen lugar. Luego la playa se llena y toca acomodarse en cualquier parte.
- Listo, ya tengo todo – la rubia salió usando una blusa blanca de tirantes y un short de jean oscuro con diseños blancos. Llevaba un bolso grande, un sombrero, lentes oscuros y sandalias, todo perfectamente combinado.
- Luces tan hermosa – suspiró el moreno y la abrazó por la cintura atrayéndola a su cuerpo.
Ella sonrió y cruzó un brazo por el cuello de su pareja – Gracias, amor. Tú te ves impresionante como siempre. Eres el novio más guapo y sexi de todos.
Eliminaron todo espacio entre ellos y se fundieron en un beso cargado de amor. El chico de cabellera rizada empezó a recorrer el cuerpo de su novia con ambas manos haciéndola suspirar.
- Blaine, bebé. Se nos va a hacer tarde, tú mismo dijiste que quieres llegar a tiempo para alcanzar un buen lugar.
- Cualquier lugar es bueno si estoy junto a ti – le besó el cuello mientras proseguía con las caricias.
La rubia soltó el bolso y cruzó ambos brazos por la espalda del chico, subiendo las piernas a la cintura de éste aferrándose con fuerza. En cuestión de minutos ambos estaban tumbados en el sofá disfrutando de un mar de sensaciones que desencadenó en un gran clímax.
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En otro lado del país, Kurt estaba sentado en la cama viendo una película cuando su novia llegó y se acomodó a su lado – ¿Cuál es esa?
- Titanic.
- ¡Otra vez! Realmente no entiendo como puede gustarte esta película.
- ¿Estás bromeando? Es una de las más románticas de todas las épocas.
- Sí, sí, muy romántica y todo, no digo lo contrario, pero ¿cómo es posible que ella no hiciera nada por ayudarlo?
- ¿Ah?
- ¿Por qué ella se adueñó de la pieza de madera que encontraron mientras él estaba en el agua congelándose? Ambos pudieron haberse subido por un extremo balanceando su peso y acomodarse en el centro sentados para darse calor mutuamente. Es lo que yo hubiese hecho, jamás te hubiera dejado morir. Habría luchado hasta el final por ti.
El ojiazul tomó la mano de su pareja y la entrelazó con la suya, llevándola a sus labios para besarla cálidamente – Te amo.
- Y yo a ti – se inclinó y depositó un suave beso en los labios del chico. Ambos se sonrieron y ella apoyó su cabeza en el hombro de éste.
- Creo que podemos ver otra cosa.
- No, está bien, pero cuando termine quiero una película más entretenida, y ya tengo varias en mente.
- Seguro.
Estuvieron en silencio viendo el filme por unos minutos – Yo también haría todo por ti, jamás permitiría que te sucediese nada.
La latina levantó la cabeza y se acomodó para verlo a los ojos – ¿Realmente?
- Sabes que sí Santana, eres muy importante para mí y te amo mucho – le acarició levemente el rostro.
- También te amo Hummel, eres igual de importante para mí, y lo que me importa lo cuido y defiendo con uñas y dientes – ambos se inclinaron y compartieron otro pequeño beso.
Él movió un brazo y lo abrió para que ella se pudiese acomodar. Se abrazaron y siguieron viendo la película.
- Insisto, él se pudo salvar, pero ella prefirió quedarse bien acostada.
- ¡Oh Santana!
