¡Saludos a todas y todos! Por motivos de salud (la mayoría ya lo sabe) me ausenté todo este tiempo, pero no he abandonado ni esta ni ninguna otra historia. ¡Jamás lo haré!

Sin más que comentar, les dejo con la actualización correspondiente ;)


CAPÍTULO 11:

"Mentiras y Verdades"


.

- ¿Quieres ir a comer? – preguntó la rubia trayéndolo de vuelta al presente.

- Perdón, ¿qué cosa?

- Que si quieres ir a comer. Si no tienes otros planes, claro.

- Sí, seguro. De hecho iba a almorzar solo porque Santana está de viaje, así que tu compañía será fantástica.

- ¡Perfecto! – respondió con emoción mientras pagaba por sus artículos – Yo también iba a comer sola porque Blaine está ocupado. Vamos a casa para guardas las cosas y luego salimos, ¿te parece?

- Claro – ambos se sonrieron, tomaron sus bolsas con las compras y salieron del supermercado.

Mientras conducía a su hogar, la culpa empezó a corroerlo. Brittany era genial, ellos se llevaron bien desde el momento en que se conocieron, la consideraba una buena amiga y él... él tenía sentimientos por su esposo. ¡Eso no era correcto! Santana tenía razón, no podía meterse en el medio. Definitivamente no podía destruir un matrimonio, no era esa clase de persona.

Tal vez Blaine se había dado cuenta y por eso lo evitaba... Ahora sentía un gran bochorno, porque siendo honestos, sí había estado coqueteándole ese día en la piscina y había hecho uno que otro comentario mal intencionado, a más de que en varias ocasiones se pavoneó frente al moreno con total descaro.

¿Qué le estaba pasando? Si sus padres supieran lo que estaba haciendo se avergonzarían de él sin lugar a dudas. Sin embargo nadie manda en el corazón.

Tal vez es porque llevaba tanto tiempo solo y cuando conoció al veterinario las cosas se dieron... pero no podían continuar, a partir de ese momento reprimiría todo lo que estaba sintiendo y se comportaría como era debido.

No iba a volver a pensar en Anderson de la forma en la que lo había estado haciendo, nunca más podría pasar. Él tenía fuerza de voluntad y haría uso de ella.

En el restaurante los dos ojiazules platicaban tranquilamente, aunque ella no pudo evitar percatarse lo callado que estaba el castaño en su mayoría. Por alguna razón no era el mismo chico alegre y parlanchín de siempre.

- ¿Te ocurre algo?

- No, ¿por qué?

- Te noto extraño. Como si estuvieses preocupado por algo.

- Lo siento... Es que... estaba pensando en cómo le estará yendo a Santana con el problema que tenía que solucionar.

- ¡Oh! Entiendo. ¿Y es algo muy grave?

- Espero que no. Ella es excelente en lo que hace y de seguro podrá resolverlo.

- Bien, entonces no pienses más en ello y cuéntame cómo va todo aquí. ¿Cuándo inauguran la oficina?

- En una semana y media, según lo que tenemos previsto. Todo marcha a la perfección hasta ahora. Hemos logrado buenos tratos.

- ¡Qué bien! Me alegra mucho saberlo. Es genial que los dos se dediquen a lo mismo. Pueden entender el trabajo del otro, la presión, las situaciones que se presentan, y de igual forma comparten la pasión por lo que hacen.

- La verdad es que sí, tienes toda la razón. ¡Es maravilloso que los dos estemos totalmente involucrados en el negocio! Para ustedes debe ser igual.

- ¡Por supuesto! Blaine y yo somos muy felices con lo que hacemos. Amamos los animales como no tienes idea, aunque años atrás él tenía una aversión por una experiencia del pasado, pero afortunadamente se dio cuenta de que lo mejor que podía hacer era avanzar. Empezamos trabajando en un lugar muy agradable, pero con el tiempo pusimos nuestra propia veterinaria y nos va muy bien.

La charla continuó pasando de un tópico a otro hasta que empezaron a hablar sobre sus respectivas parejas. Ambos escucharon con atención todo lo que el otro decía, desde cómo se habían conocido hasta la manera en que la relación se había dado y todo lo que significaban en sus vidas.

Claro, Kurt omitió la parte de sus preferencias sexuales y le dio la versión que todos conocían de ellos, aunque realmente quería contarle la verdad. Había pasado mucho desde que confió su secreto a otra persona. Eran muy pocos los que sabían de aquello y ninguno estaba cerca. A veces se sentía cansado de no poder ser él mismo y hablar de lo que sentía con alguien más que no fuese Santana, cosas como expresar sus emociones por el chico que le gustaba era algo que no podía hacer y resultaba tan frustrante... aunque en este caso aunque Brittany supiese la verdad, no podría decirle tampoco.

Mientras el castaño estaba perdido en sus pensamientos, la rubia sucumbió ante sus recuerdos también y empezó a preguntarse si su nuevo amigo sabía que su esposa alguna vez se sintió atraída por las chicas. Lo que pasó entre ellas, lo que sea que eso hubiese sido ocurrió casi al mismo tiempo en que la latina se involucró con Kurt, según los cálculos que estaba haciendo. Tal vez ya estaban saliendo... lo cual significaría que...

No, no quería pensar en ello, no tenía sentido, eso pertenecía al pasado. Ella estaba felizmente casada con un hombre maravilloso al que amaba y que la amaba de la misma forma. Por otro lado, Santana también estaba casada con un chico increíble, quien por azares de la vida era ahora su amigo y estaba sentado frente a ella.

Un celular sonó haciéndolos brincar a los dos, se miraron y rieron nerviosamente – Es Santana – musitó luego de revisar su teléfono y contestó la llamada, la cual duró un par de minutos.

- ¿Problemas?

- Al parecer va a tener que quedarse hasta mañana porque debe contactar a otras personas.

- Qué mal, espero que pueda solucionar todo sin que se presenten más inconvenientes.

- Gracias – le dio una sonrisa sincera, que fue correspondida de inmediato.

Blaine llegó a casa bastante agotado porque todo había sido más complicado de lo imaginado. Escuchó el televisor y se acercó por detrás del sofá mientras se quitaba la chaqueta – ¡Hola amor! ¿Cómo estás?

- Cariño, no escuché la puerta. Todo bien. ¿Qué tal tu día?

- ¡Hola Blaine!

Al escuchar esa voz, miró con atención notando dos cabezas en el mueble y terminó de rodearlo hasta quedar de frente, y ahí sentado junto a su esposa se encontraba el castaño. La impresión al verlo fue tal que se quedó sin palabras por unos segundos.

- ¡Ho...hola Kurt! ¡Qué sorpresa!

- Pasamos la tarde juntos y como no sabía a qué hora llegarías lo invité a ver una película – comentó la rubia.

- ¡Oh! Genial – sonrió nerviosamente.

- ¿Vas a comer o te vas a bañar primero? – preguntó poniéndose de pie.

- Creo que me tengo que retirar – mencionó el ojiazul con voz trémula.

- No, por favor – dijo la chica con una sonrisa – No te puedes ir hasta que termine la película.

- No quiero incomodar. Blaine está cansado y seguramente...

- A mí no me molesta en lo absoluto. Hagan de cuenta que no estoy aquí. Es más, voy a bañarme – sintió unas manos en su cintura y en cuestión de nada unos labios estaban sobre los suyos.

Kurt fijó la mirada en el televisor con evidente incomodidad. No tenía nada de malo que Brittany besara a su esposo, pero verlos había causado una sensación rara en su estómago.

Su amiga se sentó a su lado nuevamente luego de un tiempo – ¿Qué sucedió?

- Perdón, ¿qué?

- En la película, en el momento en que me levanté ¿qué fue lo que pasó?

- No... no presté atención.

- ¿Por qué?

- Es que... Creo que es mejor si me voy. Siento que estoy interrumpiendo.

- No seas tontito. Blaine se fue a bañar, y de ahí a que salga la película ya habrá terminado. Cuando ha tenido un día pesado le gusta meterse a la tina para relajarse y olvidarse de todo. Se puede pasar más de una hora metido entre la espuma, así que deja de preocuparte.

Además somos amigos y los amigos jamás serán una molestia. Eres más que bienvenido a este que puedes considerar como tu hogar también.

- Gra...cias. Brittany eres espléndida en realidad y... yo – se tapó el rostro con ambas manos.

- ¿Tú qué? Anda, dime – lo tomó de las manos para que las bajase.

- No merezco todas tus atenciones.

- Kurt, estás pálido. ¿Te sientes bien? ¿Necesitas algo?

- Un poco de agua tal vez.

- Claro que sí – se levantó de inmediato y corrió a la cocina.

Cálmate Hummel. No hay ninguna razón para que te pongas así. Respira, no ocurre nada. No actúes como si hubieses cometido un crimen y piensa en algo para salir de este apuro que tú mismo causaste.

Se levantó para ir a buscar a la rubia y se toparon en el camino – Ya estoy mejor. Creo que fue el azúcar o algo por el estilo. No acostumbro comer tantas golosinas y hoy me extralimité.

- ¿Estás seguro? – le extendió la mano en la que sostenía el vaso.

- Sí, todo está bien – bebió el agua – ¿Seguimos viendo la película?

- Ok – respondió con cierta duda, lo tomó del brazo enganchándose en él y se dirigieron a la sala.

Eran las tres de la mañana y Kurt no podía conciliar el sueño, así que decidió que lo mejor que podía hacer era salir a caminar para tratar de despejarse. El vecindario era tan seguro que podía hacerlo con tranquilidad sin temor a que algún delincuente le saliese en el camino, esa era una de las cosas que más le gustaba del lugar, así que se cambió de ropa y se dirigió a la calle.

Antes de darse cuenta había llegado al parque y distinguió sentado en uno de los columpios a alguien. Sin duda era una silueta masculina, pero no sintió miedo porque estaba seguro que era alguno de los vecinos que también estaba desvelado.

A veces se le hacía raro tener esa tranquilidad. Donde vivía antes, si hubiese visto a un hombre en el parque en la madrugada, habría salido corriendo sin siquiera detenerse a pensarlo.

Pudo notar que aquel sujeto estaba observando la luna brillante que alumbraba el lugar, tal vez tenía mucho en qué pensar también, así que decidió no interrumpir y continuó su recorrido. Finalmente se sentó en una banca al final del parque y dejó que sus pensamientos lo consumieran.

No sabía cuánto tiempo llevaba ahí, pero una voz lo trajo de vuelta al presente...

- A veces quisiera volver a ser un niño. Las cosas eran tan fáciles entonces.

- ¿Blaine?

- ¿Kurt? Ah... Lo lamento, sentí curiosidad por la persona que estaba sentada aquí y pensé que tal vez necesitaba alguien con quien hablar.

- ¿Cómo me viste? ¿Eras tú el que estaba sentado en el columpio?

- Sí. Te vi pasar y pensé que era uno de los vecinos.

- Soy tu vecino.

- No imaginé que fueses tú.

- ¿Te decepciona saberlo?

- No... ¿por qué preguntas eso?

- Bueno... Has estado evitándome.

- Ah... No, es sólo que estuve ocupado...

- Y me has estado mintiendo también.

El moreno se mordió los labios y bajó la mirada por unos segundos – ¿Puedo sentarme?

- No... Prefiero ir a los columpios. Hace tantos años que no me subo en ellos.

- Bien, vamos.

Se dirigieron hacia allá y cada quien ocupó uno. Kurt empezó a mecerse y cerró los ojos disfrutando de la sensación mientras Blaine lo observaba.

- ¡Sí! – pronunció el ojiazul luego de un minuto – Definitivamente todo era más fácil cuando era un niño.

El moreno comenzó a mecerse también y se permitió cerrar los ojos y olvidarse del mundo que le rodeaba por un instante. Abrió los ojos y vio al castaño balanceándose a su lado y le sonrió – Había olvidado lo increíble que esto se siente.

- Te entiendo, a medida que crecemos vamos dejando de lado cosas tan sencillas como esta y que sin embargo pueden sentirse tan bien.

- Eso es cierto. A veces creo que no es siempre la vida la que va complicándose, hay ocasiones en que somos nosotros mismos quienes hacemos que todo sea más difícil.

Kurt fue bajando la velocidad hasta detenerse y respirar profundamente. Ante esa acción, el moreno se detuvo abruptamente y lo miró fijamente.

- No podía dormir. Había tanto en mi mente y pensé en venir a despejarme, pero no creo que esté surtiendo efecto – mencionó el de piel pálida mirando hacia la nada.

- ¿Tienes problemas?

- No sé si se pueden catalogar como problemas – hizo una mueca – Blaine, ¿por qué me has estado evitando? ¿Por qué las mentiras?

- Lamento mucho eso. No tengo palabras para expresar lo que siento y poder explicarte.

- ¿Te incomoda mi presencia? ¿Hay algo de mí que no te agrade tal vez o que te moleste?

- En lo absoluto. Me gusta tu compañía. Nos llevamos muy bien.

- Así era, pero un día sólo cambiaste y... No entendía lo que te ocurría porque desde el comienzo tuvimos mucha química, pensé que nos estábamos convirtiendo en amigos y de pronto comenzaste a esconderte de mí. Todavía sigo sin comprenderlo.

- Kurt...

- Si ese día en la piscina dije o hice algo inapropiado o que te haya ofendido o incomodado de alguna forma, créeme que lo lamento realmente. Jamás fue mi intención causar este conflicto.

- No es eso. No me hagas caso, sé que me he comportado de la peor forma, pero no tiene que ver contigo.

- Ni si te ocurra decir lo de "no eres tú, soy yo", porque detesto esa frase. El 99% de las veces que es usada, no es más que una mentira, una excusa barata que fue inventada por alguien que no sabía de qué otra manera librarse de alguien.

- Wow – rió ligeramente – Estoy de acuerdo con eso, aunque no en su totalidad, porque hay ocasiones en que el problema sí está uno y no en el otro. Como con nosotros. Eres probablemente una de las personas más increíbles que he conocido en mi vida, no hay nada malo en ti ni contigo, y sin embargo me estuve alejando porque tuve varios conflictos internos que están relacionados conmigo directamente.

- Todos pasamos por eso en determinados momentos.

- Puede ser, pero no significa que vas a apartar a los que te rodean. Y lamento tanto haber estado haciendo eso contigo, no lo merecías. Lamento mucho también haberte mentido, eso fue muy cobarde y bajo de mi parte, ninguna persona merece que le mientan.

Me comporté tan mal y tú eres tan bueno, amable, noble, honesto. Me alegra haberte conocido porque hay pocas personas como tú que...

- Con respecto a eso... No he sido totalmente sincero contigo... Y ahora tengo miedo de que me juzgues.

- ¿A qué te refieres? ¿Qué mentiras me has dicho? – lo observó con atención frunciendo el ceño.

- No te he dicho ninguna mentira, pero no he sido cien por ciento honesto tampoco.

- Cada vez entiendo menos.

- No importa, olvídalo. Después de todo no es algo que necesites saber.

- No puedes mencionar algo así y luego decirme que sólo lo olvide.

- Esto no es algo que... Tiene que ver conmigo, eso es todo. No está relacionado a nuestra amistad o contigo. Ni siquiera debí hacer referencia a ello.

- Bien – respondió con seriedad mirando hacia un costado.

- Blaine, es como lo que te pasa a ti. Dijiste que tienes conflictos internos pero que eso es algo muy tuyo. Exactamente así, yo también tengo mis problemas.

- Entiendo, al final todos tenemos secretos. Cosas que ocultar de otros por diferentes razones. Tal vez fui ingenuo al pensar que tú no los tenías. Siempre he creído que eras tan... transparente.

Mejor cambiamos de tema, esto se está poniendo incómodo – al no recibir respuesta, giró la cabeza para mirar al castaño y vio con asombro como las lágrimas rodaban por su rostro – Kurt, ¿qué sucede? Estás llorando.

El chico negó con la cabeza y se sujetó con fuerza de las cadenas que estaban a cada lado de su cuerpo. El ojimiel se levantó del columpio y se ubicó frente a él, agachándose un poco para que sus rostros quedasen en la misma dirección – Lo que sea que te esté ocurriendo, puedes contarme. Antes dijiste que tenías miedo de que te iba a juzgar, pero no lo haré.

Necesitas hablar con alguien, desahogarte, porque es evidente que eso que llevas guardado te está haciendo daño. Somos amigos, ¿cierto? Confía en mí. Prometo no decirle a nadie.

Kurt, mírame a los ojos por favor – lo tomó de la barbilla con cuidado y lo hizo levantar la cabeza – Si no estás listo para hablar ahora, lo comprendo, no voy a presionarte, pero cuando quieras hacerlo, no dudes en que estaré aquí para escucharte.

Tal vez fue su instinto protector, quizá un impulso, o pudo ser su corazón que le dijo que era mejor no pronunciar más palabras y usar sus brazos para demostrarle al chico de ojos azules que podía contar con él y que iba a apoyarlo sin importar qué, así que se aproximó más y lo abrazó de forma cálida, buscando proporcionarle consuelo.

El castaño al comienzo se tensó, pero terminó cediendo y soltó las cadenas para colocar sus brazos alrededor del moreno, soltando varios sollozos.

Era la situación más extraña a la que Blaine se había enfrentado, y sin embargo no se sentía incorrecto abrazar de esa forma a su amigo y tratar de calmarlo. Permanecieron así por un tiempo hasta que Kurt dejó de llorar y pronunció un débil "lo siento".

Decidieron regresar a sus casas y durante el trayecto el ojimiel llevó abrazado a su amigo, quien caminaba con la cabeza apoyada sobre el hombro de éste hasta que se dio cuenta de la situación y se enderezó.

- ¿Quieres que me quede unos minutos? Sé que Santana está de viaje y tal vez necesites...

- No, está bien. Gracias. Lo aprecio mucho, pero ya estoy mejor. Sólo quiero acostarme, empiezo a sentir sueño. Y tú deberías hacer lo mismo, es tarde.

- No te preocupes por mí. Quiero, necesito saber que estás bien realmente.

- Lo estoy. Te agradezco mucho por todo y lamento el espectáculo bochornoso.

- No hay nada por lo que tengas que disculparte. ¿Nos vemos mañana entonces?

- Sí, seguro. Ahora ve a descansar.

- Tú igual – le dio un abrazo y se apartó sonriéndole cálidamente. Cuando Hummel cerró la puerta, se dirigió a su casa.

Decidió acostarse en el sofá porque no tenía sueño y sabía que estaría moviéndose mucho por lo que despertaría a Britt en algún momento. No podía dejar de pensar en lo que había ocurrido cuando una notificación en su celular sonó. Lo tomó e ingresó rápidamente al ver que era un mensaje de Kurt.

Muchas gracias Blaine por la plática y el momento que compartimos. No tienes idea de lo mucho que lo aprecio y valoro.

Gracias también por ser la persona tan maravillosa y hermosa que eres, tienes un corazón muy noble, y eso es una bendición. Es un privilegio haberte conocido.

- Oww Kurt – hizo un puchero y acarició con su dedo la pantalla, leyendo una y otra vez el mensaje.

Empezaba a quedarse finalmente dormido cuando otra notificación sonó, abrió los ojos con dificultad para leer el texto recibido.

No puedo dormir, sé que dije que tenía sueño y sí, me dormí, pero desperté en medio de una pesadilla.

Tal vez soy un cobarde al decirte esto por mensaje y no haberlo hecho mirándote a los ojos, pero necesito hacerlo en este momento, y aunque sé que prometiste no juzgar, será inevitable que no lo hagas al enterarte de esto... Soy gay.