Hola a tod s! ya estoy de vuelta, espero no se hayan asustado, no abandonaré esta historia a menos que sea por un problema mayor y no lo haría sin avisar.

Agradecimientos al comentario de diana94 y a todos aquellos que agregaron mi fanfic a sus favoritos o me siguen, todos me motivan a continuar.

Los personajes aquí descritos no me pertenecen , son propiedad exclusiva de Hiro Fujiwara. La historia relatada es de mi autoría, sin afanes de lucro, de fans, para fans.

Toma 6: Complicidad.

Usui Takumi yacía recostado sobre el sofá, la sala vacía de un departamento amplio y solitario, observando el lienzo en blanco sobre su caballete favorito a unos metros de distancia, una mesa de centro entre el sofá y el lienzo exponía alegre un botón de rosa a medio abrir. Usui aún no podía decidirse, hace meses que había perdido la inspiración, nada parecía llenarle, nada parecía contentarle ni lo más mínimo, estaba solo porque así lo había deseado, pero por alguna razón no estaba satisfecho... Se levantó resignado, sus ojos dieron un segundo con la flor y recordó, una sonrisa se dibujo en su rostro y aquella calidez eléctrica regresó a él como por arte de magia, tomó su lápiz desde el caballete y comenzó a dibujar, el grafito fluyó en el lienzo al igual que lo hacían sus recuerdos, concentrado...

En otro lugar, el ojo atento de Misaki observaba a un montón de hermosas chicas a través del lente, había estado toda la mañana rodeada de modelos de todas las nacionalidades posibles, tenía una gran sesión para una nueva revista de moda que saldría pronto, le acompañaban algunos compañeros, todos sacaban fotos diferentes a chicas diferentes, los asistentes como Yukimura corrían de allá para acá, todo era una locura...

―Buenas Tardes ¿Con quién debo hablar sobre mis fotos? ―preguntó una chica rubia de baja estatura, muy joven y hermosa.

Misaki detuvo un momento sus tomas y se volteo para atenderla.

―Cualquier fotógrafo aquí puede atender a tus dudas, me incluyo, mucho gusto soy Ayuzawa Maki―le extendió la mano respetuosamente, pero la chica no la tomó.

―Claro, gracias, puedes llamarme Aoi―dijo dándole la espalda.

"Elegantemente descortés" pensó Misaki sin alterarse, estudio a la muchacha, algo en ella llamaba su atención más de la cuenta, era muy bonita, pero había algo...no era su rostro, ni su voz, era más bien su contextura, algo en su manera de moverse, en su gesto...

― ¿Te parezco bonita? ―preguntó notando lo mucho que la miraba.

―Claro que si...―dijo Maki sin mucha expresión.

― ¿Mh? ¿Qué tipo de respuesta es esa? ¿No sabes quién soy verdad? Cualquier otro chico se habría emocionado más, ya sabes, causo ese efecto―dijo guiñándole un ojo.

―Lo sé, siento no cumplir con tus expectativas―se disculpó Maki con una reverencia.

La chica se le quedó viendo esta vez y agregó...

―Eres un gran fotógrafo, ¿verdad?. Quiero que tú me tomes las fotos para las páginas que me introducen―dijo mientras se posicionaba frente a la cámara, despachando a la anterior modelo y jugueteando con su pomposo vestido.

Maki hizo su trabajo, captura tras captura, sin embargo, en cada foto que tomaba Aoi parecía estar más enfadada y no dejaba de fulminarle con sus azules ojos...

― ¡Basta! ―exclamó perdiendo los estribos luego de unos minutos― ¡Eres irritante! ¡Te detesto! ¿Cómo lo consigues? ¡¿Cuánto tiempo crees que me tragaré tu farsa?!

Para este punto, todos: fotógrafos, modelos y asistentes estaban mirando, el silencio que se hizo tras los gritos de Aoi resultaba aterrador. Maki no pudo evitar abrir sus ojos sorprendido, su corazón latía a toda máquina y su cerebro procesaba sus preguntas una y otra vez "¿Cuánto tiempo crees que me tragaré tu farsa?" ¿Le había descubierto? ¿Aoi sabía que no era un chico? ¿Cómo? Entonces entró en pánico...

―Por favor, no lo hagas...esto es todo lo que tengo―susurró Maki suplicando a una pasmada Aoi.

La rubia se calmó y comprendió esas palabras a la perfección, como si de una misteriosa conexión entre ambas se tratase, en un acto de compasión y arriesgando su propia reputación agregó...

―L-lo siento, sólo estoy algo estresada, todos, por favor disculpen mi mala educación, creo que es hora de retirarme, gracias por su trabajo duro―dijo sonriendo encantadora y casi danzando hacia la salida del salón.

Misaki despejó su mente lo mejor que pudo para poder continuar, pero su corazón no dejaba de latir apresurado, si esa chica le acusaba estaba perdida, el bienestar de su familia estaba perdido, no conseguiría una remuneración así en ningún otro lugar, de seguro le despedirían y la llevarían hasta la corte por estafa, suplantación, falsificación de documentos... Hizo lo mejor que pudo el resto del día, el sol ya moría cuando cruzó la entrada, rogando por que no fuese la última vez que pasara esa puerta como empleado de la compañía.

El viento otoñal logró que se pusiera la capucha de su chaqueta antes de continuar con su camino, sin embargo, no dio más de un par de pasos antes de toparse frente a frente con un muchacho de menor estatura, de unos 18 años, su cabello corto y azuloso flotaba con gracia, vestía de forma sobria y casual. Maki pestañeó con rapidez ante los afilados ojos azules del chico.

― ¿Podemos hablar? ―preguntó el joven.

―C-claro...―respondió Maki sorprendido.

Luego de varios minutos caminado tras el ojiazul en silencio, habían entrado en una cafetería demasiado familiar, sí, el Maid Latte. No supieron que decir cuando ambos fueron recibidos como clientes frecuentes, se miraron el uno al otro preguntándose "¿Cómo te conocen?" refiriéndose a las maids y en especial a la dueña del lugar que no dejaba de exhalar su júbilo por tales visitas.

Ya sentados en una mesa apartada del resto la situación se tornó aún más incomoda...

―Así que eres el sobrino de Satsuki...el mundo es tan pequeño―sonrió Maki nervioso.

―Puedes dejar de usar tu voz "masculina", sé que eres una chica―dijo yendo al grano, irritado―Y sé que tu también notaste que yo no era una mujer precisamente.

Misaki guardó silencio, estaba asustada ¿Qué debía decir? ¿Tendría que rogarle para que no se lo dijera a nadie? ¿Pagar por su silencio?

―No se lo diré a nadie, si eso piensas―agregó Aoi tomando un sorbo de su taza de café.

Misaki le miró sorprendida ¿Hablaba en serio?

―No sé cuáles son tus razones para ocultarte así, pero no soy quien para juzgarte, todos mis esfuerzos por ser alguien son ejecutados por un personaje...

―Muchas gracias―interrumpió Misaki, esta vez con su voz natural.

Aoi le observó con atención y un leve sonrojo alumbró sus mejillas.

―No sé cómo no te han descubierto, eres pésima mintiendo y a pesar de que llevas esa peluca, esa ropa holgada y masculina, la forma en qué te mueves no podría ser de un hombre jamás, ni el más afeminado puede imitar la naturaleza de una mujer, solo se acercaría y terminaría por caer en la exageración, cualquier persona observadora y atenta como tú lo hiciste conmigo podría descubrirte, curiosamente estás rodeada de fotógrafos, personas que se dedican a la observación detallada, no me lo explico...

―Como tú, aunque no fue precisamente tu forma de moverte la que te delató, sino más bien tu contextura, debo decir que tu maquillaje es asombroso, disimula muy bien tus rasgos y...

― ¡¿Quieres dejar de interrumpirme?! ―exclamó Aoi al borde de la exasperación―Realmente eres torpe, he pasado mi vida tratando de parecer una chica para disfrutar de todas las cosas lindas que pueden usar y tú que precisamente eres una, tiras todo eso por la borda y ni siquiera te molesta, eres irritante, verdaderamente tonta-

― ¿Por eso me odias? ―preguntó Misaki con seriedad―Tu y yo somos perfectos extraños, no sé realmente por qué tu vistes de chica y tú no tienes idea de por qué yo visto de chico, no puedes odiarme por renunciar a mi feminidad solo porque tú no puedes tenerla.

El reloj marcaba las 3 am y no conseguía dormir, había conversado con Ayuzawa Misaki durante cuatro horas, bueno, no solo ella, todas las maids que se les unieron luego del cierre y casi caen de espaldas cuando les había dicho que Maki era realmente una chica.

Él había sido repudiado por gustar de la moda y los artículos femeninos desde que tenía memoria, su familia lo apoyaba en todo, estaba logrando su sueño de tener su propia línea de ropa y revista de modas incluida, sin embargo, no estaba satisfecho consigo mismo. Ella había conseguido un trabajo que sustentaba a su familia apropiadamente y para ello debía suprimir todo lo que realmente era.

Todo le resultaba tan confuso y al mismo tiempo podía entender a Misaki más de lo que deseaba, había algo encantador detrás de todo ese disfraz de nerd de la fotografía que le agradaba, algo que admiraba, algo que hacía eco en su interior como las últimas palabras de la chica antes de marcharse...

―Aoi...¿Puedo decirte algo? ―preguntó mirándole fijo―Creo que el tú como chico es mucho mejor, deberías mostrarte más seguido, ya sabes, ser tu mismo―sonrió con sinceridad.

Misaki miraba al techo sin verlo realmente, se sentía extraña, expuesta, todo había pasado tan rápido, había sido descubierta por otro chico-chica y había confiado en él...y en todas las amables maids de un café cosplay, algunas decepcionadas ante la noticia, realmente les parecía un chico lindo. Y aunque no dejaba de estar asustada e insegura de haber hablado de su secreto con tantas personas, de alguna forma se sentía muy bien tener nuevos cómplices.

Espero les haya gustado, si no es mucha molestia déjenme sus comentario :D