.
CAPÍTULO 5:
"Relaciones"
.
La joven pareja estaba feliz de haber conseguido un loft más cerca a su lugar de estudio, debido a que antes vivían en un departamento que quedaba a más de una hora de distancia, sin embargo esa felicidad se veía opacada porque tan sólo unos meses después de haber empezado su segundo año universitario, todo se volvió más agotador, sobre todo para el ojimiel.
- La universidad puede llegar a ser tan extenuante. Hay profesores que creen que no tenemos nada más que hacer que dedicarnos a su materia. Como si no tuviésemos más tareas, proyectos, investigaciones…
- Relájate cariño. Te va a hacer daño tanto coraje.
- Es terrible Britt, realmente… No sé qué les ocurre a estas personas. Se supone que son formadores, que deben…
Lo silenció con un beso – Tranquilo, te entiendo perfectamente, pero no te puedes poner así por cada profesor irracional que tienes.
- Lo sé mi amor, es sólo que me frustra. Para el viernes tengo que entregar cuatro trabajos, dos proyectos y un ensayo. De paso tenemos el examen sorpresa de Lynch.
- No entiendo por qué le siguen diciendo examen sorpresa si ya todos saben que cada viernes lo realiza.
- La sorpresa no es por el examen en sí sino por las cosas que pregunta. Antes se basaba en lo que habíamos aprendido en el transcurso de la semana, ahora también incluye lo que hemos visto durante todo el semestre. No sé en qué momento voy a estudiar.
- ¡Oh! Bueno, entiendo que en cierto modo lo que quiere es que mantengan fresco el conocimiento y no sea sólo algo que van a dejar de lado conforme pase el tiempo. Sin embargo, concuerdo en que es mucha presión. ¿Sabes? No tengo tantas cosas para esta semana, te puedo ayudar con tus trabajos. Y no acepto una negativa como respuesta. Sólo dime de qué se trata y sabes que con gusto lo hago, así tendrás un poco más de tiempo para estudiar.
- ¿Qué hice para tenerte? – le sonrió.
- Ser el novio más maravilloso del planeta.
- Con una novia como tú es imposible no serlo. Te amo Britt.
- También te amo – se acercó y le dio un beso suave – ¿Por dónde empezamos?
- ¿Qué tal con un masaje en el cuello y los hombros? Me están matando.
- Seguro, aunque sabes que no es a lo que me refería – el moreno le dio una de sus sonrisas radiantes, la cual fue correspondida de inmediato – Siéntate un poco más adelante – se ubicó detrás de la silla y empezó a realizar movimientos circulares y oscilatorios con las manos, cambiando por momentos a los nudillos – Tienes muchos nudos, realmente necesitas tratar de relajarte un poco.
- Lo sé bebé. ¡Dios! ¡Tus manos son mágicas!
- Y mis labios también – comenzó a depositar besos cálidos sobre el cuello del ojimiel mientras se inclinaba hacia delante para desabotonarle la camisa – Puedo hacerte sentir muy bien.
- Por favor, hazlo.
ღღღღღ
- ¿Estás segura de que lo van a querer?
- Ya verás que sí, Brittany tiene tiempo queriendo una mascota pero antes no podían porque el departamento en el que estaban era pequeño.
- No estoy seguro de que a Blaine le guste la idea.
- ¿Bromeas? Él ama los animales.
- Sí, pero…
- Ningún pero, a los dos les va a encantar.
- Sólo espero que no estemos interrumpiendo nada, la última vez que llegamos estaban bastante ocupados en el sofá.
- ¿Y qué querías Sebastian? Son una pareja joven y enamorada, tener sexo es lo más normal.
- Demasiado, diría yo… En fin, sólo espero no llegar en mal momento.
Luego de tocar el timbre y esperar por unos minutos, la puerta fue abierta.
- ¡Rachel! ¡Sebastian! ¡Hola!
- ¡Blaine! ¿Qué tal? – saludó la chica de cabellera castaña y ojos marrones.
- ¡Hey Blaine! ¡No estás desnudo! ¡Qué milagro!
- ¡Cállate Smythe!
Ingresaron al loft y empezaron a platicar amenamente hasta que la puerta fue abierta y la rubia apareció.
- ¡Hola! ¡Qué sorpresa!
- Con razón estaba vestido, Britt no estaba en casa.
- ¡Eres un tonto! – le aventó un cojín y se fue a sentar junto a su novio.
- Ahora que los dos están aquí, Seb y yo les tenemos un regalo.
- ¿Un regalo? – preguntó la ojiazul emocionada.
- Sí, ya saben que trabajamos en un refugio para animales y como ustedes querían una mascota, tenemos estos preciosos peluditos que llegaron y elegimos a este pequeñito especialmente para ustedes.
Sebastian tomó la canasta que yacía en el suelo y se la pasó a Rachel – Lo van a amar, es la cosa más hermosa del mundo – metió las manos en el objeto de mimbre y sacó de allí a un conejito blanco con un cola muy esponjosa.
- ¡Es hermoso! – chilló Brittany saltando de su lugar para cogerlo – Mira amor, mira, es divino.
- Sí, es bonito.
- Te dije que no le iba a gustar – susurró el chico de cabello castaño a su amiga.
- ¿Qué pasa cariño? ¿No te parece tierno? – se acercó a él y extendió las manos para que lo viese.
- Ya dije que es bonito.
- Chicos, si no lo quieren, no hay problema – pronunció rápidamente la ojimarrón.
- ¿Blaine?
- Lo siento Britt, pero no puedo – se levantó del sillón y salió de la sala.
- No quisimos causar inconvenientes, lo lamento tanto.
- Tranquila, algo le sucede, pero no es culpa de ustedes.
- Creo que debemos irnos Rachel y nos llevamos al conejo.
- Sí, creo que es lo mejor.
- Chicos, realmente lo quiero, pero necesito saber primero que le sucede a Blaine, aunque creo tener una idea. ¿Lo pueden cuidar hasta mañana? Yo lo pasaré recogiendo, y en caso de que las cosas no se den, les avisaré. Sólo les pido que si eso pasa, le consigan un buen hogar.
- Puedes contar con eso. Ahora nos vamos. Despídenos de Blaine – dijo la castaña algo apenada.
Una vez que los amigos se fueron, la rubia fue en busca de su novio, a quien encontró sentado frente a la computadora navegando por internet pero con la mirada perdida en realidad.
- Tenemos que hablar.
- Estoy ocupado ahora.
- No estás haciendo nada. A menos que estés interesado en ese anuncio de toallas femeninas.
- ¿Qué? ¿Ah? – al darse cuenta lo que tenía en frente se puso rojo – No sé en qué momento apareció eso.
Se acercó a él y apagó el monitor, luego lo tomó de la mano – Dime qué ocurre.
- ¿Por qué tiene que ocurrir algo?
- Porque amas a los animales y de pronto tienes a un precioso conejito frente a ti con la posibilidad de que sea tu mascota y casi ni lo miraste y fuiste bastante indiferente.
- No es nada, sólo que…
Movió la silla giratoria para que quedasen de frente – Mírame a los ojos y dime que no es por lo de tus mascotas.
Él esquivó la mirada y se levantó para buscar algo que ni siquiera necesitaba.
- Blaine, mi amor – lo tomó del brazo y él volteó.
- Bien, sí, es eso. Sabes que no soporto la idea de tener un animalito en casa… Ya sé que es absurdo pero… es que… no sabría…
- Entiendo que fue difícil para ti perder tus mascotas cuando eras un niño, todos hemos pasado por eso, pero no es razón para que no quieras más.
- Britt, tuve muchos animales en casa, poco más y parecía un zoológico, pero todos se murieron uno tras otro y fue muy doloroso. Conforme iba creciendo tuve más mascotas y siempre las perdía de alguna forma cuando empezaba a encariñarme con ellas, luego de eso me prometí que nunca más tendría una. No sirvo para cuidarlas.
- Hay ciertas promesas que pueden romperse. Lamento mucho que les pasara eso a tus animalitos y entiendo que esa experiencia te marcara. No fue tu culpa lo que les ocurrió, lo sabes. Tus papás me lo dijeron. Fue un virus y no había nada que pudieses hacer para cambiar las circunstancias.
- Yo…
- No voy a presionarte, si no quieres al conejito, está bien. Te amo y eres lo más importante para mí.
- Gracias – la abrazó fuertemente – Te amo bebé.
Luego de un minuto abrazados la rubia habló – ¿Realmente? ¿Un anuncio de productos femeninos?
Los dos rieron a carcajadas – Vamos, sabes que no les estaba prestando atención.
- ¿Preparamos algo o pedimos la comida?
- Pidamos, ahora sólo tengo ganas de abrazarte mucho.
- Bien, no me opongo a eso.
ღღღღღ
En la noche, abrazados en su gran cama, Blaine acariciaba suavemente el brazo de su novia mientras ella trazaba patrones aleatorios en el pecho de éste.
- ¿Qué van a hacer con el conejito?
- ¿Perdón, qué?
- El conejito que trajeron Rachel y Sebastian. ¿Qué van a hacer con él?
- Les dije que les iba a avisar lo que decidiéramos. Ya hablé con ellos para que le consigan un buen hogar – dijo sin ánimos.
- ¿Realmente lo quieres?
- No importa bebé, tal vez en algún momento podamos tener mascotas. Como te dije temprano, no voy a imponerte algo con lo que no te sientas bien ni voy a presionarte.
- Te amo mucho Britt, eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Ella levantó la cabeza y se acercó para darle un beso. Cuando se separaron juntaron las frentes y le sonrió – Tú también eres lo mejor que tengo.
- Llámalos y diles que mañana lo vamos a recoger.
- ¿A quién?
- Al conejito.
- No Blaine, no es necesario que hagas esto, entiendo que…
- Que me apoyaras con lo que estaba sintiendo significó mucho para mí, y estuve pensando en varias cosas y…
- ¿Y?
- No puedo vivir atormentado por algo del pasado, ni privándote a ti de algo que quieres a causa de eso.
- ¿Entonces?
- Llámalos.
- Es tarde.
- Son las diez, Sebastian ni piensa en acostarse todavía. Dile que cambiamos de opinión.
- ¿De verdad? ¿Estás seguro?
- Totalmente. Haría cualquier cosa por ti, cariño.
- Blaine… Sabes que también haría lo que sea por ti.
- Lo sé, amor. Ahora llámalo. Mañana tendremos un lindo conejito con nosotros.
- ¡Gracias! ¡Gracias! – le dio un beso. Luego saltó de emoción y se estiró para tomar el teléfono.
Seb…
