* AdrianaBotero2 Estoy mejor, muchas gracias :3

Totalmente de acuerdo, fueron dos almas reconociéndose la una a la otra *-*

* Soledad Rodriguez ¡Gracias amiga! Claro que siempre pienso en ustedes si son una parte importante en mi vida.

Uy... puede ser, los dos se quedaron impactados (^-^)

* Moontsee VR ¡El momento del encuentro llegó! Sí, el hecho que los dos estén casados complica las cosas, aunque va a ser que todo sea más intenso.

No reprimas lo que piensas. Me hiciste acordar de Darren cuando dice que no puede dejar de hablar y expresar todo lo que piensa y sólo se extiende y a veces las personas lo mal interpretan, pero no puede evitarlo, así es él.

Jajajajajajaja "sexo hétero... ugggg". Me has hecho reír tanto con eso, aunque lo respeto totalmente. Cada quien es libre de tener sus gustos. ¡Oh! La rara escena que jamás nadie se esperó. Te cuento que iba a usar esa imagen para la portada, junto con otras (porque iba a hacer un collage de las 2 parejas), pero luego decidí sólo poner un momento de ellos con sus parejas y otra con la persona que se convertirá en su amor.

Definitivamente Kurt y Santana se aman y siempre van a estar el uno para el otro incondicionalmente. La plática fue un momento de total inspiración y en el que además plasmé algo que siempre he pensado con respecto a Titanic y la muerte de Jack. Estoy de acuerdo con tu punto de vista, sin lugar a dudas.

Blaine y Brittany realmente se aman, pero muchas cosas se van a ir descubriendo conforme avancen los capítulos, incluyendo lo que sucedió entre ella y Santana en las tutorías.

Aww, tan linda. La verdad, sólo sé que le pongo el corazón a lo que hago y me dejo guiar por eso. Jajajaja, no me gusta hacerlas/os sufrir, pero siempre es bueno crear un poco de expectativa entre un capítulo y otro ;)

Quisiera poder escribir más rápido, pero no siempre se puede por diferentes razones.

Jejeje, eres un sol. Un gracias del porte del universo. También te amo y te envío miles de abrazos.

* Georgi G ¡Gracias! =)

* Yamii Leguizamon ¡Yay! Ahora que se conocen, muchas cosas van a suceder. Aquí la actualización que esperabas ;)

* Olga Moreno Gracias, y disfruta la lectura.

* Nicol López Alcívar Muchas gracias por todas tus palabras y buenos deseos C:

Desde el comienzo hubo algo ahí... Ya veremos qué pasa después.

* KmiiloBastidas Jejeje, escribo tan rápido como puedo :P Muchas gracias, aquí tienes un capítulo más largo ;)

* jeny Muchas gracias =)

¿Por qué piensas eso? El corazón de Kurt no está roto.

* lety bl ¡Oh sí! El tan esperado encuentro ha sucedido ;D

* Beanderson16 Muchas gracias por comentar =) Me alegra que lo hicieras.

Klaine tuvo su primer encuentro y el reencuentro Brittana estará lleno de muchos sentimientos.

* SoloGlee77 ¡Qué genial es saberlo! De nada. Me alegra que te esté gustando =)

* Chobits3 ¡Oh! Eso significa mucho para mí ^-^ Aquí tienes el nuevo capítulo.


CAPÍTULO 8:

"Conociéndonos"


.

- Soy su nuevo vecino y vine para saludar – reaccionó y habló tratando de sonar tranquilo.

- Hola Kurt, mucho gusto. Mi nombres es Brittany – le sonrió – Pero ven, pasa por favor.

- No quiero causar molestias.

- Ninguna molestia, viniste a saludar, así que pasa.

- Muchas gracias.

- Cariño, ¿apagaste el horno?

- No, todavía no ha pasado el tiempo – respondió tropezando un poco con las palabras.

La chica corrió a la cocina y los dos hombres quedaron de pie mirándose. Blaine sacudió la cabeza y trató de sonreír – por favor – hizo un movimiento con la mano indicando que entrase a su hogar y éste así lo hizo.

Se acomodaron en la sala y las preguntas empezaron, cuestionamientos como por qué se había mudado, si vivía solo, por qué eligió ese lugar y demás fueron contestados en medio de historias y anécdotas interesantes.

Kurt y Brittany hicieron conexión de inmediato. Conversaban y se reían como si fuesen amigos de toda la vida que se estaban reencontrando, y lo que comenzó como una pequeña introducción se había convertido en una extensa plática que terminó con una invitación para almorzar el fin de semana y ahí de paso conocer a la esposa del castaño.

Blaine participaba de la conversación, pero la mayor parte del tiempo permaneció en silencio observando la interacción entre los dos de ojos azules sin entender qué era lo que estaba sintiendo.

El celular de Hummel sonó y eso dio por terminada la charla debido a que Santana lo llamó para decirle que la fuese a ver a la oficina porque su auto no encendía.

- Hay una cooperativa de taxis excelente y totalmente confiable. Siempre es algo que se necesita – interrumpió la rubia en medio de la despedida – déjame ir por la tarjeta.

- Seguro, realmente te lo agradecería.

- ¿Trabaja cerca? – indagó con voz suave el ojimiel.

- Todavía no tenemos nuestra propia oficina, pero está donde unas personas con las que estamos realizando negocios. Mmm, como a una media hora de aquí. Tal vez podría llegar más rápido, pero aún no conocemos bien las calles y estamos tratando de ubicarnos, por ahora encontró una ruta que la lleva hacia allá y es la que sigue.

- Entiendo, mudarse puede ser un poco complejo. Cuando Britt y yo vinimos a vivir aquí nos pasó lo mismo, pero no tardarán en adaptarse y empezar a conocer los lugares. Deberían conseguir un GPS.

- Cada uno tenía el suyo, pero los dejamos porque equivocadamente creímos que nos los necesitaríamos.

- Puedo prestarte el mío.

- No es necesario Blaine. Vamos a mandar a pedir los nuestros.

- Hasta que se los envíen. Yo ya no lo uso, a menos que salga de la ciudad y a ustedes les va a servir más.

- Lo que menos quiero es causar molestias.

- No me molestas en lo absoluto – lo miró de frente y sus ojos se conectaron. Ninguno de los dos dijo nada, sólo se observaban cuando Brittany regresó.

- Las cosas nunca aparecen cuando las buscas – rodó los ojos – pero al fin la encontré. Toma, y pregunta por George, dile que llamas de nuestra parte y te darán un precio especial.

- ¡Oh! Eso es muy amable de tu parte. Gracias.

- No es nada – le sonrió.

El celular del ojiazul volvió a sonar – Debo irme, Tana se vuelve loca si tiene que esperar mucho, y si no me doy prisa, me hará dormir en la tina – rió.

Los esposos rieron con la broma, sin saber que la latina sí era capaz de eso.

- Es muy agradable. Debo decir que me encanta tenerlo como vecino – manifestó la chica con una enorme sonrisa – espero que la esposa sea igual.

- Ah sí. Seguramente lo es.

- ¿Qué ocurría?

- ¿Cuándo?

- Cuando estábamos conversando. Por momentos te quedabas en la nebulosa.

- Ah… No – hizo un gesto – es sólo que ustedes dos estaban platicando tan a gusto que no iba a interrumpir.

- ¿Seguro? Porque Blaine Anderson callado, es la cosa más rara del mundo. ¿Te sientes bien?

- Sí amor, la verdad es que tengo mucha hambre – arrugó la nariz.

- Tú siempre tienes hambre – rió – Ven, – lo tomó de la mano – vamos a comer.

- ¿Qué te demoró tanto? – inquirió la morena golpeteando con el zapato en el pavimento.

- Hola Kurt, ¿cómo estás? ¿Qué tal tu día? Gracias por dejar lo que estuvieses haciendo para venirme a buscar.

- ¡Oh Hummel! ¡No estoy para tus sarcasmos! – rodó los ojos y subió al auto.

El castaño se bajó y sacó del maletero los implementos necesarios para enganchar y remolcar el auto de Santana. Ella observaba por el espejo y negó con la cabeza.

Cuando hubo terminado, se embarcó y puso el motor en marcha.

- ¿Mal día?

- Ajá – respondió la chica entre dientes y apoyó la cabeza en el vidrio de la ventana.

Todo el camino lo recorrieron en completo silencio. Kurt sabía que cuando su esposa estaba de mal humor era mejor no hablarle o terminarían discutiendo.

Por su lado ella respiraba profundo, tratando de olvidarse de lo ocurrido en la oficina. Prefería mantenerse callada porque de lo contrario empezaría a argumentar y lo que menos quería era una pelea con su esposo.

Al llegar a casa el castaño apagó el motor, y cuando iba a salir del vehículo una mano lo sostuvo del brazo, por lo que volteó de inmediato.

- Gracias.

- Está bien.

- No, de verdad, gracias. No sólo por irme a buscar, sino por conocerme tan bien y saber respetar mis silencios.

Negó con la cabeza y acarició la mano que todavía lo estaba sosteniendo – Seguro – le guiñó un ojo. Ella sonrió y se inclinó para darle un beso en la mejilla.

- Realmente son muy agradables, más de lo que hubiera esperado – mencionó el castaño con una sonrisa mientras cenaban – y nos invitaron a comer el sábado.

- ¡Oh! Eso suena bastante bien, de hecho. Ya quiero conocerlos. ¿Y cuáles son sus nombres?

- Son los Anderson, Blaine y Brittany Anderson.

Cuando escuchó ese nombre la morena no pudo evitar recordar a su rubia amiga a la que había visto después de tantos años en la gasolinera, y una sensación cálida la recorrió por completo mientras pensaba en qué parte de esa ciudad podría vivir y si alguna vez tendría la oportunidad de hablar con ella.

- Tana… Hey… Tierra llamando a Tana… – le tocó la mano haciéndola sobresaltar.

- ¿Qué ocurre?

- Eso quiero saber, te estaba hablando y de pronto te quedaste perdida en tus pensamientos.

- Ah… sí… es que… Olvídalo. ¿Qué me decías?

- Sabes que puedes contarme lo que sea. Entre nosotros no hay secretos.

- No es nada.

- Tú y yo sabemos que el "no es nada" es una de las peores estupideces que alguien puede decir, porque siempre significa que pasa algo.

- Hummel, sólo sígueme contando.

- Bien, sin presiones. Voy a dejar que me lo digas cuando estés lista.

Ella hizo un gesto y luego rodó los ojos – Entonces, el sábado tenemos un almuerzo con ellos.

- Sí, pero no era eso de lo que te estaba hablando. Te decía de la cooperativa de taxis.

- ¿Qué cooperativa?

Él le explicó todo, así como el ofrecimiento de Blaine para prestarle el GPS.

- ¡Oh! Eso es poco común. Las personas no siempre son tan amables con los desconocidos.

- Tal vez tratan de ser buenos vecinos, o en realidad así son ellos. Como te dije, son muy agradables.

A la mañana siguiente, el sol brillaba resplandeciente cuando el timbre sonó y Kurt secándose el cabello después de haberse dado una ducha, abrió la puerta.

Frente a él se encontraba un hermoso hombre de mirada cálida y una sonrisa tímida. Varios rizos caían a un costado de su frente y eso le daba un toque muy sexy. Usaba un jean ajustado y una camiseta polo de color turquesa que dejaba ver su cuerpo bien trabajado y resaltaba sus ojos.

- Hola… Amm… Buen día… – las palabras se quedaron atoradas en la garganta del moreno al ver al castaño usando un short azul muy pequeño, que parecía más un boxer que cualquier otra cosa, llevaba una camiseta blanca sin mangas, totalmente pegada a su cuerpo húmedo y ejercitado. Del cabello caían gotas de agua que rodaban sobre su rostro y cuello.

- ¡Hola Blaine! – sonrió – ¿Puedo… ayudarte en algo?

- Ah… Sí… Digo no… Amm… Lo que quiero decir es que vine a traerte el GPS. No sé a la hora a la que salen al trabajo… y me disculpo si es muy temprano para ustedes.

- ¡Oh! No te preocupes. Somos dueños de nuestro horario, eso es lo bueno de tener tu propia empresa, y hoy no estaremos en casa. De hecho, nos iremos a buscar un taller más tarde. Pero no debiste, te lo agradezco, sin embargo no era necesario.

- Como mencioné ayer, no lo uso. Es más, Britt les manda el suyo también.

- ¡Eso es demasiado!

- Los tenemos guardados y ustedes deben aprender a conocer las calles, ubicarse y todas esas cosas, y estos aparatos son magníficos para ayudarlos en eso.

- Lo sé, pero ustedes…

- No los usamos, y vamos juntos al trabajo. Así que el de Britt está casi nuevo. Ya le descargué las actualizaciones. Sólo tienes que programarlo. No necesito explicarte cómo funcionan porque ya lo sabes.

- Sí, claro, – respiró profundamente – Es un gesto muy generoso de su parte. Gracias. En cuanto estemos más ubicados o cuando nos envíen los nuestros, lo que suceda primero, prometo devolvérselos.

- Tranquilo. El tiempo que los necesiten está bien. Recordarás que ayer te dije que sólo lo uso cuando salgo de la ciudad, y por ahora voy a permanecer aquí. Britt tampoco va a viajar y las calles las conocemos a la perfección.

- Insisto, esto es… Muchas gracias Blaine y dile a Britt que se lo agradezco mucho también.

- Seguro – los dos se sonrieron – Ah… me tengo que ir. Debo ver a un paciente a primera hora.

- ¿Paciente?

- Soy veterinario. Ya sé que muchas personas se refieren a sus mascotas como simples animales, pero para mí no es así. Y son mis pacientes, aunque suene absurdo.

- No es absurdo, me parece… muy dulce. Eso habla de la clase de persona que eres.

- ¡Oh! – sonrió – Gracias.

Le devolvió la sonrisa – Es bueno saber que hay un veterinario tan cerca por si se lo necesita.

- ¿Tienes mascotas?

- Un perro, su nombre es Brandon.

- Genial. Realmente tengo que irme, lo lamento.

- No, por favor. Ve y ten un gran día. Y una vez más gracias.

- No es nada. Tú igual ten un buen día. Si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarme.

- Ahora que lo mencionas, me puedes dar la dirección de un taller mecánico. Mándamela por mensaje, no te quiero hacer demorar más. ¿Tienes tu teléfono aquí?

- Sí, claro – sacó el celular y se lo entregó.

Rápidamente el ojiazul ingresó su número – Listo. En cuanto puedas escribirme estará perfecto, como te mencioné, no vamos a salir a ninguna parte.

- Lo haré. Hasta luego.

Kurt levantó la mano para despedirse y se quedó observando como el moreno caminaba hacia su casa. No pudo evitar recorrer con la mirada su anatomía y sintió un calor recorrerlo.

- ¿Quién era?

- Blaine. Ya te cuento.

- Ok. ¿Quieres café?

- Sí, gracias.

Ella se dirigió a la cocina y él cerró la puerta, apoyándose en ella por un instante. Se había quedado totalmente impresionado con su vecino, pero particularmente con sus hermosos ojos. Eran cálidos y de un matiz de colores que todavía no lograba comprender. En un momento habían sido dorados como un rayo de sol, pero mientras hablaban se habían tornado en un verde almendra. Podía jurar incluso que por una fracción de tiempo se volvieron de una tonalidad caramelo cuando la luz le dio en un costado del rostro. Eran sin lugar a duda los ojos más atrayentes y divinos que había visto en toda su vida.

La semana siguió su curso y finalmente el sábado llegó. En casa de los Anderson se preparaba todo para un almuerzo al aire libre. En el patio tenían un área especial para eso y los esposos trabajaban en conjunto tanto con los arreglos como con la comida. Blaine no era bueno cocinando, pero en lo que podía ayudar a Britt, siempre lo hacía.

Kurt llegó a la hora indicada y empezaron a conversar amenamente mientras bebían algo refrescante.

- ¿Y tu esposa? – indagó la rubia mientras acomodaba los platos en la mesa.

- Ya viene, su mamá la llamó por teléfono en el momento en que íbamos saliendo.

- ¡Oh! Bueno, eso es algo que no podía dejar pasar definitivamente.

Los tres seguían platicando cuando se escucharon pasos y Kurt sonrió – ahí viene Santana.

Los esposos voltearon para mirar a la mujer que se acercaba a ellos y en ese instante la ojiazul soltó el vaso, el cual cayó al piso estruendosamente.

- ¿Qué pasó? – indagó el moreno preocupado.

- Un calambre en la mano – se agachó para recoger los vidrios.

- Ten cuidado. No vayas a cortarte. Déjame ir por la escoba.

- Yo voy – salió de prisa hacia el interior de la casa.

- ¿Está todo bien? – preguntó el castaño.

- Sí, tuvo un calambre. Es todo.

- Oh… Bien.

- ¡Hola Blaine! – saludó con una sonrisa – ellos ya habían tenido la oportunidad de conocerse cuando los acompañó a comprar los repuestos para el auto.

- ¡Hola Santana! ¿Cómo estás?

- Muy bien. ¿Hay algún problema?

- No, todo bien. Tomen asiento por favor. Voy a ver que demora a Britt.

Los esposos se sentaron y él se dirigió hacia el interior.

- Amor. ¿Dónde estás? – La encontró caminando de un lado al otro de la cocina, lucía nerviosa y murmuraba algo que no pudo entender – ¿Qué tienes?

- Es este absurdo calambre justo ahora – se sobó la mano. Esa era una buena excusa, porque a raíz de un percance que tuvo cuando rescataba a un animalito, los calambres se presentaban en determinados momentos, así que no era algo inusual.

- Lo lamento – la tomó de la mano y empezó a darle un pequeño masaje – No te preocupes por nada que yo me encargo de todo – le besó la frente.

Ella lo miraba, la forma en que la estaba cuidando, lo dulce que era, y se sintió culpable por estarle mintiendo – Ya pasó, gracias – se separó un poco.

- Cuando estés lista, regresamos.

- Umm... – balbuceó.

Tantos años y… justo ella… aquí en mi casa… ¡Esto no puede estar pasando!

- ¿Segura que te sientes bien? Te pusiste pálida.

Mejor le digo que me siento mal. No, no puedo preocuparlo más... No, no sería justo.

- Sí, cariño. Es sólo que… Sabes lo mucho que me frustran estos calambres.

- Te prometo que vamos a buscar otros médicos hasta que eso ya no te moleste más.

La rubia le dio una pequeña sonrisa – Ve con ellos. No los dejes solos, es de mala educación hacer eso.

- Pero…

- Enseguida voy. Necesito calmarme un poco.

- Bien. ¿Quieres algo?

- No, sólo acompáñalos.

- Ok – le dio otro beso en la frente.

No sacas nada con esconderte Brittany. Es tu vecina y tarde o temprano tendrás que verla. No puedes ocultarte todo el tiempo.