* Ángeliito Tipáz Divino como siempre :3 ¡Gracias! Aquí la nueva actualización.

* Breen Ledesma ¡Yay! ¡Gracias por eso! Escribiendo con todo por ustedes C:

* Yamii Leguizamon El encuentro está muy cerca.

Como les anuncié en el grupo, las actualizaciones serán cada semana ;)

Te había contestado en el grupo, Rachel y Sebastian son amigos de Blaine Y Britt, pero no he decidido qué relación hay entre ellos. Y las chicas se conocieron antes.

* Soledad Rodriguez Ya falta casi nada para que eso suceda...

¡Gracias amiga! Siempre tus palabras son motivación para mí.

* KmiiloBastidas ¡Gracias por tus palabras y apoyo en cada historia! Aquí la actualización que tanto esperas.

* AdrianaBotero2 Sí, Kurt y Santana se encontraron y ahora son total apoyo para el otro :)

¡De nada! Me alegra que te haya gistado la mini maratón.

* jeny ¡Exacto! Y ellos se han vuelto muy unidos.

El destino ha puesto su granito de arena entre Santana y Britt.

Sí, Blaine y Britt son de lo más dulces.

* littleporcelana Jajajajajaja tu review fue de lo más original y me encantó.

Gracias por apoyar cada historia que escribo. Un fuerte abrazo.

* hummelandersonsmythe Sí, ellos compaginaban más... pero RIB tenían sus propias ideas =/ Jajaja me encanta su tercer ojo mexicano xD

Anda, haz de cuenta, así como fue el beso Kurt-Brittany se dieron las cosas, pero con Santana.

* andersonxhummel Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que opinas. Cada persona debería poder ser libre y feliz tal como es.

Jajajaja, es que Santana se ha fijado como tratan a Kurt y empezó a investigar sobre él.

Y un nudo se ha formado en mi garganta con lo que expresaste acerca de las personas que se encuentran *-* En este caso así fue como nació Kurtana.

Muchas gracias por todas tus palabras hermosas y reflexivas. Me alegra que te guste como se está desarrollando todo. El encuentro está próximo a suceder ;)

* Chobits3 ¡Gracias! Me hace feliz que te haya gustado. Aquí otro capítulo =)


CAPÍTULO 6:

"El Destino"


.

Los años transcurrieron y el matrimonio Hummel-López regresaba de un importante evento. Se habían convertido en exitosos empresarios y las reuniones con socios potenciales eran comunes.

Aunque trataban de mantener una vida normal y tranquila, a veces las cosas podían ser un tanto abrumadoras, así que en un momento determinado habían delegado responsabilidades a socios de confianza quienes se encargaban de las negociaciones y demás. Pero ellos seguían asistiendo a las fiestas, banquetes y demás en donde podían tratar con las personas con las que se hacían los negocios posteriormente.

Al comienzo había sido complicado puesto que habían pasado de trabajar de forma absorbente a sentir que se involucraban poco, lo cual para algunos socios resultaba molesto y los había llevado a estar a punto de perder varios contratos, pero finalmente con el tiempo habían logrado encontrar un equilibrio perfecto y con el cual se sentían a gusto.

Su empresa tenía ya varias extensiones en diferentes estados y se encontraban a punto de abrir una nueva en Greenville, y en esta ocasión ellos irían a hacerse cargo de todo personalmente.

Lo habían hablado desde que se presentó la posibilidad y ambos querían un cambio. Deseaban dejar las aglomeraciones de las grandes ciudades y mudarse a un lugar más tranquilo y relajado. Habían estudiado diferentes posibilidades y cuando conocieron al matrimonio Chang, quienes estaban interesados en trabajar con ellos, lo cual significaba trasladarse hasta Carolina del Sur, las cosas no habían podido ser mejores.

Ya en casa, Santana abrió una botella de su vino más caro y sirvió dos copas mientras sonreía alegremente – Por una nueva vida – instó a un brindis.

- Por una nueva vida llena de todo aquello que nos hace falta por descubrir – unió su copa a la de su esposa haciéndolas sonar ligeramente.

- Y porque seamos más felices todavía – el castaño asintió con un gesto y ambos bebieron.

- ¿Alguna vez te imaginaste todo esto? – se sentó en el gran sofá y dio otro sorbo a su vino.

La latina respiró profundamente y con un gesto de satisfacción se sentó junto al castaño – Estábamos destinados a algo grande. Tú y yo somos fabulosos Hummel, además somos aguerridos, personas de lucha, con carácter, no nos dejamos vencer por nada ni nadie, y henos aquí.

- La vida fue muy dura con nosotros durante un largo tiempo, pero eso nos llevó a convertirnos en quienes somos.

- Estoy totalmente de acuerdo – le sonrió – Pero, ¿a qué viene eso?

- Es sólo que a veces me pongo a pensar en todo lo que hemos logrado y recuerdo que en varios puntos de mi existencia llegué a pensar que no lo lograría. A veces me costaba ver un futuro como este, de hecho, cualquier futuro.

Un silencio se instaló entre ellos por varios segundos. Ers sorprendente lo bien que se conocían. Sin decir nada Santana se movió más cerca de Kurt y éste abrió un brazo para que ella se acomodase con él, lo cual hizo de inmediato, apoyando la cabeza en su hombro y abrazándolo por la cintura. Entonces él la envolvió con sus dos brazos.

- También llegué a sentirme de esa forma. Podía ser realmente difícil, pero lo logramos. No sólo salimos de ese pequeño pueblo sino que labramos un futuro, uno brillante y exitoso, y nos esforzamos hasta cumplir todas nuestras metas.

Tu pregunta fue si alguna vez me imaginé todo esto, y sé que ese cuestionamiento abarca no sólo el aspecto profesional sino también el personal, y la respuesta es que en un principio no lo pensé posible, pero con el tiempo me fui dando cuenta que ser la víctima que vive lamentándose por todo lo que le pasa no me iba a llevar a ninguna parte. Debía hacer cambios importantes en todos los sentidos, sólo eso me ayudaría a salir adelante, y fue lo que hice.

Y cuando eso pasó, pude ver un futuro, una vida soñada y supe entonces que nada me detendría para conseguir lo que anhelaba – levantó la cabeza y miró los ojos azules que la contemplaban con orgullo y respeto – Y tú hiciste exactamente lo mismo. Nos parecemos tanto, y es que como dije antes, somos fabulosos y unos luchadores absolutos.

Tenemos todo lo que siempre soñamos, y lo merecemos. No porque la vida fue dura y hasta injusta y nos lo debía, sino porque levantamos la cabeza muy en alto y no volvimos a permitir que nadie nos pisotease, nos abrazamos a nuestro orgullo para ponernos de pie, nos esforzamos y demostramos de qué estamos hechos. No sólo a quienes nos trataron como si no valiéramos, a aquellos que no creyeron que lograríamos algo, y en especial a nosotros mismos, y para mí eso es lo más importante – le sonrió y volvió a recostar su cabeza en el hombro de su esposo.

- ¡Wow! Realmente puedes llegar a ser muy profunda cuando quieres. Todo lo que dijiste es muy cierto.

Estoy feliz de que nuestros destinos se entrelazaran y de haber hecho todo esto contigo. ¿Sabes que te admiro, cierto?

- Hummel, no te atrevas a hacerme llorar.

- Tú diste todo ese discurso que me hizo un nudo en la garganta ¿y soy yo el que te va a hacer llorar?

- Eres un idiota – suspiró con algo de dificultad – pero estoy igual de feliz de haber recorrido todo el camino a tu lado. ¿Y sabes qué? También te admiro.

Blaine estaba cortando el césped de su casa. Era un sábado tranquilo y relajado. Un camión de mudanza llegó y sus vecinos, los Collins, salieron a recibirlo.

Después de varios años viviendo ahí se mudarían por la salud de Harold, el médico le había recomendado que se retirara y se fuese a un lugar a nivel del mar.

Susan, su esposa, había alegado que ellos moraban en un lugar tranquilo, rodeado de naturaleza, montañas, lagos. Sin embargo el doctor les comentó que la brisa marina le ayudaría mucho más. Así que con mucha nostalgia el matrimonio decidió seguir las indicaciones. El Sr. Collins renunció a su trabajo, el cual realizaba más por placer que por necesitarlo, y buscaron con la ayuda de sus hijos una nueva casa cerca del mar.

La habían encontrado luego de varias semanas, y finalmente se iban a mudar. Todos los vecinos les habían organizado una pequeña reunión de despedida. Sin lugar a dudas los iban a extrañar, pero en especial Blaine y Brittany, quienes tenían una gran afinidad con la pareja, además de que eran sus vecinos cercanos.

El moreno contemplaba con resignación y nostalgia a las personas que embarcaban el mobiliario al camión.

A pesar de la diferencia de edades, puesto que los Collins podían ser sus padres o hasta sus abuelos. Unos abuelos jóvenes y divertidos, bromeaba siempre Susan, ellos y los Anderson habían entablado una relación maravillosa.

En muchas ocasiones Brittany acompañaba a Susan a diferentes lugares y tenían largas pláticas que ambas disfrutaban. Lo mismo sucedía con Blaine y Harold, pero ahora esa relación estaba a punto de llegar a su fin. Aunque el matrimonio les aseguró que la amistad que habían forjado con el tiempo siempre seguiría presente y que podrían visitarse mutuamente, el ojimiel sabía que no sería igual.

La mujer de cabello oscuro entrelazado con canas se asomó y esbozó una pequeña sonrisa apagada – Blaine, cariño, ¿puedes ayudarnos?

- Seguro, enseguida voy – apagó la cortadora de césped y la acomodó a un costado de la casa para dirigirse donde sus amigos.

La rubia llegó en el momento en que su esposo desaparecía por el umbral de los Collins y luego vio el camión. Se mordió el labio y sintió mucha tristeza, porque aunque ya sabían que sus vecinos se mudarían, ahora era una realidad inminente.

Limpiaba un par de lágrimas de sus ojos cuando escuchó una voz a su lado – Tesoro, no llores – no se había dado cuenta en qué momento Susan salió de la casa – Vamos a seguir en contacto, lo prometo. ¿Quieres ayudarme con un par de cosas?

- Claro que sí – sonrió débilmente y siguió a su amiga.

Una jornada pesada había resultado ese día porque los Collins tenían más cosas de lo que muchos pudiesen imaginar, y eso que regalaron todo lo que consideraron que no iban a utilizar en una casa en la playa, sino lo más probable es que hubiesen necesitado dos camiones.

La despedida final se llevaba a cabo. Todos los vecinos ya les habían deseado lo mejor y algunos permanecían ahí esperando a que partiesen.

Harold se acercó al moreno con una franca sonrisa – Bien, ha llegado el momento que no queríamos. Realmente hubiera dado todo por no tener que mudarme, pero deseo vivir un poco más y si la brisa del mar me va a ayudar a conseguirlo, no puedo argumentar contra eso.

- Entiendo, es triste, pero lo entiendo. Que estés bien es lo más importante.

- Pero nada de tristezas hijo, sonríe. La vida hay que disfrutarla siempre y saber tomar todo aquello que nos da para quedarnos sólo con lo mejor.

- Voy a extrañarte y todos tus consejos, los refranes, las extensas pláticas, esas frases inspiradoras, todo.

- Igual voy a extrañarte. Eres un gran chico y me hará falta tu energía motivadora, esa alegría contagiosa y...

- Harold, tenemos que irnos.

Con una respiración pesada, miró al hombre mayor – Ten un buen viaje y cuídate mucho.

- Gracias Blaine. Igual tú, y sé feliz siempre. Recuerda que la vida a veces nos exige riesgos grandes, pero al final, la recompensa valdrá la pena.

Un fuerte abrazo fue compartido por los dos hombres y luego se dirigieron al auto de la pareja, en donde la mujer mayor ya estaba embarcada y Brittany se encontraba de pie a un costado sosteniéndola de la mano.

Los Collins se fueron y el camión detrás de ellos. El esposos permanecieron en la calle hasta el último minuto, cuando ya no pudieron divisar a sus amigos y vecinos de años.

- Los voy a extrañar tanto – mencionó la ojiazul con un puchero.

- Yo también, cariño. Mucho en realidad – la abrazó – Vamos a la casa, ya no hay nada que hacer aquí.

- No terminaste de cortar el césped – dijo con voz burlona, tratando de olvidar la nostalgia que la embargaba.

- Me duele todo, lo único que quiero es darme un baño y meterme a la cama.

- ¿No íbamos a salir a cenar?

- Estoy exhausto, pero ¿qué tal si lo hacemos mañana?

- Seguro. ¿Y hoy qué comemos? No pude preparar nada ya, y estoy igual de cansada.

- Mmm... ¿Una pizza y una película en la cama?

- Eso suena grandioso. Vamos a llamar a la pizzería.

El lunes cuando iban saliendo hacia su trabajo, Brittany se percató que ya habían colocado el letrero de "Se Vende" en la antigua casa de los Collins.

- ¿Cuándo pusieron eso ahí? Juro que anoche cuando regresamos del restaurante no estaba.

- Estoy bastante seguro de eso también, así que debió ser hoy muy temprano.

- Sí que fueron rápidos y silenciosos. Son recién las ocho y estamos despiertos desde hace una hora.

- Y ya que mencionas eso, ¿por qué estamos saliendo tan temprano? Estamos a veinte minutos del consultorio y sabes que abrimos a las nueve y media.

- Ya te dije que quiero mostrarte algo. No seas impaciente Blaine. Ahora vamos, pero gira hacia la izquierda.

- Bien, pero me tienes con la intriga.

- Te aseguro que te va a gustar – sonrió.

- ¿Crees que vendan pronto la casa?

- No tengo idea. Por un lado sería bueno porque así tendríamos nuevos vecinos, pero por otro lado está el hecho de que pueden ser personas poco agradables.

- Espero que no sea así, eso sería una pesadilla realmente. Sólo nos queda esperar que sean amables y fáciles de tratar. Aunque nadie va a poder reemplazar a Harold y Susan.

- Coincido contigo, amor. Gira a la derecha y después del semáforo otra vez a la derecha.

- Bien – siguió las instrucciones – ¿Ya me vas a decir a dónde vamos?

- Blaine Anderson...

¡Eso es genial! ¡Muchas gracias! Voy a hablar con mi esposa y luego te aviso lo que hayamos decidido...

Santana salió envuelta en una toalla y con otra en la mano secando su cabello, permaneció en silencio mientras Kurt hablaba por teléfono. Por lo que éste decía, tenía una idea de lo que se trataba la plática.

Sí, exacto... Bien, te llamo luego... Adiós.

- ¿Qué pasó? ¿Es lo que estoy pensando?

- Sí. Hay una casa muy amplia y ubicada en un buen sector. Harry dice que tiene todas las comodidades sin llegar a ser excéntrica ni algo de lujo tampoco, sin embargo el terreno es grande y podríamos adecuarla a nuestro gusto.

Se desocupó hace un par de semanas.

- ¿Y por qué la venden?

- Al parecer vivía ahí una pareja mayor y al señor le diagnosticaron un problema de salud y el médico les recomendó ir al nivel del mar.

- ¡Oh! Entonces no hay problemas, ya sabes como algún asesinato o cosas locas o raras por la que hayan salido huyendo de ahí.

- Santana, ya te he dicho que ver tantos programas de detectives y crímenes te va a afectar, y creo que empiezan a hacer estragos ya. ¿O siempre fuiste así?

La morena le aventó la toalla que tenía en la mano a la cara – ¡Calla Hummel!

- Esto se llama agresión – dijo tratando de reprimir una risita.

- Esto se llama respeta a tu esposa o pagarás las consecuencias.

El castaño no pudo contenerse más y empezó a reír contagiando a la chica.

- Bueno, entonces, ¿iremos a ver la propiedad?

- ¿Harry no te dijo nada más?

- Según él, la casa se ajusta a lo que le pedimos y el precio es bueno. Tendríamos que revisarla para tomar una decisión obviamente, pero necesita que le digamos si nos interesa para acordar el día en que pueden mostrárnosla.

- Sí, quiero ir a verla.

- Perfecto, voy a llamarlo para coordinar todo.

- Bien – mientras el ojiazul marcaba el número, la latina se lo quedó observando con atención y se dio cuenta de algo que no se había percatado antes – Kurt – la miró mientras colocaba el teléfono entre su oreja y el hombro – ¿Por qué estás sólo en boxer a esta hora?

- Porque no pienso moverme a ningún lado. Decidí que hoy me voy a quedar aquí en la cama descansando, y más tarde tal vez me meta a la piscina. Por lo tanto, no pienso ponerme más ropa. Tengo ganas de estar así.

- ¿Dónde está mi esposo y qué hiciste con él?

El castaño rió – Tengo derecho a hacer cosas como estas de vez en cuando – Hizo una mueca – No contesta, en un rato vuelvo a marcarle.

- ¿Sabes qué? Tienes razón, tenemos todo el derecho de quedarnos en casa con poca ropa o sin nada de ella y sólo disfrutar del día.

- ¿Te unes a mi diversión? – el celular sonó y contestó sabiendo de quién se trataba.

La morena se quitó la toalla y se puso un panty, luego se metió en la cama. Cuando el chico terminó la llamada la miró sorprendido – ¿Te vas a quedar así?

- Si tú puedes usar ese pedacito de tela que no deja nada a la imaginación, por qué yo no puedo usar sólo esto.

- Ah... Bueno... Me refería a esa parte que – señaló con el dedo.

- Si tu pecho está descubierto, el mío también.

- Es diferente, lo sabes.

- ¡Oh Hummel! No hay nada que no hayas visto antes – rió con picardía – Bueno, dime qué acordaron.

Desviando la mirada hacia un lado trató de recordar lo que Harry le había dicho – Ah sí... el viernes en el transcurso de la mañana.

- Tenemos que comprar los pasajes de avión con tiempo, no vaya a ser que no consigamos nada para esa fecha.

- Él se va a encargar de eso también.

- Perfecto, entonces ahora sí a relajarnos.

- No es fácil, ¿sabes?

- ¿Realmente estás sonrojado? Por todos los cielos, soy tu esposa.

- Ya sé, pero me siento cohibido en este momento.

- Como dije antes, no hay nada que no hayas visto antes.

- Santana...

- Bien, me pondré un top, pero estás siendo ridículo y lo sabes.

Un par de horas después, tomando el sol frente a la piscina, platicaban sobre las expectativas de la propiedad que visitarían.

- Hay otra cosa que me inquieta – mencionó la morena mientras extendía el brazo para tomar su vaso con limonada de la mesa del costado.

- ¿Qué cosa?

- Los vecinos. Aquí estamos en una zona apartada. La casa más próxima a la nuestra está a una buena distancia. Allá estaremos cerca de todos los moradores, porque aunque las viviendas no estén junta una a la otra, no creo que tengan todo el espacio que tenemos aquí.

¿Y si son personas raras? ¿Si no les agradamos o si no nos agradan?

- Harry me dijo que no hay mucha distancia entre ellas, de hecho. Pero en la zona donde está ubicada la que vamos a ver, sólo hay tres de ese lado y tres al frente.

- ¿Sólo tres?

- Sí, luego de eso hay un parque o algo así, luego siguen otras casas, pero en esa área sólo tres.

- ¿Y cuál es la que venden? No me digas que la del medio.

- Mmm... sí, es esa. Aunque la familia que vive de un lado casi no pasa ahí, es más como una casa de verano, así que sólo los veríamos en esa época, eso si no viajamos o tenemos planes.

Del otro lado vive un matrimonio joven, según lo que ha averiguado son personas muy amables y sociables. Tal vez podríamos entablar una buena amistad con ellos.

- Bien, creo que podemos echarle un vistazo de todas formas, aunque eso de que esté en el medio no es de mi agrado.

- Te entiendo, pero el que la familia del lado no esté casi nunca nos da cierta privacidad. Sólo quedaría el matrimonio que está al otro lado y ellos trabajan todo el día, aunque nosotros también vamos a estar trabajando... No creo que tengamos mayores posibilidades de coincidir con ellos, pero espero que nos llevemos bien para las pocas ocasiones en que eso suceda.

- ¿Qué tan jóvenes son? ¿Te dio alguna información de ellos? ¿Qué clase de pareja son? Ya sabes a lo que me refiero, no que importe realmente.

- Son una pareja hétero, relativamente de nuestra edad. Amm... los... – se quedó pensando por un instante – Los Anderson.